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[Imagen: 56a7edaadecd9.jpg]

Al entrar en el domicilio granadino de José Luis García Rúa se escucha la lengua griega. El veterano anarquista gijonés (31 de agosto de 1923), fundador en los sesenta de la Academia Obrera de la calle Cura Sama, explica latín, griego y alemán a uno de sus nietos. «Se llama Héctor, un nombre clásico». Doctorado en 1955 por la Universidad de Salamanca en Filología Clásica -con la tesis «El sentido de la interioridad en Séneca»-, García Rúa será después profesor adjunto de Antonio Tovar y ampliará estudios en Múnich. Sin embargo, en 1958 renuncia «a la adjuntía de Salamanca» y al año siguiente «al lectorado en Maguncia, aplastado por la burocracia y el estilo posprusiano alemán». Regresa entonces a Gijón y encabeza la oposición antifranquista con la creación de la Sociedad Cultural Gesto o de la citada Academia de Cura Sama. Su actividad política provocará que lo expulsen de la Universidad de Oviedo, con lo que a partir de 1971, ya como militante de la CNT, iniciará un periplo personal de «perseguido político» por el que, «pese a no hacer proselitismo», es expulsado de varios centros educativos andaluces. Finalmente, será adjunto titular de Historia de la Filosofía en la Universidad de Granada, donde se jubila como profesor emérito en 2003.
Varios sucesos de su vida lo marcarán. Ante el cadáver de su padre -durante el cerco a Oviedo, al comienzo de la Guerra Civil-, un compañero anarquista de éste le dice a aquel chaval de 13 años: «No llores; cuando seas grande ya lo vengarás». «Aquello se me quedó grabado; yo no soy un hombre que ame la violencia y quizá la manera de vengarlo ha sido mi fidelidad a la causa obrera». Poco después, en el Orfanato Miliciano Alfredo Coto, en Gijón, recibirá una lección de entereza del anarquista gijonés Eleuterio Quintanilla. «Estábamos en un examen de Francés y sonaron las sirenas de la aviación; cinco permanecimos en el aula y oímos aproximarse las explosiones y temblar los cristales, pero Quintanilla no se inmutó. Fue una gran enseñanza sobre la necesidad de dominarse en situaciones comprometidas, de no dejarse invadir por el miedo». Más tarde, huido ya a Francia con su familia, una traducción suya del francés revolucionó la colonia de jóvenes, mujeres y ancianos en la que estuvo recluido, en Lorgues, la Provenza. «Se pasaba hambre y el Alcalde puso un anuncio en el que decía recibir tan sólo cinco francos diarios por cada persona, pero yo había leído en un periódico que el Gobierno de Negrín daba a Francia quince francos diarios por refugiado; traduje aquella noticia y la puse al lado de lo que había escrito el Alcalde. No imaginé que cuatro palabras pudieran tener el efecto que causaron». 

Años después, durante su estancia en Alemania, conocerá a Gisela Wiedermann, que será su esposa. «Decidimos unirnos y le dije que yo tenía tres condiciones: asentar mi vida afectiva, dedicarme a los otros y que cuando mi madre fuera mayor y no pudiera valerse vendría conmigo. En efecto, ella cumplió al pie de la letra aquel compromiso». Gisela Wiedermann falleció en agosto de 2010.

En el presente, José Luis García Rúa, fiel a su ideario anarquista, sigue dictando conferencias y escribiendo artículos. «El capitalismo produce que 200 propietarios tengan tanto como 3.000 millones de personas», asegura, al tiempo que reflexiona sobre la crisis del presente: «La voluntad del sector financiero internacional es eliminar la independencia de las pequeñas y medianas industrias y acabar con el sentido soberano de los estados; su intención es que el Estado del bienestar desaparezca, que disminuyan los salarios y las pensiones; y todo esto ya lo tenemos encima».


l Marcada por la violencia. «Mi padre, Emilio José García García, nació en Avilés, en 1894, de familia obrera. Su padre, mi abuelo José, había nacido de un ingeniero de los que vinieron a la construcción del ferrocarril en Asturias; era hijo natural, pero no reconocido. Era una gran persona y muy singular. Cuando yo era más joven siempre tuve la idea de escribir algo sobre mi abuelo, y sobre mi familia en general, porque la familia de mi padre estuvo muy marcada por la violencia. Mi padre murió de un disparo en el frente de Oviedo, al comienzo de la Guerra Civil. Mi tío Enrique, su hermano, se fue a Cuba. Era constructor. Un día se fue a bañar y no volvió; se supone que le comieron los tiburones. Otro hermano de mi padre tuvo un desengaño amoroso y a los veintitantos o treinta años se marchó de casa. Los últimos que le vieron le descubrieron viviendo debajo de un puente en Zaragoza, de vagabundo. Seguramente murió también debajo de un puente. Otro hermano, el más pequeño, Ángel, fue fusilado por Franco. Otro hermano más, Pepe, no falleció de muerte violenta, sino en su cama, pero también tuvo un desengaño amoroso y se recluyó. Cogía sus botellas de vino y se pegaba cabezadas contra la pared. Este tío mío era marinero y a él me refiero en mi libro sobre Gijón. Tenía una gran cicatriz que le recorría toda la cara. Siendo marinero, y en Gijón precisamente, en un chigre del muelle que se llamaba Las ballenas, estaba tomando un vaso y vino alguien por detrás. Probablemente por una venganza, le rajó la cara. Eran gentes de mucho temperamento, y él, que estaba en chancletas o descalzo, corrió detrás del otro y le echó al mar». 

l Los «Pipiolos». «Mi abuelo José estaba casado con Leonor, una mujer muy religiosa, muy creyente, muy piadosa. Y muy trabajadora. Era pescadera y sacó adelante a la familia. Tuvo catorce hijos, pero le murieron muchos de ellos, salvo estos que acabo de decir. Lo que tenía mi abuela Leonor de paciente, de trabajadora, de cuidadora de la familia, no lo tenía mi abuelo. Era un hombre que cuando se cansaba de algo se marchaba de casa. De ahí seguramente lo aprendió su hijo. Se echaba al camino y estaba a lo mejor seis meses fuera, y cuando volvía con una gran barba, mi abuela lo cogía, lo metía en la cama, lo cuidaba, le daba sus calditos..., hasta que lo sacaba adelante. Mi abuelo fue trabajador del puerto de San Juan, en Avilés. A su familia la llamaban los "Pipiolos" y hay una anécdota curiosa. Existe una estatua de Pedro Menéndez de Avilés y mi abuelo, cuando se emborrachaba, se encaraba con ella y le decía: "Baja, porque yo soy un Pipiolo, pero te como el alma si no bajas". Cuando murió mi abuela Leonor, el hombre ya no tenía nada que hacer. Era muy alto y se colgó de una puerta, de una manera artesana, como él había vivido. Tenía un taller en su casa, en la plaza del Carbayo de Avilés. Cogió una lima grande, la metió entre la puerta y el marco y con su propio cinturón se ahorcó por un centímetro o centímetro y medio, porque los pies casi le tocaban en el suelo. Como se ve, la familia de mi padre está marcada por la violencia, el fatalismo, la tragedia...». 

l Fundador del POUM. «Mi padre hizo la guerra de África y le dieron un hecho de armas por alguna acción heroica suya en aquella contienda. Aquel papel lo tenía en el bolsillo cuando murió. Recuerdo que estaba ensangrentado. Él era carpintero y recuerdo que yo iba a llevarle la comida cuando trabajaba en Somió o en otros lugares. Le llevaba la comida y observaba cómo trabajaba, tillando en los suelos de madera, o en otras tareas. Era un gran carpintero de obra y además, bombero. Le llamaban "Emilión el bomberu". Se ocupó de la cuestión obrera desde joven. Perteneció al PSOE y a la UGT, pero en la época de Primo de Rivera se salió ante la colaboración de los socialistas con la dictadura. Entró después en la CNT y murió en ese sindicato. Perteneció también a Izquierda Comunista, fundada por Andrés Nin, un cenetista que había ido a Rusia y se había identificado con la revolución cuando la CNT había renunciado ya a la revolución bolchevique. Nin regresó cuando Stalin dio el golpe y estableció la dictadura. Entonces forma un pequeño grupo que después se fusiona con Joaquín Maurín, que tenía otro pequeño grupo de obreros en Cataluña. Se fusionaron y fundaron el POUM, el Partido Obrero de Unificación Marxista, en 1935, un año antes de la guerra. Recuerdo todo eso porque mi padre fue prácticamente el fundador, junto a otros, del POUM en Asturias. No obstante, mi padre era fundamentalmente sindicalista. Siempre había dicho que primero el sindicato y después el partido, y en el sindicato nunca hizo proselitismo político. En la CNT se admite a militantes de otro partido, pero no pueden tener cargos de gestión de la organización. La gente de la CNT sabía que mi padre pertenecía a un partido político, y que tenía tendencias de partido, pero en el congreso de 1931 y en el congreso de Zaragoza de 1936 el Sindicato de la Construcción de Asturias les nombra a él y a Segundo Blanco delegados del sindicato. Era muy conocido y muy valorado, hasta el punto de que cuando le mataron en el frente de Oviedo le trajeron a Gijón, donde estaba el Sindicato de la Construcción, y allí le velaron y de allí partió una gran comitiva de coches hasta el cementerio». 

l Un disparo en la Casa Negra. «Al comenzar la guerra, los sindicatos, sobre todo los sindicatos mineros y cenetistas, fueron a la defensa de Madrid. Partió una gran cantidad de autocares y mi padre iba de jefe de grupo en un autocar de las Juventudes Libertarias. En los años setenta alguien que había sido de las Juventudes Libertarias me envió el relato manuscrito de todo aquello. Se fueron camino de Madrid, pero al llegar a Benavente alguien les salió al paso y les dijo que dieran la vuelta porque Aranda se había sublevado. A la vuelta, mi padre se queda en el cerco de Oviedo, concretamente en el Naranco. Muere en el primer ataque a Oviedo, el 4 de octubre de 1936. La acción empezó a la seis de la mañana y a las once murió. Habían tomado bastante terreno, según me contaron los compañeros, y estaban haciendo un parapeto. Mi padre era alto y murió en la Casa Negra, que ya no es negra, pero siguen llamándola así. Era una zona muy empinada y más abajo había una posición de guardias civiles. A mi padre le mató una bala de guardia civil procedente de abajo; le entró por la parte inferior del cuello y le salió por la parte alta de la cabeza. Un compañero me dijo: "¿Quieres ver a tu padre?", y subí a verlo. Rompí a llorar. Yo tenía 13 años recién cumplidos y aquel compañero me puso la mano en el hombro y dijo: "No llores; cuando seas grande ya le vengarás". Y eso me quedó grabado, retenido. No soy un hombre que ame la violencia ni nada de eso y quizá la manera de vengarle ha sido la fidelidad a la causa obrera y las actividades que he realizado».

l Anarquismo y socialismo. «El anarquismo asturiano era más pragmático que el del resto de España, para bien y para mal. Quiero decir razonable o irrazonablemente. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la UGT asturiana no era como el resto sino revolucionaria. Hombres como Amador Fernández, Belarmino Tomás, Ramón González Peña... prepararon la Revolución del 34, hecha fundamentalmente por UGT y CNT. Pero la CNT del resto de España se negó a secundar esa estrategia porque no tenía en la UGT la confianza que tenía la CNT de Asturias. En el congreso del Teatro de La Comedia, en 1919, Eleuterio Quintanilla o José María Martínez apoyaban una casi fusión con la UGT, era el momento de la unidad. Pero se opuso la mayoría catalana y del resto de España; los catalanes con el dicho aquel famoso de "¡Nosaltres sols!". He pensado mucho sobre esto, porque si el congreso de 1919 hubiera sido abierto y hubiera recibido el mensaje asturiano de unidad no se habría tardado mucho en volver a la separación unos años más tarde, durante la dictadura de Primo de Rivera, cuando el PSOE y la UGT son colaboradores y la CNT no se hubiera reconocido en ello. La Guerra Civil en Asturias fue muy ilustrativa de todo aquello. La CNT y la UGT llevaron muy bien la cosa al principio, aunque hubo tensiones. Avelino González Mallada fue alcalde de Gijón en 1936. Era cenetista y de la FAI, pero al año hubo ya tensiones y los socialistas hicieron por eliminarlo de la Alcaldía y poner a Alberto Martínez. A González Mallada yo lo conocía porque emigró conmigo y mi familia a Cataluña cuando los fascistas llegaron a Asturias. O sea, tensiones hubo, pero llevaderas».

l Liberación de presos. «Mi padre no vivió ya todo aquello, pero lo que yo conozco de él es un artículo que se titulaba: "¿Qué pretende Barriobero?". Éste era un abogado cenetista muy cualificado de Barcelona, que en las elecciones del 14 de febrero de 1936, cuando se instala el Frente Popular, pedía la abstención, como ya se había pedido en 1933. Mi padre escribió aquel artículo sobre Barriobero, una persona muy conocida (fusilado después por Franco) que dio aires de normalidad y de justicia en el campo catalán. Los historiadores están de acuerdo en que suavizó muchas tensiones y eliminó mucha violencia. Eso es lo que conozco de mi padre con respecto al anarquismo, y también otra historia que se añade a ésta y puede ser conjugable con ella. Cuando triunfó el Frente Popular en febrero de 1936 había 30.000 presos cuya excarcelación reclama la CNT. En su mayoría eran presos cenetistas y el sindicato iba a las prisiones a reclamar su salida. Esto daba lugar a episodios violentos. En Santander, por ejemplo, se produjo la muerte de un cenetista porque en el intento de asalto a las cárceles la fuerza pública disparó. Estuve en aquel entierro y hubo más de 20.000 personas. En Gijón hubo lo mismo: una marcha sobre la cárcel de El Coto. Avelino González Mallada, que fue maestro mío en la escuela de Eleuterio Quintanilla, en la calle de La Playa, incitaba a los manifestantes. Mi padre contó aquel suceso en casa, en el que tuvo un enfrentamiento con Mallada cuando le dijo que aquella no era la manera porque dentro de cuatro días los presos saldrían a la calle y no había que dar lugar a que matasen a nadie. Mi padre, que ya digo que era de familia muy temperamental, le soltó un sopapo a Avelino. Recuerdo esto porque Avelino, siendo yo alumno, un día me dio un pañuelo blanco y me dijo: "Dale esto a tu padre, que me lo prestó el otro día". Seguramente mi padre le había dado el pañuelo para limpiarse la sangre. Esto habla un poco de lo que podían ser fricciones o puntos de vista diferentes en la marcha del anarquismo».

l Una vida santa. «Desde muy chiquillo comencé a ir a una escuela de las que en Asturias se llamaban "de cagantes y mexiantes", que no era una escuela, sino dos señoras que recibían a niños y los atendían durante el día. Llevábamos pizarras y escribíamos con ellas y pizarrines; lo guardábamos todo en una bolsa al terminar y lo dejábamos en el suelo. Un día, caminando hacia atrás, pisé una bolsa de aquellas y rompí la pizarra. Una de las señoras tenía unas manos curtidas, huesudas, y me dio un bofetón. Yo tenía 7 años y llegué a casa con la señal del bofetón en la cara. Mi padre lo vio y al día siguiente no volvimos a aquella escuela sino a la de Quintanilla, donde estuve hasta los 13 años. Éramos tres hermanos: mi hermana María del Pilar, mi hermano Emilio y yo, el último. Mi hermano se llamaba Emilio Floreal. Germinal, Floreal, Prairal... eran los nombres que los revolucionarios franceses habían puesto a los meses y era muy corriente entre los anarquistas utilizar esos nombres. Mi madre, Pilar, era hija de Manuela, una campesina que fue a vivir a Gijón. Allí se casó con Corsino Rúa, mi abuelo. Un pariente nuestro está investigando sobre este abuelo, que no era Corsino Rúa, sino Corsino Bernardo de la Rúa, de una familia seguramente venida de Galicia y con raíces aristocráticas. El Bernardo lo perdieron por un amanuense de Juzgado que confunde el Bernardo apellido con Bernardo nombre. Mi abuela, Manuela, a la que no llegué a conocer, debió de ser una mujer fabulosa, una campesina de raigambre y vendedora también de pescado. Lo recuerdo porque me contaba mi madre que madrugaban mucho para ir a recoger el pescado en la rula de Gijón y venderlo después. Esperaban sentadas encima de las cajas de pescado a que llegaran las lanchas y se vendiera en la rula. Entre tanto, a veces había lo que siempre hay en un pueblo marinero: riñas, peleas, puñetazos, navajazos... En fin, todo eso, y me contaba mi madre que ella, que era muy pequeña, se acurrucaba junto a su madre y ésta le decía: "No temas, fiína; hasta que no llegue la sangre a ti no temas". Esta pobre Manuela muere cuando mi madre tiene 11 años, en una epidemia de tifus que hubo en Gijón. Mi madre había nacido en 1899, así que aquello sucedió hacia 1910. Muere su madre y queda con un hermano de 1 año y otro de 5. Mi madre tuvo que tirar para adelante con toda la familia y nunca fue a la escuela. Apenas sabía leer y escribir y conservo como un tesoro cartas suyas que me escribía cuando yo estaba en Salamanca, con faltas de ortografía y sin saber coordinar las palabras. Eso poco que sabía leer y escribir se lo enseñó mi padre. Luego, cuando ya se jubiló, yo le enseñé un poco más aquí en Granada, pero a los pocos años tuvo problemas de visión y no pudo seguir. En fin, la vida de mi madre es una vida verdaderamente santa, una vida de dedicación completa a los demás. Mi padre era un luchador, un hombre que trabajaba mucho, que ganaba su pan honradamente y que quería mucho a los hijos, pero tenía también sus devaneos amorosos y mi madre sufrió todo eso bastante».

l Manifiesto para el 34. «Hay una historia que tiene su importancia biográfica para mí. Yo era un chiquillo durante la Revolución de Octubre de 1934. Mi padre estaba escribiendo un manifiesto en casa y llaman a la puerta. Abro y me encuentro con diez o doce guardias de asalto que desde el rellano y la escalera me apuntan con el fusil. Aviso a mi madre y al ver ella a los guardias se desmaya y cae al suelo, sin sentido. Entonces oigo la cadena del servicio porque seguramente mi padre había tirado el manifiesto. Después fue a la puerta y los guardias dicen que les acompañe. Mi padre les pide aguardar un poco y hace que mi madre recobre el sentido. Después se va con los guardias porque al parecer le había denunciado un coronel que vive enfrente. Pero no tenían nada contra él y un día después vuelve a casa. Al terminar la Revolución mi padre acogía en casa a revolucionarios huidos; recuerdo concretamente a dos socialistas y a un comunista. Vivieron clandestinamente en casa hasta que pudieron marchar a Bruselas. Recuerdo esto porque nosotros llegamos a hacer mucha amistad con un socialista de Oviedo, que estuvo en casa, Horacio Cabal, que trabajaba en la Fábrica de Armas con padre. Su mujer se llamaba Lucila y mi madre se quejaba a ella de esos devaneos de mi padre. Un día, estando yo presente, Lucila le preguntó delante de mi madre a su marido: "¿Qué te parece Horacio de esto de Emilio?". Y aquel socialista contestó: "Emilio es un gran compañero y eso no puedo juzgarlo". Mi madre llevó esa vida y cuando vivíamos en la calle Capua de Gijón, en una casa que tenía 30 metros cuadrados y en la que estábamos ocho personas, ella todavía se las arreglaba para alquilar huecos a los veraneantes. Yo no conozco a mi madre más que trabajando y trabajando, y preocupándose siempre por los demás. Vivió cerca de 100 años y estuvo conmigo en Granada desde que cumplió 75 años hasta el final».

l Francés y bombas. «En la Escuela Neutra Graduada de Eleuterio Quintanilla había tres grados. En el primero, por donde yo empecé, estaba Ninfa, que era hija suya. Luego pasé al segundo grado, que lo daban un profesor llamado Senén y Avelino González Mallada. No sé si Avelino llegó a ser masón, pero sí lo eran todos los demás, empezando por Eleuterio. La escuela era masónica y había una habitación donde tenían sus banderas y sus cosas. A Eleuterio le llamábamos "Terio" directamente. "Terio, mire lo que me está haciendo este niño". Quintanilla era chocolatero, no un profesional de la enseñanza, sino un autodidacta que, la verdad, tenía muchas facultades para la educación. Sabía llegar a los alumnos. Yo era muy trasto de niño y no me preocupaba por estudiar; no sé cómo pude aprender a leer y escribir. Algunas veces, Quintanilla me dejaba castigado por no saber la lección; después, en poco tiempo, la aprendía, se la recitaba y me marchaba. Pero lo que a mí me encantaba de Eleuterio era su voz. Todavía sé de memoria muchos versos que él recitaba a la clase. Le gustaba mucho la poesía y, sobre todo, los poemas aforísticos, de los que se saca una enseñanza. Nos recitaba con una voz dulce, melodiosa, y luego nos leía "Corazón", de Edmundo de Amicis, o el "Quijote". Y eso era lo que a mí me encantaba: aprender Geografía o Matemáticas estaba bien, pero a mí me embobaba escuchar a aquel hombre leyendo en voz alta. Y la mayor enseñanza que recibí de Eleuterio Quintanilla fue cuando después de morir mi padre me metieron en un orfanato miliciano, donde empecé a coger afición al estudio. Era el Orfanato Miliciano Alberto Coto, y estaba en el colegio de San Vicente. Allí estuve hasta que me marché emigrado a Cataluña e hicimos un curso rápido de primero de Bachillerato. Eleuterio era profesor de Francés. Recuerdo que un día nos estaba examinando. Ya estaba muy próxima la llegada de los fascistas a Gijón. Él estaba sentado en la mesa, mandaba salir la pizarra y preguntaba. En esto suenan las sirenas de la aviación y él dice: "El que quiera marchar, puede hacerlo". Había un refugio antiaéreo en la calle Fernández Vallín, donde está Correos, debajo del paseo de Begoña. Nos quedamos cinco en la clase y él siguió examinando con toda tranquilidad, sin inmutarse, como si no estuviera pasando nada. Sonaban las bombas y escuchábamos cómo se acercaban las explosiones. Los cristales temblaban; parecía que iban a romperse. Así estuvimos durante un rato. Después se fueron alejando las bombas y terminó la alerta. Aquello fue para mí una gran enseñanza: la necesidad de dominarse en situaciones comprometidas, de no dejarse invadir por el miedo. Al pensar muchas veces en ello vi que fue la mejor enseñanza que recibí de Eleuterio Quintanilla».


l Huida en el «Stanmore». «En septiembre de 1937 todos los compañeros decían que la caída de Gijón era inminente. Creo que entonces todavía se estaba luchando en el Mazuco, que fue la última resistencia. A primeros de septiembre salgo de Gijón con mi madre, mi hermana y mi hermano. Había una flota del Comité de No Intervención y embarcamos en Ribadesella en el "Stanmore", para llegar a La Palice, en Francia. Todos mis compañeros del Orfanato Miliciano habían sido llevados a Rusia, pero mi madre dijo: "Vosotros, conmigo". De La Palice fuimos a Cataluña, en tren, y nos asignan vivir cerca de Olot, pero como mi hermana y yo estudiábamos, mi madre maniobró para que nos dejaran en el mismo Olot como refugiados, pero viviendo de alquiler. A mi madre le había quedado una pensión por la muerte de mi padre. Los estudios en Olot fueron muy fructíferos para mí y allí tuve buenos profesores, como Enrique Olarán, que me enseñó muy bien francés. Lo pasamos mal porque había poca comida y yo me iba a los campos a coger (a robar un poco) cebollas o algo para llevar a casa. A finales de 1938, a mi hermana le dio una embolia y quedó paralizada de medio cuerpo. Cuando estaban llegando ya los fascistas, mi hermano y yo le dijimos a mi madre que ellas dos se quedaran, que las respetarían y podrían volver a Gijón, pero con nosotros podían tomar alguna represalia. Cruzamos andando la frontera, pero mi madre, después, no pudo con el miedo y también la cruzó en un vehículo de milicianos de los que huían». 

l Cuatro líneas y una revuelta. «A mi hermano y a mí nos llevaron al departamento de Var, en La Provenza, a una colonia en un pueblo llamado Lorgues, que tenía un viejo monasterio abandonado donde instalaron a jóvenes, mujeres y viejos. Eso fue decisivo para mi vida. Como sabía bien el francés, hacía de intérprete y comía en la cocina, no del todo mal, pero los demás comían muy mal y había protestas. El alcalde, que era de las Cruces de Fuego, una organización de la derecha francesa, chovinista, puso un anuncio en el tablón diciendo que el Gobierno francés le daba nada más que cinco francos diarios por cada refugiado. Sin embargo, en el periódico "L'Aube" ("El Alba") yo había leído que el Gobierno de Negrín daba a Francia 15 francos diarios por refugiado. Traduje aquella noticia y junto al recorte del periódico la puse al lado de lo que había escrito el alcalde. No imaginé que cuatro palabras podían tener aquel efecto. Hubo una revolución, volaban los platos y la comida, y la revuelta duró hasta la noche. A la mañana siguiente, me asomo al patio y veo a dos gendarmes con el alcalde y a otros dos muy bien vestidos, con sombreros. Supuse que eran policías y en cuanto bajé el alcalde me señaló. Yo tenía 15 años. Me esposaron junto a otro compañero y a un aragonés muy alto, al que llamábamos "Pino viviente", y también junto a un extremeño que era manco y que como tenía que llevar su petate con la mano útil le esposaron por el tuco e iba casi colgado del aragonés. En el tren, uno de los policías entabló conversación conmigo y me preguntó qué había pasado. Se lo conté y me dijo: "Gagciá, Gagciá, je me rapellerai de toi", "me acordaré de ti"».

l El anarquista solidario. «Nos llevaron a Barcarés, a un campo de concentración de soldados españoles, en una playa inmensa, donde dormíamos en la arena. Físicamente se pasaba mal, pero, a cambio, en el barracón donde yo estaba, en el "Islote I", había gente calificadísima, muy inteligente, de todas las jaleas: socialistas, comunistas, republicanos, anarquistas? Allí se discutía a diario sobre el origen de la Guerra Civil, sobre su desarrollo, sobre por qué se perdió, y se hacía desde diversos puntos de vista. Aquello me dio muchísima luz y quizá fue allí donde empecé a tener alguna tendencia concreta. Había dos hermanos socialistas aragoneses que eran fabulosos hablando y razonado. Y había un anarquista al que Franco había fusilado en Gijón, en el Cerro Santa Catalina. El fusilamiento había sido con ametralladoras y luego tiraban los cuerpos al acantilado. Aquel anarquista tuvo la suerte (si la llamamos así) de que no le mataron los tiros ni el acantilado, porque cayó sobre en un montón de cadáveres. A las cinco de la mañana recobró el conocimiento, se tanteó y recordó lo que había pasado. Se fue por la orilla del mar hasta el barrio de La Arena, donde vivía. No iban a ir a buscarle, ya estaba borrado de la lista. Era de las Juventudes Libertarias y tenía 17 o 18 años. Pasó a Francia y después a Cataluña. Sus compañeros decían de él que había sido un jabato en el frente. Este chico participaba también en aquellos debates. No tenía el discurso de los aragoneses, pero decía cosas muy centradas, y una cosa que me entusiasmó de él fue que cuando en un barracón de aquellos se recibía un paquete de comida enviado por la familia cada uno lo llevaba a su rincón y se lo comía a escondidas, pero aquel chico lo ponía en el centro y de allí comíamos todos hasta que se acababa. Esto me llamaba mucho la atención. Los demás hablaban muy bien, pero quizás el instinto de conservación podía más en ellos; pero en éste no podía tanto el instinto de conservación, sino el sentido de solidaridad. Siempre he recordado a aquel chico anarquista». 

l Tejados y baldosas. «Estuve en Barcarés hasta finales de 1939. Recibí una carta de mi madre, que ya estaba en Gijón, en la que me decía que mi hermana estaba muy enferma y que por atenderla no podía salir a trabajar y nos necesitaba a mi hermano y a mí. Yo estaba entusiasmado con seguir la vida de aquella gente del campo, que hablaba de una posible labor de resistencia y de echarse al monte. Pero los compañeros me dijeron que tenía que volver a Gijón a ayudar a mi madre. Regresé y trabajé de todas las formas imaginables, desde andar vendiendo botellas o recogiendo lo que fuera hasta almacenista de cosas estraperladas por otros. También trabajé en la construcción, en tejados, y en Oviedo fui ayudante de un obrero de Madrid que instaló en el edificio del Instituto Nacional de Previsión, junto al Campoamor, la primera calefacción por aire en Asturias. Acabé trabajando en una fábrica de baldosas, en un chamizo de la calle Marqués de San Esteban. Allí estuve con uno al que llamaban "El Cubano", campeón de Asturias de boxeo, y con Bericua, que después se dedicó a la construcción. Tenía 17 años y a veces probábamos a ver quién podía acarrear más marcos (hasta ocho o diez) con cuatro baldosas cada uno. Un día, uno de los propietarios de la fábrica me vio llevar los marcos de uno en uno. Entonces, él, que tenía una barriga muy grande, me dijo que le mirase y cogió con mucha fuerza tres de ellos. Yo pregunté: "¿Cuánto me paga usted?". "Lo que marca la ley". "Sí, pero la ley marca siete pesetas y un litro de aceite cuesta cien". "No tengo la culpa de eso, márchese". Y me echó. Llegué a casa muy encabronado y le dije a mi madre: "Voy a volver a estudiar y ningún hijo de puta más me va a explotar"».

l Los libros de Víctor Felgueroso. «Teníamos relación con una rama de los Felgueroso. Antonia León era amiga de mi madre desde antes de casarse con Gabino Felgueroso. Además, al comienzo de la guerra mi padre le había hecho algún favor a esta familia, para que los milicianos no se metieran con ellos. Y, sobre todo, durante la guerra les llevamos comida porque ellos tenían dificultades para adquirirla. Se la llevábamos por la calle Ezcurdia, cuando todavía no había caído el cuartel de Zapadores, en El Coto, y desde allí barrían con las ametralladoras y teníamos que ir por las cunetas, arrastrándonos. Los Felgueroso vivían un poco más allá de La Guía, hacia Somió. Después de hablar con mi madre de ponerme a estudiar, un día salía yo del "Patión", donde vivíamos en la calle Capua, y me encuentro a un muchacho apoyado en la pared. "Soy Víctor, el hijo de Antonia y Gabino: oigo en mi casa que quieres estudiar y yo te puedo prestar libros y te puedo buscar un profesor". Así fue como empecé a estudiar. Víctor Felgueroso León falleció hace año y pico, y hasta hace dos nos carteábamos por Navidad».


l Bachillerato y mina. «Intenté hacer el Bachillerato en una convocatoria, por el plan de 1934. Pedí el examen de los seis años y algunos profesores se rieron. Me examinaron con un taco inmenso de programas, asignatura por asignatura. Pero en Matemáticas tuve un pinchazo y además me dijeron que no podían aprobarme los seis años porque tenía que hacer el Bachillerato según el plan de 1938, de siete años, con casi cinco años de Latín, tres años de Griego, tres de Alemán? Estudié esas lenguas y en la convocatoria siguiente aprobé sexto, séptimo y el examen de estado. Mientras tanto, había trabajado unos ocho meses en Mina La Camocha, en el interior. Tuve un derrabe y vi cómo caían todos los marcos; pensé que me quedaba sepultado allí. Mientras estuve en La Camocha murieron ocho mineros y mi madre cogió miedo; seguramente habló con su amiga Antonia León, esposa de Gabino Felgueroso, para que buscara otro trabajo fuera de la mina. Entonces trabajé en Julián Fernández Guerra, un taller que había en el Fomentín, hasta que terminé el Bachillerato. Entonces di clases particulares». 

l Séneca, San Pablo y Filón. «Estudié en Oviedo Filosofía y letras, sección de Filología Clásica. Hice por libre primero y segundo. Yo quería ser médico, pero la carrera de Medicina implicaba seguir las clases prácticas y yo tenía que seguir trabajando. En Historia tuve de profesor a Juan Uría, y fue con el que más aprendí. Durante el segundo año, concursé para una beca del Ayuntamiento de Gijón y la obtuve. Con esa beca, de 500 pesetas (de las que le daba 200 a mi madre), me fui a Salamanca y estudié hasta terminar la carrera de Filología. Había escogido Clásicas porque de lo más que se solicitaban entonces clases particulares era de Griego y Latín. Luego me alegré de haber estudiado Clásicas porque forman muy bien la cabeza y te dan la posibilidad de dirigirte después a donde quieras. Los cimientos fundamentales estaban en Clásicas. En Salamanca no sólo curse los tres años, sino que al acabar permanecí allí como profesor adjunto de Antonio Tovar, por oposición. Al terminar la licenciatura, y como yo era de una ciudad con puerto, pensé en hacer la tesis sobre el lenguaje de los puertos, pero para eso necesitaba pasar tiempo en Gijón y no podía. Había leído entonces a Séneca y me atrajo porque, como Tácito, es un creador de lenguaje. En Latín, Cicerón y César forman unos modelos con tanto prestigio que después todo el mundo escribe como ellos, pero Tácito y Séneca aportan nuevas formas de expresión. Además, yo era profesor de Historia Antigua y esto me llevó al estudio del Helenismo, en el que factor religioso empieza a ser importante. Una corriente de historiadores sostenía que la modernidad empezaba a partir de San Agustín de Hipona, pero leyendo a Séneca, junto con San Pablo y Filón el judío, observé rasgos de modernidad antes de San Agustín. Lo estudié y me afinqué en esa teoría y de ahí salió la tesis sobre "El sentido de la interioridad en Séneca"». 

l Socialismo radical.
 «Además de Tovar, en Salamanca trato con Zamora Vicente, José María Ramos y Loscertales (historiador fabuloso), Lázaro Carreter, o Manuel Alvar, que después hizo escuela aquí, en Granada. También conocí a Alarcos, o a Gustavo Bueno, que era catedrático de instituto. El decano de mi facultad era muy reacio a la Filosofía. "A mí, los filósofos me convencen todos", decía. Estoy hasta 1955 en Salamanca, que me cansa. En realidad, mi forma de obra abiertamente chocaba con esquemas muy cerrados. Estaba influido por ideas comunistas y me atraía el socialismo radical, revolucionario. En las tertulias planteaba tomar decisiones radicales. También llevé una vida amorosa muy revuelta, tumultuosa, e igualmente estaba un poco cansado de ello. Total, que necesitaba respirar y esa fue la razón de mi salida de Salamanca. Choqué con el propio Tovar, y menos con Ramos y Loscertales, porque fue el hombre con el que más congenié y dialogué. Hablábamos abiertamente, pero cuando yo quería llevarle a unas consecuencias radicales, me decía: "No olvide, señor Rúa, que yo soy azul". Sin embargo, era muy unamuniano y esto le llevó a enfrentamientos con el falangismo. Tovar también los tuvo». 

l Triple compromiso. «Por medio de Zamora Vicente consigo un lectorado en Alemania, en Maguncia. Había estado previamente con una beca en el Maximinialeum de Múnich, un colegio de estudiantes excepcionales, donde preparé la tesis. En Alemania yo aprendí a valorar al pueblo raso alemán, su autodisciplina, su profundidad, pero en otros aspectos rechacé la Alemania burocrática y un poco posprusiana que seguía existiendo. Con eso sí tuve serios choques que me llevaron a marchar de Alemania. Había conocido a Gisela Wiedermann y cuando decidí unirme a ella definitivamente le dije que yo le ofrecía tres condiciones: que yo me casaba sobre todo por normalizar y centrar mi vida amorosa; segundo, que me casaba también para dedicarme a los otros; y tercero, que cuando mi madre fuera mayor y no pudiera valerse, viviría conmigo". Ella me dijo que no había problema y en efecto, lo cumplió al pie de la letra hasta el final de sus días». 

l Ilustración y banquetas. «Llegué a Gijón en 1958, dispuesto a hacer una vida completamente diferente de la que había venido haciendo hasta entonces. Había renunciado a todo: a la adjuntía de Salamanca, al lectorado en Alemania, y vine con una mano atrás y otra delante. Doy clases particulares, aunque había un cura en el Instituto que me quitaba todos los alumnos porque yo enseñaba Latín con la pronunciación clásica (decía [Kikero] y [Kaesar]). "Eso lo hacen Tovar y cuatro ateos", afirmaba aquel cura. Empiezo a ir al Ateneo Jovellanos e intervengo en los coloquios de las conferencias. Quizás es entonces cuando la gente repara en mí. Allí había un grupo de teatro, "La Máscara", en el que estaba Laureano Mántaras. Empecé a relacionarme con ellos y después les propuse crear una escuela obrera amparada en mi título universitario. La idea surge de mi impulso enseñante y de que estaba convencido de que la clase obrera carecía de medios auténticos de ilustración, ya que la enseñanza oficial estaba muy condicionada. La idea no causó mucho entusiasmo: no veían cómo se podía realizar aquello materialmente, no había dinero. Empezamos a pedir muebles viejos a las familias, los deshacíamos y construimos mesas muy artesanalmente. La escuela de la calle Cura Sama se estrenó sin banquetas. La condición para pertenecer a la escuela era que se supiera leer y escribir, y que se tuviera una edad prudente (de diez años por lo menos), y que se llevara una banqueta». 

l Interés policial. «Yo tenía una idea particular de la pedagogía y enseñábamos de todo: Latín, Historia, Gramática?, pero siempre con vistas a la vida cotidiana y práctica, y, sobre todo, mediante diálogo. No había distancia entre el alumno y el profesor, y éste dialogaba constantemente con él, admitiendo que le corrigiera su propia enseñanza. A los alumnos, aunque hubieran llegado sabiendo leer y escribir malamente, se les veía incorporar la enseñanza a su propia vida. Junto a esto, no podía haber una enseñanza completa si no remitía a la propia sociedad. Para eso los sábados organizábamos conferencias a las que conseguí traer gente muy calificada. Fuimos pasando de un tinte puramente cultural progresista a una actitud claramente política. La enseñanza de materias que no eran propiamente políticas estaba encaminada a producir otra mentalidad, otra manera de ver las cosas. Era hacer una casi antipedagogía. El anticulturalismo no se diferencia mucho de lo que hacíamos nosotros trasmitiendo cultura. Es decir, el dar a conocer textos científicos, literarios o políticos se hacía siempre desde la crítica y desde la propuesta de la opción contraria. Una posición nunca es fuerte si no se sabe frente a qué va, y cuáles son sus debilidades o en qué es fuerte y puede superar al contrario. Si esto se le da a la clase obrera, sabrá como clase mantener una posición político-social más clara. Así fue cómo la Policía enseguida se interesó». 

l Vigilancia permanente. «Tuve cierta suerte porque frente a policías que había en la Comisaría de la calle Cabrales, muy dura, muy cabrona, muy criminal, había otros que no se mojaban tanto. Un tal Morán, creo recordar? Cuando me llamaron por primera vez, a los pocos mese de haber comenzado, me amenazaron para que lo dejara. Recuerdo que en uno de esos interrogatorios, con todos a mi alrededor, uno de ellos trató de insinuar con el gesto una violencia más inmediata. "Tiene usted que dejar esas cosas". "No puedo". "¿Por qué?". "Porque es lo único bueno que he hecho en mi vida". Entonces, ese Morán y otros dijeron: "Cuidado con lo que hacemos porque dice que es lo único bueno que ha hecho en su vida". Había una vigilancia permanente y cada poco me llamaban por teléfono: "Venga usted acá», para tratar de esto, o lo otro, o lo de más allá". Fui sorteando los interrogatorios, pero cuando intervino Oviedo, con el comisario Claudio Ramos, la cosa ya fue mucho más dura».

l CNT clandestina. «Cuando intervino el comisario Ramos la cosa fue más dura, y yo ya estaba políticamente más lanzado. No he pertenecido a ningún partido, pero he trabajado en plataformas con comunistas, socialistas, republicanos? Los cenetistas fueron los últimos que entraron. Aparte de que yo tenía una tradición familiar, y aparte de mi historia del campo de concentración en Francia, yo no tuve contacto con la CNT clandestina a lo largo de ese tiempo. Un día apareció en mi casa un hombre, Aquilino Moral, de Duro Felguera, y me dijo que había sido compañero de mi padre y con él había fundado el POUM en Asturias. Me habló de mi padre y de cómo estaba en aquel momento la CNT en La Felguera. Al marchar, me dijo: "¡Salud, compañero!". El saludo y levantar el puño era nuevo para mí. Seguí manteniendo la relación con él y me di cuenta de que era un verdadero militante, un hombre que se había entregado por entero a la causa y que además no se casaba con nadie. Por él empecé a tener contactos con la CNT clandestina, y ésta se fue acercando más a lo que era el grupo de la Academia de Cura Sama». 

l Pordiosero social. «La actitud de Ramos era cada vez más dura, más cabrona. Un día, en Oviedo, se sentó al lado mío en un café. "Hola, ¿qué tal?", me dijo. "No sé quién es usted", y fue como si le hubiera insultado. Se levantó y gritó: "¡Acompáñeme!". Me llevaron al "cuartón" de la Comisaría, al lado del Reconquista, y me tuvieron allí el día entero. Ramos me dijo: "No vuelva usted más por Oviedo"; pero en el año 1965 coincidió que era el centenario de Séneca y los estudiantes me pidieron que diera una conferencia en la Universidad. Yo tenía entonces una audiencia tremenda. Después, Ramos fue a Gijón: "Le dije a usted que no volviera a Oviedo, por lo tanto, le voy a cerrar la academia", y la cerró por las buenas. Años después, durante el estado de excepción de 1970, cuando ya estaba en funcionamiento CRAS (Comuna Revolucionaria de Acción Socialista), me llevan a Comisaría y está Ramos presente. Los interrogatorios fueron duros. Ramos no llegó a pegarme nunca; lo más que hizo fue ponerme el puño en la cara, sin atreverse a descargar, con lo que yo sentía los pelos de sus nudillos. Y me dijo: "Es usted un pordiosero social". Me dio mucho que pensar y me dije: "Coño, tiene razón este hombre"». 

l Tirar panfletos. «CRAS comienza por mis experiencias políticas. Hacia 1965 viene a verme un cura obrero de Mieres, creo recordar que Nicanor López Brugos, con cuyo hermano, alumno mío, yo tenía mucha relación. Me dijo que había 5.000 mineros en huelga y yo le di mi opinión: "La huelga es el arma fundamental de la clase obrera y hay que mirarse bien antes de hacerla, para que no caiga en desprestigio, pero una vez lanzada hay que llevarla al triunfo". "Entonces -dijo él-hay que tirar papel", escribir panfletos clandestinos. Escribí el panfleto, y la CNT estaba de acuerdo, pero no podía firmar con los comunistas, y los socialistas tampoco. Fui a los comunistas y les dije: "Tiradlo vosotros, pero no con el nombre de PC, sino de Oposición Obrera". Pasaron los días y la huelga se fue a la mierda; por alguien del PC me enteré de que no habían tirado el panfleto porque no les convenía la huelga, porque el proletariado asturiano estaba demasiado avanzado para la situación en la que estaba el partido, y ellos pretendían que el PC estuviera a la cabeza. Entonces rompí de hecho con el PC. Nos encontrábamos en los sitios comunes, pero había siempre fricciones. En esta situación estaba hasta que me di cuenta de que sin una estructura propia trabajabas para otros como el PC. Esa estructura fue CRAS, que nace en 1969, con una estrategia completamente distinta de la de los partidos, de abajo hacia arriba. A los tres meses CRAS decidió entrar en pleno en CNT, hasta que dos años más tarde grupos que había dentro que eran marxistas quisieron que CRAS se declarara organización marxista y, claro, la mayoría no estábamos por ello. Valorábamos el marxismo, pero veíamos sus errores. Desde entonces decidimos trabajar sólo como CNT». 

l Ruptura de la clandestinidad. «Simultáneamente con la Academia de Cura Sama habíamos creado el grupo Gesto. Siempre tuve no sólo afición al teatro, sino confianza en su fuerza. El grupo «La Máscara» tenía problemas para elegir obras en el Ateneo Jovellanos, había muchos roces, y le ofrecimos un espacio escénico. Gesto también organizaba conferencias públicas sobre teatro o temas sociales, en las que podía camuflarse un poco la cuestión política. Nuestra intención en la forma antifranquista de proceder era un poco la ruptura de la clandestinidad, es decir, se mantiene la clandestinidad en los términos en que era obligatorio, pero fuera de eso se actuaba públicamente. Nos reuníamos en el café Manacor, o en el San Miguel o el Costa Verde, y tratábamos asuntos políticos. Para nosotros era fundamental el abrirse a la gente no politizada, no indoctrinada, pero que sentía la realidad. Recuerdo que cuando me metieron preso durante el estado de excepción apareció Gijón lleno de pintadas: "Rúa preso". Eso movía a la gente y lo tuvo en cuenta la Policía, porque impactaba en algo que ellos creían tener perfectamente dominado y aletargado». 

l Levantar la casa. «No podía dar clases en el instituto o la Universidad. Me habían echado de la Universidad de Oviedo en 1963. Era profesor auxiliar y duré un mes. Alarcos era el decano, y protesta y fuerza al rector a darle explicaciones de mi expulsión. Entonces el rector le pasa mi informe policial, que decía: "José Luis García Rúa, hijo de Emilio García, destacado dirigente de la CNT muerto en el frente de Oviedo siendo miliciano rojo. Pretende ser profesor, pero es un hombre de conducta dudosa". En la Escuela de Comercio explicaba Alemán y en abril o mayo también me expulsaron. En 1971 una catedrática de Francés del Instituto de El Coto, Marilines, me dice que hay la posibilidad de que vaya como profesor a la Universidad Laboral de Córdoba. Llamo y les digo: "Miren ustedes, que yo soy un perseguido político". "¿Usted va a influir en los alumnos?". "Como profesor nunca hago proselitismo político". "Si es así, no tendrá problema". "Pero mire usted, que voy a levantar la casa". En efecto, levanto la casa en Gijón y me voy con mi mujer y mis tres hijos, Emilio José, Francisco y Héctor. Duré un mes en Córdoba, hasta que el Gobernador Civil dice: "Rúa, fuera". Ese gobernador civil había sido jefe de la Central Nacional Sindicalista en Gijón cuando las huelgas y me conocía. Me veo con Castilla del Pino y otros, y doy clases particulares para poder seguir viviendo. Estaba a punto de volver a Asturias cuando un compañero muy generoso y muy bueno, Pedro Cerezo Galán, hoy catedrático jubilado de Filosofía de Granada y entonces jefe de estudios del Colegio Universitario de Jaén, me dice: "Si quieres, yo te hago un contrato de dos años y no te pueden tocar". Así fue, pero al hacer el siguiente contrato el Gobernador dice que no se firmaba. Entonces los alumnos y profesores se pusieron en huelga indefinida y la Diputación le dice al Gobernador que me permita trabajar sin contrato. Después Pedro Cerezo me trajo a Granada. Entre tanto, se había creado un cuerpo de profesores adjuntos, y yo lo era por oposición en Salamanca, pero me decían que tenía servicios insuficientes. Lo llevé de Juzgado en Juzgado, y ahí quedó el caso paralizado, pero al morir Franco algunos jueces empezaron a portarse de otra manera y me concedieron la plaza. Fui profesor adjunto de Filosofía hasta 1988. Me jubilaron a los 65 años con 65.000 pesetas; había estado 14 años fuera de la Universidad y mis servicios eran insuficientes. Pero me hicieron profesor emérito y lo fui hasta 2003, durante 15 años, cuando el máximo eran dos. Estoy muy agradecido a Granada por todo. Fui secretario general de CNT del 1986 a 1990, y director en dos ocasiones del periódico de CNT». 

l El precio. «Fue muy duro el fallecimiento de mi esposa, Gisela, el pasado agosto. No sé, pero parece que una fuerza interior no me permite quedarme quieto, ni metido en mí mismo, porque pienso, sobre todo, en los demás. Fue lo que le dije a ella un día: "Me caso para dedicarme a los demás". Eso significa ahora mismo pensar en esta crisis y actuar coherentemente, resistiendo lo que se pueda. Me arrepiento de muchas cosas de mi vida personal, pero de mi vida en relación con lo social, de eso, no me arrepiento de nada. Tuve que vivir mucho fuera de mi familia, que ha sido casi trashumante. Mi mujer e hijos lo soportaron todo y, en fin, de alguna manera creo que es el precio que tuve que pagar por una dedicación, y lo hice con la esperanza de que sirviera de algo».

La CNT. La AIT. La HOAC.  De anarquistas y cristiano-sindicalistas.  ( Con mi respeto a todos)

Jose Caballero I
( Parte I )

Hablar de un proceso histórico hasta la encrucijada de nuestros dias  de las organizaciones anarco-sindicalistas en todo el mundo, federadas a la AIT es complejo, incluso confuso y hasta engañoso, como lo hacen, con profusion de estadisticas, ‘’reseñas’’ historicas y un subjetivo analisis desdeñoso y peyorativo, desde la ‘’experiencia’’ personal del ‘’narrador’’ y publicado con la sola intencion destructiva de varias decadas de anarco-sindicalismo y en una clara delacion sobre paises, localidades y militantes leales a la AIT.

Mucho se ha hablado, y se habla, de los orígenes del fracaso en la implantación del anarcosindicalismo  tras la dictadura, por los ‘’problemas internos’’ provocados entre ‘’sindicalistas’’, anarco-sindicalistas, y anarquistas. Y de como, sorprendentemente, ‘’ahora’’ la CNT ha encontrado su ‘’identidad’’ y lugar en el mundo laboral. Inconcebible descaro...

De esos extensos y cansinos ‘’argumentos’’ contenidos en los artículos mencionados, leo con detenimiento sobre congresos, disidencias, escisiones, buenos y malos, etc, etc.  Y hecho en falta los datos y  los hechos veraces, que los autores, omiten o  desconocen. Pero que, sin pretensiones de ‘’saber mas’’, si se que sucedio y que parte se ignora. Vital para mejor entender porque del daño infringido durante todos estos años a una organización del prestigio histórico, social e  ideologico como la CNT y de convencidos militantes. De hombres que han sufrido la inquina y el acoso por el hecho de defender la organizacion que contribuyeron a levantar de nuevo. Y ahora entiendo porque, vergonzosamente, hay localidades en que los aliados del ‘’anarco-sindicalismo moderno’’ repudian la historia reciente de las luchas  de sus antiguos ‘’compañeros’’.

Intentare resumir con claridad, porque todos sabemos exactamente que esta pasando. Todos, unos y otros. Y  los  fútiles pretextos que se esgrimen desde la constitución de CNT en la transición. Incluso algun tiempo atras, cuando sectores afectos a la HOAC, la hermandad obrera de acción católica, y los grupos cristianos de base ya buscaban constituir o adherirse a sindicatos. Y fue desde un colectivo autogestionario, mayoria  de la HOAC, , que en Andalucia  contaba con miembros en Jerez, Sevilla y Malaga y algunas fuera de Anadalucia, quienes impulsaron un pretendido acercamiento a los anarco-sindicalistas.  Y como quiera que no lograron sus pretensiones, fue que constituyeron pequeños sindicatos autónomos o se afiliaron  a la USO.

Pero CNT , que refundamos en Jerez en el año 1976, tomaba auge, siendo siempre blanco de criticas del sector mencionado.No asistio nadie de ellos al congreso de CNT en 1979 porque no estaban en CNT. Ni siquiera en el congreso del año 1983, en que tanto se habla de ‘’escisión’’.  Jamas huvo tal escision porque los ‘’ sindicalistas’’ de la HOAC, aliados con otros sectores y apoyados desde el gobierno de Felipe González,  constituyeron una CNT ‘’paralela’’,  cuyas siglas nos fueron usurpadas, provocando una gran confusion entre los trabajadores que venian a afiliarse y las secciones sindicales que teniamos en las empresas.  Por eso mismo, el Congreso de ‘’reunificación’’ fue una farsa, eran ellos mismos que luego se denominaron CGT.

¿Prosigo… aunque tendran que rehacer  todo el discurso sobre ‘’sus origenes’’, contribución y colaboración necesaria para destruir el anarco-sindicalismo.  Pues claro, que ‘’no hay implantación’’ , si están intentándolo desde que comenzamos tras la dictadura.  Y ahora le toca a la AIT.  Muchos años de zancadillas , antes desde fuera y ahora desde dentro. ¿Que clase de sindicalismo, que alternativas, que sociedad futura  …  si sois corrosivos y desleales. Todo es apariencia.

(Parte II)

Y prosiguiendo con la respuesta a la intencionada confusion en que se oculta la causa y los protagonistas responsables del declive de CNT, en evitaré en lo posible  nombrar, aunque por los hechos se descubren. Porque sin duda, la nueva afiliacion, muchos contaminados por la version corrompida e interesada, se piensan que esta nueva etapa es exquisita, y que la epoca anterior solo es para ‘’nostalgicos ‘’ que buscaban trifulcas y rencillas, cuando tan solo se intentaba trabajar con limpieza y dignidad en el proyecto anarco-sindicalista sin intromisiones de elementos provocadores que venian al abordaje de la CNT en coincidencia con el apoyo y  la fiscalizacion de instituciones gubernamentales.

Es Inaceptable la desinformación y manipulacion cuando se trata sobre la creciente expansion de CNT en los inicios de la transicion,o de la deficiente preparaciin de la miitancia. Cuando la realidad era una creciente incidencia en las empresas con las secciones sindicales pese a los Pactos sociales y la restrictiva LOLS, la vigilancia y represion, asi como la permanente campaña de linchamiento promovida desde los sindicatos  oficialistas,partidos políticos con la cobertura institucional de la incipiente’’democracia’’ y de la que, ahora si,  muchos repudian. Y que ,  pese a ello, era creciente la  afiliación y la apertura de nuevos locales.  Pero que ese desconocimiento tergiversado, hace creer sobre una falta de organizacion y del sostenimiento importante en la  implantacion y  lucha en muchos sectores industriales y de servicios. Se demostraba por dia la viailidad del anarcosindicalismo con grandes logros en las reivindicaciones laborales por un lado, y la mayor aceptacion ideologica de transformación social que demandaba una entusiasta generacion que ya se opusieron a la dictadura y no iban a consentir una versión dulcificada del ‘’nuevo’’ estado y el capitalismo.

Totalmente injusto y fuera de lugar calificar, como hacen los nuevos ‘’cenetistas’’, a este combativo movimiento organizado tambien en diversas asociaciones anarquistas y ateneos y sometidos  a la doble presion de interesados grupusculos ideológicamente asepticos que pretendian fragmentar a la CNT . Y la persecución ideologica para sembrar miedo entre los trabajadores hacia el anarco-sindicalismo y cuyo maximo exponente fue el montaje del caso Scala.

Es con este panorama conque ademas encaramos los congresos desde finales de los años 70 y durante los 80, plagado de ‘’disenciones’’, problemas de ‘’metodo’’, conflictos internos, y de elementos ‘’ajenos’’ que quisieron llevar a la CNT al colapso con el pretexto camuflado de unas diferencias en la ‘’estrategia sindical’’.   Cuando realmente , y se ha demostrado, pretendian la titularidad de los  locales, sindicatos adeptos, el patrimonio, y el control geografio y del Comite Nacional.

Intento frustrado en los comienzos cuando desde el sector ‘’autogestionario’’ de la HOAC, que en Andalucia ''representaba'' Pedro Tena, perteneciente a la aristocracia Sevillana, periodista al cabo de los años en la TV 13 de los católicos,  y que parece traicionó a todos ellos tambien, y ya aludidos en anterior articulo, y  que editaban la revista ‘’Sindicalismo’’ y representaban a localidades como Jerez, Sevilla, Malaga,  Madrid, Barcelona, Valencia y poco más, pues, digo y doy fe de ello porque les conocia bien, entre ellos fue interlocutor nacional, su jefe Julian Gomez del Castillo ,  que  propusieron al Comité  de CNT, siendo secretario general Juan Gomez Casas,  la integración de esa facción ‘’autogestionaria’’ en CNT a cambio de estar ‘’representados’’ como miembros del Comite Nacional. Y fue la lógica respuesta de rechazo, invitándoles a afiliarse a CNT en los sindicatos locales.

Reitero en consecuencia la exposición sobre la infiltracion y el abordaje de los cristianos de la HOAC, con otros apoyos externos y su falta de ética y respeto en los infames metodos para usurpar las  históricas siglas CNT, cuando fracasaron todos los intentos por hacerse con el control de toda la organización.  Motivo por el cual, tras su fracaso, pasaron a denominarse CGT.  ¿Les dice algo…

(Parte III)

Como quiera que son muchos años y seria interminable relatar todo lo acontecido, deseo concluir, y sepan que para algunos fueron años duros y dificiles que no conocieron, y por ello no conocen ciertas falsedades y quienes acechaban tras la CNT. Y ese ‘’cuento’’ que se esta publicando en algun medio, en que aportan informacion interna, incluso de toda Europa, demuestra claramente deslealtad y la traición a que nos tienen acostumbrados. Que mas parece una ‘’delacion’’ para ponernos en manos de los ‘’servicios’’ gubernamentales.

Cuanto sucede ahora con la AIT no es de extrañar, porque es otro paso en el abordaje de las estruturas de la CNT y la apropiacion global del anarco-sindicalismo. Eso pretenden, pero lo tienen muy complicado. Y ello demuestra que no estan en ‘’sintonia’’ con el anarquismo, con esa fuerza viva, histórica y presente...cuyo legado si sintoniza de generacion en generacion,  cuando piensan que usurpando y  controlando una organizacion ya acabaron el sucio trabajo.

Me consta quienes se condujeron con lealtad a las ideas, y las personas. Como Me consta que el C.P. de la FAI se opuso frontalmente a ello. Y me consta que incluso se llamo ''al orden'' a Bondia'' , (al que cierta desinformación le atribuye como ‘’secretario’’ de la FAI), pero si le hubiesen visto rebosante de wodka ,  poco podia atender.

Le  conoci personalmente a Bondia.  Quiso tambien con el apoyo del entonces secretario regional de Andalucia de CNT, Antonio Perez Canales, arrastrarnos a los ''conocidos'' a esta flagante traicion. Y digo traicion por cuanto todo fue preparado de antemano minuciosamente.  Ellos, y otros,  buscaron incluso que los delegados al congreso del 83, cambiasen los acuerdos mandatados por sus sindicatos.
Yo participe en el citado congreso con otro compañero por la F.L. de sindicatos de Jerez. Y asistimos a un patético espectáculo… Ya mas adelante, salvados los amargos episodios con  los ‘paralelos’’ y el contencioso que acabo con la constitución de la CGT con sus cristianos’’autogestionarios. Y puesto al descubierto públicamente el montaje del Scala, conocimos pues, desde entonces, tiempos de superacion y de cabal organizacion con creciente implantación en las empresas de las secciones sindicales, y participacion en conflictos sociales. Implicacion en importantes luchas como fue por aqui en Astilleros de Pto. Real. La gran huelga de Domec y las luchas del sector vitivinícola del marco de Jerez. La autogestión de servicios públicos. Readmision de compañeros despedidos, Constitucion de sindicatos de ramo y coordinadoras de trabajadores. La marcha en protesta contra el paro,  huelgas del ‘’verdeo’’ en el norte de Sevilla, conflcto pesquero en Almeria. Ocupación tambien de locales de la antigua AISS. Etc,etc. La CNT se fraguaba a pulso un prestigio en todo el país. Pero parece que al cabo de unos años, hay quienes ‘’creaban’’ problemas que solo ellos veian.  

Ignoro en que punto o cuando cambio la CNT , solo vi que nada era como conoci.  Ni el trato entre fraternales compañeros fue igual. Y muchos se opusieron, nos opusimos, al mal trato y hablar de compañeros. Y a un sutil autoritarismo en la organizacion. Y que provocaria exclusiones, movidas, subterfugios, expulsiones, abandonos, etc, etc, Pero si eran activo unos afiliados muy ‘’politizados’’, que causaron mucha crispacion. Y de hecho, marcharon algunos, tras el 15 M, a constituir coaliciones electorales.  De hecho, y es inadmisible, que se utilicen locales de CNT como sedes de partidos politicos Tal es el caso que promueve un ‘’libertario’’, ahora destacado politico, Beltran Roca, el cual dijo, por e-mail claro, que jamas volveriamos a estar en CNT. Y debo reconocer que le debo un enorme favor. No me identifico con ellos, ni con la CNT ‘’oficialista’’ y reformista. Mas cercana al sistema y amiguetes que participan de la politica utilizando ‘’fundamentos’’ anarquistas.  Un autentico pucherazo que solo esta causando confusión entre los trabajadores. 

Y hay mas... pero aqui creo suficiente. Y no me corresponde salir al paso de tantas mentiras que  se publican.  Creo que estos escritos aclaran muchas cosas sobre esta farsa del ‘’nuevo sindicalismo’’ o los nuevos cenetistas.

Quienes estamos ‘’apartados’’por razones obvias, hemos dejado en los archivos media vida de lucha en nuestros centros de trabajo y a documentacion a la que no podemos acceder.  Se Han apropiado de los locales que ocupamos hace años.  Y ya, con la justa  desfederacion de la AIT, que ciertamente buscaban, intentaran ‘’fusionarse’’ con la CGT, los ‘’hermanos’’ bastardos que fueron expulsados o escindidos, pero que sin duda, han ‘’convencido’’ a unos, y manipulado a otros para concluir esta gran traicion larvada desde principio de los años 80 con apoyo de grupúsculos marxistas y sindicalistas cristianos.  Que como se demostró en su dia, tenian ’’cobertura’’ de algunas instituciones del estado y el gobierno de Felipe Gonzalez. 
Jose Caballero I
Cofundador de CNT en Jerez. Secretario Regional de CNT en Andalucia. Delegado sindical de CNT en mi centro laboral. Despedido y readmitido tras la autogestión del servicio en 40 dias. Autor del dossier Alternativa a la Reforma agraria, y del informe sobre proceso del caso Scala, Ect. Etc. Y siempre he vivido de mi trabajo. Por lo que ‘’dicen’’ los detractores...

Jose Caballero I

Enlaces de referencia. Respondan a estor reformistas
http://barcelona.indymedia.org/newswire/.../index.php
http://noticiasayr.blogspot.com.es/2016/...de-la.html
[Imagen: descargar-libro-cabo-de-guc3ada-consejos...ic3b3n.jpg] 


La elaboración de esta guía surge al calor de la llamada Operación Piñata, operación policial contra el entorno anarquista. Se compone de una serie de consejos prácticos para poder afrontar las consecuencias de una operación antiterrorista de la mejor manera posible. Nace de la suma de experiencias vividas por compañeros y compañeras que sufrieron dicha operación de forma muy cercana. Nuestra intención es facilitar el camino a quien lamentablemente le toque transitarlo. No puede tomarse como un dogma, manual o protocolo, si no como una aportación colectiva de unos casos concretos sin olvidar que cada caso puede ser distinto y que la información expuesta en la guía debe ser revisada y actualizada periódicamente.
 
Esperamos que pueda servirte de ayuda, que puedas afrontar esta situación con entereza y que sigas luchando por la libertad.

Aquí puedes descargarte el texto.
  • Formato A5 en dos partes (1 y 2): 
Cabo de guía Parte 1  /  Portada Parte 1
Cabo de guía Parte 2  /  Portada Parte 2
  • Formato A5 en una sóla parte:
Cabo de guía completo   /  Portada


Puedes leer y descargar la guía aquí: https://cabodeguia.noblogs.org/
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[Imagen: religion-y-politica-300x225.jpg]


No puede negarse que la religión, lejos de lo que se pensaba en los orígenes de la Modernidad, sobrevive con el paso de los tiempos y halla refugio en las muchas necesidades de las personas; desde un punto de vista libertario, resulta rechazable su carácter dogmático y conservador, por no hablar de su confusión las más de las veces con la jerarquización y la dominación, pero es necesario indagar en los orígenes y causas de lo espiritual innegablemente vinculado a lo social. 

De la palabra "religión" existen dos interpretaciones etimológicas. Una viene de "religar", "vincular" o "atar", y en ella se considera como propio la subordinación y vinculación a la divinidad (estar "religado" a Dios). En la otra interpretación, ser religioso vendría a significar ser escrupuloso (en los deberes impuestos al ciudadano en el culto a los dioses del Estado-ciudad). Esta segunda acepción tendría más que ver con el concepto de "justicia" (con una interpretación muy amplia, tal y como la entendían los romanos). Interpretada exclusivamente como justicia, la religión puede acabar prestando atención únicamente a lo moral o viceversa, cuando la moral se sacrifica enteramente a la fe. La interpretación de religión como "religación", en nuestra opinión, resulta rechazable se mire por donde se mire: una dependencia que puede desembocar en "temor" o en "fascinación" (que también puede llamarse "papanatismo") o una consideración intuitiva de valores llamados supremos (la "santidad", tan abstracta y ambigua). En definitiva, se puede decir que la idea de vinculación llevaría al tipo de religión llamado "inmanente", en el que la realidad con la cual el hombre está vinculado (según una interpretación religiosa) se encuentra en el hombre mismo; no parece haber un objeto suficientemente distinto del que siente y piensa. Por el contrario, la religación lleva al tipo de religión llamado "trascendente", donde el objeto se hallaría a una distancia incalculable. Ambas interpretaciones parecen antitéticas desde un punto de vista filosófico.

No obstante, hay otros elementos considerados como propios de la religión que llevan a una oposición abierta desde un punto de vista libertario. La idea de la "revelación" o manifestación divina en un contexto histórico, ya sea a un hombre determinado o a todo un pueblo, que conduce a la "institucionalización". Se recurre constantemente, desde la laicidad, a considerar la religión como una cuestión privada (la libertad personal de cada cual), pero es complicado no comprobar históricamente que ha tenido que ver con lo social y parece haber tenido siempre esa característica de "institucionalizada" o "institucionalizable". La llamada "religión natural", constituida por una serie de verdades, principios o normas, se ha querido ver independiente de la "religión revelada", pero puede considerarse que forman parte de la misma visión religiosa. Existen más tipos y modos de religión, pero pueden considerarse "doctrina" y "revelación", dos características interrelacionadas expuestas a un análisis crítico que debe conducir a superar cualquier tentativa religiosa (que lleva al dogma y a la esclerotización).

Rudolf Rocker se atrevió a afirmar que existe una oposición interna entre religión y cultura. Toda política tiene, en última instancia, su raíz en la concepción religiosa de los hombres; no se pueden vincular los factores político y económico, ya que éste último es de naturaleza cultural, íntimamente unido con todas las fuerzas creadoras de la vida social. Existen puntos de contacto entre los fenómenos religiosos y los culturales, ya que ambos manan de la naturaleza humana, pero es necesario examinar más a fondo la relación existente entre ellos. Si religión y cultura arraigan ambas en el instinto de conservación del hombre, una vez que han cobrado vida toman caminos diferentes, al no existir entre ellas vínculos orgánicos, e incluso divergentes. Es dificultoso reducir el origen de la religión a la mera dominación, y el propio Rocker es cauto al respecto, y resulta practicamente imposible llegar al fondo de las concepciones religiosas mediante la especulación filosófica. Gracias a la ciencia, el hombre es más crítico a la hora de investigar el origen y desarrollo gradual de las religiones y tratar de comprender, así, los orígenes de la vida social y espiritual.

El animismo y el fetichismo pueden considerarse como punto de partida de las concepciones religiosas, y están presentes en la raíz misma de las religiones principales que sobreviven en la actualidad. Los ritos, con los sacrificios que también persisten hoy en día de manera más o menos simbólica, suponen un paso más en la concepción religiosa con la expresión de la alianza del hombre y del "espíritu". "La religión es primeramente el sentimiento de la dependencia del hombre ante poderes superiores desconocidos. Para congraciarse con esos poderes y preservarse contra sus influencias funestas, el instinto de conservación del hombre impulsa a la búsqueda de medios y caminos que ofrezcan la posibilidad de conseguir ese propósito". Así, la religión se va externalizando, adopta un carácter social y surgen castas sacerdotales. Se debería huir del reduccionismo y de hacer un análisis simple, para tratar de indagar en cómo nació y se desarrolló la concepción religiosa, pero Rocker sí considera que la religión estuvo confundida desde el principio con la noción del poder, de la superioridad sobrenatural, de la coacción sobre los creyentes, con la dominación.

Se llega así a la causa más profunda de todo sistema de dominio y se comprueba que toda política, en última instancia, es religiosa pretendiendo así mantener sumiso al espíritu del hombre. Pero ninguna dominación puede apoyarse, a la larga, únicamente en la fuerza bruta y en medios físicos, métodos que solo resultan inmediatos en la subyugación de los hombres; es necesario algo más, la creencia en los hombres de la inevitabilidad del poder, en su misión divina, que arraiga en lo profundo de los sentimientos religiosos del hombre y gana fuerza con la tradición. Todos los sistemas de dominio y dinastías de la antigüedad derivaron su origen de una divinidad, al comprender sus representantes que la creencia de los súbditos en el fundamento divino del amo resulta el sustento más consistente de todo poder. La religión es el principio más vigoroso a lo largo de la historia, encadena el espíritu del hombre y limita su pensamiento a determinadas formas en las que se decantará habitualmente por soluciones conservadoras y tradicionalistas rechazando toda innovación. Los grandes precursores del moderno Estado constitucional insistieron, igual que los anteriores defensores del absolutismo, en la necesidad de la religión para la prosperidad del poder estatal. El Estado se adorna con atributos divinos y se hace del culto a la nación una religión nueva, utiizando no pocas veces el peso de la tradición. La sumisión del hombre, la negación de su virtud solo reconducida mediante la ley religiosa o del Estado, toma forma en el divino "¡Tú debes!" o en el estatal "¡Estás obligado!".

Capi Vidal 
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La revolución cubana, al igual que ha ocurrido con la llamada "bolivariana" más reciente, ha producido pasiones y rechazos por doquier; tantas veces, sin posibilidad de matizar entre los dos extremos. La realidad es que el comunismo originado en Marx ha visto fracasado una y otra vez, tanto su teoría supuestamente científica, como sus experiencias políticas; hablamos de fracaso en términos auténticamente revolucionarios y socialistas, por supuesto.
 
A pesar de esta praxis fallida, con un negación de la libertad en todos los ámbitos de la vida, y con una cuestionable política económica (que, en cualquier caso, nunca fue autogestión por parte de los trabajadores ni pareció haber caminado hacia ello) cierta izquierda encontraba nuevos referentes una y otra vez en estas esperiencias de Estado. Veamos cómo ha visto el movimiento anarquista, partidario del socialismo autogestionario, este más de medio siglo de "revolución cubana". En la lucha contra Batista, como es lógico, los anarquistas tuvieron un papel activo. Muy pronto, con la llegada de Fidel Castro al poder, encontrarán una represión en sus filas; en sus publicaciones, advertirán sobre el autoritarismo, el centralismo estatal y la hegemonía del Partido Comunista y reclamarán democracia en los sindicatos. Los anarquistas, al igual que deberían hacerlo los marxistas, apostaban por la autogestión y por la emancipación de los trabajadores. No obstante, la vía del Estado cubano derivó, con su falta de libertad y de iniciativa propia, en el totalitarismo y la dependencia del modelo soviético.

Al ser conscientes de este desastre, en 1960 los anarquistas hicieron una declaración de Principios mediante la Agrupación Sindicalista LIbertaria; en ella, se atacaba al Estado, al centralismo agrario propuesto por la reforma del gobierno, así como al nacionalismo, al militarismo y el imperialismo. Los libertarios se mantenían fieles a su concepción de la libertad individual, como base para la colectiva, del federalismo y de una educación libre. Las habituales acusaciones, que llegan hasta nuestros días, de estar a sueldo de Estados Unidos u otros elementos reaccionarios no tardarían en llegar. Después de aquello, la represión castrista hizo que el anarcosindicalismo no tuviera lugar al erradicarse la libertad de prensa y no pudiera hacer propaganda ideológica. Se inició el éxodo anarquista en los años 60, quedando pocos militantes en Cuba y sufriendo un miserable despotismo.

En aquellos primeros años de la revolución cubana, se crearon organizaciones en el exterior, como el Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLCE), y hubo otros manifiestos libertarios criticando la deriva totalitaria. Una obra anarquista destacada es Revolución y dictadura en Cuba, de Abelardo Iglesias, publicada en 1961 en Buenos Aires. La posición anarquista, al menos por parte de la mayor parte del movimiento, estaba clara. La incansable actividad intelectual de algunos anarquistas cubanos hace que se exponga con claridad meridiana conceptos como los siguientes: "expropiar empresas capitalistas, entregándolas a los obreros y técnicos, eso es revolución"; "pero convertirlas en monopolios estatales en los que el único derecho del productor es obedecer, esto es contrarrevolución". A pesar de estos esfuerzos, a finales de la década de los 60, el castrismo parecía estar ganando la propaganda ideológica, lo que provocó que algunos medios libertarios, en Europa y en América Latina, tendían cada vez más a apoyar a la revolución cubana.

Un punto de inflexión para esta situación será la publicación en 1976 en Canadá del libro The Cuban Revolution: A Critical Perspective (La Revolución cubana: un enfoque crítico), de Sam Dolgoff, excelentemente distribuido y que "hizo un impacto demoledor entre las izquierdas en general y los anarquistas en particular". El libro constituyó un certero enfoque crítico del castrismo, recogiendo la lucha del MLCE (reiteradamente acusado de estar al servicio de la reacción) y propiciando su reconocimiento internacional; el impacto sobre el anarquismo internacional, e incluso sobre otras corrientes de izquierda, fue considerable. En los siguientes años, es destacable la publicación Guángara libertaria, a cargo del MLCE, iniciado en 1979 y que llegó hasta 1992. En los últimos tiempos, destaca el boletín Cuba libertaria, del Grupo de Apoyo a los Libertarios y Sindicalistas Independientes en Cuba, cuyo primer número apareció en febrero de 2004. En la actualidad, es una obligación de los movimientos anarquistas internacionales apoyar la red del Observatorio Crítico Cubano, que implica proyectos socioculturales internos y externos, con un marcado carácter antiautoritario y autogestionario.

Si algo ha alimentado el mito de la revolución cubana ha sido el criminal bloqueo de lo Estados Unidos, que llega hasta nuestros días a pesar del inicio de relaciones propiciado por Obama. Tan intolerable es ese bloqueo norteamericano como el que han establecido los Castro sobre la población cubana. Esa elección entre lo malo y peor, tendencia tantas veces de la mentalidad humana, es pobre y falaz; lo malo sigue siendo malo, hay que trabajar por una vía que asegure la justicia y la libertad. Así lo han hecho históricamente los anarquistas, desde la época colonial hasta el actual sistema totalitario. Desgraciadamente, los movimientos sociales son inexistentes en Cuba, ya que la única representación política es a través del Partido Comunista y de la Unión de Jóvenes Comunistas. El régimen cubano parece doblemente perverso, por su condición intrínseca, suavizada por la magnificación de sus logros, y por arrogarse una autoridad moral fundamentada en su supuesta naturaleza transformadora y progresista. Tras la muerte de Fidel Castro, el régimen ya ha tenido continuidad con el liderazgo de su hermano Raúl; es digna de asombro la capacidad del fallecido comandante para perpetuar su legado.

El proceso que se ha abierto, en los últimos tiempos, con el inicio de relaciones con Estados Unidos y con algunas reformas internas aparentemente liberales (aunque asegurado el control estatal de la economía), parece una nueva etapa capitalista en la isla en la línea del "comunismo" chino, aunque claramente liderada por las mismas élites políticas y militares. Recordemos que en Cuba, a pesar de la dificultades del bloqueo, operan y han operado empresas del capitalismo internacional. Como en tantas otras experiencias marxistas, el supuesto socialismo ha acabado siendo capitalismo de Estado y una triste y perversa práctica totalitaria. En estos Estados totalitarios pseudosocialistas, al igual que en los "liberales", los paradigmas hegemónicos son la explotación y la dominación. La crítica anarquista a toda forma de poder se ha demostrado acertada.

 Capi Vidal
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Marcelo “Liberato” Salinas
 
Cuba sin Fidel Castro. El hecho que venían cocinando en su imaginación adeptos y enemigos durante años ya es una realidad consumada. Sin hacer mucho esfuerzo para sentirlo, se ha percibido un intenso silencio público que ha tenido relativa vida propia frente a la imponente maquinaria estatal de duelo nacional. Los voceros oficiales insistieron en que ese silencio fue una expresión palpable de consternación de masas. Los opositores anti-castristas recalcar  que ese mutismo fue otra muestra del  temor a las represalias que pudieran sufrir aquellos que celebraran el hecho en medio del luto oficial.
 
Pero ni la consternación, ni el júbilo reprimido fueron los únicos ingredientes que se pudieron percibir en ese momento en Cuba. En el dialogo cotidiano con vecinos, amigos, familiares y personas comunes en la calle, tuvimos la certeza de que la muerte de Fidel Castro pudo ser un hecho trascendente para Cuba, para el mundo y hasta para la llamada Historia Universal, pero a la misma vez no dejó de ser una noticia de escasas consecuencias prácticas para la agobiante cotidianidad sin esperanzas que, como en todos lados, vivimos los que dependemos de la salud de la dictadura salarial.
 
Tampoco había mucho que festejar, teniendo a la vista el incierto panorama que deja tras de sí Fidel Castro, con un hermano que en diez años gobernando ha tenido los grandes méritos de aflojar las tensiones autoritarias que dejó Fidel Castro para que lo esencial del sistema siga igual y crear las condiciones generales para que vuelva a parecer  novedoso el razonamiento de aquel otro general-presidente proveniente de Holguín:
 
“(…) es que hay dos tipos de socialismo. Uno significa anarquía y el otro funciona bajo la disciplina del gobierno. Uno debe ser realista (…) queremos enseñar al pueblo que los obreros y el capital son necesarios y deben cooperar. Queremos desterrar las ideas utópicas que no funcionarán, pero en las cuales nuestro pueblo cree”[1]
 
Es que la implementación de este tipo de socialismo en Cuba ha tenido una historia más larga que la que nos cuentan los actuales seguidores de la familia Castro. El anterior dictador, Fulgencio Batista, hizo una contribución fundamental para el socialismo autoritario en la Isla, como lo expresó con claridad meridiana en la reflexión anterior, que si se sigue ignorando  no podremos tener una idea cabal de la función histórica de Fidel Castro en la historia de Cuba.
 
El 20 de noviembre del próximo 2017 se cumplirán 80 años del primer evento político para masas convocado y gestionado por el sargento coronel Fulgencio Batista, para lo cual se valió de la entonces Secretaría del Trabajo, que le  garantizó  la asistencia obligatoria al menos de los empleados públicos de La Habana; el ejército le permitió reclutar por la fuerza  trenes, camiones, tranvías, automóviles, para lograr concentrar entre 60 mil y 80 mil personas en el Stadium La Tropical, como propaganda mediática para promover lo que fue el llamado Plan Trienal del anterior dictador[2].
 
Fue aquel el primer acto en Cuba de lo que se convertiría en una tecnología dramatúrgica de movilización permanente de masas en función de los intereses exclusivos del Estado cubano, que después sería manejada durante más de medio siglo con una maestría insuperable por Fidel Castro. Lo que en 1937 fue una balbuceante iniciativa autoritaria apenas gestionada por la Secretaría del Trabajo y el Ejército Nacional, después de 1959 aquella iniciativa fundacional de Batista se convirtió en una técnica de uso cotidiano que abarca a la totalidad de las instituciones del país y a  millones de personas en todo el territorio nacional hasta hoy.
 
 Los procederes gubernamentales que en Cuba inauguró Fulgencio Batista y que heredó y desarrolló hasta la perfección Fidel Castro, deja ahora con su muerte ampliamente abierto el camino para que sus candidatos a sucesores redescubran, con sorprendente actualidad para ellos, lo más auténtico del pensamiento político de Batista y las aportaciones  de su Comandante en Jefe a ese gran propósito compartido por los dos gobernantes de lograr el control total de Cuba, por medio de la maquinaria del Estado nacional.
 
Si Fulgencio Batista no tuvo el coraje, ni la pretensión, ni la oportunidad epocal, de plantearse una ruptura con la hegemonía imperial yanqui en Cuba para llevar a cabo la realización plena del Estado Nacioanl, Fidel Castro sí tuvo la inmensa audacia y la coyuntura histórica favorable para desafiar directamente el dominio de EE.UU. sobre Cuba. Bajo el efecto sublimante de ese colosal propósito, más su soberbio talento de príncipe maquiavélico, logró convertir en sistema lo que fue una simple frase demagógica de Batista: un socialismo bajo la disciplina del gobierno, que ha sobrevivido a los más grandes desastres del último medio siglo y que ha convertido al Estado Cubano en una maquinaria imponente que no tiene reservas ningunas en afirmar como el 1 de mayo de 2008 que “socialismo es soberanía nacional”, es decir… Nacional-Socialismo.
 
Es que Fidel Castro fue el gran arquitecto no sólo de “La Revolución” , sino de algo que sus millones de acólitos no  pueden definir con precisión todavía pero que a todas luces es el Estado de Bienestar en su versión estalinista en Cuba, un modelo de gestión gubernamental surgido de la particular ubicación de la Isla en el escenario de la Guerra Fría, como aliado privilegiado  de la URSS en América Latina, lo cual le permitió al Estado cubano contar con excepcionales recursos para poner en práctica  los emblemáticos programas de educación integral desde el pre-escolar hasta la enseñanza superior, un sistema de salud universal y gratuito, el pleno empleo, urbanización masiva,  mejoras civilizatorias fundamentales para los millones de excluidos por el capitalismo neocolonial que han  distinguido a Cuba del resto de los países de la región.
 
Como en todos lados donde se han implementado estas políticas, ellas permitieron una mejoría sustancial en los niveles de vida de las masas más postergadas, pero junto a ello y simultáneamente, -intensión estratégica-,  un fortalecimiento sin precedentes del entramado de instituciones gubernamentales, que han conducido a una verdadera apoteosis del bienestar del Estado en Cuba.
 
Pero Fidel Castro hizo mucho más con el uso de esos cuantiosos recursos que adquirió de la relación privilegiada con la URSS, convirtió al Estado cubano en un influyente actor en política internacional, en la descolonización de África, Asia y en la expansión de los movimientos antiimperialistas en América Latina, haciendo de Cuba un epicentro activísimo de las tendencias con intensiones socialistas no alineadas a la hegemonía soviética.
 
Después cuando se desplomó la potencia imperial soviética Fidel Castro y su inmenso prestigio internacional resucitaron un nuevo movimiento anti-neoliberal en América Latina que llegó a convertirse en gobiernos en importantes países de la región y junto a ello la puesta en práctica de un programa sin precedentes  de servicios médicos-sanitarios del Estado cubano para los más excluidos del mundo que llevó a los inestimables médicos cubanos a lugares tan remotos como el Himalaya pakistaní o el más cercano pero catastrófico Haití.
 
Sin ambargo hay que decir también que todos esos movimientos anti-coloniales y anti-neoliberales que aupó Fidel Castro desde Cuba se encuentran una década y media después en una profunda crisis política, moral, epistemológica etc., desde Sudáfrica, Angola, Argelia, hasta Venezuela, Brasil, Argentina y en camino de adentrarse en esa misma crisis en Nicaragua, Ecuador, Bolivia, El Salvador o Viet Nam. Por otro lado, aquel inédito y admirable programa de servicios-médicos cubanos para los países del Tercer Mundo hoy es simple y ordinariamente  la principal fuente de ingreso de la burguesía fidelista que maneja el Estado cubano.  
 
II.
 
La muerte del Líder Máximo ocurre en momentos en que la maquinaria estatal cubana resucitada en 1959-60, se adentra en otra crisis de reproducción material, hundida en gastos de inversión y control social que la hacen insostenible, pero con una legitimidad popular que se mantiene altísima a pesar de todas las deserciones. Esta peculiar y favorable situación las élites gubernamentales la están aprovechando a fondo para desmantelar el Estado de Bienestar Cubano de la época de Fidel Castro y la Guerra Fría, “sin prisa pero sin pausa”, como ha afirmado el general-presidente Raúl Castro. Para ello se verán precisados a vender al país en pedazos por tal de sostener su Estado, por eso prefieren mejor aliarse con los más grandes grupos financieros del mundo que refinancien sus deudas, antes que dar un solo paso firme en avanzar en una socialización de las escalas de decisión y de las capacidades de gestión de las personas y los colectivos sobre sus vidas, que encarnen en realidades concretas, y no en abstracciones de propaganda, los pasos modestos pero precisos hacia la comunización de la vida cotidiana y la extinción del Estado burocrático y parasitario.
 
En aras de este perfeccionamiento y racionalización del capitalismo estatal en Cuba los herederos de Fidel Castro cuentan con dos herramientas fundamentales legadas también por Fulgencio Batista: la Central de Trabajadores de Cuba, organización sindical fraguada en enero de 1939 producto de la alianza entre el aparato político-militar batistiano y los estalinistas cubanos, garantiza hasta hoy  el control total del movimiento obrero cubano por parte del Estado y los gobiernos de turno.
 
Si en 1939 fue un cuadro del Partido Comunista llamado Lázaro Peña –luego conocido como el “capitán de la clase obrera”- el encargado por Batista de gestionar esta alianza, en 1960 recibió ese mismo encargo de Fidel Castro y tuvo el tiempo suficiente de crear una escuela de oportunistas y aprovechadores que ha dado lugar a personajes clonados de Lázaro Peña como Pedro Ross Leal o Salvador Valdés Mesa, que han dedicado su vida a mantener y vivir del legado de Fulgencio y Fidel Castro de hacer un socialismo bajo la disciplina del gobierno.
 
El Código de Defensa Social de abril de 1939, pieza clave que retrata el espíritu fascista batistiano, es otro instrumento heredado del sargento-coronel Batista que ha sido ratificado con nombres distintos y vigorizado hasta el infinito bajo el poder de Fidel Castro. Desde su puesta en vigor ha servido para regularizar la pena de muerte por delitos políticos, el protagonismo de los tribunales militares y la arbitrariedad represiva en general; pieza jurídica olvidada interesadamente por todas las tendencias políticas tanto pro-demócratas como pro-dictatoriales, el Código de Defensa Social no fue formalmente anulado ni por la Constitución de 1940, ni la de 1976, ni la de 1992, por lo que  ha mantenido y mantiene su total utilidad frente a los conflictos sociales que generarán el desmantelamiento del Estado del Estado de Bienestar estalinista cubano en los próximos años.       
 
Después de tantas vidas destrozadas  en medio de supuestos antagonismos, después de tantas torturas infernales para provocar demencia y desmoralización, después de tantos fusilamientos sumarios, amargos exilios, largas penas en cárceles horrendas, de tantos discursos encendidos y sublimes, después de tanta soberbia e intolerancia, se irá haciendo cada vez más visible con silencioso cinismo que lo más depurado e inconcluso del espíritu batistiano, puede hacer aportaciones sustanciales a eso que ahora los hombre de Estado en Cuba  han logrado finalmente definir como la actualización del modelo económico del socialismo cubano.
 
III.
 
En una fecha tan temprana como el 10 de enero de 1959 el periódico El Libertario que recién salía de la férrea clausura que le había impuesto la policía política batistiana, publicó un texto del hoy olvidado militante anarquista Antonio Landrian donde por primera vez intuyó estas confluencias:
 
La Revolución Fidelista del 26 de julio ha triunfado. ¿Triunfará su ideal? ¿Cuál es su ideal? Principalmente la libertad o dicho en imperativo: la liberación. ¿De qué? Del yugo batistiano. El yugo batistiano era violencia, imposición, peculado, despotismo, coacción, tortura, obcecación, autoritarismo y sometimiento en cadena. Era centralismo, soborno y servilismo incondicional… Mientras quede en pie uno de estos pilares del derrocado régimen de Batista, no habrá asegurado su victoria la revolución encabezada por Fidel Castro.
 
Excepto la violencia y la tortura policiaca, que hace unos años han pasado temporalmente a un rol menos público y visible en Cuba,   todos los demás factores señalados por Landrián no sólo han quedado en pie después de 1959, intactos de la dictadura anterior, sino que han tenido un reforzamiento y un desarrollo exponencial desde aquellos días hasta hoy, lo que condujo a que el propio Landrián y los compañeros que animaban El Libertario, no pudieran disfrutar de los aires de libertad de esa Revolucion Fidelista más allá de mayo de 1960, en que fueron otra vez clausurados, encarcelados, exiliados y prohibidos por la nueva policía política, ahora “revolucionaria”.
 
La imposición, el peculado, el despotismo, la obcecación, el autoritarismo, el sometimiento en cadena, el centralismo, el soborno y el servilismo incondicional a la maquinaria estatal han seguido teniendo una activísima existencia en Cuba más allá de la derrotada tiranía de Fulgencio Batista. Esa personal intuición que tuvo nuestro compañero Antonio Landrián, perdido en el torbellino de la historia, se ha convertido en la base estructural del funcionamiento de la vida cotidiana en Cuba hasta el momento en que están ocurriendo los funerales de Fidel Castro.
 
Unos amigos que estando en el parque central de la ciudad de Artemisa a la hora en que murió Fidel fueron expulsados del sitio por la policía y agentes de la Seguridad del Estad, porque “ahora no es momento para estar sentado en el parque conversando”; estudiantes becados  en una universidad habanera que los policías encubiertos que pululan en esas instituciones les cerraron las puertas de acceso a sus habitaciones la tarde del 28 de noviembre, porque “tienen que ir a la Plaza de la Revolución o irse para la calle hasta que se acabe la actividad”; la paralización total del transporte estatal en la capital desde el mediodía del 29 de noviembre para  lograr que la población sólo estuviera en la calle para ir al acto masivo de las 7:00 pm, la prohibición de  toda actividad deportiva en las áreas verdes colindante a cualquier avenida importante, multas de hasta 1500 pesos, (tres meses íntegros de salario) para el que agarraran consumiendo bebidas alcoholicas en público en los días de luto… son una ínfima muestra de cuáles son los procederes cotidianos con que operan los defensores estatales del supueso socialismo en Cuba.
 
Fidel Castro nos deja un país con uno de los niveles de instrucción, de salud y calidad de vidas más altos de América, pero todo ello atravesado por el interés estratégico del funcionamiento estable de su maquinaria estatal, en nombre de la lucha contra el imperialismo yanqui y sus lacayos locales. En la realización de ese propósito dio lugar a una sociedad que se encuentra al borde de una crisis migratoria permanente y un colapso demográfico en el horizonte. En esto las políticas imperiales yanquis han tenido un rol decisivo, pero no menos determinante ha sido que  la dictadura sobre el proletariado cubano conducida por Fidel Castro ha convertido a Cuba en un territorio poblado por un “… inmenso rebaño de esclavos del salario (…) que piden ser esclavos para mejorar su condición”… en cualquier parte del mundo, haciendo realidad las más dolorosas pesadillas del ex anarquista cubano Carlos Baliño allá por 1897 en su texto Profecía Falsa.
 
Ese inmenso rebaño de esclavos del salario, antes pueblo revolucionario, ya estaba en pleno proceso de degradación moral y desposesión material, cuando Fidel Castro pronunció en su discurso del 1 de mayo de 2000 su último concepto de Revolución, sacado del olvido los días de sus honras fúnebres, en el cual afirmó, entre otras cosas, que: “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Hace cincuenta años era pragmáticamente inferible que el sujeto omitido de esa definición era sin dudas aquel pueblo revolucionario que alguna vez existió; en el año 2000 el sujeto omitido  de esa oración no es otro que el propio Fidel Castro, con su  capacidad de maniobra y su imponente aparato ideológico-policiaco, que ya en ese año  no muestran rubor alguno de omitir a aquel pueblo revolucionario de su concepto de Revolución, conscientes de que ya lo habían castrado de su capacidad de cavilación y decisión propia y, por tanto, ya no está en condiciones de ser sujeto de una oración y mucho menos de ser sujeto de su propia historia.
 
En las largas jornadas de duelo oficial que vivimos en Cuba se fue haciendo visible que emergía una nueva consigna de masas: “¡Yo soy Fidel!”, que expresa muy bien el estado de esa amputación colectiva. Y entre el inmenso mar de banderas, fotos y carteles auto-elaborados que se vieron por televisión desde Santiago de Cuba, había uno portado por una mujer que decía “¡Yo soy Fidel! ¡Ordene!”. Semejante desajuste gramatical y existencial será crecientemente frecuente en el pensamiento de un pueblo que ha tenido la chocante experiencia de ver a la encarnación más soberbia del poder en la historia de Cuba convertida en una simple cajita de cenizas, un pueblo que tendrá que aprender a vivir sin las órdenes de su Comandante en Jefe y tal vez descubra por ese camino que no necesita ni más comandantes, ni más ordenes, sino más fraternidad, más auto-organización, menos vileza y miseria moral entre los de abajo, más responsabilidad sobre nuestras vidas, más imaginación comunizadora, para derrotar al espíritu y a los representantes de la nueva burguesía fidelista, parasitaria y burocrática, que hoy está reconstruyendo íntegramente en Cuba el capitalismo y sus viejos horrores ante nuestras propias narices y disimulan llorar cuando realmente están de fiesta.
 
Todo lo que facilite ese aprendizaje será una contribución directa para la próxima revolución en Cuba. Todo lo que obstaculice ese descubrimiento popular será la expresión más precisa y actualizada de la contrarrevolución. Las proporciones que en lo adelante logre alcanzar el fidelismo como corriente de ideas dentro del izquierdismo fuera y dentro de Cuba serán la expresión exacta de cuanto habrá avanzado la bancarrota moral de las izquierdas autoritarias, estatistas y desarrollistas en el mundo y pondrá sobre la mesa nuevamente la necesidad de seguir fraguando “…los modos más seguros de sacarle los cimientos al orden social de hoy y ponerles otros más seguros sin que se venga abajo la casa…”, como apuntó en enero de 1890 José Martí, reflexionando a propósito de “…aquel tierno y radioso Bakunin”[3].  
 
  
 
    
 


[1]Gracias al acucioso investigador norteamericano Robert Whitney podemos tener acceso a este documento que está por demás  disponible en el libro Estado y revolución en Cuba, tranquilamente publicado por la editorial Ciencias Sociales de La Habana en 2010, p.230
[2]Toda la prensa de la época en Cuba cubrió esta inédita noticia y el acusioso investigador Robert Whitney en el mismo libro Estado y revolución en Cuba. Ob.Cit. pág 283, da cuenta de este hecho por medio de fuentes gubernamentales norteamericanas.  Ver: Archivo del Congreso de los EE.UU.  Grant Watson  a Eden, La Habana, 2 de diciembre, 1937. PRO/FO/A/9019/65/14, no.171.
[3]“Desde el Hudson” Obras Completas, tomo 12, pág. 378. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1982.
http://img.desmotivaciones.es/201109/fidel.jpg
[Imagen: fidel.jpg]


¿Puede haber mayor absurdo en la izquierda latinoamericana como el culto a la personalidad y el abandono moral de este ídolo para con sus aduladores? A eso yo lo conozco como INGRATITUD. Es innegable la actuación que tuvo fidel en el curso de la revolución: no se puede ser ingrato ante esto; que, de aquél improvisado ataque al cuartel Moncada, a su preparación en México en lo posterior haya tenido un desarrollo vertiginoso como estratega. Desafortunadamente, la autobiografía que fidel se permitió exponer sólo cubre el período histórico de su niñez al triunfo de la revolución; da entender pues, que, con el triunfo de la revolución ¡él ha triunfado, y ni muerto le quitarían ese triunfo! De eso a asentarse en el poder, de combatiente a ser un político profesional, la doble máscara que separa a la hipocresía de la cobardía electa, es demasiado trecho como para ser omitido tan flagrantemente y considerarse exclusivamente al combatiente inconexo al del político. Usando sus palabras, "la historia que lo absolverá" ¡se refería a la historia que él quiere que se difunda! Así lo prueba su autobiografía como acto de propaganda.

Fidel, en calidad pragmática, "maquiavélica" según unos, sólo se interesó por méxico mirando en dirección al grupo en el poder: EL PRI. No hablaré, pues del combatiente, pues de eso ya se ocuparon demasiados, tanto que perderse en detalles de donde cagó o donde durmió, ya están cubiertos. En cambio, sus visitas a méxico ya como gobernante no son meros paseos a ver el paisaje, aunque no perdía chance de hacerse el tonto por "la nieve del popo": son concesiones, son estrategias, "negociaciones" como les dicen los liberales cuando hablan de asuntos de gobierno, y de sus contubernios, como si de una empresa corriente se tratara. Concretamente, viene a "negociar" la deuda contraida con México, animar algún que otro empresario, y convertir en los presidentes mexicanos, en verdad, en sus chaperones. Esto, para presentarse y codearse ante EU.

Ni siquiera fidel se tragó aquél cuento de López Portillo de convertirse en el paladín de los tercermundistas ¿quien va tomar en serio al priismo con la intención de "liderar el mundo del subdesarrollo y estrechar lazos con el socialismo" como dijo López Portillo? ni el propio PRI se lo cree ¡al menos que sea la estrategia de un discurso! Siquiera en 1988, que tuvo oportunidad, jamás se pronunció ante la izquierda por el evidente fraude electoral y su repentino "ups, se cayó el sistema": tan pronto asume el poder Salinas, este cubano y 200 asistentes pertenecientes a la alcurnia nacional asisten a rendirle pleitesía para un presidente que, a las claras, ha sido uno de los fraudes más descarados cometidos por el gobierno. No es que esté diciendo "la oposición mereció la presidencia" estoy diciendo la población se merece justicia, que deposita sus esperanzas de cambio, ingenuamente hay que decirlo ¡para terminar siendo traicionados! Ni en 1994 tras el alzamiento indígena neozapatista se pronuncia, para desestimarlos como causa y permitirse ridiculizar a Marcos llamándolo algo así como "figura de acción" (¡ay, del neozapatismo, cuya mayor propuesta hoy es lanzar su propia mujer presidenciable a riesgo de alimentar otro monstruo en el poder!). Esto ,en cuanto a méxico; allá con maduro, el tema es el petróleo que éste le provee; con españa, el poco comercio que le sostiene. O es que ¿debería sentirse afortunados cada cubano por que un gobernante pedigüeño es capaz de ofrecer las nalgas en nombre de su pueblo?

Estos son tan sólo algunos momentos que la historia reciente del méxico se pueden considerar claves en el curso de la izquierda, que ni la izquierda puede desestimar como ajenas ¡ay, esa ideología mexicana de la que no mostró fidel ni la mínima preocupación allí donde miss simpatía no era querido! Por demás, estas palabras son, extrañamente, justificadoras, más no explicativas para el caso de los mexicanos (esos "siempre fieles" a como declaró en su día el papa, "semper fidelis" de los mariners). Y cito a fidel: "Nunca entrenamos guerrillas mexicanas; mantuvimos las reglas de un respeto total y estricto de las relaciones con México” según porque “(es) el único país que no se sumó al bloqueo”. Entrena guerrillas en Bolivia, incluso, tan lejos como Angola. ¡Ah, pero con mexicanos es más que extrañamente "respetuoso"! En el año de 1998, dijo en referencia al subcomandante marcos del EZLN: “Yo no recomendaría la lucha armada en la época actual”. En cambio, toda su actitud, rebosante de incoherencia, de artilugio retórico, no es más que una pobre justificación, que contrasta con su idea de unidad latinoamericana para cada movimiento emancipador, así también contrasta con la actitud del recién fallecido de considerar dignos sólo a un movimiento plenamente insurgente ¡siendo que en méxico no ha habido más que guerrilla sobre guerrilla, desde la escuela rural, el campesino hambriento, pasando por el universitario excluido que integran las filas de estos condenados a muerte recluidos en la selva y las montañas!


A favor de la izquierda mexicana: No cuenta su visita en 1994 a Cuauhtemoc Cárdenas en Acapulco, que en realidad era a Zedillo a nombre de su ceremonia presidencial; no cuentan los viajes de todos esos jóvenes "fellows" del Partido del Trabajo con destino a Cuba para "formación de cuadros" ¡ahora ese mismo partido está más cerca de perder su registro aun con cuadros "tan preparados" en la cuna ideológica del PCC! Tampoco cuenta ¡mucho menos! su asistencia con Rosario Robles, aunténtica "chapulina" como decimos en mi (semi)isla, aplicable dicho concepto para esta clase de brincapartidos y a su oportunismo. En fin, todos estos desastres, actos que merecen el calificativo de INCOHERENCIA hasta el grado de la intransigencia, hasta el grado de violentar, son verdaderos absurdos de la izquierda mexicana de las que no se pueden desprender. A ellos, a la izquierda, toca hacer el balance y cuestionarse si realmente el culto a la personalidad no ha obstaculizado, no ya la ideología de izquierda, sino obstaculizado el desarrollo histórico en pos del socialismo, uno internacionalista, que aspira a la erradicación de clase, no a profundizar las clases ni a deteriorar las relaciones sociales con incordia y suspicacia, que es lo único que prodigan ¡yo no les quitaré, pues esa responsabilidad autocrítica! ¡Qué la izquierda haga su balance! Bastante tiene que tragar ya la "izquierda" mexicana con el alcalde de Ayotzinapa y por quien se precipita cada vez más hacia el abismo aquél PRD, que fue fruto de un frente ciudadano en un momento en que todo el auténtico socialismo, aquél que sobrevivió a la persecución y muerte de los años 60´s y 70´s, declinaron sus candidaturas, como Heberto Castillo del PPS, a favor del frente representado en Cárdenas, ese frente ciudadano que luego se convertiría en la mafia llamada PRD tra su registro. Pero sabemos que el "Pacto por méxico" no fue otra cosa la concesión entre partidos para protegerse limitadamente ante la rapiña del otro.

Lo que más me inquieta y me consterna ¿cómo es que el izquierdista puede hacer caso omiso de su propia historia como actor social respecto a un personaje que dedicó toda su estrategia a "quedar bien parado", como se dice, por cada sucesión presidencial en méxico? ¿cómo pretender hacer nueva historia si el izquierdista canónico no tiene otra forma de hacer historia mediante la autocrítica? Debió estar muy agradecido fidel con el priismo, cuando este regresara a la presidencia después de 12 años de simulacro de "transición democrática" con el PAN. Si lo que representa Fidel y lo que representa el PRI comparten algo, es el hecho que no pueden hablar más que el lenguaje de la dictadura: adulaciones mutuas, símbolismos tergiversados, devoción al politburó, demagogia, y sembrar la incordia entre los suyos como si fueran verdaderos sociópatas. ¡Demasiada razón tendría D. Cooper al relacionar psicosis con medios autoritarios! ¡y la mística del pueblo volcado a la servidumbre del turismo y a falsas aperturas! No son más que una dictadura de partido, la de méxico, y otra que apunta a una dinastía familiar encubierta de "socialismo de partido único"! Esta cosa que quiere ser política, gestión social ¡¿es emblema de socialismo?! ¡Esto sí que es una ofensa y una burla a todos los socialistas que dieron su vida por la causa de la igualdad y la justicia! Esta diferencia debe estar excluida de los verdaderos logros de la población cubana, ese es el acto de justicia que le debemos al pueblo cubano, diferenciarlos de un gobernante inepto de aquellos seres anónimos que resienten en lo más inmediato un crimen de lesa humanidad como el bloqueo económico y la paralización productiva por medios externos. ¡Es claro que el bloqueo no la resienten de inmediato esos politicuchos! ¡Y no usan pans patrocinadospor adidas!

Debe ser sumamente revelador que, ninguno de los ex-presidentes mexicanos aun en vida ¡ninguno haya asistido a su funeral a pesar de concederse bilateralmente, tanto PRI y PCC, tan fingidas consideraciones! ¡Y todo el PRI está de luto, más que la propia "izquierda"! Si eso no es locura, la más salvaje abyección entre partidos y gobernantes ¡no me digan son los actos de seres concedidos de gracia y de razón! El hecho que sistemáticamente Fidel haya acudido a cada ceremonia presidencial en México, cuando bien pudo mandarlas al diablo como todas las asuntos que mandó al diablo da cabida a cualquiera a sospechar de esa forma tan atenta de asistir, que se podrá decir "¡eso es un modus operandi!", "eso se le hizo hábito", y encima, a celebrar actos que debieran considerarse ATENTADOS AL PUEBLO MEXICANO como lo hizo con Salinas. ¿Pues qué idea de revolución mexicana se tragó y dijo admirar? ¿la de sus inicios evidentemente magonista-proletario o su final desgraciadamente en la creación del PRI, profesionalmente entrenados a la traición y a evitar la culpa, y toda responsabilidad con la propia historia? ¿Es posible rastrear algo de "revolucionario" en el PRI y llamarle como fidel le llama "la revolución más radical"? Es una pregunta obtusa, debo aceptarlo, pero, aunque ese personajazo hable con algunos conceptos socialistas, prueba se tragó la historia de los vencedores aprendiendo a centralizar la actividad política donde poco había qué centralizar, luego del despojo económico de EU. Y por esto, yo le endilgo a él el terrorífico hecho de hacer pagar al grueso de la población un bloqueo que lo merece sólo él, su familia y su camarilla en el gobierno.


Y me sigue inquietando que nadie sea capaz, de todos esos idólatras del estado y de la "historia crítica", quise decir, la historia a nombre del marxismo, de hablar fríamente de las relaciones entre dos formas de dictadura, las prodigadas en mexicano y la cubana, en aparencia, ideológicamente distintas ¡pero organizadas de forma tan similar! No tiene, pues, otra forma de actuar y de comunicarse el patriarcado y el autoritarismo más que condescender a otro autoritario y a otro patriarca; son ellos la tautología más soez, más grosera que pudieran existir, a comparación de la hermosa tautología que son la vida y el carbono: es todavía más abyecto que decir A+0=A, o bien, A+0=0 para una operación cognitiva como la absorción ¡que debería engendrar, y aceptar a su elemento opuesto para comprender un mínimo de orden desde lo lógico y lo racional! Elementos opuestos en su categorización de los que nunca se permitió aprender y sí a calumniar, a perseguir, a encarcelar, hasta aplastar y matar gratuitamente. ¿En qué momento la incomprensión y ser un auténtico culero se volvió justicia, y encima de todo, revolucionario? O es que ¿será que alguien en el poder sólo puede ver como su igual a otro en el poder? ¡Ay, qué personas tan empáticas, un gobernante hacia otro gobernante y, encima, consentirse mutuamente en su forma espuria y criminal de gobernar! Eso es todo lo que le brindó al pueblo mexicano como para tener que deberle alguna gratitud.


Y a eso, todos tenemos el derecho, incluso, el deber moral, de llamarle COMPLICIDAD, pura y simple, entre gobiernos criminales.
Buenas a todos y todas
Acabo de llegar a este foro y quisiera compartiros una idea realmente interesante

gracias por poder estar por aquí, un abrazo y bienvenida toda ayuda y sugerencia para aprender rápido a desenvolverme/nos libremente en éste medio
SALUD

laNueva
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Autonomía y anarquismo
 
Ya en otro texto me he referido al federalismo (1) para describir la manera en la que éste concepto influye en las ideas anarquistas y cómo es que es precisamente quien da cuerpo a las ideas.
Me referiré ahora al tema de la autonomía dentro del anarquismo.
Autonomía es lo que defendemos los anarquistas siempre, desde que el anarquismo comenzó a formularse como un conjunto de ideas.
Económicamente, porque deseamos la libertad económica de las personas del yugo del capitalismo y la explotación, y esta libertad, al fragmentar en mil millones de pedazos el centralismo económico, no es otra cosa que la autonomía de cada persona del yugo capitalista. Valga decir que es la independencia total del régimen de explotación del capitalismo;
Filosóficamente, porque deseamos que las personas no sean reflejos unas de otras, sin pensamiento propio. Deseamos que se liberen de los yugos religiosos y todo atavismo burgués y autoritario que la fuerza estatal y capitalista implanta en el pensamiento de las personas apenas al nacer. Deseamos, pues, la autonomía de pensamiento de cada individuo para que formule sus propios análisis y pensamientos, alejado de las repeticiones de actos y pensamientos que genera el desánimo de pensar que tanto daño hace;
Políticamente, porque deseamos que las personas se liberen del yugo estatal que mantiene los privilegios del capitalismo por encima de las olas de pobres. Deseamos que el Estado sea abolido y el poder político tan fragmentado y diluido en cada localidad, que no exista en ningún lado. Realizando el federalismo el poder político está despedazado, pues su naturaleza es el centralismo. Deseamos, pues, la autonomía de las personas para decidir como pueblo el destino del mismo, siendo los artífices de sus aciertos y sus errores;
Socialmente, porque deseamos que la persona no sea de ninguna forma oprimida por su color de piel, sexo, edad, etc. Deseamos, pues, la autonomía de cada persona para ser lo que quiera ser, y no lo que prejuicios sociales quieran que sea.
Como podemos ver en todos los aspectos de nuestras ideas prima la idea de la autonomía de la persona primero, la colectividad después y el federalismo como cuerpo que hace de esqueleto de las ideas. Todas estas reivindicaciones defienden la separación del ente individual de todo aquello que lo sujeta, no de manera natural (pongamos por ejemplo la naturaleza o los instintos sociales del animal humano), sino de manera autoritaria a un centralismo que nunca hace sino esclavizarles. Esta separación, valdría más decir reivindicación, no es sino el reconocimiento del individuo, la colectividad o la organización como entes propios, no partes de una misma maquinaria, sino entes capaces de decidir y subsistir por sí mismos, si bien en una necesidad de carácter natural con sus semejantes. Pero nada de semejante puede haber entre el burgués y el obrero, entre el privilegio y los desposeídos, entre los déspotas y los reprimidos. Esas relaciones nunca son naturales, no se basan en relaciones inscritas en la naturaleza humana, sino en el sometimiento económico, político e histórico por la fuerza primero, y a veces por un sentimiento consuetudinario, pero jamás natural.
La autonomía y el federalismo constituyen de esta manera el filo que corta los lazos de desigualdad creados por el Estado y sus instituciones.
Tenemos entonces dos ideas básicas: el federalismo y la autonomía.
Por federalismo entendemos la descentralización, el ataque a toda forma de centralismo. Por autonomía entendemos la independencia de las organizaciones e individuos, e incluso de regiones, de todo organismo centralista. El uno es la descentralización, el otro la independencia. No se puede a su vez entender la descentralización sin la independencia, pues si hubiera dependencia a algo la descentralización no sería posible y se caería en el centralismo; a su vez si no hubiera descentralización aparecería la dependencia y la autonomía sería un imposible. Autonomía y federalismo son, pues, necesarios el uno al otro.
Aunque no son sinónimos uno de otro, son complementos inevitables.
Así, pues, no podemos aceptar, basados en el significado real de la palabra, la autonomía de una región que desea salirse de un Estado denominado de tal o cual manera para formar uno propio, pues como hemos dicho antes la autonomía sin el federalismo sería inválida, se cambiaría simplemente la dependencia a un organismo por la dependencia a otro; no habría descentralización, y sin ella la dependencia del organismo o de la región a un centro es inevitable. Aunque en un primer momento se puede hablar de autonomía respecto del Estado centralizado del que se quiere liberar y al que quizá fue anexionado por la fuerza, la región que se separa y se conforma en un país o Estado propio realiza o tiende a realizar un centralismo a su vez dentro de las fronteras por las que lucha y entonces su autonomía no fue sino fingida, pues realizando un centralismo propio la situación de los individuos no cambian. Salen de un centralismo, pero para entrar en otro.
La autonomía en el pleno sentido de la palabra no es ni puede ser otra cosa que la eliminación de toda forma de centralismo, por ser este mismo contrario a la idea de la autonomía, donde los individuos y organizaciones tienen plena independencia de todo aquello que los obligue a X cosa.
Ante todo entendamos la etimología de la palabra en cuestión, y por medio de ella encontraremos a donde nos conduce la palabra en los hechos.
Etimológicamente autonomía se define como autos= por sí mismo, nomias= regla de, que se rige por sus propios estatutos o acuerdos.
En este sentido la autonomía significa la regla de uno mismo, o la reivindicación de la individualidad frente a la absorción de cualquier cosa que pretenda quitarnos nuestra libre voluntad de no realizar aquello que no queremos.
Pero es necesario preguntarnos: ¿No realizar aquello que no queremos o de realizar aquello que queremos?
Es esto complejo, pero preciso aclararlo, porque si dijéramos que debemos realizar todo lo que queremos estaríamos en la cuerda floja. Una persona por problemas emocionales o mentales puede querer realizar cosas que afecten a la comunidad. Esto sería perjudicial para el grupo. Es verdad que una sociedad anarquista disminuirá considerablemente los actos antisociales y con ello el grado en que podamos realizar aquello que queremos será mayor paulatinamente en proporción cuantitativa de la reparación de esos actos antisociales que la sociedad actual ha generado. Lo cierto es que de momento esos actos antisociales existen debido a la existencia de la sociedad dominada por el capital en que vivimos.
Creo, pues, que es preferible definirla como la negación a realizar aquello que no queremos realizar, o por mejor decir, la negación de formar parte de aquello que no consentimos, puesto que si nos obligan a ello ya no hay autonomía, ya no hay libre iniciativa, sino la reglamentación de nuestra conducta a determinadas cosas que bien podrían ser algo que no deseáramos hacer.
Toda forma de Estado, entonces, es necesariamente enemiga de la autonomía por cuanto tiende a reglamentar por medio de leyes la conducta de los que gobierna. De esto no escapan tampoco todas aquellas concepciones que derramando diatribas contra el Estado actual (es decir, el que no dominan ellos) buscan reconstituirlo con otros nombres que no serían en los actos mejor de lo que ahora nos oprime. Conceptos como “gobierno obrero” (¡terrible manera de conjugar dos términos históricamente contrarios!) “Estado popular”, incluso la manipulación burda de los bolcheviques de la palabra Soviet (2) en los que una vez dominados sirvieron (no todos por fortuna) para hacer de ellos la palanca de Arquímedes desde la cual tirar por la borda la revolución. La llamada dictadura del proletariado no ha sido jamás otra cosa que la dictadura de un partido, de una nueva aristocracia de neoburgueses que gobiernan al pueblo.
Todos esos conceptos que cualquiera con un poco de conocimiento de la historia podría reconocer como absurdos son herramientas que los estatistas han utilizado y utilizan para crear aparatos estatales centralizados. Porque centralismo ha sido desde los Estados fascistas hasta los Estados “obreros”, donde los obreros han resultado ser gobernados por un Estado que tras la cortina revolucionaria los han sometido al centralismo de sus concepciones políticas, eliminando toda forma de autonomía o decisiones propias de los obreros.
Nos basta a nosotros el conocimiento de la historia, pero también el conocimiento de la palabra autonomía para comprender que ésta es precisamente lo que menos existe en toda forma de Estado.
Reivindicando la autonomía, hemos de protestar y luchar contra todo aquello que tienda a formar instituciones que legislen la vida de los pueblos, aunque tengan apariencia revolucionaria.
Retomando el tema de la autonomía entendida como el hecho de no realizar aquello que no queremos o no formar parte de aquello que no deseamos, cabe preguntar ¿y qué sucede con aquello que queremos hacer?
Kropotkin nos dice en su conocido texto “La moral anarquista” lo siguiente:
 
“No queremos ser gobernados. Pero por eso mismo, ¿no declaramos que no queremos gobernar a nadie? No queremos ser engañados, queremos que siempre se nos diga la verdad. Pero con esto, ¿no declaramos que nosotros no queremos engañar a nadie, que nos comprometemos a decir siempre la verdad, nada más que la verdad? No queremos que se nos roben los frutos de nuestro trabajo. Pero, por lo mismo, ¿no declaramos respetar los frutos del trabajo ajeno?”
 
Me parece que ahí queda bien explicado el qué sucede con lo que queremos hacer. En palabras más claras, no deseamos someternos a nadie, pero tampoco deseamos someter a nadie (3).
Naturalmente se entiende entonces que si bien reivindicamos para nosotros la firme acción de no realizar aquello que no queremos, entendemos que nuestros actos no deben perjudicar a la comunidad de la que formamos parte.
Es decir, lo que queremos hacer debe ir en dirección recta hacia la satisfacción de nuestros deseos, pero no por ello lesionar a la comunidad.
No digo aquí, con algunos liberales, que la libertad de uno termine donde comienza la del otro. Nada más lejos de mis intenciones.
Acometamos el tema desde otro flanco, el de la asociación y la autonomía.
El ser humano es un animal sociable, y por ello se entiende que la vida en sociedad no puede ser ajena a su naturaleza.
Aun los llamados individualistas se ven forzados a unirse a otros elementos que piensan similar a ellos para luchar por sus fines e incluso para, paradójicamente, atacar a quienes apelan a la organización.
La comunidad se compone de individuos, y si estos individuos son esclavos, la comunidad no puede menos de ser esclava a su vez. Individuos libres forman una comunidad libre. Siguiendo a Bakunin diremos que en una sociedad de esclavos los hombres y mujeres libres no pueden menos que ser esclavos.
A su vez los individuos no pueden desligarse de la comunidad, aunque sea esta una comunidad de individualistas (4). Si la comunidad acepta la tiranía los individuos serán a su vez tiranizados (¡lo estamos viviendo ahora mismo!) aun cuando tengan una mentalidad libre.
El individuo, pues, no puede sino tender a ser libre como ente individual y buscar la libertad y el bienestar de la comunidad. La comunidad debe a su vez tender a no absorber a los individuos y garantizar para ellos siempre la mayor libertad.
Individuo y comunidad, comunidad e individuo, son dos entes inseparables el uno del otro.
Suprimamos a la comunidad y los individuos serán seres aislados e impotentes de realizar obras que requiere el trabajo colectivo; suprimamos la individualidad, y la comunidad será la tiranía más grande imaginada, sometiendo a los individuo en todos los aspectos de su vida.
Individuos aislados hubiesen sido impotentes de evolucionar como especie; comunidades de esclavos nunca podrían engendrar el mínimo atisbo de libertad.
La autonomía, pues, no es el individuo aislado en la punta de una montaña sin relación con nadie, sino la reivindicación del individuo de no realizar aquello que no desea, viendo siempre, comunidad e individuo, porque la primera sea lo más libre posible, y porque el segundo sea siempre respetado en sus decisiones. Y esto no es una teoría salida de la pluma de nadie, está en los mismos genes de la humanidad, en su misma característica de animal sociable.
Dentro de las organizaciones anarquistas el patrón se repite.
El individuo ingresa en una organización porque sabe que aislado es fuerte, pero que su fuerza e intelecto se incrementan conforme se organiza con gente afín a sus ideas y cuando discute éstas con sus compañeros y compañeras de organización. Si no fuera así significaría que el individuo vería en la organización una limitante a sus ideas, y las organizaciones no existirían.
Por fortuna todo es bien distinto y aunque haya quienes vociferen contra las organizaciones, no dudan tampoco en unirse a otros individuos, aunque sea en grupos pequeños, y forman con ello, quieran o no, una comunidad.
Las primeras comunidades del homo sapiens demuestran las tendencias siempre latentes de nuestra especie de unirse unos individuos a otros. Otros animales no sociables no forman comunidades, o lo hacen momentáneamente cuando se trata de cazar por ejemplo.
Desde los primeros clanes de nuestra especie hasta la época actual en la que el ser humano ha creado comunidades pequeñas o enormes, demuestran que esta tendencia a la asociación está en nuestra naturaleza.
Ahora bien, se trata aquí de que, basados en nuestra capacidad para pensar, hagamos que esa tendencia a la comunidad no se convierta en un arma que haga a los componentes seres alienados en la comunidad misma.
La autonomía representa esa tendencia, la de defender la independencia del individuo de la comunidad, no como ente separado de la ella, sino el reconocimiento de este como parte integrante de dicha comunidad. En el entendido de que la carencia de autonomía degenera las organizaciones y las vuelve centros de esclavos dirigidos por líderes que siempre les llevan a una esclavitud cada vez mayor y con ello a la degeneración de la dignidad y el retraso del avance mismo como humanidad (lo cual es comprobable en la historia de los Estados), quienes nos reivindicamos como amantes de la libertad y del avance humano debemos reivindicar también la autonomía como parte fundamental de la libertad frente a todo tipo de dirigencias y centro directivos que, en base a una supuesta eficacia, eliminan la capacidad de pensar por sí mismos en los individuos y los convierten en engranes de una maquinaria para la que nada cuentan en tanto que entes individuales.
Y ello no solamente basados en profundizaciones filosóficas, sino en las desastrosas consecuencias que miles de años de falta de autonomía y de sometimiento del individuo al poder del Estado que lejos de hacer prosperar a la humanidad y darle libertad, no ha hecho más que retrasar su avance y degenerar la especie, de animales sociables a personas que buscan siempre sobresalir aunque sea al precio de pasar por encima de los demás.
Estas actitudes, desde luego, son creadas por la educación del capitalismo que no busca sino mayores ganancias al alto costo de la degeneración como especie humana.
Nosotros, amantes de la libertad, creemos que siendo nuestra naturaleza sociable el ser humano debe tender a la solidaridad, el apoyo mutuo, la justicia y la libertad.
Y ello basados también en que como animales sociables es la solidaridad y el apoyo mutuo (5) los que hicieron que la humanidad evolucionara hasta nuestros días. Desde clanes, tribus (objeciones aparte) hasta federaciones y confederaciones libres, la humanidad siempre ha tendido a organizarse para beneficio de la humanidad misma como especie.
Esto demuestra no solo que las organizaciones son importantes, sino que está en la misma naturaleza humana tender, de una manera u otra, hacia la realización de sus instintos de animal sociable. Pero dentro de esta misma organización humana el individuo como ente individual se ha alzado innumerables veces para influir en la misma (6). Tenemos nuevamente la dualidad comunidad-individuo e individuo-comunidad de la que hablábamos líneas más arriba.
El individuo dentro de la organización es capaz de influir en el curso de la misma mediante la exposición clara de una idea, presentada de tal manera que sea acepta por el buen juicio de los demás.
La comunidad, tomemos el caso de una comunidad anarquista, no representa para el individuo el sometimiento del mismo a las mayorías, sino la posibilidad de que éste pueda influir en los demás y modificar su entorno con miras siempre a una mayor efectividad como organización. De esta manera su potencial revolucionario no es mermado, sino potenciado por sus compañeros de ideas.
Si la idea del individuo es errónea y otro individuo se lo hace ver, el individuo no perderá por ello su autonomía, todo lo contrario. Habiendo comprendido la generosidad y veracidad de la idea del otro individuo, su concepción sobre tal o cual tema se ampliará y sabrá realizar mejor su labor militante. Esto implica, sin duda, la buena disposición de dichos individuos para saber discutir sin pretender imponer sus ideas, ni tampoco ser faltos de neutralidad para aceptar el intercambio de opiniones. Pero ese es un asunto que sale de nuestro tema y del cual nos tendremos que abstener de comentar.
Resta, sin embargo, el problema de las mayorías y las minorías. En ellas puede incubarse todo lo contrario a la autonomía, pues las mayorías imponiéndose eliminan la autonomía de las minorías, y cuando estas a su vez imponen sus privilegios a las mayorías realizan también todo lo contrario a la autonomía. Tengo presente que el tema planteado así no solo exige el análisis filosófico, sino también económico, político y social. Nos disculpará el amigo lector no tomar al toro por los cuernos en esta ocasión, pero el espacio nos impone la dureza de sus características y a ello hemos de limitarnos.
Las mayorías, pese al número que representen, no tienen siempre la razón.
Fueron varios millones de obreros alemanes quienes encumbraron a Hitler al poder; mayorías fueron también quienes mataron a Galileo por decir que la tierra giraba alrededor del sol y no al contrario; mayorías son también los que creen en Dios y en la actualidad son también mayoría quienes temen a la revolución.
Y ni tuvieron razón quienes encumbraron a Hitler, que se mostró como el criminal que era; ni razón tenían quienes decían que el sol giraba en torno a la tierra; ni tampoco hay razón en decir que Dios existe, ni mucho menos tienen razón quienes afirman que la revolución sería peor de lo que vivimos actualmente.
Frente a esas mentiras aceptas por las mayorías las minorías se alzan con la razón que les asiste.
Pero tampoco estas tienen la razón siempre.
Porque quienes decían que Galileo estaba equivocado al decir que la tierra gira alrededor del sol son hoy minoría, y sin embargo están igualmente equivocadas; minorías son quienes creen que la homosexualidad es una enfermedad o un defecto y están equivocadas también; minoría son, en fin, el grupillo de privilegiados que dominan a la totalidad del pueblo en virtud de una supuesta efectividad organizativa. La estupidez, el fascismo y la ignorancia más supina incuban muchas veces en raras personas que arrastran a otras más ignorantes hacia la barbarie.
Ante esta disyuntiva entre las mayorías y las minorías, y visto que unas y otras pueden estar erradas independientemente de su número, solo una acción puede resultar efectiva: dar la razón a quienes la demuestren, independientemente de su número. Pero entendemos que muchas de las veces encontrar esta razón es un asunto harto espinoso, por ello proponemos una cosa: el consenso siempre que sea posible. Donde el consenso no sea posible la discusión de las ideas puede resultar engorroso, pero es el medio más efectivo.
Una persona puede negarse a la discusión por creerse siempre en posesión de la verdad, pero lo que afirme no será algo precisamente razonado ni profundizado. Puede, por el contrario, aceptar las ideas sin discutirlas, pero no serán necesariamente sus ideas, puesto que sin razonarlas solo serán una repetición de lo escuchado.
Al ser ideas aceptadas de maneras tan volátiles, es fácil que las abandonen en cualquier momento.
Solo las ideas profundizadas son aquellas que el individuo defenderá con firmeza, porque las ha comprendido y forman parte de su pensamiento, no de manera volátil, sino con raíces firmes crecidas en el razonamiento de las ideas.
Este método, aunque más largo, es sin embargo el más efectivo, porque forma individuos con convicciones firmes, que las defenderán a lo largo de su vida.
Y si es en las organizaciones donde las ideas se discuten, si es en la comunidad donde los individuos enfrentan sus pensamientos, se comprende entonces que el individuo y la comunidad son dos entes unidos el uno al otro de manera firme, y que en las organizaciones anarquistas el luchador encuentra no un límite, sino un potenciador de sus fuerzas, y que si bien puede resultar un proceso complejo cuando no hay consenso, buscarlo mediante la exposición y discusión de las ideas resulta un método para generar militantes más efectivo que aquel que propone que las minorías acepten la opinión de las mayorías que bien pueden estar equivocadas. Pero también que si el individuo y la comunidad son entes unidos, el individuo puede influir mediante su pensamiento en el andar de la comunidad o de las organizaciones.
No existe, pues, coacción en quien comprende que su entorno es modificable mediante la voluntad de las personas.
La autonomía no es vulnerada en las organizaciones, sino todo lo contrario. La organización anarquista no es, pues, más que la coordinadora de las autonomías, o por mejor decir: la organización es el pacto federativo de las autonomías en vías de una mayor eficacia, conservando cada parte, individuo u organización, su autonomía cuando hace de la organización no un instrumento a dominar (7), sino un potenciador de cada parte de sus fuerzas.
Si sus ideas son buenas, justas, expuestas de manera clara y sencilla, encontrarán el más firme apoyo en los demás, y cuando se discuta no será sino para hacer su idea más precisa y fuerte.
De esta manera la organización representa para el individuo un apoyo firme, en la que no ve menospreciada su fuerza.
En una organización federativa, como puede ser una federación anarquista, los proyectos, individuos u organizaciones se unen de manera libremente consentida por lazos de solidaridad y apoyo mutuo.
Estos lazos no son de manera unilateral.
Existe en ellos el carácter de pactos sinalagmáticos. No es una solidaridad o apoyo de todos a un solo ente, sino una solidaridad que va en dos direcciones. Ayudan, pero también reciben a su vez la solidaridad de sus compañeros y compañeras. Discuten sus ideas con otros compañeros y compañeras, y de esas discusiones nacen ideas más fuertes y cerebros mejor preparados; de esta manera, el pacto sinalagmático va de uno a otro lado haciéndose más fuerte conforme avanza en uno y otro sentido.
Solamente entendida de esta manera la solidaridad, y de hecho es la única forma aceptable desde el punto de vista de la equidad, la autonomía de cada ente organizado no es violentada jamás, sino que al propio tiempo que mantienen su independencia, su lazo fraterno con la organización profundiza los caminos de la solidaridad por donde los anarquistas deseamos que camine la humanidad.
Si, autónomos, pero no por ello aislados. Autónomos para los anarquistas significa el reconocimiento de la independencia individual y organizativa de unos individuos y organizaciones respecto a otros, pero también el entendido de que nuestra naturaleza, al hacernos animales sociables, nos conmina a organizarnos y unirnos en el respeto mutuo de la autonomía e independencia de todos y todas.
Significa un camino dialéctico donde ni individuo ni comunidad pueden ser separados ni tampoco fusionados de manera perpetua, sino solamente en la medida en que sus aspiraciones e ideas los empujen a unirse conservando cada uno su libertad autónoma.
Así pues, saludemos a todos y todas quienes defienden la autonomía de su persona u organización, pero que no por ello se aíslan o creen que las organizaciones o la comunidad erosionan su autonomía.
 
Salud, anarquismo, autonomía y federalismo.
 
Erick Benítez Martínez. Agosto del 2016
 
 
Notas:
 
1.- Ver “El anarquismo y el federalismo”
2.- Que significa CONSEJO, es decir asamblea, donde se toman acuerdos y con ello decimos que se respeta la autonomía de las personas, nada se impone desde un grupo de dirigentes.
3.- Damos por hecho que este deseo de no someternos ni someter a nadie se comprende desde el punto de vista de la defensa de la autonomía. Habrá, y los hay desde luego, personajes que desean someterse gustosamente a una monarquía o a una dictadura, y quienes aspiren a someter también a los demás a sus concepciones políticas, económicas o sociales. Estos personajes están desligados de la autonomía, y por ello mismo no les dedicamos más que una nota al pie de página, pues no habiendo similitud entre ellos y nosotros, no tenemos para los primeros más que comentarios lamentables por su sometimiento voluntario, y una declaración de guerra para los segundos.
4.- Si nuestros individualistas que tanto aclaman a Stirner lo hubiesen leído detenidamente, sabrían que es el mismo Stirner quien nos recomienda una sociedad de egoístas. Tal asociación de egoístas no es otra cosa que una antonomía a lo proudhoniana, una filosofía kropotkiniana para la que ni el individuo ni la comunidad deben ser eliminadas, una reivindicación bakuninista de la libertad del individuo y la comunidad como entes unidos indisolublemente, y podríamos decir que hasta la concepción del individualismo malatestiano y hasta del egoaltruísmo de Pietro Gori.
Dichas ideas trato de explicarlas detalladamente en mi libro “Apuntes sobre el comunismo anarquista y otros textos” en el capítulo El individualismo comunista.
5.- Consultar El apoyo mutuo. Un factor de evolución de Piotr Kropotkin.
6.- Piénsese si no en los Einstein, en los Galileo, en los Ctesibio, en los Tesla, en los cientos y cientos de personajes que contradiciendo a veces a la misma comunidad, dieron a esta herramientas y conocimientos que la hicieron avanzar progresivamente.
7.- Pues reconocemos la existencia de organizaciones opresivas debido a la existencia nula del federalismo. El federalismo, el instrumento que hace posible la coordinación de las autonomías de manera libre y no la sujeción de las mismas a una parte central.