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[Imagen: aa.jpg]

La enseñanza está en la base de la vida, no solo en la escuela, porque para vivir es necesario aprender de todo, empezando por el lenguaje, para comunicar, para pensar, para recordar, para aprender. Enseñar, en griego, se dice didasko, que literalmente significa "ayudar a alguien a crecer". Y este es el significado más importante del verbo enseñar, ayudar a las personas a crecer.
Pero aquí comienzan los problemas. ¿Quién debe ayudar y a quién? ¿A hacer qué? ¿Con qué condiciones y a qué precio? ¿Y el que no quiera aprender? Es evidente que cada uno de nosotros tiene que aprender muchísimas cosas, también a caminar y a hablar. El ser humano es esencialmente un sujeto cultural, incluso los deseos más "físicos", más "materiales" son vividos y satisfechos dentro de unas reglas, de ritos, de modos culturales. La cultura, los valores, los principios reguladores se eligen, se transmiten, se enseñan. Pero incluso las artes, las técnicas, los oficios y todo aquello que implica no solo el conocimiento, sino también la maña y la experiencia, deben enseñarse y aprenderse. Prácticamente no hay nada que no pueda o no debe enseñarse y aprenderse.
Si consideramos la enseñanza desde esta perspectiva, que contempla el desarrollo humano esencialmente como evolución cultural, debemos reconocer que la formación basada en el nexo enseñar-aprender no acaba con un curso de estudios a los dieciocho o a los veinticuatro años. La formación es permanente porque la vida no se detiene nunca, no para de transformarse, de cambiar; nosotros mismos no dejamos de crecer, de cambiar, y debemos aprender a vivir en condiciones y edades diferentes, en situaciones nuevas, a veces inimaginables. Jamás se es solo enseñante o solo alumno en el curso de los años. Incluso un niño no solo puede enseñar pequeñas cosas a un hermano más pequeño o al gato de la casa, sino que también puede enseñar muchas cosas a un adulto, como por ejemplo qué es el asombro, la maravilla, la curiosidad, la espontaneidad y tantas otras cosas.
Hemos establecido que enseñar y aprender son dos modalidades esenciales de la vida, exigencias imprescindibles, pero no hemos respondido todavía a la pregunta inicial: ¿Qué significa enseñar? Podemos responder con un aparente juego de palabras: enseñar algo a alguien significa enseñarle a no tener ya más necesidad de una enseñanza. Ser un buen maestro significa ayudar a alguien a no necesitar maestro. Si enseño a alguien a conducir el coche, ya no tendrá necesidad de chófer; si enseño a alguien cómo se pesca, no necesitará comprar pescado; si enseño a un niño a pensar, podrá pensar con su cerebro; si enseño a un individuo el valor de la libertad, no tendrá ya necesidad de un amo. Es decir, ¿enseñar significa transmitir, transferir, trasvasar de un individuo sapiente, experto, adiestrado, a otro individuo menos competente, valores y competencias? Diremos que no. El conocimiento es como la libertad; no puede ser otorgado, concedido, regalado, impuesto; debe ser deseado, conquistado, defendido. El enseñante debe ser un transmisor y un apoyo, un fermento y una guía. 
Stirner, hace ya más de ciento cincuenta años, escribía en Las leyes de la escuela que un buen enseñante es un trámite entre el escolar y la ciencia, y demostrará ser capaz cuanto antes se emancipe de él el estudiante y sea autónomo, capaz de aprender por sí solo, de no necesitar guía. Enseñar quiere decir convertir al alumno en maestro de sí mismo.

Enrico Ferri
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/
[Imagen: 336%20img%209.jpg]

El pasado domingo 19 de junio, la policía federal mexicana disparaba con balas reales contra los manifestantes que estaban bloqueando la autopista cerca del pueblo de Nochixtlán, en el Estado de Oaxaca. Esta represión estatal sumamente violenta ha dejado numerosos heridos y una decena de víctimas mortales.
Este retén había sido instalado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), estudiantes y padres, pertenecientes muchos de ellos a los pueblos originarios. Desde hace varios meses, en especial en los Estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, el movimiento de gran magnitud en contra de la "Reforma Educativa" que pretende imponer el Gobierno, sufre durísimas agresiones a porrazos, gases lacrimógenos, pelotas de goma: los docentes se ven amenazados, despedidos, encarcelados. Los bloqueos de carreteras se decidieron a principios de junio tras la detención de varios dirigentes de la CNTE de la sección de Oaxaca.
Se está librando una auténtica guerra mediática contra estos insurrectos, tildados de "terroristas", "haraganes", "opuestos al progreso". Dicho "progreso" de la ley "Educación y calidad" consiste en convertir la educación en mercancía entregándola al sector privado para que beneficie a los sectores de la población más favorecidos. Tal y como lo recuerda una pancarta "La reforma educativa no afecta solo a los docentes sino que también apunta a la sociedad"; muchísimas familias, especialmente en las comunidades indígenas, respaldan a los maestros y acuden a las manifestaciones.
Ya en junio de 2006, los maestros habían tomado el centro de Oaxaca, antes de ser desalojados con brutalidad. La población -padres, estudiantes, jóvenes de las barriadas, pueblos indígenas- se sumaron a ellos y organizaron la resistencia y autonomía de la ciudad: sólo en noviembre fue derrotada la Comuna de Oaxaca por una represión militar y policial de una violencia extrema.
Nuestros compañeros de la Federación Anarquistas mexicana, de la Alianza Magonista Zapatista, de la Cruz Negra anarquista participan de lleno en esta lucha y nos van informando sobre la situación. En respuesta al Comunicado Nacional Indígena (CNI) y a los zapatistas del EZLN dirigido el 20 de junio "al pueblo de México y a los pueblos del mundo", la Federación Anarquista declara su completa solidaridad con los docentes en lucha y con esta insurrección popular. Exige el fin inmediato de la represión y la excarcelación de todos los presos.
Lo que está instaurando el Estado mexicano es un auténtico "estado de sitio", ya no el "estado de urgencia" que permite al Estado francés coartar aún más las libertades para intentar imponer una "ley laboral" con la que el empresariado sueña desde hace tiempo. En un periodo en que algunos predican la resignación y la sumisión, y otros propugnan un repliegue nacionalista y un cambio ilusorio mediante las urnas, la Federación Anarquista se reafirma más que nunca en la práctica de un internacionalismo fundado en la solidaridad concreta, en los intercambios de experiencias con todos aquellos que no ceden un ápice ante la ofensiva de los Estados al servicio del capitalismo.
Así lo recuerdan el CNI y el EZLN: "Una tormenta, además de tempestad y caos, también hace fértil la tierra de donde nace siempre un nuevo mundo".

Federación Anarquista
 http://www.nodo50.org/
[Imagen: 336%20img%203.jpg]
Mientras la oligarquía turca, colonialista y fascista, prosigue su política de destrucción y saqueo en el Kurdistán, el Estado turco y el presidente Erdogán se están encaminando hacia un modelo cada vez más autoritario. La nueva guerra contra los kurdos comenzó en julio de 2015, tras la suspensión del proceso de paz y con el aislamiento completo impuesto al dirigente kurdo Abdulah Ocalán.
Después comenzaron las acciones suicidas contra la población civil, las que el UIKI había estigmatizado como "una operación conjunta AKP-ISIS". Cinco personas fueron asesinadas en Diyarbakir, treinta y tres en Suruc y un centenar en Ankara. En esos ataques, fueron heridas alrededor de novecientas personas*.
En una segunda fase de la operación entraron en acción ejército y policía turcos. Desde hacía meses en muchas ciudades del Kurdistán se había decretado el toque de queda. Cizre, Silopi y Sur fueron casi completamente destruidas, y solo en Cizre fueron quemados vivos en una cueva ciento veinte civiles. Una masacre documentada incluso por la ONU, el Observatorio de Derechos Humanos y Amnistía Internacional. Nusaybin, Yuksekova y Sirnak están viviendo ahora tragedias análogas y todas las ciudades kurdas están sufriendo ataques a diario. Alrededor de ochocientos civiles, sobre todo mujeres y niños, han sido asesinados por el Ejército turco.
Cualquiera que se haya atrevido a expresar críticas a la guerra deseada por Erdogán ha sido amenazado, incluidos los mil veintiocho profesores que firmaron el llamamiento "No os seguiremos en este crimen": muchos de ellos han sido despedidos. Se ha acallado también a los medios de comunicación con la amenaza de acciones legales. Centenares de periodistas están encarcelados y todo aquel que tiene el coraje de oponerse al delirio de omnipotencia de Erdogán es etiquetado como "terrorista".
Presumiblemente, el objetivo de Erdogán con su anunciada "reforma del Estado en sentido presidencial" (¿bonapartismo?) es vaciar de sentido el sistema parlamentario. Un importante paso hacia este objetivo se ha dado al revocar la inmunidad parlamentaria de los diputados del HDP (Partido Democrático de los Pueblos, en la oposición) acusados de acercamiento al PKK por haber apoyado el proceso de paz.
Cómplices del AKP (el partido del Gobierno, privado recientemente del presidente y primer ministro Davutoglu), el MHP (los "Lobos Grises", fascistas) y el CHP (Partido Republicano del Pueblo, kemalista y autodefinido como "socialdemócrata"), confirmaron una vez más que la única cosa que mantiene unidos a los partidos que representan el nacionalismo de Estado es la hostilidad hacia el pueblo kurdo.
La Unión Europea, los Estados Unidos y la OTAN se han limitado a alguna débil aclaración del tipo de "la democracia está en peligro" o "la calidad de la democracia está disminuyendo", minimizando la gravedad de cuanto está sucediendo y convirtiéndose de hecho en cómplices de esta acción dictatorial cometida por su aliado estratégico. Mientras el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, se atrevía a hablar de "golpe a la democracia turca y a la libertad política", la canciller Angela Merkel, que estaba lista para firmar el acuerdo con Turquía para bloquear a los refugiados, ha declarado que en el futuro "sopesará el problema". Un comportamiento apreciado con toda seguridad por Erdogán, que de esta forma no tendrá que preocuparse por injerencias externas.
Pero desde el punto de vista de los kurdos, "¡la democracia en Turquía se ha acabado!"
Si verdaderamente, por hipótesis puramente académica, quisieran salvaguardar la democracia y la estabilidad en la región, en vez de colaborar con un Estado que, mientras apoya al ISIS hace la guerra al pueblo kurdo, las potencias occidentales deberían aplicar sanciones económicas, militares y políticas al gobierno de Ankara.
En cuanto a la objeción de que en el fondo Erdogán ha sido elegido, baste con recordar que también lo fue Hitler.
Es cosa sabida que cuando un régimen quiere deshacerse de la oposición parlamentaria, no debe hacer otra cosa que acabar con la inmunidad para después encarcelar a algunos diputados. Y estas parecen ser las intenciones de Erdogán. Mientras tanto prosigue la obra de eliminación física de los militantes de base en las calles, las cárceles y las montañas.

*Ver artículo de Dario Antonelli en el número de julio de 2015 de Tierra y Libertad.
Gianni Santori

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/
[Imagen: 336%20img%208.jpg]


José Mujica fue llamado "el mejor presidente del mundo" aunque sus acciones como presidente de Uruguay no fueron consecuentes con sus discursos y promesas.
Grandes y pequeños medios de comunicación de todo el mundo, personalidades políticas, artistas, deportistas de distintos países se entrevistaron con él, cual estrella de rock en sus viajes al exterior, y muchos fueron los que se acercaron a la propia chacra del austero presidente, entre ellos el ex rey Juan Carlos de Borbón, integrante del Club Bilderberg, quien también quedó encantado de su sencillez.
Se inició la filmación de una película sobre su vida, que quedó truncada por falta de más aportes de las empresas públicas uruguayas en este momento de dificultades económicas, y fue postulado al Premio Nobel de la Paz. El semanario británico The Economist lo nominó entre las 100 personalidades más influyentes del mundo.
El New York Times le dedica un espacio destacado donde dice que mientras otros líderes políticos tienen mayordomos, flota de yates y bodegas con champán, Mujica vive en una modesta chacra, sin personal doméstico. Y el diario agregará dos mentiras definiéndolo como ambientalista y vegetariano que fueron difundidas por los medios internacionales para decorar la figura de Mujica.
Se proyectó a nivel internacional un personaje capaz de plantear temas complejos, pero, a partir de ahora, con autoridad y sobre todo sistémico.
Hay dos cosas que en la sociedad se han perdido: el saber que para lograr algo tanto en el plano material como del pensamiento es necesario esforzarnos, sin esfuerzo no hay transformación de nuestras vidas, ni de la sociedad en que vivimos; y la otra cosa es la capacidad de reflexionar sobre lo que nos sucede a nosotros y a nuestro alrededor de manera crítica. Y esto es así porque los grandes medios de comunicación apuestan a conquistar nuestra afectividad evitando que reflexionemos sobre el mensaje y así desde lo afectivo y superficialmente tomamos como buenas las noticias que nos dan. Y lo peor es que, a partir de eso, tomamos decisiones a una gran velocidad y sobre todas las cosas. Olvidándonos de que las decisiones duraderas necesitan tiempo para ser tomadas.
Las condiciones de globalización que vivimos actualmente, donde la posibilidad de acceder a información es rápida y sencilla, con un simple clic puedes tener miles de resultados en cuestión de segundos, causa tristeza que con personas con más posibilidades de adquirir nuevos conocimientos, todavía muchos sigan prefiriendo el sensacionalismo, dejándose llevar por los planteamientos de los medios de comunicación sin tener objeciones, una gran mayoría todavía prefiere desarrollar su opinión de lo que lee en los medios, y no de lo que su pensamiento crítico le indica.
Entonces, en este marco, tener simpatía o no por Mujica puede no ser importante, el problema aparece cuando esa actitud afectiva se transforma en una valoración política acrítica e irracional.
El que escribe puede, en algún momento, haber sentido alguna simpatía por el personaje, sin embargo un análisis de su gobierno que no se quede en la superficie permite echar por la borda esa simpatía y tener una visión muy crítica a partir de ir desplegando sus intenciones y sus políticas concretas de gobierno.

De dónde viene

Para entender a Mujica y su entorno es necesario remitirnos a su pasado tupamaro donde su verticalismo y su sectarismo dentro de la cárcel de Punta Carretas llevaba a excluir, marginar y amenazar a quienes integraban otros grupos guerrilleros; esa fue la práctica de los comandos tupamaros.
Es suficiente haber sido guerrillero (que aspiraba a la conquista al poder y despreciaba las luchas sociales), haber estado preso en condiciones inhumanas pero que apoyó y ocultó las negociaciones llevadas adelante por el dirigente del Movimiento de Liberación Nacional (MLN, tupamaros), hoy ministro de Defensa, Fernández Huidobro, que condujo a la tregua entre tupamaros y las fuerzas armadas en 1972; en una fase de esa tregua los lideres del MLN presos colaboraron con los militares en la elaboración de planes de gobierno y en la represión de "ilícitos económicos": empresarios y comerciantes acusados por los tupamaros y los militares de corruptos y de ser la causa de la pobreza fueron secuestrados y torturados en los cuarteles y algunos tupamaros se prestaron a colaborar en la tortura de los acusados de "ilícitos". Toda esta historia negra del MLN dispuestos a aliarse con los militares, quienes iban un año después a dar el golpe de Estado, para tener cuotas de poder, fue cuidadosamente ocultado por Mujica y la dirección tupamara
Desde que salió de la cárcel la vida del expresidente uruguayo no tuvo como objetivo la acumulación de riquezas sino la lucha por el poder. Mujica no ha hecho más que acumular prestigio y poder.
Cuando la apertura democrática, comparándose con las otras fuerzas antidictatoriales hablaban de la cantidad de balas en el cuerpo y de años de cárcel que tenía la dirección ejecutiva del MLN, despreciándose a las otras fuerzas que habían luchado contra la dictadura. Como dato estaría bueno aclarar que de todas las fuerzas políticas que llegaron a la apertura democrática solo el MLN llegó con todo su grupo dirigente casi íntegro, en tanto los demás vieron diezmadas sus direcciones, desaparecidas o asesinados sus dirigentes.
Cuando en 1994 fue elegido diputado, al poco tiempo declara sentirse tan inútil como un florero. Como legislador nunca presentó ningún proyecto de ley.
Desde ese momento mucha agua corrió y siguió siendo un florero, pues no cambió nada que las multinacionales y la burguesía no quisieran, pero aprendió a manejar el poder y el "gatopardismo" y su máxima era "así como te digo una cosa te digo la otra". Y no nos olvidemos que Pepe Mujica dijo varias veces antes de las elecciones que para llegar al gobierno "haré alianzas con sapos y culebras". Y así lo hizo trayendo políticos de los partidos burgueses a sus filas para asegurarse ganar las elecciones y tener mayorías parlamentarias.
Llegó a presidente y el coste de la banda presidencial fue pagado por un gran empresario de la pesca, perseguidor y hambreador de trabajadores, persiguió intentos de sindicalización y hoy dejó su fábrica quebrada. Esto ya era una muestra de hacia dónde iba su gobierno
Creó una imagen a partir de un discurso filosófico novedoso que rompe con los estilos usuales de los poderosos. Habla de la necesidad de proteger el medio ambiente, de los males del consumismo desmedido o de que el capitalismo no aporta realmente aquello que nos hace ser felices.

¿Qué hizo?


Prometió un "giro a la izquierda" en el gobierno, sin embargo dejó a neoliberales como responsables del Ministerio de Economía.
Perfeccionó el "pan y circo" ofreciendo el opio de la esperanza. Jugó con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente con promesas que no cumplió, burlando las necesidades de los más pobres.
El gobierno de Mujica afirmó el Estado-Nación afianzando su rol mediador entre capital y trabajo y generando la idea de un capitalismo bueno.
Desarrolló políticas públicas asistencialistas para los sectores más postergados. Aplicó los planes del Banco Mundial que permitieron disminuir la pobreza extrema en el país igual que los otros gobiernos de la región.
Aunque Mujica ha dicho que utilizan los mercados globales y las multinacionales para servir a los intereses del país sabemos que eso no fue cierto. "Para que haya redistribución, los capitalistas han de ganar dinero" -dijo- y sin embargo a pesar del enorme crecimiento del PIB del país, en los primeros diez años de "gobiernos progresista", en su gestión no ha habido una redistribución que haya beneficiado a los trabajadores tanto como debiera y, sin embargo, los ricos se han enriquecido mucho más. Y aunque la pobreza extrema ha sido reducida en el país, la tercera parte de los trabajadores uruguayos tienen ingresos que no les permiten cubrir las necesidades básicas.
Fue muy aplaudido a nivel internacional el discurso anti-consumo pronunciado por Mujica donde mencionaba que debíamos dejar de luchar tanto por lo material, y enfocar esfuerzos en luchar por lo realmente importante. Sin embargo ha promovido y protegido las empresas transnacionales que están contaminando el país y que gozan, además, de exoneraciones y beneficios tributarios. Y por si quedan dudas de algún tipo, además de impulsar los megaemprendimientos sojeros que contaminan con agrotoxicos y empresas de celulosa con sus plantas de eucaliptos que destrozan la tierra y contaminan nuestra agua, han aprobado una ley a favor de la megaminería a cielo abierto que en el futuro, cuando se concrete, va a provocar un daño irreparable de parte de nuestro territorio.
El "austero" expresidente llegó a acusar a quienes luchaban contra las plantas sojeras, contra los agrotóxicos, contra la megaminería y por la defensa del agua y de la tierra de estar financiados por ONG europeas.
La represión y la judicialización de la protesta se hicieron sentir en el gobierno de Mujica. Han procesado y reprimido activistas por participar en una movilización ante la Suprema Corte de Justicia protestando por el traslado de una jueza, que tenía varios casos de denuncias contra personeros de la dictadura por crímenes, desapariciones y torturas. La represión y la criminalización no solo es contra quienes protestan sino también contra los pobres y sobre contra todo los jóvenes pobres que caen bajos las balas de la policía.
En su gestión fue aprobada la ley que permite el matrimonio homosexual, se despenalizó la interrupción del embarazo hasta la semana 12 de gestación y se legalizó la compra, venta y cultivo de marihuana, todas iniciativas aplaudidas por el mundo entero.
Tanto en la legalización del aborto como en la legalización de la marihuana, Mujica ha coincidido con los intereses del Club Bilderberg, un club donde participan presidentes, primeros ministros, banqueros privados y de organismo nacionales e internacionales y la realeza de los países más poderosos del mundo. Esta gente es responsable de empezar guerras, influir en los mercados e intentar dictar sus órdenes al mundo entero. Para lograr sus objetivos promueven a nivel mundial a políticos y figuras públicas que adquieren, gracias al apoyo de los medios de comunicación, prestigio y credibilidad para llevar adelante -consciente o inconscientemente- sus propuestas.
El Club Bilderberg es uno de los promotores históricos de la disminución de la población mundial y del desarrollo de campañas de control de la natalidad.
Uruguay es en este sentido un laboratorio sobre el control de la natalidad, y si se logran resultados será exportado a países vecinos
La legalización de la marihuana es otro de los intereses del Club Bilderberg. David Rockefeller, uno de los Bilderberg más poderosos, está buscando la manera de regular el mercado mundial de la marihuana y eliminar el narcotráfico quedándose con su multimillonario negocio, que seguramente exportará el modelo al mundo entero si resulta conveniente a sus intereses.
El expresidente Mujica ha reiterado que se debe legalizar y regular el mercado de la marihuana por parte de los Estados y enfrentar desde el punto de vista comercial al narcotráfico, ya que el enfrentamiento en el terreno militar no ha dado los resultados deseados. En 2013, cuando viaja a Estados Unidos a reunirse con el presidente Obama, también se reunió con David Rockefeller, donde se analizó la política uruguaya de legalización de la marihuana. Esta última reunión dice Mujica que fue para él como "cruzar el Rubicón". Antes también se reunió con el multimillonario y especulador financiero George Soros, de origen húngaro, interesado en la experiencia uruguaya de legalización de la marihuana. Una fundación manejada por Soros financió una campaña a favor de la legalización de la marihuana en Uruguay. Soros es también un importante accionista de la multinacional Monsanto, que en Uruguay vende las semillas transgénicas de trigo y maíz.
En este campo el país vuelve a ser un laboratorio y su modelo será exportado al mundo entero si funciona como negocio.
Sobre el final de su mandato, Mujica dio asilo a seis presos de Guantánamo y en declaraciones realizadas el mes pasado dijo que en realidad estos presos los cambió por exportación de naranjas uruguayas a los Estados Unidos. También promovió, sin una planificación que diera respaldos reales, la inmigración de cinco familias sirias que finalmente se movilizaron por sus reclamos. Todo para promover la imagen del expresidente a nivel internacional.

Qué no hizo


En su gobierno no afectó las estructuras económicas heredadas de los gobiernos de la burguesía.
No supo explorar ni aprovechar, cuando las materias primas estaban al alza en los mercados internacionales, caminos alternativos, distintos a la dependencia de materias primas. Y a pesar de la bonanza económica en su gobierno no creó más que empleos precarios siendo la desigualdad económica mayor a la de cualquier país de Europa, región donde Mujica tiene tantos admiradores.
"Vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es muy difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos" dijo Mujica en su campaña presidencial.
Sin embargo la crisis de la educación ha empeorado, la educación nunca estuvo tan mal y continúa la represión contra los docentes. En un libro sobre Mujica publicado este año él declara que para resolver el tema de la enseñanza hay que "hacer pelota al sindicato de docentes", es decir, destruirlo.
En medio de un nuevo gobierno progresista en crisis es necesario recordar que en estos últimos diez años Uruguay ha sido el país que tiene en proporción el mayor número de trabajadores poco cualificados, dentro de la fuerza de trabajo, en América del Sur. Eso significa que es el país de América Latina en el que los trabajadores tienen menos estudios.
La impunidad a favor de los delitos de lesa humanidad de la dictadura fue la política del gobierno Mujica. Durante su presidencia puso permanentes obstáculos para investigar los 200 casos pendientes de desaparecidos durante la dictadura. El propio expresidente se manifestó incluso a favor de liberar a los militares encarcelados por razones de edad, a pesar de que el pacto de silencio de los uniformados -inquebrantable- ha bloqueado cualquier avance en el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura. Después de dos periodos en el Gobierno se han esclarecido tan solo cuatro casos de desaparecidos de la dictadura (1973-1985) y han sido procesados solo 22 militares alojados por iniciativa del gobierno de Mujica en una cárcel militar con todas las comodidades. Por las casi 7.000 personas que han sido detenidas y torturadas no hay ningún militar procesado.
Mujica y el MLN tienen una visión muy particular de la historia reciente. Para ellos el enfrentamiento fue entre comandos tupamaros y comandos militares; la teoría de los dos demonios que afirmó que también la burguesía coincidiría con esa visión. Con su sectarismo se olvidan de los miles de torturados y presos, de los cientos de desaparecidos y asesinados por resistir a la dictadura que no pertenecían al MLN y que no negociaban con los militares antes del golpe como lo hacía el MLN.
Mujica, aunque parezca increíble, llegó a decir que este problema de la violación de los derechos humanos durante la dictadura se iba a resolver con la muerte de los protagonistas.
Otra de las prioridades, definida como buque insignia de su gobierno, fue la vivienda para los sectores más desfavorecidos y para eso creó el Plan Juntos, este plan lo manejó directamente desde la presidencia y fue un gran fracaso, solo llegó a construir o refaccionar un poco más de 1.000 viviendas de las 4.000 prometidas.
Su protegido y delfín político, el director de la empresa petrolera estatal Ancap y actual vicepresidente de la República, dejó fundida a la empresa sin que el presidente hiciera nada.
AFE, la empresa de ferrocarriles del Estado que Mujica privatizó y que prometió fortalecer con inversiones que nunca hizo, es otro ejemplo de sus fracasos que en particular benefician el transporte privado por carretera.
El expresidente prometió la creación de miles de puestos de trabajo debido a la construcción de un puerto de aguas profundas, de una regasificadora, de una minería de extracción de hierro, queridas por inversionistas extranjeros, proyectos de los que no se concretaron ninguno de ellos.
Del viejo programa de izquierda del Frente Amplio (FA), partido del presidente Mujica, ya no queda nada, lo han enterrado definitivamente en nombre de la gobernabilidad. El viejo programa del FA hablaba de desarrollar la industria del país y la agroindustria, pero se han olvidado. En su viejo programa también hablaban de nacionalizar la banca, sin embargo el gobierno de Mujica promovió una ley que bancariza a todos los que reciben algún tipo de ingresos ya sea por salarios, jubilaciones o apoyos sociales del Estado, es decir, que entrega a los bancos obligatoriamente a la mayoría de los habitantes de este país.
Durante su gobierno se fortaleció el Estado-Nación y una nueva camada de burócratas de izquierda, de origen político y sindical, se encaramó en este segundo gobierno del Frente Amplio en el aparato estatal diciendo que la gente ahora participa en las tomas de decisiones, ocultando la aplicación de las agendas definidas por el Banco Mundial y otras agencias mundiales manteniendo la continuidad del modelo heredado y antes criticado.
Esta es la política del gobierno Mujica, una ofensiva autoritaria común a los gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina que por un lado practican un asistencialismo sin salidas para los pobres y por el otro reprimen a los jóvenes de los barrios marginales, hijos de la pobreza que no han logrado revertir.
Sin embargo, el expresidente, que ha hablado de un "capitalismo bueno", se ha convertido inesperadamente en un símbolo del capitalismo y su democracia electoral y representativa.
Por otro lado, en el gobierno de Mujica la reforma del capitalismo ha tenido pequeñas expresiones pero solo en aquellos aspectos en que fue compatible con el proceso de reproducción del capital, como es el caso de la legalización de la marihuana. En su gobierno solo los proyectos apoyados globalmente pudieron concretarse, los otros quedaron por el camino
Finalmente el expresidente es promovido, en medio de la crisis del progresismo y de la izquierda en América Latina, como referente de un foro de organizaciones que se piensa realizar en Montevideo para discutir cómo continuar y corregir los errores de los gobiernos de izquierda. Es preciso no olvidarse que también en estos gobiernos la política va por un lado y la ética por otro.

Pepe Carballa
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/

[Imagen: 336%20img%2082.jpg]
I: Las preguntas obligadas que nos tenemos que hacer
¿Es sólo la reforma “educativa” o también el repudio al gobierno federal y quienes lo sostienen?
Más allá de posarnos entre el autoritarismo y la resistencia, nos encontramos en un momento para ganarlo todo o para mantener la miseria. La histórica movilización y el llamado exitoso al paro indefinido acatado en más de 260 escuelas y centros educativos de la Ciudad de México este 5 de julio, marca un precedente: no sólo es la lucha en repudio a la reforma laboral-administrativa disfrazada de “educativa”, sino un movimiento nacional e incluyente donde señalamos al Estado, sus policías y medios masificadores de comunicación, como los responsables directos de la masacre de Nochixtlán el pasado 19 de junio que ya ha dejado 12 personas muertas y decenas de heridos; una crisis generalizada de derechos humanos asentada en la violencia y en campañas mediáticas de odio contra los maestros del país, enfatizando el supuesto “desabasto” de materias primas en Oaxaca y la “inconformidad” de  los mexicanos por las justas acciones de desobediencia y bloqueos que se han realizado desde el estallido de la huelga magisterial del 15 de mayo; y sobre todo, una desconfianza evidente en que las autoridades puedan resolver los problemas sociales que ellas mismas provocan, tras una serie de movimientos sociales y barbaries que le han quitado la venda de los ojos al pueblo mexicano, este observa con calidez el antagonismo entre amos y dominados.

Cuando el individuo deja de creer en sus autoridades y gobiernos, estos pierden su fundamento de ser.

[Imagen: 13442228_1065859006831945_633459182432800317_n.jpg]

El 19 de Junio jamás se olvidará… ¡esta es lucha por la justicia de los caídos en Nochixtlán, Oaxaca!

¿Por qué la lucha de los maestros es a su vez la de todos los mexicanos?

A más de 30 largos años de enseñarnos que la educación y el derecho al trabajo son una conquista histórica, los maestros y maestras que se organizan en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), están representando el sector más amplio, nutrido y de oposición, no sólo a los ataques constantes hacia la educación pública-gratuita, la precaria infraestructura de las escuelas y los derechos laborales, sino a las medidas gubernamentales que atentan CONTRA TODA LA CLASE TRABAJADORA Y SUS NECESIDADES INMEDIATAS.

Uno de los objetivos principales de tan mencionada reforma es la compactación de la base trabajadora a su mínima expresión, de ahí que a diestra y siniestra se implanten suspensiones, castigos, difamaciones y despidos a los maestros que no presenten la evaluación o que se organicen para denunciar sus verdaderos fines, todo ello con la modificación encubierta de los artículos 3° y 73° constitucionales e imponiendo un punitivo ‘Sistema Nacional de Evaluación Educativa’.

La lucha magisterial es un preámbulo de una crisis extendida. Se están entregando en charola de plata las industrias energética, minera, de telecomunicaciones y ahora la educación al empresariado mundial (OCDE, FMI, etc.), no falta mucho para que todos los oficios, trabajos y actividades humanas se privaticen en plenitud.

Si ellos convierten el derecho universal a la educación en un negocio, convirtamos nosotros esta lucha en trinchera de todos los mexicanos.

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Padres de familia y estudiantes marchan en Apatzingán.

¿Queremos las migajas o todo el pastel?, ¿cuál es la importancia de la organización permanente?

Salir a las calles y expresar nuestra rabia por todos los medios posibles no es el objetivo principal. La meta es organizar la permanencia de encontrarnos los unos a los otros, es decir, de crear vínculos, diálogo y proyectos permanentes que manifiesten la inconformidad con la situación general que vive el país, ya que la problemática magisterial es sólo una pizca de las distintas crisis que se acercan.

¿Para qué organizarnos más allá del conflicto educativo? Para entender todo el trasfondo de las reformas estructurales; un sistema mundial que propicia que la vida pública sea decidida por otros y no por nosotros.

Por ejemplo, nosotros no decidimos el rumbo del país, los planes de estudio en todos los niveles educativos, el costo de las tarifas, los impuestos, el transporte, ni tampoco lo que vemos en televisión. Desde nuestro nacimiento es bajo su “democracia” el único sistema al cual podemos “pertenecer”. No estamos acostumbrados a acercarnos a las personas más allá de nuestra familia, compañeros de trabajo/escuela o vecinos, sino es hasta que suceden estas problemáticas y decidimos incidir en estas mismas para solucionarlas.

La organización permanente es una apuesta para que de una vez por todas, afrontemos el autoritarismo y el enriquecimiento de la clase dominante devolviéndole al pueblo el poder de decir y decidir, eso sí, bajo un sistema de principios que surja de la mayoría y para la emancipación de la mayoría.  ¿Quién disfruta de recoger del piso las migajas del pastel cuando podemos repartirlo entre nosotros?

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II: Los principios
A) Para todos… ¡todo!

La INCLUSIÓN de todas las personas, sin ser discriminadas por su religión, edad, posición política u origen étnico, es el primer paso para conformar la agrupación que explicaremos en el punto III. Las actitudes y conductas que alienten a la división, los prejuicios o a reproducir los principios sin ética del sistema-capital (autoritarismo, verticalidad, violencia, etc.) tienen que erradicarse desde lo más profundo de la agrupación.

Incluir para solucionar los problemas internos y externos, además de construir propuestas de acción no sólo sumará los esfuerzos, sino que los multiplicará.

B) No necesitamos líderes cuando todos podemos tomar el liderazgo de nuestras acciones

La importancia de la HORIZONTALIDAD no sólo reside en las condiciones de igualdad que son importantes en la interacción de las personas, sino como un factor de seguridad donde ya no serán un líder o un grupo quienes den la cara por un movimiento o una causa justa, sino todos los integrantes de este.

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C) Pero siempre con la autonomía y la autogestión por delante

No podemos combatir al sistema con los mismos principios y las formas políticas que éste masifica. Esperar soluciones de los gobiernos, dividir a la sociedad en las infinitas cabezas de la hidra capitalista que ha formado y la individualización en todas las actividades humanas son situaciones que hemos de cambiar con la ACCIÓN COLECTIVA.

La AUTONOMÍA es la reivindicación de las necesidades de una comunidad y no de intereses ajenos. La importancia de que el grupo sea ANTI-PARTIDISTA deja el paso abierto para evitar proselitismos y cooptaciones internas que desde siempre, terminan en rupturas que llevan a los movimientos a la derrota.

III: La estrategia

Imperativamente, la gente se moviliza hasta el instante en que es afectada por tal o cual causa, llámese reforma estructural, inestabilidad laboral, etc. Tenemos que modificar de tajo esta posición de pasividad con una nueva estrategia y objetivos concretos que nazcan de cuestiones-reflexiones colectivas como las enunciadas en la primera parte de este texto.

A) Impulsar y respaldar los planes de acción de la CNTE

Los maestros de la CNTE ya tienen una amplia gama de estructuras, asambleas y plenos representativos a través de los cuales gestionan movilizaciones y brigadas de información masivas, la intención de nuestra propuesta es crear grupos organizados de carácter popular, que además de respaldar los diversos planes de acción de la Coordinadora, puedan realizar un trabajo de conciencia a la par de ésta, para alcanzar los objetivos planteados desde la lucha magisterial de 2013 a la fecha [1].


El centro resolutivo para tirar la reforma educativa y defender la estabilidad laboral de las bases y maestros disidentes se encuentra en el proceso de diálogo que está efectuando la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el gobierno federal. La crítica no debe huir a las derrotas históricas de la fórmula movilización-negociación-movilización, por lo que hemos de exigir a las dirigencias la  DIGNIFICACIÓN Y PARTICIPACIÓN DIRECTA DE LAS BASES, encaminando toda la lucha a la DEROGACIÓN DEFINITICA DE LA REFORMA ‘EDUCATIVA’.

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Los muertos y heridos no tienen cabida en una “negociación”, sino en la construcción de un nuevo sistema social por el cual lucharon los compañeros.

A) Estructurar un Comité/Grupo de Acción por escuela, barrio o colonia

El primer paso es estructurar una colectividad (grupo, comité, asociación -no es de gran importancia el nombre-) conformada por padres de familia, alumnos, trabajadores y la sociedad en general. El pilar de su fuerza residirá en la unión de personas que se conocen –o se han visto-, su cercanía y el hecho de habitar territorio en común.

El grupo otorgará mediante decisión voluntaria y libres acuerdos las siguientes tareas para facilitar las acciones de protesta y difusión, siempre rotativas y revocables en cualquier momento:

1) Comisión de Enlace y Comunicación: Obtendrá la responsabilidad de dialogar y generar redes comunicativas y de acción con otras organizaciones sociales, movimientos populares y todo aquel interesado en participar en defensa de la educación. La virtud de los comisionados a cargo consiste en facilitar la información hacia otros referentes y con los mismos integrantes del grupo sin necesidad de convertirse en representantes del grupo.

2) Comisión Logística: Registrará los datos, fechas, nombres y responsabilidades de las comisiones e integrantes del grupo para agendar y ordenar las acciones decididas en las reuniones/asambleas. De la mano a la primera comisión, manejará la información para un mejor ordenamiento en tiempo y forma de lo que se requiera para llevar acabo los planes de acción.

3) Comisión de Propaganda y Difusión: Tal vez una de las tareas más exhaustivas es el acto de repartir volantes, diseñar y cargar pancartas/mantas, twittear, postear en Facebook, enviar mensajes en WhatsApp y regar propaganda en todo el barrio, pero la continuidad de estas tareas crean un puente autónomo informativo que facilita la creación de una imagen más ligada con la realidad desde distintas percepciones, contraria a la que es difundida vertical e intencionalmente por los medios masivos de comunicación.

4) Comisión de Finanzas: Formada por 2 o 3 personas, esta comisión guardará las donaciones voluntarias de los integrantes y de actos como boteos o proyectos colectivos que busquen generar fuentes económicas para las tareas destinadas a la comisión anterior, además de cosas indispensables que requiera la colectividad (transporte colectivo, material gráfico, equipo de sonido –megáfono, bocinas, etc.-).

5) Comisión de Seguridad: Preferentemente formada por adultos y personas en buena condición física, se encargará de supervisar por la integridad y los derechos humanos de los integrantes del grupo en reuniones, manifestaciones o cualquier actividad pública que busque ser hostigada, intimidada o violentada por policías, elementos de seguridad civil, grupos de choque o cualquier individuo que desvirtúe la causa social.

* A la par, todos los integrantes de la agrupación podrán colaborar en la difusión masiva de sus actividades, reuniones, asambleas, movilizaciones, a través de las redes sociales, con pancartas/carteles y de voz en voz en sus colonias.

** La enorme diversidad de oficios, profesiones y aptitudes, pueden llevar a la creación de grupos/comité en las siguientes ramas y la que se les ocurra a los interesados: arte y cultura, medios libres, pedagogía, deportes, historia oral y narrativa, jurídicos, etc.

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B) Coordinar territorial/regionalmente otros esfuerzos, organizaciones sociales y grupos en defensa de la educación

Al ser un movimiento nacional, la coordinación efectiva de toda la fuerza social multiplicará las sonoridades de protesta y encontrará otros horizontes de comprensión con procesos muy semejantes pero también bastante diversos.

En congruencia con el principio de autonomía, la decisión de generar esta coordinación territorial es a su vez el respeto a las diversas formas de organización de los demás grupos/colectivos, siempre y cuando no atenten, excluyan o busquen objetivos contrarios a las causas sociales.

No basta con una “alianza” o un par de actividades en común. Tampoco con la participación constante de diversos grupos o territorios en encuentros, foros, conversatorios, debates y demás actividades de solidaridad. Es evidente que un grupo que ya ha forjado organización desde sus bases y comunidades, puede facilitar la integración de otros agentes sociales a sus causas y a la crítica radical del sistema que buscamos.

1) Organizarse por cercanía y elementos afines a través de asambleas, en las que se discutan y tracen
En la práctica


– Agendas y planes de acción en común.

– Brigadas territoriales y espacios comunes para marcar referentes en las que la gente interesada de las regiones.
En la estructura organizativa
– Debates constructivos para entrelazar las distintas comisiones, objetivos y estrategias.

– Formalizar la coordinación territorial/regional con comunicados, ruedas de prensa o con textos.
2) Evaluar la fuerza de la participación social que cree dicha coordinación
[i]3) Organizar un método que integre las necesidades del actual modelo educativo para trabajarlo junto con los maestros de la CNTE y forjar un sistema alterno de educación donde no se excluyan las condiciones socioeconómicas y culturales, los pueblos originarios y la voz de padres de familia y alumnos
[/i]
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C) Tomar y resguardar todas las escuelas públicas

Formando ya una coordinación regional, la primera acción urgente es unir a todos los maestros, trabajadores administrativos y alumnos a la huelga magisterial. Algunas escuelas tendrán las posibilidades –el suficiente trabajo de base- para generar paros indefinidos, mientras otras realizarán actos más “simbólicos” que de protesta.

D) EXTENDER LA HUELGA MAGISTERIAL A LOS DEMÁS SECTORES DE LA CLASE TRABAJADORA Y EL ESTUDIANTADO

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IV: Reflexiones finales y el papel de los medios libres

Esta sólo es una contribución que debe ser discutida y orientada a las condiciones reales de cada territorio o colectividad. El análisis que sí es general es repensar nuestros límites y fuertes; las formas de organización entre el campo y la ciudad, entre una escuela primaria y una universidad, son enormemente distintas, y es de la conjunción de la variedad de sus formas positivas y negativas en donde se encontrarán las estrategias generales para ampliar la huelga magisterial. Posteriormente, todas las experiencias que nos deje este movimiento tendrán que volver a discutirse y replantearse para alcanzar otras victorias y mejoras sociales.

Debemos recordar que nuestro siglo XXI ha empujado la vida social y la comunicación a las nuevas tecnologías cotidianas. La creación de espacios libres en la red y medios de comunicación independientes impulsarán este movimiento.

Padres y madres de familia, alumnos y
algunas organizaaciones sociales del norte de la Ciudad de México

[1] El proceso más reciente de revisión a las exigencias de la CNTE se efectuó el 9 de julio en una serie de mesas de trabajo entre autoridades de la SEP y la Secretaría de Gobernación, en las que “analizaron” los pliegos petitorios de la CNTE y del SNTE, encontrando puntos en común dirigidos a tres planteamientos que son a los que nos referimos como los principales objetivos del movimiento magisterial:

1) Abrogación de la reforma educativa y del carácter sancionador de las evaluaciones para los docentes.

2) Fortalecer los sistemas educativos del normalismo y desarrollar su misión histórica –refundar la educación y el ejercicio de la docencia como alternativas para resolver las problemáticas locales y nacionales-.

3) Aumentar el presupuesto federal para la infraestructura, materiales escolares, equipamiento tecnológico y todos los gastos necesarios que dignifiquen el trabajo del maestros. La CNTE exige que se destine un 12% del PIB al sector educativo.

* 4) La presentación de un modelo educativo que integre las condiciones socio-culturales, los márgenes económicos de las distintas geografías, las técnicas de enseñanza en los que el perfil del alumno y la opinión de los comités de padres de familia no han sido tomados en cuenta,


[img=0x0]http://www.portaloaca.com/images/stories/articulos/024/magisterio_mex_cnte1.jpg[/img]Fuente: “SNTE empata con peticiones de CNTE”, El Universal, 09 de Julio de 2016. http://www.eluniversal.com.mx/articulo/n...es-de-cnte

Publicado el 12 de Julio de 2016 en:

http://rupturacolectiva.com/
Capítulo 2. Persuadir a la gente: la retórica como remedio

La propuesta de Szasz –que la enfermedad mental es un mito, y que los psiquiatras no se enfrentan con patologías, sino con dilemas éticos, sociales y personales- cobra su sentido pleno a la luz de aquello que él considera saludable. En vez de suscribir pautas de acción (“reglas de juego”) que fomentan la puerilidad y la dependencia, el psiquiatra debería basarse en aquellas que apoyan lo contrario: “reglas que subrayan la necesidad de que el ser humano se esfuerce por alcanzar maestría, responsabilidad, autoconfianza y cooperación”.

En definitiva, la clientela de psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas está formada ante todo por individuos que no quieren renunciar a juegos aprendidos en fases tempranas de su vida, siguiendo un triple esquema de conflicto. Unos se aferran a las reglas antiguas, rebelándose contra los retos que plantea aprender las actuales; otros tratan de superponerlas, mezclando juegos mutuamente incompatibles, y otros se aferran al generalizado desengaño, “convencidos de que no existe ningún juego digno de ser jugado.” Esto último, añade Szasz, parece afectar singularmente al occidental contemporáneo. En efecto, el cambio se ha acelerado allí tanto que hasta los opulentos tienden a “compartir el problema del inmigrante”, obligado a reaprender casi todas sus pautas de vida por el hecho mismo de mudarse a otra civilización.
Antonio Escohotado

II
 
La aguda distinción en el pensamiento occidental entre cuerpo y mente, entre enfermedades corporales y enfermedades mentales, se remite a Platón. Es a Platón, además, a quien debemos la teoría de que la tarea del médico del cuerpo consiste en curar por medios biológicos o científicos, mientras que la tarea del médico del alma es curar por medios verbales o retóricos. En Fedro Platón lo plantea, a través de Sócrates, así: "Puede ser que el arte de la retórica siga el mismo método que el arte de la medicina... En ambos casos debe analizarse una naturaleza, en uno la del cuerpo en el otro la del alma, si se procede científicamente, y no sólo por un proceso empírico; en un caso, aplicando la medicina y la dieta para crear salud y fuerza en un caso, y en el otro aplicando palabras y reglas de conducta apropiadas para comunicar las convicciones y virtudes que se deseen".23 La naturaleza de esta división de trabajo no podría estar mejor expresada.
 
Los romanos no sólo re articularon la clásica división platónica entre la cura de los cuerpos y la cura de las almas; también re enfatizaron que mientras los métodos de la primera eran "mudos", los de la última eran "verbales". Para Virgilio la medicina es muta ars, el arte mudo; y Vegetio, escritor romano del siglo IV, prescribe específicamente que "los animales y los hombres no deben ser tratados con palabras vanas sino por medio del arte seguro de la medicina". Sin lugar a dudas, no cabe subrayar mejor la importancia de la distinción entre el arte mudo del doctor del cuerpo y el arte semántico del doctor del alma, en relación a nuestro esfuerzo por aclarar los orígenes históricos de la psicoterapia moderna.
 
En un excelente estudio, La terapia de la palabra en la antigüedad clásica, Pedro Laín Entralgo rastrea esos orígenes hasta los retóricos de Grecia y Roma. El arte del bien hablar era en aquel entonces, por supuesto, una cuestión de suprema importancia que colocaba al orador o retórico en lugar preeminente entre los demás hombres. Sin duda, para los griegos había algo divino en el arte de convencer por medio de la palabra; teñía una diosa de la persuasión, llamada Peitho. Aunque su propio punto de vista lleva a Laín Entralgo al intento de reconciliar la cura de los cuerpos y la cura de las mentes, medicina y psiquiatría, hace notar sin embargo que en la concepción clásica griega de la retórica, la palabra persuasiva podía curar o dañar dependiendo de las intenciones del hablante. "Pero también hemos oído", dice, "que la palabra persuasiva es un phármakon, en el doble sentido, medicamento y veneno, de ese término griego". Laín Entralgo también nos muestra que Platón reconocía, el papel crucial de la Katharsis, en el doble sentido de purgación y purificación, en la cura de las almas. "Para Platón, el agente catártico específico que requiere la 'enfermedad del alma' es la palabra apropiada y efectiva". Esta idea aparece expresada muy sucintamente en Cármides, donde Platón hace decir a Sócrates: "La cura del alma debe efectuarse por medio de ciertos encantamientos, y estos encantamientos son palabras suaves". Laín Entralgo concluye entonces que debemos "ver a Platón como el inventor de la psicoterapia verbal científica, o Kata technen... Sin una sombra de duda, Platón se convierte así en el inventor de una psicoterapia verbal rigurosamente técnica". Aunque la comprobación de Laín Entralgo sea correcta, le creo bastante equivocado en su conclusión de que la invención de Platón es "científica".
 
Aristóteles ha prevenido contra la confusión de la retórica con la ciencia. Si queremos apresar la verdadera naturaleza de la psicoterapia, debemos revivir las ideas de Aristóteles sobre la retórica y relacionarlas con las prácticas de los modernos curadores mentales. Aristóteles nos pone en guardia contra la confusión entre retórica y ciencia. Si queremos captar la verdadera índole de la psicoterapia, debemos revivir las ideas aristotélicas sobre la retórica y relacionarlas con las prácticas de los actuales terapeutas mentales.
 
Aristóteles comienza su obra sobre Retórica con esta observación: "La retórica es la contraparte de la dialéctica. Ambas se ocupan por igual de las cosas tal como acontecen, más o menos, dentro del saber común de todos los hombres y no pertenecen a ninguna ciencia definida. En efecto, todos los hombres hacen uso, en mayor o menor grado, de ambas". Aristóteles habla aquí de retórica y dialéctica para referirse a las artes de hablar en público y la discusión lógica. Habiendo identificado la retórica como el discurso persuasivo, Aristóteles distingue en éste tres variedades, política, forense y ceremonial:
 
"El discurso político nos insta, o bien a hacer algo o bien a no nacerlo: uno de estos dos caminos es adoptado siempre por los consejeros privados, lo mismo que por los hombres que dirigen las asambleas públicas. El discurso forense, o bien ataca o bien defiende a alguien: una u otra de estas dos cosas deben hacer siempre las partes en un pleito. La oratoria de las celebraciones ceremoniales, o bien alaba o bien censura a alguien. Estas tres clases de retórica se refieren a tres distintas clases de tiempo. El orador político está preocupado por el futuro: aconseja sobre las cosas que deben hacerse de ahora en adelante, ya sea a favor o en contra. Las partes en un pleito legal están preocupadas por el pasado; un hombre acusa a otro y éste se defiende, refiriéndose a hechos ya consumados. El orador ceremonial está preocupado, propiamente, por el presente, ya que todos los hombres alaban o culpan de acuerdo con el estado de las cosas en su momento, aunque a menudo también consideren útil referirse al pasado e intentar predecir el futuro".


 
Los psicoterapeutas utilizan los tres tipos de discurso retórico; y, por regla general, igual proceden sus clientes. Efectivamente, Aristóteles hace notar de pasada, como si fuera bastante obvio —y de hecho no ofrecía duda en la Grecia clásica— que los consejeros privados hacen lo mismo que los hombres que se dirigen a las asambleas públicas. Aquí está el error categórico de la psiquiatría moderna de oficio en general: nadie cree actualmente que lo que hacen los políticos constituya una forma de tratamiento médico, pero muchos creen que si lo es lo que hacen los psiquiatras.
 
Aristóteles describe las distintas maneras en que el retórico realiza su función, que es la de persuadir a su interlocutor o audiencia, entre sus métodos, abunda el uso de entimemas —considerados por Aristóteles como la "sustancia del convencimiento retórico". Entimema es un tipo de silogismo o argumento en el cual una de las proposiciones, generalmente la premisa, se da por sobrentendida y no se enuncia. El entimema, por lo tanto, está íntimamente relacionado con la metáfora. Por ejemplo, es un entimema el argumento de que el psicoterapeuta es un tipo de curador médico y debería ser un médico calificado: la premisa no enunciada es que si una persona logra que un individuo supuestamente enfermo se sienta mejor a través de un método supuestamente médico, está realizando un tratamiento y por lo tanto está practicando la medicina. Enunciada en la premisa, uno puede discutirla. Por ejemplo, uno podría sostener que, de la misma manera que no todo lo que le hace a la gente sentirse mal constituye una enfermedad, tampoco todo lo que la hace sentirse bien constituye un tratamiento.
 
Aristóteles también considera la relación de la retórica con la ciencia. Dice: "Lo cierto es que la retórica combina la ciencia de la lógica y la rama ética de la política; es en parte como la dialéctica y en parte como el razonamiento sofista. Pero mientras más tratemos de convertir a la dialéctica o la retórica en lo que no son —facultades prácticas, no ciencias— estaremos destruyendo cada vez más inadvertidamente su verdadera naturaleza; estaremos, en efecto, rehaciéndolas y pasando a la región de, las ciencias, que tratan temas definidos en vez de tratar más bien con palabras y formas de razonamiento".

 
Dado que la retórica es el arte del discurso persuasivo, las consideraciones sobre la retórica necesariamente plantean el problema de las metas del retórico. Los fines de la retórica política explica Aristóteles, varían igual que los del gobierno. Escribe: "El fin de la democracia es la libertad; de la oligarquía, la riqueza; de la aristocracia, el mantenimiento de la educación y las instituciones nacionales; de la tiranía, la protección del tirano". Paralelamente, el fin de la medicina es la salud; y el de la psicoterapia, la salud mental. Esta última afirmación, sin embargo, es en sí misma un entimema, ya que encubre la premisa de que la salud mental puede identificarse tan fácilmente como la libertad o la riqueza.

En efecto, inmediatamente después del párrafo citado, Aristóteles rechaza en forma explícita un acercamiento tan nominalista a los asuntos humanos, optando en su lugar por una refrescante posición empírica. "Conoceremos las cualidades de un gobierno", declara, "de la misma manera en que llegamos a conocer las cualidades de los individuos, ya que nos son reveladas en sus elecciones deliberadas; y éstas están determinadas por las metas que las inspiran". Esto mismo puede aplicarse a los pacientes mentales y los curadores mentales: los síntomas de los primeros y los tratamientos de los segundos son, en sí, elecciones realizadas por agentes morales. Por supuesto, pueden no ser actos deliberados en el mismo sentido en el que escogemos ponernos una corbata en vez de otra; no obstante, son "elecciones deliberadas", y revelan, mejor que cualquier otra cosa, los propósitos de los actuantes. Esta sencilla idea es la clave utilizada por Freud y Jung para desentrañar el sentido de los síntomas
mentales, y es la clave que nosotros podemos utilizar para desentrañar también el sentido de los tratamientos mentales. No podemos comparar los tratamientos y las enfermedades mentales con un modelo médico; a través de sus síntomas, los pacientes mentales buscan lograr ciertas metas, tal y como los curadores mentales lo hacen a través de sus tratamientos.
Desde el momento en que ambas partes unen sus esfuerzos, necesitamos inspeccionar de nueve sus actos recíprocos para inferir a través de ellos los fines que se proponen cada una de las partes por separado, y el fin que persiguen juntas. De hecho, tales fines varían lo mismo que varían las metas o fines perseguidos por los políticos y la gente en general.
 
Aristóteles nos ha provisto, pues, de bases firmes para ver y estudiar a los seres humanos como agentes morales. Incluso él anticipó algunas de las modernas "explicaciones" del positivismo reduccionista sobre las "causas" de los actos humanos; explicaciones que, evidentemente, no carecían en su época de adeptos. Repetimos que tampoco la acción se debe a la riqueza o la pobreza", declara Aristóteles, como si respondiera al moderno retórico -terapeuta mental que aboga en favor de los asaltantes y asesinos "en inferioridad de condiciones". "Por supuesto es verdad que los hombres pobres, al no tener dinero ansian tenerlo, y que los hombres ricos al ser capaces de proporcionarse placeres superfluos, ansian tener dichos placeres; pero, repetimos sus actos se deberán, no a la riqueza o a la pobreza sino al apetito".
 
III
 
Así como el medio del pintor es el óleo sobre el lienzo y el medio del músico es la vibración de las cuerdas del piano o el violín, el medio del orador y el escritor es el lenguaje. Está claro que Freud y sus seguidores trabajaron con este último medio. Los primeros psicoanalistas no sólo hablaban mucho con sus pacientes (mucho más de lo que imaginamos actualmente), sino también escribían mucho. Su interés por el lenguaje era, en mucho, parte de la cultura de su época. Para ilustrar este último punto quiero llamar la atención hacia un aspecto casi olvidado del medio cultural en el que surgió la psicoterapia moderna: es decir, en las naciones europeas de habla germana y durante la segunda mitad del siglo XIX, no sólo estaban en gran apogeo la física y la química, sino también la filología y la lingüística. El estudio de las lenguas —estudios históricos, antropológicos, religiosos, psicológicos y estructurales del habla y la escritura-era popular dentro y fuera de los círculos académicos.
 
La idea de la naturaleza humana, la demarcación entre el ser humano y el no humano, ha estado aparentemente ligada a la idea del lenguaje desde principios de la historia. Esto no es muy sorprendente, pero sí muy significativo: al definir lo que es, o debería ser, un ser humano, el lenguaje sigue siendo quizá el criterio de singularización más importante. La idea de que el pensamiento no puede existir sin el lenguaje estaba implícita en el idioma griego. Phrazomai, término griego de Yo medito, significa literalmente Me hablo a mí mismo. Logos, el término griego de razón, también significa habla.
 
En el siglo XIX, entre los estudiosos del lenguaje, uno cuyo trabajo está muy relacionado con la naturaleza de la psicoterapia es Fritz Mauthner (1849-1923). Su tesis básica fue que el lenguaje es metafórico por completo, y que ahí yace precisamente su inmenso poder. Más específicamente, Mauthner sugirió que "la metáfora y la asociación son idénticas", que "el pensamiento asociación... no es fundamentalmente más que una expresión insufriblemente pedante para el concepto de metáfora". De hecho, había llegado a una investigación lingüístico-retórica casi completa del método psicoanalítico: Freud pide a sus pacientes "asociaciones libres", según llama a las comparaciones mentales que ellos hacen entre un objeto o suceso y otro; y les ofrece a cambio "interpretaciones", según llama a sus propias comparaciones mentales entre un objeto o suceso y otro. Toda esta empresa es lingüística, en el sentido específico de que está relacionada con la clasificación de las comparaciones —ya sea literal o metafórica, sana o enferma, legítima o ilegitima.
 
El segundo tema favorito de Mauthner era el poder de las palabras. Para identificarlo, incluso inventó un término nuevo: logocracia. Según Gershon Weiler, Mauthner entendía por logocracia —o poder retórico— "que esa es precisamente la característica de las palabras que las convierte en inadecuadas Para describir las cosas tal y como son; vale decir, es su carga histórica de asociaciones la que las hace eminentemente adecuadas para inducir estados de ánimo y sentimientos en la gente y hacerla actuar... Invocar 'la patria' o 'la justicia' es apoyarse en lagran atracción emocional que tienen dichas palabras".
 
Aunque Freud no inventó la idea, era especialmente adepto a nombrar algunas de las quejas de personas físicamente sanas como síntomas que indicaban enfermedades subyacentes, llamaDAS neurosis, que prometía entonces aliviar por medio de unaespecie de conversación llamada psicoanálisis. Desde este puntode vista, Freud descubrió nuevas enfermedades y nuevos tratamientos casi de la misma manera que el jefe de una legendariatribu bárbara (en el siguiente relato de Mauthner) descubrió una nueva especie de perros. De acuerdo con ese relato: "El emperador Marco Aurelio mandó a la batalla leones junto con sus moldados contra una tribu bárbara. Como los miembros de esta tribu nunca habían visto leones, le preguntaron a su jefe que eran esos animales. Su jefe, quien 'conocía el significado de los nombres y las palabras', respondió: 'Son perros, perros romanos". Dicho lo cual, procedieron a tratarlos como perros: los golpearon con sus garrotes hasta matarlos". Mauthner fue quizá el primer pensador moderno que articuló claramente la idea normalmente acreditada a los filósofos lingüísticos contemporáneos de que es un error fatídico, posiblemente fatal, el creer que sólo porque alguien utiliza una palabradebe haber en el mundo algo cuyo nombre es esa palabra. Mauthner veía esta tendencia natural a materializar una abstracción "como el origen no sólo de la confusión especulativa, sino también de la injusticia práctica y el mal en el mundo...
 
Consideraba la metafísica y el dogmatismo como las dos caras de una misma moneda, que era también el origen de la intolerancia y la injusticia".28 Mauthner puede haber ido demasiado lejos aquí al equiparar el origen del mal en el mundo con su justificación lingüística, pero iba obviamente tras algo importante. La importancia resulta evidente en los siguientes extractos de su libro significativamente titulado Sprache und Psychologie (Lenguaje y Psicología), publicado en 1901:
 
"Si el lenguaje fuera una cosa —como una herramienta—, entonces con el uso se deterioraría y se acabaría.Pero el lenguaje no es un objeto, no es una herramienta, sino un uso. El lenguaje es sencillamente el uso del lenguaje. No se trata de un juego de Palabras, sino de un hecho. Explica por qué el lenguaje, mientras más se usa, más rico y fuerte se vuelve.
 
"La deplorable condición del mundo se refleja en el lenguaje como en un espejo. El latín, durante el esplendor del Imperio, fue una lengua enferma antes de ser una lengua muerta. Los lenguajes culturales de nuestra época están enfermos de una manera similar, podridos hasta el tuétano. . . Los lenguajes de la sofisticación se han desarrollado todos a través de la metaforización y se han convertido todos en infantiles a medida que se han olvidado los significados de las metáforas".
 
IV
 
Probablemente ningún estudioso contemporáneo ha logrado aprehender la naturaleza fundamentalmente retórica del lengua-je, especialmente el lenguaje de la ciencia social, mejor que Richard Weaver. Nunca se cansó de advertirnos que con la declinación de la retórica "ha sobrevenido un gran cambio de valores'; los lenguajes de clara sobrecarga valorativa como lo son la teología y la tragedia han sido reemplazados por los lenguajes aparentemente ajenos a los valores de la ciencia y la tecnología. Insistía Weaver: "El lenguaje pretende ser como un sermón... siempre predica. (De ahí que) los defensores de la dialéctica pura... estén entre los más subversivos enemigos de las sociedades y de la cultura".
 
Entre estos enemigos subversivos Weaver colocó en primer lugar a los científicos sociales, y con razón. ¿Por qué? Porque la ciencia necesariamente lidia con lo abstracto y lo universal mientras que la retórica siempre se preocupa por lo particular y lo individual. Aunque Weaver nunca se refiere específicamente a los psicoterapeutas, su advertencia sobre el carácter retórico de la ciencia social se aplica con gran validez a la psiquiatría y la psicoterapia. ¿En qué otra situación se comprometería la gente más obviamente en una actividad de apariencia científica —racionalizada en términos de enfermedades, diagnósticos y trata-mientes— en la cual, de hecho, las únicas cosas que realmente importan son los "hombres individuales en sus situaciones individuales?" Los psicoterapeutas pueden, y por supuesto lo hacen, pontificar a propósito de los instintos y el id, el complejo de Edipo y los recuerdos infantiles, las depresiones unipolares y bipolares, las enzimas del cerebro y las sustancias endocrinas de la sangre; pero todo ello es, de hecho, "retórica pura". Lo que importa, lo real y cierto, es lo que de hecho dicen y hacen el doctor y el paciente, el psicoterapeuta y el cliente.
 
Podemos, por lo tanto, comprender por qué los lenguajes de la psiquiatría, el psicoanálisis y la psicoterapia —como los len-guajes ostensiblemente científicos de una ciencia sobre el hombre y sobre la cura de enfermedades mentales— son necesariamente anti individualistas, y por ello amenazan la libertad y la dignidad humanas. Uno no puede sino estar de acuerdo con la conclusión de Weaver: "la recuperación del valor y de la comunidad en nuestra época exige una nueva enunciación del amplio papel cultural de la retórica". Las consideraciones de Weaver nos hacen volver los ojos hacia el significado de la retórica para la psicoterapia, y hacia el psicoanálisis como su paradigma.30 El que Freud haya sido o no un retórico puede ser obvio, dependiendo del punto de vista personal sobre el psicoanálisis: es obvio para aquellos que ven a Freud como un gran escritor imaginativo, o un moralista, o un creador de mitos; pero no es obvio, quizá incluso parezca increíble, para aquellos que lo ven como un científico de la mente humana, especialmente de la "mente inconsciente", y como el descubridor de una nueva forma de tratamiento para las enfermedades mentales.
 
Si aceptamos la proposición de que los psicoterapeutas son retóricos, debemos considerar si son nobles o deshonestos. Esta distinción depende de lo siguiente: de si creemos que un retórico en particular hace tender a los que le escuchan hacia el bien, o bien creemos que los hace ir hacia el mal; un juicio que diferirá de acuerdo con los valores de quienes lo rindan. Sin embargo, es interesante notar que Weaver identifica al retórico deshonesto como una persona que "siempre está tratando de alejar (a los individuos) del apoyo que proporcionan al hombre el brío personal, las asociaciones nobles y la divina filosofía". Aunque sus ejemplos del retórico típicamente deshonesto son el periodista y el propagandista político, la caracterización que hace de ellos también puede aplicarse al psicoanalista o al psicoterapeuta. "Nada es más temible para él (es decir, para el retórico deshonesto) que una dialéctica verdadera", dice Weaver. "Discutiendo sólo uno de los lados de algún problema, mencionando la causa sin la consecuencia o la consecuencia sin la causa, los actos sin los factores o los factores sin las acciones, a menudo consigue bloquear definiciones y razonamientos de causa y efecto".
 
Así como el retórico deshonesto utiliza el lenguaje para incrementar su propio poder, para adquirir adeptos a su propia causa y para crearse leales seguidores personales, también el retórico noble utiliza el lenguaje para independizar a los hombres de su inclinación a depender de la autoridad, para animarlos a pensar y hablar claramente, y para enseñarles a ser sus propios amos. Por eso, declara Weaver, "la retórica en su sentido más verdadero (es decir, la retórica noble) busca perfeccionar a los hombres mostrándoles mejores versiones de sí mismos, eslabones de esa cadena que se extiende y eleva hacia el ideal, que sólo el intelecto puede aprehender y sólo el alma puede amar. Tal es el justificado afecto del que nadie puede avergonzarse, y aquel que no se siente influenciado por él está verdaderamente fuera de la comunión de las mentes". En ello me baso para juzgar a Freud y a los psicoanalistas y psicohistoriadores que él engendró como retóricos deshonestos.


Y más adelante, critica duramente al propio Cooper y a Laing, exponentes de la antipsiquiatría. Si me permiten, yo criticaría al propio Szasz de tener una idea de individuo, o bien un individualismo, retomado de Spencer tras su libro El individuo contra el estado. La idea de individuo en Spencer está lleno de falacias y de moralina para justificar el librecambismo desde términos más bien biológicos sin intermediación cultural, o bien, una normada, lo que es más, bien cabría llamar a Spencer y a sus seguidores decididamente anti-colectivistas. La falsa dicotomía entre individuo/sociedad queda patente enSzasz al considerarse el contexto político al que se enfrentaba: la escuela rusa de Vigotsky y el conductismo norteamericano (lo que sorprende más aun es no considerar la escuela de GInebra, la representada por la epistemología genética de Piaget, no la de Sassure) Así, la idea de individuo y la pretendida "democratización" que se le achaca a Szasz las pondría en duda; por demás, la crítica a las metodologías de la psicología y la psiquiatría es pertinente. Con todo, se me antojaría que la superación a Szasz y Cooper estaría bien planteada por Bateson y Watzlawick, pero esto es sólo especulación fundada en algunas cosas que he puesto en práctica, más por necesidad que por otra cosa, concretamente, el estado mental de algunos amigos, y no es algo que me haya puesto a teorizar dado el hecho aun no conozco lo suficiente para emitir un juicio autónomo y razonado.

SIn más aquí el extracto donde critica Szasz a la antipsiquiatría, poco más adelante en el mismo libro sobre el El mito de la enfermedad mental, lo que se explica por que no se abunda mucho sobre Szasz: conviene salir de las premisas autoinvalidantes de la mera crítica reflexiva:

"Las curas de los psiquiatras eran y son tan inválidas y atemorizantes, que cualquiera que ofreciera un nuevo método basado en la premisa de desterrar en su totalidad este método terapéutico sería mirado como compasivo. Esto es lo que motivó en buena parte el éxito inicial de los psicoanalistas, y el subsecuente éxito de los analistas transaccionales, los terapeutas de los gritos, los antipsiquiatras y los terapeutas radicales de toda clase. Ninguno posee verdaderos métodos efectivos para tratar la enfermedad mental, pero todos evitan al paciente las torturas que los psiquiatras generalmente llaman "tratamiento".

"Por oposición a las falacias de los actuales terapeutas regulares, Mesmer tenía razón; pero esto, por supuesto, no convertía sus teorías o terapias en algo correcto. De hecho, Mesmer comparaba su propia charlatanería con la de los médicos regulares, igual que los antipsiquiatras y los psiquiatras radicales comparan ahora su propia charlatanería con la de los psiquiatras regulares. Las similitudes entre el mesmerismo y la psiquiatría y el psicoanálisis ya han sido señaladas por otros autores, y me detendré en ello más adelante. Ahora quiero llamar la atención sobre una de sus notables similitudes con la antipsiquiatría. En Francia, en la década anterior al estallido de la Revolución, el mesmerismo se transformó de movimiento médico en político. Los mesmerismos iban a "regenerar a Francia destruyendo 'los obstáculos' para la armonía universal", escribe Darnton. "El mesmerismo remediaría los efectos perniciosos de las artes (otra idea adaptada de Rosseau) restaurando una sociedad 'natural' en la cual las leyes físico-morales de la naturaleza ahogarían los privilegios aristocráticos y los gobiernos despóticos en un océano de fluido mesmérico. Por supuesto, los primeros en ser destronados serían los doctores... La eliminación de los doctores entronizaría las leyes naturales para desterrar todos los abusos sociales, ya que el despotismo de los doctores y sus aliados académicos representaban el último intento del antiguo orden por conservar su lugar contra las fuerzas de la verdadera ciencia de la naturaleza y la sociedad". La recurrencia de estas ideas, con palabras casi idénticas, en los escritos de David Cooper y R. D. Laing ilustra la pobreza de la imaginación mesiánica revolucionaria."
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Cita:
“el panóptico (…) debe ser comprendido como un modelo generalizable de comportamiento; una manera de definir las relaciones de poder en la vida cotidiana de los hombres”.
Michel Foucault, Vigilar y Castigar (1980)

Posiblemente sí nos asociamos al concepto de “Panoptismo” de inmediato deberíamos hablar de lo que desde fines del siglo XVIII fue la estructura de arquitectura carcelaria más revolucionaria de la época; era el Panóptico, diseño y propuesta del inglés Jeremy Benthan. El Panóptico -diría después Michel Foucault- “era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo. Para Bentham, esta pequeña y maravillosa argucia arquitectónica podía ser empleada como recurso para toda una serie de instituciones. El Panóptico es la utopía de una sociedad y un tipo de poder que es, en el fondo la sociedad que actualmente conocemos, utopía que efectivamente se realizó. Este tipo de poder bien puede recibir el nombre de panoptismo: vivimos en una sociedad en la que reina el panoptismo.”(1) Entonces bajo está impecable definición que nos entrega el filósofo francés sobre el Panóptico y el conjunto de las relaciones de poder asociadas nos deja entrever que la sociedad -disciplinaria, si se quiere- y su estructura tanto urbana, institucional y productiva obedece a los principios y direccionamientos del panoptismo.

En términos generales el panoptismo se define como la suma de “vigilancia, control y corrección”, estos tres elementos se vuelven los soportes de las normas prescriptivas sean culturales y biopolíticas que rigen de manera hegemónica en la sociedad, y por consecuencia sirven a los agentes e instituciones dedicadas a la normalización y regulación de los sujetos. Pero el panoptismo cobra también gran importancia en el tipo de relaciones que se desarrollan a través de los grupos que la sociedad ofrece y promociona como únicas formas y espacios de socialización, esto porque estos grupos sociales funcionan -y son- como instituciones. Quizás sería redundante decir que la “familia” -al ser en Occidente el grupo social primero- funciona bajo los principios del panoptismo regulando su desarrollo, y volviendo el actuar de los miembros una acción pre-determinada por la norma. A partir de la familia el panoptismo se encuentra siendo la base regulatoria de nuestras socializaciones jerarquizadas en nuestro actuar y decir, estipula roles de vigilantes y vigilados -padres e hijos-, configura dinámicas autoritarias y la protege -a la familia- de posibles entropías. Lo que viene después son las sociabilidades productivas en instituciones pre-concebidas como Panópticas, pensemos en la escuela, la universidad y el trabajo, e incluso grupos asociados como la amistad o la pareja. En esos espacios/instancias el tipo de socialización se encuentra totalmente direccionado por el panoptismo, y cohesiona con la actuación/representación que ofrece el Espectáculo. No es posible el desarrollo de relaciones espontaneas o sinceras puesto que todas las dinámicas y roles a la hora de socializar ya han sido escritos y normados, y se encuentran sujetos a códigos y estructuras panópticas que funcionan como soportes y defensas establecidas y duraderas del estado de las cosas.

Quizás en el caos y lo temporal se tejan lineas de fuga al panoptismo, como decía el viejo filósofo -en “La Historia de la locura en la época clásica Vol 1”- “El orden de los Estados no tolera ya el desorden de los corazones”, tal vez ese desorden se traduzca en los monólogos del loco, en los encuentros informales, en las sociabilidades egoístas -en términos stirnerianos-, en las tertulias entre anormales, en lo que Hakim Bey llamaría una Zona Autónoma Temporal.


Escrito por Orlando S.

Colectivo Antipsiquiaría.
https://colectivoantipsiquiatria.wordpress.com/
Notas:
(1) M. Foucault, La verdad y las formas jurídicas, cuarta conferencia.
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Muy distinto a lo que se cree habitualmente, no se patologiza a la infancia porque se quiera -al menos ahora- excluir a los niños que antes cargaban con diagnósticos de “idiotismo”, o ahora con “trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)” y otros, se realiza este proceso a cargo de la escuela, la psiquiatría y parte de la psicología porque se pretende la normalización forzosa de aquellos niños a priori desviados o resistentes a la norma. La creación de está norma es también la construcción de un “desarrollo” que determinaron instituciones médicas y pedagógicas para todos los niños, esté desarrollo pretende ser verdad y a la vez tiranía de la regulación de la infancia. Tal como decía Foucault, “el desarrollo es común a todo el mundo, pero lo es más como una especie de óptimo, una regla de sucesión cronológica con un punto ideal de culminación”(1), este punto final que Foucault se refiere como “ideal” es la llegada a la identidad “adulta”. El adulto no es nunca un ser natural, es una creación jurídica, médica e identitaria, que debe portar y reconocer sobre sí mismo el sujeto “normal y sano”. La adultez es entonces el arquetipo de la sociedad disciplinaria y el orden dominante.

El niño que entre los siglos XVIII-XIX era llamado idiota, es aquel que sus primeros años de vida se detiene, y no persigue la norma, o sea el desarrollo que le han impuesto. En el caso del niño hasta ahora es llamado “retrasado”, no es quién se quedó en determinado momento de su vida, sino aquél que no recorre el desarrollo a la estricta velocidad que este exige. Foucault decía -“que todos los fenómenos de la debilidad -la idiotez propiamente dicha o el retraso- se situarán respecto de dos instancias normativas: el adulto como estadío normal, los niños como definidores de la media de velocidad del desarrollo”(2).

El proceso de normalización a los niños desviados o resistentes, que realizan a la par dos instituciones -con la familia como bisagra de estas-; la psiquiatría (incluyase la psicología clínica y escolar) y la escuela, es al amparo de un manual intangible y no tanto, de un desarrollo difundido en la cultura dominante, y en el imaginario publico como verdad absoluta. Pretenden asesinar cualquier tipo de manifestación de singularidad en los niños, se pretende en última instancia homogeinizarlos para direccionarlos a ser obedientes, a ser adultos. Cualquier niña que se resista al “saber” normado de la escuela, se le medicalizara a cargo de la psiquiatría en funcionalidad con la pedagogía. El orden hegemónico no tolerará la disidencia, el desorden, o la fuga.
La desconstrucción que propongo frente a la normalización, debe partir asesinado a ese sujeto psicológicamente normal: el adulto. Tal como exprese en un texto anterior (click), dejar de ser adultos no significa una cuestión etaria, mucho menos una retórica romántica “pro-niños”, sino lanzarnos al devenir fugitivo de niñas huérfanas desnormalizadas.

Orlando Esquizo.
Colectiva Antipsiquiatría
antipsiquiatria@riseup.net
https://colectivoantipsiquiatria.wordpress.com/
Notas

(1) . Clase del 16 de Enero de 1974. El poder psiquiátrico, Michel Foucault
(2) . Clase del 16 de Enero de 1974. El poder psiquiátrico, Michel Foucault
[Imagen: 117237_subitem_full.gif]

[Charla de David Whitehouse en Chicago, junio 2012. Publicada en inglés en libcom.org.]

En Inglaterra y en EE.UU. la policía apareció en el intervalo de unas pocas décadas, aproximadamente entre 1825 y 1855. La nueva institución no era una respuesta al aumento de los delitos, y en realidad no supuso nuevos métodos para tratar de hacer frente al crimen. La manera corriente que tenían las autoridades para resolver un crimen, antes y después de que surgiera la policía, era la delación.

Aparte de esto, el delito es un acto individual, y las élites dirigentes que inventaron la policía estaban tratando de responder a los desafíos que planteaba la acción colectiva. En pocas palabras, las autoridades crearon la policía para hacer frente a unas masas amplias y desafiantes, como era el caso de las huelgas en Inglaterra, los disturbios en el norte de Estados Unidos y la amenaza insurreccional de los esclavos en el Sur de ese mismo país. Por lo tanto, la policía es una respuesta a las masas, no al crimen.

Me centraré en quiénes eran estas masas, y cómo llegaron a ser una amenaza. Veremos que una de las dificultades a las que se enfrentaban los dirigentes, aparte del desarrollo de la polarización social en las ciudades, fue la descomposición de los antiguos métodos de supervisión personal de la población trabajadora. En aquellas décadas, el Estado intervino para enmendar esta fractura social.


Veremos como, en el Norte, la invención de la policía no fue sino una parte del esfuerzo estatal para controlar y modelar a la fuerza de trabajo de manera cotidiana. Los gobiernos también extendieron sus sistemas de beneficencia para regular el mercado de trabajo, desarrollando el sistema de la educación pública para controlar la mentalidad de los trabajadores. Relacionaré estos puntos con el trabajo de la policía más tarde, pero esencialmente me centraré en cómo se desarrolló la policía en Londres, Nueva York, Charleston (Carolina del Sur) y Filadelfia.
***
Para hacernos una idea de lo que significa la moderna policía hay que hablar de la situación existente cuando el capitalismo estaba en sus inicios. Concretamente, vamos a ver cómo eran las ciudades comerciales del último período medieval, hace unos mil años.

La clase dominante de la época no residía en las ciudades. Los señores feudales se asentaban en el campo. No disponían de policía. Podían reunir fuerzas armadas para aterrorizar a los siervos, que eran semi-esclavos, o podían guerrear contra otros nobles. Pero estas fuerzas no eran profesionales, ni lo eran a tiempo completo.

La población de las ciudades eran principalmente siervos que habían comprado su libertad, o simplemente habían escapado de sus señores. Eran conocidos como burgueses, o residentes en las ciudades. Fueron los pioneros en poner en marcha las relaciones económicas que mas tarde fueron conocidas como capitalismo.Para el propósito de nuestra discusión, digamos que un capitalista es alguien que usa el dinero para hacer más dinero. Al principio, los capitalistas dominantes eran mercaderes. Un mercader usa el dinero para comprar mercancías con el objetivo de venderlas por más dinero. Hay también capitalistas que tratan solo con dinero, los banqueros, que prestan una cierta suma con el objetivo de conseguir una mayor.

También podían ser artesanos, que compran materiales y hacen algo, por ejemplo zapatos, para venderlos por más dinero. En el sistema de gremios, un maestro artesano supervisaba y trabajaba con obreros y aprendices. Los maestros se aprovechaban de su trabajo, así que había explotación, pero los trabajadores y los aprendices tenían razonables esperanzas de llegar a ser ellos también maestros. Por ello, las relaciones de clase en las ciudades eran bastante fluidas, especialmente en comparación con las relaciones entre nobles y siervos. Además, los gremios operaban bajo formas que limitaban la explotación, por lo que eran los mercaderes los que acumulaban realmente capital en la época.

En Francia, durante los siglos XI y XII, estas ciudades eran conocidas como comunas. Se incorporaban al estatus de comuna bajo ciertas condiciones, a veces con el permiso de un señor feudal, pero en general eran contempladas como entidades autogobernadas o, incluso, como ciudades-estado.

Pero no disponían de policía. Tenían sus propios tribunales, y unas pequeñas fuerzas armadas formadas por los propios vecinos. Estas fuerzas no se encargaban de acusar a nadie. Si se robaba o se sufría un ataque, o se era estafado en un negocio, entonces el ciudadano, como víctima, planteaba las acusaciones.

Un ejemplo de esta justicia do-it-yourself, un método que duró siglos, era conocido como el griterío. Si se estaba en un mercado y se veía a alguien robando, se suponía que el testigo gritaría « ¡Al ladrón, al ladrón!», persiguiéndole. La costumbre era que la gente que lo veía se sumara al griterío y corriera también tras el ladrón.
Las ciudades no tenían policía, porque en ellas existía un alto grado de igualdad social, que daba al pueblo una sensación de responsabilidad mutua. Con los años, los conflictos de clase se intensificaron en las ciudades, pero aun así permanecieron unidas, gracias al antagonismo común contra el poder de los nobles, y continuaron con sus lazos de responsabilidad mutua.
Durante siglos, los franceses mantuvieron e idealizaron el recuerdo de estas tempranas ciudades comunas, comunidades autogobernadas de iguales. Por lo que no es sorprendente que en 1871, cuando los trabajadores tomaron París, lo bautizaran como la Comuna. Pero hemos dado un salto histórico demasiado grande para el tema que nos ocupa.

***

El capitalismo fue experimentando importantes cambios a medida que fue creciendo en el seno de la sociedad feudal. En primer lugar, el tamaño de la propiedad del capital creció. Recordemos que esta es la cuestión: convertir pequeños montones de dinero en montones más grandes. El volumen de los capitales comenzó a crecer de forma astronómica durante la conquista del continente americano, a medida que el oro y la plata se saqueaba del Nuevo Mundo y los africanos eran secuestrados para trabajar en las plantaciones.

Cada vez se producían más cosas para su venta en los mercados. Los perdedores en la competición mercantil comenzaron a perder su independencia como productores y tuvieron que emplearse como asalariados. Pero en lugares como Inglaterra, la fuerza que impulsaba a la gente a buscar trabajo asalariado era el Estado, que trataba de expulsar a los campesinos de la tierra.

Las ciudades crecieron, a medida que esos campesinos llegaban desde el campo como refugiados, mientras la desigualdad crecía en las ciudades. La burguesía capitalista se convirtió en una capa social aun más distinta de los trabajadores de lo que solía ser. El mercado causaba un efecto corrosivo sobre la solidaridad de los gremios, algo que trataremos con más detalle cuando hablemos sobre Nueva York. Los talleres eran más grandes que nunca, y un jefe inglés podía tener a su mando docenas de trabajadores. Ahora estamos hablando de un periodo en torno a mediados del siglo XVIII, el período inmediatamente anterior al principio de la auténtica industrialización.

Aún no había policías pero las clases ricas empleaban cada vez más violencia para suprimir la población pobre. A veces se ordenaba al ejército disparar contra las masas rebeldes, y a veces los jueces locales arrestaban a los líderes y les colgaban. La lucha de clases comenzaba a intensificarse, pero las cosas empiezan a cambiar realmente con el despegue de la Revolución Industrial en Inglaterra.


***

Paralelamente, Francia atravesaba su propia revolución política y social, que empieza en 1789. La respuesta de la clase dirigente británica fue de pánico por si los trabajadores ingleses seguían el camino francés. Ilegalizaron los sindicatos y las reuniones de más de 50 personas. Sin embargo, los trabajadores ingleses participaron en manifestaciones y huelgas cada vez más extensas entre 1792 y 1820. La respuesta de la clase dirigente fue el envío del ejército. Pero el ejército solo puede hacer dos cosas, y ninguna buena. Pueden negarse a disparar, y las masas seguirán haciendo lo que vinieron a hacer. O pueden disparar a la muchedumbre y producir mártires obreros.


Es exactamente lo que sucedió en Manchester en 1819. Los soldados fueron enviados contra una muchedumbre de 80.000, hiriendo a centenares de personas y matando a once. En vez de someter a las masas, estos sucesos, conocidos como la Masacre de Peterloo, provocaron una ola de huelgas y protestas.

Incluso el clásico remedio de colgar a los líderes del movimiento comenzó a tener repercusiones negativas. Una ejecución podía ejercer un efecto intimidante sobre cien personas, pero ahora los reunidos para apoyar al condenado eran cincuenta mil, y las ejecuciones les animaban a la lucha. El crecimiento de las ciudades británicas, y el crecimiento dentro de ellas de la polarización social (es decir, dos cambios cuantitativos), comenzaron a producir explosiones de lucha cualitativamente diferentes.

La clase dirigente necesitaba nuevas instituciones para poder controlar esto. Una de ellas fue la policía de Londres, fundada en 1829, solamente diez años después de Peterloo. La nueva fuerza policial fue específicamente diseñada para aplicar violencia no letal contra las masas, para romperlas y evitar deliberadamente que surgieran mártires. Ahora bien, cualquier fuerza organizada para desplegar violencia de forma rutinaria matará alguna vez. Pero por cada asesinato policial, hay centenares o miles de actos de violencia policial que no son letales, calculados y calibrados para producir intimidación y evitar una respuesta colectiva furiosa.

Cuando la policía de Londres no estaba concentrada en escuadrones para controlar a la multitud, se dispersaba por la ciudad para controlar la vida cotidiana de los pobres y de la clase trabajadora. Aquí se reúnen ya las funciones de la moderna policía: la forma dispersa de vigilancia e intimidación, llamada lucha contra el crimen, y la forma concentrada de actividad contra huelgas, disturbios y grandes manifestaciones.

Esto último es para lo que fueron creados, para enfrentarse a masas, pero lo que vemos la mayor parte del tiempo es la presencia del guardia. Antes de hablar sobre la evolución de la policía en Nueva York, quiero explorar las conexiones entre estas dos formas de trabajo policial.


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Comenzaré con el tema general de la lucha de clases en torno al uso del espacio público. Es un tema con mucha relevancia para los trabajadores y los pobres. Los espacios abiertos son importantes para los trabajadores:


para trabajar
·         para divertirse y entretenerse
·         para vivir, si no se tiene una casa
·         y para la política
En primer lugar, el trabajo. Mientras los mercaderes prósperos pueden controlar espacios cerrados, los que no tienen medios son vendedores callejeros. Los comerciantes asentados los veían como competidores y llamaban a la policía para expulsarles.
Los vendedores callejeros son también activos proveedores de mercancías robadas, por su movilidad y su anonimato. No solo utilizaban a los vendedores callejeros los carteristas y los rateros. Los criados y los siervos de la clase dominante también robaban a sus dueños y pasaban los bienes a los vendedores locales. (Por cierto, en Nueva York hubo esclavitud hasta 1827). La sustracción de riquezas de los confortables hogares de la ciudad es otra razón por la cual la clase burguesa pedía acciones contra los vendedores callejeros.

La calle era también ese lugar en el que los trabajadores pasaban su tiempo libre, porque sus hogares no eran cómodos. Era el lugar en el que se desarrollaba la amistad y se podía encontrar diversión gratuita, y, dependiendo de la época y del lugar, podrían tomar contacto con la disidencia política o religiosa. El historiador marxista E.P. Thompson resumía todo esto, cuando escribía que la policía del siglo XIX era:
«[…] imparcial, intentando retirar de las calles con ecuanimidad a traficantes callejeros, mendigos, prostitutas, artistas de calle, piquetes, niños que jugaban al fútbol y oradores socialistas. El pretexto muy a menudo era una denuncia por interrupción del comercio recibida de un tendero
En ambos lados del Atlántico, la mayoría de los arrestos estaban relacionados con delitos sin víctimas, o delitos contra el orden público. Otro historiador marxista, Sidney Harring destaca: «La definición criminológica de ‘delitos de orden público’ se acerca peligrosamente a la descripción que hace el historiador de las ‘actividades de la clase trabajadora en su tiempo libre’.»
La vida al aire libre era (y es) especialmente importante para política de la clase obrera. Los políticos del sistema y los empresarios pueden reunirse en locales y tomar decisiones que tienen grandes consecuencias porque están al mando de burocracias y de plantillas. Pero cuando los trabajadores se reúnen y toman decisiones sobre cómo cambiar las cosas, normalmente no tiene mayor repercusión a menos que puedan reunir seguidores en la calle, ya sea para una huelga o una manifestación. La calle es el campo de pruebas para buena parte de la política obrera, y la clase dirigente lo sabe muy bien. Por eso colocan a la policía en la calle como contrapeso, cuando la clase trabajadora demuestra su fuerza.

Podemos ver ahora la relación que existe entre las dos principales formas de actividad policial, las patrullas rutinarias y el control de masas. La patrulla callejera acostumbra a la policía a usar la violencia y la amenaza de violencia. Ello les prepara para la represión a gran escala, que es necesaria cuando los trabajadores y los oprimidos se levantan en grupos más grandes. No es solo cuestión de coger práctica con las armas y la táctica. El trabajo de la patrulla callejera es crucial para crear un estado mental en la policía que les haga asimilar que su violencia es por un bien superior.

El trabajo callejero también permite a los oficiales descubrir qué policías se encuentran más cómodos provocando daño, asignándolos a las primeras líneas cuando hay enfrentamientos. Al mismo tiempo, el “policía bueno” con el que nos cruzamos lleva a cabo una labor esencial de “relaciones públicas” para encubrir el trabajo brutal que tiene que ser efectuado por los “policías malos”. El trabajo callejero también es útil en períodos de agitación política, porque la policía ya ha estado en los barrios intentando identificar a los líderes y a los radicales.

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Retrocedemos ahora en la narración histórica para hablar de Nueva York.


Comenzaré con un par de cuestiones sobre las tradiciones de las masas anteriores a la revolución. Durante el período colonial, podían darse a veces tumultos, pero a menudo se formalizaban de manera que la élite colonial podía aprobarlas, o al menos tolerarlas. Había algunas fiestas que caían en la categoría de “desórdenes”, donde las relaciones sociales se invertían y los estratos bajos podían hacer como que estaban arriba. Para las clases subordinadas era una manera de soltar presión, satirizando a sus amos, pero reconociendo al mismo tiempo el derecho de la élite de estar al mando todos los demás días del año. Esta tradición de desórdenes simbólicos era especialmente notable en torno a las Navidades y la víspera de Año Nuevo. Incluso se permitía participar a los esclavos.

Existía igualmente la celebración del Día del Papa, durante la cual los miembros de la mayoría protestante desfilaban con efigies, incluyendo una del Papa, quemándolas todas al final. Era una pequeña provocación sectaria, siempre en buen ambiente, aprobada por los patricios de la ciudad. El Día del Papa nunca solía terminar en violencia contra los católicos, porque solamente eran unos pocos cientos en Nueva York, y no había ninguna iglesia católica antes de la revolución.

Estas tradiciones eran ruidosas e incluso tumultuosas, pero tendían a reforzar la conexión entre las capas bajas y la élite, y no a romper esta ligazón.

Estos estratos bajos están también ligados a las élites por una constante supervisión personal. Esto afectaba a los esclavos y a los sirvientes domésticos, desde luego, pero los aprendices y los artesanos asalariados también vivían en la propia casa del maestro. Por consiguiente, los grupos de subordinados no andaban por la calle a cualquier hora. De hecho, hubo por un tiempo una ordenanza colonial que decía que los trabajadores sólo podían estar en las calles al ir y venir del trabajo.

Esta situación colocaba a los marinos y a los jornaleros como elementos más conflictivos, sin vigilancia. Pero los marinos pasaban la mayor parte del tiempo cerca del puerto y los jornaleros, es decir, los trabajadores asalariados, no constituían aún un grupo muy numeroso.

Bajo estas circunstancias, en las cuales la mayoría de la gente ya estaba vigilada durante el día, no se necesitaba una fuerza policial regular. Existía una vigilancia nocturna, con el fin de luchar contra el vandalismo, arrestando a cualquier persona negra que no pudiera probar que no era esclava. Esta vigilancia no era profesional en absoluto. Todos tenían su trabajo durante el día, rotando en estas labores temporalmente, por lo que no patrullaban de forma regular, y todos odiaban esta tarea. Los ricos pagaban a sustitutos y se libraban.

Durante el día ejercía un pequeño número de alguaciles, pero no patrullaban. Eran agentes del tribunal que ejecutaban mandatos judiciales, como citaciones y avisos de detención. No ejercían un trabajo de detectives. En el siglo XVIII y entrado el XIX, el sistema se apoyaba en informadores civiles a los que se prometía una parte de la multa que el transgresor tuviera que pagar.

***

El período revolucionario cambió bastantes cosas respecto al papel de las masas y la relación entre las clases. En la década de 1760, junto con la agitación contra la Stamp Act, la élite de mercaderes y propietarios apoyaron nuevas formas de movilización popular. Se dieron nuevas potentes manifestaciones y disturbios que utilizaron las tradiciones, de forma evidente en el uso de efigies. En vez de quemar al Papa, se quemaba al gobernador o al Rey Jorge.

No tengo tiempo para entrar en detalles sobre lo que hicieron, pero es importante destacar la composición clasista de estas masas. Podían estar presentes miembros de la élite, pero su cuerpo principal eran trabajadores cualificados, conocidos colectivamente como mecánicos. Lo que significa que un maestro podía estar en la manifestación junto con sus asalariados y sus aprendices. La gente de rango social más alto tendía a contemplar al maestro artesano como lugarteniente capaz de movilizar al resto de los mecánicos.

A medida que se intensificaba el conflicto con Inglaterra, los mecánicos se fueron radicalizando y organizándose de forma independiente de la élite colonial. Hubo roces entre los mecánicos y la élite, pero nunca se llegó a una completa ruptura.

Y, naturalmente, cuando los británicos fueron derrotados y las élites establecieron su propio gobierno, ya habían tenido bastantes agitaciones callejeras. Siguieron dándose rebeliones y disturbios en los recién independizados Estados Unidos, pero fueron tomando nuevas formas, en parte porque el desarrollo económico estaba rompiendo la propia unidad de los mecánicos.


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Trataremos ahora aquellos desarrollos que siguieron a la revolución, unos cambios que produjeron una nueva clase trabajadora, salida de una conflictiva mezcolanza de elementos sociales.


Empezaremos con los trabajadores cualificados. Incluso antes de la revolución, la división entre maestros y asalariados se había agudizado. Para comprender esto, debemos observar más detenidamente la persistente influencia del sistema de gremios; formalmente los gremios no existían en los Estados Unidos, pero algunas de sus tradiciones seguían vivas entre esos trabajadores.

Los viejos gremios habían sido esencialmente cartels, uniones de trabajadores que tenían el monopolio de un oficio particular que les permitía dirigir el mercado. Podrían establecer precios obligatorios para sus mercancías e incluso decidir con antelación el tamaño del mercado.

El mercado dirigido permitía cierta estabilidad de relaciones entre los trabajadores del mismo ramo. Un maestro adquiría un aprendiz como un sirviente a plazo fijo, a cambio de la promesa a sus padres de enseñarle un oficio y proporcionarle cama y comida por siete años. Los aprendices se graduaban para ser oficiales asalariados, pero a menudo continuaban trabajando para el mismo maestro en tanto en cuanto no había espacio para que se pudieran convertir en maestros. Los asalariados recibían sus salarios correspondientes con contratos a largo plazo. Esto significaba que recibían la paga a pesar de las variaciones estacionales en la carga de trabajo. Incluso sin la estructura formal de los gremios, muchas de sus relaciones habituales seguían funcionando en el período pre-revolucionario.

Entre 1750 y 1850, sin embargo, esta estructura corporativa en los oficios se derrumba, a causa de que la relación externa (el control del mercado por el artesano) estaba también rompiéndose. El comercio procedente de otras ciudades o de ultramar minaba la capacidad del maestro para establecer precios, de tal forma que los talleres tenían que competir, en una forma que hoy nos es muy familiar.

La competencia llevó a los maestros a parecerse cada vez más a los empresarios, buscando innovaciones que ahorrasen trabajo y tratando a sus trabajadores como asalariados a su disposición. Las empresas se hicieron más grandes y más impersonales, parecidas a las fábricas, con docenas de empleados.

En las primeras décadas del siglo XIX los empleados no solo estaban perdiendo sus contratos a largo plazo, sino también su alojamiento en las instalaciones de los maestros. Los aprendices lo tomaron como una experiencia liberadora, como jóvenes que escapaban de la autoridad de sus padres y de sus maestros. Libres para ir y venir como querían, podían encontrarse con chicas jóvenes y crear su propia vida social con sus iguales. Las mujeres trabajadoras se empleaban principalmente en el servicio doméstico de diversos tipos, a menos que fueran prostitutas.

La vida al aire libre se transformaba, a medida que estos jóvenes se mezclaban con otras capas de la población, que incluía a una clase obrera en crecimiento.

Esta mezcla no era siempre pacífica. La inmigración católica irlandesa se empezó a expandir después de 1800. Hacia 1829, había unos 25.000 católicos en la ciudad, una de cada ocho personas. Los irlandeses estaban segregados por barrios, a menudo viviendo junto a los negros, que eran ahora el 5% de la población. En 1799 los protestantes quemaron una imagen de San Patricio, y los irlandeses respondieron. Estas batallas se repitieron en años siguientes, y estaba claro para los irlandeses que los guardias y los vigilantes estaban en su contra.

Así, antes incluso de la existencia de las modernas fuerzas de policía, los legisladores estaban llevando a cabo una discriminación racial. Las élites ciudadanas tomaron nota de la falta de respeto de los irlandeses hacia los guardias, de su abierta combatividad, y respondieron aumentando el número de vigilantes y orientando mejor sus patrullas. Esto se acompañó de un aumento de la atención policíaca hacia los africanos, que vivían en las mismas zonas y a menudo tenían la misma actitud hacia las autoridades.

Pero tras las divisiones raciales y sectarias estaba la competencia económica, ya que los trabajadores irlandeses estaban por lo general menos adiestrados y obtenían menores salarios que los trabajadores técnicos. Al mismo tiempo, los maestros intentaban despojar a los oficios del taller de su cualificación. Los aprendices angloamericanos pasaron a formar parte de un auténtico mercado de trabajo al perder sus contratos a largo plazo. Cuando esto sucedió, se encontraron con que solo estaban un peldaño por encima de los inmigrantes irlandeses en la escala salarial. Los trabajadores negros, que se dedicaban al servicio doméstico o trabajaban como peones, estaban a su vez un escalón o dos por debajo de los irlandeses.

Al mismo tiempo, la vieja fracción no cualificada de asalariados, que trabajaba en los muelles y la construcción, crecía con el aumento del comercio y de la construcción tras la Revolución.

En resumen, la población estaba aumentando rápidamente. Nueva York tenía 60.000 habitantes en 1800, en 1820 ya había doblado su tamaño. En 1830, Nueva York tenía más de 200.000 habitantes, y 312.000 en 1840.

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Un resumen aproximado de la nueva clase obrera en Nueva York.

En estas décadas, todas las secciones de la clase se lanzaron a la acción colectiva por su cuenta. Es una historia muy complicada, debido al número de acciones y a la fragmentación de la clase. Pero podemos empezar generalizando, y decir que la forma más común de lucha era también la más elemental: los disturbios.

Más concretamente, desde 1801 a 1832, los negros neoyorquinos se sublevaron cuatro veces, para impedir que antiguos esclavos fueran devueltos a sus amos de fuera de la ciudad. Estos esfuerzos fracasaron por lo general, por la violenta respuesta de los vigilantes, y los participantes recibieron sentencias inusualmente duras. Los abolicionistas blancos se unieron a la condena de estos disturbios. Estos ilustran la actividad popular que existía pese a la desaprobación de la élite, por no mencionar la disparidad racial en la aplicación de la ley.

También se dieron provocaciones por parte de los blancos hacia iglesias negras y teatros, a veces alcanzado el nivel de disturbios. Los inmigrantes pobres participaban, pero a veces también tomaron parte los blancos ricos y los mismos agentes de policía. Unos disturbios contra los negros duraron tres días en 1826, dañando las casas y las iglesias de éstos, junto con las viviendas y las iglesias de los pastores blancos abolicionistas.

Pero no había solamente conflictos entre los trabajadores blancos y negros. En 1802, marineros blancos y negros hicieron huelgas por unos salarios más altos. Como en la mayoría de huelgas en esta época, el método era algo que el historiador Eric Hobsbawm denominó “negociación colectiva mediante disturbios”. En este caso, los huelguistas boicotearon los barcos que contrataban con menores salarios. Los trabajadores de los muelles también estuvieron unidos por encima de líneas raciales o sectarias en las huelgas militantes de 1825 y 1828.

Las acciones sindicales llevadas a cabo por los trabajadores cualificados no necesitaban usualmente recurrir a ninguna coerción física, al poseer el monopolio de las habilidades importantes. Pero sin embargo se fueron haciendo más militantes en estos años. Las huelgas en los ramos más técnicos se dieron en tres oleadas, comenzando en 1809, en 1822 y en 1829. Cada ola era más militante y coactiva que la anterior, al enfrentarse a otros compañeros que rompían la solidaridad. En 1829 se inició un movimiento dirigido a limitar la jornada laboral a 10 horas, creando el Workingsman’s Party. El partido se hundió el mismo año, pero llevó a la fundación de la General Trade Union en 1833.

Mientras los trabajadores se iban haciendo más conscientes de sí mismos como clase, comenzaron a hacerse más corrientes los disturbios, cuando la multitud se reunía en las tabernas, en los teatros o en la calle. Tales disturbios bien podían no tener objetivos económicos o políticos claros, pero si que eran ejemplos de autoafirmación colectiva por parte de la clase obrera, o por fracciones étnicas o raciales de esa clase. En las primeras décadas del siglo, se dieron disturbios de este tipo unas cuatro veces al año, pero en el período de 1825 a 1830, los neoyorquinos salieron a la calle una vez al mes.

Una de estas algaradas alarmó de forma especial a la élite. Fueron conocidos como los disturbios de Navidad de 1828, pero de hecho sucedieron el día de Año Nuevo. Una ruidosa muchedumbre de 4.000 jóvenes trabajadores angloamericanos cogió sus tambores y matasuegras y tomó dirección Broadway, donde vivían los ricos. Por el camino, dañaron una iglesia africana y golpearon a los miembros de la iglesia. Los vigilantes arrestaron a bastantes, pero la muchedumbre los rescató, haciendo huir a los guardias.

La masa se fue incrementando y se encaminó hacia el distrito comercial, en donde dañaron las tiendas. En Battery rompieron los cristales de las casas de algunas de las personas más ricas de la ciudad. Y tomaron camino de Broadway, sabiendo que los ricos estaban celebrando su propia fiesta en el City Hotel. Allí, la masa bloqueo la salida de los coches. Un amplio contingente de vigilantes hicieron acto de presencia, pero los líderes de la muchedumbre llamaron a una tregua de cinco minutos. Esto permitió a los vigilantes reflexionar sobre la lucha en la que se iban a meter. Cuando transcurrieron los cinco minutos, los vigilantes se hicieron a un lado, y la ensordecedora masa siguió su marcha hacia Broadway.

El espectáculo de una clase obrera desafiante se mostró en su plenitud ante las familias que dirigían Nueva York. Los diarios empezaron de forma inmediata a reclamar un aumento de la vigilancia, por lo que los Disturbios de Navidad aceleraron el establecimiento de reformas que llevaron finalmente a la creación del New York City Police Department, en 1845.

Las reformas de 1845 aumentaron las fuerzas policiales, las profesionalizaron y las centralizaron, con una cadena de mando más militar. La vigilancia se amplió las 24 horas, y se prohibió a los policías tener un segundo empleo. Se incrementó su paga, y dejó de recibir una parte de las multas que se cobraban.

Esto significó que los policías ya no saldrían a patrullar buscando cómo ganarse la vida, un procedimiento que podía llevar a una extraña selección de objetivos. Eliminar el sistema de comisiones dio a los mandos más libertad para marcar prioridades, y ello capacitó al departamento para responder a las crecientes necesidades de la élite económica.

Así es como se creó la policía de Nueva York.

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 La historia de la policía en el Sur, como puede suponerse, es un poco diferente.

Una de las primeras policías de tipo moderno surgió en Charleston, Carolina del Sur, años antes de que en Nueva York se hiciera plenamente profesional. Los precursores de la fuerza policial de Charleston no fueron los grupos de vigilantes, sino las patrullas de esclavistas que operaban en el campo. Como afirmó un historiador, «[antes de la Guerra Civil] por todos los Estados [del Sur], patrullas móviles de policías armados recorrían el campo día y noche, intimidando, aterrorizando y aplastando a los esclavos, sometiéndoles y humillándoles». Eran generalmente fuerzas de voluntarios blancos que portaban sus propias armas. Con el tiempo, el sistema se adaptó a la vida urbana. La población de Charleston no aumentó como la de Nueva York. En 1820, aún había menos de 25.000 habitantes, pero la mitad de ellos eran negros.

La única manera de que en el Sur pudiera desarrollarse algún tipo de industrialización pasaba por permitir a los esclavos trabajar como asalariados en las ciudades. Algunos esclavos eran propiedad de los propietarios de las factorías, especialmente en la ciudad más industrial del Sur, Richmond. La mayoría de los esclavos urbanos, sin embargo, eran propiedad de los burgueses ciudadanos, que les usaban para servicios personales y les “alquilaban” a los empleados a cambio de salario.

En un principio, los amos encontraban los trabajos para sus esclavos y tomaban para sí todo el salario. Pero rápidamente descubrieron que era más conveniente dejar a los esclavos buscar sus propios trabajos, recibiendo del esclavo una prestación por el tiempo empleado fuera.

Esta nueva situación alteró fundamentalmente la relación entre los esclavos y sus amos, por no mencionar la relación entre los mismos esclavos. Por largos períodos de tiempo, los esclavos se libraban de la supervisión directa de sus dueños, pudiendo disponer de dinero efectivo para sí mismos, si conseguían más que las tasas que pagaban a sus dueños. Muchos afroamericanos eran capaces incluso de vivir fuera de las dependencias de sus amos. Podían casarse y cohabitaban independientemente. Hacia las primeras décadas del siglo XIX, Charleston tenía un barrio negro, poblado principalmente por esclavos y algunos hombres libres.

La población blanca sureña, tanto en la ciudad como en el campo, vivía con un miedo constante a la insurrección. En el campo, sin embargo, los negros estaban bajo una continua vigilancia, y pocas oportunidades había bajo el agotador régimen de trabajo de los esclavos para desarrollar conexiones sociales. Las condiciones mucho más libres de las ciudades implicaban que el Estado tenía que participar en el trabajo de represión que los amos habían efectuado hasta entonces por sí mismos.

La organización del Charleston Guard and Watch se fue desarrollando con el método de prueba y error hasta constituir una fuerza policial moderna hacia la década del 1820, llevando a cabo un acoso diario a los negros, y siempre dispuestos a responder con una rápida movilización para el control de las masas. Recibió un fuerte impulso hacia la profesionalización en 1822, cuando se descubrieron los planes para una insurrección coordinada de esclavos. Aplastaron la insurrección, y reforzaron la fuerza.

Las fuerzas del Sur estaban más militarizadas que en el Norte, incluso antes de su profesionalización. La policía montada era una excepción en el norte, pero era habitual en el sur. Y la policía en el sur portaba escopetas, con bayonetas.

La historia concreta de las fuerzas policiales varía en todas las ciudades norteamericanas, pero en tanto en cuanto se enfrentaban a problemas similares de represión de los trabajadores urbanos y de los pobres, en todas partes se tendió a dar las mismas soluciones institucionales. La experiencia del sur también refuerza una perspectiva que ya hemos visto en el norte: el racismo contra los negros estuvo presente en la policía norteamericana desde su primer día.

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Para terminar, diré algunas cosas sobre Filadelfia, pero antes voy a tocar algunas características comunes en todas partes.

En primer lugar, hay que situar la labor policial en el contexto de un gran proyecto de la clase dirigente para controlar y moldear a la clase obrera. Dije al principio que la emergencia de la revuelta obrera coincidió con la ruptura de los viejos métodos de la constante vigilancia personal de la fuerza de trabajo. El Estado comenzó entonces a proporcionar esa vigilancia. Los policías eran parte de este esfuerzo, pero en el norte el Estado también incrementó sus programas de alivio de la pobreza y enseñanza pública.


El trabajo policial estaba integrado en el programa de asistencia pública, en tanto que los guardias trabajaban en el registro de pobres para su ingreso en las fábricas. Incluso antes de que la policía se profesionalizara, los guardias elegían a los pobres. Si alguien estaba desempleado y era incapaz de trabajar, era enviado a la caridad de las iglesias o de la propia ciudad. Pero si eran hábiles para el trabajo, se consideraban como “vagos”, y eran enviados a los horrores de las casas de trabajo (workhouses).
El sistema de asistencia pública contribuyó de manera crucial a la creación del mercado asalariado. La función clave de ese sistema era hacer el desempleo tan desagradable y humillante que la gente prefería tomar trabajos normales con salarios muy bajos, para evitarlo. Castigando a los más pobres, el capitalismo creó una baja base de partida para los salarios, rebajando el conjunto de la escala salarial.

La policía ya no cumplirá un papel directo en la selección de gente para la asistencia, pero se encargarán del castigo. Como sabemos, mucho del trabajo policial consiste en hacer la vida desagradable a los desempleados en la calle.

La aparición de la moderna función policial coincide con la aparición de la educación pública. Las escuelas públicas acostumbran desde la infancia a la disciplina del puesto de trabajo capitalista; los niños son separados de sus familias para ejecutar una serie de tareas junto con otros, bajo la dirección de una figura autoritaria, según un programa dirigido por un reloj. El movimiento de reforma escolar de las décadas de1830 y 1840 también perseguía formar el carácter moral de los estudiantes. Se suponía que así los estudiantes se someterían de buen grado a la autoridad, siendo capaces de trabajar duro, ejercer el autocontrol y retrasar la gratificación.

De hecho, los conceptos de “buen ciudadano” que resultaron de la reforma escolar se ajustaban perfectamente a los conceptos de criminología que estaban inventándose para clasificar a la gente en la calle. La policía se iba a centrar no solo en el delito sino también en los tipos de delincuentes, un método de clasificación respaldado por unas supuestas credenciales científicas. El “delincuente juvenil”, por ejemplo, es un concepto común en la escuela y en la policía, y ha ayudado a ligar la práctica de las dos actividades.

Esta ideología de la buena ciudadanía se suponía que tenía un gran efecto en la cabeza de los estudiantes, invitándoles a pensar que los problemas de la sociedad son consecuencia de las acciones de “chicos malos”. Un objetivo clave en la escolarización, según el reformador Horace Mann, debería ser implantar una cierta clase de conciencia en los estudiantes, de manera que ellos mismos disciplinen su propio comportamiento, siendo sus propios policías. En palabras de Mann, el objetivo para los niños era “pensar en el deber más que en el policía”.

Ni que decir tiene que ese esquema analítico de dividir la sociedad entre buenos y malos es perfecto para encontrar chivos expiatorios, especialmente de tipo racial. Ese esquema moral era (y es) también un enemigo directo de una cosmovisión con conciencia de clase, que identifica el antagonismo básico de la sociedad en el conflicto que existe entre explotadores y explotados. La actividad policial va de esta manera mas allá de una simple represión; enseña una “ideología” de buenos y malos ciudadanos que enlaza con las lecciones del aula y del taller.

Podemos resumir diciendo que la invención de la policía era parte de una expansión de la actividad estatal para ganar control sobre el comportamiento cotidiano de la clase trabajadora. La escolarización, la asistencia pública y el trabajo policial se dirigían de forma conjunta a formar a los trabajadores para ser útiles (y leales) a la clase capitalista.

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El próximo punto trata sobre algo que todos sabemos, y que es lo siguiente: una cosa es la ley, y otra lo que hace la policía.

Lo primero, algunas palabras sobre la ley. A pesar de lo que podamos haber aprendido en clase, la ley no es el marco en el cual opera la sociedad. La ley es producto de la manera en que funciona la sociedad, pero no te dice cómo funcionan las cosas en realidad. La ley tampoco es el marco en el que la sociedad deberíafuncionar, pese a que algunos tengan esta esperanza.
La ley es en realidad una herramienta más en manos de aquellos que disponen del poder para usarla, para cambiar el curso de los acontecimientos. Las corporaciones tienen poder para usar esta herramienta porque pueden contratar abogados caros. Políticos, fiscales y la policía también pueden usar la ley.

Ahora algunos detalles sobre los policías y la ley. La ley tiene muchos más recursos de los que ellos usan en la práctica, por lo que el cumplimiento por su parte es siempre selectivo. Esto significa que la policía estásiempre seleccionando qué parte de la población es su objetivo y escogiendo qué clase de comportamiento quieren modificar. Esto también significa que los policías tienen continuamente oportunidad de corromperse. Si tienen capacidad para decidir quien es acusado de un delito, también pueden pedir una recompensa por no acusar a alguien.
Otra forma de ver la brecha que existe entre la ley y lo que hace la policía es examinar la idea común de que el castigo comienza con una sentencia tras un juicio. El tema es que cualquiera que haya tenido tratos con la policía os dirá que el castigo comienza cuando te ponen sus manos encima. Pueden detenerte y meterte en la cárcel incluso sin cargos. Esto es un castigo y ellos lo saben. Por no mencionar el abuso físico que puedes sufrir o los problemas que te pueden causar aunque no te detengan.

Así, la policía controla a la gente a diario sin mandamiento judicial, y castigan a la gente a diario sin una sentencia. Obviamente, algunas de las funciones sociales clave de la policía no están escritas en la ley. Forman parte de la cultura policial que aprenden unos de otros con el apoyo y la dirección de sus mandos.


Esto nos remite a la cuestión con la que hemos comenzado. La ley trata de delitos, y son individuos a quienes se acusa de delitos. Pero en realidad la policía fue inventada para tratar con lo que los trabajadores y los pobres se llegan a convertir sus expresiones colectivas: la policía trata con muchedumbres, vecindarios, seleccionando a la población; todos son entidades colectivas.
Pueden usar la ley para hacer esto o aquello, pero sus principales directivas les llegan de sus mandos o de su propio instinto como policías con experiencia. Las directrices policiales tienen frecuentemente una naturaleza colectiva, como por ejemplo, cómo hacerse con el control de un barrio rebelde. Ellos deciden lo que hay que hacer y después eligen qué leyes emplear.
Este es el significado de “tolerancia cero” y de “ventanas rotas”, orientaciones que, en el pasado, podrían haber sido denominadas perfectamente políticas contra la “chulería negra”. El objetivo es intimidar y ejercer control sobre una masa de gente, actuando sobre unos pocos. Esas tácticas han sido construidas sobre el trabajo policial desde el mismo principio. La ley es una herramienta para usar sobre los individuos, pero la meta real es controlar el comportamiento de masas más grandes.

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Usaré mis últimos minutos para hablar sobre algunas alternativas. Una de ellas es el sistema judicial existente en los Estados Unidos antes de la aparición de la policía. Está bien documentado en Filadelfia, que es el sitio del que hablaremos. La Filadelfia colonial desarrolló un sistema denominado juicios menores, en los que tenían lugar la mayoría de las acusaciones. El alcalde y un concejal ejercían de jueces, de magistrados. La gente pobre ahorraba dinero para pagar una tasa al magistrado que atendía su caso.

Entonces, como ahora, la mayoría de delitos eran cometidos por gente pobre contra gente pobre. En estos juicios, la víctima del asalto, robo o difamación actuaba como fiscal. Intervenía un agente para traer al acusado, pero no tenía nada que ver con un policía efectuando una detención. Toda la acción estaba dirigida por la voluntad de la víctima, no en función de los objetivos del Estado. El acusado podía también demandar a su vez. No había abogados involucrados en las partes, por lo que el único gasto era la tasa al magistrado. El sistema no era perfecto, porque el juez puede ser corrupto, y la vida del pobre no deja de ser miserable por ganar un caso. Pero el sistema era bastante popular y continuó funcionando por algún tiempo, incluso mientras el sistema de la policía moderna y los fiscales del Estado se desarrollaba en paralelo.

El ascenso de la policía, que vino acompañado del auge de los fiscales, implicaba que el Estado dejara su huella en la jerarquía judicial. En el tribunal, uno puede esperar que le traten como inocente hasta que se pruebe la culpabilidad. Antes de llegar al juicio, sin embargo, se pasa por las manos de la policía y de los fiscales que, ciertamente, no te tratan como si fueras inocente. Tienen oportunidad de presionarte o torturarte para confesar, incluso antes de llegar ante el tribunal.

Injusto como era este sistema dominado por policías y acusadores, los juicios menores habían demostrado a los filadelfios que había una alternativa más cercana a una resolución entre iguales.

Esta es la clave. Podemos hacer de nuevo factible una alternativa si abolimos las relaciones sociales de desigualdad para cuya defensa fue inventada la policía. Cuando los trabajadores de París tomaron la ciudad por dos meses en 1871, establecieron un gobierno bajo el viejo nombre de Comuna. Los principios de la igualdad social en París eliminaron la necesidad de la represión y permitieron a los comuneros el experimento de abolir la policía como fuerza estatal separada, al margen de la ciudadanía. El pueblo elegía a sus propios funcionarios de seguridad pública, escogidos por los electores y sujetos una inmediata destitución.

Nunca llegó a ser una rutina establecida, porque la ciudad estuvo asediada desde el primer día, pero los comuneros estaban en la vía correcta. Para superar un régimen de represión policial, el trabajo esencial era defender los principios de la Comuna, es decir construir una comunidad autogobernada de iguales. Y esto es lo que hoy en día nosotros debemos conseguir.

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http://www.abajolosmuros.org/

BIBLIOGRAFÍA
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Bowles, Samuel, and Herbert Gintis. Schooling In Capitalist America: Educational Reform and the Contradictions of Economic Life. Reprint. Haymarket Books, 2011.
Cita:
“Hoy el espíritu se ahoga en una masa de encuentros al azar. Estamos buscando a aquellos que aún están lo suficientemente vivos para apoyarse unos a otros más allá de esto; aquellos que escapan de la Vida Normal.”
*Against Sleep and Nightmare

[Imagen: thump_9620526maxresdefault.jpg]

Vivimos en una sociedad en la que la mayoría de nuestros encuentros han sido ya definidos en forma de roles predeterminados y relaciones en las que no tenemos nada que decir. Una aleatoriedad desprovista de sorpresa rodea el tormento programado del trabajo con un “tiempo libre” que carece del gozo, de la capacidad de asombro o de cualquier libertad real de actuar a nuestro antojo, un “tiempo libre” no muy diferente del trabajo del que se supone que es un respiro.
 
La explotación se hace presente en el conjunto de la existencia al estar cada una de nuestras interacciones canalizadas hacia una forma de relacionarse que ya ha sido determinada en función de las necesidades del orden dominante, con el fin de garantizar la reproducción continuada de una sociedad en la que unos pocos controlan las condiciones de la existencia de todos, y por tanto poseen nuestras vidas.
 
Así pues, la revuelta contra nuestra explotación no es esencialmente una lucha política o incluso económica, sino una lucha contra la totalidad de nuestra existencia actual, contra las actividades e interacciones cotidianas que nos son impuestas por la economía, el estado y todas las instituciones y aparatos de dominación y control que componen esta civilización. Esta lucha no se puede llevar a cabo por cualquier medio.
 
Requiere un método de encontrarse y actuar en el mundo en el que se manifiesten aquí y ahora nuevas relaciones, las de individuos libres que rechazan ser explotados y dominados e igualmente rechazan dominar o explotar. En otras palabras, nuestra lucha debe ser la reapropiación inmediata de nuestras vidas, en conflicto con la actual sociedad.
 
Partiendo de esta base, el rechazo a la formalidad y el desarrollo de relaciones de afinidad no puede ser visto en términos meramente tácticos o estratégicos. Más bien, son el reflejo en la práctica de aquello por lo que estamos luchando si, efectivamente, estamos luchando por retomar nuestras vidas, por reapropiarnos de la capacidad de determinar las condiciones de nuestra propia existencia -es decir, la capacidad para la autoorganización.
 
El desarrollo de relaciones de afinidad es específicamente el desarrollo de un profundo conocimiento del otro de un modo complejo, una profunda comprensión de las ideas, sueños, deseos, pasiones, aspiraciones, capacidades, y concepciones de la lucha y de la vida, de los demás. Es por supuesto un descubrimiento de lo que se tiene en común, pero más significativamente es un descubrimiento de las diferencias, de lo que es único en cada individuo, porque es en la diferencia donde se puede descubrir realmente qué proyectos se pueden llevar a cabo con otros.
 
Dado que el desarrollo de relaciones de afinidad es en sí mismo un reflejo de nuestros objetivos y dado que se propone crear un conocimiento profundo y en constante expansión del/a otra, no se puede abandonar simplemente al azar. Necesitamos crear adrede la oportunidad para los encuentros, discusiones y debates en los que nuestras ideas, aspiraciones y visiones de la lucha revolucionaria puedan ponerse en discusión, donde las afinidades reales y los conflictos reales salgan a la luz y se desarrollen no con el objetivo de encontrar un termino medio en el que todos transijan por igual, sino para clarificar distinciones y así descubrir una base real para crear proyectos de acción que no sean simplemente desempeñar el papel de radical, activista o militante, sino que sean reflejos reales de los deseos, pasiones e ideas de quienes se impliquen.
 
Aunque las publicaciones, las redes sociales y el email pueden proporcionar medios para hacer esto en algunos niveles, en cuanto que son foros abiertos tienden a ser demasiado aleatorios, con el riesgo de que la discusión pierda cualquier proyectualidad y se desvía hacia el intercambio democrático de opiniones que tienen poca conexión con la propia vida.
 
A mi entender, las mejores y más significativas discusiones pueden tener lugar en encuentros cara a cara entre gente con alguna claridad de porqué se están reuniendo para discutir. Así pues, organizar grupos de discusión, debates, encuentros, etc. es una parte integral del desarrollo de relaciones de afinidad y por tanto de proyectos de acción.
 
La necesidad de perseguir el desarrollo de relaciones de afinidad de forma intencionada no significa el desarrollo de una base formal para la afinidad. La formalidad socava la posibilidad de afinidad, porque está basada por naturaleza en un espacio común predeterminado, y por tanto arbitrario. La organización formal se basa en una unidad ideológica o programática que resulta por último en adhesión a la organización como tal. Las diferencias se deben dejar a un lado por la causa de la organización, y cuando las diferencias se dejan a un lado, lo mismo ocurre con los sueños, deseos, aspiraciones y pasiones dado que éstas solo pueden pertenecer al individuo.
 
Pero, de hecho, la organización formal no tiene nada que ver con la intención o la proyectualidad. En realidad, al proporcionar una ideología a la que adherirse, libra al individuo de la responsabilidad de pensar por si mismo y desarrollar su propia comprensión del mundo y de su lucha en el. Al proporcionar un programa, libra al individuo de la necesidad de actuar autónomamente y hacer análisis prácticos de las condiciones reales en las que está luchando. Por tanto, en realidad la formalidad socava la proyectualidad y la capacidad para la autoorganización y de esta forma socava el objetivo de la lucha anarquista.
 
Las relaciones de afinidad son la base necesaria de autoorganización en el nivel cotidiano más básico de lucha y de vida. Es el conocimiento profundo y creciente del/a otra lo que proporciona la base para desarrollar proyectos de revuelta que reflejen verdaderamente nuestras propias aspiraciones y sueños, para desarrollar una lucha compartida que se base en el reconocimiento y, en el mejor de los casos, el apasionado disfrute de nuestras muy reales y hermosas diferencias.
 
Esto requiere una organización de la actividad más allá del ámbito de nuestras relaciones de afinidad, pero son los proyectos que desarrollamos de estas relaciones lo que nos proporcionan la capacidad para la autoorganización, la fuerza para rechazar toda formalidad y, por tanto, a todos los grupos que pretenden representar la lucha, ya se llamen partidos, sindicatos o federaciones.
 
En las relaciones de afinidad, empieza ya a desarrollarse una nueva forma de relacionarse libre de todos los roles y de toda relación social ya manida, y con ésta una aparente impredecibilidad que las autoridades nunca entenderán. Aquí y ahora, abrazamos un mundo de maravilla y gozo que es un arma poderosa para destruir el mundo de dominación.
 
Willful Disobedience Vol. 2 No. 12
Traducción Palabras de Guerra
Revisado por Besan
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