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Nuevo gobierno, misma lucha. Una opinión anarquista sobre AMLO
#1
[Imagen: 20181130120848-f2d797b6-me.jpg]

Mil veces lo hemos dicho los anarquistas: ningún gobierno es capaz de satisfacer a todo el pueblo. En primera porque su misma característica de gobierno le opone al pueblo en tanto que sirve únicamente a los intereses del capitalismo; y aún cuando tratara de servir a los intereses del pueblo, estos son tan variados y a veces hasta contrarios, que no se puede dar una medida o acción común a todos.
Son directamente los pueblos los que saben mejor sus necesidades, riesgos y virtudes, y son sólo ellos los que pueden y deben determinar sus acciones, porque nadie los conoce mejor que ellos mismos.
Así, el gobierno que se estrena este 1º de diciembre de 2018 lo hace con el pie izquierdo, dando desde antes de tomar las riendas del Estado mucho de qué hablar por la ruptura de sus promesas de campaña (que a nosotros no nos asombra que suceda) y por más que esto, por el avance (1) en dirección contraria a lo que había prometido.
Los sexenios anteriores, con sus escándalos de corrupción e injusticias, dieron eco a las denuncias de AMLO de la corrupción gubernamental y de la “necesidad de un cambio”
Las reformas de Peña Nieto, sobre todo, trabajaron sin quererlo a favor de la campaña de MORENA y de AMLO: estos demostraron que el Estado se servía con la cuchara grande reprimiendo todo intento de protesta popular. El despilfarro escandaloso de la Casa Blanca, los contratos millonarios a empresarios privilegiados por EPN, los 3.000.000.000 de pesos perdonados a Televisa, la desaparición de los 43 de Ayotzinapa y la opulenta vida de la esposa de EPN y sus hijas fueron clavos para el ataúd del priísmo y puntales para la campaña de AMLO.
30 millones de personas dieron una amplia victoria a AMLO, esperando de él un cambio que hiciera las cosas de manera contraria a los sexenios anteriores.
Las promesas de campaña deslumbraron a algunos, y otros no esperábamos nada de ningún Estado. Pero los que esperaban algo de AMLO este les ha dado completamente la espalda.
No significa absolutamente ninguna mejora el duplicar las pensiones a los adultos mayores cuando el costo de la vida ha aumentado y seguirá aumentando, en parte por el atraso económico dejado por EPN, pero también por la subida de la gasolina que, aunque AMLO prometió detener, no se detendrá en modo alguno según ya se ha declarado.
No significa tampoco nada dar becas a los estudiantes cuando sus padres sigan ganando una miseria, pues aunque la ayuda mejorará ciertamente un poco la economía de los padres, es como si a quien carece de zapatos se le entrega solamente la suela de un zapato sin entregarle siquiera la parte restante y dejando el otro pie descalzo: sus migajas no son suficientes.
De nada sirve al obrero sumido en la miseria y en la explotación la siembra de árboles maderables y frutales.
Se dice que por primera vez un gobierno realiza consultas pidiendo la opinión de los ciudadanos porque al ser un gobierno liberal se apoya sobre todo en las masas populares, pero sus consultas son un burdo engaño.
Consultan sobre el NAICM, que finalmente no se construirá en Texcoco, sino en Santa Lucía ¿Se consultó a la gente de Santa Lucía si querían la obra? No, se consultó solo a unos, y a otros se los ignoró.
Además, la consulta no fue más que a una ínfima parte de la población, dejando una parte de la participación de Texcoco en una minoría absurda, siendo que son estos precisamente los mayormente interesados en el tema por lo que a sus vidas afectaría.
Se realizó la consulta también por el Tren Maya, con la participación de ni siquiera un millón de consultados… de más de 135 millones de mexicanos.
Estamos hablando que en esta consulta solamente un 1.3% de la población participó, de los cuales el 89% aceptaron el proyecto de AMLO. En otras palabras, el 1% aproximadamente de la población dio a AMLO la aprobación de su proyecto… siempre y cuando la consulta no haya sido amañada.
Pero además de estas burlas al pueblo hay un asunto mucho más grave que parece que se deja de lado, deslumbrados por los focos de una supuesta participación popular que no existe: el pueblo llano, esos casi 85 millones de mexicanos que viven en condiciones de pobreza no se ven beneficiados ni por el NAICM ni por el Tren Maya y apenas de una manera ridícula por el aumento a la pensión de los adultos mayores (2).
Asuntos que realmente nos afectan, como el precio de la gasolina, de la canasta básica, el costo del metro, el transporte público en ruinas, inseguro y raquítico, no es llevado a consulta.
Primero los proyectos que dejen bien al nuevo presidente con los empresarios, con los capitalistas, con los que realmente mandan en el país, y después (y esto es muy dudoso aún) los trabajadores, los pobres, los que solamente utilizó para llegar al gobierno y que, una vez ahí, hace a un lado (3) porque ya no le son útiles.
Nada hay en el nuevo régimen que los otros le puedan envidiar: promesas incumplidas, impunidad desvergonzada que haría que Calígula, el emperador romano, se sonrojara de vergüenza, desfalco descarado de los fondos públicos, apoyo del Estado en las fuerzas armadas (4), miles y millones de personas en condiciones de pobreza ante los pomposos cuerpos de Estado austeros ganando el presidente de México 108 mil pesos mensuales y el obrero 80 pesos diarios de salario mínimo, un pueblo explotado y encorvado por la miseria provocada por los grandes burgueses como Slim y los empresarios de los que se rodea AMLO y que serán sus asesores políticos, y para mayor burla de quienes creyeron en él, montones y montones de expriístas que ahora son de MORENA.
Algunos durante la campaña presidencial creyeron ingenuamente en que realmente AMLO representaba un cambio y se lanzaron en manada (sic) a apoyarlo en todo lo que dijera y aún en lo que no dijera.
Personajes de la derecha se apresuraron a maquillarse de izquierdistas y fueron aceptados por AMLO; el mismo PRI cambio los colores tricolor por los colores de MORENA, y AMLO los aceptó; todos los grandes criminales, los saqueadores del país, los que aplaudían a mano abierta reformas que sumían más en la miseria al pueblo, se apresuraron a cambiar de piel como los camaleones y hablaron de austeridad, porque era lo que se venía; los medios de comunicación que antes aplaudían al priísmo se apresuraron a mudar de piel como las serpientes y hablar con respeto del próximo presidente; incluso dentro del izquierdismo pseudo revolucionario del socialismo algunos aplaudían a AMLO cuando se enfrentaba a los candidatos del PRI, del PAN y a los independientes… y no hemos de olvidar tampoco que en esta fiesta de la democracia otros se tragaron el cuento democrático y se lanzaron a intentar participar en las elecciones en la búsqueda de la presidencia, como es el caso de los zapatistas con Marichuy al frente.
AMLO prometió el combate firme y frontal a la corrupción, y muchos también le creyeron. ¡Banas esperanzas!
¡La corrupción es parte esencial del sistema político, son los glóbulos rojos del cuerpo estatal! Es la manera en la que se firman grandes contratos; la forma en la que se puede hacer una gran campaña en los medios de comunicación a favor del Estado mexicano ocultando todo el desfalco que diariamente se da en los todos los niveles de gobierno; es la manera en la que el crimen sigue campando a sus anchas en México; es gracias a ello que existen monopolios en los medios de comunicación, en la construcción, en las comunicaciones; es la manera en la que grandes criminales andan libres y gozan de buena fama; es gracias a ello que EPN se puede amparar contra alguna detención al término de su gobierno (lo que ya indica culpabilidad) sin que nadie piense detenerlo.
¡Ingenuidad humana, que cree en la bondad de sus verdugos que se castigan unos a otros!
… pero apenas llegado a ser elegido presidente electo AMLO (incluso desde antes) se apresuró a declarar que no encarcelaría a Peña Nieto ni a los presidentes anteriores.
Y esto no se debe precisamente a los deseos de AMLO por mantener una estabilidad en México ¡Ilusos quienes le creen!
México, cualquiera lo puede advertir, está sumido en la violencia, la miseria, la impunidad, la injusticia, los asesinatos a plena luz del día, la corrupción descarada, la explotación brutal, el feminicidio, la violencia cotidiana de la policía y del ejército ¿A qué estabilidad se refiere AMLO?
El pueblo no conoce esa estabilidad, y la impunidad garantizada a EPN y demás presidentes no es más que otro capítulo más de esa inestabilidad que se vive en México. Detrás de la impunidad que AMLO le garantiza a quienes han saqueado al país no está el buen deseo de mantener la estabilidad de México, sino un pacto entre quienes saquearon al pueblo y quien se alista para saquearlo de manera más disimulada, dando con ello fortaleza al Estado mexicano.
Porque el Estado mexicano no goza precisamente de credibilidad, y la llegada de AMLO con sus propuestas burdas de apoyo al pueblo y de consultas, no busca más que recoger los pedazos de la credibilidad del Estado mexicano y juntarlos para que la gente vuelva a tener confianza en las instituciones ¡No sea que el pueblo se salga de su control y reclame para sí lo que les pertenece: todo!
Sin embargo la llegada de AMLO se hace con una mediana (y cada vez más en declive) credibilidad y fanatismo de algunos.
Los anarquistas, los únicos o de los únicos que nunca se tragaron el cuento, fueron entonces tachados de utópicos, de poco prácticos, de ilusos por esperar la llegada de la sociedad anarquista y no apoyar el cambio que se vivía en el ahora.
AMLO llegó a la presidencia por una mayoría aplastante ante sus demás contrincantes, y mientras algunos extasiados se sentían realizados por haber alzado a AMLO al poder, los anarquistas seguían afirmando que ningún gobierno puede ser bueno, precisamente por su condición de gobierno y la dicotomía que ello genera (gobernantes/gobernados).
Y como la historia lo demuestra, las mayorías no siempre tienen la razón, y los anarquistas que se mantuvieron en sus posiciones han acertado, pues no podía ser de otra manera cuando de un gobierno se trata: AMLO, el ultraizquierdista de antes, se fue aminorando y de rojo pasó a ser naranja, luego amarillento, hasta llegar a blanco.
Las posiciones actuales de AMLO no son para nada las que sostenía en su campaña. Todo mundo se puede dar cuenta de eso.
No tiene nada de extraordinario negar que cualquier gobierno pueda ser bueno, eso es una lección de la historia; lo extraordinario es que con la historia en la mano haya quienes aún se crean el cuento de que puede haber buenos gobernantes.
AMLO enfrenta ahora, hoy mismo 1º de diciembre, la oposición, porque como dijimos al inicio de este breve texto, ningún gobierno puede dar satisfacción a todos, y ya que ha comenzado el nuevo gobierno, comenzará también la oposición.
Pronto veremos dos contextos: o los reclamos doblan al gobierno exigiendo cada vez más y debilitando la fuerza del Estado, o este hace oídos sordos a los reclamos populares afirmando su autoridad incluso reprimiendo las manifestaciones de reclamo.
Veremos como también la impunidad policial y del ejército que AMLO ha querido sacar a las calles se realiza sin responsabilidad alguna.
Este espectáculo que, sin jugar a ser profeta, se avista ya en el horizonte más próximo, creará condiciones en las cuales los anarquistas deben agudizar las diferencias entre el pueblo y el gobierno, endurecer más la polarización de manera que el pueblo sepa reconocerse a sí mismo como opositor al Estado.
El panorama puede resultar desalentador por la aceptación popular que de momento aún goza AMLO, pero es esperanzador cuando se ve que la ilusión puesta en él no será próximamente más que la loza que sepulte toda esperanza en su gobierno.
La desilusión vendrá pronto (5), compañeros y compañeras, y es preciso organizarse, federarse, difundir, propagar aquí y allá que jamás el gobierno es ni ha sido el amigo del pueblo, sino su verdugo.
No basta con haberse mantenido dignos al no apoyar a AMLO, es preciso adelantarnos a lo que vendrá y aprovechar la desilusión que AMLO generará para encaminarla hacia la rabia y rencor a toda forma de Estado.
Es preciso que el pueblo no se desgaste más en esperanzas inútiles, es necesario que comience a ver al enemigo en quienes antes apoyaron: esa es la tarea que tenemos antes, hoy, mañana y siempre.
 
Erick Benítez Martínez. 1 de diciembre de 2018
 
 
Notas:
 
1.- Podríamos aquí discutir si es un avance o un retroceso lo que ha hecho AMLO. En mi opinión es un avance, porque todo Estado tiende a militarizarse para mejor control de la población, a dar pequeñas migajas para contener a las masas y asegurarse, con estos dos actos, una estabilidad política. Es la naturaleza de todo Estado, y por esto no es un retroceso, sino un avance en su andar.
2.- Véase además el chantaje que hace AMLO aprovechándose de la miseria popular: ¿Qué tienen o pueden tener de común la construcción de un tren turístico con la pensión a los adultos mayores, la siembra de árboles frutales o las becas a los estudiantes? Ninguna. Y sin embargo estos dos últimos temas fueron añadidos a la consulta del 25 de noviembre sobre el Tren Maya, y ello tiene su lógica.
¿Quién iba a negarse a asistir a participar en la consulta cuando se pone a discusión una pequeña ayuda a los estudiantes y adultos mayores? Y en medio de esto les ponen la construcción del Tren Maya, es decir, la estrategia del dulce y el garrote: te enseñaré el dulce, pero para darte con el garrote.
Es un vil y vulgar chantaje a los adultos mayores y a los estudiantes. La misma estrategia del PRI de las despensas, pero de manera más disimulada.
3.- Véase el descaro de AMLO en la entrevista del 21 de noviembre de 2018 con Ciro Gómez Leyva (objeciones aparte) donde ante el cuestionamiento de encarcelar a los expresidentes AMLO responde que no los va a encarcelar pese a que decepcione a sus votantes porque, dijo, No me importa. Tampoco nos sorprende esta actitud: como buen político burgués, AMLO también pisotea todo lo que prometió una vez llegado al poder político y, lección de la historia, no es el primero ni el último en hacerlo: la historia está plagada de miles de ejemplos en los que todos los gobernantes hacen exactamente lo mismo, sin importar si son gobernantes de izquierda, de derecha o del propio marxismo.
4.- Hemos dicho hasta el cansancio que las fuerzas armadas no son parte del pueblo, y lo decimos porque son precisamente estas fuerzas el pilar más fuerte que tiene el Estado para asegurar su existencia y obediencia. ¿Qué sería del Estado sin estas fuerzas armadas cuando el pueblo se indignara y fuera directamente a abofetear a los gobernantes o colgarlos de los postes por sus manejos terriblemente injustos? A la vuelta de la esquina el pueblo se desharía de los gobiernos y cejaría la injusticia en el mundo pero, defendidos por las fuerzas armadas, el Estado se impone no por consentimiento, sino por la fuerza, sobre el pueblo trabajador.
5.- Después de décadas de gobierno priísta en el 2000 Vicente Fox asumió el poder desilusionando también a quienes le apoyaron; Calderón no levantó ninguna esperanza, pero siendo continuidad del PAN el gobierno vivió ente Fox y Calderón 12 años de gobierno panista. En el 2012 EPN toma de nuevo el gobierno por el PRI.
Ahora, con MORENA, la credibilidad institucional se juega la última carta con el pueblo.
AMLO defraudará también las aspiraciones populares, y habiendo probado el gobierno del PRI (centro derecha) del PAN (derecha) y de MORENA (izquierda), al pueblo no le queda más que luchar por sí mismo, advertido de que ninguna forma de Estado es aliado del pueblo.
Esa desilusión que se anuncia no solamente es la desilusión de AMLO y MORENA, sino de las instituciones gubernativas en general.
Es una desilusión acentuada que abrirá una brecha, si se produce (y todo anuncia que se producirá), que será un terreno aún más fértil para el anarquismo.





Firma de Santiago Salvador Franch [Imagen: tumblr_nh0lt6xr8X1tf767po1_500.gif]

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