Bienvenido, Invitado
Tienes que registrarte para poder participar en nuestro foro.

Nombre de usuario
  

Contraseña
  





Buscar en los foros

(Búsqueda avanzada)

Estadísticas del foro
Miembros:» Miembros: 1,238
Último miembro:» Último miembro: masgblue
Temas del foro:» Temas del foro: 492
Mensajes del foro:» Mensajes del foro: 620

Estadísticas totales Estadísticas totales

Usuarios en línea
Actualmente hay 20 usuarios en línea.
» 0 miembro(s) | 20 invitado(s)

Últimos temas
Organización vs autoridad...
Foro: Discusiones en general
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
11-08-2018, 05:25 PM
» Respuestas: 0
» Vistas: 179
[Descarga] Apuntes sobre ...
Foro: Libros, revistas, fanzines, etc.
Último mensaje por: OrrantiaTar
08-30-2018, 10:27 AM
» Respuestas: 1
» Vistas: 3,394
[Descarga] Anarquía y ord...
Foro: Libros, revistas, fanzines, etc.
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
08-17-2018, 02:14 PM
» Respuestas: 0
» Vistas: 454
El Movimiento Libertario ...
Foro: España
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
08-13-2018, 03:25 PM
» Respuestas: 3
» Vistas: 2,943
Hola!
Foro: Preséntate
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
06-18-2018, 06:10 PM
» Respuestas: 1
» Vistas: 1,650
Como si nada hubiera pasa...
Foro: Ocio
Último mensaje por: vikip183
06-12-2018, 08:07 AM
» Respuestas: 1
» Vistas: 1,776
Miguel A. Bakunin: Un esb...
Foro: Biografías
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
05-20-2018, 06:57 AM
» Respuestas: 0
» Vistas: 976
{Descarga} Ideas sobre la...
Foro: Libros, revistas, fanzines, etc.
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
05-14-2018, 11:02 PM
» Respuestas: 0
» Vistas: 1,034
Reseña biográfica de Tere...
Foro: Biografías
Último mensaje por: Santiago Salvador Franch
04-10-2018, 11:25 PM
» Respuestas: 0
» Vistas: 700
Nunca se es demasiado vie...
Foro: Discusiones en general
Último mensaje por: ΐŋ₣øᴚmΔ†ḯøη Χ ⒶĿ¡ⓋΞ
04-03-2018, 03:32 AM
» Respuestas: 0
» Vistas: 719

 
[Imagen: thump_9735470p15032017.jpg]

Por Fandango-Revolución

Se me ha olvidado escribir. Mi pensamiento no es capaz de centrase en una idea, en una imagen, en una reflexión el tiempo suficiente para idear una manera de plasmarlo en la escritura. Aún no sé, de hecho, si conseguiré dar forma a estos pensamientos que aquí intento comunicar. Mi único consuelo, mientras me esfuerzo en encontrar las palabras, es que quede reflejada esa dificultad para expresarme, que al fin y al cabo no es otro el tema de este escrito. Mi dispersión mental, que sé común a un importantísimo sector de la sociedad occidental y a gran parte de los llamados países “en vías de desarrollo”, concretamente a la población más joven, aunque intuyo que sus efectos son aún más desconcertantes en los adultos que tienen entre treinta y pocos y cuarenta y muchos y que han disfrutado una infancia sin internet y menos informatizada o como mucho rudimentariamente informatizada. Mi dispersión mental, digo, aparte de por circunstancias personales difíciles que prefiero omitir aquí pero que están directamente relacionadas con el objeto que a continuación trataré, está causada en gran parte, aunque como digo depende directamente de esas otras circunstancias, por un exceso, probablemente abuso, de las nuevas (o ya no tan nuevas) tecnologías de la comunicación.


Durante este último año, probablemente dos, y en parte debido a esas circunstancias de las que acabo de hacer mención y que prácticamente me han recluido en un pueblo pequeño y sin muchas opciones de desplazamiento, no por una pura elección o decisión aunque también, he centrado mi actividad de contestación política, de propagandaanticapitalista, en lo que se ha dado en llamar “redes sociales” (entrecomillo porque tengo mis dudas de cuánto de social tienen estas redes). Concretamente, porque las demás aunque tenga abiertas cuentas o perfiles casi no las utilizo, he usa facebook, y mi actividad ha sido casi en su totalidad contestataria, si bien no niego haber hecho alguna amistad importante gracias a este medio, aunque supongo que las implicaciones socio-afectivas de otras redes son muy similares en forma y contenido.

No pongo en duda, anticipándome a las aclaraciones, que mi trabajo de difusión propagandística, no tanto de mis obras y escritos sino más bien de los de otros ya conocidos o que me llegaban a través de la propia red, no haya tenido un valor y una utilidad para llegar a un buen número de personas más o menos interesadas, poniendo así en práctica la llamada “dinámica de virus”.1 Y por lo demás he de adelantar también que mi intención no es la de abandonar por completo estos medios (que no debemos olvidar no deja de ser un canal que el sistema de dominación estatal-capitalista pone a nuestro servicio, probablemente para ponernos a nosotros a su servicio, y que no dudará en transformar, como vemos que así sucede constantemente siguiendo unas leyes de mercado que están en todos los ámbitos de la vida, o incluso eliminar en el preciso momento en que, al írseles de las manos, se alcanzara a través de estos medios un verdadero desencadenamiento revolucionario) sino la de tomarme un respiro que a su vez debe servirme para reflexionar, como comienzo a hacer con este escrito, sobre cómo debo, o debemos, usar estos medios para producir efectos reales en la sociedad sin vernos atrapados por sus tentáculos todopoderosos que convierten el medio en un fin en sí mismo.

Difusión contestataria aparte, en los últimos meses he podido comprobar cómo las redes sociales penetran en nuestro cerebro cambiando incluso las estructuras habituales de nuestro pensamiento, aportando probablemente algo, pero en general con unas consecuencias negativas para las capacidades intelectuales del individuo afectado. En realidad la lógica de su funcionamiento es muy sencilla, se trata ni más ni menos que de una continuación y de un mejoramiento cuantitativo de la técnica que la comunicación unidireccional ya llevaba poniendo en práctica varios decenios de años: un bombardeo incesante y abrumador de mensajes en forma de escritos, vídeos, fotografías. La diferencia es que en este caso el emisor no es un productor de mensajes único sino que es la comunidad de usuarios misma la que pone en movimiento la información; eso sí, en la mayoría de los casos muy condicionada por esa otra transmisión tradicional al servicio del poder que no deja de aumentar y adaptar la producción de mensajes y su capacidad de manipularlos. Y sobre todo da la opción al usuario de lanzar él mismo sus propios mensajes y de responder a los otros. Este hecho, en principio con implicaciones únicamente positivas, supone sin embargo un arma de doble filo. El hecho de que puedas responder y por tanto ser contestado implica que se entre en una espiral comunicativa de la que uno siempre espera más; más usuarios, más mensajes, más información relevante o no. Y como consecuencia de ello más tiempo dedicado a un proceso comunicativo cuyo fin hemos olvidado o ni siquiera ha existido jamás más allá del simple hecho de lacomunicación.

Una vez dentro de esa espiral en la que, en menor o mayor medida, en unos medios u otros (además de las redes propiamente dichas existen medios que digamos las complementan como portales de vídeos, fotos, música, blogs, etc. que también producen dominios en red) todos nos hemos sentido un poco atrapados, nuestra mente, y hasta nuestro cuerpo, no tiene más remedio que adaptarse al medio. Como cuando uno realiza cualquier tipo de trabajo repetitivo, a lo que muchos de nosotros estamos tan acostumbrados gracias al sistema de producción industrial automatizada en el que aún nos desenvolvemos, durante un período de tiempo, un día es suficiente, su mente se expone a una situación “traumática” hasta que al cabo de un tiempo se acostumbra a la rutina de dicha actividad. Por poner un ejemplo muy alejado del ámbito que nos ocupa, si alguna vez han practicado la actividad de la recogida manual de aceitunas durante todo un día es muy normal que en el momento de irse uno a dormir vean ramas y aceitunas caer, sin embargo esto irá sucediendo con menor intensidad a medida que uno se acostumbra a la actividad en cuestión.

Pues bien, los que están expuestos a la comunicación a través de las redes sociales durante un tiempo elevado, y esto es muy habitual debido a su capacidad adictiva sobre todo entre los más jóvenes (“En la página web de la revista Chronicle of Higher Education se publicó recientemente el caso de una adolescente que enviaba 3000 mensajes de texto al mes. Esto significa que enviaba una media de cien mensajes diarios, es decir, uno cada diez minutos de vigila”),2 ponen en marcha un proceso cerebral similar al de las cadenas de montaje. Con la práctica rutinaria van acostumbrando su cerebro a un tipo de pensamiento, a una forma de idear y de comunicar esos mensajes. Supongo que habrá múltiples estudios psicológicos académicos sobre estos procesos mentales. Personalmente puedo decir que en muchas ocasiones mis pensamientos a la hora de ir a dormir funcionaban como en las redes sociales, con mensajes cortos, sin desarrollo de los mismos, y pasando fugazmente de unos a otros. Y con la continuación de esa actividad he podido comprobar cómo disminuía en mí la capacidad de atención en el desarrollo de actividades que requieren una prolongación en el tiempo como la lectura de un libro o la escritura de un texto más allá de los famosos antiguos 420 caracteres.

Así, quien más quien menos, todos hemos podido comprobar en nuestras carnes en los últimos años cómo la mente humana se adapta a los nuevos medios ofrecidos por la tecnología de la comunicación, como ya sucedió con la sociedad que hubo de adaptarse (entonces fue forzada a ello) a las nuevas condiciones creadas por la “revolución industrial” desde finales del siglo XVIII, y nunca al contrario, poniendo los nuevos medios al servicio de la comunicación y las relaciones humanas como debería haber sucedido si las cosas fueran como nos “gustaría”.
Asumámoslo: la repercusión de la tecnología cambiante de la comunicación humana es como los logros de la economía dirigida por los bancos, donde las ganancias tienden a privatizarse, mientras las pérdidas se nacionalizan. En ambos casos, el “daño colateral” tiende a ser desproporcionadamente más extenso, profundo e insidioso que los raros beneficios esporádicos”.3

Traspasando toda esta problemática de lo cibernético al mundo del “activismo”, incluso en su versión más radicalizada, comprenderemos que en las redes, gracias a las redes, pero emanando de ellas también en el mundo real, nos encontramos de frente ante la “ilusión de la contestación”. Si ésta existía antes de las redes no era desde luego de una manera tan difusa sino mucho más identificable y encuadrada por los partidos y burocracias sindicales. Como si internet no fuera ya un reflejo de la sociedad sino que sería la sociedad actual la que ha devenido un reflejo de lo que sucede en internet. Ese proceso psicológico individual del que hablamos tendría una secuela a nivel social, incidiendo en las estructuras de la sociedad misma. No debemos olvidar que es un error separar, en negativo, la psicología y la sociología. Esto lo comprendieron muy bien los situacionistas al atacar ferozmente al “psico-sociólogo” como uno de los máximos exponentes del trabajador a sueldo para la perpetuación del sistema de dominación estatal-capitalista.4

Al releer ahora con detenimiento el artículo de Antonio Ramírez “A for anonymous” en el primer número de la revista El Naufragio, comprendo que yo mismo, a nivel individual, así como los movimientos sociales acaecidos en los últimos meses a nivel nacional y mundial, hemos sido víctimas de esa virtualización de la realidad. En mi caso al enfocar la lucha en un alto porcentaje en las redes sociales, perdiéndome en una especie de revolución en pequeñito, como les ha pasado y aún les pasa a muchos otros, sin apenas incidencias reales. Y en el caso de los movimientos sociales de la primavera árabe, delspanish revolution o el occupy de Norteamérica, si bien no en toda su extensión sí en su gran mayoría, probablemente, al trasladar esas estructuras mentales virtuales a un movimiento social que, así como para “la filosofía propia del hacker internet no es un medio para llegar a nada concreto, sino se vive como un fin en sí mismo”,5 se reproduce, se expande y se muere dentro de un sistema al que no pretende destruir y al que, si no se hace un análisis muy profundo y concienzudo, ni siquiera ha llegado a poner en duda. Por supuesto no debemos dejar de intentar hacer ese análisis profundo y concienzudo de cara a futuros movimientos sociales.6

Se produce en estas redes, así como en otros medios como los buscadores google o youtube, y no de manera fortuita e inocente sino todo lo contrario,7 una especie de “guetificación cibernética”. En estos medios, y sobre todo en los últimos tiempos, ya que el dinero y los recursos humanos invertidos en “mejorarlos” debe ser monstruoso, las búsquedas de “amigos”, enlaces, vídeos, tienden a ser personificadas. Restringiéndote además cuando intentas llegar a más contactos de lo habitual con fines subversivos, poniendo trabas a la hora de difundir eventos o de solicitar “amistad” como yo mismo he podido comprobar personalmente.

Dicho todo esto, mi conclusión práctica, que no tiene por qué ser la ideal y que está pensada para el tipo de discurso que yo genero y que además está expuesta a posibles modificaciones futuras, es que debemos tender a usar con menos frecuencia y con mucho tacto este tipo de medios del poder, y sustituirlos, en la medida de las posibilidades de cada cual, por los medios abiertos del software libre (por ejemplo N-1) donde estas personificaciones no se dan, pero sin bajar la guardia ya que los que usan estos otros son un sector muy minoritario de la sociedad y ya con cierta conciencia social por lo que la “guetificación” es una trampa de la que tampoco aquí estaremos libres. Y para evitarla, tanto en un caso como en otro, nunca hemos de perder la referencia del mundo real. Debemos crear comunidades vivas y si para ello hemos puntualmente de valernos de las tecnologías del poder hagámoslo, pero sin olvidar nuestros objetivos y sin olvidar que estamos usando las armas del enemigo y nuestro enemigo las puede hacer explotar o utilizar en nuestra contra cuando lo estime necesario.

La gran misión del movimiento revolucionario mundial es recuperar, o construir donde han sido completamente devastadas, comunidades vivas y para ello necesitamos individuos vivos, algunos son recuperables, otros han sido completamente vaciados, no nos obsesionemos con ellos, vendrán nuevas generaciones que si tienen donde agarrarse pueden redescubrir la vida. Y para volver a ser individuos vivos y conscientes hemos de tener siempre presente cómo los enterradores de todo lo vivo que hay en nosotros usan esas tecnologías al servicio de la propaganda estatal-capitalista y cómo nos afectan individualmente a cada uno de nosotros como seres que intentan liberarse de sus cadenas y que la mayoría de las veces incluso ignoramos. Recuperarnos para poder recuperar la vida, que sólo es recuperable colectivamente. Paremos, reflexionemos, meditemos, respiremos lenta y profundamente, miremos nuestro interior y nuestro exterior, reaprendamos a amar, a sentir…

Y como ejercicio os propongo que escuchemos un taranto, en el que la introducción musical antes de entrar la copla en sí, solamente con guitarra y ayeo, dura casi dos minutos; a mí antes me resultaba fácil y agradable, ahora admito que he de hacer un esfuerzo para permanecer inmutable en el simple acto de la escucha. Y os propongo éste porque esta letra se la podéis dedicar a los que con tanto empeño nos llenan la vida con sus mensajes confusos a sabiendas, a los que dirigen en fin nuestras vidas por medios propagandísticos o represivos, aunque podría ser cualquier otra letra de taranto, taranta, cartagenera o ¡ay! malagueña:

Dame veneno
Si me quieres dímelo
Y si no dame veneno
Sal a la calle y di
Yo maté a mi dulce dueño
Con veneno que le di.8
Después, simplemente, escuchad el silencio, una revolución ha comenzado.

NOTAS:
1 Ver “Dinámica de virus”, Luis Navarro. Incluido en Industrias Mikuerpo. Trafcantes de sueños. Coordinación y recopilación Luis Navarro. Y disponible en el blog:http://mikuerpo.blogspot.com.es/2010/07/infeccion-el-nuevo-rostro-del-miedo.html
2 Zygmunt Bauman. 44 cartas desde el mundo líquido. Paidos. 2011. Barcelona.
3 Ibiden. Debemos aclarar que estas palabras no vienen de alguien precisamente sospechoso de radicalismo antidesarrollista sino de un profesor universitario de sociología que está alcanzando bastante fama con sus libros sobre la vida líquida.
4 Sobre la Internacional Situacionista ver los tres tomos de la revista editados por Traficantes de sueños o los libros con los textos de las secciones inglesa e italiana editados por Pepitas de calabaza, y en internet el archivo situacionista hispano: http://www.sindominio.net/ash/
5 Del artículo citado A for anonymous en la revista El Naufragio, más información en el blog de la revista: http://revistaelnaufragio.blogspot.com.es/
6 Para este análisis, y a espera de otros más extensos, que no mejores, recomendamos la publicación de El Rapto nº7, íntegramente dedicado a documentación y análisis de estos movimientos:http://www.gruposurrealistademadrid.org/taxonomy/term/28 así como los textos de Félix Rodrigo MoraPensar el 15 M y Pensando el 15 M que se pueden descargar en su página web:http://felixrodrigomora.net/articulos_y_colaboraciones.html
7 Este texto explica bastante bien el funcionamiento de estas redes y buscadores:https://proyectgoliath.wordpress.com/2012/02/14/lo-que-internet-esconde/
8 Concretamente se trata de “Taranto veneno”, registrado en el disco de Enrique Morente Sueña la Alhambra, la letra es popular y lo acompaña a la guitarra Juan Habichuela.
 


Enlaces relacionados / Fuente: 
https://sites.google.com/site/fandangore...berespacio

[Imagen: Unabomber.gif]

El mayor lujo que se permitirá la sociedad de la necesidad tecnológica, será arrebatar todo beneficio que se derivara de la revuelta estéril y la sonrisa aquiescente.
Jacques Ellul[1]

El Sistema se ha dedicado a engañar a todos los aspirantes a revolucionario y rebelde. Su truco es tan astuto que, si se hubiera planeado conscientemente, uno tendría que admirarlo por su elegancia casi matemática.

1. Lo que el Sistema no es:
Empecemos aclarando lo que el Sistema no es. El Sistema no es George W. Bush con sus consejeros y apuntadores, no son los policías que maltratan a quienes protestan, no son los presidentes de las multinacionales, y no son los Frankesteins que en sus laboratorios llevan a cabo sus juegos criminales con los genes de seres vivos. Todos estos son lacayos del Sistema, pero por sí solos no constituyen el Sistema. Precisamente, los valores individuales y personales, así como las actitudes, las creencias y el comportamiento de esta gente, podrían significar un conflicto considerable frente a las necesidades del Sistema.

Ilustrando el caso con un ejemplo, el Sistema necesita que se respete el derecho a la propiedad, pero aún así esos presidentes, policías, científicos y políticos, a veces roban. (Al hablar de robar, no nos limitamos a la sustracción de objetos físicos. Podríamos incluir las propiedades adquiridas con fines ilegales, como evadir el impuesto sobre la renta, aceptar sobornos, y algún otro tipo de chanchullos y corrupción.) Pero el hecho de que esos presidentes, policías, científicos y políticos a veces roben, no significa que robar sea parte del Sistema. Al contrario, cuando un policía o un político roba algo, se está rebelando contra la necesidad que tiene el Sistema de que se respete la ley y la propiedad. Pero, incluso cuando roban, estas personas permanecen fieles al Sistema en la medida en que, de cara al público, mantienen su apoyo personal a la ley y la propiedad.

Da igual el acto ilegal que cometan los políticos, policías o empresarios, en calidad de individuos; el robo, los sobornos, y los chanchullos no son parte del Sistema sino males que le aquejan. Cuanto menos robo hay, mejor funciona el Sistema; y ese es el motivo por el que los lacayos y promotores del Sistema siempre abogan por el cumplimiento de la ley de cara al público, incluso cuando a veces ellos mismos encuentran conveniente quebrantarla en privado.

Y pondré otro ejemplo. Aunque los policías sean los matones del Sistema, la brutalidad policial no es parte del Sistema. Cuando los policías dejan hecho mierda a un sospechoso a base de palizas, no están haciendo el trabajo del Sistema, solo están dejando fluir su propia ira y hostilidad. La meta del Sistema no es ni la brutalidad, ni las demostraciones de ira. En lo que concierne al trabajo policial, la meta del Sistema es imponer la obediencia a sus normas, y hacerlo sin dilación, con la menor violencia posible, y evitando crearse mala publicidad. Así, desde el punto de vista del Sistema, el policía ideal sería aquel que nunca se enfadara, que nunca usara más violencia de la necesaria, y que, en la medida de lo posible, recurra a la manipulación antes que a la fuerza para mantener a la gente bajo control. La brutalidad policial solo es otro mal de los que aquejan al Sistema, no es parte de él.

Y como prueba tenemos la actitud de los medios de comunicación. Los medios mayoritarios condenan la brutalidad policial de una forma casi universal. Por supuesto, la actitud dichos medios representa por lo general el consenso entre las opiniones de las clases poderosas de nuestra sociedad, ya que esto es algo bueno para el Sistema.

Lo que acabamos de comentar acerca del robo, los chanchullos, y la brutalidad policial, también se aplica a los asuntos de discriminación y persecución, tales como racismo, sexismo, homofobia, pobreza, y explotación laboral. Todas estas cosas son malas para el Sistema. Por ejemplo, cuanto más despreciada y marginada se sienta la gente negra, más propensos serán a dedicarse al crimen y menos a dedicarse a una profesión que les convierta en alguien útil para el Sistema. La tecnología moderna, con sus rápidos transportes de larga distancia y su perturbación de los estilos de vida tradicionales, nos ha llevado a una mezcla poblacional, de modo que en nuestros días, la gente de distintas razas, nacionalidades, culturas y religiones, tiene que vivir y trabajar hombro con hombro. 

Si la gente se dedica a odiarse o a rechazarse los unos a los otros basándose en cuestiones de raza, etnia, religión, preferencia sexual, etc., los conflictos que resultarían de ello interferirían con el funcionamiento del Sistema. Exceptuando a algunos restos fósiles del pasado como Jesse Helms, los cabecillas del Sistema conocen este hecho perfectamente, y por eso mismo se nos enseña, tanto en la escuela como desde los medios de comunicación, que el racismo, el sexismo, la homofobia, y demás, son males sociales a erradicar.

Sin duda, algunos de los cabecillas del Sistema, algunos políticos, científicos y altos directivos, piensan que el lugar de la mujer está dentro de casa, o que los matrimonios homosexuales e interraciales son repugnantes. Pero incluso aunque la mayoría de ellos pensara de ese modo, no significaría que el racismo, el sexismo y la homofobia fueran parte del Sistema, tal y como la existencia del robo entre las altas esferas no significa que el robo en sí sea parte del Sistema. Igual que el Sistema debe promover el respeto por la ley y la propiedad en pro de su propia seguridad, también se ve obligado a poner freno al racismo y otros tipos de persecución por la misma razón. Es por esto por lo que el Sistema, a pesar de cualquier desviación personal por parte de los individuos que conforman su élite, está básicamente obligado a acallar la discriminación y las persecuciones.

Como prueba, observemos de nuevo la actitud de los medios de comunicación mayoritarios. Exceptuando las tímidas y breves disidencias ocasionales por parte de los pocos comentaristas atrevidos y reaccionarios, la propaganda de los medios favorece de modo abrumador la igualdad racial y sexual, y la aceptación de los matrimonios gays e interraciales.[2]

El Sistema necesita una población que sea mansa, no violenta, domesticada, dócil y obediente. Debe evitar cualquier conflicto o interrupción que pueda interferir con el funcionamiento ordenado de la máquina social. Además de suprimir las hostilidades raciales, étnicas, religiosas y de otro tipo, también tiene que suprimir o aprovechar para su propio beneficio todas las otras tendencias que podrían conducir a trastornos o desórdenes como el machismo, los impulsos agresivos y cualquier inclinación a la violencia.
Naturalmente, los antagonismos raciales y étnicos tradicionales mueren lentamente, el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no son fácilmente suprimidos, y las actitudes hacia el sexo y la identidad de género no se transforman de la noche a la mañana. Por lo tanto hay muchas personas que resisten estos cambios, y el Sistema se enfrenta con el problema de superar su resistencia.[3]

2. Cómo explota el Sistema el impulso por rebelarse:
Todos los que estamos dentro de la sociedad moderna nos vemos atrapados por una densa red de normas y reglamentos. Estamos a merced de grandes organizaciones, tales como empresas, gobiernos, sindicatos, universidades, iglesias, y partidos políticos, y como consecuencia nos sentimos impotentes. El resultado de la servidumbre, la impotencia y demás humillaciones que el Sistema nos inflige, es una amplia frustración, que nos impulsa a rebelarnos. Y es entonces cuando el Sistema usa su truco más ingenioso: Con un ligero movimiento de mano, convierte la rebelión en algo de lo que sacar provecho.

Mucha gente no comprende cuál es la raíz de su frustración, por lo que su rebelión no tiene rumbo fijo. Saben que se quieren rebelar, pero no saben “contra qué quieren rebelarse”. Afortunadamente, el Sistema es capaz de rellenar ese vacío proveyéndoles de una larga lista de estereotipadas reivindicaciones estándar contra las que rebelarse: racismo, homofobia, asuntos de la mujer, pobreza, explotación laboral... todo el cesto de la ropa sucia de asuntos “de activistas”.

Un gran número de aspirantes a rebelde muerden el anzuelo. Al luchar contra el racismo, el sexismo, etc., etc., solo le están haciendo el trabajo al Sistema. Aún así, ellos creen que se están rebelando contra el Sistema. ¿Cómo es posible?
Primero, hace cincuenta años, el Sistema no se había comprometido con causas como la igualdad para los negros, las mujeres o los homosexuales, por lo que luchar por estas causas sí era una verdadera forma de rebelión. En consecuencia, a estas causas se las consideraba normalmente como causas rebeldes. Y han retenido dicho estatus hasta hoy en día debido a la tradición; exacto, porque cada generación de rebeldes imita a las generaciones que la preceden.

Segundo, aún existe un número considerable de personas que, como ya apunté antes, se resisten a los cambios sociales que el Sistema requiere, y algunas de estas personas son incluso miembros de la autoridad tales como policías, jueces o políticos. Estos últimos constituyen un objetivo para los aspirantes a revolucionario, alguien contra quien rebelarse. Los comentaristas como Rush Limbaugh agilizan el proceso al despotricar contra los activistas: Ver que están haciendo enfadar a alguien, lleva a los activistas a ampararse en la ilusión de que se están rebelando.

Tercero, con objeto de embarcarse en un conflicto incluso con los líderes de la mayoría del Sistema, que aceptan totalmente los cambios sociales que ellos demandan, los aspirantes a rebelde insisten en soluciones que van más allá de lo que los líderes del Sistema consideran prudente, y muestran una ira exagerada respecto a asuntos triviales. Por ejemplo, demandan indemnizaciones económicas para la gente negra, y normalmente se muestran rabiosos ante cualquier crítica a un movimiento minoritario, sin importar cuán prudente y razonable sea uno al criticar. De esta manera los activistas son capaces de mantener la ilusión de que se están rebelando contra el Sistema. Pero dicha ilusión es un absurdo. La agitación contra el racismo, el sexismo, la homofobia y similares, ya no constituye una rebelión mayor contra el Sistema que la agitación contra la corrupción política y los sobornos. Aquellos que luchan contra la corrupción política y los sobornos no se están rebelando contra el Sistema sino que lo están fortificando: Ayudan a que los políticos se mantengan fieles a las normas del Sistema. Aquellos que luchan contra el racismo, el sexismo y la homofobia, de igual modo están fortificando el Sistema: Ayudan al Sistema a suprimir las conductas desviadas que le causan problemas, tales como el racismo, el sexismo y la homofobia.

Pero los activistas no solo actúan como los defensores del Sistema. También actúan como una especie de pararrayos que protege al Sistema al adelantarse al resentimiento popular y a sus instituciones. Por ejemplo, había varias razones para explicar por qué el Sistema se aprovechaba del hecho de sacar a la mujer del hogar e introducirla en el entorno laboral. Hace cincuenta años, si el Sistema, representado por el gobierno o por los medios, hubiera empezado por las buenas una campaña propagandística con intención de hacer socialmente aceptable el hecho de que la mujer se comenzara a centrar más en su vida laboral que en la doméstica, la característica resistencia al cambio por parte de los humanos habría llevado a un amplio rechazo popular. Lo que realmente ocurrió fue que dichas propuestas de cambio fueron encabezadas por radicales feministas, cuyo rastro iba siguiendo el Sistema a una distancia prudencial. El rechazo de los miembros más conservadores de la sociedad fue dirigido primordialmente contra las feministas radicales antes que contra el Sistema y sus instituciones, porque los cambios patrocinados por el Sistema parecían lentos y moderados en comparación con las soluciones radicales por las que abogaban las feministas, e incluso esos cambios relativamente lentos se veían como algo forzado en la marcha del Sistema, como debidos a la presión de los radicales.

3. El truco más ingenioso del Sistema:
Así que, en pocas palabras, el truco más ingenioso del Sistema es:
  1. Por el bien de su propia eficiencia y seguridad, el Sistema necesita provocar cambios radicales y profundos en la sociedad para ajustarse a las condiciones cambiantes que resultan del progreso tecnológico.
  2. La frustración devenida de vivir bajo las circunstancias impuestas por el Sistema lleva a sentir impulsos de rebelión.
  3. El Sistema se apropiará de esos impulsos de rebelión para realizar los cambios sociales que este requiera; los activistas se “rebelan” en contra los valores viejos y desfasados que dejan de serle útiles al Sistema, y a favor de los nuevos valores que el Sistema necesita que aceptemos.
  4. Así, los impulsos rebeldes que de otra manera podrían haber sido peligrosos para el Sistema, se van por un sumidero que, no solo es inofensivo para el Sistema, sino que le es útil.
  5. La mayoría del rechazo popular resultante de los cambios sociales, avanza esquivando al Sistema y sus instituciones, para acabar volcándose en los radicales que encabezan dichos cambios.
Por supuesto, este truco no fue planeado con antelación por parte de los líderes del Sistema, los cuales ni siquiera son totalmente conscientes de estar usando un truco. El funcionamiento sería algo similar a esto:
Cuando deciden cómo se posicionan ante determinado asunto, los redactores, editores y dueños de los medios de comunicación, deben considerar varios factores, consciente o inconscientemente. Deben considerar cómo reaccionarán los lectores a cualquier cosa que impriman o retransmitan acerca del tema; deben considerar cómo reaccionarán sus patrocinadores, sus colegas de los medios, y otras personas poderosas; y también deben considerar el efecto que lo que impriman o retransmitan tendrá sobre la seguridad del Sistema.

Estas consideraciones prácticas normalmente tendrán más peso en la decisión que cualquier opinión personal respecto al asunto. Las opiniones personales de los dirigentes de los medios, de sus patrocinadores, y de otras personas poderosas, son variadas. Pueden ser liberales o conservadores, religiosos o ateos. El único campo universal común a todos los líderes, es su compromiso con el Sistema, con su seguridad y con su poder. Por lo tanto, dentro de los límites impuestos por lo que el público está dispuesto a aceptar, el principal factor determinante de las actitudes propagadas por los medios, es un consenso aproximado de las opiniones de los dirigentes mediáticos, los patrocinadores y otras personas poderosas, en base a lo que es bueno para el Sistema.

Por lo tanto, cuando un redactor u otra persona importante de los medios decide qué actitud tomar frente a determinado movimiento o causa, lo primero en lo que piensa es en si es algo bueno o malo para el Sistema. Quizá se diga a sí mismo que su decisión está basada en el campo de la moral, en el de la filosofía, o en el de la religión, pero es un hecho observable que, en la práctica, la seguridad del Sistema toma preferencia ante los demás factores involucrados en la determinación de la actitud de los medios. Por ejemplo, si un redactor de una revista de actualidad se fija en el “militia movement”, puede o no simpatizar personalmente con algunas de sus reivindicaciones y metas, pero también ve que habrá un fuerte consenso entre sus patrocinadores y colegas de los medios respecto a que el “militia movement” es potencialmente peligroso para el Sistema y por lo tanto debe ser rechazado. Bajo estas circunstancias, él sabe que es mejor que su revista adopte una actitud negativa hacia el “milicia movement”. La actitud negativa de los medios es presumiblemente una parte de la razón por la que el “militia movement” ha caído.

Cuando el mismo redactor se fija en las radicales feministas ve que algunas de sus propuestas más extremas serían peligrosas para el Sistema, pero también ve que las feministas albergan una parte muy útil para el Sistema. La participación de la mujer en el mundo tecnológico y empresarial les integra mejor en el Sistema a ellas y a sus familias. Sus aptitudes pasan a servir al Sistema en los asuntos técnicos y de negocios. El énfasis que ponen las feministas en acabar con la violencia doméstica y las violaciones también responde a las necesidades del Sistema, ya que el maltrato y las violaciones, como otras formas de violencia, son peligrosas para el Sistema. Quizá más importante aún, el redactor reconoce la nimiedad e insignificancia del trabajo doméstico moderno, y ve que el aislamiento social del ama de casa moderna puede desencadenar frustración en muchas mujeres; frustración que causará problemas al Sistema, a no ser que se les permita recurrir a la salida de desarrollar una carrera en el mundo técnico y empresarial.

Incluso si el redactor es del tipo machote, que personalmente se siente más cómodo con la mujer en una posición subordinada, sabe que el feminismo, al menos en una forma relativamente moderada, es bueno para el Sistema. Sabe que la postura de su editorial debe ser favorable respecto al feminismo moderado, pues de otro modo se enfrentaría al rechazo de sus patrocinadores y demás personas influyentes. Es por esto por lo que la actitud de los medios mayoritarios normalmente ha consistido en apoyar al feminismo moderado, luego una mezcla respecto al feminismo radical, y finalmente una respuesta totalmente hostil frente a las posiciones feministas más extremistas. A través de este tipo de procesos, los movimientos rebeldes que son peligrosos para el Sistema están sujetos a propaganda negativa, mientras que los movimientos rebeldes que se cree que son útiles para el Sistema reciben un apoyo prudente desde los medios. La absorción inconsciente de la propaganda proveniente de los medios induce a los aspirantes a rebelde a “rebelarse” de una manera que en realidad sirve a los intereses del Sistema.

Los intelectuales de las universidades también juegan un rol importante en la realización del truco más ingenioso del Sistema: Aunque les guste fantasear con que son pensadores independientes, los intelectuales son (salvo excepciones puntuales) el grupo más sobresocializado, el más conformista, el más dócil y domesticado, el más mimado, dependiente y endeble de todos los grupos en la América de hoy en día. Como resultado, su impuso por rebelarse es particularmente fuerte. Pero, como son incapaces de pensar de manera independiente, la rebelión real se torna imposible para ellos. En consecuencia, están enganchados al truco del Sistema, ya que les permite irritar a la gente y disfrutar de la ilusión de rebelarse sin tener que cambiar jamás los valores básicos del Sistema. Como son los profesores de gente joven, están en posición de ayudar al Sistema a utilizar su truco para engañar a los jóvenes, cosa que hacen al canalizar los impulsos rebeldes de dichos jóvenes hacia objetivos estándar estereotipados: racismo, colonialismo, asuntos femeninos, etc. La gente joven que no es estudiante de la universidad, a través de los medios o del contacto personal, aprende sobre esos temas de “justicia social” por los que los estudiantes se rebelan, e imitan a dichos estudiantes. Así se convierte una cultura juvenil en un modo estereotipado de rebelión que se propaga mediante la imitación de los colegas, del mismo modo que los peinados, la ropa, y otras modas también se propagan mediante la imitación.

4. El truco no es perfecto:
Como es natural, el truco del Sistema no funciona a la perfección. No todas las posiciones adoptadas por la comunidad “activista” son compatibles con las necesidades del Sistema. A este respecto, algunas de las dificultades más importantes a las que el Sistema hace frente están relacionadas con el conflicto entre los dos tipos distintos de propaganda que el Sistema debe usar, propaganda de integración y propaganda de agitación.[4]

La propaganda de integración es el principal mecanismo de socialización en la sociedad moderna. Es propaganda que está diseñada para inculcar en la gente las actitudes, creencias, valores y hábitos que necesitan tener, con el fin de ser herramientas del Sistema útiles y seguras. Enseña a la gente a reprimir o sublimar permanentemente aquellos impulsos emocionales que sean peligrosos para el Sistema. Está más enfocada a actitudes de largo plazo y valores profundamente arraigados de gran aplicación, que a las actitudes frente a temas específicos y actuales. La propaganda de agitación se aprovecha de las emociones de la gente para despertar en ellos ciertas actitudes o comportamientos frente a temas actuales y específicos. En vez de enseñar a la gente a reprimir sus impulsos emocionales peligrosos, busca estimular ciertas emociones para unos propósitos bien definidos y localizados temporalmente.

El Sistema necesita una población disciplinada, dócil, cooperativa, pasiva y dependiente. Sobre todo requiere una población pacífica, ya que necesita que el gobierno tenga el monopolio del uso de la fuerza física. Por esta razón, la propaganda de integración nos dice que debemos horrorizarnos, asustarnos y espantarnos de la violencia, y así no nos veremos tentados a usarla ni siquiera cuando estemos muy enfadados. (Por “violencia” me refiero a los ataques físicos hacia seres humanos.) De una manera más general, la propaganda de integración nos ha de enseñar valores dulces y cariñosos, que enfaticen la falta de agresividad, la interdependencia, y la cooperación.
Por otra parte, en ciertos contextos el propio Sistema encuentra útil o necesario el recurrir a métodos agresivos y brutales para alcanzar sus propios objetivos. El ejemplo más obvio de esos métodos es la guerra. En tiempo de guerra el Sistema se apoya en la propaganda de agitación: Para ganar el apoyo popular respecto a una acción militar, se aprovecha de las emociones de la gente para hacer que se sientan asustados y furiosos con su real o hipotético enemigo.

Llegada esta situación se crea un conflicto entre la propaganda de integración y la propaganda de agitación. A aquella gente en la que calaron profundamente los tiernos valores del rechazo a la violencia no se le puede persuadir fácilmente para que dé su aprobación a una cruenta operación militar. Y aquí, en cierta medida, al truco del Sistema le sale el tiro por la culata. Los activistas, que se habían estado “rebelando” en pro de los valores de la propaganda de integración, continúan haciéndolo durante la guerra. Se oponen a la guerra no solo porque es violenta, sino porque es “racista”, “colonialista”, “imperialista”, etc. que son cosas contrarias a los valores dulces y cariñosos que la propaganda de integración les enseñó.

Al truco del Sistema también le sale el tiro por la culata en lo que concierne al trato de animales. Inevitablemente, mucha gente extrapola a los animales esos valores dulces de aversión a la violencia que les fueron enseñados respecto a los humanos. Les horroriza la matanza de animales para comer y otras prácticas dañinas para estos, como la reducción de la gallina a la categoría de máquina ponedora de huevos almacenada en minúsculas celdas, o el uso de animales para experimentos científicos. Hasta un punto, la oposición resultante al maltrato de animales puede ser útil para el Sistema: debido a que una dieta vegana es más eficiente en términos de utilización de recursos que una carnívora, el veganismo, si fuera ampliamente aceptado, ayudaría a llevar con mayor facilidad la carga que supone la limitación de los recursos de La Tierra con respecto al crecimiento demográfico. Pero activistas, el insistir en acabar con el uso de animales para experimentos científicos entra en conflicto directo con las necesidades del Sistema, ya que en las previsiones de futuro no se contempla a ningún sustituto factible que reemplace a los animales como sujetos de investigación. Sin embargo, el hecho de que al truco del Sistema le salga algún que otro tiro por la culata, no evita que globalmente sea un dispositivo increíblemente eficaz para inhibir los impulsos rebeldes en provecho del Sistema.

Hay que reconocer que el truco descrito aquí no es el único factor determinante respecto a la dirección que toman los impulsos rebeldes en nuestra sociedad. Mucha gente de hoy en día se siente débil e impotente (por la propia razón de que en realidad el Sistema sí que nos hace débiles e impotentes), y por ello se identifican de forma obsesiva con las víctimas, con el débil y con el oprimido. Esto es en parte la razón por la que, los asuntos de persecuciones, tales como el racismo, el sexismo, la homofobia o el neocolonialismo, se han convertido en asuntos estándar del activista.

5. Un ejemplo:
Tengo aquí un texto de antropología[5] en el que he visto varios ejemplos adecuados para mostrar la manera en la que, los intelectuales de las universidades, ayudan al Sistema con su truco al disfrazar su conformismo de crítica a la sociedad moderna. Los mejores ejemplos se encuentran entre las páginas 132 y 136, donde el autor cita, de modo “adaptado”, un artículo de una tal Rhonda Kay Williamson, una persona intersexual (que es una persona que ha nacido con características físicas tanto masculinas como femeninas).

Williamson declara que los indios americanos no solo aceptaban a las personas intersexuales sino que las valoraban de forma especial.[6] Ella contrasta esta actitud con la euro-americana, equiparando esta última a la actitud que sus propios padres adoptaron hacia ella. Los padres de Williamson le maltrataron cruelmente. Acabaron consiguiendo que odiara su condición de intersexual. Le dijeron que estaba “maldita y en manos del demonio”, y le llevaban a iglesias carismáticas para que le extirparan al “demonio”. Incluso le daban paños en los que se suponía que tenía que “expulsar al demonio tosiendo”.

Pero obviamente, resulta ridículo equiparar esto con la actitud euro-americana. Podría aproximarse a la actitud euro-americana de hace 150 años, pero actualmente en América casi cualquier educador, psicólogo, o clérigo mayoritario, quedaría horrorizado al presenciar ese trato hacia una persona intersexual. Los medios de comunicación no retratarían dicha actitud bajo una óptica favorable ni en sueños. El típico americano de clase media de nuestros días, puede que no acepte la intersexualidad como lo hacían los indios, pero solo unos pocos no reconocerían la crueldad presente en el tipo de trato que recibió Williamson.

Obviamente los padres de Williamson eran desviados, unos majaretas religiosos cuyas actitudes y creencias traspasaban el límite impuesto por los valores del Sistema. Así, mientras Williamson se dedica a fingir una crítica a la sociedad euro-americana moderna, lo que en realidad hace es atacar solo a la minoría de desviados y a las culturas rezagadas que aún no se han adaptado a los valores dominantes de la América de hoy en día.

Haviland, el autor del libro, en la página 12 retrata a la antropología cultural como iconoclasta, como desafiante respecto a los supuestos asumidos de la sociedad occidental. Esto se aleja tanto de la verdad que sería incluso gracioso si no fuera tan patético. La corriente principal de la antropología americana moderna se encuentra bajo una miserable sumisión a los valores del Sistema y a los supuestos asumidos por este. Cuando los antropólogos de hoy en día pretenden poner en tela de juicio a los valores de su sociedad, lo más normal es que solo lo hagan con valores del pasado, obsoletos y pasados de moda, que en la actualidad no son defendidos por nadie, excepto por desviados y rezagados que dejaron de seguir los cambios culturales que el Sistema requiere que aceptemos.

El uso que hace Haviland del artículo de Williamson ilustra todo esto muy bien, y representa la línea general de todo su libro. Haviland da la lata con hechos etnográficos que enseñan lecciones políticamente correctas a sus lectores, pero desestima u omite todos los hechos etnográficos que son políticamente incorrectos. Así, mientras cita el apunte que hacía Williamson enfatizando que los indios aceptaban a las personas intersexuales, no menciona, por ejemplo, que entre muchas tribus indias a la mujer que cometía adulterio se le cortaba la nariz,[7] mientras que el hombre adúltero no recibía castigo alguno; o que entre la tribu corneja (Crow en inglés, Absaroka en nativo) el guerrero que recibiera un ataque por parte de un extranjero, debería matarle inmediatamente, o si no quedaría irreversiblemente deshonrado a ojos de su tribu;[8] Haviland tampoco debate sobre el uso habitual de la tortura por parte de los indios del Este de Estados Unidos.[9] Por supuesto, los hechos de este tipo representan violencia, machismo, y discriminación sexual, por lo que son incompatibles con los valores actuales del Sistema, y tienden a ser censurados por ser políticamente incorrectos. Pero no dudo de que Haviland sea totalmente sincero cuando dice creer que los antropólogos ponen en tela de juicio los supuestos asumidos por la sociedad occidental. Es fácil que la capacidad de autoengaño de los intelectuales de nuestras universidades llegue hasta ese punto.

En conclusión, quiero dejar claro que no estoy sugiriendo ni que sea bueno cortar narices por cometer adulterio, ni que se deba tolerar ningún otro abuso contra la mujer, ni que me gustaría ver a gente marginada o rechazada, ya sea porque son intersexuales o por su raza, religión, orientación sexual, etc., etc., etc. Pero en nuestra sociedad actual, esos problemas son, como mucho, cuestiones reformistas. El truco más ingenioso del Sistema consiste en encauzar hacia estas modestas reformas los impulsos rebeldes, que, de otro modo, podrían llevar a la acción revolucionaria.

Theodore Kaczynski 

notas:
[1] Jacques Ellul, La Sociedad Tecnológica (The Technological Society), traducida por John Wilkinson, editada por Alfred A. Knopf, Nueva York, 1964, página 427.
[2] Bastaría con llevar a cabo un mínimo repaso de los medios de comunicación de masas dentro de los países industrializados modernos, o incluso dentro de los países que meramente aspiran a la modernidad, para confirmar que el Sistema está totalmente volcado en la tarea de eliminar la discriminación en función a la raza, religión, género, orientación sexual, etc., etc., etc. Resultaría fácil encontrar miles de ejemplos que ilustraran este hecho, pero aquí solo se citarán tres, provenientes de tres países dispares. El Sistema necesita que la población sea sumisa, pacífica, domesticada, dócil, y obediente. Necesita evitar cualquier tipo de conflicto o altercado que pudiera interferir con el normal funcionamiento del aparato social. Además de poner freno a las hostilidades raciales, étnicas o religiosas, también tiene que acallar o amarrar, por su propio bien, a cualquier otra tendencia que pudiera derivar en desorden o altercados, tales como el machismo, la agresividad, o cualquier tipo de predisposición por la violencia. Naturalmente, los tradicionales antagonismos étnicos y raciales tardan en morir; el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no son fáciles de eliminar; y las diversas actitudes frente a la identidad sexual y de género, no cambian de la noche a la mañana. Así pues sigue habiendo muchos individuos que se resisten a estos cambios, y el Sistema se enfrenta al problema que supone intentar abatir dicha resistencia.
[3] En esta sección he mencionado lo que el Sistema no es, pero no he dicho lo que es. Un amigo mío me ha señalado que esto podría desconcertar al lector, así que será mejor que aclare que, para el propósito de este artículo, no es necesaria una definición precisa acerca de qué es el Sistema. No se me ocurre ni una sola manera de definir al Sistema en una sola frase cerrada y armoniosa, sin que, el hecho de abordar la cuestión de qué es el Sistema, supusiese a la vez la interrupción del curso del artículo con una digresión larga, intrincada e innecesaria; así que dejo ese asunto sin responder. No creo que mi falta de respuesta afecte a la comprensión del lector respecto a la idea que quise tratar en este artículo.
[4] Jacques Ellul debate los conceptos de “propaganda de integración” y “propaganda de agitación” en su libro Propaganda, editado por Alfred A. Knopf en 1965.
[5] William A. Haviland, Antropología Cultural, novena edicion, Harcourt Brace & Company, 1999.
[6] Asumo que esta afirmación es precisa. Ciertamente refleja la actitud de los Navajo. Véase Gladys A. Reichard, Navaho Religion: A Study of Symbolism, Princeton University Press, 1990, página 141. Este libro tiene un copyright original de 1950, bastante antes de que los antropólogos acabaran fuertemente politizados, así que no veo razón para suponer que dicha información ha sido sesgada.
[7] Esto es de sobra conocido. Algunos ejemplos: Angie Debo, Geronimo: The Man, His Time, His Place, University of Oklahoma Press, 1976, pag. 225; Thomas B. Marquis (intérprete), Wooden Leg: A Warrior Who Fought Custer, Bison Books, University of Nebraska Press, 1967, pag. 97; Stanley Vestal, Sitting Bull, Champion of the Sioux: A Biography, University of Oklahoma Press, 1989, pag. 6; The New Encyclopedia Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15th Edition, 1997, artículo “American Peoples, Native”, pag. 380.
[8] Osborne Russell, Journal of a Trapper, edición Bison Books, pag. 147.
[9] El uso de la tortura por parte de los indios del Este de EE.UU. es de sobra conocido. Véanse los siguientes ejemplos: Clark Wissler, Indians of the United States, Revised Edition, Anchor Books, Random House, New York, 1989, pags. 131, 140, 145, 165,282; Joseph Campbell, The Power of Myth, Anchor Books, Random House, New York, 1988, pag. 135; The New Encyclopedia Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15th Edition, 1997, article “American Peoples, Native”, pag. 385; James Axtell, The Invasion Within: The Contest of Cultures in Colonial North America, Oxford University Press, 1985, cita de página no disponible.
       
Programação temporária 3º FGA|Campinas – São Paulo – Brasil – 16, 17, 18 de junho, 2017. Coletivos e organizações confirmadas.


Saudações livres a todas as pessoas!

Link completo:
https://ligarj.wordpress.com/2017/05/01/...omunicado/
                   
Programação temporária 3º FGA|Campinas – São Paulo – Brasil – 16, 17, 18 de junho, 2017. Coletivos e organizações confirmadas.


Saudações livres a todas as pessoas!

Link:
https://ligarj.wordpress.com/2017/05/01/...omunicado/
[i]"El único poder sobrenatural,
 la única actividad maravillosa:[/i]
recoger agua y cortar madera...
 cuiden de tomar como real 
lo inexistente...
Sean cuidadosos en este mundo
 de sombras y ecos..."
*Gautama, Buda.
[Imagen: anarquismo-budista.jpg]

...Estas fueron las últimas palabras de Buda a los Bikkhus que le rodeaban, y como se ve, son un llamado a la autogestión y a no seguir la autoridad de nadie o nada, y a buscar lo real y verdadero. Es una autogestión del individuo consigo mismo, ni siquiera  el mismo Buda pide que sigan su verdad, sino que prefiere alentar a sus seguidores que busquen dentro de ellos mismos, y con esa postura anti-autoritaria y de autogestión, Buda está fomentando que se cuestionen hasta sus propias enseñanzas.Por ello,la mayoría de las escuelas reconocen a Buda como un hombre y como un ejemplo en la obtención de la iluminación.
A travéz de la historia, algunos pensadores han considerado la relación entre el budismo y el anarquismo.Uno de los mayores pensadores anarquistas, Kropotkin, vio en las comunidades budistas primitivas la practica de el principio de “apoyo mutuo”. Y Matthew Turner en sus escritos habla de sacerdotes budistas-llamados "Nubes Locas"- involucrados en el movimiento anarquista en Japón a principios del siglo XX.
Tiene un importante antecedente en el interés que desarrollo la Generación Beat sobre el budismo y que se expresara en escritores  como Leonard Cohen, Gary Snyder y Diane di Prima.
Otros pensadores que han visto la conexión entre budismo y anarquismo son Edward Carpenter, Ananda Coomaraswamy, Lala Hardayal, Liu Shipei, John Cage, Kenneth Rexroth, Allen Ginsberg, Jackson MacLow, Peter Lamborn Wilson, John Moore, Kerry Thornley, Max Cafard, William Batchelder Greene, así como el situacionista Ken Knabb.
Pero fue el poeta Gary Snyder, el  primero que describió el Budismo Socialmente Comprometido en un manifiesto titulado ”El budismo y la revolución venidera".
En ese texto aclara que desde un punto de vista budista, la ignorancia que se proyecta en el miedo y el vano apetito impide toda manifestación natural. Y es que en los albores de esta filosofía, los primeros budistas no pudieron ver hasta qué punto la ignorancia y el sufrimiento eran debidos o favorecidos por factores sociales,pues suponían que el temor y el deseo como hechos intrínsecos a la condición humana.

Así, la filosofía budista se interesó principalmente por la teoría del conocimiento y por la psicología en detrimento del estudio de los problemas históricos o sociológicos. Después,con el tiempo, una parte del budismo se fue volviendo institucional,con toda la decadencia que eso conlleva, y sus practicantes se conformaron con una visiòn de salvación a través de la meditación para liberar a una  minoría de individuos de dolores psicológicos y apegos culturales. Así,el budismo institucional estuvo dispuesto a aceptar,o a ignorar, las desigualdades y las tiranías bajo el sistema político que fuera. Eso, tal vez,hubiera sido la muerte del budismo, puesto que es la muerte de toda forma significativa de compasión. La sabiduría sin compasión no siente dolor.
(Y es que hoy en día, ya nadie puede ser inocente o permanecer en la ignorancia de la naturaleza de los gobiernos actuales, de la política y de los órdenes sociales. Los regimenes del mundo moderno mantienen su existencia mediante una avidez y un miedo deliberadamente conservados: extorsiones monstruosas de protección. El mundo hundido en una aberrante dependencia económica y con  un sistema  de incitación brutal al consumismo y a una avidez que no puede ser colmada, a una sexualidad que no puede ser satisfecha y a un odio que no puede ser expresado salvo contra uno mismo, las personas que se supone que amamos o a las aspiraciones revolucionarias de las lamentables sociedades marginales, afectadas por la pobreza.
Las sociedades modernas  están hundidas en viciosos distorsionadores del verdadero potencial humano. La tierra, los bosques y toda la vida animal son utilizadas por esos colectivos cancerosos que deshonran el aire y el agua del planeta. Y eso no es ni sabio,ni compasivo)

Snyder explica  por que el anarquismo caló tan hondo en algunas partes del mundo como, en España por ejemplo. “Después de un día de trabajo (posiblemente de 12 horas) los campesinos llegaban al cobertizo donde dormían. Entonces entre la luz de las velas (semejante al ambiente de las iglesias) el que sabía leer, leía pasajes de, La Conquista del Pan…por ejemplo”. y así, el anarquismo fue difundido por algunas zonas del mundo. Las personas se alejaron de las religiones tradicionales y, abrazaron la ayuda mutua, la solidaridad, la democracia participativa. Un pensamiento que, por medio de las escuelas racionalistas (el modelo de la "Escuela Moderna" del catalán Ferrer ) los trabajadores y sus hijos, aprendían el pensamiento ácrata. 
Entonces tanto para el anarquismo como para el budismo,no hay nada en la naturaleza humana o en las condiciones necesarias de las organizaciones sociales humanas que exija en su fondo que una cultura sea contradictoria, represiva y productora de una humanidad violenta y frustrada. Una vez que una persona ha desarrollado esta confianza y esta intuición, esto debe llevarla a un interés real por la necesidad de un cambio social radical.
La pobreza gozosa y voluntaria del budismo se convierte en una fuerza positiva que sólo necesita “la tierra bajo los pies”,y esa sencillez limpia esos montones de inmundicia que nos han sido vertidos en la mente por los medios de comunicación y las universidades de pacotilla. Creer que la realización tranquila y generosa del deseo natural de amar es posible destroza las ideologías que ciegan, mutilan y reprimen. Esta realización abre la vía a un tipo de comunidad que tiene implicaciones estremecedoras para los gobiernos.

Y es que el sincero bodisatva vive según la vida del que sufre, y debe ser útil ayudando a los que sufren.
Por ello, los budistas comprometidos buscan siempre que el budismo de respuestas apropiadas a los problemas contemporáneos. Por más que hagamos, estamos implicados en la globalización de las economías. ¿Porque cómo respetar el precepto de no matar cuando nuestros impuestos también contribuyen al presupuesto de defensa? ¿Cómo respetar el precepto de no robar cuando comprando productos de consumo contribuimos a la explotación del tercer mundo?
Por eso es que la mera participación en la sociedad de consumo viola todos los principios éticos del budista. El sufrimiento, problema esencial del budismo, adquiere una nueva dimensión en nuestras sociedades. Por lo que un pensamiento budista debe incluir una reflexión sobre nuestra implicación en el mundo, nuestras relaciones con el Estado, las empresas o las multinacionales. Para los budistas comprometidos, la acción es también necesaria para modificar las relaciones de fuerza entre los individuos y los actores sociales. El respeto, la no-violencia, la compasión son los leitmotivs de estos nuevos artesanos de la paz.
Y tal vez por eso las comunidades budistas son frecuentemente temidas por los gobernantes debido a su desapego. Al rechazar voluntariamente las posesiones materiales y no temer ni al dolor o la muerte, los budistas naturalmente "escapan" los sistemas terrenales de poder, porque no hay manera de manipularlos.

La revolución social deberá ser la misericordia y esa está contenida en los tres puntos tradicionales de la vía búdica:  La sabiduría es el conocimiento intuitivo del espíritu de benevolencia y de claridad que mora bajo las ansiedades del ego. La meditación para ver todo eso por uno mismo. Y la moralidad que es llevar todo eso a la forma de vivir, mediante la ejemplaridad personal y la acción responsable, en última instancia hacia la comunidad de todos los seres.

Este último aspecto  sustenta toda revolución cultural o económica que se dirige claramente hacia un mundo libre, internacionalizado y sin clases. Significa utilizar medios como la desobediencia civil, la crítica franca, la protesta, el pacifismo, la pobreza voluntaria e incluso la violencia suave si se trata de contener a algún reaccionario impetuoso.
Las escrituras budistas, como el Kalama Sutta, tienen una actitud anti-autoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal.
El anarquismo zen o budista,está inspirado en los valores búdicos, porque los budistas comprometidos están unidos por la voluntad común de aliviar el sufrimiento del mundo mediante un compromiso  en el seno de las múltiples instituciones, estructuras y sistemas sociales, políticos, económicos, etc., de la sociedad. Un compromiso de tal índole va encaminado a provocar activamente y a transformar esas instituciones percibidas como perpetuadoras del sufrimiento bajo diversas formas de opresión o injusticia.
El anarquismo budista es entonces, un intento de relacionar las enseñanzas de las escuelas budistas con las del anarquismo. El budismo es una religión sin dios, es decir,una filosofía no teísta. Es totalmente humanista, y por ello contrasta con muchas otras religiones. Los budistas reconocen a Buda como un hombre y un símbolo de la obtención de la iluminación, porque toda adoración a un dios se contrapone al zen.
Las escrituras budistas, como el Kalama Sutra, tienen una actitud antiautoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal. El budismo zen tiene, por ejemplo, algunos puntos comunes con la filosofía individualista del anarquismo.
Esta  Zenarquía, inspirada por la filosofía budista zen y taoísta así como por las ideas anarquistas occidentales, celebra la Iluminación Universal como requisito previo a la abolición del Estado, después de lo cual el Estado desaparecerá inexorablemente o nadie dará por él ni un centavo. Sería en la práctica de la anarquía consciente donde el ser humano es consciente a través de la meditación y observación, del orden natural de las cosas y actúa en consecuencia.
Los budistas,a fin de cuentas,siempre han querido cambiar al mundo,y en todo caso, han prometido obrar, según el voto budista, "mientras haya seres que ayudar"...

Rox
http://kaminorekto.blogspot.mx/
(Para acercarse más al saber de Buda,les recomiendo este libro del escritor Herman Hesse

       :http://biblio3.url.edu.gt/Libros/2011/Siddharta.pdf
João C. de Andrade Neto
(Texto retirado do sítio Anarquismo no Brasil/
Laboratório de Pesquisa e Práticas de Ensino – UERJ:
https://anarquismo.lppe.ifch.uerj.br/textos/texto8.html)

O Movimento Anarquista (MA) é definitivamente mais expressivo e muito maior do que as Organizações Anarquistas (OA).
A princípio há uma certa confusão que impede a diferenciação destes territórios distintos em métodos e formas. Há quem os considerem exatamente a mesma coisa, entretanto: o MA constituiu-se historicamente anterior às OA, estes mantem uma relação de influencia mútua. As OA se encontram na interseção com movimentos sociais e populares, na relação direta com a realidade e as questões sociais do seu tempo e espaço, elas são um canal de diálogo que atualiza o MA, que por sua vez incorpora princípios e bases teóricas do anarquismo como prática histórica influindo nas lutas sociais.
Assim é possível um Movimento Anarquista sem Organização Anarquista. Sendo impossível uma OA sem o MA, pois incorreria na negação dos princípios anarquistas, correndo o risco de se afastar largamente dos seus ideias e se diluir em meio a outro conjunto de práticas que, portanto as anulariam como anarquistas.
A OA divulga e experimenta os princípios, os métodos e os objetivos no compasso da luta do momento, no cotidiano. O MA é difuso, polimorfo, sinergético, poroso, leve, indômito e não pertence a uma tendência e/ou organização ácrata. A OA é a expressão viva, a amplificação da polifonia das lutas sociais no encontro e diálogo com os princípios e métodos das suas pensadoras e pensadores libertários ontem e hoje. No conjunto do MA considero algumas destas vozes como movimentos, por exemplo: anarcofeminismo, ecologia social, movimento anarcopunk, anarcoqueer.
[Imagen: anarquismo-no-mundo-6.jpg?w=300&h=107]
         O anarquismo foi ao longo desses anos um pensamento vivo; isto é, um pensamento em contínua formação, em evolução, em osmose com a realidade social e cultural da época, capaz de enriquecer-se e modificar-se em contato com o mundo no qual se inseria através das experiências que desenvolve graças às lutas nas quais participa e à absorção de uma parte dos conhecimentos que se elaboram e que circulam ao seu redor. O movimento anarquista que alimenta esse pensamento, ao mesmo tempo em que é nutrido por ele, também é capaz de influenciar a realidade, de produzir determinados efeitos na mesma e de exercer uma influência que chegará a ser notável em vários países da Europa como Espanha, Itália, Alemanha, Inglaterra, Rússia ou Ucrânia, bem como em vários países da América Latina – Argentina, México e Brasil entre eles – e até mesmo nos Estados Unidos da América. (IBAÑEZ, 2015, p. 25)
Seria leviano afirmar que o MA ou as OA estão sendo “revividas ou sendo retomadas” nos anos 2000. Para esta declaração ser coerente, seria necessário que ambos acabassem pra então se configurar um fim, o que não aconteceu desde o nascimento da primeira Associação de Socorro Mútuo no século XIX até os Centros de Cultura Social no século XXI. Retoricamente, então perguntamos: você conhece alguém do MA ou alguma OA?
Historicamente as Organizações Anarquistas não são diversas, distintas e porosas. Mas, isto é matéria de uma literatura extensa e assunto pra outro momento. As organizações existentes hoje no Brasil procuram continuar seu trabalho, se (re) estruturar, se (re)articular e trabalhar junto com povo trabalhador ou desempregado dando respostas às questões sociais do espaço e tempo nos quais se encontram. Talvez aqui você possa encontrar o MA ou uma OA. Bakunin, sem dúvida tem papel fundante quanto ao pensamento estrutural das organizações anarquistas:
 
(…) hoje, precisamente porque estamos resolvidos a submeter-nos em tudo o que disser respeito à obra comum da Liga aos desejos da maioria, hoje, quando ainda somos um pequeno número, se quisermos que nossa Liga não se desvie jamais do pensamento inicial e da direção que lhe imprimiram seus iniciadores, não devemos tomar medidas para evitar que qualquer um possa nela entrar com tendências contrárias a este pensamento e a esta ação? Não devemos organizar-nos de maneira que a grande maioria de nossos aderentes permaneça fiel aos sentimentos que hoje nos inspiram, e estabelecer regras de admissão tais que, mesmo no momento em que o pessoal de nossos comitês tiver mudado, o espírito da Liga não mude jamais? Só podemos alcançar este objetivo estabelecendo e determinando tão claramente nossos princípios que nenhum dos indivíduos que forem, de uma maneira ou de outra, contrários a ele, possam tomar parte entre nós. (BAKUNIN, 2015, p. 17)
 
Uma pergunta recorrente nas salas dos cursos de História ou Ciências Sociais, nos botecos, entre anarquistas mais jovens com os mais antigos é: onde estavam os anarquistas: na ditadura varguista, na ditadura militar-civil, nas Diretas já, na reconstrução sindical, na constituinte, nos outros 500 anos de Brasil, na ação global dos povos, na “Revolta do Buzu” em Salvador, nos levantes de 2013? E um velho anarquista cearense, Antônio Mendes, integrante do jornal anarquista Inimigo do Rei[nota 3] responderia: “onde você estava?”. Talvez a resposta que segue dê uma pista sobre o “pseudo fim e o delirante recomeço” do movimento e organizações anarquistas.
[Imagen: 87a44cfb32e84ea6fcd822464405615f.jpg?w=300&h=193]
Dito isto, é preciso chamar a atenção que há, ainda, muito da história do movimento e organizações anarquistas a construir, seja na academia ou fora dela. Especialmente fora do eixo Rio de Janeiro – São Paulo. Ao que nos parece o LPPE-História da UERJ está disposto e se empenhará neste trabalho do desvelar deste fenômeno histórico que é o anarquismo.
Careci acima, de fazer uma breve introdução distinguindo o MA da OA e deixar nítido o fato de que não há um recomeço e sim, uma continuidade do movimento e das suas organizações anarquistas, as quais hoje certamente ganharam notoriedade mais uma vez. Haja vista o grande número de indivíduos e organizações anarquistas presentes nas manifestações que ocorreram nas cidades do Rio de Janeiro, Salvador, São Paulo, Belo Horizonte, Fortaleza, João Pessoa, Porto Alegre, Goiânia e também o interesse e realização de cursos, seminários, conferências, fóruns, feiras anarquistas de livros como em São Luís, Brasília, Santos, São Paulo…
Testemunhei os eventos ocorridos em 2013 e os estudei ao mesmo tempo em que crie e coordenei o curso Democracia e Liberdades[nota 4] na Escola de Comunicação da UFRJ. Estudamos no semestre 2013.2 a história do anarquismo e algumas experiências atualíssimas dos poucos anos 2000. No semestre 2014.1, seguimos com o curso e estreitamos os estudos dando atenção aos princípios e métodos conhecidos no semestre anterior e debatendo os fatos de 2013 e suas consequências.
A lista de eventos ocorridos no Brasil entre março de 2013 e dezembro de 2014 não está terminada ainda. Em menos de uma semana de julho de 2013, em dias de jogos nas cidades sedes da Copa das Confederações, pelo menos um milhão de pessoas estiveram em manifestações e movimentação, entre estas os anarquistas também.
Cartografar e registrar os movimentos, atos e manifestações de 2013[nota 5] será um exercício de garimpagem de dados quantitativos e certamente exigirá um cruzamento de fontes e testemunhos que não são exclusividade, há pelo menos quinze anos, dos movimentos sociais tradicionais, dos partidos políticos autodenominados de esquerda e de veículos de comunicação comercial famosos no país. No entanto, um fato se tornou incontestável: os princípios e métodos do anarquismo transbordaram e atravessaram definitivamente estes movimentos e permeou o imaginário social tanto quanto sindicatos, associações, coletivos, assembleias populares, universidades, mídias de maneira incontestável.
Porto Alegre e Manaus fizeram os primeiros atos contra aumento de passagem em março de 2013 e seguiram realizando manifestações. No começo de junho, quando as manifestações eram quase que diárias e a repressão policial violenta seguida de prisões, aproximadamente duas semanas com povo nas ruas, movimentos populares e sociais atendendo ao chamado do MPL e ao difuso convite feito em redes sociais conseguiram, nas cidades de Rio de Janeiro e São Paulo, conquistar a revogação do aumento de tarifa que gerou um agravamento da crise de representação que se arrasta no Brasil há pelo menos 15 anos. E o que aconteceu no ano que não acabou? Cidadãos comuns começaram a acreditar que é possível lutar por seus direitos estabelecendo mais um marco histórico para realização da democracia e liberdade.
O Movimento Passe Livre, que canalizou e alavancou a reação e batalha pela redução das tarifas em todo o país havia conquistado duas grandes vitórias revogando o aumento das passagens em São Paulo e no Rio de janeiro, o que causou um efeito dominó em outras cidades país adentro: Belo Horizonte, Belém, Fortaleza, Juazeiro do Norte, Goiás, Natal, Salvador, Recife, Vitória. Outras tantas cidades que não aumentaram suas tarifas ou reduziram ao patamar anterior carece de uma história imediata não apenas como registro e sim, análise e discussão. Uma questão se impõe a História e às Ciências Sociais: quem poderá ficar impune este ensaio de tomada das rédeas da gestão das cidades, do transporte coletivo, das vidas das pessoas por elas mesmas?
O debate em forma de projetos para o passe livre e a tarifa zero continua e o termo: Mobilidade Urbana, não é mais privilégio de urbanistas, engenheiros ou da classe média. A lista breve de eventos que consegui assegurar afetivamente na memória e confirmar neste momento que lhes escrevo indica outra questão: os levantes por revogação de tarifas de transporte e por passe livre e tarifa zero transbordaram de alguma forma para outros movimentos ocorridos logo em seguida?
[Imagen: images-duckduckgo-com1.jpg?w=640]
Por exemplo no Rio de Janeiro: fim da policia militar, desmilitarização, movimento anticopa; greves de professores da rede estadual e municipal, greve de Garis; denúncia e cobrança das autoridades estatais do assassinato de Amarildo de Souza por militares e da prisão de Rafael Braga acusado de portar material explosivo em manifestação; contra remoção e permanência da Aldeia Maracanã – Museu do Índio, permanência da Vila Autódromo e Horto.
Um fenômeno relativamente antigo se originou no que chamo de  Assembleias Populares Horizontais (APH) no Rio de Janeiro, um dos desdobramentos da falência de representatividade associada às potencialidades autogestionárias decorrentes da luta pela redução e revogação da tarifa e posterior vitória. Elas tinham pelo menos três caracteres originais: a) o método e debate político, trazendo para o chão da praça uma versão aperfeiçoada daquilo que outrora estava restrito a comentários em botecos, câmaras legislativas ou espaços tecnocráticos, b) a defesa e encaminhamento de pautas ainda num patamar reivindicatório ao Estado, c) e por fim amplificação de pautas dos movimentos populares citados acima.
As Assembleias Populares Horizontais no Rio de Janeiro se tornaram fortes interlocutores sociais, mas ficaram descoladas da realidade esquecendo ou furtando-se em estabelecer relações com os trabalhadores e não firmando a necessária liga entre o social e o econômico, que talvez fosse mais um passo na construção de um projeto autogestionário coletivo. As assembleias são um dos movimentos populares para estudo. Neste espírito é interessante conhecer as experiências das APH em São Luís, Belo Horizonte, Fortaleza, Natal…
Considero este texto como um rascunho historiográfico de cunho analítico e interpretativo desejoso de comunicar impressões. Afinal o caráter efêmero dos eventos políticos citados aqui ainda é o que me salta os olhos e não consigo, pelo pouco tempo de pesquisa, com fontes e dados limitados, considerar mais do que já o fiz neste texto sem escorregar em especulações. Nesta direção, uma sucessão de eventos que não são mais que miragens nos deixam a sensação de mudanças nas questões mais profundas da cultura, sociedade e economia. Quando investigadas desatentamente podem turvar as leituras conduzindo a uma História Política superficial. Como nos chama atenção René Rémond (1988, p.15):
 
(…) a nova história considerava as estruturas duráveis mais reais e determinantes que os acidentes de conjuntura. Seus pressupostos eram que os comportamentos coletivos tinham mais importância para o curso da história que as iniciativas individuais, que os fenômenos registrados numa longa duração eram mais significativos e mais decisivos que os movimentos de fraca amplitude, e que as realidades do trabalho, da produção, das trocas, o estado das técnicas, as mudanças da tecnologia e as relações sociais daí resultantes tinham mais consequências, e portanto deviam reter maior atenção dos observadores, que os regimes políticos ou as mudanças na identidade dos detentores de um poder cujas decisões, segundo se entendia, só faziam traduzir o estado da relação das forças sociais, ou refletir realidades anteriores às escolhas políticas.
 
Outra vereda a se considerar como elemento que se sobressaiu entre os coadjuvantes dos levantes de 2013 são as redes sociais e os programas de transmissão online. As Corporações de Comunicação viram seu público cair nos jornais impressos e online, em transmissões de televisão aberta e rádio e se adaptaram a velocidade e fluidez colocada em prática por “anônimos” como nunca visto em manifestações e atos no Brasil e Rio de Janeiro. As empresas corporativas de comunicação foram impactadas pela ação direta de comunicadores autônomos, livres e independentes. Então a frase que emanou do final dos anos 1990 nunca foi tão sentida e vivenciada: “odeia a mídia, seja a mídia”. Agora podemos dizer que cada ser humano é potencialmente espectador e comunicador, e vice-versa.
[Imagen: s26spaulo.jpg?w=300&h=200]AGP-S26-2000. São Paulo
Correndo atrás, as Corporações de Comunicação se tornaram espectadoras e lhes sobrou o direito de opinar horas depois sobre as manifestações e as prisões. Organismos de comunicação estrangeiros voltaram seus holofotes, câmeras e celulares para as ruas e jornalistas iniciaram, mesmo que timidamente, uma cobertura sem precedentes, pois neste momento tudo podia ser notícia desde que o indivíduo tivesse conexão web e um celular. Não se pode negar que a presença de muitos jornalistas na cidade do Rio para a cobertura da Copa do Mundo favoreceu o fenômeno midiático da exposição das manifestações. Este é ainda outro aspecto das movimentações que teve impacto internacional e necessita de investigação.
Consideremos que é preciso comunicar mais que informar. Pois, em muitos momentos observamos que a cobertura não existiu e por isso faltou a informação e em outros foi apenas um reality show vazio como clipes de filme de ação. A comunicação informal usada pelos manifestantes circulou quase que livremente nas redes sociais. Isto aguçou o interesse das polícias que tiveram na “ausência” de privacidade uma vastidão de portas sem chave para entrar e bisbilhotar.
Tendo em vista a perseguição e prisão de ativistas que usavam redes sociais para denunciar a violência policial, pra divulgar manifestações, atos, atividades é preciso rever a relação entre comunicação e informação, notícia e entretenimento no que tange às leis de democratização das comunicações como também o respeito absoluto a liberdade de expressão e manifestação, elementos arranhados por leis e práticas de exceção que devem ser estudadas para que não permaneçam impunes.
O Brasil é ainda uma terra que os amadores vivem de susto. Pois bem, eis que em meio a uma manifestação e outra surgem bandeiras do Brasil e gritos contra anarquistas, sindicatos e partidos de esquerda. Direitistas extremados participaram nas ruas de algumas cidades das manifestações e desta maneira demonstraram que existem e continuam ativos. Eis aqui um dos pontos a serem apurados com atenção em pesquisas do momento, sobretudo, porque este movimento de extrema direita se encontra nas estruturas de Estado e Forças Militares. Investigar e contar essa história é vital.
Não ficou por aí. Indignados com remoções de populações de bairros inteiros para obras de infraestrutura e com a “requalificação” de áreas inteiras como a do Porto do Rio, revoltados com a série de assassinatos e terrorismo de estado realizados na cidade do Rio de Janeiro contra as populações de moradoras em favelas, em especial a chacina no complexo da Maré e o assassinato do trabalhador operário da construção civil Amarildo de Souza, ambos realizados por forças militares do Estado do Rio, a população, negros, mães, trabalhadores e mesmo uma parcela pequena da classe média engrossaram as correntezas humanas que cobriam as ruas do Rio de Janeiro e influenciavam as conversas em botecos de Campo Grande até Madureira transbordando nas rodas de praia da Barra e Zona Sul, e provocando discussões acaloradas entre as elites conservadoras e a progressista carioca nos restaurantes pagos com o suor dos trabalhadores.
Até onde foi o alcance dos levantes entre 2013, 2014, 2015? Não temos como precisar, pois ainda não acabou. Movimentos institucionais e não institucionais de direita e esquerda, partidos, sindicatos e movimentos tradicionais disputam no momento as mentes e corpos do povo brasileiro em batalhas de demonstração de força política nas ruas do País, no Congresso Nacional, assembleias sindicais com o objetivo de manter o poder institucional que evidentemente não possui mais o apelo hegemônico da representação junto há vários setores de trabalhadores e precarizados.
É possível afirmar que os princípios e métodos como autogestão, ação direta, horizontalidade, apoio mútuo, solidariedade originários do MA e praticados pelas OA atravessaram as manifestações e os manifestantes tornaram às padarias, invadiram o imaginário coletivo, bares, pontos de ônibus, noticiários, sarjetas, cinemas confirmando a porosidade do MA nos Movimento Populares e notabilizando uma vez mais as práticas e existência das Organizações Anarquistas.
Estamos a realizar uma história do presente, uma história política, uma história social? Já é possível a pesquisa dos levantes de 2013? Temos como construir de migalhas soltas no espaço-tempo próximo uma história dos movimentos de junho de 2013? Ou, estamos diante de mais uma miragem promovida pela rapidez da comunicação online? Estamos diante da velha esfinge com um novo enigma inexorável: pesquisar e estudar a convergência história, tecnologia, web e movimentos sociais tendo como objeto os levantes de 2013 ou ser devorados.
Referências Bibliográficas
Bakunin, Mikhail Alexandrovich. Obras escolhidas: Mikhail Bakunin. Organização e tradução Plínio Coelho. 1ª ed. São Paulo: Editora Imaginário/Hedra, 2015.
Ibáñez, Tomás. Anarquismo é movimento: anarquismo, neonarquismo e pós-anarquismo. Tradução Sérgio Norte. São Paulo: Editora Imaginário/Intermezo, 2015.
Remond, René. Uma história presente. In: Remond, René (Org.). Por uma história política. EdUFRJ/EDFGV. 1996. Primeira edição em 1988.
Notas
[nota 1] [voltar ao texto] Em 1939 houve o fim da Revolução Espanhola.
[nota 2] [voltar ao texto]  http://lattes.cnpq.br/2942810195172984
[nota 3] [voltar ao texto] Jornal anarquista publicado durante parte da ditadura brasileira a partir da Bahia.
[nota 4] [voltar ao texto] Para saber mais sobre o curso e ter acesso aos materiais disponibilizados para estudo acessar: https://democraciaeliberdades.wordpress.com/
[nota 5] [voltar ao texto] Ver gráficos sobre as manifestações 2013 no link: http://g1.globo.com/brasil/linha-tempo-manifestacoes-2013/platb
Aos vermes que me roeram em vida
e hoje roem a carne fria do meu cadáver
dedico como profética lembrança estas Memórias
Póstumas…
Berna, 03/07/1876


I. Óbito do autor
Sempre hesitei em escrever minhas memórias, a vida me
absorvia… Porém o agito, o vaivém do shopping center próximo ao cemitério
de Brungartenwald em Berna, Suíça, os junkies e punks ao redor de minha
tumba me fizeram acordar de um longo e frio sono. Além do que não sou e
nunca fui um sábio nem um filósofo, menos ainda um escritor de profissão,
mas o vazio do além tumba estimula minha memória.
Dito isto, expirei às 11:56, quase meio dia de 1° de julho de
1876, um sábado, no hospital de Hugbraum na cidade de Berna. Tinha
sessenta e dois anos de lutas e sonhos e nenhuma riqueza. Prepararam meu
frio e cansado corpo para o enterro às dezesseis horas do 3 de julho. Fui
acompanhado ao cemitério de Brungartenwald por mais ou menos quinze
amigos. Zukovskij lembrou meu romantismo e fez-me alegre ao comparar-me
com uma primavera perpétua, o bom e dedicado Eliseo Reclus disse que eu
repreendia e berrava, animava e decidia, continuamente o dia inteiro, a noite
inteira e acusou a minha atividade, a minha ociosidade, o meu apetite e até o
meu suor constante de passarem da média humana e ao escutá-lo pensei com
os meus vermes: “Bakunin, fique onde estás!”. Carlo Salvioni falou em nome
dos internacionalistas italianos e exagerou a minha participação no socialismo
anti-autoritário da península itálica – ah esses italianos e espanhóis que
trazem e trarão sempre a chama da revolta nos olhos -, falaram ainda Brousse,
o operário Betsien e junto aos amigos de toda a vida, os Adolfos Reichel e
Vogt, Adhémar Schwitzguébel, – outro velho camarada- leu os telegramas de
condolências das seções da Associação Internacional do Trabalhadores que
também enviaram as horríveis coroas de flores.
Pensava na vida que tinha estrebuchado-me no peito há dois dias
quando ouço soluços, o choro convulsivo apagando as palavras que o bom
Guilhaume tentava em vão proferir… o corpo já fazia-se planta, e pedra, e
lôdo, e sonhos futuros e coisa nenhuma.
Morri de inflamação crônica dos rins, paralisia da bexiga,
hipertrofia do coração, hidropisia e muito, muito cansaço. É possível que você
não o creia e, todavia é verdade. Vou expor-lhe resumidamente o caso.
Julgue-o por si.
II. As últimas duas semanas
Vindo de Lugano, cheguei ao anoitecer em Berna, a noite
parecia aliviar meu estropiado corpo juntamente com os cuidados do sempre
solidário Adolfo Reichel e do meu querido sapateiro Santandrea. Às vezes,
sentia-me como um balão prestes à explodir e os médicos com sua científica
sabedoria me diziam: “é apenas um paralisia na bexiga…”. Quarta-feira, 14
de junho de 1876, minha última noite fora da prisão hospitalar, Reichel e
outros amigos músicos tocavam aqueles que seriam os últimos acordes de
minha agitada existência. Em meio à melodia que me animava Vogt insistia
que após a colocação de uma sonda no dia seguinte eu melhoraria e
argumentava: “além de tudo, meu querido, isso te fará ter uma vida mais
ordenada” – e, segundo minha memória desencarnada parece-me ter lhe
respondido: “Blargh, sempre vivi de forma desordenada e poderia se dizer de
mim: Teve uma vida inteira desordenada mas a morte muito bem ordenada!”.
O frio parecia atravessar meus ossos, tremia e enquanto escutava a eternidade
de Beethoven a vida parecia querer me abandonar.
Caro leitor, para atenuar-lhe a narrativa de meus suplícios desde
que fui enviado ao inferno hospitalar, darei-lhe uma sumária crônica dos
meus últimos dias:
28 e 29/06/1876, quarta e quinta-feira:
A sonolência me dominava, dormia e pouco abria os olhos e
quando Reichel me ofereceu a sopa disse-lhe: – “não preciso de nada, já
terminei a minha tarefa”. Mas eu não queria morrer e não pude recusar um
pouco de kasha preparada por Maria Reichel, a companheira russa de Adolfo,
ela não sabia que ao me dar colheradas da sopa de nossa terra preparava-me
para o undiscovered country de Hamlet e levava-me para Tver na Rússia,
onde nasci. Viajando na minha infância dormi toda sexta-feira e, como já
disse, expirei ao quase meio dia de sábado.
26 e 27/06/1876, segunda e terça-feira:
Conversei com Reichel sobre nossa grande paixão, a música e
especialmente Beethoven e deleitei-me com suas palavras sempre inspiradas,
mas quando chegamos a Wagner não pude evitar um severo julgamento sobre
seu caráter e sua música apesar de eu e ele nos encontrarmos na fala de
Sigfrido: – “Quão feliz estou / De me fazer livre / Sem nada para me sujeitar
nem me obrigar!” Numa de minhas escapadelas do torpor lembro-me ter dito
a Reichel: “Venha, venha me abraçar, meu bom amigo.”
24 e 25/06/1876, sábado e domingo:
Com a ajuda do enfermeiro, marca de minha agonia, tomei um
pouco de chá, um pouco de sangria e às vezes um pouco de água, a mais
gelada possível. Ditei, em russo, cada ponto e cada vírgula, uma carta para
minha companheira e mulher Antonia onde dizia-lhe da minha esperança de
voltar à nossa casa em Lugano dentro de quinze dias. Não queria morrer.
22 e 23/06/1876, quinta e sexta -feira:
Dopado, imerso no torpor de narcóticos que me permitiam
dormir, sentia-me um estúpido e percebia nos olhares de Vogt, Reichel que a
doença me vencia… Bendito ópio e não a religião que me aliviava as dores e
me fazia dormir/sonhar… intoxicado pelos ambientes românticos de minha
juventude e cujos eflúvios narcotizantes jamais cessaram de produzir efeitos
mesmo nas maiores adversidades, como agora diante da morte. Diávolo.
21/06/1876, quarta feira:
Sentia-me bem melhor e conversei longamente com Reichel
sobre nossa juventude e sonhos em comum e ao ser perguntado porque jamais
encontrei tempo para escrever minhas memórias respondi que não valeria a
pena abrir minha boca. Hoje os povos de todas as nações perderam o instinto
da revolução. Todos parecem estar muito satisfeitos com sua situação e o
medo de serem derrotados mais uma vez os fazem inofensivos e inertes. Não,
se ainda pudesse ter um pouco de saúde, escreveria uma Ética fundada nos
princípios do coletivismo, sem frescuras filosóficas ou religiosas.
19 e 20/06/1876, segunda e terça-feira:
Uma diarréia aumentou a lista de meus males e a sujeira que me
cercava. Contra a minha vontade, meus amigos insistiam na presença de um
enfermeiro dia e noite. Recuso, teimoso digo não à essa regressão para a
infantilidade, eu que nunca confiei cegamente nos médicos e com eles
discutia os diagnósticos, tive que ceder à presença do enfermeiro.
17 e 18/06/1876, sábado e domingo:
O velho Reichel havia viajado no fim de semana, ótimo, pois do
leito hospitalar pude rejuvenescer-me nas conversas com seu filho e jovens
amigos e lembrar-lhes e lembrar-me o jovem que fui em 1842 e dizia: abram
suas mentes; deixem os mortos enterrarem os mortos e convençam-se pelo
menos de que o espírito, sempre jovem, sempre renascendo, não deve ser
procurado nas ruínas que caem. A paixão pela destruição é também uma
paixão criativa… memórias fragmentadas, cacos com cheiro de suor e pólvora
compartilhados, reconstruídos…
16/06/1876, sexta feira:
Um pouco mais disposto que na véspera, sempre desajeitado,
não sabia como conviver com a sonda e acabava sem roupas na cama,
assustando a todos por estar tal qual Adão no paraíso.
15/06/1876:quinta-feira
No leito do hospital, sob o olhar médico de Adolf Vogt,
superando crises de falta de ar e dores eu lia Die Welt als wille und
Vorstellung de Schopenhauer e discutia com todos (médicos, enfermeiros,
companheiros, amigos) sobre filosofia e, pasmem, acima de tudo, sobre a
vida.
Consegui ficar contente com o estranho maquinismo que me
introduziram para escoar meus líquidos e minhas dores.
[Imagen: images-duckduckgo-com.jpg?w=300&h=150]Mikhail Alexandrovich Bakunin
III. Genealogia
Mas, já que falei em Tver, a província Russa que nasci, deixemme
fazer aqui um curto esboço genealógico:
O fundador de minha família foi um certo Miguel Vasilievich
Bakunin que adquiriu na primavera de 1779 uma propriedade, as terras de
Premujino. Meu avô, Miguel Bakunin, recebeu a comenda de conselheiro de
Estado na corte de Catarina II quando ainda era jovem, porém sem ambições
políticas retira-se para Premujino e o que sei dele são as estórias contadas por
tios e pais compondo em minha imaginação infantil uma figura de Hércules
por sua força física, seu temperamento indomável e suas proezas de como pôr
para correr um bando de ladrões apenas com um bastão nas mãos ou como
teria levantado uma carroça e carroceiro jogando-os ao rio por ter sido
desafiado pelo condutor… Nasci dia 30 de maio de 1814, na província de Tver
entre Moscou e São Peterburgo e deram-me o nome de Miguel Alexandrovitch
Bakunin em lembrança ao Sansão da família, o avô que conheci por estórias.
Meu pai, Alexandre, pertencia à velha nobreza e educou-se em
Florença. Ele só retornaria à Rússia com a idade de 35 anos. Educou-se e
passou sua juventude no estrangeiro. Meu pai era um homem muito
espirituoso, muito instruído, erudito, bastante liberal, filantropo, deísta e um
pouco ateu, antes de mais nada um livre pensador em contato com o que havia
de celebridades políticas e científicas na Europa e consequentemente em
contradição completa com tudo o que existia e se respirava na Rússia de
então.
Meu pai era extremamente rico. Era proprietário de mil almas
masculinas, as mulheres não eram contadas na servidão, como se não as
contam mesmo na liberdade. Ele era o senhor de mais ou menos 2.000 servos
masculinos e femininos, com o direito de vendê-los, de bater-lhes, de
transportá-los à Sibéria, de enviá-los ao exército como recrutas e, sobretudo,
de explorá-los sem piedade ou simplesmente de roubar-lhes e viver de seu
trabalho forçado. Já disse que meu pai chegou à Rússia cheio de sentimentos
liberais. A princípio seu liberalismo se revolta contra essa horrível, infame
posição de senhor de servos; chegou mesmo a tentar projetos mal calculados e
mal executados de emancipação dos servos. Depois o hábito e a conveniência
fizeram dele um proprietário tranquilo e resignado à servidão de centenas de
seres humanos de cujo trabalho tirava a sua sobrevivência.
Éramos onze irmãos. Fomos criados sob os cuidados de nosso
pai, muito mais à maneira ocidental do que à maneira russa – vivíamos, por
assim dizer, fora da Rússia, num mundo cheio de sentimentos e fantasias, mas
despojado de toda realidade. Nossa educação a princípio foi muito liberal.
Algumas palavras sobre o meu desenvolvimento intelectual
durante este período: falava muito bem em francês, a única língua que me
fizeram estudar a gramática, um pouco de alemão e entendia razoavelmente o
inglês, algumas palavras de latim e grego e não tinha nenhuma idéia de
gramática russa. Meu pai nos havia ensinado pela Histoire Ancienne de
Bossuet e me fez ler um pouco de Tito Lívio e de Plutarco, este na tradução
de Amyot. Tinha algumas noções de geografia bastante incertas e vagas e,
graças a um tio, oficial aposentado do estado-maior, tinha aprendido
aritmética, álgebra e planimetria. Esta era toda a bagagem científica que levei
da casa de meu pai aos quatorze anos. Quanto ao ensino religioso, foi nulo. O
padre de nossa paróquia, excelente homem, do qual muito gostava pois me
dava pãezinhos de mel, deu-nos algumas aulas de catecismo que não
exerceram absolutamente nenhuma influência, nem positiva, nem negativa,
quer seja no meu coração ou no meu espírito. Era mais cético que crente, ou
mais ainda, indiferente.
Minhas idéias sobre a moral, sobre o direito, sobre o dever, eram
consequentemente vagas. Tinha sentimento, mas nenhum princípio. Amava
indistintamente, amava os bons e o bem e detestava os maus, sem saber o que
constituía a maldade e a bondade, me indignava e me revoltava contra toda
crueldade e contra toda injustiça. Creio mesmo que a indignação e a revolta
foram os meus primeiros sentimentos. Minha educação moral estava
deformada pelo fato de que toda minha existência material, intelectual e
moral estava fundada sobre um injustiça gritante, sobre a absoluta
imoralidade, sobre a servidão dos camponeses que permitia o nosso ócio. Meu
pai possuía plena consciência dessa imoralidade, porém, homem prático,
nunca nos falava sobre ela, e nós a ignoramos por muito tempo, tempo em
demasia. Eu tinha ainda o espírito aventureiro. Meu pai, que havia viajado
muito, contava-nos as suas viagens. Uma de nossas leituras favoritas, leituras
que sempre fazíamos com ele, eram as descrições de viagens. Meu pai era um
naturalista erudito. Adorava a natureza e nos permitia esse amor, essa
curiosidade ardente por todas as coisas da natureza, sem nos dar contudo a
menor noção científica. A idéia de viajar, de ver novas regiões, novos
mundos, tornou-se uma idéia fixa em nós todos. Esta idéia contínua,
persistente, desenvolveu minha fantasia. Nos momentos de descanso eu me
contava histórias ou me via sempre fugindo da casa de meu pai e buscando
aventuras longínquas… Além disso, adorava meus irmãos e minhas irmãs,
estas sobretudo, e reverenciava meu pai como um Deus. Assim era quando,
em 1828, entrei como cadete na Academia de Artilharia. Foi o meu primeiro
contato com a realidade russa.
IV. A idéia fixa
Novas regiões, novos mundos, essas idéias depois de tantas
cabriolas, constituiram-se idéia fixa. Não sabia se meu barco chocar-se-ia
com as rochas, nem sabia o que é ainda pior: se haveria de encalhar em algum
banco de areia. Porém o que sabia com toda certeza é que este barco não
reduziria sua marcha enquanto restasse uma só gota de sangue nas minhas
veias.
Não digo que eu fosse desprovido de amor-próprio, mas jamais
este sentimento me dominou; ao contrário, fui obrigado a lutar contra mim
mesmo e contra a minha natureza toda vez que me preparava para falar
publicamente ou mesmo para escrever para o público. E se eu sofresse de
egoísmo, este egoísmo seria unicamente necessidade de movimento,
necessidade de ação. Meu caráter era marcado por um defeito capital: o amor
ao fantástico, ao insólito, às aventuras inauditas, à projetos abertos para
horizontes infinitos e sem que ninguém possa prever como iriam terminar.
Numa existência ordinária e calma eu sufocava, sentia-me mal em minha pele.
Os homens procuram ordinariamente a tranquilidade e a consideram como o
bem supremo; no que me concerne, ela me mergulhava no desespero; minha
alma se encontrava em perpétua agitação, exigindo ação, movimento e vida.
Eu deveria ter nascido em algum lugar nas florestas americanas, entre os
colonos do Far West, lá onde a civilização está ainda em seu início e onde
toda existência nada mais é do uma luta incessante e não numa sociedade
burguesa organizada. E, também, se desde minha juventude o destino tivesse
querido fazer de mim um marinheiro, eu seria ainda hoje, provavelmente, um
bom homem, eu não teria pensado na política e não teria procurado outras
aventuras e tempestades a não ser as do mar. Mas o destino decidiu de outra
forma e minha necessidade de movimento e de ação permaneceu insatisfeita.
Esta necessidade, junta, em seguida, à exaltação democrática, foi, por assim
dizer, minha única motivação. No que concerne a esta exaltação, ela pode ser
definida em poucas palavras: o amor pela liberdade e um ódio invencível por
toda opressão, ódio ainda mais intenso quando esta opressão dizia respeito a
outra pessoa, e não a mim mesmo. Procurar minha felicidade na felicidade do
outro, minha dignidade na dignidade de todos aqueles que me cercavam, ser
livre na liberdade dos outros, eis todo meu credo, a aspiração de toda minha
vida. Eu considerava como o mais sagrado dos deveres o de me revoltar
contra toda opressão. Sempre houve em mim muito de Dom Quixote, não
somente na política, mas também em minha vida privada; eu não podia ver,
com olhar indiferente, a mínima injustiça, e, por uma razão ainda mais forte,
uma gritante opressão.
Seja compreensivo, leitor, para com minhas fantasias, utopias e
não esteja daí a torcer-me o nariz.
Vamos lá, retifique o seu nariz, e retornemos à idéia fixa. Minha
existência e obra caminharam juntas, nunca tive paciência para levar uma
atividade até o final. Iniciava caminhos que abriam veredas para novas ações
e aventuras, começava livros quilométricos que jamais terminava. Vivi uma
aventura interminável, cheia de golpes de sorte, derrotas, dissabores e sempre
disposto à vida livre. Fui perseguido, caluniado por sempre ter exercido a
tarefa de inverter simétricamente o imaginário hierárquico. Desejei para mim
e para os homens tarefas heróicas: não ser criatura e sim criador, emanciparse
não apenas da tutela alheia mas também do hábito de guiar a outros. Se o
Estado e a Igreja nos disciplinam a todos para renunciarmos às atividades
vitais que nos são inatas -(tais como inventar-se, aperfeiçoar-se, conhecer-se
e conhecer, rebelar-se, saciar-se, fazer amor prazeirosamente)- a nossa
evolução dependerá então de esforços satânicos: a paixão pela emancipação e
pela diferença, querer sempre uma queda infinita para a vida.
V. Episódios de 1848
Mas eu não quero passar adiante, sem contar sumariamente
alguns do mais felizes episódios de minha vida, acontecidos nas Revoluções
de 1848 e 1849, pois sentia que homens de minha têmpera crescem e fincam
raízes em meio aos furacões e amadurecem melhor no tempo das tormentas do
que sob os raios do sol, como costumava dizer o amigo Adolfo Reichel.
Enfim a revolução acontece em fevereiro. Ao saber que se lutava
em Paris emprestei, para qualquer eventualidade, um passaporte de um
conhecido e me dirigi a Paris. Mas o passaporte foi inútil. “A república foi
proclamada em Paris”, essas foram as primeiras palavras que ouvimos ao
atravessarmos a fronteira. Ao ouvir a notícia arrepiei-me, fui a pé até
Vallenciennes pois a ferrovia tinha sido destruída. Em todos os lugares a
multidão, os gritos entusiásticos, bandeiras vermelhas em todas as ruas, em
todos os lugares, em todos os edifícios públicos…
Cheguei a Paris em 26 de fevereiro, três dias após a proclamação
da república…
Impressionou-me Paris, cidade enorme, centro da cultura
européia, subitamente transformada nun Cáucaso selvagem. Em todas as ruas,
quase em todos os lugares, as barricadas insurgentes como montanhas se
elevando.
… A seguir, durante mais de uma semana morei com
trabalhadores num alojamento na Rua Tournou, a dois passos do Palácio de
Luxemburgo; este alojamente reservado à guarda municipal era como tantos
outros uma fortaleza republicana…
Tive assim a ocasião de ver os trabalhadores, observá-los de
manhã até a noite. Jamais, em nenhuma parte, em nenhuma outra classe
social, encontrei esta nobreza de abnegação, nem tamanha integridade,
realmente tocante, delicadeza de maneiras e amabilidade unida a um heroísmo
ímpar…
…Levantava-me às cinco ou quatro da manhã e dormia às duas
da madrugada, em pé durante o dia inteiro, indo a todas assembléias,
reuniões, “clubs”, passeatas, manifestações; em uma palavra – respirava por
todos meus sentidos e todos meus poros a embriaguês da atmosfera
revolucionária. Era um festa sem começo nem fim; via todo mundo e não via
ninguém, pois cada indivíduo se perdia na multidão errante e anônima; falava
com todos sem depois lembrar das minhas palavras ou as dos outros, pois a
atenção era absorvida a cada passo por fatos e coisas novas, pelas novidades
imprevistas. Esta febre geral não se encontrava mediocremente apenas nas
conversas, mas era reforçada pelas notícias chegadas de outras partes da
Europa, onde escutava-se palavras como estas: “Lutas em Berlim, o rei foge
após fazer um discurso! Luta-se em Viena, Metternich fugiu e a república foi
proclamada! Toda a Alemanha está sublevada! Os italianos triunfaram em
Milão, Veneza, tendo os austríacos sofrido uma vergonhosa derrota! A
república está proclamada, toda Europa torna-se uma república. Viva a
república!”
Parecia que o universo estava de pernas pro ar; o inacreditável
tornou-se o habitual, o impossível possível, e o possível e habitual
insensatos. Numa palavra, o estado de espírito era tal que se alguém dissesse:
“Deus foi derrubado, a república foi proclamada no céu”, todos acreditariam e
ninguém ficaria surpreso…
Não acreditava que nenhuma teoria, nenhum sistema préestabelecido,
nenhum livro pudessem salvar o mundo. Eu não pertencia à
nenhum sistema, era um autêntico buscador. Sabia que a Revolução apresenta
três quartos de fantasia e um quarto de realidade. A vida, caro leitor, é
sempre bem maior que uma doutrina…
Inebriado pela atmosfera revolucionária me interessava muito
pouco pelos debates parlamentares, a era parlamentar, a era das assembleias
nacionais constituintes, etc., etc., havia terminado. Qualquer um que
interrogue a si mesmo sobre este ponto descobrirá que já não sente nenhum
interesse – ou, apenas, um interesse forçado e irreal – por essas formas
políticas caducas. No que me dizia respeito, tenho de confessar que já não
acreditava em constituições nem em leis de nenhuma espécie; a mais perfeita
constituição do mundo não seria capaz de satisfazer-me. O que se necessita é
algo muito diferente: inspiração, vida e um mundo totalmente diferente do
atual, um mundo sem leis, um mundo livre, em suma.
Perseguido pela polícia prussiana obriguei-me a uma semiclandestinidade
e consegui um passaporte inglês falso com o nome de um tal
de Anderson, o que me permitiu viajar.
O primeiro de abril de 1849 marca a minha memória
desercarnada talvez por estar agora rememorando-o da perspectiva do além
onde os limites entre a ficção e o real são tão incertos quanto os que separam
o sonho da vigília, a mentira da verdade…
Leitor, não torça-me, novamente, o nariz; voltemos à narrativa,
afinal aconteceu num primeiro de abril.
Estava em Dresden, Alemanha, era um domingo de Ramos, e fui
assistir ao concerto no Palácio da Ópera onde Ricardo Wagner regia a Nona
Sinfonia de Beethoven. Ali o conheci quando após o espetáculo fui
cumprimentá-lo dizendo: “se toda a música escrita até hoje estivesse sob o
perigo de desaparecer numa guerra mundial, gostaria de salvar esta sinfonia
mesmo que me custasse a vida”.
Fizemo-nos amigos e ainda me lembro da cara de espanto de
Minna, companheira de Wagner, ao me observar comendo enormes pedaços
de carne ou salsicha e bebendo taças de conhaque de um só trago, arengando
que o espírito eterno que destrói e aniquila, que é a insondável e eternamente
criativa fonte de toda a vida estava para revelar-se e recusando o vinho por
ser uma bebida insípida, outra taça de conhaque e todos na casa de Wagner
concordando que ela estava prestes a chegar, a Revolução.
No dia 3 de maio vi erguerem as primeiras barricadas em
Dresden, os insurgentes tentam tomar o Arsenal, o exército abre fogo e mata
quinze pessoas. Percorria diariamente, junto a Heubner e outros, as barricadas
discutindo, animando seus defensores. De tanto falar perdi a voz mas mesmo
rouco continuava junto aos revolucionários.
Tristeza, no dia 6 de maio os insurgentes ateiam fogo no Palácio
da Ópera (o mesmo onde ouvi a Nona Sinfonia), há dois dias eu não dormia,
não comia, não bebia e sequer fumava e ainda fui injustamente acusado do
incêndio. Contudo pensava ,e ainda penso do além, que as revoluções não são
um jogo infantil, nem um debate acadêmico ou um jogo literário. A revolução
é a guerra, e quem diz guerra diz destruição de homens e de coisas.
As tropas prussianas e saxônicas já ocupavam Desden e quando
tudo já estava perdido propus que o governo provisório revolucionário tivesse
a delicadeza de estourar pelos ares (junto comigo, óbvio) quando da entrada
das tropas do exército. Recusaram minha proposta por elevada maioria. Eu
sabia que molestava como ainda molestam as minhas idéias.
Eu e outros tentamos ainda resistir em Chemnitz, cidade
próxima a Dresden, estava extenuado, depois de mais de seis dias e seis noites
sem dormir. Em 10 de maio de 1849 fui preso no Hotel Anjo Azul e escoltado
pelo exército prussiano até Dresden.
VI. Triste, mas curto
Não nego que, ao avistar e pisar novamente o solo russo, depois
de onze anos de ausência, mesmo acorrentado e escoltado por soldados
austríacos que me entregavam aos seus colegas russos, não pude reprimir um
sentimento quase de satisfação. Não era efeito da pátria política; era-o do
lugar da infância, dos cheiros, cores e da língua nativa. Não resisti e disse aos
soldados russos em nossa língua: – “Pois bem rapazes, me alegro de haver
retornado a minha terra, mesmo que seja para morrer nela”. Esqueci que
voltava como prisioneiro de um estado autoritário mas um oficial logo
lembrou-me dizendo: “Estás terminantemente proibido de falar”. Voltei à
Rússia no dia 17 de maio de 1851, calma caro leitor não furtar-me-ei em falar
brevemente dos dois anos passados desde a minha prisão, coisas de memórias
desencarnadas.
Fiquei preso inicialmente em Dresden, depois em Königstein,
aproximadamente um ano em Praga, cinco anos em Olmutz, completamente
acorrentado e, em Olmutz, até mesmo acorrentado ao muro, fui em seguida
transportado para a Rússia. Na Alemanha e na Áustria minhas respostas às
questões foram muito curtas: “Vocês conhecem meus princípios, eu os
publiquei e fi-los conhecer em alta e inteligível voz; eu quis a unidade de uma
Alemanha democrática, a libertação dos eslavos, a destruição de todos os
reinos cimentados pela violência, antes de tudo, a destruição do império
austríaco; apanhado de armas na mão, vocês têm muitos elementos para me
julgar. Eu não responderei mais a nenhuma de suas questões”. Em maio de
1851 fui transferido para a Rússia, diretamente para a fortaleza Pedro e Paulo,
na fortificaçào Aleksei, onde permaneci encarcerado por três anos. Dois
meses após minha chegada, o conde de Orlov veio ver-me em nome de
Nicolau I. “O soberano me enviou a você e me ordenou dizer-lhe: “Diga-lhe
que me escreva, como um filho espiritual escreve a um pai espiritual”; você
quer escrever?”
Eu refleti um pouco e disse a mim mesmo que, diante de um
juri, num processo público, eu deveria manter meu papel até o fim, mas entre
quatro paredes, à mercê do urso, eu podia sem vergonha suavizar as formas;
pedi então prazo de um mês; eu aceitei – e efetivamente escrevi um tipo de
confissão, meus atos eram, por sinal, tão manifestos, que eu não tinha nada a
esconder. Após ter, em termos gentis, agradecido ao monarca por sua
complacente atenção, acrescentei: “Sire, Vós quereis que eu vos escreva
minha confissão, está certo, eu a escreverei, mas sabeis que na confissão
ninguém é obrigado a declarar os pecados de outro. Após meu naufrágio, só
me resta um único tesouro, a honra e o sentimento de que não traí nenhum
daqueles que confiaram em mim; consequentemente, não delatarei ninguém”.
Dito isso, com algumas exceções, contei a Nicolau toda minha vida no
estrangeiro, inclusive todos os meus projetos, impressões e sentimentos.
Sei que após tê-la recebido, ele nunca mais me interrogou sobre
assunto nenhum. Encarcerado durante três anos na fortaleza Pedro e Paulo, fui
transferido no início de 1854 para Schüsselburg, onde permaneci detido ainda
três anos. Atingido pelo escorbuto, perdi todos os meus dentes. A prisão
perpétua é uma coisa terrível, levar uma vida sem objetivo, sem esperança,
sem interesse. Dizer a si mesmo todos os dias: “Eu me tornei hoje um pouco
mais imbecil e amanhã serei ainda mais imbecil”.Com uma horrorosa dor de
dentes que durava semanas e voltava pelo menos duas vezes por mês; não
podendo dormir de dia nem de noite, fizesse o que fizesse, lesse o que lesse; e
mesmo durante o sono sentir no coração e no fígado uma dor alucinante, com
este sentimento fixo: eu sou um escravo, eu sou um morto, eu sou um
cadáver. Entretanto, não perdi a coragem; se a religião se manteve em mim,
ela se desmoronou definitivamente nas fortalezas. Eu só tinha um desejo: não
capitular, não me resignar, não me abaixar até procurar um consolo em não
sei qual engano, guardar até o fim, intacto, o sentimento sagrado da revolta.
Morto Nicolau, pus-me a esperar mais vivamente. Houve a coroação, a
anistia. Alexandre Nikolaevitch, sucessor de Nicolau I, de seu próprio punho,
riscou meu nome da lista que lhe haviam apresentado. Um mês se esgotou:
recebi uma intimação para escolher entre a fortaleza ou a deportação para a
Sibéria. É claro que escolhi a deportação. Minha libertação da forteleza não
foi obtida facilmente; o monarca, teimoso como uma mula, recusou diversas
vezes; um dia, entrou no gabinete do príncipe Gorchtakov (o ministro das
Relações Exteriores), com uma carta na mão (precisamente a carta que eu
escrevera em 1851 a Nicolau) e lhe disse: “Mas eu não vejo o mínimo
arrependimento nesta carta”; o idiota, ele queria um arrependimento!
Finalmente, em março de 1857, saí de Schlusselburg e ,com o consentimento
do monarca, passei vinte e quatro horas com a minha família, em Premujino;
em abril, fui conduzido a Tomsk, Sibéria. Vivi lá aproximadamente dois anos
e conheci uma encantadora família polonesa, cujo pai, Ksaverii Vasilievitch
Kwiatkowski trabalhava na indústria aurífera. A um quilômetro da cidade, no
campo, esta família habitava numa pequena casa, onde a vida passava na
tranquilidade e no respeito das velhas tradições e costumes. Tomei o hábito
de ir lá todos os dias e propus-me a ensinar o francês, etc., às duas moças;
liguei-me afetivamente com a mais jovem, Antonia, minha esposa, ganhei sua
inteira confiança (eu a amei apaixonadamente, ela também estava apaixonada
por mim), de modo que a desposei; e já faz dois anos que estou casado e
muito feliz. Em março de 1859, instalei-me em Irkutsk, na Sibéria oriental,
onde entrei para o serviço da Companhia fluvial do Amur. Sentia-me como se
o gelo siberiano houvesse preservado minha carne como a de um mamute
russo.
Triste capítulo; passemos a outro mais alegre.
VII. Curto, mas alegre.
Fiquei prostrado. Havia percorrido mais de três mil quilômetros
nas geleiras da Sibéria, sem dormir e sonhando com minha liberdade. Nas
prisões e no exílio aprendi que não existe estado mais deplorável do que verse
obrigado a permanecer eternamente preso em si mesmo… Somente em
sociedade, com outros, e com ajuda dos demais, pode o homem sentir-se
plenamente homem. No início de julho de 1861 estava no porto de
Nikolaevsk, um mês após ter saído de Irkutsk, embarquei primeiramente no
navio mercante Strelok de bandeira russa e consegui passar para o veleiro
Vickery, de bandeira norte-americana, que fazia escala comercial nos portos
japoneses. Tinha escapado das garras do urso de Moscou.
Cheguei no porto de Hakodate, Japão, no início de agosto e no
dia vinte e quatro embarcava no vapor norte-americano Carrington para a
América.
Cruzando os mares não pude deixar de lembrar da carta que
havia escrito na prisão de Pedro e Paulo em São Petersburgo há dez anos onde
dizia que eu deveria ter sido marinheiro ou outra coisa qualquer. O destino me
fazia marinheiro e me carregava para o Far West, onde um dia desejei ter
nascido.
Desembarquei em San Francisco, Califórnia em outubro e em
lombo de burros, carroças, andando vivi minha rápida aventura americana até
atravessar o istmo do Panamá, como odiei os mosquitos daquela maldita
selva…
Embarquei para New York onde cheguei em 18 de novembro,
revi velhos camaradas das revoluções de 48, agora exilados na América. Após
um mês e pouco estava desembarcando em Liverpool, donde dirigí-me à
Londres. Dei a volta ao mundo em 150 dias. Em Londres fui imediatamente a
casa de Alexandre Herzen. Era a noite do dia 27 de dezembro de 1861 e
encontrei Herzen e família jantando. Subi rápido as escadarias e gritei
jogando-me aos braços de Herzen: “- Onde há ostras frescas por aqui?”.
Depois de tanto tempo enterrado vivo sentia-me novamente um
homem pleno e livre.
VIII. Que escapou a Marx
Outra coisa que também merece ser lembrada é a metafísica de
Herr Marx. Da mesma forma que escapou a Aristóteles uma compreensão
sobre a solidariedade do aborrecimento humano a Marx escapou a
compreensão da liberdade.
Marx e eu fomos velhos conhecidos. Encontrei-o pela primeira
vez em Paris, em 1844. Mas sempre desconfiei da sua ciência e sempre estive
mais próximo de Proudhon com o qual muito conversei e aprendi. Mas éramos
bastante amigos, Marx e eu.
Ele já era muito mais avançado do que eu ou pelo menos
incomparavelmente mais erudito do que eu. Na época eu não entendia
absolutamente nada de economia política e meu socialismo era puramente
instintivo. Nós nos víamos frequentemente, pois o admirava muito por seu
saber e por sua apaixonada e entusiástica dedicação à causa do proletariado,
mesmo que mesclada com sua vaidade pessoal. Porém, nunca existiu entre nós
uma franca intimidade. Nossos temperamentos não o permitiam. Ele me
chamava de idealista sentimental e tinha razão. Eu o chamava de vaidoso,
desconfiado, pérfido e também tinha razão. Fomos nos encontrar novamente
após minha fuga da Sibéria em 1864, quando fui convidado para visitá-lo na
sua casa em Londres. Foi a última vez que o vi pessoalmente e tivemos um
encontro cordial. Das várias injúrias que Marx me agraciou, uma agradou-me
em particular: – “Maomé sem o Alcorão”. Não por Maomé mas sim por ele ter
reconhecido que nunca defendi um livro sagrado, uma ortodoxia. Por sua vez
Marx às vezes me passava a imagem de querer ser Deus ou Zeus. Decida-o
por si, caro leitor.
Eu soube um dia por um amigo em comum, que quando Marx
passava uma temporada na casa de seu amigo Kugelmann em Hannover, em
1867, sentiu uma estranha paixão pela cópia de um busto de Zeus encontrado
na cidade italiana de Otricoli. Ele se achava parecido com o déspota do
Olimpo na Grécia antiga. Para ficar ainda mais parecido com Zeus,
semelhança também percebida por Kugelmann, Marx deixa crescer, a partir de
então, sua barba e cabelos que sempre usou aparados. A sua semelhança com
Zeus, ou a de Zeus com Marx, – quem sabe – impressionou-o tanto que a
cópia do busto de Zeus adorna seu escritório em sua casa londrina de
Maitland Park Road desde o Natal desse mesmo ano. Como já disse eu o
chamava de vaidoso e tinha razão.
Sempre denunciei as mentiras mais vis e terríveis que o nosso
século engendrou: o democratismo oficial e a burocracia vermelha. Essa
última com sua ditadura do proletariado construíria um socialismo de caserna,
onde a massa uniformizada dos trabalhadores e das trabalhadoras despertaria,
adormeceria, trabalharia e viveria ao som do tambor; para os hábeis e para os
sábios que teriam o privilégio do governo.
Num tal sistema, o fruto proibido que tanta atração exerce sobre
os homens e o diabo da revolta, este inimigo eterno do Estado, se revelam
fácilmente nos corações daqueles que não estão totalmente embrutecidos, e
nem a educação, nem a instrução, nem mesmo a censura garantirão a
tranquilidade de tal Estado. Será necessário uma força policial devotada que
supervisione e dirija a opinião pública e as paixões populares. Contráriamente
ao pensamento dos comunistas autoritários, e a meu ver, erradamente, que
uma revolução social pode ser decretada e organizada quer por uma ditadura,
quer por uma assembléia constituinte seguida de uma revolução política, eu e
meus amigos, pensamos que ela só pode realizar-se e ser conduzida ao seu
pleno desenvolvimento pela ação espontânea e contínua das massas, dos
grupos e associações populares. A vida, não a ciência, cria a vida; a ação
espontânea do povo só pode criar a liberdade.
Os comunistas imaginaram que “sua ordem” poderia ser
conseguida através do desenvolvimmento e organização do poder político nas
mãos da classe trabalhadora e, particularmente, do proletariado industrial.
Nós os socialistas revolucionários acreditamos que tal objetivo só se pode
alcançar através do poder social, não político e consequentemente antipolítico,
das massas trabalhadoras da cidade e do campo.
Eu sempre exigi a mais absoluta liberdade do indivíduo dentro
da Associação Internacional dos Trabalhadores e acusava Marx e seu
conselho geral de Londres de tentarem converter a Internacional numa espécie
de Estado monstruosamente gigantesco, sujeito a um único critério social
representado por uma forte autoridade centralizadora, a de Marx.
Marx e os seus sempre afirmaram que essa autoridade, a
ditadura do proletariado, é um passo essencial para a completa liberdade; e
que a sociedade sem Estado é o objetivo mas que o Estado ou a ditadura são
os meios. Falando dessa evidente contradição eu terminarei por aqui meus
argumentos contra Marx. Ele afirmava que somente a ditadura poderia criar a
vontade popular. Eu respondo que nenhuma ditadura pode ter nenhum outro
fim exceto perpetuar a si mesma. A liberdade sómente pode ser criada pela
liberdade. Basta de Herr Marx, caro leitor.
IX. O anarquismo
Sempre neguei a centralização e fui um apaixonado defensor
das tradições comunitárias e federalistas. Percorri um círculo em minha vida
agitada; minha infância e adolescência aconteceram nas cercanias de um Mir
– comuna coletivista – na Rússia e na minha velhice vivi sob o federalismo
cantonal suíço. Sempre acusei Rousseau de inaugurar a mais sutil justificativa
da razão de Estado, ou seja, aquela que se ampara numa despótica vontade
geral que aniquila qualquer liberdade individual. Sempre escrevi, falei, que
todo amo exige submissão, genuflexões, obediência cega e por isso a
organização estatal é a negação da própria humanidade.
Não houve e não pode haver um Estado bom, justo, virtuoso.
Todos os Estados são maus no sentido em que, pela sua natureza, pela sua
base, por todas as condições e pelo fim supremo da sua existência, são todos a
oposição da liberdade, da moral e da justiça humana. Eu não fui um filósofo
ou criador de sistemas, como Marx, como um verdadeiro buscador sempre
escutei a voz da vida que é sempre mais vasta que qualquer doutrina. Sempre
me neguei a criar projetos para sociedade futuras.
O instinto de dominação, este instinto senhorial que impulsiona
a submeter sistemáticamente tudo que lhe é mais débil, a mandar, a conquistar
e a oprimir não menos sistemáticamente, tem por corolário a prudente e fácil
submissão frente a força triunfante com o pretexto da obediência às
autoridades chamadas legítimas.
O sentimento de rebeldia, esse orgulho satânico que recusa a
dominação de qualquer amo, divino ou humano, e que é o único que no
homem revela o amor à independência e à liberdade, esse é o princípio que
sempre defendi. Defendi ainda a substituição da ordem hierárquica fundada,
de cima para baixo, por uma organização nova não tendo outra base que os
interesses, as necessidades e as atrações naturais das populações, nem outros
princípios que a federação livre dos indivíduos nas comunas, as comunas nas
províncias, as províncias nas nações. Rejeito toda a legislação, toda a
autoridade e toda influência privilegiada, patenteada, oficial e legal, mesmo
saída do sufrágio universal, convencido de que ela nunca pode estar ao
serviço de uma minoria dominante e exploradora, contra os interesses da
imensa maioria subjugada. Eis, em que sentido eu sempre fui anarquista.
Caro leitor deves estar perguntando: “mas será que ele rejeita
toda autoridade?” Longe de mim tal pensamento. Quando se trata de botas,
recorro à autoridade dos sapateiros; se se trata de uma casa, de um canal ou
de uma ferrovia, consulto a do engenheiro ou a do arquiteto. Mas nunca
deixei imporem-se-me nem o sapateiro, nem o arquiteto, nem nenhum sábio.
Aceito-os livremente reservando sempre o meu direito incontestável de crítica
e de contrôle; consulto sempre várias autoridades especialistas, comparo suas
opiniões e escolho aquela que me parece mais justa. Mas nunca reconheci
nenhuma autoridade infalível, nunca tive fé absoluta em ninguém. Sempre
recebi e doei, assim é a vida humana. Cada um é dirigente e cada um é
dirigido ao mesmo tempo. Portanto, não há autoridade fixa e constante, mas
uma troca contínua de autoridade e de subordinação mútuas, passageiras e,
sobretudo voluntárias. Sempre defendi, pois, a rebelião da vida contra a
ciência, ou melhor, contra o governo da ciência. Seria melhor vivermos sem a
ciência do que nos deixar governar pelos sábios.Nunca quiz nenhuma espécie
de liderança. Os vermes devoram-me, porém o que eu sempre quiz foi o
triunfo da liberdade. Sempre quiz, e do além ainda quero, que a humanidade
se veja realmente emancipada de toda autoridade e de todos os heróis
presentes e futuros.
X. De como não fui nem clichê, nem salvador, nem burocrata,
nem pontífice e nem gorila da esquerda ou da direita.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
XI. Das negativas
Minhas últimas palavras, caro leitor, são todas negativas. Não
alcancei a celebridade, não fui ministro, não vi a vitória da revoluçào.
Verdade é que, ao lado dessas negativas, coube-me a sorte de sempre contar
com os amigos e viver livre. Somadas umas coisas e outras, qualquer pessoa
imaginará que não houve míngua nem sobra, e consequentemente, que saí
quite com a vida. E imaginará mal; porque ao chegar a este outro lado do
mistério, achei-me com um pequeno saldo, que é a derradeira negativa desta
lista de negativas: – Não fundei partidos, não transmiti a nenhuma criatura o
legado da autoridade.
____________________________________________________
P.S. – Eu que psicografei as memórias póstumas de Mikhail
Alexandrovitch Bakunin atesto para os pesquisadores universitários ter tido a
garantia do satã da revolução de que tudo o que foi relatado é a mais absoluta
verdade histórica. Digo ainda que essa coisa de psicografar é complicada pois
do além um fantasma que se dizia chamar Brás Cubas insistia em cruzar a
minha linha com Bakunin.
Assis, outono de 1994.
Sergio Augusto Queiroz Norte
Núcleo de Estudos Libertários Carlos Aldegueri.
ANARQUIA
La palabra "anarquía", inventada un poco como provocación por Pierre-Joseph Proudhon (filósofo político y revolucionario francés), y utilizada en 1863 por el pensador libertario Mijael Bakunin
Anarquía es un concepto que procede de la lengua griega y que hace mención a la ausencia de poder público. Puede estar relacionado con el movimiento político que propone la existencia de una organización social que no sea jerárquica.
A comienzos del  siglo XXI Occidente se nutre aun de los restos vivientes, o metamorfoseados, de las innovaciones dispersadas por la imaginación política del siglo XIX, una de las más prolíficas de la historia de la humanidad. Nos nutrimos de nacionalismo feminismo, vanguardismo,  marxismo, socialismo, federalismo y de otras migajas de políticas menores. Y  todavía está poco rastreada la influencia radial que el anarquismo tuvo sobre grupos políticos e intelectuales, entre otros, individualistas de toda suerte, liberales,  anticlericales, la floración radicalizada de la izquierda de los años 60 , la contracultura norteamericana y europea, el rock el punk , las tendencias libertarias en el movimiento de derechos humanos y en el de la disidencia en los países soviéticos, el pacifismo antimilitarista, el reclamo al uso placentero del propio cuerpo, el movimiento de liberación de los animales y el ecologismo radical. Se diría que el anarquismo construyo una parte importante del plancton que hasta el día de hoy consumen cetáceos del movimiento social, incluso algunos que todavía tienen que madurar del todo.
La historia cultural del anarquismo en un yacimiento que todavía puede ser explorado fructíferamente. ¿Cuál fue su modo de existencia específico? ¿Cuáles son sus innovaciones éticas? ¿Cuál es su relación entre sus prácticas modeladoras de la existencia y la imaginación política de su época?
Estas preguntas deben ser precedidas  por ciertos presupuestos demográficos. Nunca existieron demasiados anarquistas (exceptuando el caso de la anomalía española entre 1890 y 1939) y, el hecho de haber sido un movimiento evangelizador que nunca alteró esta condición de penuria. Hacia 1910 la policía calcula que había entre 5000 y 6000 fieles de “las ideas” en la Argentina. Esta cantidad de anarquistas organizados era altísima. En la mayor parte del mundo, apenas un puñado de partidarios y simpatizantes- la mayoría, inmigrantes o viajeros- activaba intermitentemente, mantenía algunas correspondencias con centros emisores de ideas, se involucraba en huelgas o bien editaba alguna publicación. Los anarquistas, minoría demográfica, siempre han vivido al borde de la extinción de las ideas libertarias en su tiempo: la historia de los anarquistas es la historia de las historias de las experiencias migratorias. Implantación puntillista; salpullido negro en los 360 grados del atlas. La razón que explica la dispersión triunfante de “la idea” reside en el inmenso esfuerzo individual devotado por cada anarquía a la supervivencia de su causa. Eran fogoneros de un tren fantasma. En todo caso, el número, la “masa crítica”, no supuso obstáculo para la propagación de un ideario político tan exigente. En cambio, si algo favoreció esa difusión, fue la inexistencia de un “conmutador central” ideológico que informara y disciplinara a los militantes dispersos acerca de las orientación de su acción  y el contenido de sus propuestas. Por el contrario lo que resaltaba en la historia anarquista es la plasticidad de la teoría  y praxis y, consecuentemente, una variedad notable de su flora y fauna. La dosis de la libertad de que disfrutaron en relación con los modos de subjetivación que les correspondía se desprende de esa condición.

Esta limitación demográfica explica porque cada vida de anarquista se volvía preciosa, y por qué la vida misma, entendida como “ejemplo moral” resultaba ser tan valiosa como las ideas, libros y manifiestos que editaron. En cada vida se realizaba mediante prácticas éticas específicas, la libertad prometida. Cada existencia de anarquista, entonces, se transformaba en la prueba, el testimonio viviente, de una libertad del porvenir. Ellos se percibían a sí mismos como esquirlas actuales de un futuro que 
era obturado una y otra vez por fuerzas más poderosas. De ahí que las biografías de anarquistas se nos presenten como las vidas de los santos, como existencias, que todo lo sacrifican en beneficio de su ideal; amistades, familias, ascenso social, tranquilidad, previsión de la vejez. Hasta el día de hoy existen viejos anarquistas que se han negado a solicitar la jubilación estatal. Estas privaciones eran aceptadas, si no jubilosa, al menos convenidamente, pues el anarquismo les había sido prometido como experiencia exigente, aunque no imposible. Para ellos la libertad era una experiencia vivida, resultado de la coherencia necesaria entre medios y fines, y no un efecto de declamación, una promesa par un “después del Estado”. De modo que, a los efectos prácticos, el anarquismo no constituyo un modo de pensar la sociedad de la dominación sino una forma de existencia contra la dominación. En la idea de libertad del anarquismo no está contenido únicamente un ideal, si no también distintas prácticas éticas, o sea, correas de transmisión entre la actualidad de la persona y la realización del porvenir anunciado. 
Justamente porque el anarquismo no concebía a la persona según el modelo liberal del “sujeto de derechos” era imperioso modelar a cada anarquista según ética específica, y no en relación con una jurisprudencia abstracta, abarcadora y generalizada. La norma ética orientaba tal construcción de persona era la siguiente: “vive como te gustaría que se viviera en el futuro”.
Las practicas anarquistas ambicionaban trastocar el antiguo régimen psicológico, político, cultural del dominio, no solo porque ese modo de gobernar a los hombres resultaba ser coercitivo desigualitario, sino también porque los forzaba a volverse muñones de sí mismos, personas incapaces de auto dignificarse.  La auto dignificación racionalista, impulso fértil de voluntad, apego por la camaradería humana, combate al miedo y la sumisión por ser bases fisiológicas y psicológicas del dominio, imaginación anticlerical y toma de partido por el oprimido, tales eran las piezas que los anarquistas pretendieron ensamblar en cada individuo singular. En el extremo, se aspiraba a la santidad social; no era posible una sociedad anarquista hasta que el último 
de los habitantes de la tierra no se hubiera convertido en un anarquista. Esto no supone procurar la perfección de las almas sino purgar la idea de revolución de la tentación del “golpe de mano” alejándola de los peligros que los padres fundadores previeron en la deriva de las ideas autoritarias  propagadas por el marxismo o “socialismo autoritario” tal como lo definían. Por eso insistían en que la revolución fuera “social “antes que “política“. Lo cual suponía antes que una revolución social se insistía en que se trataba de una revolución personal, es decir, de la construcción del propio carácter o “voluntad “en relación antagonista con poderes jerárquicos. El desligamiento de la sociedad “carcomida” comenzaba por la toma de conciencia de la miseria existente y de las tropelías de los gobiernos autocráticos, pero también por estrategias de purificación de la personalidad. La entrada a los grupos anarquistas siempre supuso una conversión, un autodescubrimiento del “yo rebelde“. El objetivo de tal conversión, y del despojamiento consiguiente de los vicios sociales del dominio, buscaba el auto dignificación. En la prensa anarquista de principios del siglo XX se reiteran consejos dirigidos a la forja de la personalidad, entre ellos, tomar conciencia del estado del mundo, no dejarse atropellar  por los poderosos y sus “esbirros“, actuar con reciprocidad hacia el compañero, servir con el ejemplo al pueblo maltratado, abandonar los vicios burgueses, en particular el alcohol, el burdel, el juego por dinero y la participación en el carnaval. Pero la dignificación de si no solo exige evitar estos males sociales sino también ejercer autocontrol, es decir, una apropiación de si a fin de hacer lugar a un querer libre y liberado de la formación burguesa. No óbstate, esa autoformación libertaria no podía realizarse en el interior de las experiencias sectarias  en los bordes vírgenes de la experiencia histórica, como lo habían intentado los furieristas en sus falansterios y los utopistas en sus comunidades cerradas. El anarquista se veía a sí mismo como un hijo del pueblo. Era un átomo suelto en medio del encadenamiento elemental que a todos obligaba, y cuyo vinculo orbitaba con la cultura popular era paradójico.

El aprestamiento a la subjetividad anarquista, del núcleo ético de la voluntad tenía como objetivo sustentar una “revolucionaria“, que servía para endurecer ante las percepciones y para no desfallecer ante los magros resultados de la propaganda de las ideas. Asimismo para que incluso un solo anarquista se sintiera capaz de fundar publicaciones o de erigir sindicatos, bibliotecas y ateneos.
Ser un revolucionario suponía “tener moral“, y no solamente para devenir un “caso ejemplar” respetado incluso por sus enemigos políticos, sino para tonificar el espíritu y mantener la fe, tal cual los cual los cristianos ante las tentaciones o el martirio. Nadie puede hundir en su alma cimientos de acero si no se tiene fe en el advenimiento de un mundo nuevo.  Los anarquistas creían; pero no eran religiosos, en el sentido habitual de la palara; el misterio de la fe política era balanceado por una sólida formación racionalista (incluso por momentos científica) y por un gusto por la sensibilidad escéptica de tipo “volteriana“. Eran centauros; mitad razón, mitad impulso.
Pero si se dejan momentáneamente de lado el odio inmediato al opresor y las imágenes felices de un mundo sin cadenas( es decir, sin Estado, sin prisiones, sin fuerzas armadas , sin policía, sin Papa, sin nobleza, sin carnicerías etc.) se nos evidencian entonces los logros culturales del anarquismo y, especialmente los contornos culturales de sus prácticas de autoformación , que tenían como función primeramente, ayudar a forjar el carácter revolucionario y luego, testear constantemente la relación entre la propia vida y los ideales. 
El anarquista no acepta el servicio militar obligatorio; desertaba. No acepta unirse en matrimonio bajo la supervisión de la iglesia o del Estado; se unía libremente a su pareja, “unión libre“. En lo posible no envía a sus hijos a escuelas estatales, sino a escuelas libres o “racionalistas“. No bautiza a sus hijos según el sanatorial; solían recurrir a nombres significativos. No se debe aceptar ascensos de rango en las jerarquías laborales o salariales, se trabaja a la par del compañero. Procura además  ser buen trabajador, para darEugenesia
a la burguesía rentista y ociosa como a los demás trabajadores que alguna vez levantaran un mundo distinto sobre las ruinas actuales.
Debe negarse a testificar en un juicio si ello suponía un perjuicio para quien fuera acusado por razones de Estado. No debe aceptar los días feriados dictados por el Estado o la iglesia. No da propina o limosna, pues lo correcto es procurar un salario digno. En algunos casos extremos, muchos anarquistas se niegan a jugar a las cartas o a apostar dinero a fin de no promover la lucha de “todos contra todos“. Al fin, debía de estar pertrechado y preparado cultural y políticamente para acompañar en primera fila a los pueblos que se rebelen.  Y no fueron pocos los anarquistas que renunciaron por testamento a la tumba individual, prefirieron el osario común. Otros donaron sus cuerpos a la ciencia.
Este decálogo ético promovía un modelo de conducta que necesariamente exigía firmeza interior. Al afirmamiento de si contribuían una seria de prácticas introspectivas, que abarcan desde la lectura de libros de ideas novelas sociales e historias de héroes y revueltas populares hasta las primeras pruebas de fuego de la lucha social con las que intima el nuevo adherente a las ideas, sean huelgas, piquetes, contrabando de armas,  periódicos, seguidas por las inevitables temporadas pasadas en la cárcel, líquido amniótico bien conocidos por los militantes, y a la vez vivero de anarquistas. Todas estas prácticas de “cuidado de si “estaban dirigidas a facetar una subjetividad potente (una voluntad) frente al poder jerárquico. No solo es preciso no gobernar  a otros, también contener en sí mismo una serie de principios bien afirmados a fin de no dejarse gobernar. A quien gobierna a sí mismo y se niega a ser gobernado se lo  representa como un “hombre rebelde“, refractario pero a la vez ilustrado y racional; un argumentador irreductible. La educación de la voluntad se desarrollaba mayormente en un nicho político psíquico y emocional que resultó ser la invención organizativa más llamativa de todas las promovidas por el anarquismo; elgrupo de afinidad  que hasta la súbita explosión de los sindicatos organizados en torno de principios libertarios hacia 1900, constituyo el modo de encuentro y de relación habitual entre anarquistas  y que lo sigue siendo hasta el día de hoy.
Lo característico del grupo de afinidad anarquista no reside solamente en la horizontalidad recíproca y la común pertenencia ideológica de sus integrantes sino en la confianza mutua como cemento de contacto de sus miembros y su plasticidad empática.
La introducción a las ideas anarquistas corría muchas veces a cargo de una “maestros” que eras transmisores de la memoria social la historia del movimiento anarquista y las ideas . La maestría no está necesariamente  vinculada con la lectura de libros, aun siendo valuados especialmente en la tradición anarquista si no en el conocimiento personalizado de alguien ya experimentado en la doctrina libertaria. Nos obstante a quien oficiaba a modo de maestro no se le exigía ser un sabio, sino una mezcla de una persona “iniciada” y evangelizador. Era habitual que los ya experimentados dirigieran “lecturas comentadas” en sindicatos y ateneos para círculos de personas sin educación formal alguna o recién llegados al anarquismo. Este tipo de iniciación estuvo vigente hasta los sesenta del siglo XX. Desde entonces la entrada del anarquismo ocurre por contagio o activismo de “pandilla”.
Los ejercicios de oratoria, que primero sucedían en veladas de ateneos o sindicatos y luego en actos públicos, operaban a modo de entrenamiento retorico para el viajero. En cambio, nada preparaba al hombre de “ideas” para las habituales estadías en el presidio. Pero todos podían confiar en la solidaridad que emanaría del otro lado de los muros. Por otra parte, quienes maltrataban a los presos, torturaban a los detenidos o reprimían concentraciones obreras, sabían que podían ser el blanco de la venganza tribal. De todos modos, en casi todos los casos de “justicieros” anarquistas, estos actuaron en la mayor soledad.
Ciclos semanales que unían socialmente a los anarquistas y a la vez aprestaban intelectual y espiritualmente ligaban a anarquistas a su organización y a otros compañeros. Junto a la participaciónactiva en veladas y conferencias, la asistencia a picnics de confraternización y a lunch´s de camaradería, la colaboración con piquetes de huelga, campañas de solidaridad por compañeros presos, marchas y mítines. Se entonaban canciones e himnos revolucionarios, así como se participaba a título de público en “reuniones de controversia” que consistían en torneos de oratoria en que dos contendientes (anarquistas y de otras filosofías) disputaban en torno de un tema convenido, por ejemplo, la existencia o inexistencia de Dios.
El objetivo  de estos rituales y participaciones consistía en inspirar y facetar sentimientos nobles, y en desarraigar los “males de la subjetividad” que dividen a los seres humanos. Han de haber existido pocos movimientos políticos menos anti intelectuales que el libertario, que solo se cuidó de enfatizar la importancia de vincular el trabajo manual  y el intelectual en una sola madeja indevanable.  La imprenta constituía su “multiplicación de los panes” y su “máquina infernal” a la vez. Los libros atesorados incluían la historia de las revoluciones modernas, los clásico anarquistas, las biografías de militantes caídos, las memorias de anarquistas conocidos, los testimonios de prisión y persecución, los compendios de ciencia “moderna” y las ineludibles novelas sociales; constituían una fuente de información fundamental para analizar la vida ética anarquista.
A inicios del siglos XX comenzaron a difundirse entre los anarquistas dos discursos dirigidos al cuidado de la mente del niño y del cuerpo en general. Las escuelas racionalistas se proponías como instituciones y doctrinas alternativas a la fiscalización eclesiástica de la infancia y a la circulación de retoricas estatales en los planes curriculares escolares, y en ellas se inculcaba el conocimientos de la ciencia, la libertad como ideal, la formación integral del alumno. Y la convivencia de saberes manuales e intelectuales. Es esas escuelas se habían eliminado los castigos y amonestaciones, así como las jerarquías preestablecidas entre maestros y alumnos. La suposición antropológica que las orientaba presentaba al niño como librepensadores por naturaleza, y a las ideas religiosas, el patronato estatal y el patriotismo como desvirtuadores de la mente infantil. Todo esto 
con el fin de educar al niño para un futuro no muy lejano, suponía también construir ese mundo a través de nuevas generaciones puestas a salvo de las garras y vicios de la vieja sociedad.
Un típico problema que se le planteaba al alumno… “si un trabajador fabrica diez sombreros en ocho horas, y por hacerlo le pagan $5, decena que la empresa envía al mercado a $50 ¿Cuánto dinero robó el patrón al obrero?”
En el anarquismo, el discurso eugenesia
La eugenesia (del griego ευγονική /eugoniké/, que significa ‘buen origen’’) es una filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos. El eugenismo pretendería el aumento de personas más fuertes, sanas, inteligentes o de determinada etnia o grupo social para lo que promueve directa o indirectamente la no procreación de aquellos que no poseen esas cualidades llegando a considerar su aplicación como una ventaja en el ahorro de recursos económicos para los países
…proponía la planeación de ciudades ideales  para la vida social; que no deben confundirse con la tradición de las utopías perfectas, si no con el mejoramiento del habitad obrero, sin estar del todo ajeno a preocupaciones sanitarias e higiénicas. Algo que se presentó como un borde cultural apenas aceptable para la mentalidad burguesa. El anarquismo la eugenesia también abarco la difusión del vegetarianismo, del nudismo, del antitabaquismo, de la procreación responsable o “consiente” (de raíz neomaalthusiana) que predicaba la necesidad de restringir la natalidad a fin de eludir la miseria obrera, la propaganda del uso del condón y la publicación de otros métodos anticonceptivos, la crítica al consumo del alcohol, el cuidado a la salud en general. Todo esto se cruzaba con los discursos sobre el amor libre, la importancia de las afinidades electivas y la libre voluntad.
La eugenesia y racionalismo buscaban invertir la dosis de alienación vital inyectada por la sociedad “falsa” así como promover prácticas existenciales menos insinceras y más

saludables. La mayoría de  estas costumbres y modelos de conducta  no eran obligatorios ni de cumplimiento forzoso. El anarquismo nunca ha sido una secta ortodoxa ni dispuso de un libro negro en el cual hubiera podido consultarse una perspectiva. La aceptación de las prácticas es libre, y estas se difunden a la manera de las corrientes de opinión, contagiando o entusiasmando,  y no como un credo.
Los anarquistas nunca se refugiaron en retoricas de la conveniencia o en estrategias “maquiavélicas” o coyunturalitas, a pesar de las consecuencias de tales acciones y opiniones costosas o letales  a su inmediata supervivencia política. En suma nuca mintieron acerca de quiénes eran y que querían. Decir la verdad siempre es costoso. Las cárceles resultaban ser maletas herméticamente cerradas, pero con doble fondo; se transformaban en espacios de concientización de los otros presos “sociales”. Y las prohibiciones no eran más que molestias al paso, gajes del oficio. Ningún anarquista tiene el día comprado. Se diría que viven en libertad condicional, la sinceridad política se extendía a otros ámbitos de la actividad, particularmente respecto al manejo del dinero, tema con el cual se mantenía una estricta escrupulosidad. Los registros contables de los sindicatos anarquistas eran perfectos.
Anarquistas, seres de extremos. Así como la historia del capitalismo moderno y de la sociedad industrial es inescindible del surgimiento del sindicalismo, así también el anarquismo es incomprensible sin su antípoda, la jerarquía. El anarquismo y el monarca siempre se midieron entre sí, como capas geológicas que no se confunden aunque se reconocen y se estudian mutuamente, como cérvidos que eventualmente se enfrentan en campo de lidia. Pero esa misma tensión nutre la tendencia a asilarse centrípetamente en las propias ideas y prácticas culturales como también convoca complejas relaciones osmóticas entre el “alma anarquista” y  “ la burguesa”, vínculos que deben analizarse a través de los procesos metamórficos que su mutua pugna produce en la frontera en disputa.
Las vidas anarquistas en sí mismas, que siempre bascularon entre el color tenebroso  y el aura lírica, constituyeron un modelo moral que atrajo intermitentemente las energías refractarias de sucesivas oleadas e jóvenes. Comprender la fuerza de esta atracción no es sencillo, y es de poca utilidad la explicación psicológica, a saber, que los jóvenes necesitan por un tiempo de una estadía en el infierno o bien mantener intacto su sentido de la irrealidad hasta el momento de “sentar cabeza”. Indudablemente, el adjetivo “revolucionario” le cabe al anarquismo como un guante al puño, pero entre las facetas que admitía esta idea descuella la de la “subversión existencial “. El demonio rojo y el judío errante han sido los emblemas grabados a fuego en la historia anarquista. También lo han sido el Ave Fénix y Lázaro redivivo.

E.E.D.G.

BIBLIOGRAFIA
Fragmento de “Átomos sueltos” Christian Ferrer 
http://www.portaloaca.com/pensamiento-li...kunin.html
Lee todo en: Definición de anarquía - Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/anarquia/#ixzz3LwAskSoJ
http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenesia

COLECTIVO PAÑUELOS ROJOS
¡Contra el miedo y las divisiones causadas por ideologías caducas!
¡Por la unidad y la lucha organizada desde las calles!
¡Por la Autonomía, Autogestión y Autogobierno de los Pueblos en todo el Mundo!
¡Para Todos Todo, Viva Tierra y Libertad!


panuelosrojos@gmail.com
http://panuelosrojos.blogspot.mx/
https://www.facebook.com/panuelos.rojos.9?fref=ts