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[Imagen: flayer_feria.jpg]

Programa de actividades de la Novena feria del libro y publicaciones anarquistas organizada por la FAM-IFA:


Sábado 3 de marzo
10:30 a 11:30. Instalación
11:30 a 12. Inauguración
12 a 13. Libro – Disco Fernando Bárcenas. Por Ediciones Antagonismo
13 a 13:50. Presentación de Cuentos “PLM - Cuando la dignidad y el coraje se hacen cuentos”. Por editorial Tierra y Libertad y Arturo López Jiménez de sección 22
13:50 a 14:40.  Presentación de ediciones recientes de la cooperativa Rebozo. Por  Rebozo
14:40 a 15:30. Presentación del proyecto de medio de comunicación independiente Rebelando la información. Por radio rebelando la información, medios
15:30 a 16:30. Presentación Libro Anarquía 36 artículos revolucionarios de Manuel Gonzales Prada. Por Editorial IIITS
16:30 a 1730. Anarquistas de Melchor Ocampo “Un capítulo de la historia del anarquismo en México”. Por Archivo la casa del Ahuizote y la comisión del centenario del municipio de Melchor Ocampo
17:30 a 18:30. 100 años del Tratado de Brest-Litovsk. Por Erick Benítez Martínez
18:30 a 19:30. Conversatorio: A 50 años del 68. Contra el olvido y por la emancipación: Con Alfonso Gonzales, quien estuvo en los orígenes del autogobierno de arquitectura UNAM en 1966-68 con la charla “los anarquistas en México del 68”
19:30 a 21. Sonidero bombita
Domingo 4 de marzo
 
Venta y clausura de 12 a 16 horas.
 
Invita: Federación Anarquista de México-IFA
Participan: La Voz de la Anarquía / REDEZ / Rebozo / Antagonismo / Editorial Tinta Negra / Tiempo Animal / Marea Negra / Editorial IIITS / Libros Silvestres / Fanzines feministas / Editorial Tierra y Libertad (Oaxaca) / Archivo la casa del Ahuizote/Medias de luna.
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Así, puede decirse que la evolución
y la revolución son dos actos sucesivos
de un mismo fenómeno; la evolución
precede a la revolución, y ésta a una
nueva evolución, causa de revoluciones futuras
 
Élisée Reclus (1)
 
La revolución, objetivo de los anarquistas, no es una revolución en el sentido neutral de la palabra.
En el anarquismo la evolución y la revolución son complementos una de la otra: la revolución no es otra cosa que la evolución llevada a sus máximas consecuencias (no últimas, pues el proceso evolutivo jamás se detiene) en el momento en que se desarrolla. Esta revolución da paso a nuevos procesos evolutivos y estos a su vez abren el horizonte a nuevos procesos revolucionarios.
Hasta ahora las revoluciones han sido oscilantes: o las mejoras para el pueblo son palpables, o se toman caminos despóticos peores que las condiciones que dieron vida al proceso revolucionario.
Si se pierde y triunfa la reacción, el estado de pauperización del pueblo retrocede un poco más en comparación al estado en que estalló la revolución. Los verdugos del pueblo siempre hacen pagar con sangre y miseria a quienes se atrevieron a alzarse en su contra.
Lo que es cierto es que no se mantienen las condiciones en el mismo estado siempre.
Esto es normal pues todo movimiento indica una negación del punto de partida. Este movimiento no necesariamente debe ser evolutivo, puede ser también involutivo.
Cuando la revolución se gana la negación del punto de partida es obligado aunque sea mínimamente: si se instaura un nuevo Estado, como puede ser el peor de los casos en una revolución triunfal, aun así éste nuevo organismo hará mejoras en las condiciones sociales, no por voluntad propia ciertamente, sino obligado por el alzamiento revolucionario y para calmar la agitación revolucionaria. Cierto que bien pronto estas mejoras serán pisoteadas nuevamente pues todo Estado genera y protege una clase parasitaria que se encargará de pisotear toda mejora al pueblo: en eso consiste el sentido de existencia del Estado, y en ello reside la importancia de impedir la formación de un nuevo Estado. Si la revolución triunfa e impone la equidad y la justicia sin permitir la existencia de ninguna forma de Estado, aunque se llame transitorio, las mejoras serán bastante mayores de lo que podría hacer un Estado cualquiera.
Si se pierde la revolución también es negado el punto de partida, pero en forma involutiva, es decir, retrógrada. Las condiciones de miseria y represión que hicieron explotar el suceso revolucionario se verán agudizadas.
Así, pues, la revolución propugnada por los anarquistas es necesariamente una revolución que niega del punto de partida, pero en sentido positivo, esto es, de mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo tanto como los medios de producción, distribución y comunicación lo permitan. Habrá quizá lugares donde los medios de producción, distribución y comunicación no sean abundantes y se tengan que llevar ahí, pero mientras tanto las mejoras serán tan mayores como las condiciones lo permitan.
Una revolución ideal donde a partir de ella devenga un paraíso terrenal es de todo punto de vista imposible.
La felicidad total es un polo absoluto del cual no podemos sino renegar por su imposibilidad.
La revolución de los anarquistas es una revolución de alcances máximos ahí hasta donde las condiciones humanas lo permiten. No es la solución absoluta a todos los problemas humanos. Es la evolución constante e imparable de las consciencias, de las organizaciones y del pueblo en general debido a la agitación socialista-anarquista en el pueblo: la revolución. Pero es un acto realizado por seres humanos, no por ángeles.
Suele pensarse en algunas veces la revolución como la solución a todos los problemas y ese actuar determina para la revolución un acto definido y unos alcances determinados. La revolución, pensamos nosotros, no puede ser definida y determinada, pues los objetivos que tiene hoy y los problemas a que pueda dar solución serán mañana rebasados por la constante actividad humana.
Lo que hoy parece un objetivo máximo mañana será algo cotidiano o superado. Y esto aplica no solamente para la revolución sino para todo el avance humano. Hoy se inventa o se descubre algo que mañana será obsoleto.
No es posible, entonces, pensar la revolución como una solución definitiva a todos los problemas humanos, pues el avance humano es incesante e imparable. La revolución habrá de dar solamente las posibilidades donde las soluciones se desenvuelvan más libremente y con mayores posibilidades de actuación, pero la revolución no dará solución a todos los problemas humanos.
La revolución es, pues, solamente un movimiento acelerado de la evolución, imparable, constante e indeterminado. No es la solución a todos los problemas, ni el maná celestial para los problemas humanos, sino un proceso de rebeldía ante las injusticias que dará a los oprimidos la oportunidad de tomar las riendas de sus vidas, pero que serán los propios individuos los que han de dar soluciones a todos los problemas que existan y que siempre seguirán produciéndose.
Y es que no por el hecho de estallar la revolución las personas dejarán sus vicios, sus conductas dañinas, ni se convertirán en ángeles de un minuto al otro.
Dentro del contexto de la revolución el ser humano trabajará en mejorar sus conductas antisociales y dañinas para sí y para los demás, y eso tomará cierto tiempo en realizarse.
No. Ninguna revolución produce ángeles ni borra los defectos humanos por sí misma. Es una evolución constante de la actividad humana, un proceso que jamás se detiene y que se encuentra en constante movimiento.
En sentido evolutivo en el caso de la revolución anarquista y siempre en modo ascendente.
Idealizar la revolución no puede sino ser nocivo: fijar la revolución como una cosa definida (y no movible), como la solución a todos los problemas sociales nos puede hacer aplazar para un momento más o menos lejano la solución de todos los problemas; nos hace perder el piso en los momentos actuales. Las soluciones económicas, políticas y sociales deben estudiarse desde ahora y no esperar a que la revolución lo solucione todo como por arte de magia, y aún estas soluciones no serán nunca definidas y determinadas para todos los tiempos; el anarquista debe ser el reflejo de la sociedad a la que aspira, debe ser la viva imagen de la evolución mental y personal que lleva la revolución en su germen y la revolución de la sociedad será la evolución nuevamente del individuo. La evolución y la revolución, procesos encadenados eternamente el uno al otro, hacen que la revolución por la que apuesta el anarquismo no sea un punto al cual dirigirnos y que, una vez llegados a él, nos solucionará todos los problemas de la vida.
En realidad la revolución y las soluciones que brinda no son sino el punto lejano al cual nos dirigimos incesantemente, porque cuando nos creemos llegados a las soluciones sociales se abren nuevos horizontes a los cuales nos dirigimos nuevamente de manera imparable. Es un punto que al alcanzarlo se aleja nuevamente para presentarnos nuevos retos y mejoras.
Las soluciones deben marcarse desde el aquí, desde el ahora conforme se analicen los problemas actuales. Estos a su vez nos brindan soluciones en la situación actual, pero como los problemas de la sociedad avanzan (en sentido involutivo) las soluciones de la revolución propuesta por los anarquistas también avanzan (en sentido evolutivo) y dan a la revolución que se planteaba nuevos horizontes, nuevos caminos, renovaciones constantes de los procesos y las actuaciones.
En palabras más claras: la evolución es imparable y nos lleva indefectiblemente a la actuación aceleradamente constante y actual de lo que queremos de la revolución; nos lleva a imprimir a la revolución aquello que queremos que libere al momento de estallar: la libertad, la justicia y la equidad, no como aspiraciones futuras, sino como planteamientos actuales que llevamos a cabo todo lo que nos es posible.
Decía con toda razón Diego Abad de Santillán: el papel de los anarquistas en todas las etapas de la vida es ser anarquistas (2)
Esta caracterización de la revolución para el anarquismo tiene contornos bien definidos que le dan el carácter que se desea para el anarquismo, no haciendo de ella una revolución a secas, sin más caracterizaciones que la de estallar por estallar. La revolución que busca el anarquismo, es necesario dejarlo claro, es una revolución social, anarquista, de caracteres enteramente contrarios al Estado (con sus caracteres involutivos) y de finalidades libertarias, justas y equitativas (caracteres evolutivos).
Porque una revolución puede revestir varias formas no necesariamente anarquistas.
Piénsese en las revoluciones políticas con aspiraciones a implantar formas demócratas burguesas republicanas; piénsese en las revoluciones socialistas de Estado con aspiraciones a implantar un nuevo Estado de vestimenta dictatorial (dictadura del proletariado); piénsese incluso en las revoluciones de tinte liberal derivadas luego en regímenes dictatoriales como el antefascismo del dictador Porfirio Díaz en México o la de los bolcheviques en Rusia.
La revolución no libera la libertad por el mero hecho de estallar, y es por ello que no cualquier revolución satisface a los anarquistas.
Libera aquello de que ha sido nutrida, aquello que la ha fomentado hasta hacerla estallar; libera lo correspondiente a la actividad desplegada en sentido de la libertad o de la injusticia (porque injusticia es la existencia del Estado, así como libertad y justicia es que nadie gobierne a nadie).
Ha liberado la tiranía cuando se incubó el despotismo revestido de democracia; ha liberado también la libertad cuando los elementos revolucionarios y libertarios han trabajado previamente y divulgado ideales manumisores, generando con ello, poco a poco, las condiciones revolucionarias (la evolución dando paso a la revolución) que darán paso a nuevos procesos evolutivos y viceversa (la revolución dando paso a nuevos procesos evolutivos y estos a nuevos procesos revolucionarios si la evolución se ve interrumpida).
Si deseamos que la revolución triunfe debemos comenzar por eliminar esas utopías de revoluciones mágicas que dan soluciones a todos los problemas sociales por el mero hecho de estallar y en las cuales el proceso no existe, sino solo la espera de la llegada de la revolución como maná mágico producido por sí solo o debido a fatalismos históricos, descuidando en el aquí y en el ahora resolver desde ya todo aquello que genere las condiciones revolucionarias y las soluciones a posibles problemas; no como profetas, sino simplemente analizando la situación y proponiendo soluciones desde ya. Porque poco o nulo caso habrá de hacernos el pueblo si no presentamos un programa siquiera mínimo para la actualidad.
La revolución producirá lo que ahora y hasta que estalle seamos capaces de hacer por ella, por moldearla conforme a los principios anarquistas.
Actuar aquí, ahora, no solamente para cuando estalle la revolución, sino prepararla desde ahora tomando el relevo de los luchadores que nos antecedieron y prestos a preparar generaciones venideras que tomen nuestro relevo cuando nos vayamos de esta vida.
Nuestro actuar en la actualidad y el de quienes nos releven no será otro que la preparación de las consciencias y la organización (evolución) de lo que hará que la revolución estalle en dirección al anarquismo (revolución), y no por arte de magia, sino por el trabajo realizado.
No esperemos nada que no estemos dispuestos a trabajar; no esperemos a que las condiciones se generen por sí mismas; no esperemos que nos caiga del cielo la revolución emancipadora si no estamos dispuestos nosotros a trabajar por ella.
No busquemos la revolución por la revolución.
No hay que ser carne de cañón en revoluciones ajenas a nuestras ideas, revoluciones de carácter estatal, aunque nos hablen de revolución.
La revolución que buscamos los anarquistas es ante todo una revolución social. Una revolución que remueva los mismos cimientos de la sociedad, sacudiéndose el lastre del Estado, de sus instituciones. Una revolución que parta del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Jamás una revolución que se sirva del pueblo para acomodar las fichas del tablero del Estado, o para colocar nuevos verdugos privilegiados en el mandato.
Pueblo y Estado, o sociedad y gobierno son polos opuestos que se combaten mutuamente. El uno encuentra un triunfo a su existencia solamente en la derrota de su parte contraria.
No es posible, entonces, realizar una verdadera revolución si no es firmemente evolutiva y que se cimiente por encima del cadáver de su parte contraria: el Estado.
La revolución social es, por el mismo hecho de ser social, la negación de toda forma de Estado y de dominación.
La evolución y la revolución son nuestros mecanismos incesantes de actuación; la evolución para preparar incesantemente el camino hacia la revolución; la revolución como elemento creador de nuevos procesos evolutivos que lleven a la sociedad a una vida incesantemente mejor, justa, racional, libre y equitativa, donde el detenimiento de los procesos evolutivos y revolucionarios, detenimiento que genera el Estado con todas sus fuerzas (aunque no de manera inevitable, pues pese a su existencia la evolución avanza incesantemente y las revoluciones no cesan de existir), solo sea un triste recuerdo que dé paso a nueva historia humana despojada de todas las trabas que la detienen en su incansable camino hacia la libertad.
Evolución constante que lleve a la revolución, y esta a la evolución nuevamente, y esta, si el proceso evolutivo se detiene o se ve truncado, a nuevos y más firmes procesos revolucionarios.
Evolucionemos y revolucionemos, revolucionemos y evolucionemos, nada está dicho ni es verdad que nada nuevo hay bajo el sol. Hay todo un mundo por conquistar y una nueva senda para el género humano si jamás deja de evolucionar y revolucionar, pasando por encima de Estados, jerarquías, religiones atávicas y violencia insensata que pretenda detener el proceso evolutivo-revolucionario.
 
Erick Benítez Martínez. Febrero de 2018
 
 
1.- Élisée Reclus: Evolución, revolución y anarquismo, página 14. Ediciones la voz de la anarquía, México, 2015.
2.- Diego Abad de Santillán. Citado según Félix García, prólogo a El organismo económico de la revolución, página 5. ZERO ZYX, Madrid, 1978.
[Imagen: banderasanarquistaycubana.jpg]

I. Anarquismo hoy en Cuba
(Artículo enviado a CORREO A por el Colectivo Guangara Libertaria de Miami. Fué publicado en versión mas extensa en CNT, # 140, agosto 1992)
Para poder explicar las condiciones existentes dentro y fuera de la Isla y tratar al menos de hacer inventario, producir un informe coherente o gritar nuestra verdad, es necesario revisar a "grosso modo" los últimos 30 años del castrismo.

Triunfo del castrismo y "apoyo crítico" externo
Antes del triunfo revolucionario los anarquistas cubanos se agrupaban dentro de la Asociación Libertaria de Cuba (ALC), una organización de relativa membresía y pocos recursos que actuaba con efectividad dentro del campo sindical. La opinión generalizada era anti-Batista y muchos compañeros participaron activamente en la lucha armada. Por otra parte, y dentro de las ideas, la figura de Fidel Castro no era muy popular en los medios ácratas, debido a su formación y a su conducta anterior. Se apoyaba en esos momentos a otros organismos revolucionarios y no precisamente al liderado por Castro.
El triunfo de Castro en 1959 fué recibido con júbilo por todo el pueblo de Cuba y naturalmente por los componentes de la ALC. Sin embargo, las medidas arbitrarias que tomó el gobierno dentro de los sindicatos obreros, en nombre de la revolución y con el apoyo de los comunistas cubanos, hizo cambiar esta posición por parte de la ALC y comenzó a dudar de las verdaderas intenciones de los revolucionarios.
Para 1960, y después de una polémica con los comunistas ya dentro del gobierno, comenzó una persecución contra los militantes anarquistas que se encontraban en la oposición. La receta castrista fué, como sigue siendo, el paredón, la cárcel o el destierro. Abnegados compañeros fueron pasados por las armas, condenados a largas penas carcelarias u obligados a desterrarse. Este fue un golpe de muerte para las ideas libertarias dentro de Cuba y el aparente final de muchos sacrificios.
En Cuba quedaron algunos compañeros sumergidos e impotentes por la represión hasta su desaparición definitiva, olvidados por los anarquistas a nivel internacional que poco o nada se preocuparon por su suerte.
En el exilio se funda en 1961 el Movimiento Libertario Cubano en el Exilio (MLCE), con la intención de combatir a Castro y tratar de aliviar la situacion de presos y olvidados. Durante una década se hace un esfuerzo sobrehumano para tratar de persuadir a medio mundo libertario de la razón de nuestra causa. La indiferencia, el silencio o la franca antipatía son el resultado de estas gestiones que terminan en disputas y argumentos ácidos.
Ahora, despues de 30 años, el panorama solidario no ha cambiado. Todavía, de forma inexplicable, la "Revolucion Cubana", que es como gustan llamar al castrismo las "izquierdas", sigue teniendo ese respaldo y ese "apoyo crítico" como al principio. Como hemos escrito en otro lugar, el "apoyo crítico" es una consigna para el consumo exterior y nunca interior, y se basa prin cipalmente en una forma de pensar estrictamente totalitaria o maniqueísta: "con la revolución y contra el imperialismo", aquellos que no nos apoyen estan a favor de los yankis y, por lo tanto, son considerados como reaccionarios. Este tipo de pensamiento es el mismo, pero al revés, del que planteaban Hitler, Mussolini y Franco.
Por supuesto, la propaganda castrista a nivel mundial ha repetido esta consigna con todo el vigor de sus dólares y sus invitaciones gratis a Cuba, y nunca han faltado amanuenses y escribas capaces de oscurecer la realidad cubana con sermones y parabolas. Todo lo cual nos conduce por el camino de una visión objetiva de la Cuba de hoy. Una isla arruinada moral, física y económicamente donde sus habitantes desafián cualquier peligro para poder escapar y donde irónicamente los funerales son gratis. Una larga satrapía oprime a nuestro pueblo y cuando alguien denuncia el crimen, lo acusan de estar pagado o al servicio del imperialismo. sin embargo, la realidad es evidente, lo puede comprobar cualquier viajero curioso y cito el caso del compañero australiano Peter MacGregor, que como profesor de la Universidad de Western Sydney, visitó la isla en diciembre de 1991, a propósito de un Festival de Cine. Su informe no deja duda de la situacion desesperada del pueblo.

Un Sistema en Bancarrota
La Cuba de hoy es una finca inmensa en manos de un mayoral cruel y sanguinario que no vacila en escalar la represión con tal de poder seguir mandando. Cuba carece de cualquier tipo de libertad ya individual ya colectiva. Después del desplome del "ancien regime" soviético, la crisis económica es de proporciones catastróficas y de la frugalidad alimenticia se pasa diariamente a la necesidad mas paupérrima. El combustible escasea y, como es natural, la producción baja a niveles desastrosos. La clase obrera ha perdido todos sus derechos y todos los sindicatos son organismos estatales, la protesta es un delito y la huelga es un crimen. Todo esto podrá parecer exagerado y en realidad lo es. Yo invito a cualquier compañero que quiera comprobar estos hechos a que visite Cuba, tal como lo hizo Mac Gregor y después use estas mismas páginas para decir lo que vió y oyó, porque si como deciá Anselmo Lorenzo, que "para ser anarquista lo primero que se necesitaba era ser justo", me gustaria apelar a esa justicia de cualquier compañero para comprobar lo aqui escrito.
El ultimo reducto del castrismo es una maquinaria propagandística eficiente e imaginativa. Hace poco la vimos funcionando a raíz del viaje de Castro a la pen'insula ibérica, para celebrar con el resto de los corruptos gobernantes el V Centenario del genocidio, justificando con su presencia 500 años de ignominias en este continente por parte de la "madre patria" y otras no menos crueles madrastras. En esa oportunidad pudimos tambien comprobar hasta que punto funciona la hipocresía de las "izquierdas" cuando al tener que repudiar a todos los gobiernos que se han prestado a esta celebracion", pasaron por alto o silenciaron la aportacion castrista al evento.
En los últimos tres años y con el deterioro de la ayuda rusa, el desempleo aumenta de forma geométrica, el sistema gratuito de salud pública carece de tecnología moderna y la escasez de medicina es alarmante, y en cuanto a la educación, que va acompañada de una complicidad con el sistema y un "trabajo agrícola voluntario", carece de cualquier tipo de crítica y humanismo. Los estudiantes no pueden pensar en libertad ni discutir, escoger o criticar el sistema educativo.
A los anarquistas cubanos, expulsados de Cuba hace muchos años y que somos los únicos que representan las ideas libertarias dentro de nuestro pueblo, calumniados, incomprendidos y hasta traicionados por nuestros propios compañeros nos tocará la triste misión de ser los últimos representantes del Ideal en la Isla. La responsabilidad es sólo nuestra y esperamos estar a la altura de nuestro destino futuro.
No somos hombres de milagros ni de recompensas, pero sí les podemos asegurar que con el mismo tesón y paciencia con que hemos resistido el destierro, comenzaremos en Cuba a sembrar de nuevo y a abonar "arbol de la libertad" del que escribiera hace más de un siglo el anarquista cubano Enrique Roig San Martin.
F r a n k F e r n á n d e z
(CORREO A, # 21, pp. 14-15; enero 1993)

II. Los Anarquistas Olvidados
En lo profundo de los calabozos de una de las mas notorias prisiones cubanas, se encuentra un militante anarcosindicalista que cree que ha sido olvidado para siempre. Angel Donato Martinez es uno de los pocos miembros que restan del grupo Zapata, una agrupación agraria anarcosindicalista que apareció al comienzo de de los 80 para desafiar las prácticas stalinistas del régimen.
El grupo se consideró seguidor de la tradición de los grandes revolucionarios mexicanos Emiliano Zapata y Ricardo Flores Magón; participaron en la agitación industrial y la sindicalización. Como los sindicatos libres no eran tolerados, los miembros de este colectivo se vieron obligados a actuar clandestinamente. En 1982 tuvieron lugar varias huelgas en gran escala. Las autoridades decidieron apretar los tornillos y librarse de los activistas huelgarios. La policía actuó con cautela y capturó a 20 miembros del grupo Zapata. Fueron acusados de tratar de organizar un sindicato independiente y de sabotaje industrial.
Una de los 20 detenidos, Caridad Paron, murió en prisión, víctima de torturas aplicadas en el centro de interrogatorios de la Villa Marista. Otros cinco fueron sentenciados a muerte. Exilados anarquistas comenzaron inmediatamente una campaña para salvarlos. Se enviaron comunicaciones relatando su situación a todo el mundo. Muchos de esos mensajes no llegaron a su destino, se suprimió la información sobre esta campaña y algunos no podían creer que este tipo de cosas pudiera suceder en Cuba, subrayándose la ignorancia general de muchos fuera de la isla acerca del verdadero cuadro de lo que sucedía en ese país. En consecuencia, el apoyo internacional se redujo a los desterrados en Centroamerica y los EE. UU.
Como resultado de ese apoyo, se conmutaron las sentencias de muerte para los cinco por largas condenas de prisión. Hoy se conoce solo el destino de uno de ellos, Donato, mientras que los otros cuatro pueden estar todavia en prisión o quizás muertos. Se cree que Donato puede estar en la carcel del Combinado del Este, cerca de La Habana. No se tiene información precisa acerca de sus condiciones actuales. Los que lo apoyan en el exilio piensan que su situacion mejoraría si aumenta el interés por su caso en el extranjero.
A lo largo de los años, el tratamiento a los anarquistas y sindicalistas agrarios cubanos - que demandan libertad, tierra y colectivización - ha sido de persecución, prisión y - con frecuencia - la muerte. Suele ocurrir que para los activistas no haya lugar en la cárcel sino que son asesinados por la represión. Desde 1982 se conoce de varios militantes que terminaron sus días de esa forma. Ramon Toledo Lugo y Armando Hernandez fueron asesinados por escuadrones de la muerte. A otros se les condenó a 30 años de prisión como a los hermanos Carlos, David y Jorge Cardo, a Jesus Varda, a Israel Lopez Toledo y a Timoteo Toledo Lugo. Tambien las esposas de algunos de ellos fueron apresadas bajo cargo de conspiración.
Todo esto representa solo una pequeña fracción de la lucha anarquista y sindicalista en Cuba. Las acciones han sido aisladas pero continuas, procurándose desde hace tiempo su extensión y el conocimiento internacional de ellas.

Traducido del vocero anarquista ingles BLACK FLAG, # 195, nov.-dic. 1989 
[Imagen: articles-3369_recurso_img2.jpg]

Por L. Gambone
INTRODUCCIÓN
El ascenso y decadencia del movimiento libertario en Chile es una historia fascinante. Hay más para la historia que el simple interés histórico, sin embargo. Chile es un país al borde del desarrollo y por lo tanto está más cercano a un país europeo que para una nación verdaderamente subdesarrollada. Chile es tan urbano como cualquier país desarrollado y aun en 1900 cerca del 20 % de la población vivia en ciudades, alrededor del mismo porcentaje que Canadá en aquel entonces. El crecimiento demográfico es bajo y las estadísticas demográficas están en el nivel desarrollado. Las mujeres tienen un más estatus más igual con los hombres que en cualquier otro país Latinoamericano.
Chile es uno de los pocos países donde la ideología libertaria tuvo hegemonía sobre el movimiento laboral. El movimiento chileno dio origen a un nivel sin precedentes de unidad popular, si bien por un breve momento, aunando la inmensa mayoría de la población en contra de la élite. El libertarianismo chileno fue notable en su sentido práctico, su populismo, su naturaleza no ideológica y su falta de violencia. El movimiento fue altamente adaptable, constantemente cambiante con sus métodos y no quedando empantanado bajo el dogma. El movimiento chileno también muestra el peligro opuesto de ser "no dogmático", muchos sindicalistas se convirtieron en corporatistas.
Mientras el pasado no puede servir de modelo por ahora, las experiencias chilenas nos pueden dar algunas ideas para basar un movimiento libertario. El nivel de unidad popular que crearon es exactamente lo que es necesario crear para doblegar el Estado leviatán que amenaza con tragarnos. La importancia de la adaptabilidad y de no quedar atrapado en dogmas es algo que ciertamente vale coger prestada. En esta era nihilista, revolcándose en la ignorancia inducida por el gobierno y el soporte lógico informático, su énfasis en la educación y la ética debería ser reconsiderado. Los chilenos también construyeron una gran red de sociedades de apoyo mutuo, señalando una alternativa para el “Estado Providencia” insolvente presente.

LOS ORÍGENES DEL MOVIMIENTO MUTUALISTA
La primera forma que el libertarianismo tomó en Chile fue el mutualismo. Antes de la victoria de lo que reclamó la élite fue liberalismo económino, la artesanos chilena se organizaba en gremios. Las organizaciones de estos trabajadores fueron una fuerza importante en la lucha de la independencia y eran la mayoría de sector radical del movimiento revolucionario. El nuevo gobierno postcolonial prestó poca atención al patriotismo de los trabajadores y desbandó los gremios. Así los medios de vida del artesano entraron en pronunciada decadencia y este período probó ser la etapa más difícil en su historia... Con la independencia nada ganaron los artesanos. [1]
Los tipógrafos fueron los más activos de los artesanos y en 1845, unas dos décadas después de prohibidos los gremios, produjeron un periódico, El Artesano Opositor, que criticaba las condiciones de trabajo de la población.
Un año más tarde apareció una publicación independiente llamada El Pueblo. Su lema era ¿Qué es el Pueblo? ¡nada! ¿Qué será? ¡todo! El Pueblo fue influenciado por los sucesos revolucionarios en Francia y el pensamiento libertario francés, especialmente el de Proudhon y Lamennais. Las obras de Proudhon fueron populares en Chile como se demuestra por catálogos contemporáneos de vendedores de libros. Aún tan temprano como en 1850 sus obras eran fácilmente disponibles en las librerías. (Las traducciones en español llegaron en los 1870's.) El libro de Lamennais, Le Livre du Peuple fue traducido y publicado en Concepción ya en 1843. En 1847 se fundó una Sociedad de Artesanos en Santiago, pero se conoce poco acerca de esta organización.
El Pueblo atrajo a una camarilla de jóvenes intelectuales republicanos de tendencia libertaria. Estaban interesados en el concepto de asociación voluntaria. Los republicanos sentían que libertad sin igualdad era un sin sentido y la única forma genuina para lograr una sociedad igualitaria era crear asociaciones democráticas entre la gente. También creían que los artesanos deberían ser políticamente autónoma y intentaron evitar que cayeran bajo la influencia de los partidos aristocráticas como los Liberales y Conservadores.

LA SOCIEDAD de la IGUALDAD
En 1850 dos hombres regresaron a Chile de una larga estancia temporal en Francia. Francisco Bilbao y Santiago Arcos habían estado presentes en París durante la revolución de 1848 y habían presenciado el papel que jugaron los artesanos. Estaban familiarizados con los pensamientos de Proudhon y habían sostenido debates con Lamennais, convirtiéndose en seguidores del exsacerdote. Bilbao puede ser considerado fundamentalmente libertario.[2] El 10 de abril de 1850 Bilbao, Arcos, el escritor Eusebio Lillo y un número de otros republicanos radicales celebraron una sesión con representantes de los zapateros, sombrereros, músicos, y sastres. Forjaron a La Sociedad de la Igualdad (o S.I.) Con su publicación, El Amigo de Pueblo.
El SI fue devoto del concepto de "societarismo", la soberanía completa de la gente y fraternidad universal. Buscaron un proyecto de desarrollo moral, material e intelectual para el artesanado.[3] Promovieron el derecho de la gente a organizarse, algo que supuestamente garantizaba la Constitución chilena pero que ignoraba la élite. El SI requirió la creación de una república real y la regeneración de Chile, [4] que debia ocurrir a través de asociación voluntaria. En octubre de 1850 crearon una escuela para artesanos, con cursos de lectura, aritmética, música, inglés, baile, e historia antigua y chilena. El SI puede considerarse el modelo, en estructura organizativa e ideología, de las sociedades futuras de apoyo mutuo.
La composición educativa y moral marcha directamente a través de libertarianismo chileno de los Igualistas a la CGT de los 1930's. Esto era común a todos los movimientos obreros anarquistas. Al igual que la revolución industrial en Europa, la industrialización en Chile fue muy destructiva para la familia y la sociedad. Las familias campesinas son patriarcales. Por mucho tiempo vivieron como gente que trabajaba la tierra como una unidad familiar y vivian en comunidades de aldea, esto no tuvo demasiadas consecuencias negativas. La proletarización y el residencial cambiaron esta realidad.
El hombre tomaba su sueldo, y los de su esposa y sus hijos y los gastaba como le daba la gana. Sin comunidad que le diera una influencia positiva y con una miríada de vicios de ciudad entre los que escoger, el hombre a menudo malgastaba "su" dinero en bebida o en los dados. Las familias ya pobres se volvieron aun más pobres por ésto y la violencia doméstica floreció.
La temprana industrialización creaba no una clase obrera genuina sino un lumpenproletariado con todas las actitudes irresponsables, violentas y llenas de prejuicios de ese grupo. La sociedad no puede existir donde el lumpenproletrariado predomina, sólo es una selva cuya única ley es "hacer lo que me parece correcto". Tener una sociedad requiere autonomía, solidaridad y apoyo mutuo, todo cuál requiere un sentido de responsabilidad y actitudes democráticas.
El alcoholismo, la adicción a las drogas y la inestabilidad de la familia causaron en los campesinos una profunda incapacidad para adaptarse a la vida urbana y al trabajo.[5] La carencia de educación tenía un efecto negativo en la población obrera pues ensancha el rango de sueldos, debilita la solidaridad y hace a los trabajadores campesinos insensibles a las explicaciones complejas y por consiguiente abiertos a los demagogos.[6] Las organizaciones de trabajadores trataban de crear ciudadanos de clase obrera y los medios para hacerlo era civilizarles.

EL SI BAJO ATAQUE
El Partido Liberal, que había contado con los artesanos entre sus partidarios, no estaba satisfecho con esta competición. Trataron de acoger o destruir el propio SI. y para causar daño les acusaron de comunistas.[7] Ante esta calumnia Franciso Bilbao contestó, ... no somos comunistas y no nos gusta el comunismo, el cuál consideremos un sistema falso ... [8]
La represión vino pronto. Se usó a policías espías y a menudo rompieron reuniones. La Iglesia intervenida denunció al SI desde el púlpito. En una Comisión directiva irrumpieron dieciséis hombres armados con palos y cuchillos y amenazaron con matar a los miembros. Pero los Igualistas pudieron ahuyentarles defendiéndose con ferocidad. Los ataques se extendieron por los barrios populares, dónde el SI tenía muchos partidarios, pero la gente respondió del mismo modo. El gobierno, frustrado en su empeño de apagar de un soplo esta chispa de libertad, lo ilegitimó para llevar armas y así desarmó la oposición. En el rencor de esta represión, el SI tuvo 3000 miembros en Santiago.
La violencia de las autoridades aumentaba. Las casas eran registradas de arriba abajo por el ejército o las pandillas de partidarios del gobierno. Francisco Bilbao se vio obligado a esconderse y muchos Igualistas fueron arrestados, detenidos y torturados. El 20 de abril de 1851 la última manifestación importante del SI en Santiago fue violentamente doblegada por el Estado. Este acontecimiento marcó la muerte de la organización. Había sido una corta pero fecunda vida. El SI sembró en Chile las semillas del ... apoyo mutuo ... [9] Un miembro del grupo, Pablo Muñoz, había formado una rama de la Sociedad de Igualdad en el pueblo de La Serena, donde él enroló a más de 100 artesanos locales. Esta asociación fue menos movimiento político que el SI y más una sociedad verdadera de apoyo mutuo. La Sociedad La Serena es el vínculo entre el SI y el Sociedades Mutuales.

LAS PRIMERAS SOCIEDADES de APOYO MUTUO
La represión de los Igualistas fue parte de una guerra civil mayor que estaba ocurriendo en Chile a la sazón. El ganador de esta lucha desigual fue el General Manuel Montt. Si bien los artesanos fueron derrotados y el país quedó en manos de un dictador, el apoyo mutuo no pasó al olvido. En 1853 los tipógrafos, influenciados por el Mutualista nacido en Perú, Victor Laynez, forjaron la primera sociedad permanente de apoyo mutuo. Su función principal fue proveer servicios médicos para sus miembros. Dos años más tarde una organización similar fue establecida en Valparaiso.
La depresión de 1858 condujo a más desasosiego, la guerra civil y la represión. Los tipógrafos Mutualistas sufrieron pero lograron sobrevivir. La artesanos se pusieron del lado de la facción más cercana de sus ideales republicanos y Montt fue derribado. Jose Joaquin Pérez se convirtió en presidente. Pérez garantizó las libertades ciudadanas básicas escritas en la Constitución chilena. De este punto las Mutuas comienzan a desarrollarse en serio. Debería señalarse que entre las reglas del derecho constitucional estaba el establecimiento de organizaciones de trabajadores como mutuas, cooperativas y asociaciones sindicales. Una gente dependiente de los antojos de un déspota o la oligarquía brutal nunca tiene la libertad y la seguridad para organizar asociaciones duraderas por consiguiente efectivas.
La Unión de Artesanos se formó en 1862 en Santiago. Esta organización inspiró el desarrollo de sociedades en otras partes de Chile. La Unión fue una mutua general para todos los artesanos todos los comercios. Proveyó servicios médicos e intentó crear un taller para los desempleados. Un cometido importante fue la educación, y así fue que la Escuela Benjamin Franklin se formó para proveer el aprendizaje para los artesanos y sus niños. La elección del nombre es significativa. Franklin era un artesano, un autodidacta y adoptó una doctrina republicana enfatizando el esfuerzo propio - algo así como los Mutualistas.
Para 1860 había unas 70 cooperativas, tanto consumidoras como productoras, pero no fueron muy exitosas.[10] En 1863 los zapateros y los sastres crearon sus mutuas. Valparaiso no se quedó muy atrás creando su Sociedad de Artesanos de Copiapo 1864 y en 1866-67 Talco, Chillán y varios otros pueblos establecen sus organizaciones. Los sastres y los zapateros organizaron las cooperativas - trabajadoras que estaban inspirados por el socialista utópico Ramon Picarte.
Las disputas políticas y religiosas dentro de la Mutua Talco dieron origen a un estatuto que permitió a cualquier miembro formar parte de cualquier iglesia o partido y creer en cualquier fe, pero que la Sociedad no discutiría o tomaría partido en tales materias. Este concepto fue universalizado entre las mutuas. Evitaron la disensión y las mutuas podrían enfocar la atención en su cometido verdadero de ayudar a la membresía.

EL CRECIMIENTO DEL MUTUALISMO
A las 1870 había 13 Mutuas [11] pero la depresión económica causó mucho sufrimiento entre los artesanos. Las mutuas tuvieron su importancia en aliviar la miseria - tanto como podían dentro de su manera limitada. A pesar de la desgracia, el apoyo al Mutualismo creció y más sociedades fueron forjadas por comercios individuales. Las ramas de La Unión también se extendieron por más de una docena de ciudades. Además de las funciones usuales educativas, de salud y de bienestar, La Unión creó la Sociedad de Trabajadores Filarmónicos en 1876.
La Filarmónica daba clases de música y baile, patrocinaba obras teatrales y musicales, de recitales, de poesía, corales, y festivales para miembros de la familia. Las Mutuas también formaron sociedades contra el alcoholismo y crearon sus farmacias. No estaban las sociedades de apoyo mutuo restringidas a los trabajadores independientes. Hacia fines del Siglo XIX fueron organizadas mutuas de obreros y empleados administrativos.
Las mutuas crearon un tipo de cultura o sociedad alternativa. Los trabajadores y los artesanos crearon su mundo, un micro-mundo...Dentro de estas sociedades crearon una república paralela ... [12] Tras este micro-mundo estaba la idea de que la sociedad podría ser transformada pacíficamente a través de un proceso civilizador que involucraba la aplicación de la libertad, la mutualidad, la solidaridad, la educación y el esfuerzo propio.
En 1879 las mutuas se agruparon y publicaron El Taller que se convirtió en la voz del mutualismo. En 1880 había 39 sociedades de  apoyo mutuo[13], La Razón, más educativo en naturaleza, apareció en 1884. Tres años más tarde, La Sociedad de Trabajadores para el Apoyo Mutuo fue formada en Valparaiso. Este grupo fue la primera mutua desarrollada específicamente para mujeres.
Juana Roldán fue la más influyente de las líderes mutualistas de mujeres. Ella fue también directora de la Filarmonica José Miguel Infanté. Fuera de esta sociedad en 1888, desarrolló el primer grupo político de mujeres, la Sociedad de Emancipación de las Mujeres. Dos años más tarde Roldan fundó La Fraternidad de ambos sexos a los que se aplicó mejorar la situación de mujeres chilenas, el avance de educación e higiene. Roldan fue también una militante en el Partido Democracia Populista.

POPULISMO MUTUALISTA
El mutualismo se había convertido en que una fuerza importante en Chile y el Partido Radical, representando el ala izquierda de la élite gobernante, trató de tomar el liderazgo del movimiento. Los Radicales tenían un cierto número de partidarios entre la clase obrera y les usaron para restablecer la Sociedad de Igualdad. Fue un "grupo de vanguardia" y nada parecido a la sociedad libertaria de Bilbao y Arcos. El problema para los Radicales fue que sus miembros trabajadores no eran secuaces agudos.
La mutua de tipógrafos se hizo más combatiente en los 1880's, adoptando un tipo de protoanarcosindicalismo. Como consecuencia, tuvieron dificultad en ver su publicación en la calle, El Gutenburg. Los tipógrafos se vieron forzados a usar al pseudo-SI como editor y se encontraron con los Radicales de la clase obrera. Resultó que los Radicales dejaron su partido y se uniéron con los Mutualistas. Este grupo fue el centro del Partido Democracia (PD) formado en 1887. El primer acto del partido fue organizar una campaña en contra de la tarifa en carne de vaca Argentina que estaba fastidiando a la gente. El PD fue la voz política de las organizaciones de los trabajadores y estaba más o menos controlado por las mutuas, de hecho, una facción del PD ... estaba compuesta de anarquistas ... [14] El PD fue un precursor del populismo politico.[15]
La Plataforma de PD incluia; La emancipación política, social y económica del pueblo, la independencia de las municipalidades y la protección de industria. Un estatuto era un preludio del capitalismo de Estado. Pedía la supremacía del Estado sobre todas las asociaciones, asistencia estatal para el cuidado de la salud y los ancianos... El autor de esta cláusula, Malaquia Concha, estaba enamorado del socialismo de Bismarck, habiendo visitado Alemania, él sintió que Chile estaba necesitado de la social democracia alemana. La cláusula de supremacía estatal enfureció a los Mutualistas resultando muchas disenciones. Después de mucha presión de las organizaciones de trabajadores, el estatuto fue descartado. Los elementos autoritarios se quedaron en el partido, formando una corriente social demócrata que se separó para formar el primer partido socialista Estatal efectivo.

Un INTERLUDIO TRÁGICO - BALMACEDA Y GUERRA CIVIL
Ni el PD ni los Mutualistas fueron dejados en paz, pues una guerra civil estalló en 1891, resultando la muerte de 20.000 trabajadores y leyes represivas limitando el derecho a la huelga y a formar asociaciones. La disputa se originó sobre un conflicto entre Presidente Balmaceda, un reformista progresista, y el Congreso chileno dominado por terratenientes reaccionarios. Balmaceda había formado parte del Club Radical de Reforma en 1868 y había profesado muchas de las ideas estimadas por los corazones los Mutualistas. Él creía en esa libertad sagrada y necesaria pues todo crecimiento moral e intelectual del individuo, está opuesto al monopolio, a favor de la libertad de trabajo, la autonomía y buscado limitar la autoridad del estado, descentralizar el poder y crear autonomía provincial.[16]
Que un miembro de la élite como Balmaceda tuviese tales ideas e intentase actuar conforme a ellas, muestra la extensión con la que el radicalismo había empapado a la sociedad chilena. Pero fue derrotado, (encarcelado se suicidó) también muestra la extensión limitada en la que estas ideas fueron aceptadas por la clase dirigente. La derrota de Balmaceda garantizaba un futuro poco prometedor para los trabajadores y Chile perdió una oportunidad convertirse en una sociedad moderna.
Las mutuas lograron sobrellevar este desastre y probaron su valor, desde que fueron la única fuerza operativa que ayudaba a la gente en su aprieto.
Otra vez, a pesar de la violencia y opresión, el movimiento creció. Pero esta vez se levantó una tendencia intensa hacia la federación de la multitud de sociedades.

La FEDERACIÓN NACIONAL
Ya en 1888 las mutuas comenzaron a federarse en niveles de ciudad y provinciales. La llamada a la federación no era enteramente ideológica. El sustento miserable y los bajos sueldos ponían en tensión los recursos de las mutuas locales. Necesitaron agruparse por razones financieras. Esto ilustraba la contradicción del Mutualismo. La mayoría de los trabajadores eran demasiados pobres para ayudarse, y mucho menos para alcanzar el objetivo a largo plazo de una república mutualista. Uno quiere decir que para vencer esta deficiencia había que obtener a la fuerza un alza de los salarios para que los trabajadores pudieran pagar servicios adecuados. Ésta era la solución anarcosindicalista. El método propuesto por el PD fue hacer al patrono pagar los cargos mutuales de los trabajadores. Los socialistas autoritarios querian despojar a las mutuas de sus derechos y rechazar el programa de asistencia social por una burocracia Estatal. Luis Recabarren, portavoz de los autócratas ... urgió oposición absoluta para las iniciativas anarquistas ... [17]
El 23 de septiembre, 1894 todas las organizaciones mutualistas en Chile enviaron delegados a Santiago donde formaron a la Confederación de Trabajadores que más tarde se convirtió en el Congreso Social Obrero, (CSO) Chile ahora tenía una federación nacional de sociedades de apoyo mutuo. En 1900 había 240 Mutuas, [18] en la comparación con las 39 de hacía 20 años, muestran el crecimiento espectacular del movimiento. Las mutuas bajo el CSO no organizaron solamente las actividades usuales de educación y seguros sino que también lucharon por leyes sociales y protestaron por el costo de vida. En 1925 el CSO y varias federaciones más pequeñas se unieron a formar la Confederación Nacional Mutualista que tuvo más de 100.000 miembros.
Dejamos a las mutuas en este punto, (regresando más tarde) no porque no fueran importantes o hubieran sido superadas. Una fuerza libertaria nueva entró en la escena histórica. Éste fue el anarquismo revolucionario, un movimiento más ideológico, más fuerte, un movimiento que enfatizaba la acción directa y el cometido de largo plazo - la abolición del Estado y el capitalismo – en un grado mayor que el mutualismo. Uno, sin embargo, no debería caer en el error de tratar el desarrollo de los movimientos laborales y populares como temas de "evolución social". Tal evolucionismo es favorecido por historiadores de orientación marxista que reclaman un desarrollo progresivo del mutualismo antidiluviano, al anarcosindicalismo primitivo, de ahí al sindicalismo finalmente ( ¡la fanfarria por favor! ) moderno y declarado socialista. Este esquema es poco más que la racionalización de su política.
El mutualismo no fue una "etapa historica", sino idealmente adecuado al trabajador independiente. Desde que los artesanos y los comerciantes fueron un sector importante de población chilena, el mutualismo persistió. Y el anarquismo no fue un primitivismo semiproletario, pues los anarquistas chilenos fueron trabajadores y no artesanos o proletarios ... [19] El Sindicalismo no “evolucionó" en su existencia, sino que fue reemplazado por alguna forma "más alta" de asociación sindical. Que el movimiento hizo errores no hace falta decirlo, pero fueron mayormente inspirados por autócratas del ala izquierda y derecha.

ANARQUISMO REVOLUCIONARIO
El Comienzo de la Industrialización
El período de industrialización en Chile (1890-1910) vio un crecimiento del 50 % en la fuerza laboral. Mientras los sueldos aumentaron, y lo mismo hizo la inflación en una tasa aun mayor, causando una caída de los salarios reales y por lo tanto empobrecimiento. En el período 1911-25 los trabajadores gastaron el 97 % de su ingreso en las necesidades básicas .[20]La industrialización en Chile vio los mismos horrores que la Revolución industrial en Inglaterra en los barrios bajos, enfermedades, una alta tasa de mortalidad, de prostitución, de ebriedad y de familias rotas.
Esta miseria estaba acompañada por un nivel de brutalidad de parte de la élite que el trabajador británico o americano nunca experimentó.[21] Una fina banda de capitalismo fue impuesta en una sociedad esencialmente feudal en sus actitudes. El capitalismo requiere el concepto de ciudadanía - libertad individual, maximizando su ventaja en un intercambio racional. Alguien a quien se le garantiza la vida y la propiedad bajo un orden jurídico. Esto existió sólo en una forma muy rudimentaria, si acaso, en Chile. La élite no consideraba a los trabajadores y campesinos como ciudadanos sino como "ganado humano” y si este “ganado" pedía sus derechos, pues bien, ¡los liquidaban con una pistola Hotchkiss!
Al mero comienzo de esta era (1890) 100 trabajadores del nitrato en Iquique fueron fusilados por el ejército. Su "crimen" era ir a la huelga. La huelga de los marinos de 1903 vio al menos 40 trabajadores muertos. Durante la "la Semana Roja" de octubre de 1905, una protesta contra la inflación en Santiago, 200 personas fueron masacradas por las tropas. El peor ejemplo de esta crueldad fue la matanza por ametrallamiento de 2500 trabajadores del nitrato en Iquique en 1907, conocido como la Santa Maria Massacre como el patio de la iglesia donde la matanza tuvo lugar. Dado este catálogo de horrores, no es de extrañarse que muchos trabajadores chilenos se sintieran atraídos por una forma más militante de libertarianismo.
La influencia revolucionaria más temprana anarquista vino de la literatura radical argentina. El primer núcleo anarquista fue organizado por un Bakuninista español, Manuel Chinchilla. Carlos Jorquera, el primer anarquista chileno, fue influenciado por Chinchilla. Estos anarquistas fueron se asociaron con la Unión de Tipógrafos. En 1892 formaron los Centros de Estudios Sociales y un año más tarde el primer periódico anarquista, El Oprimido. Jorquera forjó la Unión Marítima. El primer intento de federación de sindicatos en Valpariso, FUPTS, fue iniciativa de anarquistas. Otros anarquistas que estaban dentro del CSO produjeron El Grito del Pueblo en 1896. Un año más tarde, había más de 100 anarquistas organizados en Santiago y Valparaiso. Las escrituras de Kropotkin y Bakunin aparecieron en forma de folleto.
Mientras las influencias venían del exterior, el anarquismo chileno fue esencialmente indígena y no estaba sujeto a la hostilidad antiinmigrante de la población local. Ser indígena era pragmático, no gastar energía en disputas doctrinales o aventuras suicidas como los soviets en Argentina o la revuelta brasileña de 1918. Los anarquistas chilenos fueron por consiguiente no tan ideológicos como los de los otros países latinoamericanos y si bien sufrieron en la mano de las autoridades, ... no se achantaron por la represión ... [22]
La mayor parte de estos primeros anarquistas eran jóvenes obreros cualificados que habían sido mutualistas. Favorecieron una retórica carnal y violenta en sus ataques contra la corrupción y las iniquidades de sociedad chilena. Como el periódico semanal de Santiago, La Tromba en 1898, Ninguna cosa quedará de la basura política, económica y religiosa de esta sociedad sodomítica...Todo se destruirá. O, el mismo año en El Rebelde, Nos limpiamos las nalgas con el papel con el que usted escribe en letras de imprenta sus leyes ... [23] Por esta última declaración que las autoridades cerraron el periódico y encarcelaron al editor. Dos anarquistas importantes del período formativo fueron Magno Espinoza, el rebelde y el sindicalista, Alejandro Escobar. En 1900 aparece la publicación teórica, El Acrata. ( Acrata significa "opuesto a la sociedad".) La visita anarquista italiano Pietro Gori en 1901 también contribuyó al desarrollo de anarquismo chileno.
De 1900 para 1910 los anarquistas fueron el mejor organizado de todos los grupos radicales. Estaban fuertemente implantados en oficios como tipógrafos, panaderos, zapateros, y los trabajadores portuarios de Valparaiso. Habia mineros del carbón anarquistas en Concepción. Escobar fundó la primera Sociedad de Resistencia (SR) importante, la Unión de Carpinteros, que jugó un papel principal en la Huelga General de Santiago de 1907. Los anarquistas formaron la Federación de Tipógrafos en Santiago en 1902 que tuvo 7000 miembros.[24] Un primer intento en formar una federación anarcosindicalista ocurrió en 1906 con la formación de la FTCh, la Federación de Trabajadores de Chile. Los anarquistas también dirigieron la Federación de Zapateros que ayudó a organizar FOCH, la primera federación del nacional exitosa.
Con la desintegración de las sociedades de resistencia después de 1904 el movimiento anarquista tuvo una decadencia temporal. El movimiento Mancomunal no fue específicamente anarquista pero algunos anarquistas tuvieron posiciones importantes en él. Después de 1905 la huelga general fue generalmente aceptada por los anarquistas. El periódico anarquista más importante del posterior período fue La Batalla fundado en 1913 hasta que fue reprimido en 1925.
Muchos jóvenes intelectuales fueron atraídos por el anarquismo, especialmente después de 1ª GM. La universidad y los estudiantes de universidad organizaron la Federación de Estudiantes chilenos (FECH) como una unión anarquista. Algunos líderes anarquistas importantes del período de Posguerra fueron Manuel Rojas, un novelista que estuvo más tarde en el IWW, el escritor, líder Eugenio de Gonzales-Rojas, Juan Chamorro, del marinero y de líder de IWW, y Augusto Pinto, principal de la Unión de Zapateros.

OTRO TIPOS DE ANARQUISMO
 
  • En 1904 Colonia Tolstoyana fue formada por Augusto D'Halmar – era una colectividad campesina de la tierra. La colonia falló debido a su naturaleza impráctica. Una colonia Tolstoyana existió en Santiago también y publicó La Protesta Humana.
  • El único intento de asesinato anarquista fue por un español, no un chileno, en contra del General Renard, responsable de la masacre de Santa Maria.
  • Las publicaciones del Anarco-comunistas incluyeron a La Accion Obrera en 1915 y La Defensa en 1916. La Alianza de Zapateros y los IWW optaron por el anarco-comunismo en los 1920's, como hizo la CGT en 1932
  • Los anarquistas influenciaron a la Union Femenina en 1922
  • Los anarquistas formaron clubes culturales en 1920 llamados Centros Libertarios.

LAS SOCIEDADES de RESISTENCIA

Las Sociedades de Resistencia (SR) estaban inspiradas por anarquistas e influenciadas por el movimiento argentino. Una polémica sucedió entre los Mutualistas y las SR. Los mutualistas excluyeron a los SR de su afiliación en su conferencia de 1901, pero las Mutuas acturon como sociedades de resistencia igualmente. La primer SR se formó en 1898 por empleados del ferrocarril. Al poco tiempo los grupos establecidos entre zapateros, mineros, tipógrafos, panaderos y carpinteros. Escobar y Espinoza fueron importantes en el desarrollo de las SR. Las sociedades fueron concentradas en Chile Central y encontradas principalmente entre los trabajadores industriales. En 1900 había 30 de ellos. Este número creció hasta 433 en 1910, con una membresía total de 55.000.[25]Las SR eran descentralizadas, de liderazgo rotante y practicaban la autonomía. Fuera de las SR salieron una serie de publicaciones; El Alba (para mineros de carbón), El Obrero Libre y La Agitacion. Durante este período, y hasta los 1920's, los trabajadores lucharon para reducir la jornada de trabajo a ocho horas y se opusieron a abusos tales como la “tienda de la compañía” y el uso de pagarés como paga. Querían un salario realmente efectivo que pudieran gastar donde quisieran.
Los primeros trabajadores en ganar una huelga fueron los tipógrafos. Las huelgas esta vez eran guerras civiles desde que los patrones rehusaban negociar y podrían subvertir huelgas con esquiroles y matones armados. Los trabajadores rompían las máquinas y algunas veces hizo erupción el amotinamiento y el pillaje. Las leyes laborales tuvieron poco efecto y trabajadores y jefes preferían que el gobierno se mantuviera fuera. Las mejoras de los ingresos o en las condiciones laborales durante este período eran el resultado de la acción directa en el trabajo. Algunas huelgas fueron exitosas y los intentos de recortar los sueldos quedaron en nada.
En 1890 los marineros de Iquique fueron a la huelga, exigiendo el pago de sueldos en plata, no en papel sin valor. La huelga de marineros dio lugar a una ola de desasosiego involucrándolos con los mineros de nitrato y los trabajadores de más al sur. Los marineros ganaron la huelga, pero 100 trabajadores de nitrato fueron heridos por la tropa durante una manifestación. Las mujeres de Valparaiso se amotinaron por el precio elevado de los bienes y 50 de ellos fueron matadas por los militares.[26]
La conflictividad laboral ocurrió en toda la siguiente década, alcanzando un pico en 1907, con una marcha de 30.000 trabajadores y sus familias a través de las calles de Santiago. Una intentona de huelga general fue quebrada, parando momentáneamente la rebelión. La huelga general falló por una falta de coordinacion entre las Sociedades de Resistencia. Este error fue rectificado en el futuro. Calculemos cumulativamente las dificultades para los huelguistas, como la depresión de 1907 y la masacre en Iquique que, como uno adecuadamente puede imaginar, desalentó cualquier entusiasmo de la militancia.
El período 1909-1914 vio la reconstrucción de las Sociedades de Resistencia y mantuvo el crecimiento de las mutuas.  Muchos trabajadores se retiraron a las mutuas después de la disolución de sus uniones. Pero esta retirada no duró, se derivó como la afiliación sindical de 65.000 en 1909 a 90.000 en 1913.[27] la influencia anarquista en Valparaiso y Santiago fue mayor que en toda la historia, y los Anarquistas, a través de sus sociedades de Resistencia...El unionismo obrero se mantuvo vivo en Chile en 1905-1916.[28]
A pesar de la represión, en 1909 los trabajadores eran muy activos, con 29 huelgas que implicaron 200.000 obreros.[29] Una vez más, la ola de militancia fue sólo temporal. La depresión que ocurrió inmediatamente tras el arranque de la 1ª GM, causó dificultades a los trabajadores y por consiguiente una pérdida de fuerza de las uniones. Los anarquistas cambiaron la dirección y formaron uniones de arrendatarios para reducir rentas. No tuvieron éxito en este empeño, pero ... formaron la base para las futuras uniones de arrendatarios en los 1920's.[30]

LOS MANCOMUNALES
Las (Hermandades) Mancomunales salieron del movimiento mutualista y sirvieron como sociedades de apoyo mutuo y asociaciones sindicales. Su función principal defendía a la membresía, pero también se lanzaron cooperativas. Las Mancomunales fueron influenciadas por las Resistencias y las Mutuas. Enfatizaron en la mejora de las condiciones de trabajo y de la seguridad, la educación de miembros y la oposición al alcohol, juegos de azar y prostitución. Los fondos para estas organizaciones nunca ... fueron fraudulentamente utilizados sino gastados en escuelas, bibliotecas, periódicos y apoyo mutuo durante la enfermedad.[31]
Las Hermandades se federaron. En 1904 se formó en una reunión en Santiago la Gran Mancomunal de Obreras con 20.000 miembros, secciones en 16 ciudades y 11 publicaciones. Mientras las Sociedades de Resistencia eran locales, las hermandades fueron organizadas en una base territorial, aunando oficios diferentes, primero en un nivel local, luego nivel provincial y finalmente nacional. Fueron las primeras asociaciones sindicales verdaderas en Chile.[32]
Las Mancomunales usaron la acción directa y permitían un nivel mayor de organización y solidaridad que las Sociedades de Resistencia. El primer mancomunal se formó en 1900 en Iquique, de los esfuerzos de anarquistas, trabajadores portuarios y pronto tuvo 6000 miembros - la mayor parte de los trabajadores del nitrato y marítimos en el Norte.[33]Sus publicaciones incluyeron al Trabajo de Iquique y El Maritimo de Antofagasta. La Mancomunal de Iquique organizó el Partido Mutualista en 1900 y produjo un periódico, El Obrero Mancomunal. Una huelga de la hermandad de Iquique en 1902 cerró el puerto 60 días. Los huelguistas fueron sustentados por el PD así como también otras agrupaciones de trabajadores. Todas las principales huelgas en el norte (el área de Nitrato) se debieron a los mancomunales.[34] Por desgracia, casi se extinguieron después de la represión militar y la depresión del 1907. La trapacería política involucrando a los Partidos Radical y Socialista no ayudó. Las confraternidades renacieron en 1916-18 y estuvieron involucradas en la creación de la Federación Chilena de Trabajadores.

ESTUDIANTES ANARQUISTAS Y MAESTROS
FECh, dirigido principalmente por anarquistas y IWW, enfrentados por la reforma del sistema universitario - proponiendo autonomía de universidad, la extensión del sistema universitario y una revisión de metodología educativa. Una huelga estudiantil se vio llamada a luchar por estas reformas. Tuvo mucho apoyo hasta que el gobierno consiguió dividir a las bases. El FECh fue tomado por los Comunistas en 1932 y la influencia libertaria decreció. La Asociación de Maestros formada en 1922 fue fuertemente mutualista y tuvo influencia anarquista y de IWW, como hizo la Sociedad de Maestros de Escuela primaria fundada en 1915. Como la unión de estudiantes, las organizaciones de maestros fueron a dar a las manos Comunistas.

ANARCOSINDICALISMO
Los anarcosindicalistas resultaron ser el elemento más dinámico y exitoso en la clase obrera de 1902 a 1927.[35]
Dividir a los libertarios militantes entre "anarquistas" y "anarcosindicalistas" en este período no es particularmente exacto. El movimiento anarquista organizó las primeras asociaciones sindicales militantes. Muy pocos anarquistas del período anterior a 1920 fueron antisindicalistas, pues los anarco-comunistas de línea dura e individualistas eran pocos en número. Sin embargo, antes de 1ª GM el movimiento laboral había estado fragmentado (a pesar de los intentos anarquistas para lo contrario) y sólo en 1919 vemos una federación sindicalista de masas originándose en Chile. Así, podemos caracterizar este período más reciente como un tiempo de desarrollo del anarcosindicalismo.
Al igual que las Mutuas y mancomunales, las uniones sindicalistas no trataron solamente de sueldos y condiciones de trabajo, sino que también enfatizaron ocio y actividades culturales y percibieron una necesidad deslumbrante de entretenimiento.[36] Los anarcosindicalistas organizaban una plétora de conferencias, conciertos, bailes, juegos y encuentros deportivos.
Durante la huelga general de Valparaiso en 1913 se formó un comité central de todas las diversas uniones. Esta huelga fue la más significativa de este período y con su sentido de organización fue un preludio de los métodos de anarcosindicalistas futuros. Los empleados del ferrocarril organizaron la Gran Federación de Trabajadores en 1909 como Mutua. Cinco años más tarde, los mancomunales y sociedades de resistencia fueron desarticuladas totalmente por el gobierno y a estos grupos se les permitió unirse a la "Gran", que cambió su nombre por Federación Obrera Chilena. (FOCh) De la unión resultó un grupo paraguas que contenía todas las tendencias - mutualista, populista, anarquista y socialista, así se convirtió en la primera confederación nacional verdadera de sindicatos. Como la militancia aumentaba, el FOCH se radicalizó.
Luis Recabarren y otros socialistas del PD se desligaron para formar la Partido Socialista Obrero. Desde 1912 - los anarquistas se encontraron en disputa con una tendencia fuertemente marxista que trataba de tomar el control del movimiento obrero y canalizar el rumbo al Capitalismo de Estado. El área principal de actividad laboral Socialista era organizarse dentro de FOCh. Atacaron al mutualismo como amarillo y contrarrevolucionario, y como los monos de las organizaciones de trabajadores.[37] Los Socialistas tuvieron éxito al dividir al FOCh en dos facciones, una adicta a la acción directa y la otra al mutualismo. Había en esta época por encima de 338 sociedades mutuales con un total de 98.000 miembros. Ésta era mayor que la membresía de las asociaciones sindicales. La oposición al movimiento mutualista dividió la población e hizo mucho daño. Una división desgarró el movimiento popular y desorientó a la clase obrera...La pérdida es la falta de comunicación entre lo "tradicional" y "moderado" con el movimiento popular, dando origen a consecuencias graves desde el punto de vista de la autonomía gremial y unidad.[38]
La facción militante de la FOCh, una alianza de anarcosindicalistas y socialistas estatistas llevaba ventaja. En 1919 la unión adoptó principios anarcosindicalistas y una estructura federal regional. El FOCh tenía aproximadamente 60.000 miembros. Pero el FOCH sindicalista tuvo corta vida, pues quedó pronto bajo el control de los Comunistas.
La mayoría de asociaciones sindicales fuera de FOCh en el 1917-1922 de período fueron también de anarcosindicalistas. Sin embargo, la ideología no era considerada tan importante como el sindicalismo práctico. La estabilidad y el éxito de la unión estaban por encima de consideraciones ideológicas.[39] Este sindicalismo práctico fue también muy combatiente. Entre 1916 y 1921 hubo 13 huelgas generales, 29 huelgas intersectoral y 259 huelgas por todo lo ancho en la industria.[40] Durante este período y varios años después, los anarquistas gozaban de más prestigio entre los trabajadores en Santiago y Valparaiso que los marxistas ... [41] Se fundaron numerosas publicaciones para exponer la filosofía libertaria. Por nombrar unos cuantos, Verbo Rojo, Inspiración creativa, Accion Directa, (La publicación de IWW) y Mar y Tierra.
El costo de vida era un asunto principal. Como consecuencia, se originó un movimiento sin precedente para la unidad popular, aunando a los anarquistas, FOCh, uniones católicas, populistas, socialistas, sociedades mutualistas, profesionales, estudiantes y las clases medias. Llamado la Asamblea Obrera de la Alimentacion (AOA) que señaló el nivel más alto de unidad popular en la historia chilena. La AOA pedía la abolición de impuestos y obligaciones en los alimentos y la formación de mercados gratuitos de agricultores en las ciudades. Las demostraciones atrajeron a más de 100.000 personas en Santiago en 1918 y a 50.000 en Valparaiso en 1919. La huelga general fracasada de la FOCh en Santiago debilitó a la AOA y el movimiento fue incapaz de empujar conseguir reformas. La coalición rápidamente se hizo pedazos. Los anarquistas chilenos nunca más podrían organizar una coalición tan vasta, por culpa de los comunistas - el sectarismo imposibilitó tal unidad.

LOS IWW
Los IWW chilenos se formaron primero en Valparaiso en 1918 por anarquistas trabajadores de los muelles disconformes. Los miembros de la Unión de Trabajadores del Transporte Maritimo de los IWW americanos se encontraron con los trabajadores chilenos de los muelles y los marineros de la ciudad portuaria. Juan Chamorro quedó desilusionado de FOCh, pensó en la apuesta de los IWW por el federalismo y ayudó a organizar el nuevo centro de la unión. Se desarrollaron ramas también en Iquique y Antofagasta. En una convención nacional en 1919, los IWW chilenos quedaban constituidos y pronto expandidos a 19 ciudades. La membresía total ascendió a unos 10.000 en este periodo.[42]
En 1920 los IWW dirigieron una larga huelga de 3 meses para protestar por la exportación de grano durante una escasez de comida. El gobierno reprimió a los IWW y a los anarquistas, llegando inclusive a intimidar a los Wobblies con una bomba. Fracasaron en destruir el movimiento. Los IWW chilenos se unieron a la AIT en su formación en 1922. Con el calor en los talones de la depresión de posguerra en 1920 los patrones se lanzaron a la ofensiva y en 1921-23 dieron duros golpes a las alianzas. Hubo una masacre en San Gregorio el 4 feb 1921 con 565 de mineros de nitrato muertos.[43] Aunque los miembros de IWW no estuvieran involucrados, esto da una idea de la situación en la cual los trabajadores vivían a la sazón.
Aunque cooperando fácilmente con los IWW, la mayoría de uniones anarquistas no se unieron a la organización por miedo de perder su autonomía. En 1924 los IWW adoptaron el anarco-comunismo y descentralizaron radicalmente su estructura. Pero esto no preservó la unión. En los combates entre Comunistas y anarquistas, los IWW perdieron a muchos miembros que fueron a los sindicalistas excepto los de San Antonio y Valparaiso. La dictadura de Ibañez ayudó a destruir a los IWW. Los Wobblies renacieron brevemente en 1942-45. Una de las causas de la disolución de los IWW fue la disputa entre una estructura regional (federal) y estructura unitaria en la unión. Los trabajadores portuarios, los panaderos e tipógrafos se unieron para formar una nueva organización llamada FORCh.

ANARQUISTAS CONTRA COMUNISTAS
En 1921 los Comunistas bajo Recabarren tomaron la FOCh y una comenzó batalla entre los bastidores libertarios y autócratas del movimiento laboral. Esta lucha puso a las uniones Comunistas a un lado, y a los IWW y los Anarquistas por otro. Los Comunistas atacaron y golpearon a los anarquistas en una marcha en Valparaiso en 1923, un acto típico de sus métodos. La prensa del PC calumnió a los anarquistas y a Wobblies como "agentes de la policía y fascistas" - otro método normal en su repertorio. Esta matonería no fue un incidente esporádico, sino parte de una conspiración mundial para tomar o destruir a las asociaciones sindicales democráticas y libertarias. El FOCh se convirtió en una herramienta del PC y los oficiales poco comunistas fueron expulsados. Muchas uniones de la izquierda no comunista abandonaron la federación y ésta quedó gravemente debilitada.
Recabarren y sus partidarios no rompieron la unidad popular menos de tres veces - primero separando a los Socialistas de los populistas, segundo fragmentando el movimiento de trabajadores en mutualistas y militantes sindicalistas, y tercera parte convirtiendo al FOCh en una vanguardia Comunista.
El PC impuso un “fino ajuste ideológico" en el movimiento laboral, que hasta ahora, había mostrado poca inclinación hacia la tontería sectaria y la violencia entre grupos. Así para 1924 Comunistas, Wobblies, Anarcosindicalistas, Demócratas y católicos ... se habían definido ideológicamente ... y la unificación del movimiento laboral se convirtió en imposible.[44] Otra vez, la manipulación del PC no fue solamente un fenómeno chileno. Antes del bolchevismo, los movimientos de protesta obreros de todo el mundo, a pesar de cualquier diferencias que podrían tener, se veían pertenecientes a la misma familia. Los trabajadores fluian por organizaciones diferentes, o forman parte de varias diferentes. Este pragmatismo fue reemplazado por el abuso y el odio - el último resultado del cual, fue la destrucción del movimiento laboral.

La REPRESIÓN Y LA HAZAÑA DE 1927
Alessandri ganó la presidencia en 1920 en una plataforma de reforma seudopopulista, sin embargo, los cambios deseados no se materializaron. El ejército se sublevó en enero de 1925, insistiendo en que las reformas tuvieran lugar. Su cometido en este punto, era cooperar antes que reprimir al trabajo. Alessandri dimitió y huyó del país. Una junta de almirantes y coroneles gobernaba. Un golpe de Estado por los Coroneles Marmaduke Grove y "Paco" Ibañez resultó en que Alessandri fue invitado a gobernar otra vez. El número de huelgas aumentó, alcanzando un pico en mayo. La mayor parte de estas huelgas fueron provocadas por uniones anarquistas y no por la FOCh.
Los trabajadores de la mina Marusia en marzo de 1925, temiendo una matanza por parte del ejército, se defendieron con fusiles y dinamita, matando a 36 soldados.[45] Esta fue una de las pocas veces que los trabajadores pasaron a la ofensiva y no fueron simplemente víctimas del Estado. Alessandri resolvió poner freno a las huelgas y el 4 de junio fueron cañoneados por la tropa unos 6-800 mineros de nitrato en La Coruña. La prensa anarquista fue clausurada y hubo arrestos masivos en Iquique y otras ciudades. La represión de gobierno trajo la ola de huelgas de 1925 a un fin repentino. En septiembre Alessandri dimitió otra vez, quedando el poder en las manos de Ibañez quien se convirtió en un dictador. Su mandato fue "legitimado" en 1927 a través de una elección presidencial.
El movimiento laboral se empezó a debilitar después de la represión de 1925. Pero el gobierno no fue la única causa de éste. La economía estaba en depresión y la unidad de los obreros había sido quebrada. Las organizaciones de trabajadores estaban partidas de seis formas - Comunistas contra Anarquistas, federalistas contra sindicalistas industriales y mutualistas contra sindicalistas. Los Comunistas, por todas sus maquinaciones, estaban en peores condiciones que los anarquistas, así el FOCh perdió la mayoría de su apoyo.
El gobierno aprobó una ley de seguro social demandando pagos obligatorios al estado. Las mutuas despertaron, dándose la mano con los sindicalistas en un intento de derrotar la legislación. La campaña fracasó porque la FOCh del PC rehusó apoyar la Huelga General del 20 de febrero de 1926 llamada en contra de la institución del seguro social de gobierno.
Una nueva central, la Federación Regional (FORCh) de Trabajadores, fue establecida en 1926 compuesta de disidentes de las uniones de anarcosindicalistas y de IWW. La unión aunó los conceptos regionales y los de sindicato industrial. El FORCh no tuvo mucho tiempo para organizarse. El 23 de febrero 1927 el Coronel Ibañez formalmente abolió el movimiento laboral y las oficinas de la unión fueron asaltadas, los grupos anarquistas fueron desbandados y todas sus publicaciones cerradas.

IBAÑEZ Y EL ESTADO CORPORATIVO
La vista generalmente aceptada es que la decadencia del movimiento anarquista fue un resultado de la represión del régimen Ibañez. Pero la clase obrera había sufrido de lejos más que antes y se había hecho más fuerte que nunca. La naturaleza descentralizada del obrerismo chileno dificultó su destrucción. Había sido machacada y renacida otra vez en 1907, 1914, 1920 y 1925. A todo esto, 978 personas fueron arrestadas e internadas por el régimen de Ibañez y sólo el 12 % de éstas era anarquistas, los comunistas eran los más numerosos de ese grupo. Ni hubo ninguna masacre. Durante la dictadura, funcionaron las uniones de tipógrafos anarquistas y de estibadores y los anarquistas marcharon abiertamente durante la manifestación del 1 de Mayo de 1928. Se organizaron huelgas y apareció el periódico Rebelión. Alguna otra cosa tuvo que ser el responsable de la derrota, pues los efectos de la persecución eran de importancia secundaria comparado con las consecuencias de las políticas sociales del gobierno..[46] Muchos anarquistas optaron por el corporatismo y el movimiento quedó dividido y se debilitó.
Ibañez era un "Paco", (un término rudo para los miembros de los Carabineros o el Policía Estatal) y como los pacos venian de planos humildes, él tenía alguna simpatía para los trabajadores. Pero esta simpatía se plasmó en el corporatismo en vez del anarcosindicalismo. Ibañez y sus oficiales asociados no eran conservadores que desearan un regreso a las relaciones laborales feudales, sino que querían un Estado corporativo para proveer de mejoras a los trabajadores y también integrar las uniones en la estructura estatal. Ellos, como Juan Perón, eran fascistas en el sentido genuino de la palabra.
Como un primer paso hacia la creación de un Estado corporativo, Ibañez decretó una serie de leyes sociales, la legislación que había estado en boca de todo el mundo hacía unos años, solo que nunca se puso en marcha debido a la oposición de la oligarquía. Él entonces convocó una elección y los trabajadores le apoyaron abrumadoramente a él. (Ganándose el 74 % de la votación.) La aplastante victoria es comprensible dado esta era la primera vez que un gobierno había hecho algo sustancial para ayudar a la clase obrera. El nuevo estado también creó así las llamadas uniones legales. Las leyes bajo las cuales estas uniones se les obligaba a funcionar ilegitimaron muchas uniones anarquistas. (Una de las restricciones era que las uniones tenían que ser estricamente no-ideológicas). Esta medida fue minar al movimiento anarcosindicalista.

El ANARQUISMO Y CORPORATISMO
Dos tendencias principales existían dentro del anarcosindicalismo. Una de estas era el sindicalismo revolucionario, la otra era el "sindicalismo puro" o la tendencia gremialista. Sin embargo, las distinciones no eran demasiado abruptas. El sindicalismo puro buscaba mejoras inmediatas en los sueldos y las condiciones de trabajo y no estaba preocupado con revolución o sus cometidos finales. Este grupo maximizaba las actitudes antiideológicas y antipolíticas encontradas generalmente dentro del sindicalismo chileno, rechazando la ideología y la política mayormente por miedo de quebrar la unidad de los trabajadores. Ibañez se dio adecuadamente cuenta de las diferencias entre los puros y los revolucionarios y se aprovechó de estas diferencias.
Sin embargo, las actividades sindicalistas, a pesar de la declarada ideología, involucraban mejoras inmediatas de la situación de los trabajadores y no justificaba la existencia de un principio revolucionario dentro de las uniones.[47] La revolución era por consiguiente algo para el futuro, no de ahora, y esto resultó en una actitud apolítica y una concentración en lo cotidiano. Los anarquistas revolucionarios y no-revolucionarios a menudo terminaban sonando y actuando exactamente igual. Además los versados ideológicamente anarquistas revolucionarios, eran pocos en número y existía una vaguedad general de principios dentro del movimiento laboral. Así, las uniones anarquistas quedaron reducidas a organizaciones que luchaban por mejorar las condiciones y para muchos militantes el "cometido final" quedó reducido a la formación de un movimiento sindical puro, poderoso, democrático y unificado, la revolución quedó reducida a la vida interna de la unión.[48]
Antes de Ibañez, todas las mejoras en las condiciones de trabajo vinieron a través de las huelgas. Los anarquistas se oponían al proceso legislativo y esto reflejaba la realidad de su tiempo, el gobierno oprimía a los trabajadores. Sin embargo, las leyes sociales Ibañez cambiaron esto. Para los puros las nuevas leyes se vieron como una herramienta efectiva para ayudar a oponerse a los capitalistas, pero no aceptaron la "armonía de intereses", ideología de corporatismo. Mientras pocos anarquistas, si alguno, fue corporatista, entonces estaban dispuestos a aceptar lo qué pensaban que eran sus beneficios. La idea anarcosindicalista de una economía controlada por las uniones tenían similaridades superficiales con el corporatismo, lo que provocó bastantes confusiones a muchos trabajadores.
Así, la sección más grande del movimiento anarcosindicalista, los puros, fue barrida hacia la estructura de "unión legal". Los puros no parecieron pensar en ésta ruptura con la ideología del pasado y en la mayor parte de casos, vemos una coherencia en las acciones y las palabras antes y después de  la apariención  de las reformas de Ibañez.[49]
No sólo el movimiento unionista fue afectado por el corporatismo. Causó disputas dentro del movimiento Mutualista igualmente. La dirección de la Confederación Mutualista quiso que la membresía se manifestara en apoyo de Ibañez en 1927. Muchos miembros fueron los que se opusieron, pues el corporatismo era un peligro para el movimiento mutualista, quitandoles la razón de su existencia. Una parte mutualista compitió en la elección de la Confederación para "salvar el movimiento de la política" La sección ganó la elección, pero luego cambió y también sustentó a Ibañez.

LA DECADENCIA DEL ANARCOSINDICALISMO
Los anarquistas nunca se recuperaron totalmente de Ibañez y de su Estado corporativo. Si bien se reagruparon en 1931-32 para forjar una nueva federación sindicalista, y aunque eran aún más poderosos que los Comunistas, habían perdido su papel de liderazgo. La central más grande de las uniones eran las uniones legales, la Confederación Nacional de Uniones Legales, organizada en 1932 de dos diferentes federaciones de uniones legales.
Los Legales excedían en número a los anarquistas revolucionarios en más de cinco a uno. El Partido Socialista pronto llegó a dominar las uniones legales, muchos militantes socialistas eran antiguos anarcosindicalistas puros.
En 1931 fue forjada la Confederación General del Trabajo (CGT), uniendo los restos de IWW con FORCh y otras varias uniones anarcosindicalistas. En vez de basarse en el concepto del sindicato industrial de IWW, la CGT adoptó el regionalismo de la central anarcosindicalista argentina, la FORA. La nueva federación tuvo 25.000 miembros incluyendo algunos de los trabajadores más cualificados y altamente pagados de Chile.[50] Las 35 uniones diferentes incluian a los Carpinteros, los Electricistas, y Editores. La publicación de CGT fue La Protesta, la cual se convirtió en el periódico libertario más importante en Chile. Los Comunistas intentaron revivir la FOCh pero no tuvieron tanto exito como los anarquistas con la CGT. En 1936 la CGT todavía tenía 15.000 miembros con federaciones en 10 ciudades y afiliados en cuatro más.[51] Tuvieron algún éxito en acortar la semana laboral y subir los sueldos. Otras uniones anarquistas permanecieron independientes de la CGT, como la Unión de Yeseros quien tuvo su propio periódico - publicado hasta 1955.
En 1936 las uniones Comunistas, Socialistas, independientes, legales y la CGT se reunieron para forjar una nueva federación. La CGT rehusó asociarse. No por miedo de la dominación Comunista, sino por oposición a las "uniones legales". El PC, los Radicales y los Socialistas respaldaron a las uniones legales y así es que el grupo más grande de trabajadores organizados fue a llenar el bolsillo de los partidos políticos y no como aliados de los sindicalistas.
En 1946 la CGT era una mera concha de su anterior fuerza. Parte de esta decadencia se debia al hecho de que la CGT sufrió más represión que cualquier otra unión. Muchos de los pobres que apoyaron sus campañas en contra de los impuestos, las altas rentas y la inflación se vieron abrumados por las victorias del Frente Popular en el gobierno y abandonaron a los anarquistas. La absorción por los partidos de las "uniones legales" también los socavó. En su congreso de 1931 la CGT votó a favor del comunismo libertario como objetivo final del movimiento. Propusieron un acercamiento ideológico en el momento mismo en que la tendencia dominante dentro del anarcosindicalismo chileno iba en sentido inverso.
Virtualmente todos los sindicatos de obreros de Chile se juntaron en 1953 y forjaron el Central Unida del Trabajo (CUT). Esta vez la CGT se asoció. El ejecutivo del CUT en 1953 tenía a cuatro anarquistas miembros, Ramon Dominguez, Hector Duran, Ernesto Miranda y Celio Poblete. Dentro de la nueva federación, los anarquistas controlaban a los Zapateros, Impresores y la uniones Marítimas de trabajadores. Aunque minoría, tuvieron un papel importante que jugar, durante los primeros años del CUT la principal oposición a los Comunistas vino del los anarco-sindicalistas.[52]  CUT acabó siendo dominada por los Comunistas en alianza con los Socialistas hasta ahora anticomunistas cerrados.
Con el nivel nuevo de unidad laboral dándoles confianza, los trabajadores se intranquilizaron. La tensión subía según las huelgas y las demostraciones se hacían más comunes. "Paco" Ibañez fue presidente otra vez, esta vez por elección y no por la fuerza de las armas. Recordando la represión de hacía 25 años, los trabajadores se prepararon para rebelarse. En julio de 1956 la membresía forzó al CUT a proclamar una huelga general que paralizó el país entero por dos días. Pero la mayoría Comunista y Socialista pronto acordó acabar la huelga, si bien Ibañez había hablado de acabar con la CUT. Otra huelga general se convocó en 1957 pero los trabajadores ya no confiaban en la CUT y la huelga fracasasó en cobrar impulso.
Después de que este fracasao la mayoría de los anarcosindicalistas se retiraron. Los que se quedaron tendían a boicotear los comicios de la unión. Para 1960 la influencia anarquista en el movimiento chileno se convirtió en minima.[53] Los Anarquistas que habían estado en CUT formaron la CNT en 1960 e ICFTU y ORIT se les unieron, pero Victor Alba escribiendo en 1968 declaró que ... su desarrollo ha sido lento ... [54]
Uno de los anarquistas que permanecieron en CUT fue Ernesto Miranda, líder de la Unión de Trabajadores del Zapato, quien se unió al Movimiento de Fuerza Revolucionaria, (MFR) Clotario Blest (cristiano radical, líder del CUT) un grupo que intentó aunar las Fuerzas Armadas extrema izquierda, antielectorales en 1961. En 1965 que este grupo se convirtió en el MIR y Miranda fue uno de sus líderes. Dos años más tarde, cuando el MIR fue tomado por un grupo de jóvenes militantes que favorecian la lucha armada, Miranda y Blest se retiraron.
Miranda fue también miembro del Frente Revolucionario de Accion Sindical de Blest que se presentó inexitosamente a los comicios del CUT en 1972.
AFILIACIÓN POLÍTICA DE LOS DELEGADOS DEL C.U.T.[55]
                         1953         1957        1959        1962
Anarquistas         7,9%         2,2           2,0           2,0
Radicales            6,3%         9,0           4,1           6,2
Trostkistas          0,7%         1,3           1,1           0,8
Cristiano Demócratas 6.3% 14,7         14,6         17,9


[color=black]En la formación del CUT en 1953 los anarquistas eran más influyentes que el Partido Radical, que tenían una larga tradición de apoyo de la clase obrera y los Demócratas cristianos que iban a tener una gran significación más tarde entre los trabajadores. Esto muestra que en aquellas fechas, el anarquismo era un movimiento minoritario pero todavía no completamente marginalizado. (El grupo "anarquistas" está en lista en 1968 teniendo el 1.8 % de los delegados de la CUT pero el MIR, un gr
[Imagen: Rocker-450x350.jpg]
Sacado de Anarchism de George Woodcock
Versión Castellana de Sofía Yvars Fernández


El anarquismo alemán se desarrolló siguiendo un proceso curiosamente paralelo al desarrollo nacional del país. En los años cuarenta del siglo XIX, cuando Alemania era un mosaico de reinos y principados, dominaba una tendencia individualista que tuvo su representante más radical en Max Stimer. A partir de 1870, el movimiento se orientó hacia el colectivismo, hasta que, en el siglo xx el anarcosindicalismo moderado, relativamente no violento en la práctica e inspirado en el respeto a la eficacia y al intelecto, se convirtió en la tendencia dominante.
El anarquismo surgió por primera vez en Alemania por influencia de Hegel y Proudhon; su desarrollo comenzó en los años 1840. con las personalidades muy diversas de Max Stimer y Wilheim Weitling. Stirner, como hemos visto [ver Los Anarquistas I], representaba el egoísmo ilimitado. Weitling se convirtió más tarde en un comunista muy influenciado por Fourier y Saint-Simon. Como los anarcocomunistas, rechazaba tanto el sistema de propiedad como el de los salarios, y en sus primeros escritos -por ejemplo, Garantien der Harmonie und Freiheit (1842) - trazaba el proyecto de una sociedad semejante en esencia al falansterio, en la que los deseos humanos liberados se armonizarían en la consecución del bien común. Aunque Weitling deseaba destruir el Estado tal como era en aquellos momentos, su visión de una sociedad comunista «armoniosa» contenía elementos de estricta organización utopista, que con el tiempo se vieron mitigados por la influencia de
Proudhon.

Tras su traslado definitivo a los Estados Unidos en 1849, Weitling renunció a su comunismo y se vinculó aún más estrechamente al mutualismo proudhoniano. En
Republik der Arbeiter, revista mensual que publicó en Nueva York desde 1850 a 1854, criticaba las colonias utópicas experimentales, que eran todavía numerosas en los Estados Unidos, tachándolas de focos de diversión de las energías de los trabajadores, que en su opinión debían enfrentarse con el problema vital del crédito, creando un Banco de Intercambio. El Banco de Intercambio, nos dice en términos muy proudhonianos, «es el alma de todas las reformas, la base de todos los esfuerzos cooperativos». Crearía almacenes donde se vendiesen materias primas y productos elaborados para facilitar su intercambio. En relación estrecha con él, se crearía una asociación de trabajadores para la producción cooperativa, y los beneficios del intercambio permitirían al Banco allegar fondos para la educación, la creación de hospitales y el cuidado de los ancianos e incapacitados. De ese modo, y sin intervención del Estado ni eliminación del productor individual, el Banco destruiría el monopolio capitalista y crearía una estructura económica que haría innecesarias las instituciones políticas. Estas últimas ideas de Weitling ejercieron,
sin duda, una influencia mucho mayor en el movimiento neoproudhoniano que se desarrolló en los Estados Unidos durante el siglo XIX que en Alemania.

Otros teóricos sociales alemanes sufrieron también la influencia del anarquismo proudhoniano durante los años cuarenta. Karl Grün, que fue probablemente el converso más ardiente, conoció a Proudhon en París en 1844, y su Die Soziale Bewegung in Frankereich und Belgien fue la primera obra que dio a conocer las ideas de Proudhon al público alemán. Grün era un hombre de letras polifacético que, como Proudhon, ocupó durante un corto y decepcionante período un puesto de parlamentario --en la Asamblea Nacional Prusiana, en 1849- y pasó gran parte de su vida en el exilio, hasta su muerte en Viena en 1887. Fue durante su primera época cuando se sintió más atraído por la filosofía mutualista. Llegó incluso a aventurarse más allá, ya que criticó a Proudhon por no atacar el sistema salarial y señaló que la creciente complejidad de la industria hacía imposible determinar la producción de cada trabajador con precisión y justicia. Por ello, el consumo y la producción debían depender igualmente de la voluntad del individuo. «No debemos tener ningún derecho contra el derecho del individualista.» .
Moses Hess, otro socialista alemán, que conoció a Proudhon y a Bakunin en París durante los años cuarenta, llegó a denominar «anarquía» a su filosofía social expuesta en 1843 en Die Philosophie der Tat. Hess era una figura solitaria y bastante truculenta que se destacó entre los socialistas del Rhin como el rival más importante de Marx. Nunca se encontró tan cerca de Proudhon como llegó a estar Grün, y sus relaciones con Bakunin terminaron más tarde en una disputa encarnizada; pero coincidía con ambos en rechazar el Estado y en repudiar la religión organizada como una forma de servidumbre mental. No obstante, su doctrina era curiosamente confusa. Estaba muy próximo a Stirner al declarar que todas las acciones libres deben surgir de los impulsos individuales, no contaminados por ninguna influencia externa. En el proyecto de un sistema social en el que los hombres trabajarían según sus inclinaciones y la sociedad satisfaría automáticamente las necesidades razonables de todos, anticipaba, en cambio, las concepciones de Kropotkin. Pero introducía en su sueño libertario algunos elementos, como el sufragio universal y los talleres nacionales, que no propugnaría ningún auténtico anarquista.
Ni el anarquismo de Stirner ni el de Proudhon tuvieron una influencia duradera en Alemania. Stirner no tuvo seguidores alemanes hasta después de popularizarse las
obras de Nietzsche, y el interés por las ideas de Proudhon desapareció en medio de la reacción general que siguió al fracaso de los movimientos revolucionarios de
1848 y 1849. Transcurrió toda una generación antes de que reapareciese cualquier tendencia anarquista perceptible. En los años iniciales de la Primera Internacional, ni Bakunin ni Proudhon tuvieron seguidores alemanes, y los delegados partidarios de Lasalle que asistieron a un congreso de la Internacional de Saint-Imier sólo coincidían con los anarquistas en su deseo de estimular los experimentos cooperativos.

Sin embargo, durante el último tercio del siglo comenzaron a surgir facciones anarquistas en el seno del Partido Socialdemócrata Alemán. En 1878, por ejemplo, el
encuadernador Johann Most, que había sido anteriormente un vehemente miembro del Reichstag, se convirtió al anarquismo durante su exilio en Inglaterra. Junto con Wilheim Hasselman, otro converso anarquista, fue expulsado de la socialdemocracia en 1880, pero su periódico, Die Freiheit, publicado primero en Londres en 1879 y después en Nueva York, siguió ejerciendo hasta finales de siglo cierta influencia sobre los socialistas más revolucionarios, tanto en Alemania como en el extranjero. En Berlín y en Hamburgo surgieron algunos pequeños grupos anarquistas influidos por él, aunque es dudoso que el número total de sus miembros en la década de 1880 superase en mucho los doscientos; el tipo especial de violencia predicado por Most correspondía más bien al grupo de conspiradores que al movimiento de masas. Uno de esos grupos, dirigidos por un impresor llamado Reinsdorf, decidió lanzar una bomba contra el kaiser en 1883. No tuvo éxito, pero todos sus miembros fueron ejecutados. La influencia de Most se hizo sentir también en Austria, donde la poderosa facción radical del Partido Socialdemócrata era anarquista en todo salvo en el nombre. Las ideas libertarias penetraron también profundamente en los sindicatos de Austria, Bohemia y Hungría, y durante un breve período, de 1880 a 1884, el movimiento obrero austro-húngaro estuvo más impregnado de anarquismo que ningún otro movimiento europeo, salvo los de España e Italia. Aún mayor influencia que Most ejerció Joseph Peukert, que publicó en Viena un periódico de tendencia anarcocomunista llamado Zukunft. Cuando las
autoridades austriacas comenzaron a prohibir los mítines y manifestaciones en 1882, los anarquistas y los radicales resistieron violentamente y numerosos policías resultaron muertos. Finalmente, en enero de 1884, las autoridades se sintieron tan inquietas por la difusión de la propaganda anarquista y por el aumento de los choques violentos entre la policía y los revolucionarios que declararon el estado de sitio en Viena y promulgaron decretos especiales contra los anarquistas y socialistas. Uno de los dirigentes anarquistas, Stellmacher, discípulo de Most, fue ejecutado, y los demás, incluido Peukert, huyeron del país. Desde aquel momento, el anarquismo dejó de ser un movimiento importante en el Imperio austríaco, aunque en años posteriores surgieron pequeños grupos de propaganda y un círculo literario libertario en Praga, que contó entre sus simpatizantes y visitantes ocasionales a Frank Kafka y a Jarolav Hasek, el autor de El buen soldado Schweik.

En años posteriores, Alemania produjo al menos tres intelectuales anarquistas destacados: Erich Meuhsam, Rudolf Rocker y Gustav Landauer. Meuhsam, uno de los principales poetas comprometidos de la República de Weimar, desempeñó un importante papel en el levantamiento soviético de Baviera en 1919, y murió finalmente de una paliza en un campo de concentración nazi. Rudolf Rocker vivió muchos años en Inglaterra; de esta etapa de su vida hablaré más adelante. Tras ser internado durante la Primera Guerra Mundial, volvió a Berlín y se convirtió en uno de los líderes del movimiento anarcosindicalista durante el período inmediatamente anterior a la dictadura nazi. Era un escritor hábil y prolífico y al menos una de sus obras- Nationalism and Culture ["Nacionalismo y Cultura"] , constituye una exposición clásica de los argumentos anarquistas contra el culto del Estado nacional.
Gustav Landauer, que se llamaba a sí mismo anarco-socialista, era uno de esos espíritus libres que nunca encuentran feliz acomodo en ningún movimiento organizado. En su juventud, durante los años noventa, se afilió al Partido Socialdemócrata y se convirtió en líder de un grupo de jóvenes rebeldes que finalmente fueron expulsados por sus tendencias anarquistas. Durante algunos años fue discípulo de Kropotkin y dirigió en Berlín Der Sozialist, pero en 1900 tenía ya una postura mucho más cercana a Proudhon y a ToIstoi: defendía la resistencia pasiva en lugar de la violencia, y propugnaba la difusión de las empresas cooperativas como vía realmente constructiva de cambio social. Difería de la mayor parte de los anarquistas en que su llamamiento se dirigía especialmente a los intelectuales, cuyo papel en el cambio social consideraba sumamente importante. Esta actitud fue la causa del fracaso de Der Sozialist, que nunca llegó a tener una tirada masiva, e hizo surgir en él una creciente sensación de aislamiento. Hoy en día, las obras de Landauer -tanto sus comentarios políticos como sus ensayos de crítica literaria- resultan excesivamente románticas. Pero era uno de esos hombres totalmente íntegros y apasionadamente enamorados de la verdad que constituyen lo mejor del anarquismo, y más aún quizá debido a su aislamiento. Pese a su desconfianza hacia los movimientos políticos, Landauer se dejó arrastrar por la ola de excitación revolucionaria que invadió Alemania durante los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial y, como Meuhsam y Ernst Toller, se convirtió en uno de los dirigentes del Soviet bávaro. Murió a manos de los soldados enviados desde Berlín durante la represión que siguió a la caída del Soviet. «Le arrastraron al patio de la prisión -dice Ernst Toller-. Un oficial le golpeó en la cara. Los hombres gritaron: ' ¡Bolchevique asqueroso! ¡Acabemos con él! ' Una lluvia de culatazos cayó sobre él. Le maltrataron hasta que murió.» El oficial responsable de su asesinato era un aristócrata junker, el mayor von Gagern. Nunca fue castigado, ni siquiera sometido a juicio.
A principios del siglo actual, la tendencia anarcosindicalista superó rápidamente el nivel de los pequeños grupos de anarcocomunistas y de los círculos de individualistas partidarios de las ideas de Stirner y de John Henry Mackay [2]. El sindicalismo nació en Alemania con un grupo disidente autodenominado «Los Localistas», que a principios de la década de 1890 se opuso a las tendencias centralizadoras de los sindicatos socialdemócratas, escindiéndose en 1897 para formar una federación propia, la Frei Vereiningung Deutscher Gewerkschaften. En los primeros tiempos de la organización, la mayoría de sus miembros seguían perteneciendo al ala izquierda del Partido Socialdemócrata, pero en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial sufrieron la influencia de los sindicalistas franceses y adoptaron una actitud antiparlamentaria. En aquella época la F. V. D. G. era todavía una organización pequeña, que tenía unos 20.000 miembros, en su mayor parte en Berlín y Hamburgo. Después de la guerra, un congreso celebrado en Düsseldorf en 1919 reorganizó la federación siguiendo
una línea anarcosindicalista y la rebautizó con el nombre de Freie Arbeiter Union. La organización reformada creció con rapidez en la atmósfera revolucionaria de comienzos de la década de 1920, y cuando se celebró el Congreso Sindicalista Internacional de Berlín en 1922 contaba con 120.000 miembros, número que siguió aumentando durante aquella década hasta llegar a un máximo de 200.000. Como todas las demás organizaciones de izquierda alemanas, la Freie Arbeiter Union cayó víctima de los nazis cuando éstos subieron al poder en 1933, y sus militantes huyeron al extranjero o fueron confinados en campos de concentración, donde sucumbieron de muerte violenta o debido a las privaciones.


[2] Mackay fue un rico escocés, nacido en Greenock, que se nacionalizó alemán y que publicó, además de una biografía de Stirner, una novela titulada The Anarchist: A Picture of Society at the Close of the Nineteenth Centry [«Los anarquistas: Retrato de la sociedad a fines del siglo XIX» ] , que le define como una especie de Gissing libertario de segunda fila. (Nota de Woodcock.)
[Imagen: 220px-BenjaminTucker.jpg?itok=P5WKXZ6Y]


Probablemente, ningún movimiento de agitación ha conseguido nunca tal número de sus adherentes o ha gozado de un área de influencia tan amplia como el socialismo moderno, siendo al mismo tiempo tan poco y tan mal entendido, no sólo por los hostiles y los indiferentes, sino también por los simpatizantes e incluso por la gran mayoría de sus adherentes. Esta situación, tan desafortunada como peligrosa, es en parte debida al hecho de que las relaciones humanas que este movimiento -si algo tan caótico puede ser llamado movimiento- busca transformar, no son las de una sola clase o clases especiales, sino literalmente las de toda la humanidad; en parte también a que estas relaciones son de una naturaleza infinitamente más variada y compleja que aquellas con las que se ha ocupado cualquier otro movimiento de reforma política; y también en parte al hecho que las grandes fuerzas formadoras de la sociedad, los canales de información y de educación, están casi exclusivamente bajo el control de aquellos cuyos intereses pecuniarios inmediatos están en antagonismo con la más básica reclamación del socialismo: que el trabajador debe convertirse en dueño de su propio trabajo.
Se puede decir que casi las únicas personas que comprenden, aunque sea de un modo aproximado, el significado, los principios y los propósitos del socialismo son los dirigentes principales de los sectores extremos de las fuerzas sociales, y quizás unos pocos de los mismos magnates financieros. Es un tema que últimamente se ha puesto bastante de moda entre predicadores, profesores y escritores de a centavo y éstos han hecho, en su mayor parte, un trabajo tan horrible con ello, que suelen provocar la burla y el desprecio de aquellos competentes para juzgar. Es evidente que las personas prominentes en las tendencia socialistas intermedias no entiendan completamente de qué se tratan los postulados que defienden ni los objetivos a que aspiran. Si realmente los comprendieran, si pensaran de manera coherente y lógica o si fueran lo que los franceses llaman hombres consequent, haría mucho que su razón les hubiera hecho inclinarse a uno u otro extremo.
Es curioso que los dos extremos del vasto contingente que nos ocupa, aunque unidos, como hemos mencionado antes, por la causa común de que el trabajador entre en posesión de sus propios medios, están, sin embargo, más diametralmente opuestos entre sí en sus principios fundamentales de acción social y en sus métodos para alcanzar los objetivos proclamados, que lo están cada uno de ellos frente a su enemigo común, la sociedad actual. Esta oposición diametral está basada en dos principios cuyos conflictos son tan antiguos como la historia del mundo desde que el hombre apareció en él; y todos los demás sectores, incluyendo a los defensores de la actual sociedad, se sitúan en un punto intermedio entre estos dos principios. Está claro entonces que cualquier oposición inteligente y profunda al orden establecido debe proceder de uno u otro de estos dos extremos, pues cualquier alternativa de otra fuente, en lugar de tener un carácter revolucionario, sólo podrá ser una modificación superficial, totalmente incapaz de atraer hacia sí el grado de atención actualmente concedido al socialismo moderno.
Los dos principios a los que nos referimos son los de Autoridad y Libertad, y los nombres de las dos escuelas de pensamiento socialista que sin reservas y totalmente representan al uno y al otro son, respectivamente, el Socialismo de Estado y el Anarquismo. Aquel que sabe qué quieren estas dos escuelas y cómo se proponen conseguirlo entiende al movimiento socialista. Pues, del mismo modo que se ha dicho que no existe un camino intermedio entre Roma y la Razón, también se puede decir que no hay un camino intermedio entre el Socialismo de Estado y el Anarquismo. Hay de hecho, dos corrientes fluyendo sostenidamente desde el centro de las fuerzas socialistas y que se están concentrando a la derecha y a la izquierda; y si el socialismo llega a prevalecer, una de las posibilidades es que, después que este movimiento de separación se haya completado y el orden existente haya sido aplastado entre los dos campos, el último y más amargo conflicto esté todavía por llegar. En ese caso, todos los hombres de las 8 horas, todos los sindicalistas, todos los Caballeros del Trabajo, todos los que apoyan la nacionalización de la tierra, todos los militantes del Partido "Greenbank" (1), y, en resumen, todos los miembros de los mil y un diversos batallones que integran el gran ejército del Trabajo, deberán desertar de sus antiguos puestos, y, habiéndose colocado a un lado o el otro, comenzará la gran batalla. Establecer lo que significaría una victoria total del Anarquismo o una victoria total del Socialismo de Estado, es el propósito de este artículo.
Para hacer esto de una manera clara, sin embargo, debo primero describir los rasgos comunes de ambos, aquellos que hacen que llamemos a ambos Socialistas.
Los principios económicos del Socialismo Moderno son una deducción lógica del principio expuesto por Adam Smith en los primeros capítulos de su "Riqueza de las Naciones": que el trabajo es la verdadera medida del precio. Pero Adam Smith, después de haber establecido este principio de la manera más clara y concisa, lo abandonó para dedicarse a mostrar cómo realmente se establecen los precios y cómo, por lo tanto, la riqueza es distribuida en la actualidad. Desde sus días casi todos los economistas políticos han seguido su ejemplo y limitado su función a la descripción de la sociedad tal como es, en sus fases industrial y comercial. El Socialismo, por el contrario, extiende sus funciones a la descripción de la sociedad tal como debe ser, y al descubrimiento de los medios necesarios para lograr este objetivo. Medio siglo o después de que Smith enunciara este principio, el Socialismo lo tomó donde él lo había abandonado y, al llevarlo hasta sus últimas consecuencias lógicas, lo convirtió en la base de una nueva filosofía económica.
Esta labor parece haber sido realizada en forma independiente y por tres hombres diferentes, de tres diferentes nacionalidades, en tres diferentes idiomas: Josiah Warren, un norteamericano; Pierre J. Proudhon, un francés y Karl Marx, un judío alemán. Que Warren y Proudhon llegaron a sus conclusiones por su cuenta y sin ayuda, está comprobado; pero no es seguro que Marx no esté en deuda con Proudhon por sus ideas económicas. Sin embargo, aunque fuera así, la presentación que Marx hizo de sus teorías fue en tantos aspectos tan peculiar y propia, que es justo que se le reconozca su originalidad. Que el trabajo de este interesante trío haya sido hecho casi simultáneamente parece indicar que el Socialismo estaba en el ambiente, que la época estaba madura y la condiciones eran favorables para la aparición de esta nueva escuela de pensamiento. En lo que a prioridad en el tiempo se refiere, el crédito parece pertenecer a Warren, el americano, - un hecho que deberían tener en cuenta los oradores callejeros, tan amigos de atacar a al Socialismo por ser un artículo importado. Warren, además, proviene de la más pura sangre revolucionaria, pues desciende del Warren que cayó en Bunker Hill (2).
Del principio de Smith de que el trabajo es la verdadera medida del precio -o, como lo expresó Warren, que el costo es el límite apropiado del precio- estos tres hombres extrajeron a las siguientes conclusiones: que el salario natural del trabajo es igual a su producto; que este salario, o producto, es la única fuente legítima de ingresos (dejando de lado, por supuesto, los regalos, las herencias, etc); que todos los que derivan ingresos de cualquier otra fuente lo sustraen directa o indirectamente del natural y justo salario del trabajo; que este proceso de substracción generalmente toma tres formas, - interés, renta y lucro; que estas tres formas constituyen la trinidad de la usura(3), y son simplemente diferentes métodos de imponer un tributo por el uso de capital; que siendo el capital simplemente trabajo almacenado que ha recibido ya su pago completo, su uso debe ser gratuito, bajo el principio que el trabajo es la única base del precio; que el prestamista de capital se merece el retorno intacto de la cantidad que prestó, y nada más; que la única razón por la cual el banquero, el accionista, el terrateniente, el fabricante, y el mercader están capacitados para extraer usura desde el trabajo yace en el hecho de que están respaldados por privilegios legales o monopolios, y que la única manera de asegurar que el trabajo reciba el salario natural -es decir, su producto íntegro- consiste en derribar los monopolios.
No se debe inferir que Warren, Proudhon o Marx usaron exactamente esta fraseología o siguieron al pie de la letra esta línea de pensamiento, pero ella indica de manera bastante clara las bases fundamentales adoptadas por los tres y la parte sustancial de su pensamiento hasta el punto en que coinciden. Y, para que no se me acuse de estar exponiendo las posiciones de estos hombres incorrectamente, debo decir que los he enfocado con gran amplitud, y que, con el propósito de lograr una nítida, vívida, y enfática comparación y contraste, me he tomado considerables libertades con su pensamiento reordenándolo, y exponiéndolo a menudo con mis propias palabras, a pesar de lo cual no creo haber interpretado mal ningún elemento fundamental del mismo.
Fue en este punto - la necesidad de derribar los monopolios- que sus caminos se separaron. Aquí la ruta se bifurca. Se dieron cuenta de que debían doblar a la derecha o a la izquierda, seguir la ruta de la Autoridad o la de la Libertad. Marx siguió un camino, y Warren y Proudhon siguieron el otro. Así nacieron el Socialismo de Estado y al Anarquismo.
Ocupémonos primero del Socialismo de Estado, al que podemos definir como la doctrina según la cual todos los asuntos de los hombres deben ser manejados por el gobierno, independientemente de la preferencias individuales.
Marx, su fundador, concluyó que la única manera de abolir los monopolios de clase era centralizar y consolidar todos los intereses industriales y comerciales, todas las agencias y organismos de producción y distribución, en un vasto monopolio controlado por el Estado. El gobierno debe convertirse en banquero, fabricante, agricultor, transportista, y mercader, y no debe sufrir ninguna competencia en estas áreas. Tierra, máquinas, y todos los instrumentos de producción deben ser arrebatados de las manos individuales, y hechos propiedad de la colectividad. El individuo sólo debe poseer los productos a ser consumidos, pero no los medios para producir esos productos. Un hombre puede poseer sus ropas y su alimento, pero no la máquina de coser con que hace sus camisas ni el azadón con que desentierra sus papas. Producto y capital son esencialmente cosas diferentes; el primero pertenece a los individuos, el segundo a la sociedad. La sociedad debe hacerse dueña del capital que le pertenece, por la vía electoral si es posible o por medio de la revolución si fuera necesario. Una vez en posesión del capital, lo debe administrar bajo el principio del bienestar de la mayoría, a través de su órgano, el Estado, el cual se encarga de la producción y la distribución, fija los precios por la cantidad de trabajo involucrada, y emplea a toda la gente en sus talleres, granjas, almacenes, etc. La nación se transformará en una vasta burocracia, y cada individuo en un funcionario del Estado. Todo deberá ser hecho a precio de costo, sin que nadie pueda extraer ganancia. Los individuos no podrán poseer capital y nadie podrá emplear a ningún otro, ni siquiera a sí mismo. Toda persona será un asalariado, y el Estado el único empleador. Aquel que no trabaje para el Estado deberá exponerse a morir de hambre o, más probablemente, ir a la cárcel. Toda libertad de comercio deberá desaparecer. La competencia deberá ser completamente barrida. Toda actividad industrial y comercial estará centralizada en un vasto, enorme y totalizador monopolio. El remedio contra los monopolios es EL MONOPOLIO.
Tal es el programa económico del Socialismo de Estado que adoptó Karl Marx. No es éste el momento para describir la historia de su crecimiento y progreso. En los Estados Unidos los partidos que lo propugnan son el Partido Socialista Obrero, que pretende seguir a Karl Marx; los Nacionalistas, que siguen a Karl Marx filtrado a través de Edward Bellamy; y los Socialistas Cristianos, que siguen a Karl Marx filtrado a través de Jesucristo.
Las consecuencias de esta aplicación del principio de Autoridad en la esfera económica, son muy evidentes. Significa, finalmente, el absoluto control por la mayoría de toda conducta individual. El derecho a tal control ya es admitido por los Socialistas de Estado, aunque ellos mantienen que, de hecho, al individuo se le permitirá mucha más libertad que la que disfruta actualmente. Pero esta libertad será sólo una concesión y ningún individuo podrá reclamarla como suya propia. La sociedad no estará fundada sobre la garantía del disfrute igualitario de la mayor libertad posible. Tal libertad, en caso de existir, sería muy difícil de ejercer y podría ser suprimida en cualquier momento. Las garantías constitucionales no serían de ningún provecho. La constitución de un país con socialismo de Estado constaría de un solo artículo: "El derecho de la mayoría es absoluto".
La historia de los gobiernos y los pueblos no avala, sin embargo, la pretensión de los Socialistas de Estado, de que este derecho no será ejercido en las más privadas e íntimas relaciones de la vida del individuo. El poder ha tendido siempre a crecer, a aumentar su esfera de acción, el avanzar más allá de los límites que se le han fijado; y cuando el hábito de resistir tal usurpación no es incentivado, y no se enseña al individuo a ser celoso de sus derechos, la individualidad gradualmente desaparece y el gobierno o el Estado se convierten en la totalidad. Al control, naturalmente, acompaña la responsabilidad. Bajo el sistema del Socialismo de Estado, por lo tanto, que hace a la comunidad responsable por la salud, la riqueza y la prudencia del individuo, es evidente que la comunidad, a través de su expresión mayoritaria, insistirá más y más en prescribir las condiciones de salud, riqueza y prudencia, limitando y finalmente destruyendo la independencia individual y con ella todo el sentido de la responsabilidad individual.
En consecuencia, independientemente de lo que los Socialistas de Estado puedan reclamar o negar, sus sistema, si se adopta, está condenado, más tarde o más temprano, a terminar en una religión del Estado, a cuya manutención todos deberán contribuir y ante cuyo altar todos deberán postrarse; a un Sistema Estatal de Medicina, con cuyos médicos todos los pacientes se deberán tratar; a un Sistema Estatal de Higiene, que prescribirá lo que todos deban y no deban comer, beber, vestir, y hacer; a un Código Estatal de Moral, que no se contentará con castigar el crimen, sino que también prohibirá lo que la mayoría considere vicio; a un Sistema Estatal de Educación, que eliminara todas las escuelas privadas, academias y colegios; a un Sistema Estatal de Guarderías, en las que todos los niños deberán ser criados en común a costa del presupuesto general; y finalmente, una Familia Estatal, con un intento de eugenesia, o procreación científica, en el cual a ningún hombre o mujer se le permitirá tener niños si el Estado lo prohíbe, ni rehusar tenerlos si el Estado se lo ordena. Así la Autoridad lograra su clímax y el Monopolio llegará a su cumbre de poder.
Tal es el ideal consecuente del Socialismo de Estado, tal es la meta que yace al final de la ruta tomada por Karl Marx. Veamos ahora los avatares de Warren y Proudhon, que tomaron el otro camino, el de la Libertad.
Esto nos lleva al Anarquismo, al que podemos definir como la doctrina según la cual todos los asuntos del hombre deben ser manejados por los individuos o las asociaciones voluntarias, y que el Estado debe ser abolido.
Cuando Warren y Proudhon prosiguieron su búsqueda de justicia para el trabajo y se enfrentaron cara a cara con el obstáculo de los monopolios de clase, se dieron cuenta de que esos monopolios se basaban en el principio de Autoridad, y concluyeron que lo que había que hacer no era fortalecer la Autoridad y, por lo tanto, crear un monopolio universal, sino desenraizar por completo la Autoridad y dar rienda suelta al principio opuesto, el de la Libertad, haciendo a la competencia, antítesis del monopolio, universal. Vieron en la competencia el gran nivelador de los precios hasta alcanzar el costo de producción del trabajo, en lo que coincidían con los economistas clásicos. En ese momento, la cuestión que naturalmente se presento ante ellos fue ¿porqué los precios no coinciden con el costo del trabajo?; ¿donde se generan los espacios para adquirir ingresos fuera del trabajo?; en una palabra, ¿porque existen el usurero, el receptor de intereses, renta, y lucro? La respuesta fue encontrada en el actual desequilibrio de la competencia, en su carácter unilateral. Descubrieron que el capital ha manipulado la legislación para permitir una competencia ilimitada en el suministro de la fuerza de trabajo, manteniendo los salarios de hambre o en un puro nivel de subsistencia; que una gran competencia es permitida en el suministro del trabajo de distribución, o el trabajo de las clase mercantil, manteniendo así, no los precios de los bienes, sino el lucro que los mercaderes derivan de esos bienes muy próximo a la justa recompensa por el trabajo de esos mercaderes; pero que, por el contrario, no se permite casi ninguna competencia en el suministro de capital, de cuyo apoyo dependen tanto el trabajo productivo como el distributivo para su poder adquisitivo, manteniendo así la tasa de interés del dinero, el alquiler o renta de viviendas y bienes inmuebles y el alquiler o renta de la tierra a un precio tan alto como las necesidades de la gente puedan soportarlo.
Al descubrir esto, Warren y Proudhon acusaron a los economistas de tener miedo de su propia doctrina. Los seguidores de la Escuela de Manchester fueron llamados inconsecuentes. Creían en la libre competencia entre los trabajadores para reducir sus salarios, pero no en la libre competencia entre los capitalistas para reducir su usura. El laissez-faire era bueno para el trabajo pero no para el capital. Cómo corregir esta inconsistencia, cómo someter a los capitalistas a la competencia, como poner al capital al servicio tanto del hombre de negocios como del trabajador al precio de costo, o sea libre de usura, ese era el problema.
Marx, como hemos visto, resolvió el problema al declarar al capital una cosa diferente del producto, y mantener que el capital pertenecía a la sociedad, que debe ser capturado por ésta y empleado para el beneficio de todos por igual. Proudhon, por el contrario, despreció esta distinción entre capital y producto. Mantuvo que capital y el producto no son diferentes clases de riqueza, sino simplemente condiciones o funciones alternativas de la misma riqueza; que toda la riqueza sufre una incesante transformación de capital a producto y, nuevamente, de producto a capital, que este proceso se repite interminablemente, que capital y producto son términos puramente convencionales; que lo que es producto para un hombre inmediatamente se convierte en capital para otro, y viceversa; que si hubiera una sola persona en el mundo, toda la riqueza sería para él, al mismo tiempo, capital y producto; que el fruto de la labor de A es su producto, el cual, al ser vendido a B, se transforma en el capital de B (a menos que B sea un consumidor no productivo, en cuyo caso sería simplemente riqueza gastada, lo que queda fuera del ámbito de la economía política);que una máquina a vapor es tan producto como una capa, y que una capa es tan capital como una máquina a vapor; y que las mismas leyes de igualdad que gobiernan la posesión de uno gobiernan la posesión del otro.
Por estas y otras razones Proudhon y Warren se encontraron incapaces de sancionar cualquier plan de captura del capital por la sociedad. Pero, aunque opuestos a la socialización de la propiedad del capital, eran partidarios, sin embargo, de socializar sus efectos al hacer su uso beneficioso para todos en lugar de un medio para empobrecer a muchos y enriquecer a unos pocos. Y cuando la luz se hizo en su mente, vieron que esto podía ser logrado al someter al capital a la ley natural de la competencia, llevando así el precio de su uso al nivel del precio de costo, - esto es, nada más de los gastos incidentales de su manipulación y transferencia. En consecuencia, levantaron la bandera de la Libertad Absoluta de Comercio, tanto del comercio nacional como internacional, convirtiendo al laissez faire en regla universal, consecuencia lógica de la doctrina de Manchester. Bajo esta bandera comenzaron su lucha contra los monopolios, ya sea el monopolio totalitario de los Socialistas de Estado, o los distintos monopolios de clase que hoy prevalecen.
De los últimos distinguieron cuatro de importancia principal: el monopolio del dinero, el monopolio de la tierra, el monopolio de los aranceles o tarifas, y el monopolio de las patentes.
El monopolio que consideraron más importante, debido a sus nocivos efectos, era el monopolio del dinero, que consiste en el privilegio dado por el gobierno a ciertos individuos, o a quienes detentan ciertos tipos de propiedad, a poner en distribución los medios de cambio, un privilegio que es actualmente fiscalizado en este país por una impuesto nacional de 10%, sobre cualquier otra persona que intente poner en circulación un medio de cambio, y por leyes estatales que consideran un delito la distribución de moneda. El resultado es que los beneficiarios de este privilegio controlan las tasas de interés, el precio de los alquileres de las casas y edificios, y los precios de los bienes y mercancías en general, - las primeras directamente, y los dos últimos de forma indirecta. Según Proudhon y Warren, si el negocio de la banca fuera libre para todos, cada vez entrarían en él más y más personas hasta que la competencia reduciría las tasa de interés de los préstamos al costo del trabajo de gestionar el préstamo, que las estadísticas muestran que es menor del 0,75%. En ese caso los millares de personas que actualmente se abstienen de entrar en un negocio por las ruinosamente altas tasas de interés que deben pagar por el capital que necesitan para comenzar y mantener su negocio hallarían muchas menos dificultades en su camino. Si ellos tienen propiedad que no desean convertir en dinero a través de su venta, un banco puede tomarla como garantía de un préstamo por una cierta proporción de su valor de mercado a menos del 1% de descuento. Si ellos no tienen propiedad pero son personas industriosas, honestas y capaces, serán capaces, por lo general, de obtener un número suficiente de avales conocidos y solventes, y de esta manera serían capaces de recibir un préstamo bancario en condiciones igualmente favorables. Así, las tasas de interés caerán a plomo. Los bancos, en realidad, no estarán prestando capital sino haciendo negocio con el capital de sus clientes. Negocio que consistirá, básicamente, en un intercambio de los conocidos y ampliamente disponibles créditos de los bancos por los créditos desconocidos, pero igualmente buenos, de los clientes y un cargo consiguiente de menos del 1%, no como un interés por el uso del capital, sino como un pago por el trabajo de gestión bancaria. Esta facilidad de adquirir capital daría un impulso nunca visto a los negocios y, en consecuencia, crearía también una demanda nunca vista de trabajo. Una demanda que siempre estará por encima de la oferta, precisamente lo contrario de la condición actual del mercado laboral. Se harían realidad así las palabras de Richard Cobden(4) cuando dice que si dos trabajadores andan detrás de un empleador, los salarios caen, pero que si dos empleadores andan detrás de un trabajador, los salarios suben. El trabajo estaría en condición de dictar sus salarios, y asegurar así su salario natural, el producto entero. Así, de un solo golpe se harían bajar las tasas de interés y subir los salarios. Pero esto no es todo. Caería el lucro también. Porque los mercaderes, en lugar de comprar a crédito y a precios altos, conseguirían dinero en los bancos a menos del 1% de interés, comprarían al contado y a precios bajos y, correspondientemente, reducirían los precios de sus bienes al consumidor. Y de esta manera caerían también los alquileres de los inmuebles. Porque nadie que pueda conseguir capital al 1% de interés con el cual construir una casa por si mismo aceptaría pagar renta a un consorcio de la construcción o a un dueño de casa a una tasa más alta que esa. Y tales son las consecuencias que, según Warren y Proudhon, derivarán de la simple abolición del monopolio del dinero.
Segundo en importancia es el monopolio de la tierra, cuyos efectos nocivos se ven, sobre todo, en países predominantemente agrícolas como Irlanda. Este monopolio consiste en que el gobierno otorga títulos de propiedad sobre la tierra a personas que no son, necesariamente, las que la ocupan y cultivan. Warren y Proudhon advirtieron claramente que, tan pronto como los individuos dejaran de ser protegidos por sus pares en nada que no sea la instalación y cultivo personal de la tierra, la renta de ésta desaparecería, y así la usura tendría una pierna menos sobre la cual sostenerse. Sus seguidores de hoy estamos dispuestos a modificar este enunciado y admitir que la muy pequeña fracción de renta de la tierra que no descansa en el monopolio, sino en la superioridad del suelo o del sitio, continuará existiendo por un tiempo y quizá por siempre, aunque tenderá siempre a un mínimo en situación de libertad. Pero la desigualdad de los suelos que da lugar a la renta económica de la tierra, así como la desigualdad en los talentos humanos que da lugar a la renta del rendimiento en el trabajo, no es una causa de preocupación seria ni siquiera para el más apasionado enemigo de la usura, pues su naturaleza no es la de una semilla de la cual otras y más graves desigualdades pueden surgir, sino más bien la de una rama decadente que acabará por marchitarse y caer.
En tercer lugar, el monopolio de los aranceles o tarifas, que consiste en fomentar la producción a altos precios y bajo condiciones desfavorables al gravar con impuestos a aquellos que fomentan la producción a bajos precios y en condiciones favorables. El efecto negativo de este monopolio podría ser llamado falsa usura más que usura, porque obliga al trabajador a pagar un impuesto, no por el uso del capital, sino más bien por el mal uso del mismo. La abolición de este monopolio resultaría en una gran reducción de los precios de todos los artículos gravados con impuestos, y el ahorro que esto supondría para los trabajadores que consumen esos artículos sería un paso más hacia la consecución del salario natural de su trabajo, su producto entero. Proudhon admitió, sin embargo, que la abolición de este monopolio antes de la abolición del monopolio del dinero sería una política desastrosa y cruel. En primer lugar, por que los efectos negativos de la escasez de dinero, escasez creada por el monopolio del mismo, serían intensificados por el flujo de dinero hacia el exterior del país causado por el aumento de las importaciones sobre las exportaciones, y en segundo lugar, porque los trabajadores del país que están ahora empleados en las industrias protegidas quedarían a la intemperie y enfrentando el peligro de morirse de hambre al no existir la demanda insaciable de trabajo que un sistema competitivo de dinero crearía. Proudhon insistió que, como una condición previa para el libre comercio de bienes con los países extranjeros, debe existir libertad de comercio con el dinero al interior del país, con la consiguiente abundancia de dinero y de trabajo.
En cuarto lugar, el monopolio de las patentes, que consiste en la protección de los inventores y autores contra la competencia por un período lo bastante largo como para permitirles extraer una recompensa muy por encima del trabajo empleado - o en otras palabras, en dar a cierta gente un derecho de propiedad por un período de años sobre las leyes de la Naturaleza, y el poder de gravar con tributos a otros por la utilización de esta riqueza natural, que debe estar abierta a todos. La abolición de este monopolio infundiría en sus exbeneficiarios un sano temor a la competencia, temor que les haría sentirse satisfechos con un pago por sus servicios igual al que otros trabajadores obtienen por los suyos, y asegurarlo al colocar sus productos y trabajos en el mercado desde el principio a precios tan bajos que su línea de negocios no sería más tentadora para los potenciales competidores que otras líneas.
El desarrollo de este programa económico consistente en la destrucción de estos monopolios y su sustitución por la más libre y amplia competencia condujo a sus autores a la percepción del hecho que todo su pensamiento descansaba sobre un principio fundamental, la libertad del individuo, su derecho de soberanía sobre si mismo, sus productos y sus asuntos, y de rebelión contra los dictados de la autoridad externa. Tal como la idea de quitar el capital a los individuos y dárselo al gobierno encaminó a Marx en una ruta que termina en hacer al gobierno todo y al individuo nada, igualmente la idea de quitar el capital de los monopolios patrocinados por el gobierno y ponerlo al alcance fácil de todos los individuos encaminó a Warren y a Proudhon por una ruta que termina en hacer al individuo todo y al gobierno nada. Si el individuo tiene derecho a gobernarse a sí mismo, toda autoridad externa es tiranía. De aquí se sigue, lógicamente, la necesidad de abolir el Estado. Esta fue la conclusión natural a la cual Warren y Proudhon llegaron, y se convirtió en el artículo fundamental de su filosofía política. Es la doctrina que Proudhon llamó An-arquismo, una palabra derivada del griego, que no significa necesariamente ausencia de orden, como generalmente se supone, sino ausencia de dominio. Los anarquistas son, simplemente, demócratas jeffersonianos (4) hasta las últimas consecuencias y sin miedo de éstas. Ellos creen que "el mejor gobierno es el que menos gobierna", y el que gobierna menos es el que no gobierna en absoluto. Niegan a los gobiernos apoyados por impuestos obligatorios incluso la simple función policial de proteger a las personas y a la propiedad. La protección es un cosa a ser asegurada, en la medida de lo necesario, por asociaciones voluntarias y cooperación para la autodefensa, o como un bien a ser comprado, como cualquierotro bien, a las personas que ofrecen la mejor protección al menor precio. Desde su punto de vista, es una invasión de la libertad del individuo obligarlo a pagar para sufrir una protección que no ha sido solicitada y que no es deseada por él. Además establecen que la protección se volverá cada vez más innecesaria en el libre mercado, después que la pobreza y consecuentemente el crimen hayan desaparecido a través de la realización de su programa económico. Los impuestos obligatorios son el principio vital de todos los monopolios, y la resistencia pasiva, pero organizada contra el cobrador de impuestos, realizada en el momento apropiado, será uno de los métodos mas efectivos de lograr sus propósitos.
Su actitud en esto es la clave para su actitud en todas las otras cuestiones de naturaleza política o social. En religión son ateos en lo que concierne a sus propias opiniones, pues ellos ven a la autoridad divina y la sanción religioso de la moral como el principal pretexto utilizado por las clases privilegiadas para el ejercicio de la autoridad humana. "Si Dios existe," dijo Proudhon, "es el enemigo del hombre." Por su parte, el gran nihilista ruso Mijail Bakunin (5) en respuesta al famoso epigrama de Voltaire, "Si Dios no existiera, habría que inventarlo", opuso su proposición antitética: "Si Dios existiera, habría que abolirlo." Pero, aunque se oponen a la jerarquía divina, en la cual no creen, los anarquistas defienden firmemente creían en la libertad de creer y se oponen diametralmente a cualquier negación de dicha libertad.
Del mismo modo que creen en el derecho de cada individuo a ser o seleccionar su propio sacerdote, creen en su derecho a ser o seleccionar su propio doctor. Ningún monopolio en teología y ningún monopolio en medicina. Competencia en todas partes y siempre; consejo espiritual y consejo médico elegidos o rechazados sobre la base de su propio mérito. Y este principio de libertad debe ser seguido tanto en medicina como en higiene. El individuo debe decidir por si mismo no sólo qué hacer para mejorarse, sino también qué hacer para mantenerse bien. Ningún poder externo debe dictarle lo que él debe o no debe comer, beber, vestir, o hacer.
Tampoco proporciona el anarquismo ningún código moral a ser impuesto al individuo. "Ocúpate de tus propios asuntos" debe ser la única ley moral. La interferencia con los asuntos del otro es el principal y único crimen, y como tal debe ser apropiadamente resistido. De acuerdo con este punto de vista, los anarquistas ven los intentos de suprimir arbitrariamente el vicio como crímenes en si mismos. Creen que la libertad y el consecuente bienestar social serán la cura segura para todos los vicios. Pero reconocen el derecho del borracho, el apostador, el vagabundo y la prostituta a vivir su vida tal como la han elegido hasta que libremente elijan abandonarla.
En el tema de la manutención y crianza de los niños los anarquistas no apoyan la guardería comunista que los socialistas de Estado favorecen ni los sistemas de escuela comunitarios que hoy prevalecen. La niñera y el profesor, como el médico y el predicador, deben ser seleccionados voluntariamente, y sus servicios deben ser pagados por aquellos que los eligen. No se debe privar a los padres de sus derechos, y no se deben imponer a otros las responsabilidades familiares.
Incluso en materia tan delicada como la de las relaciones entre los sexos los anarquistas no retroceden en la aplicación de sus principios. Reconocen y defienden el derecho de cualquier hombre y cualquier mujer de amarse o vivir juntos por el tiempo que ellos libremente decidan. El matrimonio y el divorcio legal son considerados igualmente absurdos. Esperan que, en el futuro, cada individuo, ya hombre o mujer, sea autosuficiente y tenga un hogar independiente, sea una casa separada o una habitación en una casa con otras personas; que las relaciones amorosas entre los individuos independientes sean tan variadas como las atracciones e inclinaciones individuales; y que los niños nacidos de esas relaciones pertenezcan exclusivamente a las madres hasta que tengan edad suficiente para pertenecerse a ellos mismos.
Tales son las principales características del ideal social anarquista. Existen amplias diferencias de opinión entre aquellos que sostienen este ideal acerca de la mejor manera de lograrlo. El tiempo impide el tratamiento de ese tema aquí. Simplemente llamaré la atención sobre el hecho de que es un ideal completamente inconsistente con el de aquellos Comunistas que falsamente se hacen llamar Anarquistas al mismo tiempo que proclaman un régimen de Arquismo tan despótico como el de los mismos Socialistas de Estado. Un ideal que es tan poco promovido por el príncipe Kropotkin como es retardado por las fuerzas conservadoras del sistema judicial; un ideal por el que los mártires de Chicago hicieron mucho más con su gloriosa muerte en el patíbulo por la causa común del Socialismo, que con su desafortunada defensa durante sus vidas, en el nombre del Anarquismo, de la fuerza como una agente revolucionario y de la autoridad como guardiana del nuevo orden social. Los Anarquistas creen en la libertad tanto como un fin como un medio, y son hostiles a todo lo que con ella antagoniza.
No hubiera intentado un resumen final de esta ya suficientemente resumida exposición del Socialismo, desde el punto de vista anarquista, si no hubiera encontrado que la tarea ya había sido realizada por el brillante periodista e historiador francés, Ernest Lesigne, bajo la forma de una serie de contrastantes antítesis. Exponiéndolas para usted como una conclusión de esta lectura espero profundizar la impresión que me propuse hacer.
"Hay dos Socialismos.
Uno es comunista, el otro es solidario.
Uno es dictatorial, el otro libertario.
Uno de metafísico, el otro positivo.
Uno es dogmático, el otro científico.
Uno es emocional, el otro reflexivo.
Uno es destructivo, el otro constructivo.
Ambos están por el máximo bienestar posible para todos.
Uno busca establecer la felicidad para todos. El otro busca hacer capaz a cada uno de ser feliz a su manera.
El primero considera al Estado como una sociedad sui generis, de una esencia especial, el producto de una suerte de derecho divino aparte y por encima de toda la sociedad, con derechos especiales y con derecho a una obediencia especial; el segundo considera el Estado como una asociación como cualquier otra,
generalmente manejada peor que las otras.
El primero proclama la soberanía del Estado, el segundo no reconoce ninguna clase de soberanía.
Uno desea a todos los monopolios controlados por el Estado; el otro desea la abolición de todos los monopolios.
Uno desea a la clase gobernada convertida en la clase gobernante; el otro desea la desaparición de todas las clases.
Ambos declaran que el presente estado de cosas no puede perdurar.
El primero considera las revoluciones como los agentes indispensables de las evoluciones; el segundo enseña que la represión por si sola convierte a las evoluciones en revoluciones.
El primero tiene fe en un cataclismo.
El segundo sabe que el progreso social es el resultado del libre juego de los esfuerzos individuales.
Ambos entienden que estamos entrando en una nueva fase histórica.
Uno desea que no haya más que proletarios.
El otro desea que no haya más proletarios.
El primero desea tomar todo para todos.
El otro desea que cada cual tenga lo que le pertenece.
El primero desea que todos sean expropiados.
El otro desea que todos sean propietarios.
El primero dice: "Haz como desea el gobierno"
El segundo dice: "Haz como te plazca"
El primero amenaza con el despotismo.
El otro promete libertad.
El primero hace a cada ciudadano un sujeto del Estado.
El segundo hace al Estado un empleado del ciudadano.
Uno proclama que el sufrimiento de los trabajadores es necesario para el nacimiento de un nuevo mundo.
El otro declara que el progreso real no causará sufrimiento a nadie.
El primero tiene confianza en la guerra social.
El otro cree en las obras de la paz.
Uno aspira a comandar, regular, legislar.
El otro desea que exista un mínimo de comando, regulación, legislación.
Uno será seguido por la más atroz de las reacciones.
El otro abre horizontes ilimitados de progreso.
El primero caerá, el otro triunfará.
Ambos desean igualdad.
Uno bajando las cabezas que sobresalen muy alto.
El otro elevando las cabezas que están muy bajo.
Uno busca igualdad bajo un yugo común.
El otro asegurará la igualdad en completa libertad.
Uno es intolerante, el otro tolerante.
Uno asusta, el otro reconforta.
Uno desea dar instrucciones a todos.
El segundo desea que cada uno se instruya a sí mismo.
El primero desea sostener a todos.
El segundo desea que cada uno sea capaz de sostenerse a si mismo.
Uno dice:
La tierra al Estado.
La mina al Estado.
La herramienta al Estado.
El producto al Estado.
El otro dice:
La tierra al agricultor.
La mina al minero.
La herramienta al trabajador.
El producto al productor.
Hay sólo esos dos Socialismos.
Uno es la infancia del Socialismo; el otro su madurez.
Uno ya es el pasado; el otro es el futuro.
Uno dará lugar al otro.
Hoy cada uno de nosotros debe elegir por uno o el otro de esos dos Socialismos, o confesar que él no es un Socialista."

Postdata.
Cuarenta años atrás, cuando el anterior ensayo fue escrito, la negación de la competencia no había tenido el efecto de concentración de riqueza que ahora tan gravemente amenaza el orden social. No era todavía demasiado tarde para cortar el brote de acumulación con una reversión de la política del monopolio. El remedio anarquista era todavía aplicable.
Hoy el camino no es tan claro. Los cuatro monopolios, descontrolados, han hecho posible el desarrollo moderno de la corporación, y la corporación es hoy un monstruo tan grande que me temo que incluso la liberación total de la banca, de ser aplicada, no sería capaz de destruir. Mientras la Standard Oil controlaba cincuenta millones de dólares, la institución de la competencia libre la hubiera discapacitado sin esperanza. Necesitaba el monopolio del dinero para su sustento y desarrollo. Ahora que controla, directa o indirectamente, quizá diez mil millones, ve en el monopolio del dinero una política conveniente, sin duda alguna, pero ya no una necesidad indispensable. Puede seguir sin él. Si todas las restricciones sobre la banca fueran removidas, las grandes concentraciones de capital podrían salir airosas de la nueva situación al separar anualmente para el sacrificio una suma que removería a todo competidor del campo.
Si esto es verdad, entonces este monopolio, que sólo puede ser controlado permanentemente por las fuerzas económicas, ha alcanzado en estos momentos una posición que está más allá del alcance de estas mismas fuerzas, y las únicas fuerzas que pueden medirse con él son fuerzas políticas o revolucionarias. Hasta que medidas de confiscación forzosa, efectuadas a través del Estado o en desafío de éste, hayan abolido la concentración que los monopolios han creado, la solución económica propuesta por el Anarquismo y reseñada en las páginas anteriores -y no hay otra solución- quedará como una cosa a ser enseñada a las futuras generaciones, que tal vez disfruten condiciones favorables para su aplicación después de la gran igualación. Pero la educación es un proceso lento, y puede que no llegue lo suficientemente rápido. Los Anarquistas que pretenden acelerarla uniéndose a la propaganda del Socialismo de Estado o de la revolución cometen, en verdad, un triste error. Contribuyen así a forzar la marcha de los acontecimientos de tal manera que las gentes no tendrán tiempo de observar por ellas mismas, por el estudio de sus experiencias, que sus problemas se han debido a la falta de competencia.
Si esta lección no puede ser aprendida en el corto plazo, todo lo que ocurrió en el pasado se repetirá en el futuro, en cuyo caso deberemos buscar consuelo en la doctrina de Nietzche, según la cual esto tenía que pasar de todas maneras, o en aquella reflexión de Renán que dice que, desde el punto de vista de Sirio, todos estos asuntos ocupan sólo un breve instante.
B.R.T., 11 de agosto de 1926.
La anterior postdata fue originalmente escrita en 1911. Hoy, el Sr. Tucker se ha visto obligado a modificarla hasta darle su actual forma. En un principio, aseguraba que la abolición de los cuatro monopolios aflojaría inevitablemente el apretón del capitalismo. Su declaración posterior asegura que el inicio de la actividad bancaria libre, que los anarquistas individualistas tradicionalmente señalaron como el primer paso en el camino a la libertad, no podría, por sí solo, alcanzar este resultado. Debe quedar constancia, sin embargo, de que el editor de este libro y varios de sus colaboradores, no comparten el pesimismo del Sr. Tucker. A diferencia de él, han estado en íntimo contacto con la vida industrial y comercial de los Estados Unidos en las dos últimas décadas y han podido observar, por lo tanto, que la tendencia de los acontecimientos no marcha inevitablemente hacia la incautación o la revolución del Estado. Los grandes pasos que ha dado la asociación voluntaria, sobre todo la que se opone a la dominación capitalista, señalan claramente el camino para conseguir la eliminación pacífica de la oligarquía financiera que hoy gobierna la nación.
 
Notas del Traductor
 
(1)Partido político que, después de la Guerra de Secesión, se oponía a la reducción de la cantidad de papel moneda en circulación.
(2)Una de las primeras batallas de la independencia de los EEUU.
(3)Usura: El diccionario la califica como "ganancia, provecho o aumento que se obtiene de una cosa, sobre todo cuando es excesiva". Esto es poco preciso. El término se aplica, sobre todo, al préstamo con interés. Muchos filósofos, incluso los padres y doctores de la Iglesia, la han condenado. Tucker no la limita sólo al interés sino también al lucro del comerciante y a la renta del propietario. De esta manera, en su concepto, la usura podría definirse como aprovecharse de una posición de ventaja para obtener beneficios económicos que se sustraen a otro que realmente los ha producido.
(4)Richard Cobden: economista inglés, gran defensor del libre comercio.
(5)Demócratas jeffersonianos: Seguidores de Tomas Jefferson, uno de los firmantes de la independencia de los Estados Unidos y tercer presidente del mismo país. Defensor de un gobierno limitado, descentralización de poderes y amplias libertades individuales.
(6)La confusión al calificar de "nihilista" a Mijail Bakunin es comprensible. Ver, sobre este tema, el primer capítulo de "La Revolución Rusa: La historia desconocida" de Volin y Pedro Archinoff.

Traducido del inglés por Bender, el adorable granuja, con la ayuda de los traductores de Ya y Altavista y cotejándolo con las traducciones de Joaquina Aguilar López (en "Los anarquistas" de Irving Louis Horowitz) y Rubén en el sitio web de la CNT de Cartagena. El texto original se puede leer en la Anarchist Library de http://www.flagblackened.net/index.htm
[Imagen: 220px-BenjaminTucker.jpg?itok=P5WKXZ6Y]

Damas y caballeros: Es muy probable que el honor que me han dispensado ustedes al invitarme a exponer hoy el tema "La relación del Estado con el individuo" se deba principalmente al hecho de que las circunstancias se han combinado para convertirme en un conspícuo exponente de la teoría del Anarquismo Moderno- una teoría que, cada vez más, es considerada como una de las pocas sobre las que se puede fundar la vida política y social. En su nombre, pues, trataré de discutir con ustedes esta cuestión, cuestión que o subyace o toca directamente a casi todos los problemas prácticos que afronta la generación presente. El futuro de los aranceles, de las contribuciones, de las finanzas, de la propiedad, de la mujer, del matrimonio, de la familia, del sufragio, de la educación, de la invención, de la literatura, de la ciencia, de las artes, de los hábitos personales, del carácter privado, de la ética y de la religión, estará determinado por la conclusión a la que la humanidad llegue acerca de si el individuo debe obediencia al Estado y, en caso afirmativo, hasta dónde debe llegar esa obediencia.
Para tratar el tema del Anarquismo considero indispensable, primero que nada, definir sus términos. Las concepciones populares de la terminología política son incompatibles con los parámetros rigurosos de la investigación científica. Podemos estar seguros de que un uso más popular de un vocablo va inevitablemente acompañado por el riesgo de una comprensión errónea por parte de la multitud que, persistentemente, ignora las nuevas definiciones; a esto se suma, por otro lado, la aún más deplorable confusión a los ojos del contendor, quien se siente justificado para hablar de inexactitud de pensamiento donde lo que hay es inexactitud de expresión. Tómese el término "Estado", por ejemplo, que hoy nos atañe. Es una palabra que está en todos los labios. ¿Pero cuántos de los que la usan tienen una idea cabal de lo que quieren decir con ella? Y, entre los que realmente la tienen, ¡cuánta variedad en sus concepciones! Nosotros designamos con la palabra "Estado" tanto a las instituciones que encarnan el absolutismo en su forma más extrema como a aquellas que lo atemperan con cierto grado, mayor o menor, de liberalismo. Aplicamos esta palabra tanto a las instituciones cuya única finalidad es la agresión como a aquellas que, además de agredir, protegen o defienden en algún grado. Pero lo que nadie parece tener claro es cuál de éstas, la agresión o la defensa, es la función esencial del Estado. Algunos campeones del Estado, evidentemente, consideran la agresión como el principio fundamental, aunque lo oculten, tanto a ellos como al pueblo, bajo el título de "la Administración", que procuran extender en todas las direcciones posibles. Otros, por el contrario, consideran la defensa como el principio fundamental del Estado y desean limitar las funciones del mismo al cumplimiento de los deberes policiacos. Existe todavía otra facción, que considera que el Estado existe simultáneamente para la defensa y la agresión, combinados en proporciones variables según las circunstancias del momento o quizás sólo según los caprichos de quienes tengan su control. Frente a todos estos puntos de vista, los Anarquistas, cuya misión en el mundo es la abolición de la agresión y de todos los males que de ella se derivan, se han dado cuenta de que, para ser comprendidos, deben dar definiciones claras y precisas de los términos que se ven obligados a usar, y especialmente de los términos "Estado" y "gobierno". Buscando, por consiguiente, los elementos comunes a todas aquellas instituciones a las que se les ha aplicado el nombre de "Estado", han encontrado, principalmente, dos: el primero, la agresión; el segundo, la asunción de una autoridad única sobre un área determinada y sobre todos sus habitantes, autoridad ejercida generalmente con el doble propósito de la más completa opresión de sus súbditos y la extensión de sus límites. Pienso que nadie negará que este segundo elemento es común a todos los estados- por lo menos yo no tengo noticia de que algún Estado haya tolerado, alguna vez, un Estado rival dentro de sus fronteras, y parece claro que cualquier Estado que actúase de tal modo dejaría de ser un Estado y de ser considerado como tal. El ejercicio de la autoridad sobre la misma área por dos estados es una contradicción. Generalmente será más difícil de admitir que el primer elemento, la agresión, ha sido y es común a todos los estados. No pienso aquí, sin embargo, reforzar la conclusión de Spencer, que cada día gana una mayor aceptación: que el Estado tiene su origen en la agresión y que ha continuado como una institución agresiva desde su nacimiento. La defensa es una función posterior, aceptada por necesidad, y su introducción como una función del Estado, aunque efectuada, indudablemente, para su fortalecimiento, era y es, de hecho, el inicio de la destrucción del Estado. Su crecimiento en importancia hace evidente la tendencia del progreso hacia la abolición del Estado. Enfocando la materia desde este punto de vista, los Anarquistas afirman que la defensa no es una función esencial del Estado, pero que la agresión sí lo es. Ahora, ¿qué es la agresión? Agresión es, simplemente, otro nombre para el gobierno. Agresión, invasión, gobierno, son términos intercambiables. La esencia del gobierno es el control, o el esfuerzo por controlar. Quien intenta controlar a otro es un gobernador, un agresor, un invasor; y la naturaleza de tal invasión no cambia si ésta es realizada por un hombre contra otro hombre, a la manera de un delincuente ordinario; por un hombre contra todos los otros hombres, a la manera de un monarca absoluto, o por todos los otros hombres contra un hombre, a la manera de una democracia moderna. Por otro lado, quien se resiste a un intento de control no es un agresor, un invasor o un gobernador sino, simplemente, un defensor, un protector, y la naturaleza de tal resistencia no cambia porque sea ofrecida por un hombre a otro hombre, como ocurre cuando se rechaza el asalto de un delincuente; por un hombre a todos los demás hombres, como ocurre cuando uno se niega a obedecer una ley opresiva, o por todos los hombres contra un hombre, como ocurre cuando los súbditos se levantan contra un déspota o cuando los miembros de una comunidad se unen para refrenar voluntariamente un delito. Esta distinción entre invasión y resistencia, entre gobierno y defensa, es vital. Sin ella no puede existir ninguna filosofía política válida. En base a esta distinción y a las consideraciones apenas bosquejadas anteriormente, los Anarquistas consiguen las definiciones deseadas. Ésta, por consiguiente, es la definición Anarquista de gobierno: el sometimiento de un individuo no invasor, pacífico, a una voluntad externa. Y ésta es la definición Anarquista del Estado: la encarnación del principio de invasión en un individuo o en una banda de individuos, que asumen el papel de representantes o señores sobre todas las personas de un área determinada. Acerca del significado del término restante en la discusión del tema que nos ocupa, la palabra "individuo", pienso que la dificultad es pequeña. Dejando de lado las sutilezas en que algunos metafísicos han caído, creo que uno puede utilizar este palabra sin temor de malentendidos. Si las definiciones así obtenidas poseen o no una aceptación general es un tema de importancia menor. Sostengo que han sido científicamente obtenidas y sirven al propósito de una clara transmisión del pensamiento. Los Anarquistas, habiendo puesto tanto cuidado en obtener definiciones tan claras,están acreditados para examinar sus ideas a la luz de las mismas.
Ahora surge la pregunta crucial: ¿Qué relación debe existir entre el Estado y el individuo? El método general para decidir este tema consiste en adoptar alguna teoría ética que tenga como base la idea del deber moral. Los Anarquistas no tienen confianza en este método. Han descartado totalmente la idea de la obligación moral y de los derechos y deberes inherentes a ella. Ellos ven las obligaciones como sociales y no como morales, y aún así no aceptan sino aquellas que han sido consciente y voluntariamente asumidas. Si un hombre llega a un acuerdo con otros hombres, estos pueden unirse para hacer que cumpla su palabra. Pero, en ausencia de un acuerdo de tal tipo, ningún hombre, hasta donde los Anarquistas están enterados, ha hecho jamás un acuerdo con Dios o con algún otro poder de naturaleza semejante. Los Anarquistas no son sólo utilitaristas sino también egoistas en el sentido más amplio y completo del término. El poder es la única medida del derecho. Cualquier hombre, llámese Bill Sykes o Alexander Romanov, o cualquier grupo de hombres, desde los artesanos chinos hasta el Congreso de los Estados Unidos, tiene el derecho, si tiene el poder, de matar o someter a los otros hombres hasta tener el mundo entero a sus pies. El derecho de la sociedad a esclavizar al individuo y el derecho del individuo a esclavizar a la sociedad sólo son desiguales porque sus poderes son desiguales. Esta posición resulta subversiva para todos los sistemas de religión y moral y, naturalmente, no puedo esperar el asentimiento inmediato de la audiencia a la que hoy me dirijo. Tampoco dispongo del tiempo que me permitiría exponer un elaborado, ni siquiera un breve y sumario, examen de los fundamentos de la ética. Todo aquel que desee un mayor conocimiento de este particular aspecto de la cuestión debe leer un profundo libro alemán "Der Einzige und sein Eigenthum" ["El único y su propiedad"], escrito hace muchos años por un relativamente desconocido autor, el Dr. Caspar Schmidt, cuyo nom de plume era Max Stirner. Conocido tan sólo por un puñado de estudiosos, este libro vegeta hoy en la oscuridad, pero está destinado a una resurrección que quizás marque una época.
Si ésta fuera, por consiguiente, una cuestión de derecho, sería exclusivamente, de acuerdo a los Anarquistas, una cuestión de fuerza. Pero, afortunadamente, no es una cuestión de derecho: es una cuestión de conveniencia, de conocimiento, de ciencia; de la ciencia de vivir juntos, la ciencia de la sociedad. La historia de la humanidad no ha sido sino el descubrimiento largo y gradual del hecho de que el individuo es beneficiado por la sociedad exactamente en la misma proporción en que la sociedad es libre y de la ley que señala que la condición de una sociedad estable y armoniosa es la mayor cantidad de libertad individual compatible con la igualdad de la libertad. El hombre común de cada nueva generación se dice a sí mismo, en forma mucho más clara y consciente que su predecesor: "Mi vecino no es mi enemigo sino mi amigo, y yo también lo seré de él si ambos reconocemos mutuamente este hecho. Nosotros nos ayudamos para lograr una mejor, más llena y más feliz vida y este servicio aumentaría grandemente si nosotros cesaramos de restrinjir, estorbar u oprimir a otros. ¿Por qué no podemos estar de acuerdo en que cada cual viva su propia vida, sin transgredir ninguno de nosotros el límite que separa nuestras individualidades?". Mediante este razonamiento la humanidad se encamina al verdadero contrato social, que no se encuentra, tal como Rousseau lo imaginara,en el origen de la sociedad, sino que es el resultado de una larga experiencia social, el fruto de sus tonterías y desastres. Es obvio que este contrato, esta ley social, excluye cualquier agresión, cualquier violación a la igualdad de la libertad, cualquier invasión de la clase que fuere. Relacionando este contrato con el concepto anarquista del Estado como encarnación del principio de invasión, vemos claramente que el estado es antagónico a la sociedad y salta a la vista que, siendo la sociedad esencial para la vida y el desarrollo del individuo, la relación entre el individuo y el Estado será siempre de mutua hostilidad hasta que el Estado desaparezca.
"Pero", se les preguntará a los Anarquistas al tocar este punto, "¿qué hacer con aquellos individuos que persistan en violar la ley social e invadir a sus vecinos?". Los anarquistas responden que la abolición del Estado irá acompañada del nacimiento de una asociación defensiva, fundada sobre una base voluntaria y no compulsiva, que se dedicará a restringir a los invasores por todos los medios que sean necesarios. "Pero eso es lo que tenemos ahora" es la respuesta. "¿Entonces usted sólo quiere un cambio de nombre?". No tan rápido, por favor. ¿Alguien puede pretender seriamente que el Estado, tal como existe hoy en América, es puramente una institución defensiva? Seguro que no, con excepción de aquellos que ven del Estado tan sólo su manifestación más palpable: el policía en la esquina de la calle. Y no sería necesario mirarlo muy de cerca para captar el error de esta afirmación. Porque el primer acto del Estado, la valoración compulsiva y la recolección de impuestos es, en sí mismo, una agresión, una violación de la igualdad de la libertad y tal acto es el que da inicio a todos los otros, incluyendo aquellos que serían puramente defensivos si sólo pagaramos contribuciones voluntarías a una tesorería. ¿Cómo es posible sancionar, bajo la ley de la igualdad de la libertad, la confiscación de las ganancias de un hombre para pagar una protección que no busca ni desea en modo alguno? Y, si esto es un ultraje, ¿que nombre le daremos a tal confiscación cuando a la víctima se le da, en lugar de pan, una piedra, y, en lugar de protección, opresión? Obligar a un hombre a pagar por la violación de su libertad es, de hecho, añadir el insulto al daño. Pero eso es exactamente lo que el Estado hace todos los días. Lea usted los "Registros del Congreso", siga los procedimientos de las legislaturas estatales, examine nuestros estatutos, someta por separado cada acto legislativo a la ley de la igualdad de la libertad y encontrará que las nueve décimas partes de la legislación existente no tienen por objeto dar fuerza a esa ley social fundamental sino regular los habitos personales o, peor aún, crear y sostener monopolios comerciales, industriales y financieros que privan al trabajo de la justa recompensa que recibiría en un mercado totalmente libre. "Ser gobernado", dice Proudhon, "es ser observado, inspeccionado, espiado,dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado,estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, autorizado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido. Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, traicionado, y, para colmo de males, ridiculizado, burlado, ultrajado y deshonrado". Estoy seguro de que no necesito señalar a ustedes cuántas de las leyes existentes corresponden y justifican casi cada aspecto de la larga acusación de Proudhon. ¡Cuán irreflexivo es, entonces, señalar que el orden político existente es de un carácter puramente defensivo en lugar del agresivo Estado que los Anarquistas pugnan por abolir!
Esto nos lleva a otra consideración, el poderoso problema del individuo invasor, el cual es uno de los caballitos de batalla de los opositores al Anarquismo. Y, sin embargo, ¿no es, tal como se ha escrito ya largamente, el tratamiento que este problema recibe uno de los principales responsables de su existencia? Yo he leído u oído en alguna parte acerca de una inscripción colocada en cierta institución caritativa:
"Este hospicio fue contruido por una persona pía,
aunque primero fabricó los pobres que lo habitan."

Y me parece a mí que eso es lo que pasa con nuestras prisiones. Ellas están llenas de delincuentes que nuestro virtuoso estado ha creado con sus leyes inícuas, sus monopolios destructivos y las horribles condiciones sociales que son su resultado. Nosotros creamos leyes que fabrican criminales y después las utilizamos para castigarlos. ¿Es demasiado esperar que las nuevas condiciones sociales que sean el resultado de la abolición de toda interferencia con la producción y la distribución de la riqueza, traigan como resultado un cambio tal en los hábitos e inclinaciones de los hombres que conviertan a nuestras cárceles y calabozos, nuestros policías y nuestros soldados, en una palabra, toda nuestra maquinaria y equipo de defensa, en algo superfluo? Esto es, precisamente, lo que los Anarquistas creen. Suena utópico, pero descansa realmente en sólidas bases económicas. Hoy, sin embargo, el tiempo nos queda corto para explicar el punto de vista anarquista sobre la dependencia de la usura y, por consiguiente, sobre la pobreza y sobre el privilegio monopólico y, sobre todo, el privilegio de la banca. Tampoco nos queda tiempo para mostrar cómo una minoría inteligente, educada en los principios del Anarquismo y decidida a ejercer ese derecho a ignorar al Estado en el que Spencer tan hábil y admirablemente insiste en sus "Estáticas Sociales" puede, en desafío a las prohibiciones nacionales y estatales sobre la banca, establecer un Banco Mutual en competencia con los monopolios existentes y así dar el primer paso hacia la abolición de la usura y del Estado. Este paso puede parecer muy simple, pero todos los demás se seguirán de él.
Media hora es un lapso de tiempo demasiado corto para discutir la relación del Estado con el individuo y me veo obligado a pedirles disculpas por mi brevedad en el tratamiento de una serie de puntos que requerirían, cada uno, un ensayo entero para su desarrollo. Si he perfilado el argumento inteligiblemente, mis expectativas están colmadas. Sin embargo, y con la esperanza de imprimir más vivamente en sus mentes la idea del verdadero contrato social, quiero concluir tomándome la libertad de leer otra página de Proudhon, con quien yo estoy en deuda respecto a todo lo que se, o creo saber, sobre este asunto. Contrastando la autoridad con el libre acuerdo dice, en su "Idea General de la Revolución en el Siglo XIX":
"Sobre la distancia que separa estos dos regímenes, podemos juzar por las diferencias en su estilo.
"Uno de los más solemnes momentos en la evolución del principio de autoridad fue la promulgación del decálogo. La voz del ángel dirigiéndose al Pueblo, postrado a los pies del Sinaí:
"Vosotros rendiréis culto al Eterno y sólo al Eterno.
"Vosotros sólo juraréis por Él.
"Vosotros guardaréis las fiestas y pagaréis los diezmos.
"Vosotros honraréis a vuestros padres y vuestras madres.
"Vosotros no mataréis.
"Vosotros no robaréis.
"Vosotros no cometeréis adulterio.
"Vosotros no levantaréis falso testimonio.
"Vosotros no codiciaréis ni calumniaréis.
"Pues es el Eterno quien os lo ordena y es el Eterno quien os ha hecho lo que sois. El Eterno es el único soberano, el único sabio y el único benemérito. El Eterno premia y castiga. Es poder del eterno haceros felices o infelices.
"Todas las legislaciones han adoptado tal estilo. Todas se dirigen al hombre empleando la fórmula soberana. Los mandamientos hebreos, en futuro; los latinos, en imperativo, y los griegos en infinitivo. Los modernos no han hecho otra cosa. La tribuna del parlamento es un Sinaí tan infalible y terrible como el de Moisés. La ley que sea, venga de los labios de los que venga, se vuelve sagrada una vez que ha sido proclamada por esa trompeta profética que, para nosotros, es la mayoría.
"Vosotros no os reuniréis.
"Vosotros no imprimiréis.
"Vosotros no leeréis.
"Vosotros respetaréis a los representantes y oficiales que el azar del sufragio o el capricho del Estado hayan puesto sobre vosotros.
"Vosotros obedeceréis las leyes que ellos en su sabiduría hayan hecho.
"Vosotros pagaréis fielmente las contribuciones que os impongan.
"Y amaréis al Gobierno, vuestro Señor y Dios, con todo el corazón, toda el alma y toda la mente, porque el Gobierno sabe mejor que vosotros lo que es artístico, lo que es digno y lo que es bueno para vosotros, y tiene el poder de castigar a quienes que desobedecen sus mandatos, así como de premiar hasta la cuarta generación a quienes le obedecen.
"Con la Revolución es bastante diferente.
"La búsqueda de causas primeras y causas finales se elimina tanto de la ciencia económica
como de las ciencias naturales.
"La idea de Progreso reemplaza, en filosofía, la del Absoluto.
"La Revolución sucede a la Revelación.
"La Razón, ayudada por Experiencia, descubre al hombre las leyes de Naturaleza y de la Sociedad y le dice:
"Estas leyes son necesarias en sí mismas. Ningún hombre las ha hecho y ningún hombre te las impone. Ellas han sido descubiertas gradualmente, y yo sólo existo para dar testimonio de ellas.
"Si las observas, serás justo y bueno.
"Si las violas, serás injusto y malo.
"No te ofrezco ningún otro motivo.
"Ya, entre tus compañeros, algunos han reconocido que esta justicia es mejor, para cada uno y para todos, que la iniquidad, y han estado de acuerdo entre sí para mutuamente guardar fe y derecho. Es decir, para respetar las reglas de transacción qué la naturaleza de cosas les señala como las únicas capaces de asegurarles, en la medida más grande, bienestar, seguridad y paz.
"¿Deseas adherirte a su grupo, formar parte de su sociedad?
"¿Promete respetar el honor, la libertad, y los bienes de tus hermanos?
"¿Prometes nunca apropiarte, por la violencia, el fraude, la usura o la especulación del producto o la posesión de otro?
"¿Prometes nunca mentir o engañar en la justicia, en los negocios o en cualquier otra transacción?
"Eres libre de aceptar o rehusar.
"Si te niegas, te volverás parte de una sociedad de salvajes. Fuera de lacomunión de la raza humana, te transformas en objeto de sospecha. Nada ni nadie te protege. Al insulto más ligero, el primero en pasar puede alzar su mano contra ti sin incurrir en otra imputación que la de crueldad inútilmente practicada en un bruto.
"Por el contrario, si juras frente al grupo, te vuelves una parte de la sociedad de hombres libres. Todos tus hermanos entran en un compromiso contigo, prometiéndote fidelidad, amistad, ayuda, servicios e intercambio. En caso de infracción, de tu parte o de la de algún otro, por negligencia, pasión, o malicia, serás responsable ante nosotros tanto por el daño como por el escándalo y la inseguridad que has causado. Responsabilidad que podrá extenderse, según la gravedad del perjurio o la repetición de la ofensa, incluso hasta la excomunión y la muerte.
"La ley es clara y la sanción aún más. Tres artículos que se hacen sólo uno. Tal es el contrato social entero. En lugar de hacer juramento a Dios y a su príncipe, el ciudadano jura en su conciencia, ante sus hermanos, y antes la Humanidad. Entre estos dos juramentos hay la misma diferencia que entre la esclavitud y la libertad, la fe y la ciencia, las cortes y la justicia, la usura y el trabajo, el gobierno y la economía, la nada y el ser, Dios y el hombre."
[Imagen: 220px-BenjaminTucker.jpg?itok=P5WKXZ6Y]
 
La única condición que yo admito para la soberanía del individuo es la existencia del individuo mismo. Decir que tal soberanía es condicionada por la Libertad es, simplemente, otra forma de decir que es condicionada por ella misma. Condicionarla por el principio de costo equivale a instituir el principio de costo a través de la autoridad estatal. Esto equivale a pretender una fusión de Anarquismo con Socialismo de Estado, algo contra lo cual, tengo entendido, el Sr. Appleton siempre se ha rebelado.
Es verdad que, lógicamente, la afirmación de la soberanía individual precede a la protesta contra la autoridad en cuanto tal. Pero en la práctica son inseparables. Para protestar contra la autoridad estatal es necesario afirmar la soberanía individual. El Anarquista lleva siempre su base de suministros con él y no puede luchar si la abandona. En el momento en que lo hace, se convierte en un Arquista. La protesta contiene en sí toda la afirmación. Tal como he señalado al Camarada Lloyd, la Anarquía no tiene lado "afirmativo" en el sentido de "constructivo". Ninguno de nosotros como Anarquistas o -lo que es prácticamente lo mismo- como individuos soberanos tiene ningún trabajo constructivo que hacer, aun cuando, como seres progresivos, tengamos bastante. Pero si gozáramos de libertad perfecta podríamos, si así lo quisiéramos, permanecer absolutamente inactivos e inmoviles y aún así seguir siendo individuos soberanos. Las poco envidiables experiencias del Sr. Appleton no se deben a ningún error mío sino a su propia tontería al insistir en su trillado lamento por la "construcción", que no deja de ser un sinsentido aún viniendo de los labios de un juez de la corte.
Yo sostengo mi afirmación de que los Comunistas de Chicago no son completamente Anarquistas en la base de que el Anarquismo es una protesta contra cualquier forma de invasión (mostraré en el siguiente párrafo por qué esta definición es etimológicamente correcta). Aquellos que protestan contra el Estado político existente -y nótese que enfatizo aquello de "existente"- no son Anarquistas sino Arquistas. Al objetar una forma especial o método de invasión, tácitamente aprueban la justicia de alguna otra forma o método de invasión. Proudhon nunca luchó contra un Estado en particular. Combatió la institución en sí misma como necesaria e inevitablemente negativa para la soberanía individual, sea cual sea la forma que tome. Su uso de la palabra Anarquismo muestra que lo consideraba coextensivo con la soberanía individual. Si dirigió sus principales ataques contra la política gubernamental esto se debió a que consideraba a la misma como el único invasor de la soberanía individual del cual valía la pena hablar, al no tener conocimiento de la "filosofía comprensiva" del Sr. Appleton, que cree haber descubierto "la vasta montaña de gobierno existente fuera del Estado organizado". La razón por la que Most y Parsons (2) no son anarquistas, mientras que yo sí lo soy, es que su Comunismo es otro Estado, mientras mi cooperación voluntaria no es, en absoluto, un Estado. Existe una forma muy fácil de darse cuenta de quién es Anarquista y quién no lo es. Una pregunta lo decidirá rápidamente: ¿Cree o acepta usted alguna forma de imposición por la fuerza sobre los humanos? Si acepta alguna, usted no es un Anarquista. Si no acepta ninguna, usted es un Anarquista. ¿Qué pregunta puede ser más fiable y científica que ésta?
Anarquía no significa simplemente oposición al arjos o líder político. Significa opuesto al arjé. Ahora bien, arjé, en su primer sentido significa ser, origen. A partir de ahí pasa a significar un principio fundamental, un elemento. Luego, primer lugar, poder supremo, soberanía, dominio, mando, autoridad y, finalmente, una soberanía, un imperio, un reino, una magistratura, una oficina gubernamental. Etimológicamente, por lo tanto, la palabra anarquía puede tener varios significados, entre ellos, tal como el Sr. Appleton señala, ausencia de principio directriz. Nunca he objetado este uso de la palabra y siempre he intentado, por el contrario, interpretar de acuerdo a esta definición el pensamiento de quienes la utilizan así. Pero la palabra Anarquía como término filosófico y la palabra Anarquistas como nombre de una secta filosófica fue utilizada, primero que nada, en el sentido de oposición al dominio, a la autoridad y fue sostenida así por derecho de primer ocupante. Por lo tanto, cualquier otro uso filosófico del término es impropio y confuso. En consecuencia, al no considerar el Sr. Appleton que la esfera política es coextensiva con el dominio o la autoridad, no puede clamar que la Anarquía, cuando se extiende más allá de la misma, significa necesariamente ausencia de principio directriz, ya que puede significar, y por apropiación significa, sin dominio, sin autoridad. En consecuencia, es un término que abarca, científica y totalmente, la protesta individualista.
Difícilmente podría nombrar una palabra de la cual se haya abusado más, y que haya sido malinterpretada en mayor grado, que ésta de "Individualismo". Éste es un punto que, en relación al tema de las sectas protestantes, se vuelve tan manifiestamente en contra del Sr. Appleton, que verdaderamente resulta risible ver que intente usarlo contra mí. Sin embargo, nada impide que esté con las sectas Protestantes. El gran cuerpo Protestante nació de la protesta, fue amamantado y nombrado por ella, y vivió en la protesta hasta que sus días de utilidad terminaron. Si estos casos demostraran algo, sería precisamente lo contrario de lo que el Sr. Appleton defiende. Como ejemplo, tomemos uno de fecha más reciente. Podría inquirir quiénes contribuyeron más a la liberación de los esclavos, los que se nombraban a sí mismos como el Partido de la Libertad [Liberty Party] o los Colonizadores [Colonizationists] o quiénes, a través de sus protestas, se dieron a conocer como la Sociedad Antiesclavista o como Abolicionistas. Indudablemente los últimos. Y cuando la esclavitud humana en todas sus formas haya sido derrocada, imagino que el crédito de esta victoria será otorgado exclusivamente a los Anarquistas, y que estos Colonizadores de última hora de quienes el Sr. Appleton se ha vuelto repentinamente tan enamorado, parecerán tan inocentes respecto a la misma como sus predecesores y homónimos lo fueron respecto al derrocamiento de la esclavitud.
Es lamentable que el Sr. Appleton ocupe tanto espacio tratando otros temas que ya no pueda arrojar un "rayo de luz" sobre mi "engaño" según el cual el Estado es la causa eficiente de tiranía sobre los individuos. Pero saber si esto es o no es un engaño es el verdadero corazón del tema que nos ocupa. Él ha sostenido categóricamente que existe una inmensa montaña de gobierno fuera del Estado organizado y que nuestra batalla principal debe dirigirse contra ella. Por el contrario, yo he sostenido que prácticamente toda la autoridad contra la que debemos luchar es ejercida por el Estado, y que una vez que hayamos abolido el mismo, el forcejeo por la soberanía del individuo estará muy cerca de su fin. Yo he dicho que el Sr. Appleton, para mantener su posición, debe mostrarnos esa inmensa montaña de gobierno y decirnos claramente qué es y cómo actúa. Y eso es, precisamente, lo que los lectores de Liberty han estado esperando verle hacer. Pero, lamentablemente, no lo ha hecho en su último artículo en mayor grado que en el primero. Y su único esfuerzo para refutar mi tesis de que el Estado es la causa eficiente de tiranía sobre los individuos se reduce a tres o cuatro frases que terminan en la conclusión de que la causa inicial es la rendición del individuo. Nunca he negado tal cosa y es verdaderamente encantador ese aire de inocencia con el que se sustituye el término eficiente por el término inicial. Sobre las causas iniciales nuestra inteligencia finita no sabe nada. Únicamente puede saber si las causas son más o menos remotas. Sin embargo, utilizando la palabra "inicial" en el sentido de "más remota", estoy dispuesto a admitir, para seguir el argumento (aún cuando esto no es una cuestión fija) que la causa inicial sea la rendición del individuo. Indudablemente el Sr. Appleton cree en una rendición voluntaria del individuo pues una rendición compulsiva implicaría la existencia de un poder que lo exija o una primitiva forma de Estado. Pero el Estado, aún habiéndose originado en tal rendición voluntaria del individuo, se transforma en una institución positiva, fuerte y en crecimiento, que traspasa sus propios límites y se expande, ya no a través de sucesivas rendiciones voluntarias, sino a través de las rendiciones que exige a los individuos. Una institución que, finalmente, sólo retrocede ante rebeliones sucesivas. Pero esto es, precisamente, lo que el Estado es hoy y por eso es la causa eficiente de tiranía. Por lo tanto, el único sentido en el que puede ser cierto aquello de que "el individuo es el objetivo apropiado de reforma" es el de que éste debe empaparse de la idea Anarquista y debe aprender a rebelarse. Pero no es esto lo que el Sr. Appleton dice. Si lo fuera, su crítica no vendría a cuento ya que yo nunca he defendido otra manera de abolir el Estado. La lógica de su posición nos conduce a una interpretación distinta de sus palabras. A saber, que el Estado no podrá desaparecer hasta que el individuo se perfeccione. De esta manera, el Sr. Appleton se da la mano con esas personas sabias y prudentes que reconocen que el Anarquismo será factible cuando llegue el milenio. Es un abandono completo del Socialismo Anarquista. Sin duda, si el individuo pudiera perfeccionarse aún cuando las barreras a esa misma perfección siguieran en pie, el Estado podría desaparecer inmediatamente después. Quizás pudiera también subir al cielo, si fuera capaz de elevarse sobre sus polainas.
Según el Sr. Appleton uno debe estar a favor de la colonización, o localización (3), tal como él la llama, si es que quiere ser tomado "en serio" al tratar estos temas. En consecuencia, él debe haber estado de broma durante mucho tiempo, ya que ha combatido la colonización con muchísima más energía que yo. Y sólo relativamente tarde pareció comenzar a tenerle alguna simpatía. Incluso entonces declaró que no se entregaba a la idea y que sólo estaba realizando una pequeña tentativa en una región que antes no había explorado. Si finalmente se ha transformado en un colono, eso sólo indica que todavía no ha investigado la causa real de la miseria de las personas. Esta causa es la interferencia del Estado con los procesos económicos naturales. Las personas son pobres, robadas y esclavizadas no porque "la industria, el comercio y la vivienda se hallan centralizados" -de hecho, tal centralización, en su conjunto, resulta muy beneficiosa para ellas- sino porque el control de las condiciones bajo las cuales la industria, el comercio y la vivienda se ejercen y disfrutan está centralizado. La localización que se necesita no es la de las personas en el espacio sino la del poder en las personas. Esto es, la restricción del poder a uno mismo y la abolición del poder sobre los demás. El Gobierno hace las mismas cosas en el campo que en la ciudad, el capital clava las garras de la usura con tanta seguridad en la granja como en el taller y las opresiones y exacciones (4) del gobierno y el capital no pueden ser evitadas por la migración. El Estado es el enemigo y sólo pueden hallarse los medios óptimos para luchar contra él en comunidades ya existentes. Aún cuando no existiera otra razón para oponerse a la colonización, ésta sería suficiente.
 
Notas.
(1) Este escrito presenta algunas alusiones que, por el momento, nos resultan imposibles de aclarar. Aún así, creemos que el sentido general se comprende y vale la pena leerlo.
(2) Johann Most y Albert Parsons, dirigentes anarcosindicalistas. Parsons fue uno de los Mártires de Chicago.
(3) Localización se puede interpretar como descentralización. Appleton defendía una mayor descentralización poblacional, que consideraba como un paso importante para el cambio social. Tucker rechaza esta tesis.
(4) Exacción: Acción de cobrar impuestos por parte del Estado. Cobro injusto o violento.
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Perú acaba el presente siglo bajo el signo del autoritarismo gálopante de un presidente que aplica con todo su rigor los preceptos del neoliberalismo más salvaje. El autogolpe que Alberto Fujimorí (alias "El Chino") perpetraría en 1992 le ha permitido, durante los 8 años siguientes, tener las manos libres para emprender toda suerte de medidas económicas antisociales y ejercer una feroz represión contra todo atisbo de activismo pólítico radical.
El resultado, transcurrido ese periodo, se traduce en que segun las organizaciones de Derechos Humanos actualmente se encuentran privadas de libertad más de 500 personas inocentes acusadas, en su momento, de vínculos con la guerrilla por unos tribunales militares cuyo único desvelo consistió en encarcelar opositores o simples sospechosos de serlo. La indiscriminada persecución le daría a "El Chino" sus frutos, quedando las otrora fuertes organizaciones armadas muy debilitadas: el MRTA (Movimiento RevolucionarioTupac Amaru) aun no parece haber encajado el golpe de la embajada japonesa en Lima mientras que Sendero Luminoso se encuentra dividido desde que su líder máximo, Abimael Guzman, ordenara desde prisión, posiblemente después de ser torturado fisica y psíquicamente, el cese de la lucha armada. (De entre las jugosas declaraciones del "camarada" Abimael merece la pena que destaquemos esta: "No hay que hacer caso de la propaganda anarquista que está apareciendo en algunos lugares"). Así, libres de estorbo, Fujimorí y su equipo se han entregado a la labor de exprimir a la población con toda clase de gravámenes a través de la SUNAT (lo que vendría a ser la "Hacienda" local). Siendo común en todo el país observar comercios cerrados con grandes cartelones de "clausurado" sobre sus puertas por no haber entregado el consiguiente recibodeventaauncliente. El lema de la temida SUNAT es bien específico: "Cada día más cerca de Usted".
Pero a "El Chino" aun le que- da una asignatura pendiente: la de suavizar la imagen de dictador que tiene intemacionalmente. Con ese propósito ordenó recientemente la retirada de los retenes militares que ocupaban desde 1992 los tejados de las universidades del país con el fin de "extirpar la subversión" de los jóvenes estudiantes. Una medida, entre otras muchas, que tan sólo persigue atraer al capital extranjero que ya empieza a establecerse con fuerza, destacando el español (Telefónica, BBV, Banco de Santander...) que imposibilitado para competir en Europa clava sus fauces en estas tierras. Un país, cuya población torea como puede los vaivenes económicos y el mesianismo de un presidente que, saltándose a la torera sus propias leyes constitucionales, pretende aspirar a una nueva reelección. Ante tan sombrío panorama no faltan quienes apuestan por unos modelos organizativos más justos e igualitarios.

El Anarquismo en el Perú
Hacia 1870 ya se detectan militantes despotricando contra el Estado y el Capital en el Perú, pero no es hasta 1904 en que asomarán los primeros grupos decididamente organizados. En ese año se forma la Unión de Panaderos con clara influencia anarquista, convocandose la primera huelga en el siempre combativo puerto de El Callao. En 1906 aparece en Lima el periódico Humanidad y ya en 1910 el Centro Racionalista Francisco Ferrer editaría Páginas Libres. Tres años más tarde se declara la Huelga General dentro de la campaña por las ocho horas iníciada por la Unión de Jornaleros en la que tendrían destacada participación los anarquistas a través de sus grupos "Luchadores por la Verdad", "Luz y Amor" y los editores del más significativo periódico libertario peruano:La Protesta. Esta campaña iría consiguiendo sus objetivos por gremios hasta que en 1919, desbordado por el desarrollo y proporción de la lucha, el gobierno se ve forzado a establecer obligatoriamente la jornada de ocho horas diarias en todo el país. El siguiente paso sería la creación del Comité Pro-Abaratamiento de las Subsistencias persiguiendo la baja de precios en productos básicos, transportes e impuestos, dando lugar esta lucha a la aparición de la FORP (Federación Obrera Regional Peruana) que, de condición anarquista, conseguiría notables éxitos obreros. Destacados luchadores de esa época serian Delfin Lévano, Carlos Barba y Nicolás Gutarra entre otros. Aunque, sin duda, la figura más relevante y con mayor influencia en circulos obreros e intelectuales resultaría ser Manuel González Prada, cuya memoria es aún reivindicada por los activistas actuales. González Prada publicaría entre otros significativos textos: "PáginasLibres" (1894) y "Horas de Lucha" (1908). Aprincipios de los veinte aparece una nueva organización orientada por anarquistas: Unión de Trabajadores de Construcción Civil publicándose El Nivel y El Obrero Constructor. Son años en que la incesante actividad obrera sufrirá la respuesta represiva del gobierno. Se decomisan las imprentas, se cierran los locales y se acaba con buena parte de la infraestructura de un movimiento en el que los anarquistas eran mayoría asesinando a muchos de sus miembros. La ciudad de Trujillo vivirá todavía un levantamiento auspiciado por jornaleros anarcosindicalistas, de cuyo protagonismo se adueñaría el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) ya conformado como partido*. Víctima de la represión y desvirtuado por los incipientes partidos políticos, el movimiento obrero perdería la fuerza adquirida fundando algunos de los supervivientes la Federación Anarquista del Perú a través de la cual se mantendría vivo, aunque ya de forma mucho más minoritaria, el pensamiento libertario, reeditando durante dos años La Protesta y publicando documentos sobre el anarcosindicalismo en el Perú hasta que desapareciera en los anos sesenta.

Tiempos Modernos
La actividad libertaria no reaparece hasta finales de la década de los 80, momento en que asoman en Lima grupos de carácter musical con ciertas inquietudes políticas. Serían las primeras expresiones del llamado "Rock Subterráneo", movimiento que tiene muchas connotaciones con el punk. Estos grupos irán adquiriendo mayor politización con el tiempo pasando el aspecto musical a un segundo plano, dejando de ser un fin para convertirse sólo en uno de los medios posibles. En esta época las guerrillas (MRTA y Sendero Luminoso) captarían, gracias a su mayor propaganda y mejores infraestructuras y preparación, a militantes de entre los simpatizantes libertarios de ese movimiento.
Las leyes antiterroristas limitarían también en buena medida el crecimiento y desarrollo de esos grupos ácratas produciéndose además entre estos cierta autolimitación con el fin de no ser identificados con los grupos armados. En 1989 se crea la CAJA (Colectivo de Juventudes Autónomas) que reune a muchos de los integrantes del llamado "Movimiento Subterráneo" y que sin ser abiertamente libertario (aunque con anarquistas en su seno) tendría una vida efimera. A principios de los noventa aparecen nuevos militantes que ya no parten de esa base musical que junto a los que ya habían evolucionado desde el rock subterráneo crearán grupos más definidos, teniendo gran influencia sobre ellos la propaganda libertaria que, principalmente de España, les llegaría desde fuera. Surgen, siempre en Lima, Autonomia Proletaria y Colectivización, ambos colectivos aún activos en la actualidad. Autonomía Proletaria centra su trabajo en el campo anarcosindicalista, aunque ya no vea en él un arma tan efectiva como antaño. Realiza una labor de divulgación entre los trabajadores editando una publicación que lleva por título el nombre de la organización, comentando a través de ella todo lo relacionado con la lucha sindical tanto peruana como internacional. En 1996 cambiarán su nombre por el de El Obrero al sentirse sus miembros vigilados y vistos como "elemento extrano" por parte de aparatos políticos.
Fuera de la capital y empezando por el norte encontramos representación libertaria en Piura con el colectivo Reconstruir y la publicación El Inconforme, además de fanzines y bandas musicales "subterráneas". En Huánuco grupos ecologistas distribuyen material alternativo y libertario mientras que en Huancayo flinciona Proyección Popular y se publica el fanzine Reacciona que ya va por el número 12.
Al sur, en Arequipa está La Lucha y sale a la calle la revista Yaiyarguarta, que en lengua quéchua quiere decir "la sangre del pueblo", con alguna de sus páginas en esa lengua haciendo recordar el trabajo que la Federación Obrera Regional Indígena del Perú realizaría allá por los anos 20-30 sirviendo de nexo entre el anarcosindicalismo peruano y el movimiento indígena campesino de esa zona sur del país. En Arequipa también son numerosas las bandas musicales y lós fanzines contestatarios. Y ya en el Cuzco, la antigua capital de los incas, encontramos el MAP (Movimiento Anarquists del Perú) que más que un movimiento se trata de un pequeno colectivo editor de una publicación del mismo nombre.
Toda una amalgama de grupos y publicaciones que tratan de coordirarse y lograr una mayor efectividad pero que se enfrentan a no pocos obstáculos. Colectiviz'ación edita una revista de igual nombre y vincula sus actividades a los ambientes universitarios, realiza balances históricos y sociológicos sobre la actuál coyuntura peruana planteando las ideas libertarias con intención renovadora. Avancemos, es otro colectivo que pretende trascender el aspecto musical que aún rodea a parte de los simpatizantes llevando la discusión al terreno más político. Realizan conciertos, charlas, debates y otras acciónes cuyos beneficios se revierten en la organización de nuevas actividades. Avancemos se convertirá poco después en la Coordinadora Sonidos de Acción, agrupación que busca ser núcleo de un movimiento que de forma autónoma se extienda por diferentes barrios de Lima y otras ciudades. La Coordinadora imprime las publicaciones Barricada y Despiert@. Otros colectivos son Cambio Radical (que actúa en la zona norte de la ciudad) y el grupo lkaria que reivindican un anarquismo "nihílista". Existe una gran profusión de fanzines (Buscando un camino; Cultura, y un largo etc.) y de grupos musicales que simpatizan con las ideas, entre estos ulfimos destacan Autonomía, Generación Perdida, Al Margen de la Ley, y Los Recios. Desde las universidades se vienen organizando por parte de estudiantes con inquietudes diferentes charlas sobre la Historia del Movimiento Obrero, González Prada y otros temas con participación de cómpaneros libertarios. También hay simpatizantes entre activistas de los derechos de los animales que periódicamente organizan campañas contra las corridas de toros y por la liberación animal. Toda esta actividad límena no es extraño que venga siendo realizadá por parte de personas que se repiten en varios colectivos por lo que no podemos hablar de una cantidad ingente de militantes. El "Fujimorazo" de 1992 obligaría a los companeros peruanos a tomar sus precauciones. Los anarquistas están catalogados según las leyes represivas peruanás como "terroristas independientes" al no encajar en los "terrorismos" tipificados, algo que puede conllevar rigurosas condenas carcelarias. Así los libertarios locales se ven forzados a cambiar sus lugares de reunión, a ser discretos cuando hablan de anarquismo, a cambiar de nombre de las publicaciones cuando consideran que empiezan a ser detectadas y otras medidas en el mismo sentido. Otro grave problema es la falta de locales donde reunirse, teniendo que hacerlo en ocasiones en lugares públicos llamando una atención indeseada. Más recientemente también sufren el "acercamiento" de los hasta hace poco marxistas, leninistas, maoistas, etc. con el fin de sacar un rendimiento político a su trabajo y de las ideas libertarias en general. A pesar de las evidentes dificultades, los compañeros peruanos son optimistas en cuanto a su trabajo y esperan llevar adelante las ideas que consideran más justas.

Dirección de contacto libertario en Perú: Ediciones Musicales Apdo. C. 330062 Lima (Perú).
Nota *El Aprismo se caracteriza en esa época por el aprovechamiento de la figura de Gonzalez Prada y de las ideas anarquistas en su discurso, sirviendo como agente 'degenerador' del movimiento obrero. En tiempos más cercanos ha protagonizado escandalosos actos de corrupción (como bajo el gobierno del Aprista Alan García) y en la actualidad algunos de sus integrantes colaboran con el gobierno Fujimori.