Actualidad del anarquismo
Publicado: Jue Jul 17, 2025 2:23 pm
Pues un nuevo libro de Ibáñez.
El anterior no me gustó nada, así que veremos este, aunque de entrada quien me habla constantemente de mayo del 68 viviendo de sus batallitas eternamente me genera ya cierta repulsa. No es injustificado esto, como se lee en página 10, donde nos dice que hay que realizar una revolución que tenga por objeto "no el de propagar el comunismo libertario, sino el de hacer estallar en mil pedazos la tangible realidad de la autoridad que nos aplasta".
¿Qué clase de "anarquista" se puede ser cuando se afirman estas cosas? Porque el mero hecho de "hacer estallar la tangible realidad de la autoridad" no significa nada. Puede dar pie tanto al anarquismo como al fascismo o al bolchevismo, etc. No se pone en duda el método económico del anarquismo, no. Se indica que eso es algo secundario, lo que importa es destruir la autoridad ¿hasta donde? A saber, porque no lo indica, pero la frase es como mínimo muy, muy desafortunada.
Luego viene un artículo sobre el absurdo, interesante, pero nada más.
El siguiente capítulo sobre la creación de la A en un círculo es muy conocido. Ignoro si es realidad lo que dice Ibáñez, aunque no he leído nada en contra, así que es muy posible que sea cierto, y el carácter del símbolo con propósito de neutralizar la división de los grupos de París es muy interesante.
Lo dicho al inicio sobre la sospecha de reformismo cuando alguien se la pasa hablando de sus batallitas de "mayo del 68" se vuelven realidad cuando en página 39 Ibáñez es incapaz de entender el orden sin el poder. Aunque dice en dos líneas (dos líneas nada más, ojo) que puede haber orden sin poder, en toda la página nos dice que no puede existir orden sin poder, y que de hecho quienes dicen "La anarquía es la más alta expresión del orden" en realidad están diciendo "La anarquía es la más alta expresión del poder". Semejante tontería propia de las alusinaciones de quien quiere meter el poder en el anarquismo, son de pena ajena. Entiéndase: Ibáñez no habla siquiera del poder como capacidad de hacer o del poder como ejercicio de dominación. Habla del poder en sí, entendido como dominación estatal incluso debido a que habla de coerción que conlleva el orden. Así es que, o Ibáñez no supo analizar el tema dando por resultado una catástrofe horrible, o es que nos está indicando que para él el anarquismo debe aceptar una cuota de poder a cambio de tener orden. Aunque nos dice que el anarquismo debe revisar sus postulados en este asunto, es una opinión suya. Personalmente creo que el anarquismo ha sido precisamente la filosofía social que más ha analizado la cuestión del poder desde tiempos de Proudhon y que por ello lo ha rechazado, tomando así cuerpo ideológico el anarquismo. Ibáñez definitivamente es pésimo teórico.
Todo se confirma en página 43, donde ya comienza esa forma patética de explicar su reformismo diciendo que hay poder de hacer y poder de coerción, pero esto es mera táctica. Primero (página 42) nos dice que hay un tipo de poder como ejercicio de hacer, entonces aceptamos el poder... Pero luego este poder puede ser político porque (página 44), lo político es también las relaciones entre personas. La polis griega, vamos, entonces también aceptamos lo político. Así es que con estas mañas propias de políticos burgueses, nos encontramos con que el anarquismo sí acepta el poder político. Que chingón todo ¿No? El anarquismo poco a poco esta gente lo desfigura a su antojo y quienes no tengan mucha formación política terminarán creyendo cualquier cosa del anarquismo. Es terrible lo que hacen, y está gente como Ibáñez debería ser expulsada de todos los eventos de anarquismo. Son literalmente marxistas, Trotzkystas, enemigos del anarquismo, pero hablando del anarquismo. Hay al menos 4 autores con Ibáñez qué he detectado así: se dicen anarquistas, hablan de anarquismo, pero de tal modo que lo formulan de manera ridícula o lo desfiguran. De esta manera atacan al anarquismo desde dentro. Hay que tener cuidado con esas cosas, identificarles y saber echarles de nuestras filas.
Véase si tengo razón o no cuando dice (página 44) "Hablar de una sociedad sin poder político es hablar de una sociedad sin relaciones sociales, sin regulaciones sociales, sin procesos de decisión social, es decir, es hablar de un 'impensable' porque resulta reiterativamente contradictorio en términos". Payasadas así no merecen más comentarios, la verdad.
En página 46 dice que bueno, que después de todo el vómito soltado se puede decir que los libertarios están contra las relaciones de dominación... Pero no del poder. Existe, dice, una aberración llamada "poder político libertario"... Disculpen ustedes si están ingiriendo alimentos y les provoca vómitos esto, pero es lo que dice Ibáñez... El gran luchador de mayo del 68
En fin. Este tipo de cosas se reproducen una y otra vez en todo el artículo, y solo lo sigo leyendo porque no dejo las cosas a la mitad, porque de verdad es aberrante el autor.
Mas adelante comienza el capítulo "Más allá de la democracia" donde con algunos tejemanejes Ibáñez nos dice que la democracia ha muerto y debemos de luchar contra ella en pro de conseguir la verdadera democracia. En fin, un absurdo, como cuando en página 56 nos dice que aceptemos la democracia a cambio de que no se nos dé "demos acracia". La palabreja es ridícula, veamos:
Demos: pueblo
A-Acracia: a (prefijo de negación) cracia (gobierno, Estado)
Es decir, que según Ibáñez, si nos dan "demos acracia" nos estarían dando un pueblo negando al gobierno o al Estado, por lo que no se encuentra la ilógica.
En página 58 dice que el anarquismo debe ser consecuente practicando sus ideas. Curiosamente, al parecer, el tipo es de la CGT, así que no le veo coherencia en eso de colaborar con un sindicato del Estado creado para destruir al anarcosindicalismo español, aunque esté de acuerdo con que las y los anarquistas deben ser coherentes con sus ideas. En página 57 (para ir en orden de reclamos) dice que el anarquismo deberá ser superado porque no descubre un absoluto en las ideas. Esto es no entender siquiera el anarquismo, para el que su estructura es precisamente no tener una verdad absoluta, aunque eso se use, como en el caso de Ibáñez y otros autores similares, para pretender meterles la democracia burguesa a empujones. En fin, otro capítulo desastrozo.
"La increíble levedad del ser democrático" es otro capítulo donde se cuestiona la democracia, en esta ocasión la democracia burguesa. Capítulo normal, tampoco algo muy interesante, lugares comunes, bueno, cosas ya sabidas. Lo mismo pasa con el siguiente artículo "y después de la muerte de Dios... ¿Qué?..." cosas ya dicha en su "Anarquismo es movimiento" cuyos comentarios pueden encontrar en este mismo perfil. Y lo mismo sobre "Toda la verdad sobre el relativismo auténtico", otro refrito, aunque debo decir que no se cual se escribió primero.
En "El anarquismo se conjuga al imperfecto" se lanza a una serie de cuestiones un tanto (no todo) filosóficas sinceramente sin sentido. Dice que el anarquismo reconoce el derecho a la diferencia pero que al decir derecho se hace una especie de normalización para todas las personas, con lo que se borra la diferencia. En fin, buscarle la cuadratura al círculo con supuestos sin sentidos. Como cuando en página 96 dice que el anarquismo defiende la libertad, pero que al proponer una sociedad anarquista deja un "a fuera" que lo convierte en totalizante
El capítulo "¿La cultura libertaria? ¡No, gracias!" es otro intento ridículo de Ibáñez por darse aires de intelectualidad: pues resulta que el anarquismo no tiene una cultura libertaria, en todo caso hay que añadir la 's' y que sean culturas libertarias, eso es muy importante para Ibáñez
Pero es que además el anarquismo es en todo caso una anticultura, porque sí es cultura se crea una especie de jerarquía de quienes tienen esa cultura y quienes no. Esto dicho, ojo, en un país como España con tan enorme cultura anarquista o libertaria.
Y bueno, filovaguedades más o menos donde siempre en todo el libro sale Foucault, pues que no debemos tener cultura libertaria porque Ibáñez así le sale del... Humor. Y si aparece hay que destruirla, dice. Curiosamente dice esto en un libro, pero bueno.
En fin. Pues que Ibáñez siga con sus divagaciones, hay y habrá una cultura anarquista, le pese o no.
A continuación tenemos "A contratiempo" un artículo, bueno, pues nada espectacular, básico, sobre la violencia y el radicalismo o posibilismo, muy simple, pero ya joya de todo es cuando dice (página 118) "Pero bien es cierto que, abandonada a sí misma, ninguna de las dos corrientes es capaz de regulares, sin embargo sí cabe la posibilidad de que, forzadas a coexistir en el seno de un mismo proyecto como puede ser, por ejemplo, el de la CNT o el de la CGT, cada una contrarreste los excesos de la otra"¡Ajáaaaa! Ha salido el peine sobre las dos organizaciones sindicales de las que habla en "Anarquismo es movimiento". En fin, cosa más terrible ya no se puede encontrar en tan pésimo autor... O si. A saber.
"A las puertas del siglo XXI" es otro capítulo, iniciado con las grandes palabras sobre las batallitas de abuelos de mayo del 68 donde los adoquines... En fin. Retórica simple, pero poca cosa sustancial de contenido. Y lo mismo para "Instalados en la provisionalidad", mucho continente, poco contenido.
En "¿Es actual el anarquismo?" se pretende hacer un análisis del mismo, aunque ya sabemos la calidad del autor, confirmada cuando dice (página 148) "He militado, sigo militando, en el ámbito anarquista, he participado con mis escritos en bastantes publicaciones anarquistas, y, sin embargo, nunca he leído con detenimiento, es decir, seriamente, a los principales autores anarquistas, ni tampoco alcanzo a un buen conocimiento de la historiografía del movimiento libertario". Esto es bueno, reconocer que no conoce las cosas, lo que no lo es, es pretender criticar o cuestionar unas ideas que no conoce. Así tenemos a otros autores como Taibo (aunque en él se nota un poco más de conocimiento de autores, aunque de manera insuficiente) y otros hablando de unas ideas que evidentemente nunca han profundizado. Ibáñez al menos, dentro de su patética forma de escribir, lo reconoce. Aunque lo hace para decir que solo esa parte superficial del anarquismo es "actual", mientras la parte teórica sería ha quedado anticuada según Ibáñez que en palabras suyas no ha leído esa parte seria y teórica del anarquismo pero ¿qué más da? Lo importante es hablar aunque sea sobre algo que no se conoce. Curioso.
Así tenemos a Ibáñez diciendo que la parte económica de Proudhon no es una teoría económica adecuada (página 150). En fin, pésimo, pésimo autor, pero me voy a ahorrar más comentarios sobre este capítulo. Ya vemos la clase de calidad que tiene.
Para cerrar nos dice que "Lo ayudaremos [al anarquismo] si comprendemos que los 'nuevos anarquistas' solo pueden ser 'anarquistas' desde la más irreverencial falta de respeto por el anarquismo instituido". En fin, ahí queda lo que dijo.
A lo largo del libro se aprecia a un Ibáñez deslubrado por los avances de la tecnología, pensando que esto hace mutar las cosas y que el anarquismo debe abrirse a ser destripado en búsqueda de actualidad. Que debemos aceptar que hay una actualidad que cambia las cosas y que aceptemos el poder político, eso sí, "libertario".
El título del libro "Actualidad del anarquismo", así, pomposo y escandalozo, no tiene relación con el contenido del libro. Solo hay un capítulo con ese nombre y abarca solo de la página 147-160. Bastante corto y pésimo además como para tener ese título el libro.
No encuentro nada en Ibáñez que sea original, realmente anarquista. Veo más a ese señor de las batallitas de mayo del 68 atacando todo el tiempo al anarquismo pese a decir que no lo conoce.
En fin. Libro vergonzoso para tener un título anarquista.