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Já está disponível para livre leitura o número 1 da revista Erva Rebelde de Porto-Portugal. Textos sobre educação, eleições, anarquismo, patriarcado e capitalismo, esquerdistas arrependidos, Cuba, Brasil, Criança, crítica ao plataformismo…

Link:
https://ligarj.wordpress.com/2017/05/15/1650/
Nota da LIGA: nos anos 2o do século XX seguiu-se um diálogo recorrente do debate sobre “organização anarquista” no seio do movimento anarquista. Uma vez mais as águas da anarquia regaram a livre terra da cultura social e política anarquista. Seus atores no momento eram nada menos que Nestor Makhno e Errico Malatesta. Anarquistas já respeitados em seu momento histórico.
Antes de você participar deste diálogo entre dois dos mais dedicados anarquistas na nossa história, é preciso vos dizer que outras formas de anarquismo tiveram expressão e notabilidade desde o século XIX: Mutualistas, Coletivistas, Anarco-Sindicalistas, Anarco-Cristãos, Anarco-Comunistas, Niilistas, Anarco-Feministas, Anarco-Individualistas, Anarco-queer, Anarco-Punk… e destas tantas outras formas e expressões libertárias foram paridas no seio dessa terra fértil que é a anarquia.
Hoje, temos também alguns ilógicos híbridos absurdos como Anarco-bolcheviques, Anarco-capitalistas, Anarco-maduristas, Anarco-nacionalistas. Com estas expressões  concluímos que o conceito “anarco” tornou-se, para desavisados e imbecis úteis, apenas um prefixo, um adjetivo para oportunistas de plantão, filão de pesquisa de carreristas acadêmicos. Mas a história anarquista é uma referência para que as gerações de hoje e de amanhã não sejam alienadas. E para além da anarquia, o desejo de liberdade é maior que a mentira.
Enfim, paz entre nós, resistência e luta contra exploradores e opressores. Uma excelente leitura.


Link:
https://ligarj.wordpress.com/2017/05/13/...narquista/
Mauricio Gómez
https://es.theanarchistlibrary.org/libra...o-cultural

[Imagen: libros.jpg]
Descargar o leer completo en pdf: https://es.theanarchistlibrary.org/libra...ltural.pdf
Contenido

Introducción
Performatividad literaria o por qué el quehacer editorial puede ser una forma de acción anarquista
Una cosa soy yo, otra son mis escritos[10]
I. El anarquismo como punto de partida
Los anarquistas de acción directa
El anarquismo clásico
El problema esencial del anarquismo
La imposibilidad de definir al sujeto y la educación como elemento disruptivo
II. El quehacer editorial: problematizaciones desde el anarquismo crítico
Una crítica al discurso de los derechos de autor desde el anarquismo
Análisis de alternativas existentes: copyleft y Creative Commons
El debate sobre la calidad. Una postura anarquista y crítica
III. Un proyecto editorial político e independiente
La publicación por las vías tradicionales
El quehacer editorial independiente. ¿Independiente de qué?
El trabajo editorial independiente como proyecto político
Una propuesta editorial desde el anarquismo
Bibliografía 

------------
Introducción


El anarquismo es, posiblemente, la teoría política con peor reputación en la historia de la humanidad. En el siglo XX, la palabra «camarada» automáticamente marcaba de «comunista» a quien la utilizara y hacía de cualquiera un «peligro para la sociedad», al menos en territorios democráticos-capitalistas; sin embargo, la connotación de «anarquista» era todavía peor vista (en ambos bandos de la Guerra Fría, además), pues era sinónimo de terrorista, destructor, inconforme, enemigo del Estado (o de la organización proletaria), etc. Hoy en día las cosas no han cambiado mucho. El comunismo fracasó estrepitosamente como alternativa válida para la democracia capitalista, pero el anarquismo sigue siendo visto, a grandes rasgos, como sinónimo de terrorismo, independientemente de la forma de gobierno que esté instaurada.

Esto ha repercutido en el número de estudios o trabajos relacionados con la filosofía anarquista, ya que representa un peligro a la reputación de académicos que tomen en serio una filosofía que propone la eliminación del Estado-Nación que ha reinado prácticamente desde hace dos siglos.[1] A pesar de eso, hay pensadores que corren el riesgo de abiertamente llamarse «anarquistas», aunque sigan siendo una minoría comparados con los que adoptan otras corrientes de pensamiento. Por los mismos motivos, hay quienes se saben anarquistas pero prefieren que su política no interfiera con su quehacer diario para no atraer atención no deseada, ya sea propaganda negativa o los ojos de un Estado represor que no tolere este tipo de pensamiento.

Esta tendencia no está del todo injustificada. Los anarquistas, al menos en el siglo XXI, han tomado posiciones violentas que facilitan que los medios de comunicación los encasillen en personas sin escrúpulos que no saben lo que quieren pero no temen destruir todo para obtenerlo. Sin embargo, como en cualquier teoría política, no podemos hablar de un solo tipo de anarquismo, sino de muchos. Entonces, ¿cómo saber si una teoría es anarquista o es de cualquier otra corriente? En general, las propuestas anarquistas buscan la remoción del Estado, pero no para instaurar una sociedad que se rija por la ley de la selva, como nos quieren hacer creer los medios de comunicación o las figuras que actualmente ostentan el poder, sino para buscar una sociedad más justa en igualdad de condiciones. Esta idea detrás del anarquismo podría estar también relacionada con otras corrientes, si se mira desde otro ángulo: el comunismo, por ejemplo, busca abolir el Estado capitalista para instaurar uno llevado a cabo por pares; es decir, por el proletario. El fin es también, a grandes rasgos, buscar una sociedad más justa en igualdad de condiciones. Incluso la democracia, que actualmente es la forma de gobierno más popular en todo el mundo y tajante enemiga del comunismo o anarquismo, busca exactamente lo mismo: una sociedad más justa en igualdad de condiciones. Mi intención con estas líneas, que podrían ser vistas como una obviedad, es decir que, muchas veces, los fines son los mismos, mientras que los medios de alcanzarlos son los que hacen que dos partes puedan ser afines o estar en guerra perpetua.

En el caso del anarquismo, comúnmente se piensa que su fin es la abolición del Estado, cuando el Estado en general, en cualquier filosofía política, es solo el medio para llegar al fin que sea, en este caso, una sociedad libre de ataduras institucionales, políticas y religiosas. Pero para llegar a ese fin existen varios caminos o medios disponibles. La forma más común en el anarquismo, al menos según los medios de comunicación masivos, es la acción directa por medio de la violencia: ocupaciones, agresiones a policías o políticos, bombas en establecimientos, etc. Si bien es verdad que hay movimientos anarquistas que optan por esta vía de expresión (aunque no todo lo que se les atribuye a los anarquistas sea perpetrado por quienes comparten esta filosofía), también es cierto que existen anarquistas que utilizan otro tipo de estrategias para lograr el fin de conseguir una sociedad más justa donde todos seamos libres. El trabajo que tienes ante tus ojos es, precisamente, un esfuerzo de pensar el anarquismo desde otro paradigma alejado de la violencia de cualquier tipo.

En las siguientes páginas argumento lo mal que entendemos al anarquismo en nuestra sociedad actual, pero no solamente desde una postura que reivindique al anarquismo justificando lo mal que lo hemos entendido, sino también haciendo una crítica profunda a los valores anarquistas clásicos con la intención de revitalizar su visión del mundo y su pertinencia en un nuevo milenio. Mi intención es evidenciar que el anarquismo crítico no tiene nada que ver con el terrorismo, que muchos de sus valores pueden ser compartidos por el común de las personas sin necesidad de una misma bandera y, lo más importante para este trabajo, que el anarquismo como ideario político puede ser puesto en práctica de manera relevante en el ámbito editorial. En este trabajo, el anarquismo va más allá de una bandera o etiqueta y tiene que ver más con la crítica del poder soberano centralizado, ya sea en el Estado o en la figura del individuo, y con la creación de formas de vida alternativas basadas en la cooperación, la igualdad y la autonomía. Estos son los criterios básicos que me permiten identificar el anarquismo, aunque no me interesa tanto definirlo de una vez y para siempre (lo cual es, además, imposible) como examinar su emergencia en ámbitos prácticos más allá de la teoría política.
La manera en que propongo llevar a cabo el anarquismo, es decir, su medio de expresión, es a través del quehacer editorial. Este medio podría ser visto como algo sin sentido para llevar a cabo un pensamiento anarquista porque cualquier cosa que tenga que ver con la cultura, y más con la literatura, tiende a ser visto como algo estático, algo sin acción política, por lo que no podría llevarnos a ningún fin. Sin embargo, desde el pensamiento literario contemporáneo es posible vislumbrar que la literatura no solamente narra o describe, sino que también hace, y es esta idea la que me permite plantear una intervención anarquista desde el mundo editorial.

https://es.theanarchistlibrary.org/
[Imagen: thump_9735470p15032017.jpg]

Por Fandango-Revolución

Se me ha olvidado escribir. Mi pensamiento no es capaz de centrase en una idea, en una imagen, en una reflexión el tiempo suficiente para idear una manera de plasmarlo en la escritura. Aún no sé, de hecho, si conseguiré dar forma a estos pensamientos que aquí intento comunicar. Mi único consuelo, mientras me esfuerzo en encontrar las palabras, es que quede reflejada esa dificultad para expresarme, que al fin y al cabo no es otro el tema de este escrito. Mi dispersión mental, que sé común a un importantísimo sector de la sociedad occidental y a gran parte de los llamados países “en vías de desarrollo”, concretamente a la población más joven, aunque intuyo que sus efectos son aún más desconcertantes en los adultos que tienen entre treinta y pocos y cuarenta y muchos y que han disfrutado una infancia sin internet y menos informatizada o como mucho rudimentariamente informatizada. Mi dispersión mental, digo, aparte de por circunstancias personales difíciles que prefiero omitir aquí pero que están directamente relacionadas con el objeto que a continuación trataré, está causada en gran parte, aunque como digo depende directamente de esas otras circunstancias, por un exceso, probablemente abuso, de las nuevas (o ya no tan nuevas) tecnologías de la comunicación.


Durante este último año, probablemente dos, y en parte debido a esas circunstancias de las que acabo de hacer mención y que prácticamente me han recluido en un pueblo pequeño y sin muchas opciones de desplazamiento, no por una pura elección o decisión aunque también, he centrado mi actividad de contestación política, de propagandaanticapitalista, en lo que se ha dado en llamar “redes sociales” (entrecomillo porque tengo mis dudas de cuánto de social tienen estas redes). Concretamente, porque las demás aunque tenga abiertas cuentas o perfiles casi no las utilizo, he usa facebook, y mi actividad ha sido casi en su totalidad contestataria, si bien no niego haber hecho alguna amistad importante gracias a este medio, aunque supongo que las implicaciones socio-afectivas de otras redes son muy similares en forma y contenido.

No pongo en duda, anticipándome a las aclaraciones, que mi trabajo de difusión propagandística, no tanto de mis obras y escritos sino más bien de los de otros ya conocidos o que me llegaban a través de la propia red, no haya tenido un valor y una utilidad para llegar a un buen número de personas más o menos interesadas, poniendo así en práctica la llamada “dinámica de virus”.1 Y por lo demás he de adelantar también que mi intención no es la de abandonar por completo estos medios (que no debemos olvidar no deja de ser un canal que el sistema de dominación estatal-capitalista pone a nuestro servicio, probablemente para ponernos a nosotros a su servicio, y que no dudará en transformar, como vemos que así sucede constantemente siguiendo unas leyes de mercado que están en todos los ámbitos de la vida, o incluso eliminar en el preciso momento en que, al írseles de las manos, se alcanzara a través de estos medios un verdadero desencadenamiento revolucionario) sino la de tomarme un respiro que a su vez debe servirme para reflexionar, como comienzo a hacer con este escrito, sobre cómo debo, o debemos, usar estos medios para producir efectos reales en la sociedad sin vernos atrapados por sus tentáculos todopoderosos que convierten el medio en un fin en sí mismo.

Difusión contestataria aparte, en los últimos meses he podido comprobar cómo las redes sociales penetran en nuestro cerebro cambiando incluso las estructuras habituales de nuestro pensamiento, aportando probablemente algo, pero en general con unas consecuencias negativas para las capacidades intelectuales del individuo afectado. En realidad la lógica de su funcionamiento es muy sencilla, se trata ni más ni menos que de una continuación y de un mejoramiento cuantitativo de la técnica que la comunicación unidireccional ya llevaba poniendo en práctica varios decenios de años: un bombardeo incesante y abrumador de mensajes en forma de escritos, vídeos, fotografías. La diferencia es que en este caso el emisor no es un productor de mensajes único sino que es la comunidad de usuarios misma la que pone en movimiento la información; eso sí, en la mayoría de los casos muy condicionada por esa otra transmisión tradicional al servicio del poder que no deja de aumentar y adaptar la producción de mensajes y su capacidad de manipularlos. Y sobre todo da la opción al usuario de lanzar él mismo sus propios mensajes y de responder a los otros. Este hecho, en principio con implicaciones únicamente positivas, supone sin embargo un arma de doble filo. El hecho de que puedas responder y por tanto ser contestado implica que se entre en una espiral comunicativa de la que uno siempre espera más; más usuarios, más mensajes, más información relevante o no. Y como consecuencia de ello más tiempo dedicado a un proceso comunicativo cuyo fin hemos olvidado o ni siquiera ha existido jamás más allá del simple hecho de lacomunicación.

Una vez dentro de esa espiral en la que, en menor o mayor medida, en unos medios u otros (además de las redes propiamente dichas existen medios que digamos las complementan como portales de vídeos, fotos, música, blogs, etc. que también producen dominios en red) todos nos hemos sentido un poco atrapados, nuestra mente, y hasta nuestro cuerpo, no tiene más remedio que adaptarse al medio. Como cuando uno realiza cualquier tipo de trabajo repetitivo, a lo que muchos de nosotros estamos tan acostumbrados gracias al sistema de producción industrial automatizada en el que aún nos desenvolvemos, durante un período de tiempo, un día es suficiente, su mente se expone a una situación “traumática” hasta que al cabo de un tiempo se acostumbra a la rutina de dicha actividad. Por poner un ejemplo muy alejado del ámbito que nos ocupa, si alguna vez han practicado la actividad de la recogida manual de aceitunas durante todo un día es muy normal que en el momento de irse uno a dormir vean ramas y aceitunas caer, sin embargo esto irá sucediendo con menor intensidad a medida que uno se acostumbra a la actividad en cuestión.

Pues bien, los que están expuestos a la comunicación a través de las redes sociales durante un tiempo elevado, y esto es muy habitual debido a su capacidad adictiva sobre todo entre los más jóvenes (“En la página web de la revista Chronicle of Higher Education se publicó recientemente el caso de una adolescente que enviaba 3000 mensajes de texto al mes. Esto significa que enviaba una media de cien mensajes diarios, es decir, uno cada diez minutos de vigila”),2 ponen en marcha un proceso cerebral similar al de las cadenas de montaje. Con la práctica rutinaria van acostumbrando su cerebro a un tipo de pensamiento, a una forma de idear y de comunicar esos mensajes. Supongo que habrá múltiples estudios psicológicos académicos sobre estos procesos mentales. Personalmente puedo decir que en muchas ocasiones mis pensamientos a la hora de ir a dormir funcionaban como en las redes sociales, con mensajes cortos, sin desarrollo de los mismos, y pasando fugazmente de unos a otros. Y con la continuación de esa actividad he podido comprobar cómo disminuía en mí la capacidad de atención en el desarrollo de actividades que requieren una prolongación en el tiempo como la lectura de un libro o la escritura de un texto más allá de los famosos antiguos 420 caracteres.

Así, quien más quien menos, todos hemos podido comprobar en nuestras carnes en los últimos años cómo la mente humana se adapta a los nuevos medios ofrecidos por la tecnología de la comunicación, como ya sucedió con la sociedad que hubo de adaptarse (entonces fue forzada a ello) a las nuevas condiciones creadas por la “revolución industrial” desde finales del siglo XVIII, y nunca al contrario, poniendo los nuevos medios al servicio de la comunicación y las relaciones humanas como debería haber sucedido si las cosas fueran como nos “gustaría”.
Asumámoslo: la repercusión de la tecnología cambiante de la comunicación humana es como los logros de la economía dirigida por los bancos, donde las ganancias tienden a privatizarse, mientras las pérdidas se nacionalizan. En ambos casos, el “daño colateral” tiende a ser desproporcionadamente más extenso, profundo e insidioso que los raros beneficios esporádicos”.3

Traspasando toda esta problemática de lo cibernético al mundo del “activismo”, incluso en su versión más radicalizada, comprenderemos que en las redes, gracias a las redes, pero emanando de ellas también en el mundo real, nos encontramos de frente ante la “ilusión de la contestación”. Si ésta existía antes de las redes no era desde luego de una manera tan difusa sino mucho más identificable y encuadrada por los partidos y burocracias sindicales. Como si internet no fuera ya un reflejo de la sociedad sino que sería la sociedad actual la que ha devenido un reflejo de lo que sucede en internet. Ese proceso psicológico individual del que hablamos tendría una secuela a nivel social, incidiendo en las estructuras de la sociedad misma. No debemos olvidar que es un error separar, en negativo, la psicología y la sociología. Esto lo comprendieron muy bien los situacionistas al atacar ferozmente al “psico-sociólogo” como uno de los máximos exponentes del trabajador a sueldo para la perpetuación del sistema de dominación estatal-capitalista.4

Al releer ahora con detenimiento el artículo de Antonio Ramírez “A for anonymous” en el primer número de la revista El Naufragio, comprendo que yo mismo, a nivel individual, así como los movimientos sociales acaecidos en los últimos meses a nivel nacional y mundial, hemos sido víctimas de esa virtualización de la realidad. En mi caso al enfocar la lucha en un alto porcentaje en las redes sociales, perdiéndome en una especie de revolución en pequeñito, como les ha pasado y aún les pasa a muchos otros, sin apenas incidencias reales. Y en el caso de los movimientos sociales de la primavera árabe, delspanish revolution o el occupy de Norteamérica, si bien no en toda su extensión sí en su gran mayoría, probablemente, al trasladar esas estructuras mentales virtuales a un movimiento social que, así como para “la filosofía propia del hacker internet no es un medio para llegar a nada concreto, sino se vive como un fin en sí mismo”,5 se reproduce, se expande y se muere dentro de un sistema al que no pretende destruir y al que, si no se hace un análisis muy profundo y concienzudo, ni siquiera ha llegado a poner en duda. Por supuesto no debemos dejar de intentar hacer ese análisis profundo y concienzudo de cara a futuros movimientos sociales.6

Se produce en estas redes, así como en otros medios como los buscadores google o youtube, y no de manera fortuita e inocente sino todo lo contrario,7 una especie de “guetificación cibernética”. En estos medios, y sobre todo en los últimos tiempos, ya que el dinero y los recursos humanos invertidos en “mejorarlos” debe ser monstruoso, las búsquedas de “amigos”, enlaces, vídeos, tienden a ser personificadas. Restringiéndote además cuando intentas llegar a más contactos de lo habitual con fines subversivos, poniendo trabas a la hora de difundir eventos o de solicitar “amistad” como yo mismo he podido comprobar personalmente.

Dicho todo esto, mi conclusión práctica, que no tiene por qué ser la ideal y que está pensada para el tipo de discurso que yo genero y que además está expuesta a posibles modificaciones futuras, es que debemos tender a usar con menos frecuencia y con mucho tacto este tipo de medios del poder, y sustituirlos, en la medida de las posibilidades de cada cual, por los medios abiertos del software libre (por ejemplo N-1) donde estas personificaciones no se dan, pero sin bajar la guardia ya que los que usan estos otros son un sector muy minoritario de la sociedad y ya con cierta conciencia social por lo que la “guetificación” es una trampa de la que tampoco aquí estaremos libres. Y para evitarla, tanto en un caso como en otro, nunca hemos de perder la referencia del mundo real. Debemos crear comunidades vivas y si para ello hemos puntualmente de valernos de las tecnologías del poder hagámoslo, pero sin olvidar nuestros objetivos y sin olvidar que estamos usando las armas del enemigo y nuestro enemigo las puede hacer explotar o utilizar en nuestra contra cuando lo estime necesario.

La gran misión del movimiento revolucionario mundial es recuperar, o construir donde han sido completamente devastadas, comunidades vivas y para ello necesitamos individuos vivos, algunos son recuperables, otros han sido completamente vaciados, no nos obsesionemos con ellos, vendrán nuevas generaciones que si tienen donde agarrarse pueden redescubrir la vida. Y para volver a ser individuos vivos y conscientes hemos de tener siempre presente cómo los enterradores de todo lo vivo que hay en nosotros usan esas tecnologías al servicio de la propaganda estatal-capitalista y cómo nos afectan individualmente a cada uno de nosotros como seres que intentan liberarse de sus cadenas y que la mayoría de las veces incluso ignoramos. Recuperarnos para poder recuperar la vida, que sólo es recuperable colectivamente. Paremos, reflexionemos, meditemos, respiremos lenta y profundamente, miremos nuestro interior y nuestro exterior, reaprendamos a amar, a sentir…

Y como ejercicio os propongo que escuchemos un taranto, en el que la introducción musical antes de entrar la copla en sí, solamente con guitarra y ayeo, dura casi dos minutos; a mí antes me resultaba fácil y agradable, ahora admito que he de hacer un esfuerzo para permanecer inmutable en el simple acto de la escucha. Y os propongo éste porque esta letra se la podéis dedicar a los que con tanto empeño nos llenan la vida con sus mensajes confusos a sabiendas, a los que dirigen en fin nuestras vidas por medios propagandísticos o represivos, aunque podría ser cualquier otra letra de taranto, taranta, cartagenera o ¡ay! malagueña:

Dame veneno
Si me quieres dímelo
Y si no dame veneno
Sal a la calle y di
Yo maté a mi dulce dueño
Con veneno que le di.8
Después, simplemente, escuchad el silencio, una revolución ha comenzado.

NOTAS:
1 Ver “Dinámica de virus”, Luis Navarro. Incluido en Industrias Mikuerpo. Trafcantes de sueños. Coordinación y recopilación Luis Navarro. Y disponible en el blog:http://mikuerpo.blogspot.com.es/2010/07/infeccion-el-nuevo-rostro-del-miedo.html
2 Zygmunt Bauman. 44 cartas desde el mundo líquido. Paidos. 2011. Barcelona.
3 Ibiden. Debemos aclarar que estas palabras no vienen de alguien precisamente sospechoso de radicalismo antidesarrollista sino de un profesor universitario de sociología que está alcanzando bastante fama con sus libros sobre la vida líquida.
4 Sobre la Internacional Situacionista ver los tres tomos de la revista editados por Traficantes de sueños o los libros con los textos de las secciones inglesa e italiana editados por Pepitas de calabaza, y en internet el archivo situacionista hispano: http://www.sindominio.net/ash/
5 Del artículo citado A for anonymous en la revista El Naufragio, más información en el blog de la revista: http://revistaelnaufragio.blogspot.com.es/
6 Para este análisis, y a espera de otros más extensos, que no mejores, recomendamos la publicación de El Rapto nº7, íntegramente dedicado a documentación y análisis de estos movimientos:http://www.gruposurrealistademadrid.org/taxonomy/term/28 así como los textos de Félix Rodrigo MoraPensar el 15 M y Pensando el 15 M que se pueden descargar en su página web:http://felixrodrigomora.net/articulos_y_colaboraciones.html
7 Este texto explica bastante bien el funcionamiento de estas redes y buscadores:https://proyectgoliath.wordpress.com/2012/02/14/lo-que-internet-esconde/
8 Concretamente se trata de “Taranto veneno”, registrado en el disco de Enrique Morente Sueña la Alhambra, la letra es popular y lo acompaña a la guitarra Juan Habichuela.
 


Enlaces relacionados / Fuente: 
https://sites.google.com/site/fandangore...berespacio

[Imagen: Unabomber.gif]

El mayor lujo que se permitirá la sociedad de la necesidad tecnológica, será arrebatar todo beneficio que se derivara de la revuelta estéril y la sonrisa aquiescente.
Jacques Ellul[1]

El Sistema se ha dedicado a engañar a todos los aspirantes a revolucionario y rebelde. Su truco es tan astuto que, si se hubiera planeado conscientemente, uno tendría que admirarlo por su elegancia casi matemática.

1. Lo que el Sistema no es:
Empecemos aclarando lo que el Sistema no es. El Sistema no es George W. Bush con sus consejeros y apuntadores, no son los policías que maltratan a quienes protestan, no son los presidentes de las multinacionales, y no son los Frankesteins que en sus laboratorios llevan a cabo sus juegos criminales con los genes de seres vivos. Todos estos son lacayos del Sistema, pero por sí solos no constituyen el Sistema. Precisamente, los valores individuales y personales, así como las actitudes, las creencias y el comportamiento de esta gente, podrían significar un conflicto considerable frente a las necesidades del Sistema.

Ilustrando el caso con un ejemplo, el Sistema necesita que se respete el derecho a la propiedad, pero aún así esos presidentes, policías, científicos y políticos, a veces roban. (Al hablar de robar, no nos limitamos a la sustracción de objetos físicos. Podríamos incluir las propiedades adquiridas con fines ilegales, como evadir el impuesto sobre la renta, aceptar sobornos, y algún otro tipo de chanchullos y corrupción.) Pero el hecho de que esos presidentes, policías, científicos y políticos a veces roben, no significa que robar sea parte del Sistema. Al contrario, cuando un policía o un político roba algo, se está rebelando contra la necesidad que tiene el Sistema de que se respete la ley y la propiedad. Pero, incluso cuando roban, estas personas permanecen fieles al Sistema en la medida en que, de cara al público, mantienen su apoyo personal a la ley y la propiedad.

Da igual el acto ilegal que cometan los políticos, policías o empresarios, en calidad de individuos; el robo, los sobornos, y los chanchullos no son parte del Sistema sino males que le aquejan. Cuanto menos robo hay, mejor funciona el Sistema; y ese es el motivo por el que los lacayos y promotores del Sistema siempre abogan por el cumplimiento de la ley de cara al público, incluso cuando a veces ellos mismos encuentran conveniente quebrantarla en privado.

Y pondré otro ejemplo. Aunque los policías sean los matones del Sistema, la brutalidad policial no es parte del Sistema. Cuando los policías dejan hecho mierda a un sospechoso a base de palizas, no están haciendo el trabajo del Sistema, solo están dejando fluir su propia ira y hostilidad. La meta del Sistema no es ni la brutalidad, ni las demostraciones de ira. En lo que concierne al trabajo policial, la meta del Sistema es imponer la obediencia a sus normas, y hacerlo sin dilación, con la menor violencia posible, y evitando crearse mala publicidad. Así, desde el punto de vista del Sistema, el policía ideal sería aquel que nunca se enfadara, que nunca usara más violencia de la necesaria, y que, en la medida de lo posible, recurra a la manipulación antes que a la fuerza para mantener a la gente bajo control. La brutalidad policial solo es otro mal de los que aquejan al Sistema, no es parte de él.

Y como prueba tenemos la actitud de los medios de comunicación. Los medios mayoritarios condenan la brutalidad policial de una forma casi universal. Por supuesto, la actitud dichos medios representa por lo general el consenso entre las opiniones de las clases poderosas de nuestra sociedad, ya que esto es algo bueno para el Sistema.

Lo que acabamos de comentar acerca del robo, los chanchullos, y la brutalidad policial, también se aplica a los asuntos de discriminación y persecución, tales como racismo, sexismo, homofobia, pobreza, y explotación laboral. Todas estas cosas son malas para el Sistema. Por ejemplo, cuanto más despreciada y marginada se sienta la gente negra, más propensos serán a dedicarse al crimen y menos a dedicarse a una profesión que les convierta en alguien útil para el Sistema. La tecnología moderna, con sus rápidos transportes de larga distancia y su perturbación de los estilos de vida tradicionales, nos ha llevado a una mezcla poblacional, de modo que en nuestros días, la gente de distintas razas, nacionalidades, culturas y religiones, tiene que vivir y trabajar hombro con hombro. 

Si la gente se dedica a odiarse o a rechazarse los unos a los otros basándose en cuestiones de raza, etnia, religión, preferencia sexual, etc., los conflictos que resultarían de ello interferirían con el funcionamiento del Sistema. Exceptuando a algunos restos fósiles del pasado como Jesse Helms, los cabecillas del Sistema conocen este hecho perfectamente, y por eso mismo se nos enseña, tanto en la escuela como desde los medios de comunicación, que el racismo, el sexismo, la homofobia, y demás, son males sociales a erradicar.

Sin duda, algunos de los cabecillas del Sistema, algunos políticos, científicos y altos directivos, piensan que el lugar de la mujer está dentro de casa, o que los matrimonios homosexuales e interraciales son repugnantes. Pero incluso aunque la mayoría de ellos pensara de ese modo, no significaría que el racismo, el sexismo y la homofobia fueran parte del Sistema, tal y como la existencia del robo entre las altas esferas no significa que el robo en sí sea parte del Sistema. Igual que el Sistema debe promover el respeto por la ley y la propiedad en pro de su propia seguridad, también se ve obligado a poner freno al racismo y otros tipos de persecución por la misma razón. Es por esto por lo que el Sistema, a pesar de cualquier desviación personal por parte de los individuos que conforman su élite, está básicamente obligado a acallar la discriminación y las persecuciones.

Como prueba, observemos de nuevo la actitud de los medios de comunicación mayoritarios. Exceptuando las tímidas y breves disidencias ocasionales por parte de los pocos comentaristas atrevidos y reaccionarios, la propaganda de los medios favorece de modo abrumador la igualdad racial y sexual, y la aceptación de los matrimonios gays e interraciales.[2]

El Sistema necesita una población que sea mansa, no violenta, domesticada, dócil y obediente. Debe evitar cualquier conflicto o interrupción que pueda interferir con el funcionamiento ordenado de la máquina social. Además de suprimir las hostilidades raciales, étnicas, religiosas y de otro tipo, también tiene que suprimir o aprovechar para su propio beneficio todas las otras tendencias que podrían conducir a trastornos o desórdenes como el machismo, los impulsos agresivos y cualquier inclinación a la violencia.
Naturalmente, los antagonismos raciales y étnicos tradicionales mueren lentamente, el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no son fácilmente suprimidos, y las actitudes hacia el sexo y la identidad de género no se transforman de la noche a la mañana. Por lo tanto hay muchas personas que resisten estos cambios, y el Sistema se enfrenta con el problema de superar su resistencia.[3]

2. Cómo explota el Sistema el impulso por rebelarse:
Todos los que estamos dentro de la sociedad moderna nos vemos atrapados por una densa red de normas y reglamentos. Estamos a merced de grandes organizaciones, tales como empresas, gobiernos, sindicatos, universidades, iglesias, y partidos políticos, y como consecuencia nos sentimos impotentes. El resultado de la servidumbre, la impotencia y demás humillaciones que el Sistema nos inflige, es una amplia frustración, que nos impulsa a rebelarnos. Y es entonces cuando el Sistema usa su truco más ingenioso: Con un ligero movimiento de mano, convierte la rebelión en algo de lo que sacar provecho.

Mucha gente no comprende cuál es la raíz de su frustración, por lo que su rebelión no tiene rumbo fijo. Saben que se quieren rebelar, pero no saben “contra qué quieren rebelarse”. Afortunadamente, el Sistema es capaz de rellenar ese vacío proveyéndoles de una larga lista de estereotipadas reivindicaciones estándar contra las que rebelarse: racismo, homofobia, asuntos de la mujer, pobreza, explotación laboral... todo el cesto de la ropa sucia de asuntos “de activistas”.

Un gran número de aspirantes a rebelde muerden el anzuelo. Al luchar contra el racismo, el sexismo, etc., etc., solo le están haciendo el trabajo al Sistema. Aún así, ellos creen que se están rebelando contra el Sistema. ¿Cómo es posible?
Primero, hace cincuenta años, el Sistema no se había comprometido con causas como la igualdad para los negros, las mujeres o los homosexuales, por lo que luchar por estas causas sí era una verdadera forma de rebelión. En consecuencia, a estas causas se las consideraba normalmente como causas rebeldes. Y han retenido dicho estatus hasta hoy en día debido a la tradición; exacto, porque cada generación de rebeldes imita a las generaciones que la preceden.

Segundo, aún existe un número considerable de personas que, como ya apunté antes, se resisten a los cambios sociales que el Sistema requiere, y algunas de estas personas son incluso miembros de la autoridad tales como policías, jueces o políticos. Estos últimos constituyen un objetivo para los aspirantes a revolucionario, alguien contra quien rebelarse. Los comentaristas como Rush Limbaugh agilizan el proceso al despotricar contra los activistas: Ver que están haciendo enfadar a alguien, lleva a los activistas a ampararse en la ilusión de que se están rebelando.

Tercero, con objeto de embarcarse en un conflicto incluso con los líderes de la mayoría del Sistema, que aceptan totalmente los cambios sociales que ellos demandan, los aspirantes a rebelde insisten en soluciones que van más allá de lo que los líderes del Sistema consideran prudente, y muestran una ira exagerada respecto a asuntos triviales. Por ejemplo, demandan indemnizaciones económicas para la gente negra, y normalmente se muestran rabiosos ante cualquier crítica a un movimiento minoritario, sin importar cuán prudente y razonable sea uno al criticar. De esta manera los activistas son capaces de mantener la ilusión de que se están rebelando contra el Sistema. Pero dicha ilusión es un absurdo. La agitación contra el racismo, el sexismo, la homofobia y similares, ya no constituye una rebelión mayor contra el Sistema que la agitación contra la corrupción política y los sobornos. Aquellos que luchan contra la corrupción política y los sobornos no se están rebelando contra el Sistema sino que lo están fortificando: Ayudan a que los políticos se mantengan fieles a las normas del Sistema. Aquellos que luchan contra el racismo, el sexismo y la homofobia, de igual modo están fortificando el Sistema: Ayudan al Sistema a suprimir las conductas desviadas que le causan problemas, tales como el racismo, el sexismo y la homofobia.

Pero los activistas no solo actúan como los defensores del Sistema. También actúan como una especie de pararrayos que protege al Sistema al adelantarse al resentimiento popular y a sus instituciones. Por ejemplo, había varias razones para explicar por qué el Sistema se aprovechaba del hecho de sacar a la mujer del hogar e introducirla en el entorno laboral. Hace cincuenta años, si el Sistema, representado por el gobierno o por los medios, hubiera empezado por las buenas una campaña propagandística con intención de hacer socialmente aceptable el hecho de que la mujer se comenzara a centrar más en su vida laboral que en la doméstica, la característica resistencia al cambio por parte de los humanos habría llevado a un amplio rechazo popular. Lo que realmente ocurrió fue que dichas propuestas de cambio fueron encabezadas por radicales feministas, cuyo rastro iba siguiendo el Sistema a una distancia prudencial. El rechazo de los miembros más conservadores de la sociedad fue dirigido primordialmente contra las feministas radicales antes que contra el Sistema y sus instituciones, porque los cambios patrocinados por el Sistema parecían lentos y moderados en comparación con las soluciones radicales por las que abogaban las feministas, e incluso esos cambios relativamente lentos se veían como algo forzado en la marcha del Sistema, como debidos a la presión de los radicales.

3. El truco más ingenioso del Sistema:
Así que, en pocas palabras, el truco más ingenioso del Sistema es:
  1. Por el bien de su propia eficiencia y seguridad, el Sistema necesita provocar cambios radicales y profundos en la sociedad para ajustarse a las condiciones cambiantes que resultan del progreso tecnológico.
  2. La frustración devenida de vivir bajo las circunstancias impuestas por el Sistema lleva a sentir impulsos de rebelión.
  3. El Sistema se apropiará de esos impulsos de rebelión para realizar los cambios sociales que este requiera; los activistas se “rebelan” en contra los valores viejos y desfasados que dejan de serle útiles al Sistema, y a favor de los nuevos valores que el Sistema necesita que aceptemos.
  4. Así, los impulsos rebeldes que de otra manera podrían haber sido peligrosos para el Sistema, se van por un sumidero que, no solo es inofensivo para el Sistema, sino que le es útil.
  5. La mayoría del rechazo popular resultante de los cambios sociales, avanza esquivando al Sistema y sus instituciones, para acabar volcándose en los radicales que encabezan dichos cambios.
Por supuesto, este truco no fue planeado con antelación por parte de los líderes del Sistema, los cuales ni siquiera son totalmente conscientes de estar usando un truco. El funcionamiento sería algo similar a esto:
Cuando deciden cómo se posicionan ante determinado asunto, los redactores, editores y dueños de los medios de comunicación, deben considerar varios factores, consciente o inconscientemente. Deben considerar cómo reaccionarán los lectores a cualquier cosa que impriman o retransmitan acerca del tema; deben considerar cómo reaccionarán sus patrocinadores, sus colegas de los medios, y otras personas poderosas; y también deben considerar el efecto que lo que impriman o retransmitan tendrá sobre la seguridad del Sistema.

Estas consideraciones prácticas normalmente tendrán más peso en la decisión que cualquier opinión personal respecto al asunto. Las opiniones personales de los dirigentes de los medios, de sus patrocinadores, y de otras personas poderosas, son variadas. Pueden ser liberales o conservadores, religiosos o ateos. El único campo universal común a todos los líderes, es su compromiso con el Sistema, con su seguridad y con su poder. Por lo tanto, dentro de los límites impuestos por lo que el público está dispuesto a aceptar, el principal factor determinante de las actitudes propagadas por los medios, es un consenso aproximado de las opiniones de los dirigentes mediáticos, los patrocinadores y otras personas poderosas, en base a lo que es bueno para el Sistema.

Por lo tanto, cuando un redactor u otra persona importante de los medios decide qué actitud tomar frente a determinado movimiento o causa, lo primero en lo que piensa es en si es algo bueno o malo para el Sistema. Quizá se diga a sí mismo que su decisión está basada en el campo de la moral, en el de la filosofía, o en el de la religión, pero es un hecho observable que, en la práctica, la seguridad del Sistema toma preferencia ante los demás factores involucrados en la determinación de la actitud de los medios. Por ejemplo, si un redactor de una revista de actualidad se fija en el “militia movement”, puede o no simpatizar personalmente con algunas de sus reivindicaciones y metas, pero también ve que habrá un fuerte consenso entre sus patrocinadores y colegas de los medios respecto a que el “militia movement” es potencialmente peligroso para el Sistema y por lo tanto debe ser rechazado. Bajo estas circunstancias, él sabe que es mejor que su revista adopte una actitud negativa hacia el “milicia movement”. La actitud negativa de los medios es presumiblemente una parte de la razón por la que el “militia movement” ha caído.

Cuando el mismo redactor se fija en las radicales feministas ve que algunas de sus propuestas más extremas serían peligrosas para el Sistema, pero también ve que las feministas albergan una parte muy útil para el Sistema. La participación de la mujer en el mundo tecnológico y empresarial les integra mejor en el Sistema a ellas y a sus familias. Sus aptitudes pasan a servir al Sistema en los asuntos técnicos y de negocios. El énfasis que ponen las feministas en acabar con la violencia doméstica y las violaciones también responde a las necesidades del Sistema, ya que el maltrato y las violaciones, como otras formas de violencia, son peligrosas para el Sistema. Quizá más importante aún, el redactor reconoce la nimiedad e insignificancia del trabajo doméstico moderno, y ve que el aislamiento social del ama de casa moderna puede desencadenar frustración en muchas mujeres; frustración que causará problemas al Sistema, a no ser que se les permita recurrir a la salida de desarrollar una carrera en el mundo técnico y empresarial.

Incluso si el redactor es del tipo machote, que personalmente se siente más cómodo con la mujer en una posición subordinada, sabe que el feminismo, al menos en una forma relativamente moderada, es bueno para el Sistema. Sabe que la postura de su editorial debe ser favorable respecto al feminismo moderado, pues de otro modo se enfrentaría al rechazo de sus patrocinadores y demás personas influyentes. Es por esto por lo que la actitud de los medios mayoritarios normalmente ha consistido en apoyar al feminismo moderado, luego una mezcla respecto al feminismo radical, y finalmente una respuesta totalmente hostil frente a las posiciones feministas más extremistas. A través de este tipo de procesos, los movimientos rebeldes que son peligrosos para el Sistema están sujetos a propaganda negativa, mientras que los movimientos rebeldes que se cree que son útiles para el Sistema reciben un apoyo prudente desde los medios. La absorción inconsciente de la propaganda proveniente de los medios induce a los aspirantes a rebelde a “rebelarse” de una manera que en realidad sirve a los intereses del Sistema.

Los intelectuales de las universidades también juegan un rol importante en la realización del truco más ingenioso del Sistema: Aunque les guste fantasear con que son pensadores independientes, los intelectuales son (salvo excepciones puntuales) el grupo más sobresocializado, el más conformista, el más dócil y domesticado, el más mimado, dependiente y endeble de todos los grupos en la América de hoy en día. Como resultado, su impuso por rebelarse es particularmente fuerte. Pero, como son incapaces de pensar de manera independiente, la rebelión real se torna imposible para ellos. En consecuencia, están enganchados al truco del Sistema, ya que les permite irritar a la gente y disfrutar de la ilusión de rebelarse sin tener que cambiar jamás los valores básicos del Sistema. Como son los profesores de gente joven, están en posición de ayudar al Sistema a utilizar su truco para engañar a los jóvenes, cosa que hacen al canalizar los impulsos rebeldes de dichos jóvenes hacia objetivos estándar estereotipados: racismo, colonialismo, asuntos femeninos, etc. La gente joven que no es estudiante de la universidad, a través de los medios o del contacto personal, aprende sobre esos temas de “justicia social” por los que los estudiantes se rebelan, e imitan a dichos estudiantes. Así se convierte una cultura juvenil en un modo estereotipado de rebelión que se propaga mediante la imitación de los colegas, del mismo modo que los peinados, la ropa, y otras modas también se propagan mediante la imitación.

4. El truco no es perfecto:
Como es natural, el truco del Sistema no funciona a la perfección. No todas las posiciones adoptadas por la comunidad “activista” son compatibles con las necesidades del Sistema. A este respecto, algunas de las dificultades más importantes a las que el Sistema hace frente están relacionadas con el conflicto entre los dos tipos distintos de propaganda que el Sistema debe usar, propaganda de integración y propaganda de agitación.[4]

La propaganda de integración es el principal mecanismo de socialización en la sociedad moderna. Es propaganda que está diseñada para inculcar en la gente las actitudes, creencias, valores y hábitos que necesitan tener, con el fin de ser herramientas del Sistema útiles y seguras. Enseña a la gente a reprimir o sublimar permanentemente aquellos impulsos emocionales que sean peligrosos para el Sistema. Está más enfocada a actitudes de largo plazo y valores profundamente arraigados de gran aplicación, que a las actitudes frente a temas específicos y actuales. La propaganda de agitación se aprovecha de las emociones de la gente para despertar en ellos ciertas actitudes o comportamientos frente a temas actuales y específicos. En vez de enseñar a la gente a reprimir sus impulsos emocionales peligrosos, busca estimular ciertas emociones para unos propósitos bien definidos y localizados temporalmente.

El Sistema necesita una población disciplinada, dócil, cooperativa, pasiva y dependiente. Sobre todo requiere una población pacífica, ya que necesita que el gobierno tenga el monopolio del uso de la fuerza física. Por esta razón, la propaganda de integración nos dice que debemos horrorizarnos, asustarnos y espantarnos de la violencia, y así no nos veremos tentados a usarla ni siquiera cuando estemos muy enfadados. (Por “violencia” me refiero a los ataques físicos hacia seres humanos.) De una manera más general, la propaganda de integración nos ha de enseñar valores dulces y cariñosos, que enfaticen la falta de agresividad, la interdependencia, y la cooperación.
Por otra parte, en ciertos contextos el propio Sistema encuentra útil o necesario el recurrir a métodos agresivos y brutales para alcanzar sus propios objetivos. El ejemplo más obvio de esos métodos es la guerra. En tiempo de guerra el Sistema se apoya en la propaganda de agitación: Para ganar el apoyo popular respecto a una acción militar, se aprovecha de las emociones de la gente para hacer que se sientan asustados y furiosos con su real o hipotético enemigo.

Llegada esta situación se crea un conflicto entre la propaganda de integración y la propaganda de agitación. A aquella gente en la que calaron profundamente los tiernos valores del rechazo a la violencia no se le puede persuadir fácilmente para que dé su aprobación a una cruenta operación militar. Y aquí, en cierta medida, al truco del Sistema le sale el tiro por la culata. Los activistas, que se habían estado “rebelando” en pro de los valores de la propaganda de integración, continúan haciéndolo durante la guerra. Se oponen a la guerra no solo porque es violenta, sino porque es “racista”, “colonialista”, “imperialista”, etc. que son cosas contrarias a los valores dulces y cariñosos que la propaganda de integración les enseñó.

Al truco del Sistema también le sale el tiro por la culata en lo que concierne al trato de animales. Inevitablemente, mucha gente extrapola a los animales esos valores dulces de aversión a la violencia que les fueron enseñados respecto a los humanos. Les horroriza la matanza de animales para comer y otras prácticas dañinas para estos, como la reducción de la gallina a la categoría de máquina ponedora de huevos almacenada en minúsculas celdas, o el uso de animales para experimentos científicos. Hasta un punto, la oposición resultante al maltrato de animales puede ser útil para el Sistema: debido a que una dieta vegana es más eficiente en términos de utilización de recursos que una carnívora, el veganismo, si fuera ampliamente aceptado, ayudaría a llevar con mayor facilidad la carga que supone la limitación de los recursos de La Tierra con respecto al crecimiento demográfico. Pero activistas, el insistir en acabar con el uso de animales para experimentos científicos entra en conflicto directo con las necesidades del Sistema, ya que en las previsiones de futuro no se contempla a ningún sustituto factible que reemplace a los animales como sujetos de investigación. Sin embargo, el hecho de que al truco del Sistema le salga algún que otro tiro por la culata, no evita que globalmente sea un dispositivo increíblemente eficaz para inhibir los impulsos rebeldes en provecho del Sistema.

Hay que reconocer que el truco descrito aquí no es el único factor determinante respecto a la dirección que toman los impulsos rebeldes en nuestra sociedad. Mucha gente de hoy en día se siente débil e impotente (por la propia razón de que en realidad el Sistema sí que nos hace débiles e impotentes), y por ello se identifican de forma obsesiva con las víctimas, con el débil y con el oprimido. Esto es en parte la razón por la que, los asuntos de persecuciones, tales como el racismo, el sexismo, la homofobia o el neocolonialismo, se han convertido en asuntos estándar del activista.

5. Un ejemplo:
Tengo aquí un texto de antropología[5] en el que he visto varios ejemplos adecuados para mostrar la manera en la que, los intelectuales de las universidades, ayudan al Sistema con su truco al disfrazar su conformismo de crítica a la sociedad moderna. Los mejores ejemplos se encuentran entre las páginas 132 y 136, donde el autor cita, de modo “adaptado”, un artículo de una tal Rhonda Kay Williamson, una persona intersexual (que es una persona que ha nacido con características físicas tanto masculinas como femeninas).

Williamson declara que los indios americanos no solo aceptaban a las personas intersexuales sino que las valoraban de forma especial.[6] Ella contrasta esta actitud con la euro-americana, equiparando esta última a la actitud que sus propios padres adoptaron hacia ella. Los padres de Williamson le maltrataron cruelmente. Acabaron consiguiendo que odiara su condición de intersexual. Le dijeron que estaba “maldita y en manos del demonio”, y le llevaban a iglesias carismáticas para que le extirparan al “demonio”. Incluso le daban paños en los que se suponía que tenía que “expulsar al demonio tosiendo”.

Pero obviamente, resulta ridículo equiparar esto con la actitud euro-americana. Podría aproximarse a la actitud euro-americana de hace 150 años, pero actualmente en América casi cualquier educador, psicólogo, o clérigo mayoritario, quedaría horrorizado al presenciar ese trato hacia una persona intersexual. Los medios de comunicación no retratarían dicha actitud bajo una óptica favorable ni en sueños. El típico americano de clase media de nuestros días, puede que no acepte la intersexualidad como lo hacían los indios, pero solo unos pocos no reconocerían la crueldad presente en el tipo de trato que recibió Williamson.

Obviamente los padres de Williamson eran desviados, unos majaretas religiosos cuyas actitudes y creencias traspasaban el límite impuesto por los valores del Sistema. Así, mientras Williamson se dedica a fingir una crítica a la sociedad euro-americana moderna, lo que en realidad hace es atacar solo a la minoría de desviados y a las culturas rezagadas que aún no se han adaptado a los valores dominantes de la América de hoy en día.

Haviland, el autor del libro, en la página 12 retrata a la antropología cultural como iconoclasta, como desafiante respecto a los supuestos asumidos de la sociedad occidental. Esto se aleja tanto de la verdad que sería incluso gracioso si no fuera tan patético. La corriente principal de la antropología americana moderna se encuentra bajo una miserable sumisión a los valores del Sistema y a los supuestos asumidos por este. Cuando los antropólogos de hoy en día pretenden poner en tela de juicio a los valores de su sociedad, lo más normal es que solo lo hagan con valores del pasado, obsoletos y pasados de moda, que en la actualidad no son defendidos por nadie, excepto por desviados y rezagados que dejaron de seguir los cambios culturales que el Sistema requiere que aceptemos.

El uso que hace Haviland del artículo de Williamson ilustra todo esto muy bien, y representa la línea general de todo su libro. Haviland da la lata con hechos etnográficos que enseñan lecciones políticamente correctas a sus lectores, pero desestima u omite todos los hechos etnográficos que son políticamente incorrectos. Así, mientras cita el apunte que hacía Williamson enfatizando que los indios aceptaban a las personas intersexuales, no menciona, por ejemplo, que entre muchas tribus indias a la mujer que cometía adulterio se le cortaba la nariz,[7] mientras que el hombre adúltero no recibía castigo alguno; o que entre la tribu corneja (Crow en inglés, Absaroka en nativo) el guerrero que recibiera un ataque por parte de un extranjero, debería matarle inmediatamente, o si no quedaría irreversiblemente deshonrado a ojos de su tribu;[8] Haviland tampoco debate sobre el uso habitual de la tortura por parte de los indios del Este de Estados Unidos.[9] Por supuesto, los hechos de este tipo representan violencia, machismo, y discriminación sexual, por lo que son incompatibles con los valores actuales del Sistema, y tienden a ser censurados por ser políticamente incorrectos. Pero no dudo de que Haviland sea totalmente sincero cuando dice creer que los antropólogos ponen en tela de juicio los supuestos asumidos por la sociedad occidental. Es fácil que la capacidad de autoengaño de los intelectuales de nuestras universidades llegue hasta ese punto.

En conclusión, quiero dejar claro que no estoy sugiriendo ni que sea bueno cortar narices por cometer adulterio, ni que se deba tolerar ningún otro abuso contra la mujer, ni que me gustaría ver a gente marginada o rechazada, ya sea porque son intersexuales o por su raza, religión, orientación sexual, etc., etc., etc. Pero en nuestra sociedad actual, esos problemas son, como mucho, cuestiones reformistas. El truco más ingenioso del Sistema consiste en encauzar hacia estas modestas reformas los impulsos rebeldes, que, de otro modo, podrían llevar a la acción revolucionaria.

Theodore Kaczynski 

notas:
[1] Jacques Ellul, La Sociedad Tecnológica (The Technological Society), traducida por John Wilkinson, editada por Alfred A. Knopf, Nueva York, 1964, página 427.
[2] Bastaría con llevar a cabo un mínimo repaso de los medios de comunicación de masas dentro de los países industrializados modernos, o incluso dentro de los países que meramente aspiran a la modernidad, para confirmar que el Sistema está totalmente volcado en la tarea de eliminar la discriminación en función a la raza, religión, género, orientación sexual, etc., etc., etc. Resultaría fácil encontrar miles de ejemplos que ilustraran este hecho, pero aquí solo se citarán tres, provenientes de tres países dispares. El Sistema necesita que la población sea sumisa, pacífica, domesticada, dócil, y obediente. Necesita evitar cualquier tipo de conflicto o altercado que pudiera interferir con el normal funcionamiento del aparato social. Además de poner freno a las hostilidades raciales, étnicas o religiosas, también tiene que acallar o amarrar, por su propio bien, a cualquier otra tendencia que pudiera derivar en desorden o altercados, tales como el machismo, la agresividad, o cualquier tipo de predisposición por la violencia. Naturalmente, los tradicionales antagonismos étnicos y raciales tardan en morir; el machismo, la agresividad y los impulsos violentos no son fáciles de eliminar; y las diversas actitudes frente a la identidad sexual y de género, no cambian de la noche a la mañana. Así pues sigue habiendo muchos individuos que se resisten a estos cambios, y el Sistema se enfrenta al problema que supone intentar abatir dicha resistencia.
[3] En esta sección he mencionado lo que el Sistema no es, pero no he dicho lo que es. Un amigo mío me ha señalado que esto podría desconcertar al lector, así que será mejor que aclare que, para el propósito de este artículo, no es necesaria una definición precisa acerca de qué es el Sistema. No se me ocurre ni una sola manera de definir al Sistema en una sola frase cerrada y armoniosa, sin que, el hecho de abordar la cuestión de qué es el Sistema, supusiese a la vez la interrupción del curso del artículo con una digresión larga, intrincada e innecesaria; así que dejo ese asunto sin responder. No creo que mi falta de respuesta afecte a la comprensión del lector respecto a la idea que quise tratar en este artículo.
[4] Jacques Ellul debate los conceptos de “propaganda de integración” y “propaganda de agitación” en su libro Propaganda, editado por Alfred A. Knopf en 1965.
[5] William A. Haviland, Antropología Cultural, novena edicion, Harcourt Brace & Company, 1999.
[6] Asumo que esta afirmación es precisa. Ciertamente refleja la actitud de los Navajo. Véase Gladys A. Reichard, Navaho Religion: A Study of Symbolism, Princeton University Press, 1990, página 141. Este libro tiene un copyright original de 1950, bastante antes de que los antropólogos acabaran fuertemente politizados, así que no veo razón para suponer que dicha información ha sido sesgada.
[7] Esto es de sobra conocido. Algunos ejemplos: Angie Debo, Geronimo: The Man, His Time, His Place, University of Oklahoma Press, 1976, pag. 225; Thomas B. Marquis (intérprete), Wooden Leg: A Warrior Who Fought Custer, Bison Books, University of Nebraska Press, 1967, pag. 97; Stanley Vestal, Sitting Bull, Champion of the Sioux: A Biography, University of Oklahoma Press, 1989, pag. 6; The New Encyclopedia Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15th Edition, 1997, artículo “American Peoples, Native”, pag. 380.
[8] Osborne Russell, Journal of a Trapper, edición Bison Books, pag. 147.
[9] El uso de la tortura por parte de los indios del Este de EE.UU. es de sobra conocido. Véanse los siguientes ejemplos: Clark Wissler, Indians of the United States, Revised Edition, Anchor Books, Random House, New York, 1989, pags. 131, 140, 145, 165,282; Joseph Campbell, The Power of Myth, Anchor Books, Random House, New York, 1988, pag. 135; The New Encyclopedia Britannica, Vol. 13, Macropaedia, 15th Edition, 1997, article “American Peoples, Native”, pag. 385; James Axtell, The Invasion Within: The Contest of Cultures in Colonial North America, Oxford University Press, 1985, cita de página no disponible.
       
Programação temporária 3º FGA|Campinas – São Paulo – Brasil – 16, 17, 18 de junho, 2017. Coletivos e organizações confirmadas.


Saudações livres a todas as pessoas!

Link completo:
https://ligarj.wordpress.com/2017/05/01/...omunicado/
                   
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[i]"El único poder sobrenatural,
 la única actividad maravillosa:[/i]
recoger agua y cortar madera...
 cuiden de tomar como real 
lo inexistente...
Sean cuidadosos en este mundo
 de sombras y ecos..."
*Gautama, Buda.
[Imagen: anarquismo-budista.jpg]

...Estas fueron las últimas palabras de Buda a los Bikkhus que le rodeaban, y como se ve, son un llamado a la autogestión y a no seguir la autoridad de nadie o nada, y a buscar lo real y verdadero. Es una autogestión del individuo consigo mismo, ni siquiera  el mismo Buda pide que sigan su verdad, sino que prefiere alentar a sus seguidores que busquen dentro de ellos mismos, y con esa postura anti-autoritaria y de autogestión, Buda está fomentando que se cuestionen hasta sus propias enseñanzas.Por ello,la mayoría de las escuelas reconocen a Buda como un hombre y como un ejemplo en la obtención de la iluminación.
A travéz de la historia, algunos pensadores han considerado la relación entre el budismo y el anarquismo.Uno de los mayores pensadores anarquistas, Kropotkin, vio en las comunidades budistas primitivas la practica de el principio de “apoyo mutuo”. Y Matthew Turner en sus escritos habla de sacerdotes budistas-llamados "Nubes Locas"- involucrados en el movimiento anarquista en Japón a principios del siglo XX.
Tiene un importante antecedente en el interés que desarrollo la Generación Beat sobre el budismo y que se expresara en escritores  como Leonard Cohen, Gary Snyder y Diane di Prima.
Otros pensadores que han visto la conexión entre budismo y anarquismo son Edward Carpenter, Ananda Coomaraswamy, Lala Hardayal, Liu Shipei, John Cage, Kenneth Rexroth, Allen Ginsberg, Jackson MacLow, Peter Lamborn Wilson, John Moore, Kerry Thornley, Max Cafard, William Batchelder Greene, así como el situacionista Ken Knabb.
Pero fue el poeta Gary Snyder, el  primero que describió el Budismo Socialmente Comprometido en un manifiesto titulado ”El budismo y la revolución venidera".
En ese texto aclara que desde un punto de vista budista, la ignorancia que se proyecta en el miedo y el vano apetito impide toda manifestación natural. Y es que en los albores de esta filosofía, los primeros budistas no pudieron ver hasta qué punto la ignorancia y el sufrimiento eran debidos o favorecidos por factores sociales,pues suponían que el temor y el deseo como hechos intrínsecos a la condición humana.

Así, la filosofía budista se interesó principalmente por la teoría del conocimiento y por la psicología en detrimento del estudio de los problemas históricos o sociológicos. Después,con el tiempo, una parte del budismo se fue volviendo institucional,con toda la decadencia que eso conlleva, y sus practicantes se conformaron con una visiòn de salvación a través de la meditación para liberar a una  minoría de individuos de dolores psicológicos y apegos culturales. Así,el budismo institucional estuvo dispuesto a aceptar,o a ignorar, las desigualdades y las tiranías bajo el sistema político que fuera. Eso, tal vez,hubiera sido la muerte del budismo, puesto que es la muerte de toda forma significativa de compasión. La sabiduría sin compasión no siente dolor.
(Y es que hoy en día, ya nadie puede ser inocente o permanecer en la ignorancia de la naturaleza de los gobiernos actuales, de la política y de los órdenes sociales. Los regimenes del mundo moderno mantienen su existencia mediante una avidez y un miedo deliberadamente conservados: extorsiones monstruosas de protección. El mundo hundido en una aberrante dependencia económica y con  un sistema  de incitación brutal al consumismo y a una avidez que no puede ser colmada, a una sexualidad que no puede ser satisfecha y a un odio que no puede ser expresado salvo contra uno mismo, las personas que se supone que amamos o a las aspiraciones revolucionarias de las lamentables sociedades marginales, afectadas por la pobreza.
Las sociedades modernas  están hundidas en viciosos distorsionadores del verdadero potencial humano. La tierra, los bosques y toda la vida animal son utilizadas por esos colectivos cancerosos que deshonran el aire y el agua del planeta. Y eso no es ni sabio,ni compasivo)

Snyder explica  por que el anarquismo caló tan hondo en algunas partes del mundo como, en España por ejemplo. “Después de un día de trabajo (posiblemente de 12 horas) los campesinos llegaban al cobertizo donde dormían. Entonces entre la luz de las velas (semejante al ambiente de las iglesias) el que sabía leer, leía pasajes de, La Conquista del Pan…por ejemplo”. y así, el anarquismo fue difundido por algunas zonas del mundo. Las personas se alejaron de las religiones tradicionales y, abrazaron la ayuda mutua, la solidaridad, la democracia participativa. Un pensamiento que, por medio de las escuelas racionalistas (el modelo de la "Escuela Moderna" del catalán Ferrer ) los trabajadores y sus hijos, aprendían el pensamiento ácrata. 
Entonces tanto para el anarquismo como para el budismo,no hay nada en la naturaleza humana o en las condiciones necesarias de las organizaciones sociales humanas que exija en su fondo que una cultura sea contradictoria, represiva y productora de una humanidad violenta y frustrada. Una vez que una persona ha desarrollado esta confianza y esta intuición, esto debe llevarla a un interés real por la necesidad de un cambio social radical.
La pobreza gozosa y voluntaria del budismo se convierte en una fuerza positiva que sólo necesita “la tierra bajo los pies”,y esa sencillez limpia esos montones de inmundicia que nos han sido vertidos en la mente por los medios de comunicación y las universidades de pacotilla. Creer que la realización tranquila y generosa del deseo natural de amar es posible destroza las ideologías que ciegan, mutilan y reprimen. Esta realización abre la vía a un tipo de comunidad que tiene implicaciones estremecedoras para los gobiernos.

Y es que el sincero bodisatva vive según la vida del que sufre, y debe ser útil ayudando a los que sufren.
Por ello, los budistas comprometidos buscan siempre que el budismo de respuestas apropiadas a los problemas contemporáneos. Por más que hagamos, estamos implicados en la globalización de las economías. ¿Porque cómo respetar el precepto de no matar cuando nuestros impuestos también contribuyen al presupuesto de defensa? ¿Cómo respetar el precepto de no robar cuando comprando productos de consumo contribuimos a la explotación del tercer mundo?
Por eso es que la mera participación en la sociedad de consumo viola todos los principios éticos del budista. El sufrimiento, problema esencial del budismo, adquiere una nueva dimensión en nuestras sociedades. Por lo que un pensamiento budista debe incluir una reflexión sobre nuestra implicación en el mundo, nuestras relaciones con el Estado, las empresas o las multinacionales. Para los budistas comprometidos, la acción es también necesaria para modificar las relaciones de fuerza entre los individuos y los actores sociales. El respeto, la no-violencia, la compasión son los leitmotivs de estos nuevos artesanos de la paz.
Y tal vez por eso las comunidades budistas son frecuentemente temidas por los gobernantes debido a su desapego. Al rechazar voluntariamente las posesiones materiales y no temer ni al dolor o la muerte, los budistas naturalmente "escapan" los sistemas terrenales de poder, porque no hay manera de manipularlos.

La revolución social deberá ser la misericordia y esa está contenida en los tres puntos tradicionales de la vía búdica:  La sabiduría es el conocimiento intuitivo del espíritu de benevolencia y de claridad que mora bajo las ansiedades del ego. La meditación para ver todo eso por uno mismo. Y la moralidad que es llevar todo eso a la forma de vivir, mediante la ejemplaridad personal y la acción responsable, en última instancia hacia la comunidad de todos los seres.

Este último aspecto  sustenta toda revolución cultural o económica que se dirige claramente hacia un mundo libre, internacionalizado y sin clases. Significa utilizar medios como la desobediencia civil, la crítica franca, la protesta, el pacifismo, la pobreza voluntaria e incluso la violencia suave si se trata de contener a algún reaccionario impetuoso.
Las escrituras budistas, como el Kalama Sutta, tienen una actitud anti-autoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal.
El anarquismo zen o budista,está inspirado en los valores búdicos, porque los budistas comprometidos están unidos por la voluntad común de aliviar el sufrimiento del mundo mediante un compromiso  en el seno de las múltiples instituciones, estructuras y sistemas sociales, políticos, económicos, etc., de la sociedad. Un compromiso de tal índole va encaminado a provocar activamente y a transformar esas instituciones percibidas como perpetuadoras del sufrimiento bajo diversas formas de opresión o injusticia.
El anarquismo budista es entonces, un intento de relacionar las enseñanzas de las escuelas budistas con las del anarquismo. El budismo es una religión sin dios, es decir,una filosofía no teísta. Es totalmente humanista, y por ello contrasta con muchas otras religiones. Los budistas reconocen a Buda como un hombre y un símbolo de la obtención de la iluminación, porque toda adoración a un dios se contrapone al zen.
Las escrituras budistas, como el Kalama Sutra, tienen una actitud antiautoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal. El budismo zen tiene, por ejemplo, algunos puntos comunes con la filosofía individualista del anarquismo.
Esta  Zenarquía, inspirada por la filosofía budista zen y taoísta así como por las ideas anarquistas occidentales, celebra la Iluminación Universal como requisito previo a la abolición del Estado, después de lo cual el Estado desaparecerá inexorablemente o nadie dará por él ni un centavo. Sería en la práctica de la anarquía consciente donde el ser humano es consciente a través de la meditación y observación, del orden natural de las cosas y actúa en consecuencia.
Los budistas,a fin de cuentas,siempre han querido cambiar al mundo,y en todo caso, han prometido obrar, según el voto budista, "mientras haya seres que ayudar"...

Rox
http://kaminorekto.blogspot.mx/
(Para acercarse más al saber de Buda,les recomiendo este libro del escritor Herman Hesse

       :http://biblio3.url.edu.gt/Libros/2011/Siddharta.pdf