Cuando el anarquismo causaba sensación
Publicado: Jue Oct 15, 2026 3:49 pm

Pues es un estupendo libro. Van algunas notas.
Aunque en la introducción a veces va de unos comentarios de Europa a Argentina, luego de nuevo de un país a otro, es una buena introducción. Sobre todo me agradó que cuestionara el trabajo de Bayer que como ya he anotado en otras relatorías, es un trabajo a veces penoso y reformista por mil razones. Pero el autor de este libro cuestiona el hecho de que buscando limpiar de mentiras la historia del anarquismo argentino termina por hacer de las bombas y la violencia un emblema del anarquismo argentino, lo cual resulta bastante falso a la luz del trabajo organizativo de la FORA (V Congreso). En esto el autor acierta mucho y tiene toda la razón al criticar esto.
También menciona un trabajo de David Viñas titulado "De los montoneros a los anarquistas", el cual no conozco. Aunque el autor me es conocido por el libro "Anarquistas en América latina", libro totalmente desastroso donde el autor habla de muchos países donde el anarquismo tuvo presencia, apenas aportando un mínimo de valor al trabajo y destacando su profundo desconocimiento del anarquismo moviendo el foco de atención del anarquismo a las novelas o a cualquier otro tema porque no sabe de qué escribir.
Como quiera que sea, el autor del presente libro tiene nuevamente razón en criticar el hecho de que se pretenda hacer del anarquismo un movimiento donde solamente la violencia tiene la palabra, dejando de lado todo el demás aspecto positivo. En esto creo que es preciso criticar no solamente a Viñas y Bayer, sino a todas las personas, incluyendo a algunas que se reclaman anarquistas, que del anarquismo no saben hablar ni conocen otra cosa que la violencia. El anarquismo es muchísimo más que esos simples incidentes, desde luego.
Ya entrados en el texto, el primer capítulo narra como fueron tratados los acontecimientos de los atentados anarquistas -Caserio, Henry, Vaillant, Pallás, etc- en la prensa argentina. Sobre todo me causó risa el hecho de un rumor sobre un atentado en una iglesia en Madrid, en el que, dice el autor (Eustaquio Pellicer) alguien pisó el pie o jaló la trenza a una niña, que pegó el grito y todos echaron a correr
Cuando el atentado contra la emperatriz Isabel de Baviera, los diarios hablan nuevamente del anarquismo, pero esta vez apollados por las falacias de Cesare Lombroso, a quien brillantemente cerrara la boca el anarquista Ricardo Mella. El hecho es que en Argentina quien responde a Lombroso es ni más ni menos que el criminalista anarquista Pietro Gori, que recién había llegado a Argentina, aunque el choque no fue muy frontal, por lo que la respuesta del anarquismo a Lombroso habría de esperar a Mella para hacer justicia.
El regicidio contra el rey Humberto I a manos de Bresci, sería también motivo de escándalo en Argentina poniendo al anarquismo nuevamente en boca de todos.
La población italiana en Argentina tuvo un protagonismo de duelo por el rey ajusticiado por el anarquista. Incluso una marcha fúnebre fue organizada en las calles de Buenos Aires. El autor es muy detallista en este evento que personalmente desconocía (lo del duelo en Argentina), pero creo que de repente pierde el foco en el anarquismo y se centra mayormente en las opiniones del regicidio, de lo que decían los periódicos, etc., aunque es verdad que esto dura poco en el texto.
El segundo capítulo habla sobre la primera existencia de anarquistas en Argentina, que data de finales del siglo XIX, aunque según recuerdo de otras lecturas en este país el anarquismo es anterior, me parece de los 80's del siglo XIX.
Lo interesante y que personalmente no sabía, era de la existencia de una organización llamada La mano negra, como la española, y que también se tiene poca seguridad de que realmente existiera o si fue un invento de la policía. Bueno, pues un tema más a investigar cuando lea sobre el anarquismo argentino en otros libros, porque lo que he leído hasta ahora no mencionaba esa organización.
La publicación de un manual para fabricar explosivos al parecer fue el comienzo de la era de los atentados en Argentina. Poco a poco el anarquismo cultural de la Argentina comienza a volverse más agresivo, aunque mantenía las organizaciones y los naciente sindicatos, primero la FOA y después FORA.
La llegada de Pietro Gori a Argentina vino a dar más impulso al anarquismo. Pronto comenzó a dar conferencias en universidades e instituciones científicas.
Los relatos sobre las conferencias de Gori son especialmente detalladas, además de las polémicas (contadas) con gente como José Ingenieros en su juventud, dato que también me es nuevo pero que atesoro como valioso. Gori sale de Argentina en 1902, dejando una profunda huella en el país.
No obstante el anarquismo no podía detenerse con la salida de Gori del país y la lucha organizativa se expande en la FOA primero, donde los anarquistas ganan la preeminencia sobre los socialistas.
La relación con los socialistas, en especial en Buenos Aires, siempre fue muy dura. Ni cordialidad ni nada. Anarquistas y socialistas se insultaban abiertamente en sus respectivos periódicos y los anarquistas incluso acudían a las asambleas y eventos socialistas para discutir, y nunca resultó de buena manera, terminando muchas veces detenidos por la policía por haberse agarrado a golpes.
Desde luego que este clima no se iba a relajar y los socialistas, tan buenos ellos en todos los países, en Argentina hicieron un escándalo propio de los medios burgueses de comunicación sobre los atentados anarquistas en París (Henry sobre todo) y otros sitios donde los anarquistas se defendieron de las agresiones a que eran sometidos por exigir derechos laborales y sociales.
En fin, que en estas luchas unos y otros buscaban un lugar de preferencia en las clases trabajadoras y no fueron pocos los casos en que unos y otros cambiaron de bando. Lo curioso del asunto es que el autor da la sensación de que afirma, cuando habla de las organizaciones obreras, que había habido una especie de evolución del anarquismo individualista hacia el socialismo por el hecho de formar organizaciones. En Argentina esta dualidad se dio bastantes años; yo diría que hasta el triste suceso del asesinato de Emilio López Arango, el individualismo anarquista estuvo presente junto a las organizaciones obreras, y creo que esto era fundamental decirlo para no dar lugar a equivocos. Aunque es verdad que el autor relata este argumento como propio de los socialistas, no abunda más en el hecho, lo que puede generar confusión.
En cuanto a la criminología, fueron algunos los textos que se dedicaron al anarquismo. Desde luego, teniendo por anarquismo solamente la parte violenta, dejando de lado que para esos años en otros países el anarquismo estaba teniendo un realce muy grande en cuanto a organizaciones.
La edición del pésimo libro de Lombroso (pese a lo que opina Carlos Diaz, por ejemplo) fue recibida con alegría por los socialistas. También se llenaron las manos de fango para reconocer la valía del trabajo de Lombroso pese al desastre que es en todos sus argumentos. Vemos increíblemente a José Ingenieros siguiendo la línea de Lombroso contra los anarquistas y tratándoles de locos enfermos. Su papel como criminólogo contrario al anarquismo es realmente terrible. Es que ingenieros, pese a que algún texto suyo sea apreciado en algunos (no todos) anarquistas, era un rancio socialista enemigo del anarquismo.
El atentado de Salvador Planas contra Manuel Quintana ocupa el resto del capítulo. Se trataba de averiguar si realmente había una relación estricta entre anarquismo y crimen formulado de una manera natural. Desde luego que el asunto era poco menos que imposible, pero el intento se hizo increíblemente... Los tiempos han madurado en este asunto... Aparentemente al menos.
El quinto y último capítulo antes del epílogo "Entre policías y anarquistas" con el adjunto "la zona gris" deja bastante que desear al menos en su título. Se piensa que hay una cierta complicidad entre anarquistas y policías y personalmente me interesó el tema para ver si algo había de cierto. El título es engañoso por decir lo menos. Trata de un par de casos del periódico "La anarquía" en el que un elemento suscriptor había sido vigilante EN EL PASADO y otro, también EN EL PASADO había sido policía. Dejaron de serlo y habían llegado a serlo por necesidad. Dejando su puesto tienen simpatías por el anarquismo que entonces en Argentina ya comenzaba a estar en auge. Esto desde luego que es curioso, pero no para llamarle "la zona gris" como si el anarquismo fuera compatible con la institución policial.
Otro caso más curioso es el de un policía que conoció a un anarquista en prisión. Este anarquista le regaló "La conquista del pan" y "Evolución, revolución y anarquía" de Reclus, haciéndole simpatizante del anarquismo y luego militante del anarquismo habiendo abandonado el puesto de policía y encima publicando un libro describiendo las miserias policiales. Nuevamente, estamos ante un caso en el que una persona deja de ser policía para luego reivindicar su dignidad de persona haciéndose anarquista. No es que el anarquismo sea compatible con ser policía, el autor en esto tiene un traspiés importante al no saber comprender éstas cosas y dar el título confuso a su artículo. La diferencia puede ser sutil, pero es importante para no dar paso a equivocos que, dada la calidad del trabajo del autor, seguramente no es intencional.
El resto del capítulo versa ya sobre los enfrentamientos entre anarquistas y policías, lo que contrasta con lo anteriormente narrado y con el título que, creo, debió quedarse páginas atrás, pues esto que narra el autor ya no encaja en el título, desafortunado por lo demás.
El epílogo que cierra el libro es bueno por cuanto cumple con su función de hacer un breve resumen de lo leído.
Creo que es un libro muy bueno en tanto que escapa de lo sensacional (por desgracia tan del gusto actual) de los atentados y la violencia. Junto al maravilloso libro de Iacoov Oved sobre la historia del anarquismo en Argentina, este libro conforma un dúo muy bueno, alejado de los trabajos parciales y reformistas de Osvaldo Bayer.
En esto creo que está su calidad y vigencia para entender el anarquismo en Argentina. Muy, muy recomendable de leer.