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[Imagen: prometeo01.jpg]

El viejo ácrata Enrique Arenas reflexionó: “Se puede ser rebelde y no anarquista; pero no se puede ser anarquista sin ser rebelde; de aquí que, afirmemos que la rebeldía no es anarquismo”. Un silogismo muy cierto que se refiere a una característica esencial de la Idea anarquista y que, al momento de pensar en aquellas figuras que antecedieron a la forma moderna del anarquismo, nos permite comprender las formas y principios que impulsaron a quienes hoy podríamos considerar como anarquistas antes del anarquismo.

Es, justamente, Max Nettlau quien reflexiona acerca de la relación que existe entre la rebelión y la Anarquía en los tiempos prehistóricos, señalando que en la mitología podemos encontrar la memoria de las rebeliones:

“Son los Titanes que dan el asalto al Olimpo, Prometeo desafiando a Zeus, las fuerzas sombrías que en la mitología nórdica provocan el crepúsculo de los dioses, es el diablo que en la mitología cristiana no cede nunca y lucha a toda hora y en cada individuo contra el buen Dios, ese Lucifer rebelde que Bakunin respetaba tanto, y muchos otros”.

En este sentido, viene al caso preguntarse: ¿Cuál era el contenido de las rebeliones a las que hace alusión Nettlau? Se trata de rebeliones originarias, mitológicas, que podríamos situar en las antípodas del origen de la humanidad y que, por lo tanto, ponen en duda su propia condición y se enfrentan a la creación como tal. Ya lo señaló Albert Camus en El Hombre Rebelde: “(…) no puedo dudar de mi grito y tengo que creer, al menos, en mi protesta”. Las rutas que posteriormente tome la rebelión, en cuanto movimiento mismo de la vida, pondrán en tensión la posibilidad de la destrucción de los otros, o bien su capacidad de levantar un ser, como gesto de amor y fecundidad. No obstante, como el hombre es aquel ser que se niega a sí mismo, es capaz de olvidar sus generosos orígenes, y hacer de la rebelión una máquina mortífera en nombre del poder y la historia.

Reflexionar sobre la Anarquía antes del anarquismo supone, entonces, pensar en el origen generoso de la rebelión. De ahí que nos interese el razonamiento de Max Nettlau y, particularmente, la historia del titán Prometeo, memoria de una obstinada rebeldía, o relato de un desobediente amor por los hombres.

Prometeo era primo de Zeus: el primero era hijo del titán Japeto, mientras que el segundo lo fue de Crono. Como todo mito, la historia de Prometeo tiene diversas versiones. Por ejemplo, según se señala en la Teogonía de Hesíodo, escrita por el siglo VII y VIII a.C., Prometeo nació de Japeto y Clímene, una bella Oceánide. Mientras que algunas versiones relatan que Prometeo creó a los hombres moldeándolos con arcilla, en la versión de Hesíodo es, simplemente, el bienhechor de la humanidad, el titán filántropo. Ciertamente, esto último es su rasgo principal y es el que podemos encontrar en sus diversas historias y versiones, además de su carácter mañoso y astuto.

La historia a la que nos referiremos a continuación es, sin duda, la más conocida de todas. Ha tenido referencia en variados autores griegos y latinos, como Esquilo, Aristófanes, Luciano de Samosata, Virgilio y Ovidio, y otros más modernos, como Percy Shelley y Nikos Kazantzakis.

Todo comienza en Mecona, durante una celebración que termina con la separación entre dioses y hombres. Allí, Prometeo ofreció un buey dividido en dos partes: en un lado coloca la carne cubierta por el vientre del buey, y en el otro los huesos disimulados bajo brillante grasa blanca. Ofrece a Zeus su parte, para que el resto quede para los hombres. Zeus escoge la brillante grasa, sin percatarse que en el fondo eran solo huesos. Encolerizado, castiga a los hombres, benefactores de la astucia prometeica, quitándoles el fuego. Es entonces cuando, según la descripción de Esquilo en su tragedia Prometeo Encadenado, los hombres, sin fuego, se asemejan a fantasmas de un sueño, amasando la vida al azar. Prometeo, en su amor por la humanidad, roba el fuego de la “rueda del Sol” de los dioses y corre a entregárselo a los hombres, para que hicieran uso del fuego en beneficio de ellos.

La connotación de este hecho es doble: por un lado, el acto de rebeldía de Prometeo, y, por otro lado, la significancia del fuego. Respecto al primero, hay que señalar que Prometeo es duramente castigado por Zeus, quien lo ata a una roca en lo alto del Cáucaso, abandonado de todo, y le envía un ave de amplias alas, que devora su inmortal hígado durante el día, creciendo por las noches las mismas proporciones devoradas. Pese a todo, y aun cuando se ofrece su liberación si dice cómo será la caída de Zeus (Prometeo tenía la facultad de ver el futuro), Prometeo se mantiene obstinado: “no cambiaría mi sufrimiento por tu servilismo”, dice en la tragedia de Esquilo, o “sabes bien que aborrezco a los dioses todos”, según Aristófanes escribe en su comedia Los Pájaros.De aquí podemos vislumbrar la segunda connotación del mito: el valor de su acto, y las razones por las cuales Prometeo cree en él, es que el fuego no solo es un elemento transformador, el motor de la sofisticación de la técnica, sino también es el arte. De hecho, la palabra griega “téchne” se traduce como “arte”, “ciencia” o “profesión”, es decir, arte y técnica habitan juntas y, más aún, ellas suponen la esencia del hombre: para dejar de vivir como fantasmas de un sueño, necesitamos del arte.

De esta forma, la rebeldía de Prometeo le dio al hombre una facultad única: la creación artística. Si los dioses no sufren, ellos no pueden conocer la creación artística. La rebeldía ante los dioses, por lo tanto, es mayor aún: se ha encontrado aquello de lo que los dioses carecen. Una tardía versión de Prometeo, de Luciano de Samosata (siglo II d.C.), versa: “Me parecía que algo le faltaba a la divinidad en tanto no había nada que oponerle”.

Una mitología, entonces, que podemos leer a la luz fogosa de las ideas anarquistas. Camus lo anotó en su ensayoPrometeo en los infiernos: “Los mitos no tienen vida por sí mismos. Aguardan a que nosotros los encarnemos”. Este mito contiene savia intacta, puede ser una posible resurrección. Porque es cierto, dice Camus, que si Prometeo volviera a robar el fuego serían los mismos hombres quienes lo encadenarían al Cáucaso, pues ellos no desean más el arte. Solo necesitan la técnica.

A nosotros y nosotras nos quedaría preguntarnos: Si encarnamos el mito, ¿a quiénes debemos robar el fuego?, ¿desde dónde debemos extraerlo?, ¿puede la técnica suponer un arte, y viceversa?, ¿reorganizar los oficios, como diría Proudhon? Recordemos, aun en esta avanzada, pero contradictoriamente salvaje, civilización: Aún queda todo por hacer, que será necesario volver a pensar en el fuego.

Ulises Verbenas
Fuente: http://grupogomezrojas.org/
[Imagen: maxnettlau.jpg]

Se suele asimilar las ideas anarquistas con la figura de los árboles: se dice que el árbol de la anarquía ha sido fecundo, que se desenvuelve en ramas diversas, que entrega frutos, que los anarquistas son sembradores. Incluso, es posible vislumbrar un tronco, conformado por las bases y los denominados clásicos, lugar donde algunos discuten cuál es el verdadero anarquismo, definiendo su ontología social y declarándose herederos de una tradición, según su parecer, fácil de determinar.

Sin embargo, pocos se preguntan por las raíces de este árbol, que son igual de diversas que las ramas y, sobre todo, son difíciles de medir, pues permanecen ocultas bajo la tierra. Más aún, sería menester, también, preguntarse cómo la semilla de ese árbol logró germinar, qué agentes trabajaron la tierra durante los siglos anteriores y cuáles fueron los otros seres vivientes que interactuaron en este ecosistema libertario, ¿cabría consultarnos si sólo ha brotado un árbol?, ¿será posible que en la extensa historia del Planeta Tierra, e incluso del Cosmos, hayan brotado otros árboles ácratas? Bakunin nació hace 200 años, período que no es siquiera un parpadeo del Universo.

Lo cierto es que esta inquietud no es nueva. Max Nettlau, el Heródoto de la Anarquía según Rudolf Rocker, escribió al comienzo de su voluminoso libro “La Anarquía a través de los tiempos” que “una historia de la idea anarquista es inseparable de la historia de todos los desarrollos progresivos y de las aspiraciones hacia la libertad”. Sus palabras, sin duda, evocan a los dichos del comediante latino Terencio, quien en su obra “El atormentador de sí mismo” pone en boca del personaje Cremes la expresión “Homo sum, nihil homini a me alienum puto”, es decir, “Humano soy, nada humano me es ajeno”. La Anarquía, idea de lo humano y su entorno, es un pensamiento que no puede separarse del desarrollo de las sociedades y sus culturas a lo largo del Tiempo, incluso antes del nacimiento de la Historia. Elisée Reclus, en efecto, señaló en su texto “El ideal anarquista” que “la anarquía no es una teoría nueva”, dado que “siempre ha habido hombres libres, despreciadores de la ley, gentes que han vivido sin amos, según el derecho primordial de su existencia y de su pensamiento”.

No se trata, en ningún caso, de suponer que existe un paleoanarquismo o un protoanarquismo que fundamente históricamente las ideas libertarias, ni mucho menos que conformen una supuesta construcción histórica que decantó en lo que conocemos como anarquismo desde el siglo XIX. Se trata, más bien, de comprender dilemas como los que Piotr Kropotkin señala en su libro “Ética: Origen y evolución de la moral”, donde expresa, por ejemplo, que el libro “Investigación sobre la justicia política e influencia sobre la virtud y la felicidad en general” de William Godwin, que fue escrito en Inglaterra el año 1793, “contiene la exposición completa y sincera de lo que más tarde ha sido propagado con el nombre de anarquismo”. Incluso, si consideramos la categoría de “anarquistas sin saberlo” que Kropotkin esboza en su “Moral anarquista” para referirse al dramaturgo noruego Henrik Ibsen y al filósofo francés Jean-Marie Guyau, el dilema es más claro aún: ¿Existe tal cosa como un origen de los anarquistas?, ¿tiene fecha el nacimiento de las ideas anarquistas?, ¿una ubicación geográfica exacta? Y si todo nacimiento supone que habrá una muerte, ¿cuándo morirá el anarquismo, si es que ya no murió hace décadas? No, no son esos los términos para pensar en el ideario ácrata. La discusión entre el geógrafo ruso Piotr Kropotkin y el historiador canadiense George Woodcock nos aclara, en cierta medida, esta problemática: según Kropotkin, el fundamento de las ideas anarquistas reposa en la dinámica que le ha sido propia a todos los tiempos y que se compone por la lucha entre dos principios, uno de libertad y otro de coerción, siendo el primero de estos al que le debemos la evolución, conforme sostiene en su libro “El apoyo mutuo: un factor de la evolución”. No obstante, Woodcock piensa que el anarquismo es una “tendencia desarrollada, articulada y claramente identificable, [que] aparece solamente en la era moderna de las revoluciones sociales y políticas”, lo que significa que “es una doctrina político-social con un específico objetivo encaminado a cambiar la sociedad, pasando de una forma de administración autoritaria a una administración libertaria” (véase su libro “Albores del anarquismo”).

¿Tenemos que optar por una de estas visiones para saber dónde se hunden las raíces del anarquismo? No necesariamente; según nuestro parecer, ambas tienen razón e, incluso, se complementan entre sí. Y es que, justamente, no podemos obviar que “poseemos textos de más de dos mil años en los que no sólo se describen sociedades humanas sin gobierno, ejército ni leyes restrictivas, sino que también aseguran que este tipo de relaciones sociales es el ideal del género humano”, como nos cuenta el profesor Bert F. Hoselitz en “The political philosophy of Bakunin: Scientific Anarchism”. Precisamente, en la obra “Metamorfosis” del poeta romano Ovidio, se narra el proceso de las edades, etapas que constituyeron la prehistoria del hombre y que estuvieron sujetas a un constante devenir. Allí, entre los versos 89 a 115 se cuenta cómo era la primera edad del hombre, o sea, la edad de oro: sin ley, ni castigos ni jueces, donde “no existía la espada”, tampoco el miedo y, menos aún, las amenazas, y la gente podía disfrutar sus “blandos ocios sin uso de soldado”. Se relata, en efecto, la utopía anarquista, narrando, incluso, los beneficios de una fructífera tierra que sin necesidad de arado daba frutos en unaprimavera eterna, casi como si se tratase de la propuesta que Piotr Kropotkin plantea en “Campos, fábricas y talleres”, según la cual –en contraposición a las ideas de Malthus– se podría desarrollar una producción infinitade alimentos para todas y todos.

La diferencia, sin embargo, es clara: para los anarquistas, la edad dorada puede estar en el porvenir, y no necesariamente como un pasado lejano. Es lo que ya anunció, con gran claridad, Gustav Landauer: el socialismo no es un invento, sino más bien un descubrimiento, una forma de relación que subyace a la vida humana y que sólo basta con querer desarrollarla para vivir en anarquía. Las raíces, en tal caso, no tienen relación con la Historia, ni mucho menos con condiciones geográficas o económicas. Al contrario, las raíces se hunden en nosotros mismos y, sencillamente, en toda práctica de libertad que se articula ante cada escenario, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Anarquistas ha habido, y existen mucho antes de lo que luego se elaboró bajo el título de “anarquismo”. Incluso hoy en día, muchos anarquistas viven fuera del anarquismo, de su tradición y discusiones. Nuestra tarea, por el momento, será observar desde esta amplitud aquellos viejos ácratas que vivieron en la Grecia Antigua, en las guildas medievales o en Oriente. No para pensar un nacimiento. No creemos que al final esté la muerte. Nos interesa, más bien, pensar en formas, métodos, formas de relación que aún tienen mucho para enseñarnos hoy en día.

Ulises Verbenas
Fuente: http://grupogomezrojas.org/

* [Imagen] Max Nettlau: “Una historia de la idea anarquista es inseparable de la historia de todos los desarrollos progresivos y de las aspiraciones hacia la libertad”
[Imagen: proudhon.jpg]
El tipo ideal de Weber es un concepto que ayuda a distinguir entre teoría y realidad. Básicamente lo que dice es que una conceptualización no puede ser encontrada empíricamente en la realidad ya que es una abstracción. Tomemos un concepto teórico como ejemplo: “modo de producción esclavista”, podemos utilizarlo para analizar una sociedad, pero no todas las relaciones de producción que se dan en esa sociedad determinada son en relación propietario/esclavo. Esto ocurre porque "modo de producción esclavista" es una conceptualización teórica, no es la realidad misma.
Weber analiza muchísimos tipos ideales, por ejemplo tipos de dominación: racional, carismática y tradicional y un largo etcétera. Mediante este concepto y su obra Weber refutó para siempre las teorías marxistas que pretenden ser una explicación única y totalizadora de la realidad.
Proudhon  se adelanta a la teoría de los tipos ideales en el "Principio federativo" cuando analiza las formas de gobierno: Monarquía, Comunismo, Democracia y Anarquía (al referirse a comunismo se refiere a comunismo autoritario). Proudhon dice "Son concepciones ideales, fórmulas abstractas, tras las cuales se constituyen empírica e intuitivamente todos los gobiernos de hecho; pero que no pueden pasar ellas mismas a la calidad de hechos. La realidad es compleja por su naturaleza".
Proudhon se refiere a que la anarquía es el reino de la libertad, pero en algún lugar de la sociedad siempre quedará un resto autoritario, esto es así porque Autoridad y Libertad son dos polos irreductibles (nunca pueden desaparecer del todo ya que uno no existe sin el otro).
Por eso la lucha consiste en  ampliar la libertad constantemente, pero Proudhon se cuida mucho de no caer en el utopismo de muchos de sus predecesores y sucesores;  en su sistema político y económico siempre siguen ocurriendo conflictos de intereses entre los grupos sociales y es en ese intento exitoso, a nuestro entender, que logra un pragmatismo que une teoría y práctica. 

Marcelo T.
[Imagen: thump_955653111058126193711211651.jpg]

Desde hace décadas, las teorías más prestigiosas en los ámbitos académicos defienden sin casi oposición que la literatura es una compleja forma de acceso a la realidad o de intelección o una reflexión más o menos profunda sobre la existencia hoy (o ayer o siempre) o una privilegiada forma de comunicación…, o una combinación de algunos de esos elementos (u otros que se nos olvide) con todos los matices que se quieran introducir. Más allá de las diferencias entre teorías, lo habitual es coincidir en entender la literatura como un fin en sí mismo, como una forma autónoma de creación artística libre y viva que tiene una relación de difícil análisis con la sociedad y con el creador, pero nunca supeditada ni a uno ni a otro ni al lector, sino a todos ellos con diferente predominio de alguno de estos aspectos según corrientes. La complejidad de las sociedades occidentales tardocapitalistas en general y de su mundo académico no facilita un análisis simple. Solo cabe decir que este mundo académico se construye sobre un muy elaborado discurso teórico, vinculado casi en exclusiva al ámbito universitario.
 Alejado de la concepción elevada de la alta literatura, podemos encontrarnos con la literatura comercial o de consumo, esa que se puede encontrar en las grandes librerías de los centros comerciales, que se anuncia en los medios de “comunicación”, que suele ser elogiada como un buen entretenimiento y que tiene como objetivo final ser un producto lo más rentable posible. Detrás de este mundo hay a menudo costosas campañas de publicidad, premios amañados y todo un juego de apariencias cercano al impostado mundo de la música y el cine comerciales. No es extraña la figura del autor de consumo que vende su producto artístico usando como “literatura minoritaria”, esa que hemos descrito arriba, como reclamo publicitario.
 En la actualidad, con un carácter completamente minoritario podemos encontrar una literatura de carácter social, es decir, una literatura que muestra una crítica radical del mundo en el que nace. El fracaso del individuo, la creación literaria, las relaciones interpersonales, los conflictos sobre la identidad… son temas propios de la literatura de minorías; las relaciones personales tratadas con brocha gorda, las tramas históricas con algo de suspense y casi cualquier asunto digno de tratarse superficialmente son característicos de la literatura de consumo; las miserias de la democracia, el ecologismo, la divulgación política a través del ensayo y una multitud de temas de denuncia social forman el grueso de una literatura antagonista cuyo principal objetivo es esencialmente generar conciencia.
 Dentro de esta literatura de carácter social se puede llegar a distinguir una literatura de carácter netamente libertario, que principalmente toma forma en el ensayo de carácter político, por ser el género literario que mejor se ajusta a la urgente necesidad de realizar una crítica explicíta a todas las formas de opresión existente y, sobre todo, posibilita la plasmación de alternativas propiamente libertarias. Las posibilidades de otros géneros reduce a menudo la posibilidad de un mensaje unívocamente anarquista, por lo que hay ciertas formas de literatura social que, sin explicitar su activismo libertario, lo sostiene sobre valores anarquistas que toman formas diversas aunque desde una sensibilidad perfectamente definida.
 
 El canon, la literatura social y la sensibilidad anarquista
 
 El canon literario, es un conjunto de valores que sirve para “reglamentar” qué textos son los prestigiosos en una sociedad o en un grupo social determinado en un momento concreto. Es frecuente, aunque es un argumento algo engañoso, remarcar que los textos que constituyen el canon son aquellos que sobreviven al tiempo por su carácter universal. En realidad el canon suele estar constituido por textos valorados por ser los propios de las clases dominantes del momento de la creación o del momento de la recepción. Alrededor de estos textos canónicos se puede encontrar una cantidad importante de material crítico más o menos complicado que sirve para legitimar su condición de texto prestigioso.
 Dicho esto, no podemos obviar que eso que muchos llaman posmodernidad, es decir, la lógica cultural de nuestro tiempo, se caracteriza por un canon que muchos consideran abierto o fragmentario. En unas sociedades como las democracias capitalitas contemporáneas no es fácil definir de forma unívoca las relaciones de poder sobre las que se sostiene el canon por lo que esta sensación de diversidad está bastante extendida.
 Pese a la heterogeneidad de propuestas que caben bajo el paraguas de la posmodernidad, no todas disfrutan del mismo estatuto. No todas tiene la misma posición. Por ejemplo, hay que señalar que la literatura social, esa que se propone crear conciencia de la explotación económica, la opresión política, etc. que en otros periodos (como parte de los 50, 60 y 70 del siglo XX) fue considerada como una literatura de cierto prestigio, ha quedado relegada, como ya mencionamos, a una posición secundaria, minoritaria o incluso, por momentos, marginal.
 La historia de la literatura, que se construye desde los despachos oficiales, nos dice que la literatura social ha pecado tradicionalmente (con escasas excepciones) de simplona en sus tramas y temas; maniquea en la creación/recreación de personajes; torpe (o siendo generosos, descuidada) en su elaboración formal, prosaica; etc.
 Esta concepción del arte que piensa en la literatura como sofisticado ejercicio intelectual responde a una de las varias concepciones burguesas de la creación. Tras esta visión de la literatura, hay una concepción del artista como genio, como individualidad especialmente dotada, que cobró fuerza tras el medioevo y que durante el romanticismo (ese movimiento pequeñoburgués) exaltó al artista como ser diferenciado, particular… Esta idea se ha prolongado hasta hoy y tiene un calado innegable en las sociedades occidentales que han interiorizado dicha forma de entender al artista. Por todo esto, los pensadores orgánicos dicen que la literatura social es un subarte o arte torpe de barricada y denuncia. No hay nada que decir. Debemos darles la razón. La creación burguesa pensada como estética (como ética del jarrón de museo), con su refinamiento, con sus genios y sus admiradores de genios, sus sutilezas y su capacidad de indagar en lo más profundo, no puede sino mirar con desdén a una literatura para destruir el poder y el estatuto del artista profesionalizado. El arte es demasiado importante como para dejarlo en manos del artista. Por el contrario, descentralizar la figura del creador (y desacralizarlo), anclarlo a las necesidades comunes y llevarlo al encuentro de lo colectivo son fundamentos propios de la cultura literaria del anarquismo.
 No es decir nada nuevo que para el anarquista el refinamiento conceptual y las indagaciones metafísicas, la construcción de un imaginario poético propio es algo secundario cuando no frívolo y estúpido. La anarquía no necesita de artistas que nos deslumbren y dejen su nombre para la posteridad. La creación libertaria está atada a la rabia de la rebeldía colectiva del aquí y del ahora. Esa su expresión.
 Por eso no deben extrañarse algunos de que para nosotras/os algunas pintadas que aparecen en las tristes tapias de la ciudad tengan más contenido artístico que muchas salas enteras del Museo Reina Sofía.
 Lo dicho, la neurosis o las barricadas.

Grupo Heliogábalo
http://culturayanarquismo.blogspot.mx/
Recomendamos ampliamente el documental Permanecer en La Merced de nuestros compañeros del colectivo internacional Left Hand Rotation, en colaboración con "Contested Cities", agrupación de trabajo y documentación contra la gentrificación:


¿Qué mexicano no ha hablado de La Merced y sus servicios en alguna plática o referencia cultural? Considerado como el centro de comercio popular más grande en América Latina con más de 4000 locales formales y unos 400 en la vía pública, un diluvio se le acerca con el proyecto estatal “Distrito Merced”, pisando éste, con incertidumbres y desinformación, el destino de La Merced. “Un mercado estilizado sin nosotros”, me dijo sin premuras uno de los comerciantes acerca de las consecuencias de esta privatización disfrazada. El instinto de indignación puede olerse ya en varios locales, tanto, como el aroma de las frutas frescas, carnes, dulces y fritangas de los pasillos y aceras de este mítico mercado.
 
Reapropiar el significado del “mercedario”: una política desde el mercado hasta el barrio
 
Ludwig Feurbach, filósofo materialista alemán del siglo XIX, destrozaría el imaginario social de entonces –y que sigue vigente ahora- con un pedacito del prólogo a su libro La Esencia del Cristianismo, en el que dice: “Nuestra época, sin duda alguna, prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… para ella, lo único sagrado es la ilusión (…)” y en esta virtud crítica, tenemos que reflexionar sobre la diferencia abismal entre el tener referencias de las cosas y conocer las cosas. (1)
 
La Merced no es un objeto de estudio, ni un fabuloso espacio de violencia estructural ni donde sólo se vende tal o cual cosa: es una comunidad viviente y amplia de varios sectores sociales (2). A través de testimonios y conversaciones con los comerciantes que han forjado organización por mano propia, se coincide en que el mercedario no es visto como un ente homogéneo y ‘originario’ de esta zona, que desde su fundación, ha lidiado con problemas locales como los múltiples incendios desde 1988 a la actualidad -tanto potenciales como de cargas menores-, el caciquismo por la renta del suelo –desde un mísero metro cuadrado- y la constante pugna de los intereses políticos de los líderes, que respaldados por las autoridades delegacionales y usando a provocadores/golpeadores como correas de miedo, ejercen corretizas, vejaciones, arrastradas, e incluso, asesinan a los comerciantes que buscan alternativas de organización fuera de la partidocracia y las formas anti-democráticas que son comunes en donde el trabajo se encuentra estratificado.
 
Pero también hay sonrisas y “barrio”, es esta la primera clave para definir al mercedario, conocer a La Merced como un espacio de desenvolvimiento humano, siendo un territorio urbano de comercio y convivencia entre locatarios, “informales”, cargadores, distribuidores, transportistas, vecinos, promotores culturales e incluso de indigentes.
[Imagen: 3.png]
La cultura sonidera y los 'bailongos' en el barrio de La Merced también son formas de generar tejido social, y con el desplazamiento de estos espacios, estas interacciones entre comerciantes, habitantes y visitantes ya no tendrán cabida.
 

Omar y la “Pao” son locatarios que todos los días venden ropa manufacturada por industrias mexicanas independientes en el Mercado San Ciprián desde hace ya algunos años. Ellos “se la saben de toda a todas” y han dedicado una pizca de su tiempo para sensibilizar a otros mercedarios en torno a la inmediata necesidad de forjar un movimiento potente y eficaz que regenere ese tejido comunitario en La Merced, a través del apoyo mutuo entre los distintos mercados y grupos sociales para generar células de trabajo ante el proyecto privatizador que se aproxima y el clima de inseguridad en las calles de la zona.
 
El proyecto “Distrito Merced” (o cómo ocultar a la privatización con el disfraz de la “modernidad”)
 
En la madrugada del 27 de febrero de 2013 ocurrió el incendio más grande en la historia de La Merced, se quemaron aproximadamente 1200 locales de la Nave Mayor (una tercera parte de toda su superficie), de los cuales, varios quedaron totalmente incinerados. Sólo 500 locatarios fueron reubicados, mientras que los demás tuvieron que rentar locales a las mafias y arreglárselas con el comercio informal, sistema piramidal de violencia en el que los trabajadores pasan desapercibidos, mientras que los propietarios de la calle hacen política con la miseria y con cada centímetro de suelo.
[Imagen: merced_incendio.jpg]
"Un incendio mítico", afirman los locatarios de La Merced que pudieron presenciarlo en carne propia por la madrugada de ese trágico día.
 
A partir de ese suceso, el gobierno de Miguel Ángel Mancera formuló el Proyecto “Distrito Merced” –llamado oficialmente “Proyecto de Rescate Integral de la Merced” (PRIM)-, resultado de una demarcación geográfica de “modernización” en oposición a la Vieja Merced, como es nombrada constantemente en los documentos oficiales. El proyecto consta de modificar ciertas geografías, recortar e incluso desaparecer mercados tradicionales como vía de implementación de “elementos arquitectónicos contemporáneos para crear la identidad de un sistema integral de mercados, que mejoren su imagen, funcionamiento y accesibilidad (…), potencial turístico -modificación de usos del suelo vinculados a la historia y tradición- (…) y el reciclamiento de espacios subutilizados -rediseño y nuevo aprovechamiento del Mercado San Ciprián-.”
 
Yolanda y Valeria, vendedoras del Mercado de Las Flores afirman que su espacio de trabajo será eliminado totalmente. Con tan sólo 14 puestos de flores y decoraciones diversas, apreciación en los planos del proyecto la desaparición del mercado, bajo la premisa de que “estética y arquitectónicamente no es muy interesante” y elogiando la idea de que “es necesario priorizar el movimiento del peatón antes que a la masa de comerciantes, que mas bien generan inmovilidad en las calles”, según la palabra de los dos arquitectos integrantes del Team 270, agrupación que ganó el concurso 100 Visiones por La Merced, encargada de elaborar el plan maestro de obras, construcciones y modificaciones del espacio público.
 
[Imagen: Captura-de-pantalla-2015-09-24-a-las-18.43.38.png]
Comerciantes exigen un alto a los desalojos e intimidaciones de las autoridades delegacionales.
 
[Imagen: protesta_aldf.jpg]
Protestas masivas en la ALDF de locatarios por su reinstalación después de casi 3 años, además, en oposición a la 'reubicación' que podría quitar muchos locales y modificar sus medidas, para compactar espacios de venta.
 
La iniciativa no vino de los comerciantes y lo más preocupante es que “la comunidad no conoce el proyecto”, afirman los locatarios organizados. Vino directamente del Estado y sus instancias económicas como la SEDECO (Secretaría de Desarrollo Económico) y de personajes como Jacobo Zabludovsky (Presidente Honorario del Consejo Consultivo) con el pretexto de que este peculiar individuo nació en el barrio de la Merced y “conoce como la palma de su mano la vida de esta zona”, diciendo él mismo que “otro Zócalo es necesario en La Merced para expandir el progreso de la modernidad y la cultura”. (3)
 
En este sentido, ¿a qué cultura han de referirse ellos?, ni mas ni menos que a la cultura mercantil, que no es sino crear arquitecturas espectacularizadas para albergar comercios privados, desplazar al comercio y vivienda popular mediante el uso de la fuerza pública y la implementación de un ambiente urbanizado en las colonias que se encuentren colindantes a estos proyectos (o el principio de gentrificación).
 
De que tocar al comercio popular es tocar al bolsillo de los mexicanos: ¡todos somos La Merced!
 

“¿Y cómo afecta este proyecto a los mexicanos?”, nos preguntarán algunos. 1) Al reducirse la cantidad de puestos, también se reducirá la distribución de determinados productos para los demás comerciantes de mercados locales, pequeños y medianos negocios familiares que allí se surten, sin olvidar a las miles de familias mexicanas que compran su despensa a mayoreo en estos mercados. 2) A la par, en el “espacio recuperado” de La Merced probablemente se introduzcan locales comerciales privados y pertenecientes a transnacionales, tal como sucedió con el Mercado Corona en Guadalajara, que tras un incendio similar al de la Nave Mayor en 2014, la inversión privada aprovechó la oportunidad para colaborar en la “remodelación” el edificio a cambio de varios metros cuadrados, y 3) siendo desplazados miles de vendedores ambulantes, estos se hacinarán junto con otras zonas de comercio informal en distintas avenidas, amplificando los tratos inhumanos y de barbarie para conseguir tan sólo una acera de calle para ejercer su trabajo.
 

¿Pero “Distrito Merced” sólo busca mercantilizar los espacios y calles de La Merced? No, va adherido a otros mega-proyectos en la CDMX. La demarcación de este plan maestro crea un inmenso rectángulo que limita al norte con la calle Emiliano Zapata, al oriente con Av. Congreso de la Unión, al poniente con Av. Circunvalación y al sur con Av. Fray Servando Teresa de Mier, abriendo las posibilidades de que en el perímetro haya una mayor movilidad hacia el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a costa de la eliminación de centenares de comercios en la vía pública.
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Demarcación virtual de la "modernización" del perímetro.
“¿Y qué eso no es benéfico para la ciudad?”, es una pregunta muy común para la sociedad contemporánea. No es el momento para reflexionar si preferimos entre la ‘formalidad’ o la ‘informalidad’. La tarea que hemos de plantearnos es forjar LA AUTONOMÍA DE LA CLASE TRABAJADORA, es decir, que cada sector laboral (sí, formal e informal) decida democráticamente cómo se conforma y organiza para erradicar las máscaras que le crean tanta mala fama: corrupción, violencia sistemática, “delincuencia”, etc. Los conflictos de poder recaen en las mafiosas dirigencias y no siempre en la base trabajadora.
 
La organización popular ha logrado detener algunos casos muy similares de privatización; el Corredor Cultural (Comercial) Chapultepec, derrotado el 6 de diciembre tras una consulta democrática en la que los habitantes de 64 colonias lograron 14,093 votos en contra de la comercialización de Chapultepec (el 63% de las votaciones según el IEDF); “ZODES, Ciudad del Futuro” en Los Pedregales, Coyoacán, tras largos meses de agitación; ó San Francisco Xochicuautla con la suspensión de un tramo de la carretera México-Toluca que arrasaría varias hectáreas del milenario bosque otomí.
 
Sonoros gritos de acción y movilizaciones se aproximan. Los comerciantes no se quedarán cruzados de brazos.
Esta es la resistencia que viene en La Merced…
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Plaza Merced 2000 despliegan una mega-manta en defensa de su territorio de venta y desenvolvimiento. En el proyecto del Team 270, esta Plaza desaparece.

Algunas anotaciones...
(1) Guy Debord utilizaría este fragmento para ilustrar el primer capítulo de La Sociedad del Espectáculo, en donde, proféticamente describe a los distintos fenómenos culturales y mediáticos de la sociedad industrial como una "ilusión mercantil", bajo la premisa de que la mercancía y los servicios de compra-venta ofrecidos desde mitad del siglo XX (y con la mundializada aparición de la televisión) han hecho que "el espectáculo no sea un conjunto de imágenes sino una relación social entre las personas mediatizada por las imágenes", tal como Feuerbach explica con el cristianismo: la creencia de las cosas ha sobrepasado el valor humano de las cosas.
(2) A inicios de marzo, se organizó la proyección del documental "Permanecer en la Merced" en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en la que por el corto tiempo otorgado a la actividad, se suspendió. En una media hora, los comerciantes expusieron las problemáticas, y burdamente, el estudiantilismo que permea en el imaginario universitario, comenzó a realizar notaciones y referencias bibliográficas en "relación" al tema. La academia sigue posicionándose (incluso inconscientemente) como un sector aparte de las luchas populares. Recordando su papel esporádico en diversas movilizaciones nacionales entre 2012 y 2014, no más allá de marchas y actividades de difusión dentro de las universidades, nos damos cuenta quienes tienen un compromiso social desde su área de conocimiento y quienes no -para nada juzgo estas primeras acciones, pero son insuficientes para las problemáticas de índole como la gentrificación-.
(3) Palabrerías han dicho los encargados de SEGOB y SEDECO sobre la transparencia del proyecto. En la web oficial de Distrito Merced no están disponible ninguno de los documentos oficiales, planos y modificaciones que se harán al espacio público. La información estadística y numeral obtenida en este artículo fue extraída de una copia del Plan Maestro del proyecto que poseen algunos comerciantes organizados.
Puedes comprobar que la información virtual está dada de baja en: http://distritomerced.mx

Para dar seguimiento a las actividades, foros, mesas de diálogo y movilizaciones de la organización popular en La Merced:

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Se cumplen 45 años del inicio de la una de las 'Política de Estado' más nefastas de la historia iniciadas por USA en los últimos tiempos, la llamada Guerra a las Drogas 'War on Drugs'. Global Research lo recuerda publicando las declaraciones de uno de sus diseñadores, El ex alto consejero de la Administración Nixon, John Ehrlichmann. En varias entrevistas reconoció que se basaron en información falsa para conseguir su objetivo político, que no era otro que continuar con la guerra de Vietnam. Para ello se tenían que deshacer de la oposición real, los movimientos sociales. Fue una operación en tres fases. Primero se criminalizaron las drogas, después usaron las drogas como vínculo criminalizador con los movimientos sociales. Finalmente se realizó la purga, y la atención se centró sobre el escarnio mediático. Los belicistas pudieron así continuar con sus planes con las manos libres; hasta el escándalo Watergate.
 
Ninguno de sus objetivo declarados, como la protección de la Salud Pública, eran objetivos reales o abalados por la evidencia. Tampoco el combatir la criminalidad, ni si quiera el sucio dinero. Los informes sanitarios presentados fueron tergiversados o promocionados, pura pseudociencia. El sistema se fue degenerando. Las distintas agencias se volvían permisivas mientras el estado incrementaba sus actividades represivas contra la disidencia. Finalmente fueron las propias agencias las que controlaban la indtoducción de droga hasta conformar la industria que vemos hoy en día a su alrededor. A pesar de que sus ideólogos reconocieron la autoría y fines, y que la doctrina acumula evidencias científicas y reputados detractores en contra, no se ha conseguido convencer al público de que fue un complot en toda regla.
 
Este hecho y otros de similar calibre (Guantánamo y otras cárceles secretas, armas de destrucción masiva de irak, escondite de Bin Laden en Afganistan...) nos dan pie a cuestionarnos la veracidad del resto de 'Políticas de Estado', desde las grandes políticas contra el terrorismo, tráfico armas, tráfico de blancas o migrantes... o la política nuclear o la actual económica basada en la Teoría Monetaria Moderna. Simples mentiras de despacho, mentiras encadenadas, mentiras convenientes, mentiras reconocidas.
 
Antecedentes criminales
[Imagen: warondrugs.png]
 
La introducción de drogas para acabar con movimientos políticos no era nueva. Los ingleses la usaron en la famosa "Guerra del Opio" [1] contra China a mediados del siglo XIX afianzando su control sobre la región por más de 100 años.
 
La política represiva tampoco era nueva, lo que sí era nuevo fue la escala, la intensidad y el despliegue mediático. Antes de la doctrina de 'Guerra a las drogas' eran muy poco imaginativos, se buscaban Traidores. En un principio el BOI de Hoover, Boureau of investigation, antecesor del FBI, y después este, cargaron contra la clase trabajadora entre los años 10-30. La caza se saldó con 12.000 detenidos reconocidos, entre ellos Emma Goldman, la destrucción de los grandes sindicatos y la mayor parte del movimiento obrero organizado.
 
Le siguió la purga roja del comunismo contra las clases medias-altas y su búsqueda de pervertidos en los años 40-50, acabando tanto con los partidos socialista como comunista del país, y afianzando el bipartidismo y el neoliberalismo. La llamada Caza de Brujas del Macartismo llegó a Hollywood, llevándose a C. Chaplin, A. Bessie, el guionista D. Trumbo o al director E. Dmytryk por delante.
 
Disipado el "Terror Rojo" los movimientos antirracista y antibélico amalgamaron a la sociedad americana de los 60, oponiéndose a la Política de Estado. En 1971 Nixon, representante del Estado Profundneoconservador, imperialista, supremacista y colonialista, hace público ante la ONU un sistema perfecto de control de masas, que a demás permitía la intervención militar en otros países. Había nacido la Guerra a las Drogas, expandida por el resto de países del mundo en un tiempo record. Esta vez los  líderes negros Martin Luther King y Malcom X fueron directamente asesinados.
 
Por 20 años más USA compitió con la URSS mediante su política imperialista tradicional de intervenciones militares. Tras la caída de la URSS en 1991 no había ningún país o coalición capaz de hacer frente al país que ostenta la mitad del gasto mundial en Defensa. En 2001 las élites de USA dan un paso adelante, Perpetran el autoatentado de las Torres Gemelas y manteniendo la misma doctrina de "Tolerancia cero", GW Bush declara el War on Terror. Con ella consigue su patente de corso de intervención a gran escala y la militarización del país.
 
Se puede ver una continuidad en estas dos últimas políticas, ya que los planes internos han sufrido mínimos cambios. Desde 1971 USA ha duplicado sistemáticamente cada 10 años su número de presos y hoy en día se producen unas 8.000 intervenciones de la SWAT al año, las comunidades se mantienen artificialmente separadas y el bipartidismo no se cuestiona. El afán por el suministro de drogas solo es tan rapaz como por el de petróleo, lo que ha llevado a las élites a intervenir en países tan dispares como Panamá, Colombia, Afganistán, Irak, México o Yugoslavia.
 
Guerra a las Drogas en España
 
España se convirtió en los 70 el puerto de entrada de cocaína hacia Europa. El impacto directo de la nueva política fue la entrada masiva de droga en las áreas obreras mediada por la policía [Informe Navajas], dejando unos mal contados 40.000 muertos en 10 años y cientos de miles de drogodependientes, en lo que posteriormente se llamaría la Generación Perdida. Si en USA son las agencias las que controlan los flujos de drogas en España el Estado detenta el control por medio de los distintos cuerpos policiales, en concreto la red UDyCO.
 
La criminalización es una necesidad de los Estados, indispensable para el mantenimiento de todo régimen. Psicológicamente las personas no luchamos contra personas, nos damos lástima, empatizamos, fraternalizamos, no ayudamos. Luchamos contra monstruos, contra lo que nos da miedo. Para perpetuarse y encubrir sus maniobras el Estado necesita crear un monstruos y esto se hace por medio de la criminalizción de las personas. Ya hemos visto lo que oculta la Guerra a las Drogas o la Guerra al Terror, más drogas y terror. En un esfuerzo de lectura inversa la próxima vez que veáis titulares de los haters mediáticos oficiales como "el Estado declara la Guerra a la pobreza", "Ganamos la Guerra al radicalismo" o "nuevos esfuerzos en la Guerra a la corrupción" no os quedéis en la superficie, preguntaos qué pretenden y cual es su objetivo. Os sorprenderéis.

Salud! tctca
 
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Traducción de: <<Nixon’s War on Drugs Began as Strategy to Attack ‘Antiwar Left and Black People’ | Global Research - Centre for Research on Globalization>>
El ex-alto asesor del presidente Richard Nixon admitió hace años que la llamada "guerra contra las drogas" fue hecha apropósito pensando en los negros y los activistas contra la guerra de izquierdas.
Cita:"Haciendo que el público asociara los hippies con marihuana y los negros con la heroína, y luego que penalizarlas duramente, nos permitía frenar estas comunidades." -John Ehrlichmann, ex ayudante de Richard Nixon
El su 'Reportaje de April' de harpes.org, una investigación realizada por el periodista Dan Baum sobre los fracasos generalizados de la prohibición de las drogas, incluye un extracto de una entrevista de 1994 entre Baum y el asesor de Nixon, John Ehrlichman, que murió en 1999. Un pasaje en particular, se difundió el martes [22.3.2016]:
Cita:"¿Quieres saber de qué iba realmente todo esto?", Preguntó con la brusquedad de un hombre que, después de la vergüenza pública y de un periodo en una prisión federal, le quedaba poco que proteger. "La campaña de Nixon en 1968, y la Casa Blanca de Nixon después, tuvo dos enemigos: los antibelicistas de izquierdas y los negro. ¿Entiendes lo que estoy diciendo? Sabíamos que no podíamos hacer ilegal el que se esté contra la guerra o el ser negro, pero si conseguíamos que el público asociara a los hippies con marihuana y a los negros con la heroína, y luego las penalizabamos duramente, podríamos frenar a estas comunidades. Podríamos detener a sus líderes, atacar sus hogares, romper sus reuniones, y vilipendiarlos noche tras noche en las noticias de la noche. Que si sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que sí." John Ehrlichman.
[Imagen: 01-21-14-war-on-drugs.jpg]
La cita aparece pronto en el reportaje, apoyando la tesis central de Baum - que para ganar la guerra contra las drogas, debe terminar la prohibición -. Se comprueba que la legalización de la marihuana medicinal y recreativa ha alcanzado gran popularidad en todo los EEUU, y que muchos países están despenalizando hasta las drogas más duras como la cocaína y la heroína como parte de un nuevo esfuerzo, más humano para tratar la adicción y la violencia ente mafias.
 
Cita:"El creciente coste de la guerra contra las drogas es imposible de ignorar: miles de millones de dólares desperdiciados [billones!], derramamiento de sangre en América Latina y en las calles de nuestras propias ciudades, y millones de vidas destruidas por los castigos draconianos que no terminan en el puerta de la prisión; uno de cada ocho hombres negros han sido privados de sus derechos debido a condenas por delitos grave", escribe Baum. "Ahora, por primera vez, tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo". "Legalizar todo", escribe.
El próximo mes, las Naciones Unidas dedicarán una Sesión Especial de la Asamblea General de (UNGASS) para discutir sobre la política global de drogas. En el período previo a la reunión, Human Rights Watch `[lobby] pondrá de relieve la gama de violaciones de los derechos humanos que la guerra contra las drogas ha causado.
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Para saber más:
http://theantimedia.org/research-tells-t...-on-drugs/ 30.3.2016
[1] http://historiaybiografias.com/opio/
Fuente: 
http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2016/03/...a-las.html 
Primera edición 31.3.2016, última edición 1.4.2016
[Imagen: 2783602.jpg?w=560]


Se proyectó y escribió este libro como un estudio sucinto sobre teoría política, principalmente destinado a los estudiantes de ciencias políticas. Su principal propósito consiste en analizar las ideas anarquistas en relación con numerosos temas importantes del pensamiento político. Esta obra no supone un conocimiento previo de la historia del anarquismo y la filosofía. Tratará por consiguiente un tema familiar para aquellos que ya tienen un conocimiento de la literatura sobre anarquismo. Por otra parte trata del conocimiento general de la teoría política, aunque las relaciones específicas entre teóricos anarquistas y otros se destaca lo más claramente posible. En él se analiza igualmente la relación de las ideas libertarias con la política contemporánea y la disertación política.

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A menudo se dice que nosotros los anarquistas «creemos que los humanos son buenos por naturaleza» (como la planta china Mencius). Algunos de nosotros, sin embargo, dudamos de la nocion de la bondad inherente y rechazamos el poder de otra gente sobre nosotros precisamente porque no confiamos en los bastardos.
 
Parece insensato generalizar sobre las «creencias» anarquistas ya que algunos de nosotros somos ateos o agnósticos, mientras que otros incluso pueden ser católicos. Por supuesto, a unos cuantos anarquistas les encanta dejarse llevar por el falso, desagradable y sin sentido ejercicio de excomulgar la variedad de fés entre sus camaradas.
 
Esta tendencia de grupúsculos antiautoritarios de denunciarse y excluirse unos a los otros, sin embargo, siempre me ha parecido más como una especie de cripto-autoritarismo. Siempre me ha gustado la idea de un anarquismo plomado lo suficientemente grande para cubrir casi todas las variantes del dogma en una especie de acéfalo pero no rígido «frente unido» (o «unión de egoístas» como señala Stirner). Este paragüas tiene que ser lo suficientemente amplio para cubrir a los «anarquistas espirituales» tanto como a los más inflexibles materialistas.
 
Nietzsche, famoso por basar su causa en la «nada» —pero acabó dando a entender una especie de religión sin moral ni dios («Zaratrusta», «Empoderamiento», «eterno returno», etc) En su última «Cartas Locas» desde Turin, él parece autoproclamarse (anti-) mesías de esta fé bajo la firma de «Dionisos el Crucificado».
 
Resulta que incluso el axioma «nada» requiere de un elemento de fé, y podría llevarnos hacia una especie de experiencia espiritual o mística: el autodenominado hereje está simplemente proponiendo una creencia diferente. «La Muerte de Dios» es misteriosamente seguida por el renacimiento de «los dioses» —Las deidades paganas del politeísmo. Así pues, Nietzsche propone la repaganización del monoteísmo cuando habla como Cristo-Dionisio— un proyecto lanzado primero en el Renacimiento por herejes y neopaganos como Gemisto Plethon y Giordano Bruno—Este último que fue quemado en el Vaticano en 1600.
 
Esta misma tarea —la repaganización del monoteísmo— fue llevada a cabo brillantemente por los esclavos africanos que crearon la Santería, el Vudú, el Candomblé, y muchas otras religiones en las que los Santos Cristianos son identificados o sincretizados con deidades paganas. Chango «es» Santa Bárbara, por ejemplo; Oggun, el dios de la guerra es el Arcángel Miguel, y podría ser considerado como Marte, el rey romano de la guerra también. (Vease M.A. DeLaTorre, Santería)
Los santos son «máscaras» de los espírituos de los oprimidos — pero no son meros disfraces. Muchos santeristas son a la vez católicos y paganos al mismo tiempo — ¡lo que naturalmente enloquece a la Iglesia!
 
Como mi amigo antropólogo Jim Wafer dijo en The Taste of Blood, estas fés del Nuevo Mundo no son exactamente «opio para el pueblo» (incluso en la curiosamente positiva y y ligeramente anhelante manera en la que Marx usó esta frase), sino que son areas de resitencia contra el poder maligno. En estas religiones Dionisio puede, de hecho, ser Jesús —u Obbatala Ayagguna— en un delirio deliberado de panteísmo donde nada depende de meras creencias porque la posesión real por trance por los «santos» (Orishas, Loas) permite que todo el mundo presente vean, toquen e incluso «sean» dioses ellos mismos.
 
(Wafer fue una vez invitado a beber en un bar en Recife por un extraño que resultó «ser» una deidad menor amante del ron.) Además —otro concepto nietzscheano— estos cultos valoran la magia por encima de la moralidad — y creen en dioses que pueden ser ladrones, brujas, queers, jugadores,etc.
 

Oscar Wilde fue el primero en darse cuenta del profundo parecido entre el anarquismo y el taoismo que estructuralmente es una diversidad acéfala de sectas (paganas) politeístas, con una tendencia hacia la heterodoxia y valores sociales no autoritarios.
 
Obviamente muchas formas de taoísmo —o cualquier sistema pagano— han sido en realidad cómplices del Estado; podríamos llamarlos Ortodoxos, y en este sentido predecesores del monoteísmo. Pero el espíritu pagano siempre incluye un elemento anárquico también — una resistencia paleolítica hacia el Estado/Iglesia y sus jerarquías. El paganismo simplemente crea nuevos cultos, o retoma algunos antiguos, cultos que son y deben ser heréticos con el consenso que rige. (Así pues, el paganismo de la antigua Europa «sobrevivió» como brujería medieval, y así sucesivamente).
 
En la Roma clásica, los cultos mistéricos helenísticos orientales, sincretismos mágicos de los griegos, egipcios, babilonios e incluso los rituales y el panteón indio, amenazaron el orden imperial y tradicional. Uno de estos cultos, la herejía judía, triunfó en realidad en derrocar el paganismo clásico.
 
Sospecho que una dialéctica similar puede funcionar en los EE.UU. del siglo XXI con su complejo de Imperio, su 60% de ciudadanía que va a la iglesia, su electrónico «pan y circo», su consciencia basada en el dinero, etc.
 
Una masa de cultos mistéricos orientales y New Age continúan proliferando y transformandose en nuevas formas, dando lugar a una especie de heterodoxia popular o una diversidad de sectas paganas, algunas de ellas inherentemente peligrosas para la autoridad central y la tecnopathocracia capitalista. De hecho, varias secciones del anarquismo espiritual podrían ser mencionadas aquí como parte del espectro.
 
Estoy proponiendo que los cultos fascistas y fundamentalistas no deben ser confundidos con las tendencias espirituales antiautoritarias representandas por el auténtico neochamanismo, espiritualidad psicodélica o enteogénica, la religión Americana de la Naturaleza de acuerdo con anarquistas como Thoreau, compartiendo muchos intereses y mitos con el Anarquismo verde, el primitivismo, tribalismo, la resistencia ecológica, actitudes nativo americanas hacia la naturaleza... incluso con el festivalismo Rainbow and Burning Man.
 
Aquí en Catskills, hemos tenido todo desde Krishnamurti al Dalai Lama, Hasidismo al comunismo, budismo, agricultura postindustrial y slow food, comunas hippies de los 60 —Tim Leary-swami sobre pandit, wicca sobre druidismo— sufíes y yoguis —un paisaje maduro para el sincretismo y universalismo espiritual, preparado para convertirse en una mezcla de enthusiasmos para la revolución verde, si solo una chispa encendiera una antorcha— o lo que uno pudiera soñar.
 
En el contexto de la creencia estoy visualizando que situaría la noción de Walter Benjamin de la Iluminación Profana. ¿Cómo, él pregunta, puede la experiencia espiritual ser garantizada guera del contexto de la «religión» o incluso de la «creencia»?
 
Parte marxista, parte anarquista, parte kabalista, el siguió la misión del antiguo romanticismo alemán de repaganizar el monoteísmo «sea como sea,» incluyendo herejía, magia, poesía, hachís... La religión ha robado y suprimido el «sacramenteo eficaz» de los antiguos chamanes, magos y mujeres sabias — y la revolución debe restaurarlo.
 
Recientemente, la idea de un romanticismo histórico e incluso ocultismo de izquierdas ha ganado aceptación y no necesita más ser defendida. La estatua de Bruno en el «Flowery Field» donde él murió recuerda un icono para los librepensadores y rebeldes de Roma, quienes lo mantienen cubierto de flores rojas. El alquimista Parecelso se sitúo con los campesinos en el levantamiento en contra de la nobleza luterana.
 
Una lectura emersoniana del romanticismo alemán (especialmente Novalis) podría interprestar sus «primeros pensamientos; mejores pensamientos» como una semilla y fruta de la revolución. William Blake es una institución herética por él mismo. El ala izquierdista del romanticismo francés (y ocultismo) dan nacimiento a Charles Fourier, a Nerval y a Rimbaud. Esta profunda tradición de la «revolución romántica» debería ser añadidad a la consideración de cualquier posible espiritualidad anarquista.
 
Los místicos claman que la «creencia» es un engaño; solo la experiencia garantiza certeza, mientras que la mera fé no se requiere más. Ellos podrían incluso llegar a defender la (auto)liberación mística o espiritual ante la opresión de la religión organizada. Blake instó a todo el mundo a conseguir su propio sistema y no ser un esclavo de alguien más — especialmente de la Iglesia. Y, G. De Nerval, quién tenía una langosta como mascota llamada Thibault que se llevaba de paseo por los jardines del Palacio Real de París con una correa de tela azúl, siendo acusado de no perfenecer a ninguna religión, él dijo, «¿Cómo? ¿yo, no tengo religión?, ¿Por qué? ¡Yo tuve al menos diecisierte de ellas!
 
En conclusión: cualquier sistema liberatorio de creencias, incluso los más libertarios (o libertinos), pueden ser girados 180 grados hacia un dogma rígido — incluso el anarquismo (tal y como se había presenciado en el caso del último Murray Bookchin). Al contrario, incluso dentro de las religiones más religiosas el deseo natural humano de libertad puede esculpir espacios secretos de resistencia (como se vio en Los Hermanos del Libre Espíritu, o ciertas sectas derviches).
 
Las definiciones parecen menos importantes en este proceso que en el cultivo de lo que Keats llamó «capacidad negativa», que aquí podría ser glosada como la habilidad de surfear la ola de la liberación no importa el aspecto externo que pueda tener.
 
En los años 50, podría haber sido «Beat Zen» (que desgraciadamente parece haber desaparecido); hoy podría ser el neo-paganismo o el hermeticismo verde. Justo como el anarquismo hoy día necesita superar y repeler su histórica adoración del «progreso», así que, también, pienso que podría beneficiar el relajarse del ateísmo del siglo XIX y reconsiderar la posibilidad (oximorónica como podría ser) de una «religión anarquista).
 
[Nota: In memoriam Franklin Rosemont, yo debería añadir que el tipo de anarquismo hermético propuesto aquí caracteriza el último Breton, y el último surrealismo en general. También me gustaria invocar el gran libro del poeta árabe Adonis Sufism & Surrealism. Y, recomiendo la edición de Harvard de W. Benjamin On Hashish. Algunas veces está bien quitarse de encima esa antigua locura deliberada de los sentidos... Algunas veces el opio del pueblo es... opio.] 
*Peter Lamborn Wilson


Hakim Bey
Día de San Nicolás 2009

http://es.theanarchistlibrary.org/
[Imagen: 12801589_1264321820262386_91725371537640...e=5784E65B]
Joaquín Ascaso nació el 5 de junio de 1906 en Zaragoza y, como en muchos otros casos, pasaba más tiempo en el exilio y la cárcel que en libertad. Empieza a destacar en la militancia revolucionaria a partir de la proclamación de la Segunda República española y la vuelta de su exilio en Francia. Arduo militante de todas las luchas sociales de la época, participó también en la creación de las Juventudes Libertarias, a cuya directiva perteneció. Además, fue el fundador del “Sindicato de Parados”. Después de 1931 pasó a formar parte del Sindicato de la Construcción, siendo elegido presidente del comité de la sección de albañiles. En el segundo congreso de la C.N.T. aragonesa celebrado en Zaragoza él fue del sector cenetista que pedía una mayor radicalidad en la lucha contra el régimen republicano. Hasta 1934 Joaquín Ascaso supo hacerse un nombre, tanto en las filas de la militancia revolucionaria, como en la propia oposición republicana, lo que le costó que a comienzos de 1933 su nombre fuera incluido, por el gobierno republicano, en la “lista negra” de los anarquistas aragoneses sometidos a arresto en la prisión de Pina de Ebro.



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