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Falsas concepciones del anarquismo
#1
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[Imagen: foto-organizacion-sin-autoridad.jpg]
 
Pareciera absurdo escribir este artículo, pero dado que se repiten por propios y extraños constantemente frases y conceptos sin que muchos de quienes las repiten se molesten en investigar lo que dicen, se precisa entonces escribir el presente artículo.
La autoeducación es parte de la militancia, quizá la más importante; saber de lo que hablamos en todo momento, comprender lo que queremos, es algo vital para poder defender las ideas.
Sobra decir, por si acaso hiciera falta, que en el presente artículo no se toman filias ni rechazos sobre ninguno de los conceptos aquí descritos. No es ni el espacio, ni es el motivo del artículo tomar partido por alguno de los siguientes conceptos. Se definen solamente siendo todo lo neutral que me sea posible.
Vaya también por decir que algunas apreciaciones valiosas sobre estos mismos temas ya la han realizado los compañeros de las JJLL en sus dos documentos: “Falsos mitos del anarquismo: organización y violencia” y “Falsos mitos del anarquismo: acción directa y autogestión”
Van pues algunas apreciaciones.
 
-Acción directa: fue un concepto acuñado sobre todo por el llamado “sindicalismo revolucionario” francés, que posteriormente influiría de manera potente al anarcosindicalismo español. Iba enfocado a que los conflictos obrero-patronal se resolvieran sin intermediarios, es decir, los propios obreros deben luchar sin dirigentes o representantes.
En éste sentido la acción directa y el anarquismo van fuertemente unidos, y se comprenderá mejor al explicar los principios de la acción directa y ejemplificarlos:
Indica que los conflictos o problemas se resuelvan por los directamente involucrados, sin intermediario alguno, como hemos dicho antes en referencia a los conflictos obreros y que aplica en general a toda acción que se pretenda directa.
Es decir, solucionar por ejemplo de un conflicto entre obreros y patrones sin que los primeros tengan representantes y acudan al puesto de trabajo a declarar huelga, o incluso llegar al sabotaje (concepto que definiremos también más adelante) es una acción directa, pero no solamente se reduce a ello. La acción directa tiene más campo de acción si la entendemos en su significado original: los actos sin representatividad alguna.
Al luchar los anarquistas por la revolución social sin jefes ni dirigentes, no hacen sino apelar también a la acción directa.
Al no desear la representación en un Estado, o por mejor decir, al luchar por la destrucción del Estado (organismo centralista y representativo), no se hace sino luchar por la acción directa. En otras palabras, porque sea el propio pueblo sin gobernantes quien decida sobre sus destinos, siendo el protagonista de sus aciertos y errores. En este sentido incluso el federalismo, al enlazar a las partes involucradas en lazos de solidaridad y acciones recíprocas, apela a la acción directa, que encuentra en el anarquismo su más fiel expresión en cuanto es una serie de ideas donde no existe la representatividad y se lucha por la libertad integral sin gobernantes ni gobernados.
Sin acción directa, es decir, sin acciones frontales, directas entre las partes directamente involucradas, se caería en la representatividad, en el centralismo de las funciones, en la dirigencia, y ello lleva directamente camino al Estado y la autoridad.
La acción directa tiene que ver, pues, tanto con el anarquismo como con el federalismo, y estos a su vez son fundamentos que dan a la acción directa las posibilidades de acción.
Curiosamente suele entenderse por “acción directa” los actos violentos. Terrible error interpretativo.
Reducir las ideas y la propia acción directa a la acción violenta no puede sino beneficiar al poder. Nada mejor para el Estado que presentarnos como grupos violentos sin nada constructivo.
La mejor forma de alejar al pueblo del anarquismo es precisamente dar esa apariencia de violencia sin sentido. No porque la violencia anarquista no tenga sentido precisamente, sino porque los medios de comunicación están al servicio del Estado, y éste da una cara de sus enemigos que nunca es la correcta.
Poco o nada nos importa a los anarquistas la opinión del Estado y sus medios de comunicación. Nunca dirán estos lo que realmente es el anarquismo. Esto es verdad.
Pero también lo es que el pueblo tiene un acceso mucho más grande a sus medios que a nuestra pobre prensa ¿no es eso evidente?
El anarquismo, la acción directa, son conceptos demasiado grandes y valiosos como para reducirlos de esa manera.
Los anarquistas si bien apelan a la revolución violenta (pues la burguesía no dejará sus privilegios de buena manera), han sido siempre muy cuidadosos de la utilización de esta por ser una herramienta peligrosa y que comúnmente es utilizada en forma errónea.
Una prueba de ello es cuando (no siempre y cada vez menos por fortuna) en vez de trabajar en las bases, de crear organización, propaganda y agitación, solamente se reducen las ideas anarquistas a enfrentamientos con la policía.
Si bien estos son inevitables puesto que son estos cuerpos de sicarios los defensores de quienes pretendemos derrotar, no son los enfrentamientos, pero para nada, ni los fundamentales ni las bases del anarquismo.
La acción directa, pues, tiene un significado anarquista, federalista, organizativo y libre.
Hablemos de pues de estos conceptos: las acciones violentas.
 
-Sabotaje: se refiere a actos violentos y no violentos.
En un conflicto con la patronal, descomponer premeditadamente la maquinaria es sabotaje. Incendiar materias primas de la burguesía es también sabotaje.
Destruir fuentes de electricidad de una dependencia, sea del Estado o de la patronal, es también sabotaje.
Aunque estos actos pueden ser hechos por medio de los propios interesados (y entonces es acción directa) no deben confundirse términos, pues un sabotaje lo puede hacer también la parte contraria del conflicto. En el caso de la patronal el sabotaje lo pueden realizar gente pagada para ello, pues el patrón nunca se arriesga a sabotear los locales obreros, sino que paga para que lo hagan.
En el caso del Estado ha habido muchos casos en donde la policía ha saboteado en forma de incendio casas ocupadas, o realizan corte de luz, etc., es decir, no lo hacen directamente los interesados en un conflicto siempre, a veces hay intermediarios.
Si bien del lado de los anarquistas siempre son los propios anarquistas quienes mediante la acción directa emplean el sabotaje, conviene no mezclar conceptos.
 
-Insurreccionalismo: se refiere a un acto de carácter insurreccional, y para comprenderlo hay que apelar a la historia, la cual nos dará brillantes ejemplos de insurreccionalismo.
Varios ejemplos nos da la historia sobre actos insurreccionales.
 
España:
-Los alzamientos del 8 de enero de 1933
-El alzamiento de Casas Viejas igualmente en enero de 1933 (apenas 2 días del alzamiento anterior)
-Los alzamientos revolucionarios del 8 de diciembre de 1933
-El alzamiento de Asturias en 1934
-El alzamiento en la madrugada del 19 de julio del 36
Ello solo por nombrar los hechos más significativos y relacionados al anarquismo. Quedarían, claro, los actos durante las últimas dos décadas del siglo XIX en España y otros varios del XX.
 
Rusia:
-El alzamiento de 1917
-El alzamiento posterior en Ucrania de campesinos con Makhno al frente.
Sería el primero el más significativo, si bien antes se sucedieron otros.
 
México:
-Huelga de Cananea en 1906. Si bien el alzamiento no fue propiamente con armas (o con muy pocas), fue un alzamiento obrero en toda la extensión de la palabra pues fueron masas de trabajadores quienes se levantaron.
-Huelga de Rio Blanco. Si bien tampoco hubo armas de por medio o muy pocas, los sucesos de alzamiento popular son significativos de insurreccionalismo.
-Alzamiento revolucionario de 1910.
-Alzamiento magonista de Mexicali en enero de 1911. Fueron los anarquistas quienes se lanzaron a esta campaña.
 
Tenemos un patrón común a todos estos movimientos insurreccionalistas: son movimientos donde es el pueblo quien se levanta en armas, no un grupo de 5 o 7 personas.
Un disturbio fue siempre un disturbio; un atentado contra un banco fue siempre sabotaje; una insurrección es otra cosa, y la historia lo prueba ampliamente.
Podríamos incluso profundizar en la etimología de la palabra: insurrección proviene de insurrectio, insurrectionis, del verbo insurgere (intentar levantarse), cuyos prefijos son in (al interior de, iniciar una acción) surgere (levantarse, acción de surgir). Es también sinónimo de sublevación.
A su vez sublevación proviene de sub (debajo) levare (levantar), es decir, la acción de levantar desde abajo algo que está siendo oprimido.
Ambas definiciones nos dan la imagen de levantar un todo, o por lo menos una generalidad de ese todo. No se refiere a un fragmento de. Obviamos que no se interpretará esto como la espera de una revolución insurreccional mundial, porque esto son puras logomaquias.
Si lo vemos desde el punto de vista filosófico daremos con la conclusión de que sí el insurreccionalismo significa levantamiento, este debe provenir de manera general o masiva por lo menos. Lo mismo podemos decir de la palabra sublevación.
Siendo los actores del acto humanos, y siendo el ser humano un animal social, no puede hablarse de levantamiento si no es en conjunto, es decir, sino es el pueblo en masa quien se levanta, sino de forma total, si de forma masiva.
Si bien los individuos son por lo regular conductores de acciones masificadoras, estas acciones no pueden tomar el nombre de una cosa sino hasta cuando se concretan. Definir una cosa como tal cuando no se ha realizado equivale, por lo menos, a una injusticia lingüística.
Vano sería profundizar más en el tema. Me parece que los hechos históricos son un cristal con el cual se puede valorar el significado de la palabra.
 
Plataformismo: es ridículo que nos veamos tentados a definir este concepto, pero dado que lo hemos visto expresado muchas veces como sinónimo de organización (y ésta como centralismo) nos vemos precisados a definirlo.
No, no se debe entender por plataformismo una plataforma. Si bien una plataforma puede ser centralista cuando esta es la estructura organizativa y esta a su vez puede ser coptada por individuos y centralizada, el plataformismo es una cosa aparte.
Por plataformismo se entiende el documento “Plataforma organizacional de los comunistas libertarios”, realizada en Francia por el grupo Dielo Trudá, entre los que destacan Néstor Makhno y Piotr Archinoff.
Al margen de las críticas que debida y acertadamente se hicieron a dicho documento, el plataformismo es el tipo de organización que plasmaron en tal propuesta los exiliados rusos anarquistas.
Las características de dicho movimiento y como bien fueron analizadas en su momento, contienen ciertos rasgos que lo dirigen hacia el centralismo, pero no debe de ninguna manera pensarse que el plataformismo es una plataforma como tal y a la manera simple de entender esto.
El documento debe comprenderse en su debido contexto: la traición bolchevique y el posterior exilio de los anarquistas rusos. Era aparte una propuesta, la reacción a los acontecimientos a los que los anarquistas rusos exiliados se vieron arrastrados.
Por otro lado, confundir organización con centralismo es otro error tremendo.
El federalismo, parte neural de las ideas anarquistas, da tintes distintos y en realidad verdaderos al concepto de organización.
La organización apela al concepto órgano, y éste a su vez está compuesto por individuos que hacen funcionar dicho órgano entre todos, es decir, federativamente.
Una organización centralista no precisa de la participación de los individuos, no apela a ser un órgano, un todo compuesto por partes, sino más bien a ser un lastre jalado por una parte dirigente. En este sentido aunque se llamen organizaciones poco o nada tienen de ello.
Si nos referimos a la organización como concepto organizativo, es decir, de poner en orden determinadas cosas o poner en actividad otras tantas, en otras palabras (y si entiendo bien la etimología de la palabra): órgano (estructura) izar (convertir en, poner en práctica) tendremos que una organización que se jacte de ser tal, es horizontal, federativa, asamblearia y libre, ajena a las dirigencias.
Tenemos entonces que ni el plataformismo es una plataforma como tal, ni mucho menos cualquier organización es necesariamente centralista.
 
Propaganda por el hecho: se trata de otro concepto que suele utilizarse de manera fácil, pensando que ello es simplemente el mero hecho violento.
Aunque inicialmente se refería el concepto (propuesto primero por Malatesta y Carlo Cafiero en 1876) a que más que la simple propaganda se hiciera agitación de manera más dura y por lo tanto más efectiva, a finales del siglo XIX el término que en un inicio incitaba a una acción más dura en vías de un hecho insurreccional, derivó en atentados individuales.
El documento al que hacemos referencia de 1876 apareció en el Boletín del Jura, y decía lo siguiente:
 
“El hecho insurreccional destinado a afirmar los principios socialistas mediante la acción es el medio de propaganda más efectivo y el único que sin engañar y corromper a las masas puede penetrar hasta las capas sociales más profundas y atraer las fuerzas vivas de la Humanidad a la lucha mantenida por la Internacional”
 
Si bien en el congreso de la AIT en Bruselas de 1874 ya se habla de propaganda por el hecho, se entendía por ello unas actividades como motines, manifestaciones o incluso alzamientos populares, y no es sino hasta el documento de 1876 que se plasma digamos de manera formal el concepto y en 1877 Malatesta, Cafiero y demás compañeros italianos se lanzan a la toma de Matese como forma de poner el ejemplo.
En la década de 1880 y 1890 los atentados individuales se hacen más constantes, y la propaganda por el hecho se define ya como el atentado individual.
Los sucesos referidos ya a finales del siglo XIX y principio del XX derivaron en que la llamada propaganda por el hecho incidiera en actos no solo en vías (y esas vías no significaban, como hemos dicho antes, sino una agitación de las masas populares) del hecho insurreccionalista conforme se propuso en un inicio, sino a los atentados personales como los realizados por Cacerio, Santiago Salvador Franch, Angiolillo, Miguel Artal, Ravachol, Vaillant, Henry, etc, etc.
Es decir, por propaganda por el hecho se entiende primero un acto de tipo de manifestaciones, motines e incluso alzamientos populares, al poco tiempo deriva en hechos distintos y más fuertes.
El regicidio, el atentado individual son las principales características de la llamada propaganda por el hecho.
 
Recapitulando: un disturbio no es propaganda por el hecho, ni acción directa, ni insurreccionalismo. Es un disturbio sin más adjetivos.
Un atentado a una institución no es insurreccionalismo, ni acción directa ni propaganda por el hecho. Eso se llama sabotaje.
El insurreccionalismo es un acto revolucionario de un pueblo en armas.
La acción directa es resolver los problemas sin intermediarios, pero no es precisamente un acto violento.
Una organización anarquista, por consecuencia asamblearia y horizontal, nada tiene que ver ni con el centralismo ni tampoco necesariamente con el documento redactado en Francia por los exiliados rusos.
 
Podría extenderme más ampliamente y hacer de este pequeño artículo un documento extenso lleno de ejemplos claros para dejar tan clara como el agua la significación de cada uno de los conceptos aquí comentados.
Si no se hace de esa manera es porque considero que una parte fundamental de la militancia es la autoeducación que cada quien tiene la responsabilidad de realizar de manera individual.
Sin la investigación propia, sin la autocrítica, sin el análisis y la rectificación de los errores, la lucha se empantana, carece de esa vitalidad que da vida al movimiento y sobre todo, las acciones son cada vez más erróneas cuando utilizamos conceptos sin la responsabilidad de saber lo que significan cada uno de ellos.
 
Por una lucha seria, comprometida, culta y de autocrítica.
 
Salud y anarquismo.
 
Erick Benítez Martínez. Noviembre de 2015.





Firma de Santiago Salvador Franch [Imagen: tumblr_nh0lt6xr8X1tf767po1_500.gif]

Responder }
#2
Salud compañer@s:
Santiago: Si bien estoy de acuerdo, en general, con tu exposición, sí que tengo que disentir contigo en cuanto a cómo lo planteas.
La Acción Directa no es concretamente como dices 'sin representación alguna', pues, según lo entiendo yo, la A.D. lo que pretende es la solución (o al menos el intento) de los asuntos en el MOMENTO PRECISO Y CUANDO ASÍ LO CONSIDEREN LOS AFECTADOS.
Pero esto no significa que en dicho momento no se acuerde 'ELEGIR UN REPRESENTANTE' que lleve la voz de los reunidos en Asamblea, para la negociación que se pretende. Una vez decidida una acción, hay que valorar y Acordar cómo se lleva a cabo.
En cuanto a lo que dices sobre la Revolución Social, estoy en desacuerdo contigo. La Revolución Social tiene que tener UN ORDEN y por lógica tiene que tener alguien que la dirija, que es totalmente diferente a tener UN JEFE que la dirija.
Por otra parte, la NO NECESIDAD DE UN ESTADO, como lo entendemos los libertarios no quiere decir que se actúe mediante la ACCION DIRECTA. Lo que pretendemos los Libertarios es LA DEMOCRACIA DIRECTA, que completamente distinto.
La Democracia Directa una vez la Revolución Social en marcha es la única forma de que no SE DESVÍE DE SUS OBJETIVOS. Aquí tendríamos que tener mucho ojo con los marxistas (si no fíjate lo que nos pasó en LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA a partir de mayo de 1.937).
Y claro que cuando se de EL CAMPANAZO REVOLUCIONARIO ese momento, por lo que dices de que las 'Fuerzas Vivas' no se van a dejar arrebatar lo que tienen, ha de ser, por lógica, VIOLENTO. Y el devenir de dicha Revolución es la que nos marcará si ha de seguir siendo violento o no.
En estos momentos estoy en el trabajo, pero cuando vuelva te he de enviar el Dictamen que hizo la Comisión sobre la Ponencia: "CONCEPTO CONFEDERAL SOBRE COMUNISMO LIBERTARIO" que hicieron l@s compañer@s en mayo de 1.936 en el Congreso de Zaragoza, donde se ponen las bases, los cimientos de còmo entendemos los anarquistas la sociedad futura.
Recibe un fuerte y fraternal abrazo libertario.
Salud y Revolución Social.




Responder }
Gracias dadas por: Santiago Salvador Franch
#3
Salud.
Tengo conocimiento del documento del 36 (estudio desde hace 16 años la historia del anarquismo).
Por otro lado, hay que tener demasiado cuidado con los conceptos que pones: en el fondo de ellos se asoma la dirigencia, el que siempre haya alguien que mande y dirija.
El hecho de tener un portavoz en determinado momento (no en todo momento) es un acto también de acción directa, pues son los propios involucrados quienes elijen al portavoz y al mismo tiempo le dictan lo que debe decir.
La llamada democracia directa es una forma de llamar a la acción directa, es decir, que el poder se encuentre diluido tanto que no lo tenga nadie.





Firma de Santiago Salvador Franch [Imagen: tumblr_nh0lt6xr8X1tf767po1_500.gif]

Responder }
Gracias dadas por:
#4
(11-25-2015, 08:51 AM)Muy de acuerdo en todo amigogeneral oor Franch unicamente decir  que lo del 34 que dices fue una convocatoria de huelga general por la llegada al poder republicano de la ceda. escribió: [quote pid='355' dateline='1448463106']
[Imagen: foto-organizacion-sin-autoridad.jpg]dices

 
Pareciera absurdo escribir este artículo, pero dado que se repiten por propios y extraños constantemente frases y conceptos sin que muchos de quienes las repiten se molesten en investigar lo que dicen, se precisa entonces escribir el presente artículo.
La autoeducación es parte de la militancia, quizá la más importante; saber de lo que hablamos en todo momento, comprender lo que queremos, es algo vital para poder defender las ideas.
Sobra decir, por si acaso hiciera falta, que en el presente artículo no se toman filias ni rechazos sobre ninguno de los conceptos aquí descritos. No es ni el espacio, ni es el motivo del artículo tomar partido por alguno de los siguientes conceptos. Se definen solamente siendo todo lo neutral que me sea posible.
Vaya también por decir que algunas apreciaciones valiosas sobre estos mismos temas ya la han realizado los compañeros de las JJLL en sus dos documentos: “Falsos mitos del anarquismo: organización y violencia” y “Falsos mitos del anarquismo: acción directa y autogestión”
Van pues algunas apreciaciones.
 
-Acción directa: fue un concepto acuñado sobre todo por el llamado “sindicalismo revolucionario” francés, que posteriormente influiría de manera potente al anarcosindicalismo español. Iba enfocado a que los conflictos obrero-patronal se resolvieran sin intermediarios, es decir, los propios obreros deben luchar sin dirigentes o representantes.
En éste sentido la acción directa y el anarquismo van fuertemente unidos, y se comprenderá mejor al explicar los principios de la acción directa y ejemplificarlos:
Indica que los conflictos o problemas se resuelvan por los directamente involucrados, sin intermediario alguno, como hemos dicho antes en referencia a los conflictos obreros y que aplica en general a toda acción que se pretenda directa.
Es decir, solucionar por ejemplo de un conflicto entre obreros y patrones sin que los primeros tengan representantes y acudan al puesto de trabajo a declarar huelga, o incluso llegar al sabotaje (concepto que definiremos también más adelante) es una acción directa, pero no solamente se reduce a ello. La acción directa tiene más campo de acción si la entendemos en su significado original: los actos sin representatividad alguna.
Al luchar los anarquistas por la revolución social sin jefes ni dirigentes, no hacen sino apelar también a la acción directa.
Al no desear la representación en un Estado, o por mejor decir, al luchar por la destrucción del Estado (organismo centralista y representativo), no se hace sino luchar por la acción directa. En otras palabras, porque sea el propio pueblo sin gobernantes quien decida sobre sus destinos, siendo el protagonista de sus aciertos y errores. En este sentido incluso el federalismo, al enlazar a las partes involucradas en lazos de solidaridad y acciones recíprocas, apela a la acción directa, que encuentra en el anarquismo su más fiel expresión en cuanto es una serie de ideas donde no existe la representatividad y se lucha por la libertad integral sin gobernantes ni gobernados.
Sin acción directa, es decir, sin acciones frontales, directas entre las partes directamente involucradas, se caería en la representatividad, en el centralismo de las funciones, en la dirigencia, y ello lleva directamente camino al Estado y la autoridad.
La acción directa tiene que ver, pues, tanto con el anarquismo como con el federalismo, y estos a su vez son fundamentos que dan a la acción directa las posibilidades de acción.
Curiosamente suele entenderse por “acción directa” los actos violentos. Terrible error interpretativo.
Reducir las ideas y la propia acción directa a la acción violenta no puede sino beneficiar al poder. Nada mejor para el Estado que presentarnos como grupos violentos sin nada constructivo.
La mejor forma de alejar al pueblo del anarquismo es precisamente dar esa apariencia de violencia sin sentido. No porque la violencia anarquista no tenga sentido precisamente, sino porque los medios de comunicación están al servicio del Estado, y éste da una cara de sus enemigos que nunca es la correcta.
Poco o nada nos importa a los anarquistas la opinión del Estado y sus medios de comunicación. Nunca dirán estos lo que realmente es el anarquismo. Esto es verdad.
Pero también lo es que el pueblo tiene un acceso mucho más grande a sus medios que a nuestra pobre prensa ¿no es eso evidente?
El anarquismo, la acción directa, son conceptos demasiado grandes y valiosos como para reducirlos de esa manera.
Los anarquistas si bien apelan a la revolución violenta (pues la burguesía no dejará sus privilegios de buena manera), han sido siempre muy cuidadosos de la utilización de esta por ser una herramienta peligrosa y que comúnmente es utilizada en forma errónea.
Una prueba de ello es cuando (no siempre y cada vez menos por fortuna) en vez de trabajar en las bases, de crear organización, propaganda y agitación, solamente se reducen las ideas anarquistas a enfrentamientos con la policía.
Si bien estos son inevitables puesto que son estos cuerpos de sicarios los defensores de quienes pretendemos derrotar, no son los enfrentamientos, pero para nada, ni los fundamentales ni las bases del anarquismo.
La acción directa, pues, tiene un significado anarquista, federalista, organizativo y libre.
Hablemos de pues de estos conceptos: las acciones violentas.
 
-Sabotaje: se refiere a actos violentos y no violentos.
En un conflicto con la patronal, descomponer premeditadamente la maquinaria es sabotaje. Incendiar materias primas de la burguesía es también sabotaje.
Destruir fuentes de electricidad de una dependencia, sea del Estado o de la patronal, es también sabotaje.
Aunque estos actos pueden ser hechos por medio de los propios interesados (y entonces es acción directa) no deben confundirse términos, pues un sabotaje lo puede hacer también la parte contraria del conflicto. En el caso de la patronal el sabotaje lo pueden realizar gente pagada para ello, pues el patrón nunca se arriesga a sabotear los locales obreros, sino que paga para que lo hagan.
En el caso del Estado ha habido muchos casos en donde la policía ha saboteado en forma de incendio casas ocupadas, o realizan corte de luz, etc., es decir, no lo hacen directamente los interesados en un conflicto siempre, a veces hay intermediarios.
Si bien del lado de los anarquistas siempre son los propios anarquistas quienes mediante la acción directa emplean el sabotaje, conviene no mezclar conceptos.
 
-Insurreccionalismo: se refiere a un acto de carácter insurreccional, y para comprenderlo hay que apelar a la historia, la cual nos dará brillantes ejemplos de insurreccionalismo.
Varios ejemplos nos da la historia sobre actos insurreccionales.
 
España:
-Los alzamientos del 8 de enero de 1933
-El alzamiento de Casas Viejas igualmente en enero de 1933 (apenas 2 días del alzamiento anterior)
-Los alzamientos revolucionarios del 8 de diciembre de 1933
-El alzamiento de Asturias en 1934
-El alzamiento en la madrugada del 19 de julio del 36
Ello solo por nombrar los hechos más significativos y relacionados al anarquismo. Quedarían, claro, los actos durante las últimas dos décadas del siglo XIX en España y otros varios del XX.
 
Rusia:
-El alzamiento de 1917
-El alzamiento posterior en Ucrania de campesinos con Makhno al frente.
Sería el primero el más significativo, si bien antes se sucedieron otros.
 
México:
-Huelga de Cananea en 1906. Si bien el alzamiento no fue propiamente con armas (o con muy pocas), fue un alzamiento obrero en toda la extensión de la palabra pues fueron masas de trabajadores quienes se levantaron.
-Huelga de Rio Blanco. Si bien tampoco hubo armas de por medio o muy pocas, los sucesos de alzamiento popular son significativos de insurreccionalismo.
-Alzamiento revolucionario de 1910.
-Alzamiento magonista de Mexicali en enero de 1911. Fueron los anarquistas quienes se lanzaron a esta campaña.
 
Tenemos un patrón común a todos estos movimientos insurreccionalistas: son movimientos donde es el pueblo quien se levanta en armas, no un grupo de 5 o 7 personas.
Un disturbio fue siempre un disturbio; un atentado contra un banco fue siempre sabotaje; una insurrección es otra cosa, y la historia lo prueba ampliamente.
Podríamos incluso profundizar en la etimología de la palabra: insurrección proviene de insurrectio, insurrectionis, del verbo insurgere (intentar levantarse), cuyos prefijos son in (al interior de, iniciar una acción) surgere (levantarse, acción de surgir). Es también sinónimo de sublevación.
A su vez sublevación proviene de sub (debajo) levare (levantar), es decir, la acción de levantar desde abajo algo que está siendo oprimido.
Ambas definiciones nos dan la imagen de levantar un todo, o por lo menos una generalidad de ese todo. No se refiere a un fragmento de. Obviamos que no se interpretará esto como la espera de una revolución insurreccional mundial, porque esto son puras logomaquias.
Si lo vemos desde el punto de vista filosófico daremos con la conclusión de que sí el insurreccionalismo significa levantamiento, este debe provenir de manera general o masiva por lo menos. Lo mismo podemos decir de la palabra sublevación.
Siendo los actores del acto humanos, y siendo el ser humano un animal social, no puede hablarse de levantamiento si no es en conjunto, es decir, sino es el pueblo en masa quien se levanta, sino de forma total, si de forma masiva.
Si bien los individuos son por lo regular conductores de acciones masificadoras, estas acciones no pueden tomar el nombre de una cosa sino hasta cuando se concretan. Definir una cosa como tal cuando no se ha realizado equivale, por lo menos, a una injusticia lingüística.
Vano sería profundizar más en el tema. Me parece que los hechos históricos son un cristal con el cual se puede valorar el significado de la palabra.
 
Plataformismo: es ridículo que nos veamos tentados a definir este concepto, pero dado que lo hemos visto expresado muchas veces como sinónimo de organización (y ésta como centralismo) nos vemos precisados a definirlo.
No, no se debe entender por plataformismo una plataforma. Si bien una plataforma puede ser centralista cuando esta es la estructura organizativa y esta a su vez puede ser coptada por individuos y centralizada, el plataformismo es una cosa aparte.
Por plataformismo se entiende el documento “Plataforma organizacional de los comunistas libertarios”, realizada en Francia por el grupo Dielo Trudá, entre los que destacan Néstor Makhno y Piotr Archinoff.
Al margen de las críticas que debida y acertadamente se hicieron a dicho documento, el plataformismo es el tipo de organización que plasmaron en tal propuesta los exiliados rusos anarquistas.
Las características de dicho movimiento y como bien fueron analizadas en su momento, contienen ciertos rasgos que lo dirigen hacia el centralismo, pero no debe de ninguna manera pensarse que el plataformismo es una plataforma como tal y a la manera simple de entender esto.
El documento debe comprenderse en su debido contexto: la traición bolchevique y el posterior exilio de los anarquistas rusos. Era aparte una propuesta, la reacción a los acontecimientos a los que los anarquistas rusos exiliados se vieron arrastrados.
Por otro lado, confundir organización con centralismo es otro error tremendo.
El federalismo, parte neural de las ideas anarquistas, da tintes distintos y en realidad verdaderos al concepto de organización.
La organización apela al concepto órgano, y éste a su vez está compuesto por individuos que hacen funcionar dicho órgano entre todos, es decir, federativamente.
Una organización centralista no precisa de la participación de los individuos, no apela a ser un órgano, un todo compuesto por partes, sino más bien a ser un lastre jalado por una parte dirigente. En este sentido aunque se llamen organizaciones poco o nada tienen de ello.
Si nos referimos a la organización como concepto organizativo, es decir, de poner en orden determinadas cosas o poner en actividad otras tantas, en otras palabras (y si entiendo bien la etimología de la palabra): órgano (estructura) izar (convertir en, poner en práctica) tendremos que una organización que se jacte de ser tal, es horizontal, federativa, asamblearia y libre, ajena a las dirigencias.
Tenemos entonces que ni el plataformismo es una plataforma como tal, ni mucho menos cualquier organización es necesariamente centralista.
 
Propaganda por el hecho: se trata de otro concepto que suele utilizarse de manera fácil, pensando que ello es simplemente el mero hecho violento.
Aunque inicialmente se refería el concepto (propuesto primero por Malatesta y Carlo Cafiero en 1876) a que más que la simple propaganda se hiciera agitación de manera más dura y por lo tanto más efectiva, a finales del siglo XIX el término que en un inicio incitaba a una acción más dura en vías de un hecho insurreccional, derivó en atentados individuales.
El documento al que hacemos referencia de 1876 apareció en el Boletín del Jura, y decía lo siguiente:
 
“El hecho insurreccional destinado a afirmar los principios socialistas mediante la acción es el medio de propaganda más efectivo y el único que sin engañar y corromper a las masas puede penetrar hasta las capas sociales más profundas y atraer las fuerzas vivas de la Humanidad a la lucha mantenida por la Internacional”
 
Si bien en el congreso de la AIT en Bruselas de 1874 ya se habla de propaganda por el hecho, se entendía por ello unas actividades como motines, manifestaciones o incluso alzamientos populares, y no es sino hasta el documento de 1876 que se plasma digamos de manera formal el concepto y en 1877 Malatesta, Cafiero y demás compañeros italianos se lanzan a la toma de Matese como forma de poner el ejemplo.
En la década de 1880 y 1890 los atentados individuales se hacen más constantes, y la propaganda por el hecho se define ya como el atentado individual.
Los sucesos referidos ya a finales del siglo XIX y principio del XX derivaron en que la llamada propaganda por el hecho incidiera en actos no solo en vías (y esas vías no significaban, como hemos dicho antes, sino una agitación de las masas populares) del hecho insurreccionalista conforme se propuso en un inicio, sino a los atentados personales como los realizados por Cacerio, Santiago Salvador Franch, Angiolillo, Miguel Artal, Ravachol, Vaillant, Henry, etc, etc.
Es decir, por propaganda por el hecho se entiende primero un acto de tipo de manifestaciones, motines e incluso alzamientos populares, al poco tiempo deriva en hechos distintos y más fuertes.
El regicidio, el atentado individual son las principales características de la llamada propaganda por el hecho.
 
Recapitulando: un disturbio no es propaganda por el hecho, ni acción directa, ni insurreccionalismo. Es un disturbio sin más adjetivos.
Un atentado a una institución no es insurreccionalismo, ni acción directa ni propaganda por el hecho. Eso se llama sabotaje.
El insurreccionalismo es un acto revolucionario de un pueblo en armas.
La acción directa es resolver los problemas sin intermediarios, pero no es precisamente un acto violento.
Una organización anarquista, por consecuencia asamblearia y horizontal, nada tiene que ver ni con el centralismo ni tampoco necesariamente con el documento redactado en Francia por los exiliados rusos.
 
Podría extenderme más ampliamente y hacer de este pequeño artículo un documento extenso lleno de ejemplos claros para dejar tan clara como el agua la significación de cada uno de los conceptos aquí comentados.
Si no se hace de esa manera es porque considero que una parte fundamental de la militancia es la autoeducación que cada quien tiene la responsabilidad de realizar de manera individual.
Sin la investigación propia, sin la autocrítica, sin el análisis y la rectificación de los errores, la lucha se empantana, carece de esa vitalidad que da vida al movimiento y sobre todo, las acciones son cada vez más erróneas cuando utilizamos conceptos sin la responsabilidad de saber lo que significan cada uno de ellos.
 
Por una lucha seria, comprometida, culta y de autocrítica.
 
Salud y anarquismo.
 
Erick Benítez Martínez. Noviembre de 2015.
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