Anarquismos a contratiempo

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Erick Benítez Martínez
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Anarquismos a contratiempo

Mensaje: # 211Mensaje Erick Benítez Martínez »

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Bueno, pues un libro final de Ibáñez.
Esta es una edición española, y al agrupar los textos de Ibáñez (no hay un libro como tal, todo son recopilaciones), repite muchos capítulos de los libros anteriores que acabo de leer recientemente, así es que omitiré comentarios amplios del libro.
Los comentarios irán prácticamente solo enfocados a la parte de anarcosindicalismo (me temo feas decepciones) y poco más.
El capítulo en cuestión "Sobre anarcosindicalismo" comienza hablando de la reconstrucción de la CNT y una supuesta muerte anunciada. El texto se escribe en el centenario de la CNT, así que habiendo al menos una distancia de 34 años Ibáñez debería saber que esa muerte que él decreta no sucedió ¿a qué se deberá esa afirmación, acaso a su filia por la CGT?
En página 86 dice que quienes se agruparon para revivir a la CNT en el proceso de la reconstrucción estaba (entre otros grupos) la vieja militancia de la CNT que se agrupó en la CNS, una declaración bastante dura que, desde luego, Ibáñez no documenta. La insidia lanzada así, sin documentar, no es propia de alguien que realmente haya investigado algo.
Las divisiones existentes dentro de la CNT en esos años son comentadas por Ibáñez, pero de forma muy conveniente: o eran los anarquistas extremistas o eran los sindicalistas obreristas. Hay poco más que eso, aparte de las acusaciones entre unos y otros y las fábulas de conspiraciones. Conveniente, pero muy convenientemente, Ibáñez no dice absolutamente nada de los "Grupos de Afinidad Anarcosindicalista" (entre comillas) y los problemas que crearon, ni de la paralela de donde saldría la CGT en un intento de socabar al anarcosindicalismo. Esto es vergonzoso, callar para no dañar la imagen del sindicato en que está no es algo serio ni digno de una investigación. Debía decirlo claramente: la CGT nació con el apoyo de los medios de comunicación, el gobierno y hasta la iglesia, para destruir a la CNT. Nació y es un sindicato del gobierno. No decirlo, terminar su relato sin decirlo, es muy poco profesional.
El siguiente apartado "El anarcosindicalismo en el siglo XXI" comienza con la misma calidad: diciendo que el anarcosindicalismo de la CGT y la CNT en el momento en que escribe es muy poco. ¿Anarcosindicalismo de la CGT? Hay que ser serios, por favor.
Pero es que además el capítulo trata de que, siempre según Ibáñez, el anarcosindicalismo ya no es actual. Dice que hay que deshacerse de la idea de que el proletariado es el sujeto revolucionario (página 103), en un país como España donde fueron sobre todo las comunidades campesinas las que crearon las comunas de Aragón. Tiene gracia la cosa dicha por Ibáñez. También dice que el anarcosindicalismo debe renunciar a ser el sujeto que transforme las sociedades. Que debe salirse del ámbito laboral, pero ¿Cúal es la alternativa que ofrece el iluminado de Ibáñez después de criticar así al anarcosindicalismo? Ninguna, o más bien si, lo siguiente: "crear espacios y alternativas fuera de la lógica del sistema, en todos los ámbitos donde esto sea posible: salud, educación, economía alternativa, etc" (página 105). El sindicato de la enseñanza o de la salud son cosas desconocidas para Ibáñez. La verdad es penoso. No se puede escribir así, descalificando las cosas que no se conocen, pero bueno, lo mismo ha hecho con el anarquismo. Ya que más da.
"Apuntes de pensamiento anarcosindicalista" es otro apartado donde nos sigue diciendo que el anarcosindicalismo debe ser actualizado sin decir nuevamente nada. Su única y ya no se siquiera si llamarle propuesta, es cuando dice (página 116) que puede quizá darse una idea en la que se fundan lo sindical y lo social. Sería bueno ver que en una empresa se pudiera dar al interior una charla de anarquismo 😒. ¿A eso es a lo que se refiere Ibáñez? Nuevamente, hay que ser serios y considerar que el anarcosindicalismo tiene un funcionamiento con ciertos lineamientos y que dentro de la empresa solo tiene presencia el sindicato, de la misma forma en que un sindicato no puede ir a una asamblea de un ateneo a organizar a sus integrantes para provocar una huelga en el ateneo. Como no abunda en propuestas, así es como se entiende. Aunque hay que dejar claro que el anarcosindicalismo siempre ha tenido incidencia social mediante ateneos, asesorías abiertas al público y actos culturales anarquistas en los barrios de toda índole. Así es que la propuesta de Ibáñez, o es absurda, o carece de sentido. Ibáñez no propone nada, y cuando dice algo es un absurdo total.
En fin, que en el apartado siguente se espera una propuesta, ya que su título es "El reto de su necesaria transformación"... A ver con que nos sale.
Pues más de lo mismo, que hay que cambiar, que la tecnología, que bla, bla, bla, pero donde parece hacer una propuesta es en la página 124. Básicamente es lo siguiente: puesto que el capitalismo funciona en las empresas y en lo social explotando a las clases trabajadoras, el anarcosindicalismo también debe ser de fábrica y social. Es un despropósito nuevamente: no se puede luchar de tú a tú contra el capitalismo en igualdad de condiciones, máxime cuando la fuerza anarcosindicalista es tan poca y dividida, así que su propuesta no tiene sentido. Luego, el anarcosindicalismo ya lucha en las empresas y en lo social, aunque desde luego no en igualdad de condiciones con el capitalismo, es absurdo, pero ya se hace. También propone (página 125) que el anarcosindicalismo se una a los colectivos de okupación, las editoriales, migrantes, etc., "para inventar conjuntamente nuevas formas de lucha" ¡ha descubierto el hilo negro!
Ibáñez no descubre ni propone nada. El capítulo termina y no hay nada nuevo. No es que a fuerza deba una persona decir lo que se debe hacer para mejorar, pero cuando se han lanzado afirmaciones como que el anarcosindicalismo es caduco, se tiene el deber de aportar algo, so pena de lanzar el escupitajo hacia arriba.
El capítulo "El contexto actual" contiene el apartado "A contratiempo", un apartado bastante bueno. Su análisis de la violencia y su descafeinación en la protesta social en los tiempos actuales es bastante acertado.
Pero dura poco el gusto: en el apartado "El imprescindible radicalismo" nos pone a la CNT (a secas, el texto es del 2006 antes de que saliera flote lo podrido de la CIT) como la parte radical y a la CGT como la parte posibilista del anarcosindicalismo. Ya es demasiado considerar anarcosindicalista a la CGT por estar viciada desde su nacimiento, pero es peor el asunto cuando (final de la página 213 e inicios de la 214) nos dice que en vías de un equilibrio es necesario militar en ambas. Grotesco asunto.
El capítulo "El contexto actual" contiene algunos apartados que ya he leído en libros pasados, por lo que omito referirme a ellos. Solo en el asunto de Catalunya me parece que el análisis es bueno en el sentido de que lo trata no desde el sujeto puramente contextual, sino también desde el teórico. En efecto, no tiene sentido cambiar un gobierno por otro ni eso es libre determinación, aunque en página 260 dice, recordando la cita de uno de la CUP, que todos reconocemos el derecho a decidir, pero la cita habla de autogobierno. En mi caso no considero que el autogobierno sea una libre determinación ni una decisión real. Cambiar el látigo de mano del capitalismo para darse de latigazos uno mismo tampoco es precisamente una buena determinación, aunque Ibáñez no entra en esos detalles tampoco.
El capítulo "Momentos de un itinerario", apartado "Conversación biográfica", contiene una entrevista a Ibáñez muy interesante. Creo que en este aspecto histórico Ibáñez tiene mucho que decir sobre tiempos pasados, porque como teórico me parece muy flojo y nulo de contenido. Para la parte histórica es bastante bueno, aunque hay cosas que menciona de manera muy poco imparcial, como el tema de la CNT en el exilio y el grupo Montseny-Esgleas al que trata de forma muy injusta como immovilistas o sectarios (al rededor de las páginas 319-323). Creo que dar la versión de este grupo sería bueno y no dar una sola parte de las cosas, porque más que historiar, suena a insulto.
Los relatos de su madre, momento de las Juventudes Libertarias y su paso a Francia, resultan bastante interesantes. Luego, los pasos por el anarquismo de un Ibáñez muy joven, por desarrollarse en un contexto excepcional en Francia, son bastante interesantes también.
También lo son los relatos de su primera militancia anarquista, de las actividades del anarquismo francés de entonces, aunque esperaba una parrafada sobre mayo del 68, no sucedió, por fortuna, porque el tema ya cansa un poco en Ibáñez. Posteriormente habla sobre su regreso a España, también muy interesante, pero todo esto, de mucho interés, cae de nuevo en lo erróneo al hablar de la reconstrucción de la CNT, porque el grupo de Ibáñez (Sindicato de enseñanza) se oponía tanto a la FAI como a los Grupos de Afinidad Anarcosindicalista, resultando que ambos le atacaban. Esto da la sensación de que Ibáñez siempre tiene la razón, y eso es erróneo hasta filosóficamente. Pero en la misma página (332) comete un error garrafal cuando, al hablar sobre la reconstrucción de la CNT, dice "El año siguiente [es decir, en 1979] se ratificó el fracaso del hermoso experimento libertario que se había intentado tras la muerte de Franco". ¿Quéeee? ¿La CNT no se reconstruyó entonces? Creo que es evidente el traspiés, pero hay que tomar también en cuenta que en ese 1979 toma forma lo que habría de ser la CGT, e Ibáñez fue testigo de eso ¿de qué forma alguien que vivió esas miserias ahora puede ser militante de la CGT cuando sabe perfectamente el carácter reaccionario qué tuvo su nacimiento? En fin, como que la coherencia no es su fuerte.
Pero todo queda claro en la misma página donde se queja de las expulsiones. No lo dice, pero se refiere a la expulsión de los Grupos de Afinidad Anarcosindicalista, fracción dentro de la propia CNT que estaba ya dando bandazos hacia la aceptación de las elecciones sindicales contra los cuales estaba la CNT ¿porque no lo dice Ibáñez en lugar de hacerse siempre la víctima? En página 333 lo dice claramente "Por supuesto, mis simpatizas estaban con quienes abandonaron el V Congreso y trataron, más tarde, de lanzar una CNT 'renovada'"
Hablemos de esto: quienes abandonaron el V congreso fueron los Grupos de Afinidad Anarcosindicalista, y lo hicieron porque no se pudieron hacer con el mando del Congreso (que por otro lado presentaba un caos raro). Este grupo fue quien luego, con ayuda de la Iglesia, los medios de comunicación y el gobierno, se reunirían en un congreso a nombre de la CNT pero protegidos por la policía. Fueron quienes hablaban a nombre de la CNT sin ser ya de la CNT, y quienes después serían la llamada CNT-CGT, para después ser solamente CGT, aborto podrido del reformismo más vulgar, pero que tenía las simpatias de Ibáñez ¿No es grotesco todo esto? En fin, para más joder la cosa, todo esto está aderezado con la cantinela reformista del "no dogmatismo", lema eterno del reformismo para justificar sus miserias. En fin, ya poco bueno se puede decir de quien metió las manos al lodo de forma tan horrible.
Vienen luego otras preguntas sobre Foucault, que nunca se despega de Ibáñez, pero ya he dicho varias cosas de esto comentando sus otros libros. Otros dos capítulos sobre mayo del 68 y su cronología terminan por cerrar el capítulo. Viene después su texto sobre la invención de la A circulada para cerrar el libro.

En fin, que gracias a Satanás terminé al fin las lecturas pendientes sobre Ibáñez. Es un autor bastante penoso, con un reformismo muy a flor de piel, justificando las cosas más abominables en nombre del anarquismo que, dice él mismo, apenas conoce. No hay en realidad nada qué rescatar de sus lecturas más allá de uno o dos capítulos, y ojo que han sido 4 libros los que he leído suyos. Libros por otro lado repetitivos hasta el cansancio, mostrando una nula capacidad para decir algo más de lo mismo de siempre.


“El campo de batalla del anarquismo, ínterin se espera la revolución social, tendría que ser la pluma, la palabra y el ejemplo […] Revolucionarios, meditad que la hora de nuestra emancipación tanto más tardará en sonar cuanto más tiempo permanezcamos en la ignorancia. Eduquémonos, instruyámonos, que el porvenir es nuestro”

José Llunas
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