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Vuelta al oikos

Publicado: Jue Mar 12, 2026 4:12 pm
por Erick Benítez Martínez
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Es un estupendo libro.

Es un encuentro de ideas y pensamientos distintos en sus variantes ideológicas pero que encuentran su asidero en la crítica del capitalismo y la propuesta de alternativas reales en defensa de la naturaleza.
La introducción es buena. Sienta primero las bases sobre las que girará el libro, pero luego nos habla de las temáticas que contendrá y de las personas protagonistas que contribuyen al mismo. Ya con ese comienzo dan ganas de leerlo, claro.
El primer capítulo es el de Eduardo Gudynas, autor que personalmente desconozco pero que me ha dejado una buena impresión en este capítulo por su crítica a las formas de capitalismo actual que solo buscan camuflar el problema ecológico con reformas y, en el peor de los casos, rechazando abiertamente cualquier indicativo de cambio a los desastres ecológicos del capitalismo. En este sentido es importante el trabajo al dejar al desnudo la crudeza del sistema capitalista.
Un ejemplo de las críticas que hace el autor a ciertos proyectos capitalistas disfrazados de socialismo es cuando indica que "Un ejemplo de ello es proclamar el socialismo en el siglo XXI, pero basarlo en extractivismos capitalistas que están subordinados a la globalización" (página 48). Esto es muy importante porque bajo la apariencia de socialismo se esconden los capitalistas de siempre cuando se basa ese "socialismo" en alguna forma de gobierno. Aquí sería importante recordar el nefasto papel del marxismo al pretender hacer del socialismo gobiernillos que en teoría cometerían una especie de suicidio cuando se dieran ciertas condicionantes en las que destaca, claro, la centralización en manos del Estado de prácticamente todo. Fue Karl Marx quien propuso la unidad con gobiernos demócratas burgueses desde el Manifiesto de 1848 y el mismo que lo proponía incluso apoyando a los prusianos en la guerra franco-prusiana. Si a alguien se deben esos resultados terribles de "gobiernos socialistas" derivados en vulgares capitalismos de Estado, es a Marx y apuntarlo es una necesidad histórica.
El capítulo termina a mi parecer pronto porque creo que podría desarrollarse más el tema, pero es normal cuando un trabajo apunta bien quedarse con ganas de leer más. Para mi destaca sobre todo en desnudar el discurso capitalista anti ecológico.
Después del trabajo de Antonio Mendoza nos encontramos con un artículo interesante de Luis Castillo Farjat sobre el trabajo colectivo y el movimiento social en Oaxaca. Es interesante el artículo porque se desprende de trabajo de campo directo con las comunidades. Aunque algunos conceptos me parece que son tomados a la ligera sin mayor profundización, lo cierto es que el trabajo es muy interesante. El concepto de tequio adoptado en las comunidades es muy interesante, por ejemplo, porque es una forma comunitaria de ayuda mutua forjando lo que en su momento Proudhon llamó "Fuerza colectiva" y que tiene además los componentes del Voluntarismo malatestiano aunque, claro, no tenga inspiración directa de estos. La relatoría sobre la represión hacia los pueblos indígenas desde tiempos de la conquista es muy, muy interesante y no solo por la desarticulación de sus modos de vida y producción, sino por el despojo y colonización cultural de que fueron objeto. Un punto bastante a favor del autor es la descripción detallada de como surge CODEDI y su trabajo en Oaxaca. Importante porque, de manera personal, conocía algunas cosas, pero no en detalle como se desarrolla en el artículo y es algo de agradecer. El trabajo desarrollado es bastante interesante, pues. La única pega, la piedra en el zapato, es la aceptación de recursos estatales porque el Estado nunca da nada a cambio de nada, es siempre una pendiente resbaladiza sobre la que es mejor no plantarse, aunque la buena noticia es que el autor del artículo indica que la idea es dejar de recibir esos apoyos (página 104). Finalmente hay que decir que el artículo está escrito de forma muy sencilla y agradable sin renunciar a la profundidad; eso siempre se agradece.
El capítulo de Las 400 voces sobre su proyecto me pareció muy interesante. Hay cosas que anotar, por ejemplo el uso de la palabra "autogestión" como sinónimo de autofinanciación. La autogestión se refiere a la toma masiva de los medios de producción por las clases trabajadoras, aunque es una confusión que se da muy común, así que bueno, no es tan grave. Lo importante es el trabajo realizado y como se demuestra que las clases trabajadoras pueden hacer funcionar los proyectos sin necesidad de patrones y empresarios, situación doblemente difícil al no tener quien les financie.
El trabajo de Héctor Parra sobre las caravanas migrantes resulta ser bastante interesante al poner en dedo en la yaga de muchas cuestiones que se suelen silenciar el México y demuestra, además, como estas caravanas son uno de tantos pilares del capitalismo. Estupendo artículo. También cierra este artículo el apartado de "Eco-nomías" del libro.
El trabajazo de Victor Hübotter sobre el tren maya es una maravilla. Escrito de forma sencilla, documentada y certera, además de actual, nos muestra no solo el desastre que significa el Tren maya para las comunidades aledañas, y del Tren Interoceánico también nos relata los antecedentes del mismo desde tiempos de Porfirio Díaz.
El trabajo de Denisse Rebeca sobre "Cuerpo y memoria territorial del pueblo Yurakaré" es interesante al ser un trabajo de campo. Sobre Bolivia tengo que confesar que no soy muy conocedor y estos trabajos ayudan a comprender algunas cosas interesantes.
El capítulo "Ser una sola voz con el humedal" es un bonito trabajo; en algunas partes me recordó a "Historia de un arrollo" de Éliseé Reclus, aunque no recuerdo precisamente donde, quizá en la narrativa.
En el capítulo de "Multiculturalismo y quelites urbanas" tenemos un interesante acercamiento entre lo biótico y los pueblos ancestrales de México.
El capítulo "Eco-políticas en tiempos de colapso" qué abre justamente la parte de "Eco-políticas" es interesante por varias cuestiones. No solamente invita a pensar y re-pensar si es necesario oponerse al colapso de la civilización o si es mejor pensar en cómo sobrevivir o en palabras de Krenak que se citan, hacer "paracaídas" que sostengan la vida humana sin renunciar a la caída del capital. Esto es interesante porque no se va a los extremos: ni pide un desarrollo sin tomar en cuenta la naturaleza ni tampoco exige la destrucción de la civilización como muchas veces y de forma absurda se hace en otros autores. La relación entre sobrevivir como humanidad haciendo caer al capital es una vertiente que debe explorarse porque evita caer en los extremos.
Es también muy lindo leer análisis ecosociales citando a Bookchin, Kropotkin o Reclus, sobre todo cuando se entiende la naturaleza como un organismo federalista. Aquí la lectura de "Bakunin" de Capelletti hubiera sido muy útil por cuanto explora este federalismo desde el ángulo bakuninista y de una cosmologia muy cercana a la que se menciona en el artículo.
Quizá donde se pueda meter un poco la cuña es en entender el federalismo proudhoniano como una dialéctica sin síntesis "consistente en el movimiento entre partes/polos opuestos que no se anulan". No porque sea mal planteamiento, pero Proudhon sí habla de la anulación de los polos cuando estos no se pueden equilibrar. Esto se puede ejemplificar con la existencia Estado/justicia (para Proudhon la libertad es una resultante de la justicia, no al revés) donde no puede haber equilibrio y uno debe destruir al otro; esto nos da, por otro lado y de manera dialéctica, el anarquismo como pensamiento y acción que no se equilibra con su contrario sino que tiende a destruirlo. En cuanto al planteamiento en el artículo, se entiende que se refiere al momento en que el equilibro o antinomia en Proudhon mantiene los polos en equilibro, pero anotarlo era preciso aunque, insisto, esto no desacredita el planteamiento.
En cuanto al Estado en esta perspectiva, las autoras se anotan un punto bastante importante al indicar (página 314) que no se trata de confiar la tarea de la ecología al Estado porque es este mismo un pilar de la destrucción de la ecología. Esto es importante porque desmarca la cuestión ecológica de la política burguesa y pone los puntos sobre las íes: es el Estado uno de los responsables de la catástrofe ecológica y no una herramienta de liberación o de ayuda a la ecología. El anarquismo digamos "verde" se plasma aquí de una forma muy precisa. También es muy certero el artículo al hablar del federalismo como oposición al centralísmo estatal. La federación de comunas libremente federadas, o comunalismo como le llaman las autoras, pero enfocado al tema ecológico, porque, también dicen ellas hablando de Bookchin, la explotación sobre la naturaleza no se limita a lo ecológico, sino que también es explotación humana.
Finalmente se incluyen capítulos sobre el pueblo mapuche que son muy interesantes. Hablan las autoras de como se configuró el movimiento mapuche, la lucha que tuvieron que tener para lograr su reconocimiento y como este reconocimiento fue burlado por el Estado chileno. Creo que esto es comprensible: no se puede dialogar con el Estado, y al hacerlo, es muy seguro que el Estado va a esperar la mejor oportunidad para romper todos los acuerdos cuando le sea conveniente. Fatalidad que los pueblos a veces olvidan, pero que es preciso recordar siempre. Las costumbres habituales del pueblo mapuche descritas por las autoras son muy interesantes porque hay cosas que rozan el anarquismo y leerlo es muy gratificante. Es un buen artículo, se nota la madurez ideológica y argumental de las autoras.
El capítulo de "Un nuevo horizonte de libertad" sobre las mujeres Kurdas de la autora Azize Aslan es muy, muy interesante. Particularmente de Rojava sé solamente algunas cosas, y trabajos como este ayudan a profundizar en el tema de manera imparcial. Me llama sobre todo la atención de las escuelas para mujeres (posteriormente también para hombres) y el papel fundamental que tuvieron antes y después de la revolución del 2012. También sus procesos organizativos mediante Yetîkîya Star y Kongreya Star son sumamente interesantes. De esta autora tengo un libro pendiente por leer (de la biblioteca de mi compañera) que por desgracia he tenido que dejar para después debido a los estudios sobre Proudhon que realizo, pero espero en un intervalo leermelo.
El penúltimo capítulo del libro corresponde a las inefables Vicky Ayllón y Silvia Rivera; a ambas las pude conocer en persona hace un par de años en México y quedé encantado de sus relatos y fuerza de convicción. El texto en cuestión es un diálogo entre ambas en las que tocan temas de Bolivia sobre todo, pero también reflexiones sobre la vida, la cuestión social, etc., pero me gustó mucho como ambas se lanzan flores una a la otra, se nota una compenetración de cariño y amistad que resuma en las páginas.
Finalmente hay un capítulo para rememorar el recorrido del libro con reflexiones finales.

Es un buen libro. Creo que destaca el hecho de enlazar lo teórico con lo práctico, urgente binomio que por desgracia se abandona comúnmente en favor de una u otra postura y que el libro nos invita a retomar.