
La introducción comienza diciendo que tratara temas que no se suelen tratar, así que, tendremos una obra cumbre del anarquismo o una falsa promesa, lo que no se puede ver al inicio de la obra, pero de entrada encontramos en página 15 que, según el autor, el anarquismo reivindica la democracia
Dónde el autor acierta, aunque creo que no explota del todo el argumento, es en la diferenciación entre prácticas libertarias y anarquistas (página 17). Porque efectivamente, una cosa es tener prácticas libertarias que podemos encontrar en todos los ámbitos de la vida tanto de la historia como de la práctica, y otra muy distinta ser anarquistas. Esta diferencia es importante porque las "prácticas libertarias" en su vocablo extrañan el peligro de tomar por anarquistas a X movimiento que perfectamente puede estar muy lejos del anarquismo pese a cierras prácticas. También acierta mucho al dudar de aquello de que se "nace anarquistas", aunque nuevamente creo que no explota del todo el argumento: el ser anarquistas no es que se hereden genes o que se nazca con ese pensamiento de manera inminente. El anarquismo es ante todo una práctica de vida, un esfuerzo por ser anarquistas mediante la acción diaria, el estudio y los trabajos en pro del anarquismo. El gen anarquista no existe.
Hay que reconocer, sin embargo, el estupendo trabajo realizado en el capítulo "Cómo llegó el anarquismo a los países de ultramar". Independientemente del rimbombante nombre de "anarquismo de ultramar", Taibo describe de una manera muy precisa la llegada del anarquismo a varios países de América latina, Israel, Palestina, Japón, etc. Sin embargo creo que siendo el capítulo tan bueno, el hecho de hacer una especie de reclamo porque el anarquismo nace en Europa es un paso un tanto en falso, porque el anarquismo, desde el siglo XIX en que se formula digamos de manera "oficial" no reconoce fronteras. Dejaré sin embargo estos comentarios para una parte final de estos comentarios al libro.
En el capítulo "Los anarquismo a híbridos" hace un buen relato de la llegada del Anarquismo a varios países y es un puntazo, aunque corto capítulo, pero precioso y deseable de que fuera más entendido, incluso un solo libro a este tema. Donde creo que queda a deber es al hablar de los Estados Unidos porque brilla muchísimo por su ausencia el estudio del librazo de Rudolf Rocker "Las corrientes liberales y anarquistas en los Estados Unidos" que hubiera nutrido bastante este tema.
Sin embargo en "Prácticas libertarias de los pueblos indígenas" hay cosas por lo menos raras. Hace tiempo que se viene hablando -y Taibo lo hace- (página 57-58) de los piratas como una especie de libertarios. Aquí hay que recordar que al inicio del libro Taibo hace una distinción entre anarquistas y libertarios, pero aquí encontramos de nuevo mezclados conceptos que al inicio se separaron. Es entendible cuando se ve que habla de prácticas libertarias, pero por lo menos ya no concuerda con el título del libro, mucho menos cuando se meten cosas como los piratas. Sinceramente no se qué pensar al respecto: ¿Enfrentar al poder y llevar una vida alejada de la riqueza es suficiente para llamarle "prácticas libertarias"? Es posible, pero mientras se habla de reparto de las riquezas de forma equitativa se olvida decir que en muchísimos casos esos esas riquezas eran obtenidas mediante asesinatos, secuestros y violaciones y no siempre sobre los ricos de entonces. Éticamente es difícil por lo menos determinar una ética de los piratas de forma global. Personalmente me parece un ejemplo bastante rebuscado. Luigi Fabbri decía ("Influencias burguesas sobre el anarquismo") que a veces se tiende a tomar por anarquistas a cualquiera que enfrente al poder y eso es un error tremendo.
Otro tanto se puede decir del ejemplo de la comunidad gitana. Insisto, no es que sean malas o despreciables sus prácticas, pero el autor nos ha sumergido en un libro sobre "Anarquistas de ultramar", no sobre prehistoria del Anarquismo, por lo que los ejemplos, aunque buenos, quedan fuera de sitio.
En nota 21 de la página 62 al hablar de William Morris lo hace como "marxista liberalizante". Aunque el adjetivo es por demás una contradicción, Morris no era de ningún modo un marxista. Estuvo afiliado a la Liga socialista más cercano a los social demócratas (en el correcto sentido de la palabra. Consultar la obra de G. D. H. Cole) que al marxismo, por entonces incluso de la greña con los social demócratas ingleses. Morris era un socialista muy cercano al Anarquismo. Llamarle marxista es por lo menos un insulto a su memoria.
El resto del libro va de una explicación somera pero rica sobre la vida de los pueblos antiguos. Aunque el tema me es familiar por haber trabajado hace más de un año la edición de un libro de Clastres, es interesante leerlo, aunque nuevamente me sigo preguntando cómo encaja esto en el libro. Insisto, no porque sea malo, sino porque al inicio Taibo ha marcado una diferencia entre libertarios y anarquistas, con lo que entiendo que hasta por el título del libro, se hablará de anarquistas "de ultramar" y no de prehistoria del Anarquismo o de prácticas libertarias como temas centrales. Esto se confirma cuando en página 86, comenzando el capítulo 5, de habla ya de una relación entre Anarquistas de ultramar y pueblos indígenas. Tenemos, pues, una separación que reconoce explícitamente el mismo autor. Es el autor quien nos ha marcado un camino que no se está siguiendo. Pero es que además no se trata de una introducción al libro, lo que se podría entender, sino de un capítulo un tanto largo.
Cojea también cuando habla de la vida de estos pueblos porque, en el caso de que se quiera decir que esos son ejemplos de una vida sin Estado (nunca me cansaré de decir y escribir que una sociedad sin Estado no es necesariamente sinónimo de anarquista) y de anarquismo como derivación. Porque si bien es verdad que una vida sobria alejada de los lujos es deseable, dudo muchísimo que los pueblos (y son los pueblos los que hacen las revoluciones) quieran vivir actualmente como en épocas pasadas. Otros, como yo, queremos que todos los avances de producción y tecnológicos, desechando aquellas industrias dañinas y modificadas otras, se empleen para dar a las clases trabajadoras todas las comodidades que sin duda merecen y que les han sido siempre negadas. Los pueblos no derramarán su sangre para ir a vivir como en el medievo. Asumirlo así, como un hecho igual para todas las personas anarquistas, es nuevamente un error de tajo.
Hablando del capítulo 5 "La relación entre el anarquismo y los pueblos indígenas de prácticas libertarias", parece que para Taibo todo se reduce a recriminar, con razón o sin ella, que los/las anarquistas no tuvieron relaciones con los pueblos indígenas. Como mucho con los campesinos. Pero es que este mismo reclamo, dicho varias veces, ¿No es a la vez una especie de colonialismo por exigir que el anarquismo tuviera una relación con los indígenas como si por ellos y ellas mismas no hubieran podido hacerse anarquistas? No hablo de tener "prácticas libertarias", sino de hacerse anarquistas. Ejemplos como el Comité Tahuantinsuyo de Perú o hasta en momentos la Federación Agraria Departamental de Bolivia son casos claros en que los pueblos indígenas pueden ser anarquistas abiertamente y no quedarse en las "prácticas libertarias". El reclamo de Taibo hace entrar un brazo del colonialismo por la ventana.
Pero después de estos reclamos estamos nuevamente en las "prácticas libertarias" que al parecer marcan la tónica del libro y no el "anarquismo de ultramar".
En cuanto a México, aunque Taibo reconoce que el mal llamado "magonismo" (he indicado en varios artículos que el propio Ricardo detestaba esta denominación) tenía vínculos con pueblos indígenas (aunque no menciona a los yaquis), finalmente dice que no era tanto el acercamiento entre ambas partes y que no interpretan "que esas comunidades ya existían" refiriéndose al anarquismo. Aunque las comunidades ya tienen ciertas prácticas libertarias, como dice el propio Taibo, esas prácticas no constituyenten el todo del anarquismo. No es que una parte sea mejor y otra peor, no, pero no son lo mismo aunque fuera deseable que se fusionaran. No son lo mismo porque el anarquismo tiene una idea más articulada en cuanto a la producción (no todos coinciden con eso de producir de manera artesanal. Es malo generalizar), del ateísmo y la estructura federalista por poner ejemplos y los pueblos indígenas quizá una percepción más profunda sobre la relación con la naturaleza. Ambas partes pueden aprender mutuamente e insisto en que su fusión es deseable, pero no son exactamente lo mismo. Pretender esa fusión de manera forzada es primero absurda para el anarquismo y colonizadora para los pueblos indígenas que tienen sus propios métodos de vida, coincidentes en muchas cosas con el anarquismo y muy, muy distantes en otras. Hay que saber respetarse mutuamente para llegar a una fusión no forzada sino sentida cuando ambas partes lo deseen. Fusionar a martillazos y patadas a ambas partes por apetencias intelectuales es algo poco honesto.
Sobre Perú menciona al Comité Tahuantinsuyo, pero solo una vez de manera muy somera cuando este ejemplo es precisamente ese "anarquismo de ultramar" de que se trata el libro. Aunque en el apartado de Bolivia Taibo se reivindica al hablar del anarquismo boliviano entrando ya en materia de ese "anarquismo de ultramar" de que se trata el libro... Por desgracia bastante corto y que termina aquí porque Taibo nuevamente regresa a las prácticas libertarias alejándose cada vez más, y ya avanzando el centenar de páginas, de su intento por estudiar a los "Anarquistas de ultramar" para centrarse en las prácticas libertarias.
Respecto a Andalucía, aunque nuevamente tema de prácticas libertarias, no cita el trabajo clásico de clásicos "Historia de las agitaciones campesinas andaluzas" de Juan Díaz del Moral, lo que sin duda hubiera ayudado bastante a entender esas prácticas libertarias y como el anarquismo bakuninista fue tan rápidamente aceptado; aunque el libro aparece en su bibliografía, no hay una sola mención en el texto como tal.
Sobre Rusia hay cosas cuestionables. Léase cuando dice en página 114 "En tal sentido, el ascendiente de los clásicos del anarquismo sobre el anarcocomunismo ruso resultó ser más bien limitado"
¿Es que acaso el anarquismo y el anarcocomunismo son cosas distintas? Pretender eso es considerar que el anarcocomunismo ruso es una idea aparte del anarquismo, lo cual es falso además de desfasado en tiempo. Veamos: el anarquismo que llegó primero a Rusia no fue el anarquismo de Kropotkin en tiempo de los Narodniki de que habla Taibo. El anarquismo que llegó era el colectivista de Bakunin. El anarcocomunismo como tal se formula en 1876 en el Congreso de Florencia (también he escrito varias veces sobre esto) por Malatesta, Cafiero y Andrea Costa (más tarde transfuga del anarquismo). Kropotkin comienza a dar a conocer sus trabajos varios años después ya a mediados de la década de los 80. Aún así, ese anarcocomunismo kropotkiniano, es anarquismo. No es un cuerpo separado del anarquismo, es solamente el anarquismo enfocado en su parte económica hacia el comunismo (no marxismo, no son sinónimos) como antes lo fue hacia el mutualismo proudhoniano o el colectivismo bakuninista. Nada más. Esa separación carece totalmente de sentido.
Luego, la hablar sobre los anarcosindicalistas Taibo hace un salto de la menos 20 años sin advertir al lector/a, pero además dice (misma página 114) que los anarcocomunistas eran rivales de los anarcosindicalistas. Esto es mentira a un grado extremo. El anarquismo ruso era pequeño en esos años y aún cuando el anarcosindicalismo tuvo presencia ya en los años 1910, seguía siendo un movimiento sin muchas ramificaciones. Aunque pudiera haber algunas discusiones con individualistas, entre anarcosindicalistas y anarcocomunistas no había rivalidad alguna, al grado de que ambos trabajaban de la mano como en el caso de Navat y los makhnovistas. Lo dicho es una mentira gigantesca, pero además un desfase de tiempo brusco y no justificado.
En cuanto al capítulo 6 el apartado "Lo que hicimos con los indígenas" es un auténtico golpe de pecho sin justificación alguna. Veamos: cuando se dice "hicimos" en plural ¿A quienes se refiere? Es claro que habla de la conquista, pero hay que recordar que mientras LA CORONA ESPAÑOLA y no el pueblo español saqueaba América, en España la gente asaltaba cementerios para comer cadáveres y había mucha gente desnuda por las calles sin tener siquiera vestido. La lectura del siempre interesante, brillante libro "Genocidio español en la España de los Austria" de Francisco Olaya serviría mucho para evitar estos resbalónes. En lo que se refiere a otras colonizaciones, no han sido los pueblos los colonizadores (excepción de los fachas de Israel) sino señores feudales, conquistadores o capitalistas. Los pueblos sufren la misma miseria a veces que los pueblos que los capitalistas de su país colonizan. No hacer esa separación es adjuntar en este caso a los pueblos europeos lo que hicieron las monarquías de sus países y dar un plumazo a la lucha de clases. No, no somos lo mismo los pueblos y sus gobiernos. Los pueblos de Europa son hermanos nuestros con la misma intensidad que sus gobiernos y nuestros gobiernos son nuestros enemigos irreconocibles.
En página 128 hay nuevamente reclamos hacia el anarquismo por no tener una relación con las comunidades indígenas, en este caso debido por qué el anarquismo favorecía la escritura (
El anarquismo puede o no establecer relaciones con los pueblos indígenas. Tenemos una agenda propia, ideas propias, intereses propios y claro que los pueblos indígenas son de interés por el anarquismo, básicamente somos nosotros/as mismas esas comunidades indígenas en muchísimas ocasiones, pero por favor, no tomemos el látigo para exigir una agenda al anarquismo de la misma manera que no se toma para obligar a nadie a poner en su agenda un diálogo con el anarquismo.
Dice también (nota 48, página 128) otro reclamo sobre el trabajo visto por el anarquismo como algo virtuoso. Es un asunto filosófico que sería muy largo de relatar aquí, pero nuevamente sería interesante, por ejemplo, la lectura de "Sistema de las contradicciones económicas o filosofía de la miseria" de Proudhon e "Ideario" de Ricardo Mella para tener una perspectiva de porque el anarquismo no rechaza el trabajo. Considerar que hay una sola versión de las cosas es nuevamente un dilema falso. Pero además es preciso apuntar que, aunque últimamente autores como Taibo (al menos no he leído una sola coma a ese respecto en este libro) olviden esto, el anarquismo busca ante todo la socialización de los medios de producción (entre otras cosas más) y que estos no se pueden hacer funcionar sin trabajar. Es verdad que Taibo habla de sociedades antiguas donde no se trabajaba apenas, pero las cosas han cambiado, la misma población ha crecido de manera abrumante y vivir de cazadores recolectores ya no es posible debido al número de la humanidad. El trabajo, pues, es necesario, pero desde luego un trabajo libre, sin capitalismo ni trabajo asalariado, sin explotación ni patronal. Pretender que el trabajo debe ser abolido puede ser válido para algunas personas, para otras no, y pensar que todos los y las anarquistas ven las cosas exactamente igual es por lo menos injusto.
En página 129 dice que los anarquistas "pareciera como si aceptacen que esta última (la colonización) constituía un proceso natural justificable en virtud de la superioridad científica y técnica de la civilización occidental" ¿Pruebas? Ninguna de momento. Esto es... Ay, no quiero decirlo, pero es muy bajo. Cuando se afirma una cosa así de fuerte se debe demostrar. Hacer una insidia, lanzar una acusación sin demostrar que es justo el reclamo, es una calumnia muy, muy baja. En página 131 vuelve a decir, ahora sobre el racismo "En este sentido no debe desdeñarse -lo reitero- la presencia de elementos racistas en el anarquismo decimonónico, y en su caso en el posterior" ¿Pruebas? Nuevamente, ninguna. Es horrible leer calumnias así. Taibo era un pendiente que tenía por leer porque leí algunos comentarios diciendo que era bueno ¿En realidad estás cosas, estás calumnias sobre el anarquismo les parecen buenas?
Dice (página 135) que Reclus "parece aceptar, por ejemplo, la dominación colonial francesa de Argelia, que interpreta que generará beneficios para colonos y para nativos", pero no hay ninguna cita de Reclus al respecto y por no haber, la nota al pie de página no remite siquiera a la obra de Reclus en cuestión sino a otro autor, así que estamos ante lo siguiente: primero la insinuación "parece aceptar" no es una afirmación. Luego no hay palabras de Reclus y la referencia es una lectura de segunda mano ¿Esto prueba algo en realidad? A mí no me prueba nada en absoluto pero parece que para los propósitos de insultar al anarquismo es suficiente para Taibo.
También cita (misma página) un trabajo de Grave donde dice que este solo repudia el militarismo y no cuestiona a la colonización. Nuevamente remite a un autor ajeno a Grave, porque aunque se le cita, se cita la página del otro autor (Baudouin) y no la de Grave.
Mentiras más o menos, dice (misma página) que los anarquistas decimonónicos no discutieron el derecho de los europeos (nuevamente señor Taibo ¿Quienes son los "europeos"? ¿Las clases trabajadoras de Europa o los capitalistas? No son lo mismo) a colonizar otros pueblos.
Entendamos que la gente no está a nuestra disposición y no se les puede exigir que se encarguen de otras cosas. Proudhon escribía sobre crítica de la economía política, Bakunin estaba en las barricadas y no escribió siquiera un libro; Kropotkin era geógrafo; Malatesta estuvo en la AIT y luego en alzamientos revolucionarios en Italia, haciendo agitación en Egipto, Argentina e Inglaterra cuando estuvo un breve periodo allá; ¿Estamos autorizados para decir "es que esa gente estaba obligada a escribir sobre algo que a mí me interesa en la actualidad"? Pues no, y seguramente Taibo se indignaría si alguien le reclamara por ejemplo que no ha escrito sobre crítica de la economía política o sobre la dialéctica proudhoniana. Es que cada quien tiene sus intereses, y eso no es malo. Se pueden hacer recomendaciones, pero reclamos como los de este libro me parece que son inadecuados por decir lo menos.
Aún así hay que recordar los comentarios de Proudhon sobre México y su forma de producción ("La educación, El trabajo"; "Sistema de las contracciones...") o a Bakunin luchando por la liberación de los eslavos a los que, y aquí si hay evidencias, Marx quería ver esclavos eternamente; a Kropotkin defendiendo al PLM en la disputa absurda de Jean Grave con Magón donde ambos se equivocaron y Kropotkin interviene. Es que datos hay, pero hay que tener voluntad de buscar en lugar de tomar las cosas a la primera y lanzar la calumnia.
Sobre el marxismo y la Comintern hay razón en mucho de lo que dice y añadiría algunas cosas más, aunque ya me cansa esta reseña por lo mucho que hay que comentar. Sin embargo si es preciso recordar que mientras la Comintern se lanzaba a discursos de liberación nacional, imponía sus famosos 21 puntos a todo lo que se quisiera afiliar a ellos. También recordar que años antes, durante la llamada Segunda internacional, muchas veces el colonialismo fue aceptado como un hecho, y un hecho bueno, por varias de sus secciones.
En página 144 (que flojera ya tener que rectificar cosas porque se afirma sin estudiar) dice Taibo que "Entre ellas se manifiestaron rechazos francos (a los judíos) -Proudhon, Bakunin-... " Aunque nuevamente no se aporta evidencia alguna, ya esto roza la infamia. Diré algo solamente de estos dos autores.
No he leído nada en toda la obra de Proudhon contra los judíos. Proudhon tiene cosas que tampoco me gustan pese a ser Proudhoniano, pero de los judíos no he visto nada al respecto. Sobre Bakunin seguramente la calumnia viene por las discusiones con Marx en las que unas dos veces Bakunin recuerda el origen judío de Marx. Para responder a esto baste recordar que se dice que Bakunin era antialemán y que de ahí viene su rechazo de lo judío, pero a Bakunin lo encierran en 1849 precisamente por pelear en la insurrección de Dresde. Su trabajo "Carta a los trabajadores de Bolonia" habla también de su posición respecto a Alemania y de que no era antialemán, sino antiautoritario y anti centralista.
También acusa a Rocker sin recordar su valioso trabajo con los judíos. En fin, sinceramente a estas alturas ya no espero nada bueno del libro. Han sido tantas las imprecisiones, carencia de datos, mentiras y calumnias que ya termino el libro desalentado.
En la página 147 Taibo quiere ya reivindicar el carácter anticolonial del anarquismo. Sin embargo, después de las calumnias sobre racismo, aceptación del colonialismo, etc., estas páginas ya carecen de sentido para mí. Ya no creo la sinceridad del autor.
"Nuevos horizontes: Chiapas, Rojava" es un capítulo más donde las "prácticas libertarias" salen a flote. En este entendido de las prácticas libertarias, donde en medio del fallo ideológico del autogobierno como sinónimo de anarquismo (falasia demostrativa de falta de formación ideológica) todo tiene cabida, el EZLN debía estar presente. Ya he escrito también mucho sobre la falsedad del autogobierno como sinónimo de anarquismo, así que paso de repetir aquí las cosas guardando mejor los argumentos para futuros trabajos, pero llama la atención en la que se trata el tema. Veamos: a) no se ha hablado más que una página de "anarquistas de ultramar", en cambio se ha hablado todo el tiempo de prácticas libertarias que en palabras del autor no es lo mismo que anarquismo y ya que el libro se trata de "anarquistas de ultramar" no tenía que aparecer en tal abundancia; b) en página 156 dice que el zapatismo no es sinónimo de anarquismo y que esto "solo preocupará a algún anarquista dogmático y cerrado", así que como lectores deben callarse la boca y no reclamar nada, aunque al no ser sinónimo de anarquismo el EZLN y el libro no tratar sobre prácticas libertarias sino sobre "anarquistas de ultramar" ¿A qué viene meter este ejemplo?; c) dice Taibo (misma página 156) que el EZLN es "un socialismo distinto del avalado por la socialdemocracia europeo-occidental y por los sistemas de tipo soviético, algo que acerca al anarquismo muchas felicidades sus percepciones", así es que dejan de ser prácticas libertarias para ser un socialismo distinto, luego de lo cual regresa a ser prácticas libertarias cercanas al anarquismo, pero luego vuelve a ser (misma página) "un socialismo indígena, un socialismo de los pobres". En fin, que entre ese galimatías de alguna forma, a saber cuál, esto tiene alguna cosa que ver con los "anarquistas de ultramar". Dice que el zapatismo apuesta por la renuncia al poder.
El libro se publicó en el 2018, por lo cual es muy seguro que el autor haya sabido de la apuesta presidencial del EZLN, pero no dice ni una sola coma al respecto. En fin, que personalmente me parece que el argumento cojea de bastantes lados.
Hubiera preferido una alusión más grande al proyecto "Mujeres creando" de Bolivia, pero bueno, habrá que investigar por otros lados.
Sobre Rojava dice Taibo que al parecer había ciertos rasgos de confederalismo democrático y culto a la personalidad "lo más sensato es dar por cierto que las dos versiones de lo ocurrido que acabo de manejar alguna relación guardan con los hechos" (página 160). ¿Se puede escribir sobre algo sin saber a ciencia cierta lo que pasa? Yo creo que no, que primero se debe uno informar bien de las cosas, pero ya hemos visto la montaña de fallos del autor al hablar sobre anarquismo y aún así lo hace ¿Por qué no hacer lo mismo sobre Rojava? Total, que nuevamente se cae en el falso ideológico de que por no haber Estado ya se cree que hay alguna forma de anarquismo, así que de nuevo estamos en el mismo sitio donde todo vale. Pero es que además Taibo mismo reconoce que si hay estructuras estatales (página 162). Rojava como Chiapas tienen sus propias lógicas que podemos coincidir o no, lo horrible aquí es que se les quiera meter a martillazos en un anarquismo o "prácticas libertarias" que a lo mejor esos proyectos ni siquiera quieren.
"Anarcofeminismo, Anarcaindigenismo" es el último apartado. Dado el título esperaba ahora sí una relatoría de "Mujeres creando" o al menos un artículo más amplio, pero apenas son unas dos páginas. Sobre "La fusión entre anarquismo e indigenismo", Taibo dice que hay una separación pero que es deseable un acercamiento. Yo hablé incluso de fusión, pero nuevamente es precioso recordar que ese acercamiento debe ser mutuo y no solo exigido a una parte si en verdad se desea ese acercamiento. Una relación sinalagmática y no unilateral.
Por último hay un resumen.
He dicho antes que el anarquismo es internacionalista. Esto es algo que Taibo no dice más que una vez, aunque creo que debería ser tema para un capítulo especial.
El anarquismo fue europeo porque fue en Europa donde el desarrollo de la industria a partir de la revolución industrial crea movimientos presocialistas que configuraron a su vez tendencias del socialismo ya como idea, de la cual nace el anarquismo con antecedentes propios (como las revueltas de 1831 en Francia). Así que el hecho de nacer en Europa es algo totalmente secundario para el anarquismo.
Da exactamente lo mismo si nace en Europa, en Asia o en Tepito en México. El anarquismo no reconoce fronteras.
Coincido plenamente con el trabajo realizado por Gaya Makaran y Cassio Brancaleone en su "Alebrijes anárquicos" donde se indica que el anarquismo es uno y que cada región lo hace propio, adaptándolo a su propio contexto (aunque Taibo lo hace de manera muy somera en página 49).
Desde luego que Proudhon no podría escribir sobre los aymaras, por ejemplo, porque su contexto no era ese, ni Bakunin podría escribir sobre los problemas inmediatos del Japón de su tiempo porque tampoco era su contexto. Pero la idea estaba realizada: guerra a toda forma de gobierno, libertad para todas las personas, federación de comunas libres, socialización de los medios de producción, abolición de la propiedad privada. A partir de ahí, cada región adapta las ideas a su contexto, ergo, haber nacido en Europa o en el Polo Norte, es un asunto totalmente insignificante para el anarquismo. Hablar de anarquismo en otros países no significa otra cosa que historiar ese anarquismo, pero siendo internacionalista, el lugar de orígen no tiene sentido.
Hay que señalar además el grave peligro que entraña este combate ficticio contra lo europeo: derivar en movimientos nacionalistas que en vías de reivindicar su propia historia (con todo derecho), fomente, como efectiva y tristemente sucede en muchos casos, el rechazo de lo europeo o asiático, en pro de lo propio, de lo originario, de lo nacional.
Al romper con las fronteras y las naciones, las y los anarquistas son hermanos y hermanas de todas las personas de cualquier parte del mundo, así como enemigos irreconocibles de cualquier forma de gobierno o Estado, incluido los de las propias naciones de América o de cualquier sitio. El anticolonialismo como lucha contra las ambiciones de poder del Estado, no puede estar separado del internacionalismo o enfocar sus baterías en este caso hacia el anarquismo de Europa, sino contra toda forma de Estado y gobierno.
Así es que el libro, en mi opinión:
Promete temas que no se hablan o no se conocen y no es verdad. Mucho de lo que ha dicho no es novedoso, ni siquiera las calumnias al anarquismo.
El título es sobre "anarquistas de ultramar" y no hay apenas nada de ese tema en todo el libro, dedicado por entero a las prácticas libertarias. No es un mal tema, pero no tiene nada que ver con el título ni, porque según el mismo autor (y coincido) son cosas distintas, tampoco con el anarquismo.
Los ataques al anarquismo carecen de sentido alguno. No son en forma alguna demostradas las acusaciones.
La bibliografía abundante del final no se refleja en todo el texto, pero ya que se habla de anarquistas y se les acusa de muchas cosas, no aparecen siquiera sus libros en la bibliografía. Solo "El apoyo mutuo" de Kropotkin aparece, lo que da a entender una investigación de segunda mano.
Se esencializa el pensamiento anarquista pensando que es solamente una única forma de ver las cosas en temas como la tecnología o el trabajo.
No ofrece un enfoque internacionalista que era muy lógico toda vez que se habla de colonización.
En fin. Personalmente no me ha gustado nada el libro.