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Pierre-Joseph Proudhon, padre del anarquismo moderno. Breve esbozo biográfico
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[Imagen: Proudhon.jpg]

Sin dudarlo, muchos de los pensadores y practicantes del anarquismo del siglo XXI, tienden a considerar a Joseph Proudhon (1809-1865) como el padre del denominado anarquismo moderno.[1]
Una de las peculiaridades de este pensador francés, en contraparte a los socialistas utópicos o los socialistas-marxistas, es su procedencia social, ya que provenía de las masas desheredadas al ser hijo de un cervecero y tonelero; y su madre perteneciente a una familia aldeana.[2]Cosa curiosa, Proudhon es vecino de Fourier, pues perteneció a la región de Besançon en el Franco Condado. Sin embargo, y como el lector observará en las líneas dedicadas a Fourier, Proudhon correspondió a una clase baja puesto que su padre, hombre de buenas intenciones, vendía la cerveza que producía al precio de costo incluyendo en éste el salario. Al no conocer la maliciosa idea de una ganancia extra, la familia vivió pobre, por lo que le impidió a Pierre-Joseph llevar a cabo estudios elementales y a los 12 años abandonó la escuela y comenzó a laborar “primero como tonelero, junto a su padre; después como mozo de labranza, luego, como tipógrafo”[3]e impresor, trabajo que a la vez le permitiría avanzar en sus estudios autodidactas.
Cosa poco conocida en este pensador, es que gracias al trabajo de corrector y tipógrafo, no solo se acercó a las ideas socialistas con la lectura de Fourier, sino que a través de leer la biblia, fue adquiriendo su pensamiento antireligioso y que a la vez le llevó a conocer la lengua latina y hebrea,[4]lo que le hacía notable en cuanto al amplio bagaje cultural con el que contaba.
“[…] es ya un hombre formado cuando la Academia de Besançon le concede la beca Smart, que le permitirá proseguir sus estudios superiores en París”,[5]presentando su texto La celebración del domingo en 1838, esta obra para muchos pasa desapercibida, pero Proudhon comienza a sentar las bases de lo que es su pensamiento político, pues ataca a los saint-simonianos y fourieristas en tanto que tratan de reivindicar a la sociedad tan fuertemente criticada por éstos, reprochándoles por su postura mesiánica ante las situaciones sociales.
La diferencia entre los trabajos de Proudhon y los mal llamados utópicos, es que parte de la realidad social y se mantiene en la crítica sobre ésta, por el contrario de Fourier, Owen o Saint-Simon, que a la vez que atacan a la sociedad contemporánea, proclaman la necesidad de una sociedad ideal. De igual manera, es en este primer trabajo en donde comienza a esbozar su dialéctica filosófica, dialéctica de las contradicciones o mejor conocida como antinomias.[6]
Esta fue una de las razones del rompimiento con Marx, pues éste último entendió mal la dialéctica proudhoniana contrapuesta a la dialéctica de Hegel. “¿Por qué el señor Proudhon recurre a un hegelianismo superficial para darse tono de pensador profundo?”. Pero, la dialéctica antinómica de Proudhon se encontraba en la lectura de la Crítica de la razón pura de Kant en donde desarrolló en su última parte la idea de las contradicciones, dialéctica que el mismo Proudhon despliega años antes de conocer la filosofía hegeliana.
Proudhon, sin embargo, va más allá de esta crítica, y no solo pretende transformar la abstracta dialéctica hegeliana en un estudio de los movimientos reales de la acción humana en la sociedad y en la historia, sino que cuestiona además, como no la hace Marx, la estructura misma del movimiento dialéctico, según Hegel lo propone. Para Proudhon, la estructura triádica (tesis-antítesis-síntesis) es una estructura totalitaria. En realidad -dice- no hay síntesis ninguna. El movimiento plantea sólo antinomias, es decir, tesis y antítesis. Se trata de lograr un equilibrio entre ambos términos contrarios, nunca de anularlo o «superarlos» definitivamente en una síntesis.[7]
Se trata al fin, de encontrar un equilibrio entre contrarios, muchas veces inestables y otras, armónicas, pero en una dialéctica abierta en contraposición a la dialéctica marxista, doctrinaria que pugna siempre por sintetizar las antinomias a fin de que desaparezcan.
El trabajo de Proudhon tendría su máxime tras uno de sus textos más polémicos: El sistema de las contradicciones económicas o filosofía de la miseria. “Esta es una de las obras más célebres y difíciles de Proudhon. Sus dos tomos salieron a la venta el 15 de octubre de 1846 y, hasta el momento en que Proudhon comenzó a desempeñar un papel político en la revolución de 1848, pasaron casi inadvertidos, con la única excepción de los ataques de Marx en Miseria de la filosofía, 1847”.[8]  Estas disputas continuarían aún después de la muerte del francés, al entablarse en pleno debate contra sus seguidores en la Primera Internacional.
Esta dialéctica tan particular, como lo mencioné, se verá reflejada en la mayor parte de sus trabajos, destacándose por sus escritos polémicos, en el año de 1840 se pública ¿Qué es la propiedad? Texto base en la comprensión del pensamiento anarquista y en el cuál Proudhon definirá su línea política “soy anarquista” precisaría el polémico francés durante sus estudios de la propiedad. A ello no solo se suma esta clara posición, sino que dentro del estudio, fijó las bases de la desigualdad social[9]que se engendran en el nacimiento de la propiedad privada. “Proudhon rebate desde la lógica, el principio de la propiedad se destruye a sí misma, y que realmente sólo se sostiene por la autoridad del Estado”.[10]
Proudhon debatirá en contra de los postulados de la Revolución francesa y la propiedad como derecho natural e inalienable del hombre:
Una de dos: o el impuesto proporcional garantiza y consagra un privilegio a favor de los grandes contribuyentes, o significa en sí mismo una iniquidad. Porque si la propiedad es de derecho natural, como afirma la Declaración de los derechos del hombre, todo lo que me pertenece en virtud de ese derecho es tan sagrado como mi propia persona; es mi sangre, es mi vida, soy yo mismo. Quien perturbe mi propiedad atenta a mi vida.[11]
En este caso, no es válida la función de la propiedad, puesto que es función extrínseca del hombre. “En una palabra, tuyo y mío son expresiones de derechos personales idénticos, y aplicados a las cosas que están fuera de nosotros, indican posesión, función, uso, pero no propiedad”.[12]Podemos decir que la propiedad es un concepto natural en cuanto es intrínseco de a quién pertenece, por ejemplo, existen plantas con propiedades curativas, pero no podemos decir: ese jardín es mío, puesto que naturalmente no es adherente a mi ser físico, psíquico o moral, por tanto tendrá un concepto funcional ¿para qué? O de uso ¿por qué?, por tanto, hay nulidad en la idea de la propiedad como natural al humano. Sin embargo, la propiedad ha de adquirir dicha naturaleza bajo el auspicio del Estado, que para muchos pensadores, es su única razón de existir.
Pese a la idea mutualista de Proudhon, encontramos en él y en sus escritos, una confrontación con el comunismo -comunismo al de Cabet o Blanqui, es decir, autoritario- puesto que consideraba a éste como centralizador, lo que implica la pérdida de libertad del individuo en la búsqueda constante por la misma libertad, pues el individuo debía someterse a las reglas de la mayoría, por lo que existía un ejercicio de poder y sometimiento, entonces debe mediar la posición de los contrarios, más no sintetizarse,[13]puesto que es generadora de desigualdad.
Encontraremos dentro de sus textos, no sólo la influencia de la filosofía alemana y francesa “utopista”, sino, especialmente en los trabajos referentes a la propiedad y la economía, las ideas de Ricardo, Smith, Brisot, de Warville, Bray, Hodgkins, Burlamaqui o de Vatel. Proudhon no sólo debatió con grandes teóricos contemporáneos, sino que también con viejos autores conocidos, tales como Montesquieu o Rousseau, especialmente en su idea de contrato social y; Estado y Federación que veremos más adelante.
Sus trabajos le acarrearían muchos problemas, por lo que Proudhon pisaría la prisión en más de una ocasión y el exilio. Y esto se debió a que Proudhon fue “de los socialistas más viejos, quizá el único que declaró la guerra a todo sistema cerrado, ya que había advertido que las condiciones de la vida social son demasiado múltiples y heterogéneas para poder ser apresadas dentro de un determinado molde, sin que se cometa violencia contra la sociedad sustituyéndose una vieja forma de tiranía por otra nueva”.[14]Por ejemplo, en el año de 1841 es culpado de propaganda revolucionaria, pero el tribunal de Besançon lo absuelve, o en el año de 1849 cuando a través de su periódico Le voix du peuple se dedica a lanzar ataques en contra de Luis Napoleón es condenado a prisión y se exilia en Bélgica en donde trabajará como maestro de matemáticas.
Es en estos devenires, entre los viajes y los exilios, es que Proudhon comenzó a codearse con los máximos representantes del socialismo del siglo XIX, por ejemplo Aleksandr Herzen, o Mijaíl Bakunin, ambos provenientes de Rusia; Arnold Ruge y Karl Marx, ambos alemanes exiliados que provenían de la corriente de izquierda hegeliana[15]y como ya lo mencionamos, con éste último tendría un gran acercamiento que sería roto tras las diferencias ideológicas.  En el año de 1848, fecha de mucha turbulencia para Francia, pues se sucedieron insurrecciones nuevamente y desde dos vertientes:
Uno procedía del mundo político, por tanto esencialmente de la burguesía, claramente reformadora, moderadamente republicana y raramente afectada por una sensiblería romántica respecto al «pueblo». El otro procedía como de costumbre, del pueblo bajo parisiense que ahora estaba formado por verdaderos obreros, con una élite procedente de los oficios «artísticos» (ebanistas, doradores, impresores…), y no sólo por empleados de tiendas, trabajadores de los oficios y parados […].[16]
Las circunstancias devenían ya desde el año 1845, pues Francia intentó implementar un sistema económico de libre comercio internacional, intentando copiar la fórmula a Inglaterra a quién le habría traído grandes beneficios. Aunado a la lucha de liberación de algunos países aplaudidos por Inglaterra. “La revuelta contra la opresión estaba por todas partes en Europa y la burguesía intelectual, herida por las terquedades de Luis Felipe y Guizot, se entusiasmó con estos movimientos de liberación nacional”.[17]
Al año siguiente, una serie de malas cosechas, sumado a una plaga que bajó considerablemente la producción de la patata, hizo que el precio del pan y los cereales comenzase a elevarse. Comenzaron las emigraciones hacia América[18]debido a la crisis por la que pasaba el país y no menor a esto, las políticas de Guizot se centraron en la represión de los trabajadores franceses. Comenzaron así una serie de saqueos en tiendas, mercados, panaderías y almacenes de las ciudades, se suscitaron incendios y asesinatos por parte de bandas armadas[19]y la toma de algunos castillos y zonas altas de Francia. Es en este clima que Proudhon fue elegido diputado a la Asamblea Nacional apoyado por el poeta Charles Baudeliere que en ese momento fungía como director de un periódico de tendencia izquierdista. Ya estando en el seno de la política francesa, Proudhon debate en contra de las posiciones reformistas de Luis Blanc. Discutió en contra de los diputados que se encontraban a favor de las políticas del gobierno, sintiéndose así fuera de lugar dentro de una política dogmática y que privilegiaba a los estratos más altos de la sociedad.
Mientras tanto, en las calles, los obreros que gracias al trabajo de los diversos socialistas, comenzaban a adquirir conciencia de sí mismos y de su capacidad como clase. Por su lado, Blanc manipulaba a las masas rebeldes por mediación de un obrero llamado Albert, mientras que a espaldas del mismo sector popular, Blanc maniobró a fin de beneficiar a la burguesía. Los trabajadores reclamaban trabajo, pues debido a la situación nacional, hubo cierres de empresas, y aquellos pocos que contaban con un trabajo, solicitaban la jornada de diez horas. Fue nombrada así una comisión encargada de estudiar la situación. Instalada en Luxemburgo y con la destacada figura de Luis Blanc,[20]se propuso la creación de talleres nacionales y que más tarde Proudhon rebatiría al decir que “los talleres nacionales adormecen a los proletarios sin concederles nada de lo esencial”.[21]
El 23 de junio, las revueltas en las calles fueron suprimidas por el general Cavaignac, por lo que la Asamblea aprobó y aplaudió la acometida en contra del pueblo. Proudhon será uno de los pocos en pronunciarse en contra de dicha acción, pronunciando el mismo día un discurso en el que el pensamiento de Proudhon se vio altamente radicalizado pues consideró la liquidación de la burguesía por parte del proletariado y negó la posibilidad de llegar de forma pacífica a la abolición de las clases, considerándola una utopía.[22]
Años más tarde, sobre la situación en Francia en el año de 1848, el mismo Proudhon comenta:
[…] el sufragio universal es ya ley del Estado; más por lo mismo, habiendo crecido en proporción al peligro de la agitación democrática, ha sido forzoso aumentar el ejército y dar más nervio a la acción militar. De suerte que, para precaverse contra las insurrecciones populares, ha sido necesario, el sistema de los fundadores de 1789, aumentar la fuerza del poder, en el momento mismo en que por otro lado se tomaban contra él las precauciones.[23]
El año de 1848, no sólo fue un momento de gran movimiento y agitación popular, fue de gran trabajo para el francés, pues a la vez que participaba en la Asamblea, puso en práctica sus ideas mutualistas al tratar de poner un Banco del Pueblo, a través de las influencias de una asociación de trabajadores en la región de Lyon, en la que éstos llevaban sus prácticas por medio del cooperativismo. “El mutualismo proudhoniano se basa en la asociación de productores-consumidores. Restablece como norma el cambio mutuo, es decir, el trueque de un objeto por otro equivalente,[24]esto es, por otro cuya producción represente el mismo trabajo”,[25]de esta forma se rompía con la tónica del capitalismo, puesto que se rompe con la especulación.
A su vez, el mutualismo encontraba su raíz en la negación de la propiedad, como se comentó de manera somera líneas arriba, pero sí pugna por la posesión individual de la tierra, la condición para que sea puesto en práctica el mutualismo, es que la posesión debe ser equitativa. La posesión, es pues, reglamentada -por medio de los pactos o contratos libres-, convirtiéndose en posesión humanizada con un carácter de función social[26]y en la que todos tendrán derecho al producto, según lo que cada uno haya producido. Todo esto a través de la libre asociación de los productores manteniendo la igualdad en cuanto a la posesión de los instrumentos de producción, desapareciendo así el gobierno del hombre por el hombre.[27]
Pues bien, Proudhon aseguraba que todo trabajo útil genera valor y por ende este merece una retribución. A diferencia de Marx quien pone como eje de valor y cambio al dinero:
La primera función del oro consiste en proporcionar al mundo de las mercancías el material para la expresión de su valor, o bien representar los valores mercantiles como magnitudes de igual denominación, cualitativamente iguales y cuantitativamente comparables. Funciona así como medida general de los valores, y solo en virtud de esta función el oro, la mercancía equivalente específica deviene en primer lugar dinero.[28]
Mientras que para el francés, el mercado oscila por diferentes periodos, por lo que no hay forma de determinar el valor del producto, entonces un mercado realmente libre[29]puede asegurar a cada hombre “el equivalente del valor que haya creado”.[30]Por tanto, el dinero no puede ser considerado el parámetro de valor entre mercancías. De esta forma, “Proudhon otorga al proletariado la capacidad para conseguir su emancipación con sus propias fuerzas, y la vía para la liberación pasa, antes que por una revolución, por una serie de cambios paulatinos fundamentalmente económicos a través de la construcción de una organización mutualista”.[31]
En 1849, Luis Napoleón es proclamado presidente por la Asamblea Nacional, por lo que el primero será criticado fuertemente por Proudhon a través de su periódico La voz del pueblo, considerándolo “el peor enemigo del proletariado y del socialismo”.[32]Siendo así, perseguido y condenado a prisión, teniéndose que exiliar en Bélgica. A su regreso, es detenido y llevado a prisión en Sainte-Pélagie. Estando en presidio, dedica toda su energía a la escritura, ahí redacta Confesiones de un revolucionario[33]y La idea general de la revolución, a la vez que mantenía una fluida correspondencia con la oposición a Luis Napoleón. Pero aquí se suscitaría una diferencia entre los socialistas contemporáneos a Proudhon, pues éste en algún momento propuso una alianza entre el proletariado y la clase media para derrocar al emperador.
Hacia el año de 1858, Proudhon escribe uno de los textos considerados más importantes en su vasta obra: Sobre la Justicia en la Revolución y en la Iglesia en la que a modo de contestación, responde a las calumnias hechas por Eugenio de Mirecourt, un publicista que elaboraría una biografía del pensador francés en la que lo difama. En el trabajo de más 5000 páginas, Proudhon continúa bajo su lógica de la justicia como derecho humano puro y social, contrapuesto a la idea de justicia sustentada por la Iglesia,[34]contraponiéndose así a los socialistas como Saint-Simon quienes apelaban a la necesidad de fundar una nueva doctrina religiosa, así se basase en la ciencia.
Casi a finales de su vida, escribe una de los trabajos clave dentro del pensamiento libertario: El Principio Federativo, donde lleva a cabo sus ideales y propuestas de la organización social a nivel micro y macro. La idea de la Federación nace de la lógica de los contrarios o antinomias, las cuales se han intentado describir de manera simple y somera en este texto. De forma contraria a la dialéctica de Hegel, Proudhon analiza las concepciones de Libertad y Autoridad. Conceptos de gran diferencia y que sin embargo, de forma dialéctica son irreductibles entre sí en un juego constante de cambios.
“La autoridad supone indefectiblemente una libertad que la reconoce o la niega; y a su vez la libertad, en el sentido político de la palabra, una autoridad que trata con ella y la refrena o la tolera. Suprimida una de las dos, nada significa la otra: la autoridad sin una libertad que discute, resiste o se somete, es una palabra vana; la libertad sin una autoridad que le sirva de contrapeso, carece de sentido”.[35]Es necesario que exista un equilibrio entre ambas categorías, puesto que al momento que una excede a la otra, hay una probabilidad de que se transforme en forma de opresión. Este caso en particular, niega la dialéctica de Hegel, puesto que no hay modo de que la libertad y la autoridad puedan sintetizarse al ser opuestas y la reducción de una por la otra las transforma en categorías negativas. ¿Cómo? Proudhon lleva las categorías a las definiciones de regímenes o formas de gobierno A) monarquía o gobierno patriarcal, a) comunismo. Recordemos que para el filósofo francés, el comunismo es una forma de gobierno en la que el individuo a de someterse a la voluntad de la mayoría, siendo así coartado de todas sus libertades individuales, propuesta hecha por Blanqui o Babeuf y en la que ejemplifica las dos vertientes de sus categorías, una basada en la autoridad absoluta que niega la libertad y, la otra basada en la libertad que termina por negarse a sí misma al negar la libertad del individuo.
Los otros dos regímenes son: B) democracia y b) la anarquía o el gobierno de sí mismo. A diferencia de otros pensadores, Proudhon es el primero que sienta las nuevas bases de la definición política, filosófica y económica de la anarquía, sacándola de su acepción negativa y redirigiéndola. Sin embargo, como toda organización política, la anarquía, a la vez que es la mejor de las posibilidades de régimen, cuenta, a su vez, con diversas contradicciones. Concluye finalmente, que ninguno de los regímenes ha tenido la posibilidad de desarrollarse de forma plena, ni gobiernos con autoridad total, ni con libertad absoluta.[36]
Los Estados se transforman en entes voraces, contrarios a la posición de Thomas Hobbes, en la que el Estado es quien regulará las relaciones sociales, que busca, a través de la violencia y el sometimiento, la anexión de territorios que le permitan ser cada vez más grande y poderoso. El absolutismo estatal es la forma en que el Estado mismo se reafirma frente a sus gobernados con la conjura de “las leyes del hombre”, llevando así a la limitación de la libertad. Por tanto, los insurrectos no han de revelarse contra la autoridad, sino contra la libertad misma disfrazada de justicia, de leyes, contra la libertad que gozan los grandes señores y que se le es negada al pueblo.[37]
A todas estas razones, Proudhon antepondrá la idea de Federación, colocando todo el poder en la capacidad popular. El humano tiene en sí la capacidad de la autoorganización, pero la ignorancia y enajenación a la que ha sido sometido lo inclina a delegar esa gran capacidad y poder en dirigentes, que más ilustrados, se aprovechan de las masas. “El pueblo, por su inferioridad y su constante estado de apuro, formará siempre el ejercito de la libertad y del progreso el trabajo es por naturaleza republicano,[38]lo contrario implicaría contradicciones”.[39]
El postulado federativo de Proudhon ha de contrariarse, no sólo en la dialéctica alemana de Hegel, sino que ha de contraponerse en las formas políticas de Hobbes, Montesquieu, Malthus y Rousseau, puesto que optan por un ente regulador que a su vez estará concentrado en una forma de gobierno, al mismo tiempo dividido en tres poderes que contrarresten el poder de la corona, pero centrados en un gobierno estatal. Para Proudhon, el federalismo es la máxima forma organizativa social basada en la libertad y no en la delegación de ésta, el pacto, o contrato que realiza el individuo, no lo esclaviza ni lo perpetúa a la sociedad, sino que le permite deshacer el contrato en el momento en que los beneficios no satisfacen ya a los pactantes.
La federación significa la disgregación del poder que se atomiza en municipios y comunas relacionados entre ellos por estructuras horizontales. La tierra, los animales e incluso las industrias son gestionados por la colectividad que establece relaciones de intercambio con otras municipalidades. Así, se ve inevitable o incuestionable la supresión del Estado porque no tiene ninguna función.[40]Efectivamente, por medio de la federación, los actores principales han de ser los mismos pobladores actuando e interactuando en las decisiones que les afectan, por decirlo así, es aceptada la idea de la democracia directa. El mismo Proudhon concluye que en la idea de Federación han de concentrarse los tres aspectos más importantes de su pensamiento: economía/Federación agrícola industrial; política/Federación política o Descentralización y la Federación progresista.[41]Arrebatando de este modo, todo monopolio estatal, basándose en el trabajo mutuo concentrado en la justicia.
El 19 de enero de 1865 Proudhon moriría en Passy, dejando tras de sí una vasta obra póstuma, tal vez la más importante como testamento de su pensamiento el texto De la capacidad política de las clases obreras y dejando inconcluso su trabajo: Teoría sobre la propiedad.
Pierre-Joseph Proudhon fue un hombre antes que nada, que cometió errores y que en este siglo XXI se le siguen reprochando, sin embargo, es necesario situarlo en su momento histórico, pues en muchas ocasiones solemos descontextualizar las ideas al intentar forzarlas a nuestro tiempo, y a la vez es necesario hacer notar que los trabajos de muchos socialistas, en toda la extensión del significado, así como sus ideas, tienen una gran vigencia que sería necesario volver a estudiar con detenimiento.
Finalmente, podemos notar que las ideas de la Revolución de 1789, y todo lo que contrajo con ella: un sistema económico, político y social contrapuesto al feudalismo que abarcó la edad media, sus ideas pedagógicas basadas en la tónica del capitalismo, fueron factores que permitieron el nacimiento de las ideas socialistas. Todo este proceso tuvo grandes afectaciones en el mundo moderno y particularmente en México. Francia tuvo una influencia excesiva en nuestro país y que serán analizadas en el segundo capítulo de este estudio, las ideas de la Revolución y el liberalismo, el pensamiento socialista utópico estarán presentes en las relaciones y formas organizativas de las sociedades urbanas y agrícolas de México.
 
 
Bibliografía

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Cole, George, Historia del pensamiento socialista. Los precursores, México, Fondo de Cultura Económica, 3ª ed., 1964, vol. I.

Cuevas, José, “El marco histórico del anarquismo: la práctica” en José Cuevas, Anarquismo y educación. La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria, Madrid, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2003, pp. 41-69.

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Goubert, Pierre, Historia de Francia, Barcelona, Editorial Crítica, 1987.

Gurvitch, Georges, Los fundadores franceses de la sociología contemporánea: Saint-Simon y 

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Rocker, Rudolf, La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo, México, Ediciones Estudios Sociales, 1945.

Tomassi, Tina, Breviario del pensamiento educativo libertario, Cali, Editorial Otra Vuelta de Tuerca, 2ª ed., 1988.


[1]En su trabajo llamado “La prehistoria del anarquismo”, Ángel Cappelletti menciona que anteriormente existieron sociedades que trabajaron y se organizaron bajo el anarquismo práctico, por llamarlo de alguna forma, desde la antigua Grecia, hasta regiones Chinas, sin llamarse meramente anarquistas. Se les denomina libertarias por sus tendencias hacia el mismo anarquismo y su forma organizativa. Esto tampoco implica que no contaran con una teoría propia, por el contrario, tanto las prácticas como las teorías fundadas, permitieron cimentar las bases de lo que se denominaría anarquismo como concepto y definición. Vid. Capítulo 1: “Oriente, Grecia y Roma”, pp. 13-47.
[2]Cuevas, “Marco”, 2003, p 4.
[3]Cappelletti, Ideología, 2010, pp. 64-65.
[4]Tomassi, Breviario, 1988.
[5]Gurvitch, Fundadores, 1970, p. 117.
[6]Esta dialéctica ha sido mal comprendida por muchos pensadores e historiadores, pues se pensaba que Proudhon había realizado una lectura errónea de Hegel, sin embargo, es años después de desarrollar las antinomias que el francés se introduce en la lectura del filósofo alemán y esto por influencia de Bakunin, lo que lo llevaría a desarrollar una dialéctica original. Por ello es necesario conocer esta posición dentro de su vasta obra para la comprensión de su dialéctica.
[7]Cappelletti, Ideología, 2010, pp. 71
[8]Gurvitch, Fundadores, 1970, p. 139.
[9]Cabe mencionar que en “¿Qué es la propiedad?” Proudhon analiza esta situación desde la posición jurídica, sería hasta la publicación de “El sistema de las contradicciones económicas” que analizaría la cuestión de la propiedad desde un punto económico.
[10]Cuevas, “Marco”, 2003, p. 50.
[11]Proudhon, Propiedad, 2010, p. 49.
[12]Ibid., p. 62.
[13]Cappelletti, Ideología, 2010, p. 71.
[14]Rocker, Influencia, 1945, p. 25.
[15]Tomassi, Breviario, 1988.
[16]Goubert, Historia, 1987, p. 254.
[17]Ribard, Historia, 1941, p. 205.
[18]Goubert, Historia, 1987, p. 255.
[19]Ibid.
[20]Ribard, Historia, 1941, pp. 209-210.
[21]Proudhon citado en Cappelletti, Ideología, 2010, p. 69.
[22]Ibid.
[23]Proudhon, Principio, 1985, p. 130.
[24]Aunque esto no es del todo cierto, puesto que Proudhon no se oponía a la venta de los productos siempre y cuando la venta o el cambio de dicho producto sea lo más equivalente posible. Debía existir necesariamente esta equivalencia, puesto que el valor de uso y el valor de cambio, así como la oferta y la demanda oscilan, esto es, que no puede haber un valor fijo.
[25]Cappelletti, Ideología, 2010, p. 26.
[26]Gurvitch, Fundadores, 1970, pp. 128-131.
[27]Ibid.
[28]Marx, “Dinero”, 2011, p. 115.
[29]Refiérase, desde la idea proudhoniana, a la posibilidad de vender e intercambiar productos sin coacción, evitando la especulación y la centralización de éstos o de la propiedad.
[30]Cole, Historia, 1964, p. 214.
[31]Cuevas, “Marco”, 2003, p. 51
[32]Ibid., p. 69.
[33]Cuvillier, Proudhon, 1986.
[34]Cole, Historia, 1964, p. 215 y Cuvillier, Proudhon, 1986, pp. 319-328.
[35]Proudhon, Principio, 1985, p. 29.
[36]Ibid.
[37]Ibid.
[38]Tomando el concepto de republicano no desde su origen político, sino etimológico, Res-Pública, la cosa pública.
[39]Ibid., p. 67.
[40]Marin, Anarquismo, 2015, p. 85.
[/url][url=file:///C:/Users/Cesar/Documents/trabajos%20(A)/proudhon%20esbozo.docx#_ftnref41][41]Proudhon, Principio, 1985.                                




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