Bueno, pues después de 4 libros en los que 3.5 han sido desastrozos (solo la mitad de Ecofascismo es bueno), tomo este ya con precaución; aunque al ser historia el autor no tiene que teorizar mucho y eso da pie a que sea un buen trabajo. Veremos.
De momento en página 12 indica que no se trata de un libro de historia del anarquismo en Rusia, y en la 13 que espera que quien lea este libro ya esté versado en el tema. Esto es complicado porque no siempre leen estas cosas quienes ya saben; muchas veces saber comienza leyendo este tipo de libros, así que hay que ver el contenido antes de juzgar, pero ya comienza raro el libro.
En página 14 al hablar de términos, Taibo dice que anarquistas y libertarios son sinónimos (históricamente así fue aunque recientemente ya no), aunque llamará anarquistas a quienes lo sean de verdad y llamará libertarios a quienes son ser anarquistas se acerquen a un compromiso con las causas de "la autogestión y la democracia y la acción directas". Aquí no se entiende claro si al hablar en plural de la acción "directas" se refiere también a la democracia, parece ser así. Como quiera que sea, encontramos nuevamente la defensa de la democracia aunque en este caso y en el mejor de los sentidos, habla de democracia directa proveniente de quienes no son anarquistas sino libertarios. El galimatias da por resultado un reformismo que huele mucho.
En página 22, para referirse al Mir ruso y a la comuna, los hace sinónimos de "autogobierno" enfrentado al Estado. Taibo no distingue entre gobierno y Estado, no al menos en estos comentarios, pero es muy dudoso poner al Mir como un autogobierno, muchísimo menos ponerlo como algo que Bakunin veía. No hay nada en Bakunin que recomiende un autogobierno, aquí se debe leer como una deducción propia de Taibo que no es ni de Bakunin ni una concepción del anarquismo.
Hay que anotar, sin embargo, un fallo en los datos de Taibo. En "Anarquistas de ultramar" ha dicho (escrito en el 2016) que el anarquismo en Rusia llega hasta ya entrado el siglo XX. En este libro (página 22), editado al parecer en el contexto de 2017 y en centenario de la revolución rusa, que el anarquismo ya aparece desde 1868 (aunque se refiere al Bakunin anterior a su prisión por la insurrección de Dresde en 1869, con lo que no podemos hablar de anarquismo de forma estricta en Bakunin), con lo que tenemos una mentira cuando en "Anarquistas de ultramar" dice que el anarquismo llega mucho después. En los comentarios a ese libro he anotado este fallo porque no es así. El anarquismo ya tenía presencia en Rusia desde antes del 1900.
En la misma página 22 dice que el los tolstoianos son de "compleja inclusión dentro del anarquismo". Efectivamente, Tolstoi nunca se dijo anarquista, por lo que su movimiento apenas puede incluirse en el anarquismo como una de sus filias, pero no como anarquistas.
En "Anarquistas de ultramar" (de nuevo) dice que hubo peleas entre anarquistas y anarcosindicalistas (aunque se refiere al siglo XX). En este libro (página 27) habla de las diferencias entre Jleb I Volia y Chérnoe Známia (Chórnoye Známiya, dice Taibo). Pero diferencias no son peleas, y estas pertenecían al siglo XIX y no al XX como dice Taibo en anarquistas de ultramar. Sobre estas disputas en las que habla el libro en cuestión entre anarcosindicalistas y anarco-comunistas, no hubo tales disputas. Desde luego que anarcosindicalismo y anarco-comunismo tienen sus diferencias y que se cuestionaban cosas desde tiempos del congreso de 1907 en Ámsterdam, pero de ahí a estar enfrentados, es mentira. De hecho hubo bastante unidad pese a sus diferencias en el contexto de la Makhnovichina.
El capítulo "Populistas y Anarquistas", aunque no habla mucho de los anarquistas (es común que los trabajos que he leído de Taibo no tengan relación los títulos con el contenido), es un trabajo bastante bueno. Me encantó sobre todo el apartado de "Las versiones libertarias del populismo" y "Los socialistas revolucionarios" bastante bien trabajados por Taibo. Sobre todo estos últimos son interesantes porque de los SRI saldrían muchos militantes hacia el anarquismo, aunque Taibo pone poca atención en esto, pero es muy interesante. Si embargo un último apartado "La correspondencia Marx Zasúlich" arruina un poco el asunto. No pretendo que Taibo conozca a fondo el asunto, puede deberse a un error de interpretación debido al buen trabajo que hasta ahora hace en este libro. Vayamos al hecho: Verá Zasúlich fue una populista que intercambió cartas ckn Marx respecto al tema campesino en Rusia. Marx parece dar un visto bueno al mantenimiento de la comuna rusa en contra de todo lo que había dicho antes sobre la desaparición de los campesinos, y algunos como Taibo creen en que Marx reflexionó al final de sus días. La verdad es otra.
A inicios de la década de 1870 el ruso y marxista Outin logra que Marx represente a Rusia en un congreso obrero. Hasta entonces Marx había despreciado a los campesinos y de Rusia había dicho que "El odio a lo ruso es un principio revolucionario". Cuando lo designan representante, claro, su discurso cambió. Lo mismo cambió cuando la Comuna de París le hizo hablar de federalismo y de desaparición del Estado, al mismo tiempo que en la AIT buscaba la destrucción de los federalistas que buscaban la destrucción del Estado: los anarquistas. La conclusión es que Marx era un vanidoso y cambió dos veces su parecer a pura conveniencia. Taibo como muchos otros se dejan guiar únicamente por lo que Marx dice en el papel e ignoran o en otros casos fingen ignorar lo que Marx hacia en su vida diaria.
Pese a este fallo, el capítulo es bueno.
En el capítulo "El anarquismo ruso entre 1917 y 1921" se hace un buen trabajo también. Me gusta esta fase histórica de Taibo, creo que se desenvuelve muy bien aunque siempre haya cosas discutibles. En páginas 70 y 71 por ejemplo habla de algunas discusiones internas entre los anarquistas de 1917, pero sobre todo llama la atención de cómo muestra la unidad en los anarquistas, lo que contraste muchísimo con sus afirmaciones de "Anarquistas de ultramar" en las que dice que anarcosindicalistas y anarco-comunistas se atacaba mutuamente.
Sobre la revolución de octubre de 1917, hay aciertos y fallos en la interpretación de Taibo, a mi parecer. Es un fallo considerar la posición de Lenin como "Consejista" más cuando se enmarca al decirle a Lenin que había hererado al anarquismo conforme "Las tesis de abril" y "El Estado y la revolución", porque nada tiene que ver el anarquismo con el consejismo. En fin, que acierta cuando habla de los dos textos antes mencionados como acicates para forjar la idea de un Lenin radical, aunque respecto a la CNT y el apoyo a la revolución rusa, es preciso enmarcar el argumento en las masivas detenciones de anarquistas en la CNT y de otros muchos perseguidos y exiliados, lo que permitió a Maurín y Nin, por entonces buscando hacerse con la CNT, que esta votara a favor de sumarse a la III internacional.
En página 103 dice que los soviets en palabras de Volin son "organismos vagos, fortuitos y meramente representativos". Esto es curioso: en La revolución desconocida, que conoce Taibo, Volin dice que él estuvo en la creación del primer soviet, así que no podría haber creado algo que después dijera que era un organismo "vago". Creo que Taibo debe por lo menos releer a Volin para rectificar eso.
En páginas 126-127 Taibo se asombra un poco sobre el centralismo seguido por Lenin. En realidad no había motivo de asombro: desde los congresos de inicios de siglo en la II internacional y sobre todo el de Stuttgart, Lenin se impuso abiertamente a todo el Partido y pedía un Partido estrictamente centralizado. Esto provocó la reacción de muchos socialistas que se molestaron con Lenin, pero no hay motivo de sorpresa: al menos 13 años antes d ella revolución de 1917 Lenin era un centralista a ultranza.
Sobre los campesinos y su tradicional, digamos, manía de no poderse desprender del todo de los mandos, viene desde los tiempos de Gapon (descrito muy bien por Volin) y la creencia de que la autoridad emanaba vía Estado hacia el Zar. Incluso se pensaba que el Zar había sido engañado por sus círculos cercanos y no sabía los males que sufrían los campesinos. Esto era fundamental a la hora de entender porque muchos campesinos no abandonaban del todo la figura de la autoridad a pesar de sus organizaciones comunales alejadas de la autoridad misma. Sin embargo Taibo asienta su texto en autores ajenos a esta visión. Volin apenas aparece en este capítulo y mal citado como ya he apuntado.
A pesar de todo, es un buen capítulo de Taibo.
El capítulo de "Las críticas al naciente régimen bolchevique" es bastante bueno, aunque es un poco penoso que Taibo quiera separar a Lenin y sus prácticas de Marx: Taibo habla del joven Marx y del Marx maduro como identificando una separación de edad pero no de pensamiento. Es verdad que en los textos del joven Marx encontramos cosas que cuadran con el anarquismo. Esto es porque Marx en esos años estaba influido por Proudhon, pero después Marx no es otra cosa que un autoritario centralista. En nota 25 de la página 143 Taibo dice que no es Marx un reflejo de las prácticas bolcheviques. Si analizamos nuevamente su actuar dentro de AIT separado de lo que haya escrito, veremos que Marx era como Lenin dentro de la AIT. No hay lugar a separación, Marx era justamente lo que hizo Lenin: un tipo que se creía poseedor de la verdad absoluta y que quería someter a todos a su mando. Ahí está su actuación en la AIT para quien lo quiera comprobar.
No puedo coincidir, sin embargo y a pesar de ser este un buen capítulo, con la afirmación de Taibo en página 162 en los siguientes términos "Los anarquistas rusos contestaron otra de las apuestas principales del naciente reciben bolchevique: la que se materializó en un concepto, el del 'capitalismo de Estado', manifiestamente ausente, por cierto, en la obra de Marx". No puedo estar de acuerdo porque Marx abogó siempre por el centralismo, que no es otra cosa en el terreno económico, que el capitalismo de Estado. Desde el Manifiesto de 1848 Marx y Engels hablan ya de centralizar todo en manos del Estado en los 8 puntos insertos como recomendaciones, entre los que destaca también apoyar a la burguesía en su conquista del poder político. En el texto de "Crítica del programa de Gotha", a pesar de sus críticas contra Lasalle, Marx dice expresamente que en el período de transición los salarios deben ser desiguales. Querer librar a Marx de su responsabilidad ante el siniestro en Rusia es un dilema falso y muy poco honesto si se estudia el tema a profundidad. Marx marcó el camino que llegaría hasta Stalin, no nos hagamos los que no sabemos.
Al finalizar un apartado, en página 168, Taibo lo hace con una frase de Engels que dice que "Lo peor que le puede ocurrir al jefe de un Partido extremista es verde obligado a tomar el poder en una época en la que el movimiento todavía no está maduro..." que bien. Pobre Lenin, todo lo que hizo fue porque estaba obligado ¿no?
El argumento puesto por la cita excusa a Lenin de todo lo que hizo y lo peor es que quizá ni Taibo se da cuenta de ello... ¿O si?
Hay un capítulo sobre "El consejismo. La oposición en el Partido bolchevique" que da para una larga relatoría que me ahorro en extensión por cuanto ya he dicho mucho sobre el tema. No está de más, sin embargo, notar nuevamente el fallo de considerar a Marx "libertarizante" por su libro "La guerra civil en Francia" al que ya me he referido, pero sobre todo, el fallo de considerar a los consejistas una oposición dentro del partido, mucho menos hacerles símiles en algunos casos a los anarquistas mientras los consejistas no abandonaron al Partido que cuestionaban. Realmente creo que se podría hablar incluso de la posición inicial de Trotzky con los mencheviques, cediendo al final, o la oposición dentro del propio socialismo (no anarquista) a Lenin y al bolchevismo. Respecto a esto, en página 184, Taibo no entiende el sentido de los llamados "Centralistas democráticos" y cuestiona su nombre de demócratas. Se refiere el nombre a los socialdemócratas que se opusieron todo lo que pudieron a Lenin, aunque sin abandonar su condición de Centralistas y de defensores de gobiernos obreros. Creía esta rama (y la de otros países) en un gobierno demócrata parlamentario y no en una dictadura. Otros veían la revolución como una democracia participativa que aceptando la democracia burguesa fuera llevando poco a poco (
El capítulo de "La revuelta de Kronshtadt" es una buena muestra de como se escribe de forma honesta y documentada cuando se quiere. No tengo apenas nada qué decir de este estupendo capítulo. Quizá resaltar el hecho de que muchos anarquistas acudieron a Kronstadt en la antesala de la represión perseguidos de otros lugares y de la poca atención que da a un documento tan valioso como el libro de Volin. Fuera de eso, Taibo se apuntó un diez con este capítulo. Ojalá escribiera así más seguido.
Respecto al capítulo "La Majnóshina", dice el autor que se basa en gran medida en el libro de Archinoff "Historia del movimiento Makhnovista", aunque en página 228 al hablar de la composición de sus opositores dice que los Makhnovistas se coqueteaban con las fueras de Petliura... Sin aportar una sola fuente de su afirmación. Aunque intenta justificar su afirmación en lo dicho por un tal Belash (!) de que las fuerzas del Ejército negro tenían un 20% de afines a los Social Revolucionarios o a las fuerzas de Petliura... ¡A saber a quien! Porque ese 20% no tiene coherencia entre Socialistas Revolucionarios (objeciones aparte) y Petliura. Disparate total de Taibo.
Pero me acabo de morder la lengua al elogiar un texto de Taibo (el de Kronstadt). Si hasta aquí íbamos bien y se trataba de un buen libro, las siguientes palabras echan por los suelos todo lo anterior. Lean ustedes esta burrada de Taibo (página 236) "Lo razonable en este caso es repetir el argumento del que eché mano a la hora de ocuparme de la revuelta de Kronstadt y concluir que la insurrección tuvo antes un carácter genéricamente 'libertario' que una condición estricta y doctrinalmente 'anarquista'. En realidad, ni Majnó ni sus colaboradores más directos describieron nunca su movimiento como 'anarquista'".
Vayamos por partes: si en Kronstadt efectivamente no se puede hablar de un movimiento anarquista debido a las muchas fuerzas que ahí se encontraban, en Ucrania la condición es sin lugar a dudas para confirmar que eran anarquistas. Que diga Taibo que ni Makhno ni su gente cercana llamaron a su movimiento anarquista, es bastante miserable. No se entiende como se puede hacer un libro bien y luego meter la pata hasta las pestañas de esta manera. Increíble lo que dice, aunque intenta componer las cosas hablando de la composición del Ejército negro en el que, según Taibo citando a Belash y Belash (página 237), un 20% se asumirán como parte de los socialistas revolucionarios o de Petliura... Así, mezclados por igual.
Sin embargo, seamos imparciales y sigamos leyendo, quizá nos decepciona más o compone el camino. Al final el texto discurre ya de manera normal. Me sorprendió que no hubiera repetido pasajes comunes contra Makhno, pero lo dicho con anterioridad pues si es decepcionante.
"Después de 1921" es el penúltimo capítulo del libro en el que se da un repaso rápido a qué sucedió con los anarquistas después de la masacre de Kronstadt y Ucrania. Interesante, aunque bastante corto. Al final del capítulo se dice que Kropotkin murió el 13 de febrero de 1921, cuando es sabido que fue el 8 de febrero, pero el error puede deberse al cambio de calendarios.
El último capítulo "Para entender lo ocurrido entre 1917 y 1921" comienza a mi parecer mal cuando dice que (página 264) los bolcheviques pues no eran tan malos, sino que fueron llevados a ser malvados, a "derroteros poco afortunados lo que en un principio se antojaba una prometedora revolución social". Insisto en este punto sobre el congreso de Stuttgart del que ya he hablado antes en el que Lenin se quería imponer a todos los socialistas de la II internacional. No es que el pobre Lenin y Trotzky hayan ordenado "sin querer" mandar fusilar a miles de personas. Eran siniestros desde antes de la revolución (quizá Trotzky menos que Lenin), que no se olvide ni trate Taibo de justificarlos.
Es que además esto se enmarca en lo siguiente: para Taibo la represión de Kronstadt y el aniquilamiento de los Makhnovistas era una "necesidad" del gobierno bolchevique para mantenerse a flote, aunque eso sí (golpe de pecho), actos malos.
Además para Taibo Lenin no supo leer a Marx, que además es un Marx "liberalizante" en algunos aspectos.
Estas dos cosas nos dan por resultado un simulado lavado de cara del marxismo. Marx era liberalizante, la represión de Kronstadt y los Makhnovistas una necesidad, pero además Lenin y Trotzky no eran malos, sino que fueron llevados a serlo por el contexto.
En fin. Un libro que comenzó bien, termina con sabor de boca amargo por el barniz reformista que le imprime el autor.
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Este es el quinto libro que leo de Taibo, y debo decir que de los cinco libros solo el capítulo de Kronstadt me ha parecido bueno. Los demás libros, incluyendo todos los capítulos exceptuando el de Kronstadt, me han parecido realmente malos.
Como teórico sinceramente le falta bastante, pero bastante. No aporta documentación debida de sus afirmaciones, hay varias calumnias al anarquismo gratuitas; aunque dice tener estudios originales y únicos (Anarquistas de ultramar y Colapso comienzan diciendo eso), es mentira totalmente. Asume la democracia como algo que defiende el anarquismo mintiendo descaradamente.
Cierro esta serie de libros de Taibo sabiendo ya lo que escribe y refiriendo a cada relatoría de sus libros en este mismo perfil.